El Segundo Libro de Nefi

Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón

Segundo Nefi Capítulo 20

En el encabezamiento del capítulo 20 de tu Libro de Mormón, encontrarás la siguiente frase, “La destrucción de Asiria es un símbolo de la destrucción de los inicuos a la Segunda Venida”. Muchos eventos, objetos, circunstancias y personajes en las escrituras se usan como símbolos para representar enseñanzas o verdades del evangelio (véase Simbolismo en la Guía de Estudio para las Escrituras, al final del Libro de Mormón). También se usan algunos de estos eventos o personajes “a semejanza de” Cristo; es decir, para representar a Cristo. Por ejemplo, José, el que fue vendido a Egipto, e Isaac, el hijo de Abraham, fueron símbolos o a semejanza de Cristo. Es decir, muchas de las cosas que les ocurrieron fueron a semejanza del Salvador. La siguiente tabla muestra algunas maneras en las que estos grandes profetas eran símbolos o a semejanza de Cristo:

«SÍMBOLOS A SEMEJANZA» de CRISTO

JOSÉ EN EGIPTO Fue vendido a precio de esclavo común

Tenía 30 años cuando empezó su misión como primer ministro para salvar a su pueblo

Almacenó alimentos durante 7 años para salvar a su pueblo

Perdonó a los que le hicieron daño

CRISTO Fue vendido a precio de esclavo común

Tenía 30 años cuando empezó Su misión formal para salvar a Su pueblo

Le llevó 7 “días» crear la tierra en la que se nos ofrecería la salvación

Perdonó a los que le hicieron daño

ISAAC Fue el único hijo de Abraham y Sara

Debía ser sacrificado por su padre

Cargó con la leña (madera) para su sacrificio

Se ofreció voluntario para dar su vida (Abraham era muy mayor para poder obligarle)

CRISTO Es el Unigénito del Padre Celestial

Su Padre permitió que fuera sacrificado

Cargó con la cruz (madera) para su sacrificio

Se ofreció voluntario para dar Su vida

Incluso en Levítico 14, el sacerdote es un “símbolo” o “a semejanza” de Cristo al ofrecer al leproso el privilegio de ser limpio (siendo el leproso una representación de todos los pecadores; es decir, el leproso puede ser un símbolo de la necesidad que todos tenemos de ser perdonados o limpios de pecado). Incluiremos los versículos 1 al 9 del capítulo 14 de Levítico aquí como una breve lección sobre el poder que tiene el entender el uso de los símbolos en las escrituras.

Levítico 14:1-9

1   Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

2   Ésta será la ley para el leproso (un símbolo de todos los pecadores; representa el pecado grave y la gran necesidad de recibir ayuda para ser limpio) cuando se limpie: Será llevado al sacerdote (siervo autorizado de Dios; obispo, presidente de estaca, etc.; también puede ser a semejanza o un símbolo de Cristo),

3   y el sacerdote saldrá fuera del campamento (la persona con lepra no tenía contacto con el pueblo del Señor y se le requería vivir fuera del campamento principal de los Hijos de Israel; el obispo, simbólicamente, hace el esfuerzo de ir a buscar y ayudar a los pecadores que se quieren arrepentir); y le mirará, y si ve que está sana la llaga de la lepra del leproso (el obispo ejerce como juez para comprobar si el pecador arrepentido está listo para regresar y recibir todos los privilegios de los miembros),

4   el sacerdote mandará que se tomen para el que se purifica (para la persona que se ha arrepentido) dos avecillas (una representa al Salvador, y la otra representa a la persona que se ha arrepentido) vivas y limpias, y madera de cedro (símbolo de la cruz), y grana (relacionada con las burlas a Cristo antes de Su crucifixión; véase Marcos 15:17), e hisopo (relacionado con Cristo en la cruz; véase Juan 19:29);

5   y mandará el sacerdote matar una avecilla (a semejanza del Salvador; símbolo del Salvador) en un vaso de barro (Cristo fue enviado a la tierra, y tomó un tabernáculo de barro, a fin de morir por nosotros) sobre aguas vivas (Cristo ofrece «aguas vivas”, Juan 7:37-38, las cuales nos limpian);

6   después (el sacerdote; símbolo del obispo, presidente de estaca, etc.) tomará la avecilla viva (a semejanza de la persona que se ha arrepentido), y el cedro, y la grana y el hisopo (todos relacionados con la expiación), y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas (representando la sangre del Salvador, la cual fue derramada por nosotros).

7   Y rociará siete veces (el número siete representa la perfección según el simbolismo numérico) al que ha de ser purificado de la lepra (o simbólicamente, limpiado del pecado) y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva (a la persona que se ha arrepentido) a campo abierto (lo cual representa las oportunidades enormes que nuevamente están disponibles, en el reino de Dios, para la persona que verdaderamente se arrepiente).

8   Y el que ha de ser purificado lavará sus vestidos y se afeitará todo el pelo (simbolizando el convertirse como un bebé recién nacido; un nuevo comienzo) y se lavará con agua (símbolo del bautismo), y quedará limpio; y después entrará en el campamento (se volverá a unir al pueblo del Señor) y morará fuera de su tienda siete días.

9   Y acontecerá que al séptimo día, se afeitará todo el pelo de su cabeza, y la barba y las cejas de sus ojos; o sea, se afeitará todo el pelo (lo cual simboliza el «nacer de nuevo”) y lavará sus vestidos y lavará su cuerpo en agua (a semejanza o símbolo del bautismo), y quedará limpio (esto es un hecho verdadero y a la vez simple; es decir, que nosotros podemos ser verdaderamente limpios y sanados por la expiación del Salvador).

Tras haber considerado el uso de símbolos, «semejanzas” o «representaciones” en las escrituras, continuaremos ahora con las enseñanzas de Isaías y veremos como también se utiliza a Asiria como un símbolo de la destrucción de los inicuos al tiempo de la Segunda Venida.

1   ¡Ay de aquellos (líderes políticos; reyes) que establecen decretos injustos (leyes injustas) y ponen por escrito la opresión que prescriben (leyes calculadas para oprimir a su pueblo),

2   para apartar del juicio a los necesitados (diseñadas para que los necesitados no tengan un trato justo y equitativo) y para quitar el derecho a los pobres de mi pueblo; para que las viudas sean su presa (víctimas) y para robar a los huérfanos (son codiciosos, crueles, despiadados)!

3   ¿Y qué haréis (los inicuos) en el día de la visitación (del castigo), y en la desolación que vendrá de lejos (desde Asiria; es decir, ¿qué haréis vosotros, líderes codiciosos e inicuos cuando os ataquen los asirios)? ¿A quién iréis para que os ayuden? ¿En dónde dejaréis vuestra gloria (riquezas, etc.)?

4   Sin mí (sin la ayuda del Señor) se doblegarán ante los cautivos (terminarán entre los prisioneros), y entre los muertos caerán (y morirán). Con todo esto, no se ha mitigado su ira, sino que su mano aún está extendida (todavía puedes arrepentirte).

Ahora, Isaías le dará un mensaje a Sargón, el rey de los asirios, de parte del Señor. Sargón se tiene a sí mismo como alguien muy grande y poderoso. Pero no lo es.

5   ¡Oh asirio, la vara (herramienta de destrucción que utiliza el Señor para castigar a Israel) de mi ira, y el báculo (bastón) en su mano es su indignación!

6   Lo enviaré (a Asiria) contra una nación hipócrita (Israel), y contra el pueblo de mi ira (Israel) le encargaré (a Asiria) que se lleve los despojos (la riqueza de Israel), y arrebate la presa (Israel), y los pise (a Israel) como el lodo de las calles (véase 2 Nefi 8:23).

7   Aunque no es tal su designio ni en su corazón lo piensa así (el rey de Asiria no se da cuenta de que es una herramienta en las manos de Dios, y cree que está logrando las cosas por sí mismo); en su corazón solo está el destruir y exterminar naciones no pocas (es un hombre malvado, se complace en destruir a otros).

8   Pues (el rey de Asiria) dice (se enaltece): ¿No son reyes (similares a reyes en otros países) todos mis príncipes (los jefes de mis fuerzas militares o ejércitos)?

Isaías nos muestra al rey de Asiría, el cual es “a semejanza” de Satanás, lleno de orgullo al enumerar las ciudades que ha conquistado fácilmente de camino a Jerusalén.

9   ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaría como Damasco? (Estas son las ciudades conquistadas por Asiria; véase el mapa en una de las ediciones anteriores de la Biblia; véase también 2 Reyes 19:8-13 para ver la carta con blasfemias en la que Senaquerib se jacta ante Ezequías, rey de Judá).

10   Así como mi mano (la de los asirios) ha establecido (en hebreo: adquirido) los reinos de los ídolos, y cuyas imágenes grabadas han sobrepujado a las de Jerusalén y a las de Samaría (he tomado muchas ciudades cuyos ídolos eran más poderosos que aquellos en Jerusalén y Samaría),

11   ¿no haré con Jerusalén y sus ídolos como hice a Samaría y sus ídolos? (El rey de Asiria se enaltece o se jacta de que los ídolos y dioses de otras naciones no lo pudieron detener, y cree que tampoco podrán detenerlo los de Jerusalén).

12   Por tanto, sucederá que cuando el Señor haya ejecutado su obra completa sobre el monte de Sión y Jerusalén (cuando el Señor haya terminado de utilizar a Asiría para castigar a Israel), yo (el Señor) castigaré el fruto del soberbio corazón del rey de Asiría y la gloria (Biblia en alemán: arrogancia) de su altiva mirada (cuando haya terminado de usar a Asiria contra Israel, entonces la Asiria orgullosa y altiva recibirá su merecido castigo).

13   Porque (el rey de Asiria) dice: Mediante el poder de mi mano he hecho estas cosas, y con mi sabiduría, pues soy prudente; y he quitado los confines (fronteras) de los pueblos, y les he saqueado sus tesoros y he derribado, como hombre valiente (enalteciéndose de ser poderoso), a los habitantes;

14   y mi mano halló, cual nido, las riquezas del pueblo; y como se recogen los huevos abandonados, así recogí de toda la tierra (¡soy extremadamente poderoso!); y no hubo quien moviese el ala, ni abriese la boca, ni piase (¡todos estaban atemorizados de mi!).

A continuación, Isaías describe de modo fascinante, a modo de imágenes, cuán insensato es el rey de Asiria al otorgarse a sí mismo el reconocimiento por sus “asombrosos” logros. También hay un mensaje importante para todos nosotros, que de vez en cuando, aceptamos o nos atribuimos el reconocimiento y las alabanzas por los logros en la obra del Señor.

Puede que hasta encuentres el versículo 15 un poco gracioso.

15   ¿Se jactará el hacha (rey de Asiria) contra aquel (el Señor) que con ella corta? (¿se jactará el hacha de que está haciendo todo el trabajo por sí misma?) ¿Se exaltará la sierra contra (Biblia en alemán: desafiará) el que la mueve (el que la usa)? ¡Como si se enalteciese la vara contra aquel que la levanta (como si un bastón de madera de pronto se girara hacia el hombre que lo está usando y le dijera, “¡Déjame solo. Yo puedo moverme sin tu ayuda!), o se engrandeciese el bastón como si no fuera palo (como si el bastón ya no fuera una simple pieza de madera)!

16   Por tanto (debido a las obras de maldad y la actitud altiva del rey de Asiria), el Señor, el Señor de los Ejércitos, enviará flaqueza (en hebreo: enfermedad; a Asiria le van a llegar problemas); entre sus robustos (poderosos); y bajo su gloria (de Asiria) encenderá una llama, como llama de fuego (el Señor reducirá la talla o tamaño de Asiria).

17   Y la luz de Israel (Cristo) será por fuego, y su (el de Israel) Santo (Cristo) por llama, y quemarán y abrasarán en un día sus (los de los asirios) cardos y espinas;

La profecía sobre la destrucción de Asiria, la cual se da en el versículo 17, arriba, tuvo lugar repentinamente. Unos 185,000 asirios murieron de una enfermedad devastadora en una sola noche mientras se preparaban para atacar a Jerusalén; véase 2 Reyes 19:35-37. La profecía continúa con una repetición adicional en los versículos 18 y 19. Usaremos negrita para resaltar esto.

18   y consumirán la gloria de su bosque (los ejércitos de los Asirios) y de su campo fructífero (su ejército tan productivo), alma y cuerpo; y serán como el desfallecimiento de un abanderado (como cuando el último portador de la bandera cae, y la bandera cae con él; p.ej., vuestros ejércitos serán destruidos).

19   Y los árboles que queden de su bosque (lo que quede de los ejércitos asirios) serán (pocos) en número que un niño podrá contarlos (muy pocos asirios se salvarán, de manera que un niño pequeño, con su destreza tan limitada para contar, los podrá contar).

20   Y sucederá en aquel día (los últimos días) que el resto de Israel, y los que hayan escapado (sobrevivido) de la casa de Jacob (Israel), nunca más se apoyarán (dependerán) en aquel (los enemigos de Israel) que los hirió (a Israel), sino que se apoyarán (dependerán) con verdad en el Señor, el Santo de Israel. (Es decir, llegará el día en que Israel volverá a ser un pueblo justo que dependerá y confiará en el Señor).

A continuación, Isaías destaca nuevamente el retorno futuro de Israel a su Dios.

21   El resto retornará, sí, el resto de Jacob, al Dios fuerte (Doble significado; 1) Un resto permanece en la tierra tras la destrucción a manos de los asirios; 2) en el futuro, un resto justo de Israel será congregado; véase 2 Nefi 21:11-12).

22   Porque aunque tu pueblo Israel fuere como la arena del mar, sin embargo, un resto de él volverá (Biblia en alemán: solo un resto se convertirá; el recogimiento); la consumación decretada (la destrucción al final del mundo) rebosará (excederá a los malvados) en rectitud (debido al poder de Dios o la guía de Dios; véase el siguiente versículo).

23   Porque el Señor Dios de los Ejércitos hará la consumación ya determinada (se llevará a cabo la destrucción ya profetizada o decretada; véase la nota a pie de página 23a en Isaías 10) en toda la tierra.

A continuación, Isaías enfatiza y repite nuevamente la profecía referida a que el Señor detendrá a los asirios en sus objetivos. Además añade que estos serán detenidos en el último instante, justo cuando estén tomando posiciones para entrar a Jerusalén.

24   Por lo tanto, así dice el Señor Dios de los Ejércitos: Pueblo mío que moras en Sión, no temas al asirio. Con vara (el ejército asirio) te herirá, y levantará su palo contra ti a la manera de Egipto (tal y como hizo Egipto en épocas anteriores).

25   Mas de aquí a poco tiempo cesarán la indignación (la ira del Señor contra Israel) y mi cólera para su destrucción (mi ira será dirigida hacia la destrucción de los asirios).

26   Y el Señor de los Ejércitos levantará un azote contra él (los asirios), semejante a la matanza de Madián en la peña de Horeb (Jueces 7:23-25, donde Gedeón y sus 300 compañías derrotaron milagrosamente a los numerosos ejércitos de los madianitas); y así como su vara fue sobre el mar (Su poder vino sobre el Mar Rojo para ahogar a los ejércitos egipcios), así la levantará él a la manera de Egipto (Dios detendrá a Asiria como lo hizo con los egipcios cuando perseguían a los Hijos de Israel).

27   Y acontecerá en aquel día que será quitada su (los enemigos de Israel; Asiria, etc.) carga de sobre tus hombros (los de Israel), y su yugo (cautividad o esclavitud) de tu cerviz; y el yugo será destruido a causa de la unción (a causa de Cristo, el «Ungido”).

Tal y como se ha indicado previamente, Isaías es un maestro del drama. A continuación, creará una situación muy tensa al profetizar en cuanto al avance de los ejércitos asirios sobre Jerusalén. Da la impresión de que Asiria no pueda ser detenida; los asirios tomarán fácilmente varias ciudades a las afueras de Jerusalén y da el efecto de que el destino de Israel será el contrario a lo profetizado en el versículo 26. Resaltaremos en negrita los nombres de las ciudades que el rey asirio conquistó de camino hacia Jerusalén.

28   (El rey asirio y su ejército poderoso) Ha llegado hasta Ayat, ha pasado a Migrón; en Micmas ha guarecido sus carros (los caballos y carruajes son símbolo del poder del ejército).

29   (Los asirios) Han pasado el paso; se han alojado en Geba; Ramá tiembla; Gabaa de Saúl ha huido.

30   Alza la voz (¡llora!), ¡oh hija de Galim! Haz que se oiga hasta Lais, ¡oh pobre Anatot!

31   Madmena ha sido abandonada; los habitantes de Gebim se juntan para huir.

32   Aún permanecerá él (Asiria) ese día en Nob (justo a las afueras de Jerusalén); levantará su mano contra el monte de la hija de Sión (Jerusalén), el collado de Jerusalén.

33   He aquí, el Señor, Jehová de los Ejércitos, desgajará la rama con terror (cuando los ejércitos asirios ya alcancen Jerusalén, el Señor «los reducirá en tamaño”, “recortará sus alas”, los detendrá para que no logren su objetivo); y serán talados los de gran estatura (los líderes de los ejércitos asirios), y los altivos serán humillados.

34   Y cortará con hierro (un hacha) las espesuras de los bosques (los ejércitos asirios), y el Líbano caerá por mano de uno poderoso (el Señor detuvo a Asiria al enviar de inmediato una plaga que mató a 185,000 asirios en una noche mientras acampaban a las afueras de Jerusalén; véase 2 Reyesl9:32-35).

Los ejércitos asirios llegaron hasta Jerusalén, tal como se profetizó anteriormente, y fueron detenidos repentinamente por el Señor, tal como se prometió. Este fue un cumplimiento de esta profecía.

Sin embargo, esta profecía podría tener una aplicación doble. Es decir, que haya más de un cumplimiento. También se podría referir a los ataques sobre Jerusalén e Israel en los últimos días, cuando las naciones poderosas se unirán con la intención de destruirlas. En este caso, los judíos y Jerusalén también serán salvados por el Salvador. Él aparecerá en el Monte de los Olivos, el cual se partirá en dos. Los judíos huirán al valle originado a raíz de la división del monte y allí verán a su Salvador. Le harán preguntas y Él las responderá. Veamos algunas profecías registradas en Zacarías para repasar estos eventos futuros. Usaremos negrita por razones de enseñanza.

Zacarías 12:8-9.

8   En aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; y el que entre ellos fuere débil en aquel día será como David; y la casa de David será como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.

9   Y acontecerá que en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.

Zacarías 14:4—5

4   Y se afirmarán sus pies (los de Cristo) en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está frente a Jerusalén al oriente (al este); y el monte de los Olivos se partirá por en medio hacia el oriente y hacia el occidente,formando un valle muy grande; y una mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.

5   Y (los judíos) huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; y huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos.

Zacarías 13:6

6  Y le preguntarán: ¿Qué heridas son éstas en tus manos? Y él responderá: Son aquéllas con las que fui herido en casa de mis amigos.

Segundo Nefi Capítulo 21