Creemos todo lo que Dios ha revelado

C. G. abril 1974logo pdf
Creemos todo lo que Dios ha revelado
Por el élder Boyd K. Packer
Del Consejo de los Doce

President Boyd K. PackerHe sido inspirado, como estoy seguro vosotros también, por las palabras de nuestro amado presidente Romney al presentarnos esta mañana las revelaciones concernientes al Espíritu Santo.

En nuestro mundo incierto, le doy gracias a Dios por la fuente constante de revelación que da a la Iglesia. En esta conferencia hemos sostenido a un nuevo Profeta, Vidente y Revelador y me siento agradecido porque tenemos a este Profeta que ha sido autorizado para recibir revelaciones de Dios.

También siento agradecimiento porque la revelación no está limitada al Profeta, sino que las Autoridades Generales también la comparten. Además, en todo el mundo los líderes locales manifiestan constantemente que reciben esta guía cuando tienen que tomar decisiones o necesitan más luz y conocimiento.

Los padres también pueden recibir inspiración, o sea la revelación que los ayudará a guiar a su familia, por el mismo medio al que el hermano Romney se ha referido. Y naturalmente, cada uno de nosotros, si vive dignamente, puede ser recipiente de comunicaciones espirituales para su propia guía personal.

Los profetas de antaño han registrado sus revelaciones que, junto con la historia sagrada que las rodea, constituyen la Escritura. Naturalmente, la Biblia es el ejemplo más conocido.

En la Iglesia somos bendecidos además con otras Escrituras, así como libros de revelación: El Libro de Mormón, Doctrinas y Convenios y La Perla de Gran Precio.

Cuando decimos que tenemos otras Escrituras además de la Biblia, inmediatamente se nos hace la pregunta: «Pero, ¿dónde obtuvieron esas revelaciones? ¿De dónde provienen esos libros?»

En nuestra respuesta hablamos de la traducción, mediante el uso del Urim y Tumim, de los registros preparados por profetas antiguos; hablamos de visiones de visitas de mensajeros celestiales que venían de la presencia de Dios; y sin vacilar mencionamos algunas entrevistas con el Señor mismo. Seguir leyendo

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Construid vuestro escudo de fe

Conferencia General Abril 1974

Construid vuestro escudo de fe

Por el élder L. Tom Perry
Del Consejo de los Doce


Esta es una conferencia general en la que siento que mis emociones están a punto de aflorar. Acabo de ser sostenido por votación de los miembros de la Iglesia para desempeñan un cargo muy abrumador por la importancia que tiene. Espero que bajo estas circunstancias, se permita ser un poco personal en mi discurso de esta mañana.

Crecí en un hogar en el que se nos enseñaba a amar y respetar a las Autoridades Generales de la Iglesia. Recuerdo que mientras aprendía los nombres de los miembros del Consejo de los Doce, requisito para graduarme en la Primaria, mi padre me enseño pacientemente sobre la vida de cada uno y me ayudó a memorizar todo lo necesario.

Hasta el día de hoy recuerdo perfectamente los nombres de aquellos hombres maravillosos desde Rudger Clawson hasta Charles A. Callis, y puedo repetirlos rápidamente y recordar acontecimientos de su vida.

Al meditar sobre mi asignación, pensé: “Si hubiera en la Iglesia algún padre que quisiera hablar durante la noche de hogar sobre los miembros actuales del Consejo de los Doce, ¿qué diría acerca de mí?” este pensamiento me alarmó.

Cuando busqué algo, me di cuenta que hay un aspecto y que quizás sea muy valioso para los niños. podrían decir: “El élder Perry creció viendo que sus padres amaban y apreciaban el evangelio de Jesucristo.” Ellos comprendían la amonestación que Pablo escribió a los efesios: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

“Vestios de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

“Estad, pues firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” (Efesios 6:10-11, 14-16). Cada mañana no sólo nos vestíamos con impermeables, sombreros y botas para protegernos de las inclemencias del tiempo, sino que además, nuestros padres nos vestían con la armadura de Dios. Cuando nos arrodillábamos para orar y escuchábamos a nuestro padre, poseedor del sacerdocio, volcar su alma al Señor e implorar protección para su familia contra los dardos de fuego del maligno, aquello nos añadía una capa más de protección.

Qué gran seguridad la de viajar por la vida sabiendo que nuestros padres nos proveyeron cuidadosamente con un escudo de fe desde el momento en que nacimos.

Permitid daros un pequeño ejemplo de la forma en que nos sirve ese escudo. Un día, un grupo de marinos amigos míos, me invitaron a salir en nuestro día libre. Apenas nos pusimos en camino me di cuenta que aquella no era la compañía apropiada para mí, y entonces comprendí el motivo de la invitación: ellos conocían las normas que me regían, y sabían también que siendo el único que estaría sobrio cuando llegara el momento de volver a la base, yo sería el compañero más indicado.

Nos dirigimos en un autobús hacia un salón de baile; ellos ya habían empezado a beber y yo estaba dispuesto a dejarlos de un momento a otro. Fue entonces cuando aquel escudo comenzó a protegerme y sentí que las oraciones de mis padres actuaban para mi bienestar. El autobús se detuvo y al subir otros pasajeros me separaron de mis compañeros empujándome hasta la parte trasera del autobús. Allí había un grupo de jóvenes, unos de pie y otros sentados. Al verme, inmediatamente uno de ellos me dijo: “¡Hola marino! nosotros somos mormones. ¿Qué sabes de nuestra Iglesia?” Yo les contesté que sabía bastante. Después descendimos juntos del autobús y asistimos con ellos a una reunión social del barrio.

Como os habréis dado cuenta el escudo de fe estaba allí protegiéndome de los dardos de fuego del maligno, para que en el tiempo adecuado yo fuera merecedor de llevar a un ángel al Templo del Señor y allí sellarnos por esta vida y toda la eternidad.

Conozco personalmente el valor de tener padres nobles que proveen a sus hijos con el escudo protector de la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Os doy mi testimonio de que esto surte efecto. Cada hijo de Dios debe tener la oportunidad de que sus padres comiencen el día bendiciendo el hogar y proporcionándoles ese escudo protector para el comienzo de sus actividades.

Presidente Kimball, públicamente acepto el llamamiento que me ha encomendado de servir al Señor. Yo sé que es un llamamiento divino; y sé también que usted posee los mismos atributos que distinguieron a José ante el faraón de Egipto, quien declaró a sus súbditos que no encontrarían otro hombre como él, “en quien esté el espíritu de Dios” (Génesis 41-38).

Deseo y ruego que pueda en alguna forma aligerar la pesada carga que vosotros lleváis en este quórum.

Presidente Benson, estimo y aprecio su persona y su sabia dirección. Estoy dedicado al servicio del reino de nuestro Padre Celestial. Estoy a vuestra disposición en todo lo que esté al alcance de mi capacidad.

A mis dos colegas con los que he trabajado tanto, el élder Hanks y el élder Faust, y a los que me une un afecto fraternal: habéis sido muy pacientes entrenándome para que me desempeñara en mis llamamientos; permitidme expresaros mi gratitud más profunda.

Y a todos vosotros que hoy me escucháis os doy mi testimonio de que Dios vive, que Jesús es el Cristo y que Spencer W. Kimball es un verdadero Profeta de Dios Venid y acompañadnos. Permitidnos ayudaros a construir vuestro escudo de fe para que viváis con la seguridad de que poseéis una poderosa línea de defensa que os protege de las asechanzas del diablo. Humildemente elevo mi oración en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Tomándole de la mano

Conferencia General Octubre 1973

Tomándole de la mano

Marvin J. Ashton1

por el élder Marvin J. Ashton
Del Consejo de los Doce


Ayer en la tarde en nuestra reunión del sacerdocio, el presidente Lee recordó algunas de las bendiciones que sobrevinieron de la recién terminada gran conferencia en Munich. Vino a mi mente una de las cosas sobresalientes de esta conferencia al compartir la afectuosa declaración y el espíritu de una joven dama Santa de los Últimos Días.

Ella estaba muy bien vestida, con su cabeza más erguida de lo usual. Sus ojos estaban aún derramando lágrimas al terminar la conmovedora sesión final del domingo en la tarde. Yo no sé, ni lo supe entonces, de qué país provenía, pero eso no era importante ni entonces ni ahora, lo importante es que ella era una de nosotros. Mientras estrechaba mi mano, pronunciando el inglés lo mejor que pudo, dijo: «El presidente Lee ha elevado mi alma a nuevas alturas. Siento que ahora puedo andar con fuerza más allá de mí. . .”

Esta conmovedora declaración me recordó otra similar que se encuentra en el libro de Marcos:

“. . . Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó» (Marcos 9:27).

Ciertamente el día ha llegado en que, si hemos de seguir por sus caminos, debemos tomar de la mano al cansado, al deprimido, al alma afligida y al hambriento del evangelio; levantarlos y ayudarlos. Sí, también necesitamos levantar al deshonesto, al que se ha condenado a sí mismo y a aquellos que han escogido las comodidades materiales por encima de los principios correctos. Ahora, incontable número de personas son capaces de dar sus primeros pasos en la dirección correcta, cuando nosotros estamos dispuestos a impulsarlos, a darles nuestra confianza y ánimo, a ayudar a otros a conservar su autorrespeto y a hacer que recuperen ese autorrespeto y autoconfianza de que habló el presidente Lee en la sesión de apertura de esta conferencia.

«Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí» (Mateo 25:35-36). Seguir leyendo

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Te damos, señor, nuestras gracias

Conferencia General Octubre 1973

Te damos, Señor, nuestras gracias

Gordon B. Hinckleypor el élder Gordon B. Hinckley
Del Consejo de los Doce


Treinta y cuatro talentosos e inspirados oradores me han precedido, y hoy, en este día de otoño, me siento como la última hoja del árbol, al pronunciar unas cuantas palabras antes de que el presidente Lee nos dé su consejo y bendición final. No es para mí una experiencia nueva el hablar inmediatamente antes del presidente Lee. Recientemente, he tenido ese privilegio muchas veces. Cada vez me he sentido como el futbolista novato que está esperando en la banca su turno para entrar a un importante partido.

Pero considero esta como una gran oportunidad para aumentar mi testimonio. Pido humildemente la dirección del Espíritu Santo para poder hablaros acerca de un tema sagrado.

Hemos estado cantando por más de un siglo, un himno maravilloso, que realmente nos distingue: «Te damos, Señor, mis gracias». A menudo entonamos himnos que son originales de otras iglesias, y a su vez otros cantan los nuestros. Pero únicamente nosotros podemos entonar con propiedad las palabras, «Te damos, Señor, nuestras gracias, que mandas de nuevo venir profetas con tu Evangelio, guiándonos cómo vivir.»

Este canto fue escrito hace más de un siglo por un hombre de humilde condición que vivía en Sheffield, Inglaterra. Trabajaba en una fábrica de acero y fue despedido a causa de su conversión a la fe mormona. Pero en su corazón ardía un grandioso y ferviente testimonio, y cautivado por un tremendo espíritu de gratitud escribió estas maravillosas estrofas, que se han transformado en expresión de agradecimiento para millones de personas en la tierra. Yo personalmente las he oído cantar en veintiún idiomas diferentes, como una forma de oración reverente de gratitud por la divina revelación. Seguir leyendo

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Ser mujer es el más alto honor

Conferencia General Octubre 1973

Ser mujer es el más alto honor

N. Eldon Tanner

Por el presidente N. Eldon Tanner
Primer Consejero en la Primera Presidencia


Esta mañana quiero testificar al mundo que yo sé que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Viviente, y que vino al mundo a morir por nosotros. Y fue crucificado, a pesar de haber sido El quien nos dio el plan de vida y salvación. Mediante su resurrección todos tenemos la oportunidad de gozar de la vida eterna. Los profetas siempre han sido perseguidos, y muchos de ellos asesinados al enseñar la ley del Señor. ¡Qué situación tan seria para meditar!

También deseo testificar que su Iglesia, con la totalidad del evangelio, ha sido restaurada mediante uno de sus profetas elegidos; que la Iglesia de Jesucristo está aquí: y que El la dirige mediante un Profeta viviente. Hago un llamamiento a todos los hombres para que escuchen la palabra que el Señor nos ha dado por medio de la voz de su Profeta, para la salvación de la humanidad. No la ignoréis, ridiculicéis ni tratéis de destruirla.

Hoy me gustaría hablar sobre el papel de la mujer en esta Iglesia, en donde tenemos un incomparable grupo de maravillosas esposas, madres y mujeres solteras, dedicadas a la obra del Señor, y al servicio de sus semejantes. Están afiliadas a la Sociedad de Socorro, la principal organización Femenina; a la Primaria, en donde se instruye a nuestros hijos; a la Escuela Dominical, donde se enseña a todos el evangelio del Señor; a la A.M.M. del Sacerdocio Aarónico y de Melquisedec, que proporcionan actividades físicas y sociales a los jóvenes y adultos; y además, sirven con dedicación y destreza en otras actividades.

Hace algunos días, después de discutir con algunos hombres sobre diferentes asuntos de negocios, la conversación se volvió más informal cuando uno de ellos dijo: «Yo tengo la esposa más maravillosa del mundo.» Otro repuso: «Eso es lo que tú crees. Yo pienso que soy yo quien tiene la mejor.» Y el tercero agregó: «¡Qué bendición tan grande es tener una esposa a la que se ama, y que lo ama a uno! Una buena ama de casa y madre, con grandes ideales, que cree en Dios y quiere ayudar a su familia a aceptar y vivir las enseñanzas del evangelio de Jesucristo.» Seguir leyendo

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Recompensas, bendiciones, promesas

Conferencia General Octubre 1973

Recompensas, bendiciones, promesas

Spencer W. Kimballpor el presidente Spencer W. Kimball
Presidente del Consejo de los Doce


Amados hermanos y hermanas: Nuevamente nos encontramos en una gloriosa conferencia.

En las sesiones de esta impresionante conferencia hemos recibido exhortación, instrucción y amonestación. Cada sermón ha sido poderoso y penetrante. Hemos sido instruidos plenamente en las vías del Señor. En los sermones escuchamos palabras tan notables como estas: Caminad rectamente, Guardad mis mandamientos, Vivid mis leyes. Se nos habló acerca del matrimonio, del matrimonio correctamente efectuado, acerca del arrepentimiento y el perdón, acerca del autorrespeto, y de caminar en las vías de justicia. Se nos ha hablado acerca de «mares tormentosos» y se nos ha dicho que la «maldad nunca fue felicidad».

Roy H. Stetler, editor de una revista religiosa en el este de los Estados Unidos, escribió el siguiente cuento:

«Ocurrió en las afueras del Castillo de Livadia, brillantemente iluminado. Un soldado se paseaba midiendo cuidadosamente sus pasos de un lado a otro, guardando el castillo, dentro del cual se realizaba una trascendental conferencia. El soldado estaba orgulloso de su tarea, porque, ¿a qué soldado no le gustaría contarle a sus hijos y a sus nietos que en una ocasión, hizo guardia para la culminante reunión de los ‘Tres Grandes’?

De pronto, de la oscuridad, como un fantasma surgió una figura en el sendero que conducía a la entrada del castillo, Al acercarse al lugar el guardia le ordenó: Seguir leyendo

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¿Qué recompensa dará el hombre?

Conferencia General Octubre 1973

¿Qué recompensa dará el hombre?

Mark E. Petersen

por el élder Mark E. Petersen
Del Consejo de los Doce


El Salvador enseñó con muchas parábolas, y ellas son bien conocidas; pero también enseñó con pertinentes y agudas preguntas.  Una de ellas fue ésta: «¿… qué recompensa dará el hombre por su alma?» (Mateo 16:26).

Esto es particularmente importante cuando nos damos cuenta de que el Señor definió la vida eterna como el más grande de todos los dones de Dios.

Esto es particularmente importante cuando nos damos cuenta de que el Señor definió la vida eterna como el más grande de todos los dones de Dios.

Cada uno de nosotros tiene un alma que salvar y la oportunidad de obtener la vida eterna.  Ya que nuestras almas son tan preciosas, no debemos dejar de hacer lo que esté a nuestro alcance por salvarlas.

El Salvador ilustró este gran hecho con una de sus parábolas mejor conocidas.  El dijo:

» … El reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, «que habiendo hallado una perla preciosa [una perla de gran precio], fue y vendió todo lo que tenía y la compró» (Mateo 13:45-46).

«Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo» (Mateo 13:44).

En otra palabra, El nos está diciendo que la salvación es la perla de gran precio, que la salvación es el tesoro en el campo; y que si nos diésemos cuenta de su valor, daríamos todo lo que tenemos para merecerla.

¿No aprenderemos esta importante lección?, viene de los labios de Dios el cual nunca miente.

Lo que es de más valor para nosotros es estar al servicio del Señor.

Esto significa que no debemos cegarnos por el brillo del oro, la tentación de una alta posición, el placer o el falso placer del pecado. Seguir leyendo

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Preparaos

Conferencia General Octubre 1973

Preparaos

Ezra Taft Benson

por el élder Ezra Taft Benson
Del Consejo de los Doce


Hermanos y hermanas, presentes y ausentes, nosotros  somos hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre espiritual. Humilde y agradecido estoy ante ustedes, y me he arrodillado en ayuno y oración, con los miembros de mi familia para poder recibir las bendiciones del Espíritu.

Mi mensaje de hoy es acerca de una revelación del Señor a José Smith el profeta, en una conferencia de la Iglesia efectuada el 2 de enero de 1 831, y ésta fue: “ . . .mas si estáis preparados, no temeréis” (D. y C. 38:30).

En la sección 1 de Doctrinas y Convenios, leemos estas palabras: “Preparaos, preparaos para lo que viene. . .” (D. y C. 1 :1 2). Más adelante en esta misma revelación, están estas palabras de advertencia: ‘ . . .yo, el Señor, sabiendo de las calamidades que vendrían sobre los habitantes de la tierra. . .» (D. y C. 1 :17).

¿Cuáles son algunas de las calamidades para las que debemos estar preparados? En la sección 29 el Señor nos previene de que «se enviará una inmensa granizada para destruir las cosechas de la tierra» (D. y C. 29:1 6). En la sección 45 leemos de «una plaga arrolladora, porque una enfermedad desoladora cubrirá la tierra» (D. y C. 45:31). En la sección 63 el Señor declara que ha «decretado guerras sobre la faz de la tierra. . .» (D. y C. 63:33). Seguir leyendo

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Pensad acerca de estas cosas

Conferencia General Octubre 1973

Pensad acerca de estas cosas

élder Bruce R. McConkie

por el élder Bruce R. McConkie
Del Consejo de los Doce


Si el Señor mismo hubiera elegido venir y abrir esta conferencia y dirigirse a los santos, ¿qué mensaje nos habría entregado? Si El hubiera elegido venir a hablar en esta sesión, ¿qué palabras nos daría para nuestra bendición, nuestro beneficio y salvación?

Tal cosa no está completamente fuera del domino de las posibilidades. El profeta José Smith dijo que si nos unimos, nos despojamos de celos y temor, nos humillamos y tenemos una fe perfecta, el velo podría romperse hoy, como en cualquier otro tiempo. (D. y C. 67:10; Enseñanzas del Profeta José Smith, pág, 3.) Yo pienso que cuando el Señor moró en la ciudad de Enoc, sin duda habló en sus congregaciones; y, cuando a su debido tiempo El reine sobre la tierra en el esplendor milenial, hará exactamente la misma cosa.

Pero también estamos bajo el principio de que las palabras de verdad eterna, las cuales son dadas a los hijos de los hombres, pueden venir por su propia voz o la de sus siervos, es lo mismo.

Y ayer cuando el presidente Lee abrió la conferencia, y una vez más cuando el presidente Romney dio su persuasivo, poderoso y, verídico testimonio, me dio la impresión de que si el Señor mismo estuviera aquí, las declaraciones de estos hermanos serían las mismas cosas que el Señor diría en este tiempo.

Estos hermanos que están en la Primera Presidencia de la Iglesia, son los agentes del Señor, sus representantes, y tienen las llaves del reino de Dios sobre la tierra, y de ellos vienen las palabras de vida, verdad y revelación que nos dará, si nos conformamos a ellas, paz en esta vida y gloria eterna en la vida venidera.

Deseo fervientemente que el mismo espíritu que descansó tan poderosamente en los hermanos que se pararon aquí, me ayude para decir lo que el Señor desea que se diga en esta ocasión. Y deseo, si puedo ser guiado de esa manera, aconsejar a los Santos de los Últimos Días, que asuman una actitud positiva y sana hacia el mundo y las condiciones nacionales, que den la espalda a todo lo que es malo y destructivo; que busquen lo que es bueno y edificante en todas las cosas; que alaben al Señor por su bondad y gracia al darnos las glorias y las maravillas de su evangelio sempiterno.

En vista de todo lo que prevalece en el mundo, podría ser fácil enfocar nuestra atención en las cosas malas o negativas, o malgastar nuestras energías en causas y empresas de dudosa dignidad y productividad. Seguir leyendo

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Oposición, a fin de fortalecernos

Conferencia General Octubre 1973

Oposición, a fin de fortalecernos

Eldred G. Smith

Por el élder Eldred G. Smith
Patriarca de la Iglesia


En los cielos, antes de que la tierra fuera formada, el plan de la vida en esta tierra se nos explicó a todos. Nosotros éramos entonces sólo criaturas espirituales de nuestro Padre y Madre Celestiales.

Todos aprendimos entonces que por medio de esta experiencia de vida terrenal, tendríamos la oportunidad de ir a través del mismo tipo de experiencias que ellos tuvieron y así llegar a ser como ellos son.

La historia nos dice que todos gritamos de gozo por estas gloriosas noticias. También aprendimos que para obtener tan altas metas, debemos ser hallados fieles y justos en todas las cosas y soportar las pruebas que pudiera ponernos Satanás. A pesar de todas las advertencias, estoy seguro de que todos estábamos ansiosos de venir a esta tierra. Adán y Eva fueron los primeros en venir; a ellos les fue dado su libre albedrío, sin la capacidad de conocer el bien y el mal, sino después de que participaren del fruto del «árbol de la ciencia del bien y del mal. . .» (Moisés 3:17).

En consecuencia, el Señor declaró a Adán: «.. .maldita será la tierra por tu causa. . .» (Moisés 4:23; itálicas agregadas). Muchas veces hemos oído decir que Adán fue maldecido por participar del fruto prohibido. La historia dice «la tierra» fue maldecida, no Adán. Entonces el Señor agregó: «por tu causa». Esto significa para su beneficio; también para beneficio de vosotros y mío.

Adán y Eva estuvieron en un estado de estancamiento: sin progreso, crecimiento, o reproducción. Sin un cambio, ellos habrían permanecido en ese estado por siempre. Era necesario que ocurriera un cambio. Este cambio significaba que Adán y toda su posteridad debían trabajar y vencer obstáculos con el fin de proveer para las necesidades de su vida. Después que Adán y Eva fueron echados fuera del jardín de Edén, un ángel del Señor vino y les explicó el plan del evangelio, que es el plan de vida y salvación. Les habló de un Salvador que vendría y redimiría a toda la humanidad, de manera que todos pudieran volver a su Padre Celestial. Seguir leyendo

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Observaciones finales

Conferencia General Octubre 1973

Observaciones finales

harold b. lee

por el presidente Harold B. Lee


Si el Señor me da la habilidad para hacerlo, hay algunas cosas que quisiera deciros. Tenemos miembros de la Iglesia en todas partes del mundo. Uno de los centros de tensión está en Israel en donde hay una guerra desordenada y cruel. Aun no sabemos mucho en cuanto a su extensión, pero parece que Egipto y Siria están penetrando en territorio israelí.

Tenemos algunos alumnos de la Universidad Brigham Young ahí y también tenemos organizada una rama de la Iglesia.

Tenemos padres ansiosos que han estado pensativos, vigilando y esperando. Nos han llegado noticias de que todos estos jóvenes están seguros de que los están cuidando. Vosotros podéis estar seguros de que tenemos pastores con el rebaño, y que continuaremos orando con vosotros para que ningún daño les sobrevenga.

Ha habido tumultos en Chile, donde tenemos miles de miembros de la Iglesia y casi doscientos misioneros. La noticia llegó a nosotros, por una de las autoridades que presiden, quien vino desde Santiago y nos dijo que ahí no ha habido muertes entre los miembros, hasta donde se tiene noticia. Nuestro pueblo se está sosteniendo firme y sin tomar parte en los conflictos políticos, elevándose por encima de ello como se espera que los verdaderos miembros de la Iglesia de Jesucristo lo hagan y obedeciendo a aquellos que están al mando, pero sin deseo de tomar partido, sino meramente inclinando sus cabezas y rindiendo obediencia a las autoridades gubernamentales.

Oramos por nuestros santos de todas partes, oramos porque se mantengan firmes. Estamos conscientes de que algunos de los más grandes enemigos son precisamente aquellos que están entre nuestras propias filas. Qué gran pena le causó al Maestro el presenciar cuando uno de los hombres elegidos, a quien El eligió bajo inspiración como uno de los Doce, lo traicionó con un beso, y por unas pocas y sucias piezas de plata lo entregó a sus enemigos. Judas entonces, dándose cuenta de la enormidad de sus actos, tomó la única puerta de escape sacrificándose a sí mismo. Y Jesús sólo pudo explicar que entre los Doce, hubo un diablo. Seguir leyendo

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Música inspiradora: pensamientos dignos

Conferencia General Octubre 1973

Música inspiradora: pensamientos dignos

President Boyd K. Packer

por el élder Boyd K. Packer
Del Consejo de los Doce


El presidente lee concluyó la conferencia de abril con la declaración de que en sus 32 años como Autoridad General aprendió que los sermones más inspirados siempre están acompañados de bella e inspiradora música.  Yo estoy agradecido esta mañana de estar acompañado por las bellas interpretaciones del coro.

«La música», dijo Addison*, “es el único de los placeres sensuales que la humanidad puede consumir en exceso sin lastimar sus sentimientos morales o religiosos.»

Si esto era verdad en su época, actualmente no siempre lo es, la música, una vez inocente, ahora muchas veces es usada para fines malvados.

Durante muchos siglos, a ideas y palabras de la peor especie, se le ha puesto música, la cual es inocente en sí misma.  A una música que de otra manera sería buena, se le pone palabras grotescas que extravían a los hombres.

Recientemente, la Primera Presidencia volvió a dar este consejo: Seguir leyendo

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Las verdades reveladas del evangelio

Conferencia General Octubre 1973

Las verdades reveladas del evangelio

LeGrand Richards

por el élder LeGrand Richards
Del Consejo de los Doce


Me regocijo, mis hermanos y hermanas, por el privilegio de asistir a esta gran conferencia con vosotros. Doy gracias al Señor porque en el establecimiento del reino en estos postreros días, El proveyó estas conferencias donde podemos congregarnos y alimentarnos con pan de vida eterna y, como lo dice el himno;

Escucha al Profeta  que predica la verdad;
y en la vía del Señor su nombre alabad. —Himnos de Sión, No. 69

Hemos estado escuchando la voz del Profeta en esta conferencia. Regresaremos a nuestros campos de labor fortalecidos en nuestra fe y con un mayor deseo de ayudar a edificar su reino y preparar e) camino para la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El profeta Isaías vio nuestros días, cuando los hombres lo adorarían por medio de preceptos de hombres y a causa de esto dijo: “ . . .he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.” (Isaías 29:14).

Yo entiendo que este pasaje significa que esa obra maravillosa y ese prodigio son para corregir los preceptos de los hombres, ya que Isaías indicó que por esta razón El haría esa obra maravillosa y ese prodigio.

No hay ahora tiempo para discutir todas las maravillosas correcciones que han venido por medio de la restauración del evangelio, esta obra maravillosa y este prodigio. Por supuesto, la primera y más grande corrección yo pienso, fue el conocimiento que vino por medio de la misión del Padre y del Hijo al profeta José Smith, que el presidente Marion G. Romney tan bellamente describió esta mañana. En lugar de un Dios que es una esencia que está presente en todas partes, sin cuerpo, parte o pasiones (y esto significa que no tiene ojos y no puede ver; no tiene orejas y no puede oír; no tiene voz y no puede hablar), estaban ahí dos seres glorificados, tal como nosotros podemos ser después de la resurrección. Qué cosa tan maravillosa tener este conocimiento y saber que somos sus hijos, los hijos de Dios el Eterno Padre y que podremos morar en su presencia y saber quién es El y quién su Hijo Jesucristo, el cual se levantó de los muertos y expió los pecados del mundo. Seguir leyendo

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La senda hacia la vida eterna

Conferencia General Octubre 1973

La senda hacia la vida eterna

Delbert L. Stapley.

por el élder Delbert L. Stapley
Del Consejo de los Doce


Estoy seguro hermanos y hermanas, E de que estamos muy agradecidos por el espléndido y oportuno mensaje del presidente Lee en la sesión de conferencia de esta mañana. Nos dio animación y consejo de andar rectamente ante el Señor y guardar sus leyes y mandamientos. Esta es la única manera en que podemos encontrar el camino a la vida eterna, que Dios está reservando a los fieles de su pueblo. De hecho, nuestro Dios nos dio esta promesa:

“y . . .si guardas mis mandamientos y perseveras hasta el fin, tendrás la vida eterna, que es el máximo de todos los dones de Dios» (D. y C. 14:7).

«He aquí, rico es el que tiene la vida eterna «(D. y C. 6:7). Poca gente piensa en la vida eterna; sin embargo, esto es algo que debíamos tener como muy en cuenta en nuestra mente y nuestro corazón. Como hijos de Dios no podemos permitirnos el olvidar nuestro origen y nuestro destino si deseamos los dominios de la gloria celestial.

Por medio de la revelación, Dios ha dado el plan de salvación y exaltación del evangelio, para que lo vivan los hombres. La vida eterna significa la vida de Dios, la cual El espera compartir con todos sus hijos. Pero nosotros somos libres de actuar por nosotros mismos: … Y pueden escoger la libertad y la vida eterna, por motivo de la gran mediación para todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte según la cautividad y el poder del diablo, porque éste quiere que todos los hombres sean miserables como él» (2 Nefi 2:27).

El primer paso para la vida eterna es el bautismo. Nuestro Salvador puso el ejemplo cuando entró al agua con Juan el Bautista, quien estaba autorizado por Dios para bautizar a Jesús por inmersión. Esto establece el modo de bautizar para que todos los hombres lo sigan.

El Apóstol Pablo enseñó que hay «Un Señor, una fe, un bautismo» (Efesios 4:5).

Cristo es el único Señor, el plan del evangelio enseñado por El es la única fe, y su bautismo por inmersión es el único bautismo. Seguir leyendo

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La obediencia

Conferencia General Octubre 1973

La obediencia

N. Eldon TannerPor el Presidente N. Eldon Tanner
Primer Consejero en la Primera Presidencia


Siempre me siento animado, inspirado y muy humilde cuando me paro ante los miembros del sacerdocio, pues sé que cada uno ha sido elegido, ordenado y apartado y autorizado para actuar en el nombre del Señor, para ser una luz y vivir de tal forma que puedan usar su influencia para torcer las vías de Satanás. Veo que hay muchos jóvenes en nuestra reunión del sacerdocio esta noche.

Uno de mis nietos dijo esta semana, cuando aprendió lo que necesitaba hacer para ganar ciertas cosas: «Bueno me falta mucho para eso.»

Yo pienso cuando estamos hablando acerca de nuestros deberes en el sacerdocio, especialmente con nuestro pueblo más joven, y me apena decirlo, con muchos hombres mayores también, que ellos creen que nunca van a morir; piensan «falta mucho para eso». Tal parece que creen que pueden vivir como ellos quieren ahora y mañana podrán vivir de la manera que el Señor desea.

Quisiera que esos jóvenes presten mucha atención a lo que tengo que decir, porque es de su interés. Poseéis el sacerdocio, habéis sido escogidos para dar un paso adelante en estos postreros días, para poseer el sacerdocio de Dios en la única Iglesia en el mundo que tiene el sacerdocio de Dios, se os ha dado la oportunidad de actuar en su nombre; habéis hecho convenios con el Señor de magnificar vuestro sacerdocio y ayudar a edificar el reino de Dios aquí sobre la tierra; se os ha dado esta promesa:

«Porque los que son fieles hasta obtener estos dos sacerdocios de los que he hablado, y magnifican sus llamamientos, son santificados por el Espíritu para la renovación de sus cuerpos.

«Llegan a ser los hijos de Moisés y de Aarón y la simiente de Abraham, la iglesia y el reino, y los elegidos de Dios. ..por tanto, todo lo que mi Padre tiene le será dado» (D. y C. 84:3334,38).

Ahora, noten el mandamiento que el Señor da a todos los poseedores del sacerdocio:

«Y ahora os doy el mandamiento de estar apercibidos en cuanto a vosotros mismos, y de atender diligentemente las palabras de vida eterna. Seguir leyendo

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