Conferencia General Octubre 1992
Por vía de invitación
Betty Jo N. Jepsen
Primera Consejera de la Presidencia General de la Primaria
«Como miembros de Su Iglesia verdadera, quizás no necesitemos tanto que se nos. enseñen nuevas cosas como que se nos recuerden aquellas que ya sabemos.»
Una amiga mía les decía a sus hijitos que se apresuraran a meterse en el auto para no llegar tarde a las reuniones dominicales. «Por favor, date prisa, Mateo», dijo. «Ahora voy, ahora voy», se oyó la voz del niño proveniente de alguna otra parte de la casa. La madre contestó: «Si, la Navidad también viene». En ese momento se asomó por la puerta Mateo, que tenia tres años, y exclamó: «¿De veras? ¡Me gusta la Navidad!» Deseo afirmar ante todos que a mi también me encanta la Navidad. Y una de los aspectos maravillosos de ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días es que nosotros hacemos parte de nuestro diario vivir los acontecimientos de esa época navideña.
Al leer el relato del nacimiento de mi Salvador, añoro tener la experiencia que tuvieron los magos de ser guiados por una estrella; o sentir lo que sintieron los pastores cuando un coro de ángeles les instó a que fueran a Belén; quisiera arrodillarme ante el pesebre y oler la limpia paja, ver a ese pequeño bebe con su madre terrenal y presenciar aquel milagro con mis propios ojos. Creo que todo ser lleva en su interior el deseo de venir a Cristo. Quizás por el hecho de que somos hijos de Dios tenemos la necesidad humana básica de hacerle esa promesa a la parte espiritual de nuestro ser. Cada uno de nosotros trata de llenar esta necesidad de acuerdo con su conocimiento.
Como miembros de Su Iglesia verdadera, quizás no necesitemos tanto que se nos enseñen nuevas cosas como que se nos recuerden aquellas que ya sabemos; eso es lo que logramos cuando meditamos sobre el nacimiento de nuestro Salvador; creo que el hacerlo le recuerda a nuestra mente terrenal aquellas cosas que nuestro espíritu ya sabe.
En estos, los últimos días, he llegado a presenciar sucesos maravillosos. Las invitaciones de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, «Venid a Cristo», y «Volved», van dirigidas a cada uno de los hijos de Dios. Esta invitación ha sido genuina desde que Jesús les dijo a Sus discípulos: «Ven, sígueme» (Mateo 4:19). A través de todas las dispensaciones, los profetas han extendido la misma invitación a todos aquellos que deseen escuchar. Seguir leyendo



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