Una Voz de los Muertos

Una Voz de los Muertos

Joseph Fielding Smith

(Este discurso fué trasmitido por radio el domingo, 30 de julio de 1944 a las 9:15 p.m. por KSL en Salt Lake City, Utah).


José Smith declaró que la noche del 21 de septiembre de 1823, después de acostarse y haber orado con fervor, un personaje apareció en su cuarto, rodeado por una luz más brillante que el sol al mediodía. Este personaje se paró al lado de su cama en el aire, porque sus pies no tocaban el suelo. Llamó a José por su nombre y le dio instrucción, y en esa instrucción dijo: “Se hallaba un libro depositado, escrito sobre planchas de oro, que daba una relación de los habitantes anteriores de este continente “América”, así como una relación de su procedencia”. También dijo que la plenitud del Evangelio Eterno como fué dada por el Salvador a los habitantes antiguos se encontraba en este libro.

“También que había dos piedras en arcos de plata depositadas con las planchas; y estas piedras, ajustadas a un pectoral, constituían lo que se llamaba el Urim y Tumim; y la posesión y el uso de estas piedras era lo que constituía a los Videntes en los antiguos y primeros tiempos, y que Dios las había preparado con el propósito de traducir el libro”.

José Smith pasó por cuatro años de preparación, recibiendo instrucción de este mensajero celestial de tiempo a tiempo, y el día 22 de septiembre de 1827, este registro antiguo le fué entregado. Con la ayuda principalmente de Oliverio Cowdery que actuó como escriba, tradujo una porción de este registro con la ayuda del Urim y Tumim y el don y poder de Dios. En la primera parte del año 1830, este libro fué publicado como el Libro de Mormón, tomando su nombre del profeta que preparó el compendio de la mayor parte de esta historia de su pueblo.

Oposición aumentada

Esta historia de la venida del ángel trajo burlas y ridículo y las palabras pronto se cumplieron en parto, cuando dijo que el nombre de José Smith se tendría por bueno y malo en todo el mundo. Después de la publicación del libro, la oposición aumentó en gran manera. En la Oficina del Historiador tenemos una colección de muchos cientos de libros, folletos, magazines, y otros artículos que han sido publicados en contra de José Smith y el Libro de Mormón. Estos ataques comenzaron mucho antes que el Libro de Mormón saliera de la imprenta y aumentaron en número grandemente durante los primeros cincuenta años después de su publicación. Hasta el presente se continúan los ataques, aunque en números disminuyentes. Estas críticas han sido en la mayoría del carácter más odioso y venenoso que es posible que la mente humana forme. Mentiras en cuanto al origen del libro han sido circuladas en todo el mundo. Algunos que se han opuesto al libro han tratado de quitarle toda su inspiración y virtud y han ridiculizado sus dichos proféticos. Parece que nada ha sido pasado por alto en forma de ataque y crítica. Pero el libro sobrevive. Ha pasado con éxito cada tormenta de crítica y odio por más de cien años, y la mayoría de estos ataques se han vencido a sí mismos por el peso de sus propias contradicciones.

Declaración de Orson Pratt

El élder Orson Pratt, hablando de la autenticidad divina del Libro de Mormón, dijo:

“El libro tiene que ser verdadero o falso. Si es verdad, es uno de los mensajes más importantes jamás mandado de Dios al hombre, afectando los intereses temporales y también eternos de todo pueblo bajo el cielo a la misma extensión y al mismo grado que el mensaje de Noé afectó a los habitantes del mundo antiguo. Si es falso, es una de las imposiciones más malditas, mañosas y audaces jamás escamoteadas en el mundo, calculada a engañar y arruinar a millones que lo recibirán sinceramente como la palabra de Dios, y se supondrán construidos seguramente en la roca de la verdad hasta que ellos y sus familias serán sumergidos en desesperación sin esperanza.

“La naturaleza del mensaje en el Libro de Mormón es tal que si es verdad, ninguno puede ser salvo y rechazarlo; si es falso, ninguno puede ser salvo y recibirlo. De modo que cada alma en todo el mundo está igualmente interesada en averiguar su veracidad o falsedad. En una cosa de tan infinita importancia, ninguna persona debe estar satisfecha con las conjeturas u opiniones de otros. Debe usar todo medio posible para conocer la naturaleza del mensaje. Debe examinar cuidadosamente la evidencia con que es ofrecido al mundo. Él debe, con toda paciencia y perseverancia, tratar de adquirir un cierto conocimiento de que si es de Dios o no. Sin una tal investigación en la manera más cuidadosa, e imparcial, no puede juzgar seguramente sin arriesgar grandemente su futuro y eterno bienestar.

“Si después de una examinación rígida, se encuentra que es imposición, se debe publicarlo extensivamente como tal al mundo: la evidencia y los argumentos por los cuales se notaron la impostura deben ser declarados claramente y lógicamente, para que aquellos que han sido sincera pero desafortunadamente engañados puedan conocer la naturaleza de la decepción y ser reclamados, y para que aquellos que continúan en publicar la decepción sean expuestos y puestos en silencio, no por fuerza física, ni por persecución, ni ridículo, sino por argumentos fuertes y poderosos; por evidencias de las escrituras y razonamiento. Tales, y solamente tales, deben ser las armas usadas para exponer y contradecir doctrinas falsas; para reclamar al ser humano de sus errores; para exponer entusiasmo religioso y poner en silencio viles y malditos impostores.

“Pero de otra manera, si investigación prueba que el Libro de Mormón es verdad y de origen divino, entonces la importancia del mensaje es tan grande, y las consecuencias de recibir o rechazarlo tan abrumadores, que las varias naciones a quienes se ha mandado, y en cuyas lenguas ahora se publica, deben rápidamente arrepentirse de todos sus pecados, y renunciar todas las tradiciones malditas de sus padres, como son mandados a hacer en el mensaje”. —Orson Pratt’s Works, pp. 124-5.

Esta declaración por el élder Pratt ciertamente es justa. Por toda nuestra historia, los Santos de los Últimos Días han estado listos para quedar o caer por la lógica de esta tesis. Las denuncias y condenaciones que vienen de aquellos que nunca han leído el libro, y la circulación de mentiras, tal como el Spaulding cuento, nunca deben ser lisonjeadas por personas honestas.

Cuando Pedro y sus hermanos fueron detenidos por los judíos y mandados a que cesaran de predicar a “Cristo y El crucificado”, ellos contestaron. “Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres… Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”. En su ira, estos líderes de los judíos tomaron consejo de matar a los apóstoles, “cuando levantó se en el concilio un Fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerable a todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco a los apóstoles”. A estos culpables gobernadores él dijo:

“Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá:

“Más si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo a Dios”.

Así diría a todos. Refrénense del espíritu de condenación y odio en contra de la obra de José Smith. Si es de hombre, tendrá seguramente que fallar. Si es de Dios, no la pueden destruir, y es una cosa terrible ser encontrado batallando en contra de Dios! No estoy hablando en esta ocasión con intención de argumento, sino sólo para ser testigo de lo que yo sé es la verdad. La siguiente promesa es hecha por Moroni, el último escritor del Libro de Mormón, a todos los que viven hoy:

“Y, cuando recibáis estas cosas, os exhorto, también, a que pidáis a Dios, el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, que os declare si estas cosas son verdaderas; si así lo hiciereis con un corazón contrito y con una sincera y verdadera intención, teniendo fe en Cristo, Él os manifestará la verdad de ellos por el poder del Espíritu Santo”.

Miles han probado esta promesa. Yo soy uno de éstos, y solemnemente testifico que el Señor me ha dado a conocer, por la voz de Su Espíritu que lo que está escrito en este libro es verdad. En decir esto yo realizo perfectamente lo que significa tal declaración. No me atrevería a decir tal cosa con una mentira en mis labios.

Cuando el Libro de Mormón vino ante el mundo, la gente se sorprendió al pensar que un joven se atreviera en este día a hacer tal declaración. Cuando los primeros élderes de la Iglesia salieron con su mensaje, el espíritu de oposición y odio les siguió en cada ciudad y pueblo. La gente casi universalmente creía, y expresaba esa creencia: que el cuento era demasiado ridículo, y sin razón, para este día avanzado cuando no hay visiones o revelaciones de fuentes celestiales. El poeta Tomás Campbell dijo, “Es la distancia la que da el encanto a la vista”. Cuánta verdad hay en esto. La gente acepta fácilmente todas las manifestaciones registradas en la Biblia, muchas de las cuales son igualmente extrañas, pero niegan y condenan a José Smith por haber hecho la declaración de que había recibido un registro antiguo escrito en planchas de oro. Elbert Hubbard, autor, filósofo de hace unos pocos años, una vez dijo: “Pero por qué y cómo algunas personas, que creen que Moisés encontró las tablas de piedra escritas por Jehová, niegan y hacen ridículo de las tablas de metal descubiertas por José Smith, no puedo entender. Es solamente una cuestión de tiempo y distancia: pero el tiempo no puede hacer verdad de lo falso. Lo que una vez ocurrió puede ocurrir de nuevo. Si Dios fué Dios en el tiempo de Moisés, es Dios aún”.

La razón apoya la declaración

Seguramente la razón apoya esta clara declaración hecha por un filósofo de pensamiento independiente. Además, como lo declarado por el élder Pratt, si el registro es verdad, y el Señor ha en su misericordia dado al mundo luz adicional, entonces debe ser recibida con gozo porque el mensaje es imperativo. Dos de los profetas del Libro de Mormón han dejado una amonestación a nosotros que vivimos en este día, “como la voz de uno que clama desde el polvo”. Nefi, el primero, ha escrito:

“A hora pues, amados hermanos míos, todos los que seáis de la casa de Israel, y todos vosotros, ¡oh extremos de la tierra!, os hablo como la voz de uno que clama desde el polvo: Adiós, hasta que venga ese gran día.

“Y vosotros, los que no queréis participar de la bondad de Dios, ni respetar las palabras de los judíos, ni tampoco mis palabras ni las palabras que procederán de la boca del Cordero de Dios, he aquí, os doy un sempiterno adiós, porque estas palabras os condenarán en el postrer día.

“Porque lo que sello en la tierra, será presentado contra vosotros en el tribunal del juicio; porque así me lo ha mandado el Señor, y debo obedecer. Amén”.

El otro profeta es Moroni, que cerró el registro, y al cerrarlo dijo en relación a su testimonio y las enseñanzas del libro:

“Y os exhorto a que os acordéis de estas cosas; porque se acerca el tiempo en que sabréis que no miento, porque me veréis ante el tribunal de Dios; y el Señor Dios os dirá: ¿No os he declarado yo mis palabras, que fueron escritas por este hombre, como si uno os gritara de entre los muertos, sí, como si sus palabras salieran del polvo?”

Tiene que ser concedido, ciertamente, que si este registro es verdad, y Nefi y Moroni verdaderamente fueron comisionados a testificar por Cristo “hablando del polvo”, no se puede disputar que todos los que oyen estas palabras de testimonio y, las rechazan, tienen una grave responsabilidad cuando llegan al juicio. Además, todos aquellos que han condenado estas escrituras como falsas y han persuadido a otros a rechazarlas, tendrán que contestar por la sangre de todos aquellos que así han persuadido a oponerse a la voluntad del Señor. Nuestro Salvador dijo a los indios de su generación:

“Por tanto, he aquí, yo envío a vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:

“Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachias, al cual matasteis entre el templo y el altar.

“De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación”.

Es no más justo que todos los que persuaden a otros a rechazar las palabras de vida, tendrán que responder por el sufrimiento que ellos han hecho venir sobre otros. Todos tendremos que llegar a ese gran día de juicio y nos es dicho que cada hombre será juzgado de acuerdo con sus hechos.

Quiero dejar mi testimonio con ustedes con el testimonio de estos dos profetas antiguos. Yo sé que Jesucristo es el Unigénito Hijo de Dios en la carne; que El sí habló a los antiguos habitantes de este hemisferio; que sí tuvieron profetas y les fué enseñado el Evangelio. Fueron visitados por el Hijo de Dios después de su resurrección y El estableció su Iglesia entre ellos. Es mi deber solemne como un siervo del Señor, da testificar, para que yo también me pare sin culpa en ese gran día. Yo no quiero que ningún hombre que oye mi voz se levante en condenación de mí y me acuse de no haberle amonestado.

Que el Señor les bendiga a todos con este testimonio, lo pido humildemente en el nombre de Jesucristo. Amén.

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