Cuando uno abre En Busca del Espíritu de la Navidad, siente como si Thomas S. Monson lo tomara suavemente del brazo y lo guiara por un sendero silencioso en la noche de Belén. No hay discursos largos ni argumentos elaborados; hay, más bien, una invitación cálida a detener el paso, a respirar hondo, y a mirar la Navidad con los ojos del alma.
En estas páginas, el presidente Monson se convierte en un narrador que conoce profundamente el corazón humano. Él sabe que, con el paso de los años, el bullicio, las compras, los compromisos y las prisas pueden envolver la Navidad en capas de ruido. Entonces, pacientemente, comienza a retirar esas capas. Lo hace con historias: historias sencillas, humanas, llenas de detalles cotidianos que, bajo su voz, se iluminan como si fueran parte del mismo nacimiento en Belén.
A veces nos habla de un niño que descubre la alegría de dar; otras veces, de una viuda que encuentra consuelo en manos inesperadas; otras, de un acto de bondad anónimo que se convierte en un milagro personal. Cada relato es una chispa, y juntas forman un pequeño fuego que calienta el corazón del lector. Sin darse cuenta, uno empieza a mirar la Navidad no como una temporada, sino como una actitud del alma.
A lo largo del texto, el espíritu de Jesús se hace cercano. No a través de teologías complejas, sino mediante la ternura: la ternura de un gesto, de una palabra o de un sacrificio silencioso. Monson nos recuerda que el verdadero espíritu navideño no aparece de golpe cuando suenan los villancicos: se encuentra, más bien, cuando uno decide mirar a los demás como Cristo los mira. Entonces, cada acto de bondad se convierte en un pequeño pesebre donde el Salvador nace de nuevo.
Al cerrar el texto, uno no siente que ha leído una colección de historias; siente que ha caminado un poco más cerca del Niño de Belén. Y quizá, sin advertirlo, comprende que el espíritu de la Navidad no se busca en las luces ni en los regalos, sino en el deseo profundo de llevar consuelo, esperanza y amor a quienes más lo necesitan.
En el fondo, ese es el viaje que Thomas S. Monson propone: un viaje interior donde, paso a paso, el lector no solo encuentra el espíritu de la Navidad… sino al Cristo que da vida a todo ese espíritu. Seguir leyendo →