Conferencia General Abril 1986
El llamado del deber
presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero en la Primera Presidencia
«El manda y, a los que lo obedecen, ya sean sabios o simples, se revelara en la lucha, los conflictos, los sufrimientos que pasaran en su hermanamiento; y aprenderán, por su propia experiencia, quién es El.»
Siempre que he tenido el privilegio de asistir a la reunión general del sacerdocio de la Iglesia, he pensado en las enseñanzas de algunos de los líderes mas nobles de Dios que se han parado frente a este púlpito, en sus brillantes mentes, y en que de lo mas profundo de su alma y con la bondad de su corazón nos han instruido. El presidente J. Reuben Clark, hijo, fue un hombre así. Vez tras vez, su ferviente suplica fue que el sacerdocio de Dios estuviera unido. Citando las enseñanzas de Jesús nos amonestó, «Sed uno; y si no sois uno. no sois míos.» (D. y C. 38:27.)
Tuve el gran privilegio de conocer muy bien al presidente Clark. Yo fui su impresor; de vez en cuando compartía conmigo algunos de sus mas profundos sentimientos, aun aquellas Escrituras de las cuales moldeó sus enseñanzas y vida. Una noche, ya tarde, fui a la oficina que tenia en su casa en la Calle D. No. 80. aquí en Salt Lake, para entregarle unas pruebas de imprenta. El presidente Clark estaba leyendo del libro de Eclesiastés; estaba quieto y meditabundo. Se retiró del gran escritorio que estaba lleno de libros y papeles. Tomó las Escrituras en la mano, levanto los ojos de la página impresa y me leyó en voz alta: «El fin de todo discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.» (Eclesiastés 12:13) Exclamó: » ¡Una verdad fantástica!, una profunda filosofía.» Al correr los años esa verdad ha permanecido muy clara en mi memoria. Quiero y aprecio la noble palabra deber.
El famoso y legendario general Robert E. Lee, de la Guerra de Secesión de los Estados Unidos, declaró: «Deber es la palabra mas gloriosa del idioma inglés. Un hombre no puede hacer mas que eso, y tampoco deseara hacer menos que eso.»
De la misma hora de la historia, cuando Abraham Lincoln dejo a la gente de Springfield estado de Illinois para tomar posesión de la presidencia de la nación, declaró: «Tengamos te que lo correcto da fuerza, y en esa fe, cumplamos hasta el fin, con nuestro deber, así como lo entendemos.» (Discurso pronunciado el 27 de febrero de 1860, en Nueva York) Seguir leyendo





presidente Ezra Taft Benson



























