Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 2
SEGUNDO NEFI 2
Este capítulo contiene los sermones más completos y claros que podamos encontrar en todas las escrituras en cuanto a la caída de Adán, la justicia, la misericordia, la expiación y el albedrío. Claramente se describe como todos estos elementos se interrelacionan entre sí. Además, puede que quieras anotar en el encabezamiento de tus propias escrituras que este capítulo (2 Nefi 2), tiene un vínculo muy cercano con 2 Nefi 9.
Al considerar que las enseñanzas de estos dos capítulos (2 Nefi 2,
9) son esenciales para nuestro entendimiento del evangelio de Cristo, nos vamos a detener por un momento y vamos a hacer algo diferente del formato típico que hasta ahora hemos utilizado para enseñar y aprender. Quisiera invitarte a evaluar tu conocimiento en cuanto a la caída, la expiación y otros temas relacionados. Lo haré en forma de test con las opciones verdadero o falso. Te proporcionaré las respuestas al final del test.
TEST VERDADERO O FALSO SOBRE 2 NEFI 2 Y 9
- Verdadero o falso
Debido a la expiación del Salvador, todas las personas en todo el mundo, a excepción de los que han sido muy malvados, resucitarán.
- Verdadero o falso
En cierto modo, fue un error que Adán y Eva comieran del fruto prohibido, porque nuestras vidas hubieran sido mucho más fáciles si estos no hubiesen comido.
- Verdadero o falso
Si Adán y Eva no hubiesen transgredido en el Jardín de Edén, tanto ellos como sus hijos nunca se habrían vuelto mortales y nunca habrían progresado.
- Verdadero o falso.
Debido a su transgresión y a la Caída que resultó de la transgresión, Adán fue maldecido severamente por Dios, pero Eva recibió una maldición aún peor.
- Verdadero o falso
A causa de la expiación de Cristo, todas las personas pueden ser perdonadas de todo a excepción de dos tipos de pecado.
- Verdadero o falso
Los obispos pueden perdonar pecados.
- Verdadero o falso
Los únicos pecados que debemos confesar al obispo son los pecados que constan en la entrevista para la recomendación del templo.
- Verdadero o falso
Si tienes un problema para confesar tus pecados a tu propio obispo, se te puede permitir confesarlos a otro obispo.
- Verdadero o falso
Parte del castigo por pecar es tener que confesar al obispo.
- Verdadero o falso
No es posible llegar a saber en esta vida si hemos sido perdonados, pero podemos tener un sentimiento de paz que nos da esperanza.
- Verdadero o falso
Una de las maneras en las que podemos decir si hemos sido perdonados es que ya no recordaremos más nuestro pecado.
- Verdadero o falso
Si nos arrepentimos de nuestros pecados, estos serán eliminados de los registros en los cielos.
- Verdadero o falso
Hay mucho más en el arrepentimiento que el mero hecho de confesar.
- Verdadero o falso
El que Adán y Eva comieran del fruto prohibido fue algo muy bueno.
- Verdadero o falso
Muchas personas tendrán un día del juicio muy gozoso.
- Verdadero o falso
Sin la expiación del Salvador no podríamos resucitar y por lo tanto llegaríamos a ser como el diablo.
- Verdadero o falso
Es correcto contar con que vamos a lograr el grado más alto en los cielos.
A continuación tienes las respuestas del test verdadero/falso:
- Falso
Todos resucitarán. (2 Nefi 9:22)
- Falso
La Caída era buena y además indispensable. (2 Nefi 2:22-25)
- Falso
No habrían podido tener hijos. 2 Nefi 2:22-23.
- Falso
Ninguno de los dos fue maldecido. La Caída fue una gran bendición y originó que Adán y Eva fueran responsables por sus decisiones, las cuales trajeron un gran gozo y también las dificultades que son necesarias para facilitar el crecimiento (véase Moisés 5:10-11). Por otro lado, Satanás sí que fue maldecido. Y la tierra fue maldecida por causa de Adán (Génesis 3:14-17).
- Verdadero
Negar el Espíritu Santo (DyC 76:31-35) y el asesinato premeditado (DyC 42:18) son imperdonables. Todos los otros pecados pueden ser perdonados (Isaías 1:18).
- Verdadero o falso, según lo que estés pensando.
Solo Dios puede perdonar pecados, pero el obispo puede perdonar pecados en la iglesia, es decir, el obispo permite a los miembros ir al templo, etc.
- Básicamente verdadero.
Esto es porque hay una parte en la entrevista en la que se pregunta si existe algún pecado que debería haber sido confesado con un obispo y que no haya sido confesado. Sin embargo, también podrías contestar “falso” porque en dicha entrevista no se mencionan todos los pecados posibles.
- Falso.
Tu obispo es el único que tiene las llaves de autoridad sobre ti (a excepción de estudiantes que pertenezcan a un barrio en el campus y al barrio de su hogar). El problema se halla en las llaves de autoridad y la mayordomía de dichas llaves. Si un miembro tuviere un problema aceptable para no hablar con su obispo, entonces puede confesarse con su presidente de estaca.
- Absolutamente falso.
El tener que recibir ayuda para que podamos superar los pecados no es un “castigo.”
- Falso.
El Espíritu Santo te puede dar un sentimiento bueno de paz, etc., y esto te puede hacer saber que estás en el camino hacia la exaltación. En 2 Nefi 31:20 se nos aconseja “. . . seguir adelante con… un fulgor perfecto de esperanza”.
- Falso.
Alma podía recordar sus pecados pero ya no le “atormentaban” (Alma 36:19). A veces, algunas personas parecen confundir lo que el Señor nos dice en cuanto a nuestros pecados en DyC 58:42-43, “no los recuerdo más” con el hecho de que nosotros no deberíamos recordar los pecados que ya se nos han perdonado. Sin embargo, en esta escritura, el Señor se refiere a su veredicto en el día del juicio en cuanto a nuestros pecados ya perdonados.
- Verdadero.
Véase DyC 58:42. Sin embargo, si el estudiante de las escrituras es muy observador, podría hacer referencia a DyC 82:7, donde el Señor nos advierte que los “pecados anteriores volverán al alma» si se vuelve a repetir el pecado. En este contexto, la respuesta correcta a la pregunta sería “falso”. El resultado importante al debatir esta pregunta es que tras un arrepentimiento profundo y sincero, nuestros pecados son perdonados y eliminados para siempre. Isaías 1:18.
- Verdadero.
Véase DyC 58:42-43 y muchas otras escrituras.
- Verdadero.
Véase 2 Nefi 2:22-25, Moisés 5:10-11, entre otras.
- Verdadero.
Véase 2 Nefi 9:14, la segunda parte del versículo.
- Verdadero.
Véase 2 Nefi 9:7-9-
- Verdadero.
Véase 2 Nefi 31:20 y muchas otras referencias. Si no planeamos o contamos con ello, tendremos menos determinación en nuestro objetivo por lograr la exaltación.
Ahora que ya has superado este test, continuaremos con las poderosas enseñanzas de Lehi en cuanto al albedrío, la caída, la expiación, la justicia y la misericordia. Lehi le está hablando a su hijo, Jacob, el cual debe tener unos veinte años de edad. Jacob fue el primer hijo de Lehi y Saríah nacido en el desierto. José nació después de Jacob. Por razones de enseñanza usaremos negrita a lo largo de todo el capítulo.
1 Y ahora, Jacob, te hablo a ti: Tú eres mi primer hijo nacido en los días de mi tribulación en el desierto. Y he aquí, tú has padecido aflicciones y mucho pesar en tu infancia a causa de la rudeza de tus hermanos.
La palabra “rudeza” tal cual se usa en el versículo 1, arriba, parece tener un significado más fuerte de lo que hoy en día tiene para nosotros dicha palabra. Parece ser que además incluía crueldad y maldad.
2 No obstante, Jacob, mi primer hijo nacido en el desierto, tú conoces la grandeza de Dios; y él consagrará tus aflicciones para tu provecho.
Aquellos que permanecen fieles a Dios durante los tiempos de probación y tribulación, hacen posible que Él los bendiga y los fortalezca enormemente.
3 Por consiguiente, tu alma será bendecida, y vivirás en seguridad con tu hermano Nefi; y tus días se emplearán al servicio de tu Dios. Por tanto, yo sé que tú estás redimido a causa de la justicia (expiación) de tu Redentor; porque has visto que en la plenitud de los tiempos (el tiempo señalado por el Padre) él vendrá para traer la salvación a los hombres.
Tomemos un momento para hacer un comentario doctrinal basado en el versículo 3, arriba.
La expiación de Cristo tenía efecto antes de que ésta fuera llevada a cabo por el Salvador. Lehi nos dice que tuvo efecto tanto para Jacob como para muchos otros vivieron antes de Cristo. De hecho, tenía efecto incluso en la vida premortal, donde ya ejercíamos nuestro albedrío. El Élder Jeffrey R. Holland nos lo enseñó así:
“Podemos recordar que incluso en el Gran Concilio de los Cielos Él nos amó y fue increíblemente fuerte, y que triunfamos incluso allí por el poder de Cristo y nuestra fe en la sangre del Cordero” (Eider Jeffrey R. Holland, Conferencia General, Octubre, 1995).
Al referirse a nuestra vida premortal, el Manual del Alumno sobre el Nuevo Testamento usado en los institutos de religión de la iglesia, nos enseña lo siguiente: “Se nos dieron leyes y el albedrío, y se nos mandó tener fe y arrepentimos de las transgresiones que hiciéramos allí” “. . . el hombre podía pecar y en muchos casos pecó antes de nacer….” Nuevo Testamento:
Manual del Alumno, Rel. 211-12, pág. 336, edición 1979. El punto clave aquí es que la expiación ya ha sido una bendición en nuestras vidas durante incontables millones de años y lo continuará siendo si nos esforzamos en guardar los mandamientos.
4 Y en tu juventud has visto su gloria (parece ser que Jacob vio al Salvador mientras que aún era joven); por lo tanto, bienaventurado eres, así como lo serán aquellos a favor de quienes él ejercerá su ministerio en la carne; porque el Espíritu es el mismo, ayer, hoy y para siempre (el mismo plan de salvación ha sido utilizado y siempre se utilizará para traer a las personas a Cristo). Y la vía está preparada desde la caída del hombre (la caída de Adán), y la salvación es gratuita (disponible para todos).
Fíjate y notarás con qué habilidad Lehi establece un principio sobre otro a medida que nos enseña el plan básico de salvación. Primero nos enseña que para poder tener y utilizar el albedrío debemos tener un conocimiento suficiente del evangelio.
5 Y los hombres son suficientemente instruidos para discernir el bien del mal; y la ley (de Moisés) es dada a los hombres. Y por la ley ninguna carne se justifica (nadie puede salvarse por la Ley de Moisés), o sea, por la ley (de Moisés) los hombres son desarraigados (no pueden volver a la presencia de Dios). Sí, por la ley temporal fueron desterrados; y también por la ley espiritual perecen en cuanto a lo que es bueno, y llegan a ser desdichados para siempre.
Entendemos que la “ley espiritual” en el versículo 5, arriba, es la ley que gobierna la muerte espiritual. En otras palabras, la iniquidad lleva a la muerte espiritual, que incluye la muerte de nuestra espiritualidad. Y esta muerte espiritual nos impide alcanzar la gloria celestial.
Ahora que Lehi ya ha establecido el fundamento doctrinal, nos mostrará que es necesario tener la expiación de Cristo.
6 Por tanto, la redención viene en el Santo Mesías y por medio de él, porque él es lleno de gracia y de verdad (completamente capaz de salvarnos).
7 He aquí, él (Cristo) se ofrece a sí mismo en sacrificio por el pecado, para satisfacer las demandas de la ley (ley de la justicia), por todos los de corazón quebrantado (humildes) y de espíritu contrito (“contrito” significa «deseando la corrección cuando se necesite”); y por nadie más se pueden satisfacer las demandas de la ley (de la justicia).
8 Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas a los habitantes de la tierra (esta es la razón por la que el evangelio debe enseñarse a todo el mundo), para que sepan que ninguna carne (o las personas resucitadas) puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías (la expiación), quien da su vida, según la carne (como un mortal), y la vuelve a tomar (resucitará) por el poder del Espíritu, para efectuar la resurrección de los muertos, siendo el primero que ha de resucitar. (Cristo será el primero en resucitar en este mundo).
9 De manera que él es las primicias (los primeros en resucitar) para Dios (el Padre), pues él intercederá por todos los hijos de los hombres (Su expiación estará disponible a todas las personas); y los que crean en él serán salvos (exaltados).
A continuación, Lehi enseñará en cuanto a las leyes de la justicia y la misericordia.
10 Y por motivo de la intercesión (la expiación) hecha por todos, todos los hombres vienen a Dios (al final todos tendrán que rendir cuentas); de modo que comparecen ante su presencia para que él los juzgue de acuerdo con la verdad y santidad que hay en él (el juicio de Cristo será completamente justo). Por tanto, los fines de la ley (los propósitos de la ley de la justicia) que el Santo (Cristo) ha dado, para la imposición del castigo que se ha fijado (al violar o transgredir las leyes de Dios), el cual castigo que se ha fijado se halla en oposición a la felicidad (la ley de la misericordia) que se ha fijado, para cumplir los fines (propósitos, objetivos) de la expiación;
Lehi nos explica ahora que para que nuestro albedrío sea un albedrío verdadero, debemos tener opciones. Y para tener opciones reales, debemos tener opuestos. Y para poder tener opuestos o contrarios, debemos estar en un ambiente en el que exista la oposición. Es necesario tener las leyes de la justicia y la misericordia para que la expiación pueda funcionar.
11 porque es preciso que haya una oposición en todas las cosas. Pues de otro modo, mi primer hijo nacido en el desierto (Jacob), no se podría llevar a efecto la rectitud (la expiación de Cristo) ni la iniquidad, ni tampoco la santidad ni la miseria, ni el bien ni el mal. De modo que todas las cosas necesariamente serían un solo conjunto (todo sería lo mismo; nada funcionaría en lo que se refiere al progreso personal); por tanto, si fuese un solo cuerpo (si todo fuera lo mismo, sin fuerzas que se opongan), habría de permanecer como muerto (no cambiaría nada), no teniendo ni vida ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad.
12 Por lo tanto, tendría que haber sido creado en vano (nada tendría propósito); de modo que no habría habido ningún objeto en su creación.
Esto, pues, (si no hubieran fuerzas oponiéndose, lo cual es requerido para que hayan opciones para que se dé el albedrío) habría destruido la sabiduría de Dios y sus eternos designios, y también el poder, y la misericordia, y la justicia de Dios.
¡A continuación, veremos una secuencia con una lógica extraordinaria!
13 Y si decís que no hay ley, decís también que no hay pecado. Si decís que no hay pecado, decís también que no hay rectitud. Y si no hay rectitud, no hay felicidad. Y si no hay rectitud ni felicidad, tampoco hay castigo ni miseria. Y si estas cosas no existen, Dios no existe. Y si no hay Dios, nosotros no existimos, ni la tierra; porque no habría habido creación de cosas, ni para actuar ni para que se actúe sobre ellas (no habría oportunidad para escoger); por consiguiente, todo se habría desvanecido (¡no habría habido existencia!).
Una vez que Lehi ya nos ha enseñado en cuanto a las funciones clave de la justicia y la misericordia, el albedrío y la oposición, ahora dará testimonio de Dios y del sistema que Él ha establecido para que todos nosotros tengamos la opción de usar nuestro albedrío para volver Él.
14 Y ahora bien, hijos míos, os hablo estas cosas para vuestro provecho e instrucción; porque hay un Dios, y él ha creado todas las cosas, tanto los cielos como la tierra y todo cuanto en ellos hay; tanto las cosas que actúan como aquéllas sobre las cuales se actúa (para que así podamos tener un albedrío verdadero).
A continuación, Lehi explica por qué Adán y Eva tuvieron que enfrentarse a opciones opuestas ante los dos árboles en el Jardín de Edén.
15 Y para realizar sus eternos designios en cuanto al objeto del hombre (Sus objetivos para Sus hijos), después que hubo creado a nuestros primeros padres (Adán y Eva), y los animales del campo, y las aves del cielo, y en fin (resumiendo), todas las cosas que se han creado, era menester (absolutamente esencial) una oposición; sí, el fruto prohibido en oposición al árbol de la vida, siendo dulce el uno y amargo el otro.
Seguidamente, Lehi conecta el albedrío moral con lo que nos ha enseñado arriba, y nos explica en cuanto la necesidad absoluta de que haya oposición para que se ejercite el albedrío.
16 Por lo tanto (así es como), el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro.
A continuación, Lehi explicará cómo Lucifer se opone a Dios y por qué trata de persuadirnos a que le sigamos.
17 Y yo, Lehi, de acuerdo con las cosas que he leído, debo suponer que un ángel de Dios (Lucifer) había caído del cielo, según lo que está escrito; por tanto, se convirtió en un diablo, habiendo procurado lo malo ante Dios.
18 Y porque había caído del cielo, y llegado a ser miserable para siempre, procuró igualmente la miseria de todo el género humano. Por tanto (el ángel caído del versículo 17, arriba, no se refiere literalmente a una serpiente), dijo a Eva, sí, esa antigua serpiente (uno de los apodos de Satanás), que es el diablo, el padre de todas las mentiras, así le dijo: Come del fruto prohibido, y no morirás, sino que serás como Dios, conociendo el bien y el mal.
Satanás solo dijo una mentira en el Jardín de Edén. Les dijo que ellos no morirían. Por otro lado, todo lo demás que les dijo fue verdad. Esto es un recordatorio de que el diablo es un maestro en mezclar un engaño entre muchas verdades de tal manera que sus tentaciones nos llegan a parecer correctas.
19 Y después que Adán y Eva hubieron comido del fruto prohibido, fueron echados del jardín de Edén, para cultivar la tierra,
20 Y tuvieron hijos, sí, la familia de toda la tierra (Adán y Eva son el origen del hombre).
Ahora Lehi nos enseña que necesitamos el tiempo suficiente en este estado mortal para ejercer nuestro albedrío en medio de las opciones que tenemos para escoger entre el bien y el mal. De ese modo, recae sobre nosotros responsabilidad en nuestro juicio final. Para aquellos que tienen más de ocho años de edad, y mueren antes de que hayan tenido tiempo suficiente para ser enseñados y ejercitar su albedrío, existe una obra misional grandiosa en el mundo de los espíritus (véase DyC 138).
21 Y los días de los hijos de los hombres (seres mortales) fueron prolongados, según la voluntad de Dios, para que se arrepintiesen mientras se hallaran en la carne (durante la vida mortal); por lo tanto, su estado (la vida mortal) llegó a ser un estado de probación (de pruebas y aprendizaje), y su tiempo fue prolongado, conforme a los mandamientos que el Señor Dios dio a los hijos de los hombres. Porque él dio el mandamiento de que todos los hombres se arrepintieran; pues mostró a todos los hombres que estaban perdidos a causa de la transgresión de sus padres (Adán y Eva). (Todas las personas fueron— o serán—enseñadas en cuanto a la caída de Adán y Eva, para que así puedan ejercitar su albedrío moral bajo unas circunstancias justas).
A continuación, Lehi nos sigue enseñando sobre lo que habría sucedido si Adán y Eva no hubieran comido del fruto prohibido.
22 Pues, he aquí, si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín de Edén. Y todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin.
La palabra «fin” en el versículo 22, arriba, puede tener dos significados en ese contexto, y ambos tienen sentido. Un significado es “sin terminar nunca”. El otro significado es “sin tener propósito”.
23 Y no hubieran tenido hijos; por consiguiente, habrían permanecido en un estado de inocencia, sin sentir gozo, porque no conocían la miseria; sin hacer lo bueno, porque no conocían el pecado.
A continuación, Lehi responde a una pregunta que muchos miembros de la iglesia suelen hacerse. Es la siguiente: “¿Se sorprendió Dios cuando estos comieron del fruto? ¿Existía un ‘plan B’ en caso de que Adán y Eva no hubieran comido del fruto prohibido?” La respuesta es “No”. Dios sabe todas las cosas, tal y como lo veremos seguidamente en el versículo 24.
24 Pero he aquí, todas las cosas han sido hechas según la sabiduría de aquel que todo lo sabe.
Como ahora veremos, tanto Brigham Young como Spencer W. Kimball enseñaron que no había un “plan B”:
“El Señor sabía que ellos harían esto, y Él había designado que ellos debían hacerlo”. (Brigham Young, Discourses of Brigham Young, página 103).
“No se trataba de especulaciones ni de ensayo y error”. (Spencer W. Kimball, Marzo 1976 Ensign, páginas 71-72.)
Además, José Smith dijo lo siguiente: “Adán no pecó al comer de los frutos, pues Dios había decretado que él debía de comer y caer” [The Words of Joseph Smith, pág. 63).
A continuación, nos encontramos con una de las citas más bonitas y típicas del Libro de Mormón. Es un buen recordatorio de que la vida mortal está diseñada principalmente para que disfrutemos.
25 Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo.
José Smith enseñó: “La felicidad es el objeto y propósito de nuestra existencia” (Enseñanzas del Profeta José Smith, página 312). A continuación, Lehi resalta el papel de la expiación al triunfar sobre los efectos de la caída.
26 Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos (según el plan establecido por el Padre), a fin de redimir a los hijos de los hombres (mortales) de la caída. Y porque son redimidos de la caída, han llegado a quedar libres para siempre, discerniendo el bien del mal, para actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos, a menos que sea por el castigo de la ley en el grande y último día (Día del Juicio), según los mandamientos que Dios ha dado.
En el versículo 26, arriba, nos encontramos una enseñanza muy interesante y significativa. Muchos estudiantes del evangelio se preguntan “por qué el Señor permite que los inicuos sigan haciendo maldades sin que Él los detenga”. Tanto en el versículo 26 como los versículos previos, Lehi nos enseña que sus días fueron “prolongados” para que tuvieran oportunidades de sobra para ejercer su albedrío sabiamente. Y ésta es básicamente (por lo menos, para la mayoría de personas) la razón por la que no se sorprenderá y detendrá a los inicuos hasta el día final del juicio. En ese día, finalmente se hará justicia con un juicio justo por Aquel que todo lo sabe.
27 Así pues, los hombres son libres según la carne (las personas son libres para elegir a lo largo de toda la vida mortal); y les son dadas todas las cosas que para ellos son propias (al final, todas las personas tendrán todas las oportunidades posibles para ejercitar su albedrío sabiamente, bien sea en la vida mortal o en el mundo de los espíritus; véase DyC 138). Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador (Cristo) de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo; pues él busca que todos los hombres sean miserables como él.
28 Y ahora bien, hijos míos, quisiera que confiaseis en el gran Mediador y que escuchaseis sus grandes mandamientos; y sed fieles a sus palabras y escoged la vida eterna (en las escrituras, “vida eterna” siempre significa “exaltación”), según la voluntad de su Santo Espíritu;
29 y no escojáis la muerte eterna
(“muerte espiritual”; una separación para siempre que impide volver a vivir con Dios), según el deseo de la carne (al ceder a los deseos, lujurias y vicios de la carne) y la iniquidad que hay en ella, que da al espíritu del diablo el poder de cautivar, de hundiros en el infierno, a fin de poder reinar sobre vosotros en su propio reino.
30 Os he hablado estas pocas palabras a todos vosotros, hijos míos, en los últimos días de mi probación (poco antes de morir); y he escogido la buena parte (he escogido la vida eterna), según las palabras del profeta (tal y como lo han enseñado los profetas). Y no tengo ninguna otra intención sino el eterno bienestar de vuestras almas. Amén.
























