El Segundo Libro de Nefi

Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón


Segundo Nefi Capítulo 3


En este capítulo, Lehi nos relata una profecía maravillosa, la cual pronunció José, el que fue vendido a Egipto. Esta profecía no está en la Biblia. En 2 Nefi 4:2 se nos dice que la profecía se encontraba en las planchas de bronce. Lehi la pudo estudiar y Nefi la grabó sobre las Planchas Menores de Nefi, las cuales estamos leyendo ahora en el Libro de Mormón. José profetizó en cuanto a uno de sus descendientes, concretamente, el Profeta José Smith.

Quizás recordarás que el ángel le dijo a Nefi durante su visión, que las planchas de bronce contenían más escritos que el Antiguo Testamento (véase 1Nefi 13:23). Parece ser que esta profecía de José en Egipto es un ejemplo de este hecho.

1   Y ahora (yo Lehi) te hablo a ti, José, mi postrer hijo. Tú naciste en el desierto de mis aflicciones; sí, tu madre te dio a luz en la época de mis mayores angustias.

La palabra “angustias”, tal cual se utiliza en el versículo 1, arriba, puede ayudarnos a entender la palabra “dolor» tal cual se usa en Génesis 3:16, donde dice, “con dolor darás a luz los hijos”. Muchas personas piensan que la palabra “dolor” o «angustias” denotan castigo. Ese tipo de razonamiento no está en acuerdo con 2 Nefi 2:25. El Presidente Spencer W. Kimball prefería la palabra “estrés” o “aflicción” (Ensign, Marzo, 1976).

En lugar de tratarse de un castigo dado a Eva por comer del fruto prohibido, la palabra «dolor” significa dificultad, esfuerzo, trabajo, situaciones estresantes, etc., lo cual está relacionado con la vida mortal.

Y tal como Lehi se lo enseñó a su hijo, Jacob en 2 Nefi 2:2, esos tiempos tan estresantes y de tanta aflicción son para nuestro bien y crecimiento. El Señor le enseñó éste mismo principio a José Smith cuando estaba en la cárcel de Liberty (véase DyC 122:7). Ciertamente, a Eva se le estaba enseñando el mismo principio en Génesis, donde la palabra “dolor” se utilizó para describir aquellas experiencias que inevitablemente se le presentarían seguidamente en su vida.

2   Y el Señor te consagre también a ti esta tierra (América), la cual es una tierra tan preciosa, por herencia tuya y la herencia de tu posteridad con tus hermanos, para vuestra seguridad perpetua, si es que guardáis los mandamientos del Santo de Israel.

3   Y ahora bien, José, mi último hijo, a quien he traído del desierto de mis aflicciones, el Señor te bendiga para siempre, porque tu posteridad (descendientes) no será enteramente destruida.

4   Porque he aquí, tú eres el fruto de mis lomos (eres uno de mis hijos); y yo soy descendiente de José que fue llevado cautivo a Egipto. Y grandes fueron los convenios que el Señor hizo con José.

Ahora tomaremos un momento para hacer mención de los cuatro “Josés” a los que Lehi se refiere al enseñar a su hijo José.

Los describimos a continuación:

  1. José el que fue vendido a Egipto. El hijo de Jacob, nieto de Isaac y bisnieto de Abraham.
  2. José, el hijo de Lehi, al que se dirige este capítulo.
  3. José Smith, padre, el padre del Profeta José Smith.
  4. José Smith, hijo, el profeta de la restauración.

5   Por lo tanto, José (el que fue vendido a Egipto) realmente vio nuestro día. Y recibió del Señor la promesa de que del fruto de sus lomos (de entre su posteridad) el Señor Dios levantaría una rama justa (un líder justo) a la casa de Israel; no el Mesías, sino una rama que iba a ser desgajada (separada, dispersada), mas no obstante, sería recordada en los convenios del Señor de que el Mesías sería manifestado a ellos (Israel?) en los últimos días, con el espíritu de poder, para sacarlos de las tinieblas a la luz; sí, de la obscuridad oculta (muchas personas que se hallan en la oscuridad espiritual piensan que están siendo “iluminadas” o que viven en la luz, por lo tanto, no acaban de discernir que aún viven bajo la oscuridad espiritual) y del cautiverio a la libertad.

6   Porque José (en Egipto) en verdad testificó diciendo: El Señor mi Dios levantará a un vidente (José Smith, hijo), el cual será un vidente escogido para los del fruto de mis lomos (mi posteridad; ambos Efraín y Manasés).

7   Sí, José (en Egipto) verdaderamente dijo: Así me dice el Señor: Levantaré a un vidente escogido (José Smith, hijo) del fruto de tus lomos, y será altamente estimado entre los de tu simiente (muy respetado entre los de tu posteridad). Y a él daré el mandamiento de que efectúe una obra (la restauración del evangelio en los últimos días) para el fruto de tus lomos, sus hermanos (sus compañeros israelitas), la cual será de mucho valor para ellos, aun para llevarlos al conocimiento de los convenios que yo he hecho con tus padres (Abraham, Isaac y Jacob).

8   Y le daré (a José Smith, hijo) el mandamiento de que no haga ninguna otra obra, sino la que yo le mande (José Smith, hijo, no prosperará en otras cosas que no sean la obra del evangelio; véase DyC 24:9). Y lo haré grande a mis ojos, porque ejecutará mi obra.

9   Y (José Smith, hijo) será grande como Moisés, de quien dije que os lo levantaría (a vosotros, los hijos de Israel en Egipto), para librar a mi pueblo, ¡oh casa de Israel!

10   Y levantaré a Moisés para librar a tu pueblo de la tierra de Egipto.

11   Pero del fruto de tus lomos (de José en Egipto) levantaré a un vidente (José Smith, hijo), y a él (a José Smith, hijo) daré poder para llevar mi palabra a los de tu descendencia (Efraín y Manasés); y no solamente para llevarles mi palabra, dice el Señor, sino para convencerlos de mi palabra que ya se habrá declarado entre ellos (por medio de la Biblia).

12   Por lo tanto, el fruto de tus lomos (José en Egipto) escribirá (el Libro de Mormón), y el fruto de los lomos de Judá escribirá (la Biblia); y lo que escriba el fruto de tus lomos (el Libro de Mormón), y también lo que escriba el fruto de los lomos de Judá (la Biblia), crecerán juntamente para confundir (identificar y desechar) las falsas doctrinas, y poner fin a las contenciones, y establecer la paz entre los del fruto de tus lomos, y llevarlos al conocimiento de sus padres (antepasados) en los postreros días, y también al conocimiento de mis convenios, dice el Señor.

13   Y de la debilidad él (José Smith, hijo) será hecho fuerte, el día en que mi obra empiece entre todo mi pueblo para restaurarte, oh casa de Israel, dice el Señor.

14   Y así profetizó José (en Egipto), diciendo: He aquí, el Señor bendecirá a ese vidente (José Smith, hijo), y los que traten de destruirlo serán confundidos (no tendrán éxito); porque se cumplirá esta promesa que he recibido del Señor tocante al fruto de mis lomos. He aquí, (yo, José en Egipto) estoy seguro del cumplimiento de esta promesa;

15 y su nombre será igual que el mío (y él, José—Smith, hijo—se llamará así por mi); y será igual que el nombre de su padre (y se le llamará así por su padre). Y será semejante a mí (un profeta y vidente), porque aquello que el Señor lleve a efecto por su mano, por el poder del Señor, guiará a mi pueblo a la salvación.

16   Sí, José (en Egipto) así profetizó: Estoy seguro de esto, así como estoy seguro de la promesa de Moisés; porque el Señor me ha dicho: Preservaré a tu descendencia para siempre.

17   Y ha dicho el Señor: Levantaré a un Moisés; y le daré poder en una vara (será un gran líder con autoridad), y le daré prudencia para escribir (Moisés será un escritor hábil—escribió los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Mas no desataré su lengua para que hable mucho (Moisés no será muy buen orador; Éxodo 4:10), porque no lo haré grande en cuanto a la palabra. Pero (yo, Jehová, Jesús) le escribiré mi ley, con el dedo de mi propia mano (en las tablas de piedra que contendrán los mandamientos), y prepararé a un portavoz para él (Aarón; Éxodo 4:14-16).

18   Y también me dijo el Señor (a mí, José en Egipto): Levantaré a uno (José Smith, hijo) para el fruto de tus lomos (tu posteridad), y prepararé para él (José Smith, hijo) un portavoz (quizás Sidney Rigdon; véase DyC 100:9). Y he aquí, le concederé (a José Smith, hijo) que escriba (traduzca) la escritura del fruto de tus lomos (las planchas del Libro de Mormón), para el fruto de tus lomos (para que mi evangelio pueda llegar a tus descendientes); y el portavoz de tus lomos la declarará.

19   Y las palabras (de las planchas de oro) que él (José Smith, hijo) escriba (traduzca) serán las que yo en mi sabiduría juzgue conveniente (esencial) que lleguen al fruto de tus lomos; y será como si los del fruto de tus lomos (los profetas y la gente del Libro de Mormón) les hubiesen clamado desde el polvo, porque conozco su fe.

20   Y (los profetas del Libro de Mormón) clamarán desde el polvo (hablarán desde el pasado); sí, el arrepentimiento a sus hermanos, sí, aun después de haber pasado sobre ellos muchas generaciones. Y sucederá que su clamor saldrá, sí, según la sencillez de sus palabras. (El Libro de Mormón contribuirá de manera fundamental a la restauración de las muchas cosas o verdades “claras y preciosas”).

21   A causa de su fe (de los profetas del Libro de Mormón) sus palabras saldrán de mi boca (la del Señor) a sus hermanos, que son el fruto de tus lomos (descendientes de José en Egipto); y la debilidad de sus palabras yo fortaleceré en su fe, a fin de que recuerden mi convenio (pues estoy guardando mi promesa) que hice con tus padres (los de José en Egipto).

Ahora Lehi resumirá brevemente, para su hijo José, las profecías de José en Egipto.

22   Y ahora bien, he aquí, mi hijo José (el hijo de Lehi), así fue como profetizó mi padre (mi antepasado, José en Egipto) de antaño.

23   Por lo tanto, bendito eres (José, hijo de Lehi) por causa de este convenio; porque tus descendientes no serán destruidos, pues escucharán las palabras del libro.

24   Y se levantará entre ellos uno poderoso (José Smith, hijo) que efectuará mucho bien, tanto en palabras como en obras, siendo un instrumento en las manos de Dios, con gran fe, para obrar potentes maravillas y realizar aquello que es grande a la vista de Dios, para efectuar mucha restauración (la restauración del evangelio y de la iglesia verdadera) a la casa de Israel y a la posteridad de tus hermanos.

25   Y ahora bien, bendito eres tú, José (el hijo de Lehi). He aquí, eres pequeño; escucha, por tanto, las palabras de tu hermano Nefi, y será hecho contigo de conformidad con las palabras que he hablado. Recuerda las palabras de tu padre, que está para morir. Amén.

Antes de dejar atrás este capítulo, nos resultará gratamente interesante el darnos cuenta de un “milagro” pequeño y maravilloso, el cual ocurrió cuando llegó la hora de escoger el nombre para José Smith, hijo. Tal y como se registra en el versículo 15, arriba, José en Egipto profetizó que al profeta de la restauración se le daría su nombre y también el nombre del padre del profeta.

Por lo general, cuando un marido y su esposa deciden ponerle a un hijo el nombre de su padre, se le da ese nombre al primer hijo varón. Por lo tanto, podríamos imaginar que hubo un poco “inspiración urgente” desde los cielos cuando José Smith, padre, y su esposa, Lucy Mack Smith tuvieron su primer hijo, el cual resultó ser un varón. Podemos imaginarlos a ambos contemplando a su bebé y pensando:

“Hola, José”. Y en ese momento también podemos imaginar que recibieron un susurro inspirado: “No, este no se llamará José”. Y así, juntos consideraron que “José” no parecía ser el nombre correcto. Por lo tanto, para este primer hijo escogieron otro nombre, “Alvin”. Quizás pasó lo mismo con el segundo hijo, al cual llamaron “Hyrum”. Su tercer retoño resultó ser una niña, así que no hubo ningún problema; la llamaron “Sophronia”. Tras ella nació el cuarto hijo. Este hijo, en particular, había sido escogido y preordinado en las esferas premortales para que llegara a ser el profeta de la restauración. Lo llamaron como a su padre, “José Smith” y seguro que los ángeles en el cielo, los cuales tenían el encargo de supervisar que se cumpliera la profecía de José en Egipto, sonrieron. (En realidad, simplemente estoy dejando que mi imaginación vuele un poco al pensar que debe haber habido ángeles con la asignación de supervisar el cumplimiento de la profecía, pero posiblemente. . .).

Puedes leer y estudiar más sobre las profecías de José, el que fue vendido a Egipto, en la traducción que José Smith hizo de Génesis 50:24-38, la cual se encuentra en la traducción de la Biblia que llevó a cabo José Smith (TJS) y que encontrarás en la sección titulada Ayudas para el estudio, bajo la abreviación TJS (Traducción de José Smith) al final de la Biblia (edición 2009) impresa por nuestra iglesia. Incluiremos aquí este fragmento en concreto para tu comodidad. Si decides leer estos mismos versículos en la sección TJS de tu Biblia, verás que hay palabras en cursiva; estas son las que agregó el Profeta José Smith.

TJS, Génesis 50:24-38

24   Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir, y voy a mis padres; y desciendo a mi sepulcro con gozo. El Dios de mi padre Jacob esté con vosotros para libraros de la aflicción en los días de vuestra esclavitud; porque Jehová me ha visitado, y he recibido la promesa de Jehová de que del fruto de mis lomos Jehová Dios levantará una rama justa de mis lomos; y a ti, a quien mi padre Jacob ha llamado Israel, te levantará a un profeta (no el Mesías que es llamado Silo); y este profeta librará a mi pueblo de Egipto en los días de tu servidumbre.

25   Y acontecerá que nuevamente serán esparcidos; y será desgajada una rama, y será llevada a un país lejano; no obstante, serán recordados en los convenios del Señor, cuando venga el Mesías; porque él se les manifestará en los últimos días, con el Espíritu de poder, y los sacará de las tinieblas a la luz; de las tinieblas ocultas, y del cautiverio a la libertad.

26   Jehová mi Dios levantará a un vidente, el que será un vidente escogido para el fruto de mis lomos.

27   Así me dice Jehová, el Dios de mis padres: Del fruto de tus lomos, levantaré a un vidente escogido y será altamente estimado entre los del fruto de tus lomos; y a él daré el mandamiento de que efectúe una obra para el fruto de tus lomos, sus hermanos.

28   Y él los llevará al conocimiento de los convenios que yo he hecho con tus padres; y él efectuará toda obra que yo le mande.

29   Y lo haré grande ante mis ojos, porque ejecutará mi obra; y será grande como aquel de quien he dicho que os levantaría para librar a mi pueblo, oh casa de Israel, de la tierra de Egipto; porque levantaré a un vidente para librar a mi pueblo de la tierra de Egipto; y se llamará Moisés. Y por este nombre él sabrá que es de tu casa, pues será criado por la hija del rey, y será llamado su hijo.

30   Y además, del fruto de tus lomos levantaré a un vidente, y a él daré poder para llevar mi palabra a los de tu descendencia; y no solamente para llevarles mi palabra, dice Jehová, sino para convencerlos de mi palabra que ya se habrá declarado entre ellos en los últimos días;

31   por lo tanto, el fruto de tus lomos escribirá, y el fruto de los lomos de Judá escribirá; y lo que escriba el fruto de tus lomos, y también lo que escriba el fruto de los lomos de Judá, crecerán juntamente para confundir las falsas doctrinas, y poner fin a las contenciones, y establecer la paz entre los del fruto de tus lomos, y llevarlos al conocimiento de sus padres en los últimos días, y también al conocimiento de mis convenios, dice Jehová.

32   Y de la debilidad él será hecho fuerte, el día en que mi obra empiece entre todo mi pueblo, para restaurarlos, a los que son de la casa de Israel, en los últimos días.

33   Y bendeciré a ese vidente, y los que traten de destruirlo serán confundidos; porque te hago esta promesa; pues te recordaré de generación en generación; y su nombre será José, y será igual que el nombre de su padre; y será semejante a ti, porque lo que Jehová lleve a efecto por su mano llevará a mi pueblo a la salvación.

34   Y Jehová juró a José que preservaría a su descendencia para siempre, diciendo: Levantaré a Moisés, y en su mano habrá una vara, y él reunirá a los de mi pueblo, y los conducirá como a rebaño, y herirá las aguas del Mar Rojo con su vara.

35   Y tendrá prudencia, y escribirá la palabra de Jehová. Y no hablará muchas palabras, porque le escribiré mi ley con el dedo de mi propia mano. Y prepararé a un portavoz para él, y se llamará su nombre Aarón.

36   también te será hecho en los últimos días, así como he jurado. Por tanto, José dijo a sus hermanos: Dios ciertamente os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.

37   Y José confirmó muchas otras cosas a sus hermanos, e hizo jurar a los hijos de Israel, diciéndoles: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

38   Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto; y los hijos de Israel no lo sepultaron, a fin de llevarlo y ponerlo en el sepulcro con su padre. Y así recordaron el juramento que le habían hecho.

Segundo Nefi Capítulo 4