Una Obra Maravillosa

Una Obra Maravillosa

(Discurso pronunciado por el Élder Joseph Fielding Smith, del Concilio de los Doce difundido por K.S.L. en Lago Salado, 1946)


Los que se afanen a la misión de José Smith y la llegada del Libro de Mormón, frecuentemente han dicho, que si él fuese llamado de Dios y que si el Libro de Mormón fuese un volumen divinamente inspirado, habría en la Biblia profecías acerca de ellos. Han dicho diferentes personas que ellos no aceptarían a José Smith ni al Libro de Mormón porque talos nombres no aparecen en la Biblia. Naturalmente esto es llegar a una conclusión fuera de la razón. El libro de Mormón puede ser tan verídico y José Smith puede ser un Profeta de Dios sin que haya referencias sobre ellos en la Biblia. Sin embargo hay referencias de José Smith y el Libro de Mormón en la Biblia. El Señor reveló a los Profetas ancianos de Canaán la salida de Libro de Mormón, aunque en verdad no le sea dado ese nombre.

Cuando Israel bendijo a su hijo José en Egipto, le dijo: “Ramo fructífero José, ramo fructífero junto a fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro. “Y causáronle amargura, y asotáronle, aborreciéronle los arqueros: “Mas su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob, (de allí el pastor, y la piedra de Israel). “Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que están abajo, con bendiciones del seno y de la matriz. “Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José, y sobre la mollera del Nazareno de sus hermanos”.

Según las palabras del Señor a José Smith el continente de América fué dado a José y su posteridad por herencia eterna. Esto se entiende por “Cuyos vástagos se extienden sobre el muro”. En su mayor parte el Libro de Mormón declara ser una historia de los hijos de José que salieron de Jerusalén seiscientos años antes de Jesucristo, con rumbo a esta tierra, así cumpliéndose la bendición Patriarcal. Lehi, el fundador de esta colonia, era descendiente de Manases y la familia de Ismael, quien le acompañaba era descendiente de Efraín, así en ellos se cumplió esta promesa. No tengo tiempo para presentar pruebas de que los indios son Israelitas y que poseen muchas costumbres Israelitas. Paso este punto dejando la declaración de que hay muchos volúmenes escritos por personas que no seguían a José Smith, mostrando con evidencias halladas entre las tribus de los Indios, que ellos practicaban muchos ritos y costumbres de los Israelitas. El error que cometen estos escritores es declarar que estos Indios son las diez tribus perdidas, pero el Señor ha revelado que ellos son los hijos de José a los cuales esta tierra les fué dada.

Predicción del Libro de Mormón

La salida del Libro de Mormón es predicha por el Profeta Isaías en el capítulo 29 de sus escrituras. El primer versículo dice así: “Ay de Ariel ciudad donde habitó David”. En el capítulo cinco de segunda de Samuel leemos que David “en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá”. Entonces Ariel es Jerusalén. En el segundo verso el Señor amenaza a Ariel o Jerusalén, con gran destreza y tristeza y entonces habla de otro lugar y dice, “y será a mí como Ariel”. Esto no puede referirse a Ariel mismo, sino debe referirse a algo que debe tomar del mismo castigo, porque el pensamiento no tendría sentido al decir que Ariel será como Ariel. Entonces la palabra “será” debe referirse a otra nación. Se aclara esto en el verso que sigue. Esta Nación o País que sería como Ariel, dijo el Señor que asentaría campo contra ella, y que la combatiría con ingenios, y ”Levantaré contra ti baluartes. Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como de Python, y tu habla susurrará desde el polvo. “Y la muchedumbre de tus extranjeros será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento. “De Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos y con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor”.

Comentarios de Orson Pratt

Comentando sobre estos versos Orson Pratt dijo; “Las Profecías de Isaías no pueden referirse a Ariel, o Jerusalén, porque su habla no ha salido desde la tierra, ni desde el polvo, sino se refiere al remanente de José los cuales se destruyeron en América… El Libro de Mormón describe su caída, y verdaderamente fue grande y terrible. En la crucifixión de Cristo, ‘La multitud de los fuertes’ como predijo Isaías, ‘como tamo que pasa’, y aconteció como lo predijo más adelante, ‘será repentinamente, en un momento’. Muchas de sus hermosas ciudades se quemaron, y otras por temblores, otras fueron sumidas en las profundidades de la tierra. Esta destrucción repentina sobre vino por causa de aquellos que apedrearon a los profetas que mandó entre ellos.

Incidente incomparable

Una de las cosas más maravillosas de esta profecía es, que después que la nación se humillara, hablaría desde tierra. Esto se repite cuatro veces en el cuarto verso. No hay lugar en la historia conocida, excepto el Libro de Mormón, donde haya un incidente comparable a este. He hecho referencia antes a las palabras de los profetas nefitas donde declaran que “lloraban desde el polvo”, y “desde los muertos”. La única manera que un pueblo pueda clamar desde la tierra es cuando sus registros y escrituras fuesen descubiertos y sacados de la tierra.

Otra de las cosas que conecta esta profecía con el Libro de Mormón y José Smith es lo que está escrito en los versos once y doce, que dicen: “Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: no puedo, porque está sellado. “Y si se diere el libro al que no sabe leer diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: no se leer”.

El primer escribiente del profeta José Smith fué Martín Harris. Cuando empezó con su tarea tenía dudas sobre el Libro de Mormón. José Smith hizo una copia de unos de los jeroglíficos de las planchas y mandó a Martín Harris a Nueva York con los maestros de idiomas viejos a ver si podían leerlos. Presentó las transcripciones a los profesores Charles Anthon y Samuel L. Mitchell, quienes dijeron que eran verdaderos caracteres Egipcios, Caldaicos, Asirlos, y Arábicos. El Profesor Anthon le dio un certificado de la veracidad de los caracteres. Guardando el certificado quiso salir, cuando el Profesor le preguntó como el joven que las descubrió supo que en tal lugar había planchas de oro. “Le contesté, dijo Martín Harris que un ángel del Señor se lo había revelado. Entonces me dijo, “Permítame el certificado”.   Sacándolo de la bolsa se la di, y cuando lo tomó lo rompió en mil pedazo, y dijo, que no sucedía tal cosa de que un ángel ministrase, y que si yo le llevaba las planchas él las traduciría. Le informé que parte de las planchas estaban selladas, y que me estaba prohibido llevárselas. Contestó, “Yo no puedo leer un libro sellado”. Lo dejé y fui con el Profesor Mitchell, quien sostuvo todo lo que había dicho el profesor Anthon en cuanto a los caracteres y las traducciones.

Las palabras de Isaías cumplidas

Sin saberlo, Martín Harris y el Profesor Anthon cumplieron lo dicho por Isaías. Martín Harris al llevar los jeroglíficos con el Profesor y el Profesor al decir “no puedo leer un libro sellado”. De acuerdo con las palabras del Profeta Isaías el hombre sabio diría, cuando se le presentaban las planchas, y le pidiera que las leyera, “no puedo, porque está sellado”.

Otra cosa maravillosa es que Isaías dijo que únicamente las palabras del libro se presentarían al hombre sabio y no el libro, sino que el libro sería dado al hombre sin estudio y diría que “no tengo estudio”. Esto es más que una coincidencia pero en realidad es el cumplimiento o las palabras proféticas de Isaías, así contando el Libro de Mormón con esta gloriosa profecía.

Los versos trece y catorce del mismo capítulo de Isaías dicen: “Dice pues el Señor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, más su corazón lejos está de mí, y su temor para conmigo fué enseñado por mandamiento de hombres: “Por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la prudencia de sus prudentes”.

En varias de las revelaciones hechas al Profeta José Smith dice el Señor: “Ahora, He aquí, una obra maravillosa está para aparecer entre los hijos de los hombres. Por lo tarto: Oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, tener presente que le sirváis con todo vuestro corazón, fuerzas, mente y poder, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día”.

Es sin duda grandiosa la forma en que vino esta obra de los últimos días a la existencia. Si es verdad que José Smith fué comisionado por un mensajero celestial para inaugurar esta obra; si es verdad que un ángel le entregó el registro sagrado del pueblo antiguo de este continente y le dio el Urim y el Tumim por los cuales podría traducirlo, es en verdad una maravilla y un milagro. Es duro concebir una obra que haya llegado al hombre de una manera tan maravillosa. También el tiempo en que aparecería esta obra está predicha por Isaías en el verso diez y siete; “¿No será tornado de aquí a muy poco tiempo el Líbano en Carmelo y el Carmelo será estimado por bosque?

Entonces este libro aparecería corto tiempo antes de que Israel fuese restaurado a sus tierras. Hoy el Líbano está floreciendo y empieza a ser Carmelo y un bosque, preparándose para el retorno de la casa de Israel. También nos da a conocer que en ese día los sordos oirán las palabras del Libro y los ciegos verán desde las tinieblas y la obscuridad. Lo que ha hecho el Libro de Mormón es restaurar ciertas enseñanzas que desaparecieron de la Biblia por sus muchas traducciones, para que los ciegos que no podían ver y los sordos que no podían oír, pudieran abrir sus ojos y oídos a la verdad que sería revelada.

Historia sagrada

Otra profecía que es bueno mencionar se encuentra en el Libro de Ezequiel capítulo treinta y siete, versos quince hasta el fin. La historia es, que el Señor mandó al profeta que tomase dos palos, uno para Judá y sus compañeros y el otro para José y sus compañeros y los juntara en su mano. En esta escritura, el palo quiere decir, las escrituras o pergaminos, tal como eran los libros antiguos en los tiempos de Ezequiel. Uno de estos palos iba ser la historia sagrada de Judá y sus compañeros y el otro la historia sagrada de José y sus compañeros. Y el Señor dijo: “Júntalos luego el uno con el otro, para que sean en uno, y serán uno en tu mano. “Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?” Diles: así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo tomo el palo de José que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros, y ponerlos con él, con él a lo de Judá, y hacerles un palo, y serán uno en mi mano. “Y los palos sobre que escribiereis, estarán en tu mano delante de sus ojos: “Y les dirás: Así ha dicho el Señor Jehová he aquí yo tomo a los hijos de Israel de entre las gentes a las cuales fueron, y los juntaré de todas partes, y los traeré a su tierra: “Y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel : y un rey será a todos ellos por rey: y nunca más serán divididos en reinos: “Ni más se contaminarán con sus ídolos, y con sus abominaciones, y con todas sus rebeliones: y los salvaré de todas sus habitaciones en las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.

En esta profecía descubrimos que la reunión de la historia de José con la historia de Judá acontecería un día antes de la reunión de la casa de Israel en la tierra de su herencia. Es para unificar a las tribus y para que aceptaran otra vez al Señor. Además el Señor declara: “Y concertaré con ellos pacto de paz, perpetuo pacto será con ellos: y los asentaré y los multiplicaré, y pondré mi santuario entre ellos para siempre. “Y estará en ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios y ellos me serán por pueblo”.

En el Libro de Mormón se reclama que su propósito es convencer a los Judíos y Gentiles, y el remanente sobre esta tierra, los Lamanitas descendientes de Lehi, de que Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, manifestándose a todas las naciones. Por esto iba a aparecer el día que Israel estuviera esparcido sobre toda la faz de la tierra y sería el medio de reunir los remanentes esparcidos en un pueblo digno a los convenios del Señor. Además está escrito que este registro de los Nefitas, junto con otras escrituras aparecerían por el poder de Dios el día que los gentiles estuvieran negando el poder de Dios y rehusando aceptar las palabras de los Profetas de la Biblia. Nefi escribe: “Y me habló de nuevo el ángel, diciendo: Estos últimos anales que has visto entre los Gentiles, servirán para establecer la verdad de los primeros, que son los de los doce apóstoles del cordero, y dará a conocer también los preciosos y claros pasajes que han sido quitados de ellos, demostrando a todas las familias, lenguas y pueblos que el Cordero de Dios es el Hijo del Eterno Padre, y el Salvador del mundo: y que es necesario que todos vengan a Él, porque de otro modo no podrán salvarse”.

Verdaderamente la aparición del Libro de Mormón dando a conocer la verdad de la obra establecida entre los habitantes antiguos de este continente y la aparición de los ángeles que restauraron la autoridad divina para organizar la Iglesia de Jesucristo otra vez sobre la tierra, es en verdad una obra maravillosa, designada para la salvación de las almas de los arrepentidos en el mundo.

Que el Señor os bendiga en el nombre de Jesucristo. Amén.

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Una respuesta a Una Obra Maravillosa

  1. Fausto dijo:

    Es increíble,para los que hemos leído el libro de mormón y tenemos un testimonio estas escrituras y su explicación son como la cereza al Pastel confirmando la verdad increíble del Libro de Mormón otro Testamento de nuestro Señor Jesucristo.

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