Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 16
A pesar de que este capítulo es bastante corto, tiene un simbolismo precioso sobre la expiación; y es quizás uno de los mejores capítulos de Isaías que podemos estudiar para hacernos una idea del poder y la majestuosidad que hay en los escritos inspirados de Isaías.
En especial, este capítulo trata del llamamiento de Isaías, bien sea su primer llamamiento o un llamado posterior a una responsabilidad mayor.
1 En el año (aproximadamente 750-740 a.C.) en que murió el rey Uzías (rey de Judá), vi también al Señor (Jesús; véase el versículo 5) sentado sobre un trono alto y enaltecido (exaltado), y las faldas de su ropa (en hebreo: levantado, luz; también puede significar Su poder y autoridad) llenaban el templo.
2 Encima del trono (del Salvador) estaban los serafines (seres angelicales); cada uno de ellos tenía seis alas (las alas son un símbolo del poder para moverse, actuar, etc. en la obra de Dios; véase DyC 77:4); con dos se cubrían el rostro, con dos los pies, y con dos volaban.
El cubrirse el rostro (versículo 2, arriba) es una manera de mostrar respeto y humildad ante Dios en muchas culturas.
3 Y el uno exclamaba al otro, diciendo: ¡Santo, santo, santo (en hebreo, el repetir algo tres veces, significa lo mejor de lo mejor, o superlativo) es el Señor de los Ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria!
4 Y a la voz del que clamaba, se estremecieron (se sacudieron) los quiciales (marcos) de las puertas, y la casa se llenó de humo (simboliza la presencia de Dios, al igual que el temblor de la montaña en el Sinaí—Éxodo 19:18—cuando el Señor estaba allí presente).
A continuación, Isaías expresa sus sentimientos profundos de ineptitud e indignidad al estar en la presencia del Señor. Presta atención y verás cómo la expiación elimina sus faltas o transgresiones y también sus sentimientos de indignidad; y cómo recibe la confianza necesaria para llevar a cabo la obra a la cual el Señor lo está llamando. Este mismo principio se aplica a cada uno de nosotros al darnos cuenta de nuestra dependencia en el Señor a medida que nos esforzamos por hacer Su obra.
5 Entonces dije yo (Isaías): ¡Ay de mí!, pues soy perdido (me siento completamente abrumado); porque soy hombre de labios inmundos (¡soy muy imperfecto e inepto!), y habito entre un pueblo de labios inmundos (nadie entre nosotros, los mortales, es digno de estar en la presencia de Dios); por cuanto mis ojos han visto al Rey, el Señor de los Ejércitos (me estoy sintiendo completamente agobiado porque acabo de ver al Salvador).
Observa ahora el simbolismo tan precioso que nos encontramos en los versículos 6 y 7. Se representa la expiación y se nos enseña sobre su poder para limpiar y sanar.
6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines (simbolizando que se posee autoridad) con un carbón encendido (símbolo del poder del Espíritu Santo para limpiar “por fuego») en la mano, el cual había tomado del altar con las tenazas (símbolo de la expiación; Cristo fue sacrificado por nosotros en el “altar” de la cruz);
7 y tocó con él sobre mi boca (aplicó la expiación sobre mi), y dijo: He aquí, esto (la expiación) ha tocado tus labios (símbolo de las imperfecciones, faltas y sentimientos de ineptitud), y tu iniquidad es quitada, y borrado es tu pecado (limpiado; los resultados de la expiación; compárese con Isaías 1:18).
A continuación, podrás apreciar cómo la expiación le proporciona confianza a Isaías y este se vuelca en el servicio al Señor. Usaremos negrita para resaltar.
8 Y luego oí la voz del Señor decir:
¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros (deidad plural)? Entonces (yo Isaías) dije: Heme aquí, envíame a mí (el poder limpiador de la expiación le dio a Isaías la confianza necesaria para aceptar el llamamiento).
Ahora el Señor le dará a Isaías una breve descripción de la gente a la cual tendrá que predicar como profeta. Verás que es muy difícil llegar a estas personas. Quizás, esta experiencia que tiene Isaías se podría comparar con una estancia breve en el CCM (Centro de Capacitación Misional), para prepararse y ser instruido en cuanto a las dificultades que tendrá que encontrar.
9 Y él (Señor) dijo: Ve y di a este pueblo: Oíd bien, mas no entendieron; ved por cierto, mas no percibieron (la labor de Isaías no está siendo fácil con estas personas).
Tal y como se explicó en las notas al principio de 2 Nefi 13, Isaías, a menudo, usa un recurso literario llamado “quiasmo” para resaltar los elementos clave de aquello que nos quiere enseñar. Se trata de enlistar de manera intencional y ordenada unas palabras o expresiones clave, y luego, para dar énfasis, se vuelven a nombrar dichas palabras en orden inverso.
10 Deja (trata de ver) que se endurezca el corazón (A) de este pueblo (que se aísle en contra de la verdad), y que se entorpezcan sus oídos (B) (imagínalos estando espiritualmente sordos), y que sean cerrados sus ojos (C)(espiritual-mente ciegos); no sea que vea con sus ojos (C’), y oiga con sus oídos (B’), y entienda con su corazón (A’), y sea convertido y sanado.
El versículo 11, a continuación, podría verse como un recordatorio de que el Señor en verdad tiene un buen sentido del humor.
11 Yo (Isaías) entonces dije: Señor, ¿hasta cuándo (será esta gente así)? Y él respondió: Hasta que las ciudades queden asoladas y sin habitantes, y las casas sin hombre, y la tierra enteramente desierta (vacía; en otras palabras, cuando una mañana vayas a predicarles y no quede nadie en la ciudad, entonces dejarás de tener que enfrentarte a tales personas; mientras existan las personas, tendrás que enfrentarte con este tipo de gente);
12 y el Señor haya echado lejos a los hombres, porque habrá gran desolación (muchas ciudades abandonadas) en medio de la tierra.
Seguidamente, en el versículo 13, nos encontramos un gran ejemplo de cómo Isaías utiliza un simbolismo propio de su época y cultura, el cual su gente podía entender. Por otro lado, este tipo de versículos, también es un buen ejemplo de lo difícil que es entender a Isaías en nuestros días y nuestra cultura sin ayuda.
13 Mas todavía quedará una décima parte (remanente de Israel), y volverá (Israel), y será consumida (podada, como por animales comiéndose los brotes, las hojas y las ramas; el Señor poda su viña, corta las viejas doctrinas falsas y a los apóstatas, etc., destruye las generaciones viejas injustas para que las nuevas puedan tener una oportunidad); como el terebinto (¿quizás como el podar un limonero?) y como la encina que guardan en sí su substancia (savia) cuando echan sus hojas (se desprenden de lo viejo, las hojas que no sirven y parecen como muertas durante el invierno); así la santa semilla será su substancia (Israel parecerá muerta, pero todavía hay vida en ella).
En resumen, el versículo 13, arriba, explica que a pesar de que algunos israelitas serán llevados cautivos y serán esparcidos y parecerá que perecerán como pueblo, el Señor todavía los “podará”, les dará forma y los guiará para que se conviertan nuevamente en el pueblo justo del convenio. Como pueblo, parecerá que estén muertos, así como la fruta del árbol parece no tener vida durante el invierno, pero Israel será nuevamente recogido y llegará a ser poderoso en los últimos días. Estamos presenciando el cumplimiento de esta profecía al ver el gran recogimiento que ahora está teniendo lugar.
























