Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 26
Tras haber explicado los mensajes simples y básicos de Isaías a su pueblo, Nefi continuará enseñándoles. En el capítulo 25 profetizará sobre el ministerio del Salvador a los habitantes en América después de que haya sido crucificado por los judíos.
1 Y DESPUÉS que Cristo haya resucitado de entre los muertos, se os manifestará a vosotros, mis hijos, y mis amados hermanos (mis descendientes justos, los nefitas que estarán en estos lugares cuando Cristo venga a América), y las palabras que él os hable serán la ley que observaréis. (En otras palabras, ya no se os requerirá que viváis la Ley de Moisés. En lugar de esto, viviréis según el evangelio que os enseñará Cristo).
2 Pues he aquí, os digo que he visto (he tenido una visión) que pasarán muchas generaciones, y habrá grandes guerras y contiendas entre mi pueblo (incluyendo las que se registran en Alma y Helamán).
A continuación, tras profetizar en cuanto a las señales que se darán entre los nefitas y lamanitas en América en relación a la misión mortal del Salvador, Nefi explicará por qué algunas personas morirán durante las destrucciones que precederán la venida de Cristo en las Américas.
Muchos estudiantes del evangelio se preguntan “cuán bueno ha de ser uno para no ser destruido al tiempo de la Segunda Venida”. Al leer el versículo 3, abajo, deducimos que aquellos que estén llevando un estilo de vida telestial, o inferior, serán los que serán destruidos por fuego en la Segunda Venida.
Por lo tanto, cualquiera que esté viviendo un estilo de vida terrestre (DyC 76:71-79) o un estilo de vida celestial (DyC 76:50-53) se salvarán de dicha destrucción.
3 Y después que el Mesías haya venido (haya nacido en Belén), se darán a mi pueblo señales de su nacimiento (véase Helamán 14:3— 6), y también de su muerte y resurrección (véase Helamán 14:20-28); y grande y terrible será aquel día (cuando Cristo venga a visitar a los nefitas) para los malvados, porque perecerán; y perecen porque rechazan a los profetas y a los santos, y los apedrean y los matan; por lo que el clamor de la sangre de los santos ascenderá desde la tierra hasta Dios en contra de ellos.
La profecía de Nefi en cuanto a “ser abrasados” que se da a continuación, en el versículo 4, también se aplica a los descendientes de aquellos que serán quemados por fuego (3 Nefi 9:9), y también se aplica a los inicuos que serán quemados en la Segunda Venida.
4 Por tanto, el día que viene abrasará a todos los soberbios y a los que obran inicuamente, dice el Señor de los Ejércitos, porque serán como rastrojo (como balas secas de paja y grano).
5 Y a los que matan a los profetas y a los santos, las profundidades de la tierra los tragarán, dice el Señor de los Ejércitos; y montañas los cubrirán, y torbellinos los arrebatarán, y edificios caerán sobre ellos y los desmenuzarán y reducirán a polvo
6 Y serán visitados con truenos, y relámpagos, y terremotos, y con toda clase de destrucciones; porque el fuego de la ira del Señor se encenderá contra ellos, y serán como rastrojo (serán como la paja seca en medio de un incendio descontrolado), y el día que viene (la Segunda Venida del Señor) los consumirá, dice el Señor de los Ejércitos,
Al leer los versículos previos sobre la destrucción de los inicuos durante la venida de Cristo entre los nefitas, vemos que hay muchos paralelismos entre esto y la Segunda Venida.
Tal y como veremos en el versículo 7, a continuación, esta visión que tuvo Nefi, fue muy dolorosa y difícil para él, debido a su bondad y ternura. A pesar de que él desea que estas destrucciones no tengan lugar, se da cuenta de que no se le puede robar a la ley de la justicia (véase Alma 42:25).
7 ¡Oh, el dolor y la angustia de mi alma por la pérdida de los de mi pueblo que serán muertos! Porque yo, Nefi, lo he visto, y casi me consume ante la presencia del Señor; pero tengo que clamar a mi Dios: ¡Tus vías son justas!
A continuación, Nefi nos recuerda en cuanto a la actitud y comportamiento de los justos que no serán destruidos.
8 Pero he aquí, los justos que escuchan las palabras de los profetas y no los destruyen (literalmente, no destruyen a los profetas; simbólicamente, no destruyen las palabras de los profetas al ignorarlas), sino que esperan anhelosamente y con firmeza en Cristo, aguardando las señales que son declaradas, a pesar de todas las persecuciones, he aquí, son ellos los que no perecerán.
9 Mas el Elijo de Justicia (Cristo) se les aparecerá; y él los sanará, y tendrán paz con él hasta que hayan transcurrido tres generaciones, y muchos de la cuarta generación hayan fallecido en rectitud. (200 años de paz entre los nefitas, después de la visita del Salvador; véase 4 Nefil:1—22).
10 Y cuando estas cosas hayan transcurrido (tras los 200 años de paz), sobrevendrá a mi pueblo una presta destrucción; porque a pesar del dolor de mi alma, yo la he visto; por tanto, sé que acontecerá; y ellos se venden por nada (por cosas que no tienen valor); porque como recompensa de su orgullo y su necedad, segarán destrucción; porque se entregan al diablo, y escogen las obras de tinieblas más bien que la luz; por tanto, tendrán que bajar al infierno.
En el versículo 11, se da una advertencia muy seria, la cual se aplica a todos nosotros. Existen unas leyes eternas y el Señor está sujeto a dichas leyes. Por ejemplo, Él nunca violará nuestro albedrío. Por lo tanto, nosotros podemos escoger tal conducta que Su Espíritu debe retirarse de nosotros.
11 Porque el Espíritu del Señor no siempre luchará con el hombre. Y cuando el Espíritu cesa de luchar con el hombre, entonces viene una presta destrucción, y esto contrista mi alma.
Tal como se ha indicado previamente, la palabra “gentiles” tiene muchos significados diferentes y debe distinguirse en cada contexto. Seguidamente, en el versículo 12, encontramos un ejemplo de esto. En este caso significa cualquier persona que no pertenezca a los judíos.
12 Y así como hablé acerca de convencer a los judíos de que Jesús es el verdadero Cristo, es menester (necesario) que los gentiles también sean convencidos de que Jesús es el Cristo, el Dios Eterno;
La expresión “Dios Eterno” también es sensible al contexto. En el caso del versículo anterior significa Cristo. En otros contextos se puede referir al Padre.
A continuación, Nefi nos enseña en cuanto a la función vital del Espíritu Santo al dar testimonio de Cristo y al enseñarnos sobre el Salvador.
13 y que (Cristo) se manifiesta por el poder del Espíritu Santo a cuantos en él creen; sí, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, obrando grandes milagros, señales y maravillas entre los hijos de los hombres, según su fe.
A continuación, Nefi nos enseñará cosas que deberían ser de especial interés para nosotros, ya que vivimos en los últimos días y estamos presenciando en directo el cumplimiento de muchas de sus profecías. Usaremos negrita por motivos de enseñanza.
14 Mas he aquí, os profetizo concerniente a los postreros días, los días en que el Señor Dios manifestará estas cosas (el Libro de Mormón) a los hijos de los hombres.
Ahora Nefi hará uso de unas representaciones al estilo militar para describir los esfuerzos del Señor al tratar de ablandar el corazón (humillar) de Su pueblo con el fin de que se vuelvan a Él.
15 Después que mi posteridad (los nefitas) y la posteridad de mis hermanos (los lamanitas) hayan degenerado en la incredulidad, y hayan sido heridos por los gentiles (los primeros inmigrantes y colonizadores que llegaron a las Américas); sí, después que el Señor Dios haya acampado en contra de ellos por todos lados (los ha rodeado con castigos debido a su iniquidad), y los haya sitiado con baluarte (fortaleza militar) y levantado fuertes contra ellos; y después que hayan sido abatidos hasta el polvo (después de haber sido compelidos a humillarse), aun hasta dejar de existir (al punto en que son virtualmente destruidos como pueblo), con todo esto, las palabras de los justos (los profetas del Libro de Mormón) serán escritas, y las oraciones de los fieles serán oídas, y todos los que hayan degenerado en la incredulidad no serán olvidados (el evangelio les será restaurado);
16 porque aquellos que serán destruidos (las gentes del Libro de Mormón) les hablarán (a todas las personas en los últimos días) desde la tierra (al salir del cerro Cumorah), y sus palabras susurrarán desde el polvo, y su voz será como uno que evoca a los espíritus; porque el Señor Dios le dará poder para que susurre concerniente a ellos, como si fuera desde la tierra; y su habla susurrará desde el polvo.
Las personas hablando «desde el polvo” y la expresión “uno que evoca a los espíritus” tal cual se usan en el versículo 16, arriba, serían frases conocidas para la gente que vivía en el tiempo de Isaías y Nefi. Compartiremos una cita escrita por Daniel H. Ludlow, que aparece en El Libro de Mormón: Manual del Alumno de Religión; Rel. 121 y 122, (1996), para explicar estas palabras. Dice así (usamos negrita para resaltar):
“Evidentemente Nefi se está refiriendo a una declaración que se encuentra en Isaías 29:4 donde se menciona a un pueblo destruido cuyos anales saldrán ‘desde el polvo, y su voz será como uno que evoca a los espíritus . . (2 Nefi 26:16)”.
«… Una cuidadosa lectura de ese pasaje, especialmente al leerlo juntamente con la explicación de Nefi, indica que el concepto ‘evoca a los espíritus’ significa que este registro (el Libro de Mormón) hablaría en una forma conocida a los que ya tuvieran la Biblia. En otras palabras, Nefi aquí nos dice claramente que las enseñanzas doctrinales del Libro de Mormón iban a resultarles conocidas a los que ya hubieran leído y aceptado la Biblia” (Daniel H. Ludlow, A Companion to Your Study of the Book of Mormon, pág. 146; El Libro de Mormón: Manual del Alumno de Religión; Rel. 121 y 122, p.36-37, 1989).
17 Porque así dice el Señor Dios; (los profetas del Libro de Mormón) Escribirán las cosas que se harán entre ellos, y serán escritas y selladas en un libro (las planchas de oro); y aquellos que hayan degenerado en la incredulidad no las tendrán, porque procuran destruir las cosas de Dios. (Es decir, las planchas de oro serán protegidas de aquellos inicuos que las destruirían, quizás al fundirlas para obtener ganancias).
18 Por tanto, así como los que han sido destruidos fueron talados prestamente, y la multitud de sus fuertes (tiranos, líderes inicuos poderosos) será como el rastrojo que desaparece (que se lo lleva el viento), sí, así dice el Señor Dios: (la destrucción profetizada) Será en un instante, repentinamente.
19 Y sucederá que los (lamanitas) que hayan degenerado en la incredulidad serán heridos por mano de los gentiles (tales como Cortés, etc.).
Nefi está revisando muchas de las profecías que él mismo vio en una visión en 1 Nefi 13. Y a continuación, Nefi nos quiere recordar que durante la Edad Media (Edad del Oscurantismo) y las que siguieron se construyeron y crearon muchas iglesias, lo cual llevó al tiempo de José Smith y la restauración. Nefi señalará los motivos o razones que tuvieron muchas de estas iglesias. Como solemos hacer, usaremos negrita para resaltar.
20 Y los gentiles se ensalzan con la soberbia (orgullo) de sus ojos, y han tropezado a causa de lo grande de su tropezadero, y han establecido muchas iglesias; sin embargo, menosprecian el poder y los milagros de Dios, y se predican su propia sabiduría y su propia instrucción, para enriquecerse y moler la faz de los pobres (en verdad no les importan los pobres).
21 Y se edifican muchas iglesias que causan envidias, y contiendas, y malicia (odio; tienen sentimientos malos hacia el prójimo).
A medida que Nefi continúa, podemos ver nuestra época y nuestros días en su descripción profética del futuro.
22 Y también existen combinaciones secretas (grupos secretos organizados para derribar aquello que es justo y adquirir poder, robar y asesinar; compárese con Helamán 6:17-39), como en los tiempos antiguos, según las combinaciones del diablo, porque él es el fundador de todas estas cosas; sí, el fundador del asesinato y de las obras de tinieblas; sí, y los lleva del cuello con cordel de lino (un hilo fino y ligero; símbolo de las tentaciones y los pecados que parecen relativamente fáciles de superar; compárese con 2 Nefi 28:8), hasta que los ata para siempre jamás con sus fuertes cuerdas (las cadenas del infierno).
Nefi es un maestro muy poderoso, y tiene grandes deseos de alertarnos y advertirnos en cuanto a los métodos que Satanás usa para hacer caer a la gente. Haríamos bien en escuchar atentamente a lo que nos va a enseñar a continuación.
23 Porque he aquí, amados hermanos míos, os digo que el Señor Dios no obra en la obscuridad.
24 Él no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo; porque él ama al mundo, al grado de dar su propia vida para traer a todos los hombres a él (al dar Su propia vida Cristo logró el poder para darnos a todos nosotros la vida eterna). Por tanto, a nadie manda él que no participe de su salvación (la salvación está disponible para todas las personas).
25 He aquí, ¿acaso exclama él a alguien, diciendo: Apártate de mí? He aquí, os digo que no; antes bien, dice: Venid a mí, vosotros, todos los extremos de la tierra, comprad leche y miel sin dinero y sin precio. (Es decir, no importa cuán rico o cuán pobre seas. El evangelio de Jesucristo está disponible para todo el mundo).
26 He aquí, ¿ha mandado él a alguno que salga de las sinagogas, o de las casas de adoración? He aquí, os digo que no.
Debemos tener cuidado al interpretar la palabra “gratuitamente”, la cual aparece en el próximo versículo. Si no se interpreta correctamente puede conducirnos a creencias falsas relacionadas con la predestinación, o relacionadas con la salvación únicamente por la gracia, etc. Al situarnos en el contexto de las enseñanzas de Nefi, esta palabra significa que el evangelio de Cristo, Su expiación y la exaltación están disponibles para todas las personas, sin importar el estatus social u otras circunstancias. Cuando llegue la hora del juicio final, cada uno, bien sea aquí en la tierra o en el mundo de los espíritus (véase DyC 183), habrá tenido un conjunto completo y justo de oportunidades para ejercer el albedrío y así aceptar o rechazar el don del Salvador, la exaltación.
27 ¿Ha mandado él a alguien que no participe de su salvación? He aquí, os digo que no, sino que la ha dado gratuitamente para todos los hombres; y ha mandado a su pueblo que persuada a todos los hombres a que se arrepientan.
28 He aquí, ¿ha mandado el Señor a alguien que no participe de su bondad? He aquí, os digo: No; sino que todo hombre tiene tanto privilegio como cualquier otro, y nadie es excluido (Dios es completamente justo).
A continuación, Nefi define “supercherías sacerdotales”. Hoy en día también hay muchas supercherías sacerdotales en el mundo.
29 Él manda que no haya supercherías; porque he aquí, son supercherías sacerdotales el que los hombres prediquen y se constituyan a sí mismos como una luz al mundo, con el fin de obtener lucro y alabanza del mundo; pero no buscan el bien de Sión,
A continuación, Nefi repasa aquellas cosas que nos llevan a la exaltación.
30 He aquí, el Señor ha vedado esto; por tanto, el Señor Dios ha dado el mandamiento de que todos los hombres tengan caridad, y esta caridad es amor. Y a menos que tengan caridad, no son nada. Por tanto, si tuviesen caridad, no permitirían que pereciera el obrero en Sión.
31 Mas el obrero en Sión trabajará para Sión; porque si trabaja por dinero (si las posesiones materiales llegan a ser su prioridad), perecerá.
32 Y además, el Señor Dios ha mandado a los hombres no cometer homicidio; no mentir; no robar; no tomar el nombre del Señor su Dios en vano; no envidiar; no tener malicia (odio); no contender unos con otros; no cometer fornicaciones (inmoralidad sexual); y no hacer ninguna de estas cosas; porque los que tal hagan, perecerán (morirán espiritualmente, y a veces físicamente).
Nefi resume su poderoso sermón enfatizando una vez más, que el evangelio de Cristo está al alcance de todos.
33 Porque ninguna de estas iniquidades viene del Señor, porque él hace lo que es bueno entre los hijos de los hombres; y nada hace que no sea claro para los hijos de los hombres; y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles.
























