Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 30
Al finalizar el mensaje para su pueblo (y para nosotros) en este capítulo, Nefi nos dará una lección en cuanto a perspectiva. Este buen hombre de Dios nos recuerda a todos que Dios es completamente justo y que nadie es más o menos favorecido que otros. Esto lo apreciaremos a medida que se desenlacen los eventos en esta vida y en las eternidades.
Este comentario, arriba, podría originar cierto desconcierto en algunas personas, las cuales podrían pensar, “¡Un momento! Pero el Señor tiene a Su ‘gente escogida’, Su ‘pueblo del convenio de Israel’, los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob. Así que todas las personas no reciben el mismo trato por parte del Señor”. Si bien es cierto que el Señor tiene un pueblo escogido o del convenio, debemos recordar que la responsabilidad de este pueblo, del cual nosotros somos parte, es asegurarse de que el evangelio y sus convenios del sacerdocio están disponibles a todo el mundo dentro de nuestra esfera de influencia. Esto está muy claro en nuestra bendición patriarcal. Cuando se declara nuestro linaje y se nos recuerdan las bendiciones y responsabilidades del linaje de Abraham, Isaac y Jacob.
Como veremos a continuación, estas bendiciones están resumidas en Abraham 2:9-11 (negrita agregada para resaltar):
Abraham 2:9-11
9 Y haré de ti (Abraham) una nación grande y te bendeciré sobremanera, y engrandeceré tu nombre entre todas las naciones, y serás una bendición para tu descendencia después de ti, para que en sus manos lleven este ministerio y sacerdocio a todas las naciones.
10 Y las bendeciré mediante tu nombre; pues cuantos reciban este evangelio serán llamados por tu nombre (recibirán las mismas bendiciones que tú, es decir, la exaltación, el grado de gloria más alto en el reino celestial—Abraham ya se ha convertido en un dios; véase DyC 132:37); y serán considerados tu descendencia, y se levantarán y te bendecirán como padre de ellos (antepasado);
11 y bendeciré a los que te bendijeren, y maldeciré a los que te maldijeren; y en ti (es decir, en tu sacerdocio) y en tu descendencia (por medio de tu posteridad; tu sacerdocio), pues te prometo que en ti continuará este derecho, y en tu descendencia después de ti (es decir, la descendencia literal, o sea, la descendencia corporal) serán bendecidas todas las familias de la tierra, sí, con las bendiciones del evangelio, que son las bendiciones de salvación, sí, de vida eterna.
Una gran parte de la obra de ofrecer igualdad de oportunidades para todos se llevará a cabo en el mundo de los espíritus. Al llegar el juicio final, todos habrán tenido un conjunto completo de oportunidades justas para usar el albedrío y así poder aceptar o rechazar el evangelio de Cristo.
Continuaremos con las enseñanzas de Nefi, el cual va a definir lo que significa “pueblo del convenio”. Además nos enseñará sobre el éxito del evangelio al traer a otros al rebaño del Señor. Seguiremos usando negrita por razones de enseñanza.
1 Y AHORA bien, he aquí, amados hermanos míos, quisiera hablaros; porque yo, Nefi, no quisiera permitiros suponer que sois más justos de lo que serán los gentiles. Pues he aquí, a no ser que guardéis los mandamientos de Dios, todos pereceréis igualmente; y a causa de las palabras que se han dicho, no debéis suponer que los gentiles serán totalmente destruidos.
A continuación, Nefi deja bien claro que el llegar a ser parte, o no, del pueblo del convenio es el resultado de nuestro albedrío individual.
2 Porque he aquí, os digo que cuantos de los gentiles se arrepienten son el pueblo del convenio del Señor (todas las personas que se bautizan y permanecen fieles son parte del pueblo del convenio del Señor); y cuantos judíos no se arrepientan serán talados; porque el Señor no hace convenio con nadie sino con aquellos que se arrepienten y creen en su Hijo, que es el Santo de Israel.
Hasta el momento, hemos visto muchas veces las palabras “judíos” y “Judá” en el Libro de Mormón. Tomaremos un momento para ver cómo El Libro de Mormón: Manual del Alumno de Religión; Rel. 121 y 122, utilizado en los institutos de la iglesia explica estos dos términos.
«El término judío y Judá son nombres nacionales así como nombres pertenecientes a una tribu. Casi desde el año 1800 a.C. hasta el año 750 de la misma era, los vocablos judío y Judá se aplicaban solamente a una de las trece tribus (contando a José como dos tribus, la de Efraín y la de Manasés, según el capítulo 2 de Números). Después de esa época, cada vez más, se comenzaron a utilizar esos términos para designar a cualquier ciudadano del reino de Judá, el cual estaba formado principalmente por dos tribus, Judá y Benjamín, aun cuando incluía también a muchas personas de las otras tribus, especialmente la de Leví”.
“El vocablo judío aparece por primera vez en la Biblia castellana en el Antiguo Testamento, en Ester 2:5. En la versión inglesa de nuestra Biblia se menciona a los judíos por primera vez en 2 Reyes 16:6 (aunque en la traducción al castellano dice “los hombres de Judá”), poco antes de que el reino del norte de Israel cayera ante Asiria. Luego de ello, los judíos, o sea, el reino del sur de Judá, pasó a ser el único sobreviviente conocido que quedó de Israel. Nefi se refiere a los judíos como a “aquellos de quienes vine” (2 Nefi 33:8).
“Mulek, y posiblemente todos los mulequitas, eran de la tribu de Judá. Cuando los encontró el pueblo del rey Mosíah, “habían llegado a ser numerosos en extremo” (Omni 17). Por lo tanto, además de ser descendientes de judíos, en el sentido nacional, existe una relación de sangre con la tribu de Judá entre los lamanitas actuales”. (El Libro de Mormón: Manual del Alumno de Religión; Rel. 121 y 122, p. 41, 1989).
A continuación, Nefi nos va a instruir en cuanto a la salida a la luz del Libro de Mormón y nos enseñará que es un evento esencial que nos conduce hacia los últimos días. Es decir, cuando el Libro de Mormón aparece en escena, sabemos que los últimos días acaban de empezar.
3 Y ahora quisiera profetizaros algo más acerca de los judíos y los gentiles. Porque después que aparezca el libro (el Libro de Mormón) de que he hablado, y se haya escrito para los gentiles (traducido y divulgado para que llegue a los gentiles por medio de los misioneros de la iglesia) y sellado nuevamente para los fines del Señor (y las planchas de oro hayan sido devueltas al cerro Cumorah para guardarse en lugar seguro; véase Journal of Discourses, Volumen 19, p. 38), habrá muchos que creerán las palabras que estén escritas (muchos se convertirán a la iglesia); y ellos (los conversos) las llevarán (las palabras del Libro de Mormón) al resto de nuestra posteridad (a los lamanitas).
4 Y entonces el resto de nuestra posteridad sabrá acerca de nosotros (los pueblos y gentes del Libro de Mormón): cómo fue que salimos de Jerusalén, y que ellos son descendientes de los judíos (véase la nota que le sigue al versículo 2, arriba);
5 y el evangelio de Jesucristo será declarado entre ellos (los lamanitas); por lo que les será restaurado el conocimiento de sus padres (antepasados), como también el conocimiento de Jesucristo que hubo entre sus padres.
6 Y entonces se regocijarán; porque sabrán que es una bendición para ellos de la mano de Dios; y las escamas de tinieblas (obscuridad espiritual) empezarán a caer de sus ojos; y antes que pasen muchas generaciones entre ellos, se convertirán en una gente pura y deleitable.
Tu y yo somos testigos de la tremenda obra que está teniendo lugar ahora entre los lamanitas, especialmente en México, América Central y América del Sur. ¡El cumplimiento de la profecía de Nefi la cual revelaba que el Libro de Mormón sería llevado a sus descendientes está teniendo lugar en nuestro día a gran escala!
A continuación, el Señor llevará nuestra atención hacia el futuro recogimiento y conversión de los judíos.
7 Y acontecerá que los judíos que estén dispersos empezarán también a creer en Cristo; y comenzarán a congregarse sobre la faz de la tierra; y cuantos crean en Cristo también llegarán a ser una gente deleitable. (En otras palabras, ellos también serán liberados de la obscuridad espiritual y de su incredulidad en Cristo).
Una vez más, recordemos que la salida a la luz del Libro de Mormón es un evento crucial muy importante en la historia del mundo. Su aparición señala la restauración final del evangelio antes de la Segunda Venida del Señor. También proclama el último gran recogimiento de Israel al evangelio verdadero. Serán congregados de todas las partes de la tierra en preparación para los acontecimientos finales profetizados que tendrán lugar antes de que venga el Salvador. Para que este recogimiento pueda tener lugar, debemos llevar el evangelio a todas las naciones. Esta obra, en verdad, se está llevando a cabo en estos momentos. De hecho, el Presidente Gordon B. Hinckley y su sucesor, el Presidente Thomas S. Monson han estado dedicando grandes esfuerzos al guiar a la iglesia para “hacerla salir de la obscuridad”, tal como lo declara el Señor en DyC 130. En este versículo leemos lo siguiente:
“Y también, para que aquellos a quienes se dieron estos mandamientos tuviesen el poder para establecer los cimientos de esta iglesia y de hacerla salir de la obscuridad y de las tinieblas, la única iglesia verdadera y viviente sobre la faz de toda la tierra, con la cual yo, el Señor, estoy bien complacido, hablando a la iglesia colectiva y no individualmente”
8 Y sucederá que el Señor Dios empezará su obra entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos, para llevar a cabo la restauración de su pueblo sobre la tierra (el recogimiento de Israel).
A medida que el “recogimiento” continúa, Nefi nos dice que veremos más y más cómo la mano del Señor está presente en los asuntos del mundo.
9 Y con justicia juzgará el Señor Dios a los pobres, y con equidad reprenderá por los mansos de la tierra. Y herirá a la tierra con la vara de su boca, y con el aliento de sus labios matará al impío.
A continuación, te darás cuenta de que se profetiza que en los últimos días, a medida que la Segunda Venida está más cerca, tendrá lugar una división más y más obvia entre aquellos que permanecerán fieles al evangelio de Cristo y aquellos que no. Parece ser que habrá menos y menos zona intermedia o “tonalidad de grises”. O bien estas al lado del Señor o estás lejos de Él. Estas divisiones entre los justos y los inicuos seguirán aumentando más y más hasta que llegue el día señalado de la Segunda Venida. En ese día, los inicuos serán quemados y así la “división” se culminará.
10 Porque rápidamente se acerca el tiempo en que el Señor Dios ocasionará una gran división entre el pueblo, y destruirá a los inicuos; y preservará a su pueblo, sí, aun cuando tenga que destruir a los malvados por fuego (lo cual terminará haciendo en la Segunda Venida).
11 Y la justicia será el ceñidor de sus lomos (Cristo será revestido con rectitud y justicia), y la fidelidad el cinturón de sus riñones (los riñones simbolizan los sentimientos y deseos más profundos del corazón; Nefi está citando la profecía de Isaías que se encuentra en 2 Nefi 21:5).
La gran y final “división” entre los justos y los inicuos de que se habla arriba, dará entrada al Milenio, tal como se ilustra en los versículos restantes de este capítulo.
12 Y entonces morará el lobo con el cordero; y el leopardo con el cabrito se acostará, y el becerro, el leoncillo y el cebón andarán juntos; y un niño los pastoreará. (Habrá paz durante el Milenio).
13 Y la vaca y la osa pacerán; sus crías se echarán juntas; y el león comerá paja como el buey.
14 Y el niño de pecho jugará en la cueva del áspid (serpiente), y el recién destetado (el niño pequeño) extenderá la mano sobre la caverna del basilisco (serpiente venenosa).
15 No dañarán, ni destruirán en todo mi santo monte (el mundo entero tendrá paz durante el Milenio); porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar (el evangelio de Cristo finalmente cubrirá el mundo entero).
16 Por tanto, las cosas de todas las naciones serán divulgadas; sí, todas las cosas se darán a conocer a los hijos de los hombres. (Si esto aún no ha ocurrido, parece ser que se refiere a que los registros o las escrituras de otras naciones saldrán a la luz).
17 No hay nada secreto que no haya de ser revelado; no hay obra de tinieblas que no haya de salir a luz; nada hay sellado sobre la tierra que no haya de ser desatado.
18 Por tanto, todas las cosas que han sido reveladas a los hijos de los hombres serán reveladas en aquel día; y Satanás no tendrá más poder sobre el corazón de los hijos de los hombres por mucho tiempo (durante mil años; véase DyC 29:11). Y ahora, amados hermanos míos, (yo Nefi) doy fin a mis palabras.
























