Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 31
En los tres capítulos siguientes, Nefi, básicamente nos está diciendo “Adiós”. Él sabe que le queda poco tiempo como nuestro maestro. Seguro que querremos prestar mucha atención a los consejos que nos da en estas últimas páginas. Usaremos negrita para señalar algunos de sus consejos.
1 Y AHORA, amados hermanos míos, yo, Nefi, ceso de profetizaros. Y no puedo escribir sino unas cuantas cosas que de cierto sé que han de acontecer; ni tampoco puedo escribir más que unas pocas de las palabras de mi hermano Jacob. Nefi nos enseña, primero que nada, sobre aquello que se conoce como “la doctrina de Cristo”.
2 Por tanto, las cosas que he escrito me bastan (serán suficientes), con excepción de unas pocas palabras que debo hablar acerca de la doctrina de Cristo; por tanto, os hablaré claramente, según la claridad de mis profecías.
La palabra “profecías” tal como se utiliza en el versículo anterior, y en dicho contexto, puede significar dos cosas: 1) profecías literales sobre acontecimientos futuros; 2) también puede referirse a las «enseñanzas” de Nefi.
3 Porque mi alma se deleita en la claridad; porque así es como el Señor Dios obra entre los hijos de los hombres. (Es decir, el evangelio verdadero, si se enseña correctamente, es muy sencillo y claro). Porque el Señor Dios ilumina el entendimiento (de nuestras mentes); pues él habla a los hombres de acuerdo con el idioma de ellos, para que entiendan.
4 Por tanto, quisiera que recordaseis que os he hablado concerniente a ese profeta (Juan el Bautista) que el Señor me ha mostrado, el cual ha de bautizar al Cordero de Dios (Jesús), que quitará los pecados del mundo.
Algunos miembros a menudo se preguntan por qué Cristo tenía que ser bautizado, o si en verdad Él tenía que ser bautizado o quizás solo lo hizo para ser un ejemplo para todos nosotros. Nefi nos dará la respuesta correcta en los siguientes versículos.
5 Ahora bien, si el Cordero de Dios, que es santo (perfectamente limpio de pecados), tiene necesidad de (tuvo que) ser bautizado en el agua para cumplir con toda justicia (para ser obediente a la voluntad del Padre), ¡cuánto mayor es, entonces, la necesidad que tenemos nosotros, siendo pecadores, de ser bautizados, sí, en el agua!
6 Y ahora, quisiera preguntaros, amados hermanos míos, ¿cómo cumplió el Cordero de Dios con toda justicia bautizándose en el agua?
7 ¿No sabéis que era santo? Mas no obstante que era santo, él muestra (da el ejemplo) a los hijos de los hombres que, según la carne (como mortal), él se humilla ante el Padre, y testifica al Padre que le sería obediente al observar sus mandamientos.
8 Por tanto, después que fue bautizado con agua, el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma.
De vez en cuando, durante los debates o diálogos que tenemos sobre el evangelio que se centran en el bautismo del Salvador, algunos estudiantes se preguntan si el Espíritu Santo en realidad se convierte en una paloma en algunas ocasiones, al dar testimonio de Cristo. El Profeta José Smith nos enseñó sobre la misión de Juan el Bautista y su grandeza como profeta. Y en medio de esa enseñanza, respondió a esa pregunta de la siguiente manera (añadimos negrita para resaltar):
“¿Por qué fue considerado Juan como uno de los más grandes profetas? Sus milagros no pueden haber constituido su grandeza”.
“Primero: Le fue confiada una misión divina de preparar el camino delante de la faz del Señor. ¿Quién jamás ha recibido cargo semejante, antes o después? Nadie”.
“Segundo: Se le confió, y le fue requerido efectuar la importante misión de bautizar al Hijo del Hombre. ¿Quién había tenido el honor de hacer esto? ¿Quién había tenido tan grande privilegio y gloria? ¿Quién jamás llevó al Hijo del Hombre a las aguas del bautismo, y tuvo el privilegio de ver al Espíritu Santo descender en forma de paloma, o mejor dicho, en la señal de la paloma, como testimonio de esa administración?
La señal de la paloma fue instituida desde antes de la creación del mundo como testimonio o testigo del Espíritu Santo, y el diablo no puede manifestarse en la señal de la paloma. El Espíritu Santo es un personaje, y tiene la forma de una persona. No se limita a la forma de la paloma, mas se manifiesta en la señal de la paloma. El Espíritu Santo no puede transformarse en paloma; pero se dio a Juan la señal de la paloma para simbolizar la verdad del hecho, así como la paloma es el emblema o representación de la verdad y la inocencia. (José Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, compilación por José Fielding Smith. Salt Lake City,
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1975, p. 338).
9 Y además, esto muestra a los hijos de los hombres la angostura (estrechez) de la senda, y la estrechez de la puerta (bautismo) por la cual ellos deben entrar, habiéndoles él puesto el ejemplo por delante.
10 Y dijo a los hijos de los hombres:
Seguidme. Por tanto, mis amados hermanos, ¿podemos seguir a Jesús, a menos que estemos dispuestos a guardar los mandamientos del Padre?
11 Y el Padre dijo: Arrepentios, arrepentios y sed bautizados en el nombre de mi Amado Hijo.
12 Y además, vino a mí la voz del Hijo, diciendo: A quien se bautice en mi nombre, el Padre dará el Espíritu Santo, como a mí (Cristo); por tanto, seguidme y haced las cosas que me habéis visto hacer.
Otra pregunta que a menudo surge en las clases del evangelio es la siguiente: “¿Tenía Jesús el Espíritu Santo?” o “¿Estaba el Espíritu Santo operativo sobre la tierra al tiempo del ministerio mortal del Salvador?” Esta pregunta se responde de manera muy clara en el versículo 12, arriba. La respuesta es “Sí”. Otra escritura adicional que prueba este hecho la encontramos en Lucas 4:1, la cual dice así (negrita agregada para resaltar):
Lucas 4:1
1 Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y fue llevado por el Espíritu al desierto.
Se plantean otras cuestiones cuando los estudiantes de las escrituras se preguntan si el don del Espíritu Santo estaba presente y activo (operativo) durante el ministerio del Salvador. Al buscar “Espíritu Santo” en el Diccionario de la Biblia (Bible Dictionary en la versión en inglés de la Biblia), encontramos información que nos ayuda a clarificar este asunto (negrita agregada para resaltar):
“Espíritu Santo. El tercer miembro de la Trinidad, y tal como lo indica el nombre, se trata de un personaje de espíritu, el cual no tiene un cuerpo de carne y huesos (DyC 130:21-22). El Espíritu Santo se ha manifestado en cada dispensación del evangelio desde el principio, habiéndosele dado a conocer primero a Adán (1 Nefi 10:17-22; Moisés 6:51-68). El Espíritu Santo se manifiesta a los hombres en la tierra, y lo hace bien sea como el poder del Espíritu Santo o como el don del Espíritu Santo. El poder puede venir sobre una persona antes del bautismo, y es el testimonio convincente de que el evangelio es verdadero. Da a las personas el testimonio de Jesucristo y su obra, y la obra de sus siervos sobre la tierra. El don solo puede venir después de recibir el bautismo correcto por la autoridad apropiada, y se confiere por la imposición de manos, tal como se explica en Hechos 8:12-25 y en Moroni 2:1-3. El don del Espíritu Santo supone el derecho a tener, siempre que uno sea digno, la compañía del Espíritu Santo. Este don es más poderoso que las ocasiones en que el Espíritu está disponible antes del bautismo. El don actúa como un agente limpiador que purifica y santifica a la persona de todos los pecados. Es por esto que a menudo se le denomina ‘fuego’ (Mateo 3:11; 2 Ne. 31:17; DyC 19:31). La manifestación en el día de Pentecostés (Hechos 2) se refería al don del Espíritu Santo, el cual descendió sobre los Doce, y sin este don, no estaban preparados para ejercer sus ministerios al mundo”.
“Por alguna razón que no se explica completamente en las escrituras, el Espíritu Santo no operó en su totalidad entre los judíos durante los años de la estancia mortal de Jesús (Juan 7:39; 16:7). Las declaraciones que hacen referencia a que el Espíritu Santo no vino hasta después de la resurrección de Jesús deben referirse solamente a esa dispensación en particular, pues hay muchas evidencias de que el Espíritu Santo estaba operativo en las dispensaciones anteriores. Además, sólo se hace referencia a que el don del Espíritu Santo no estaba presente, pues el poder del Espíritu Santo sí que obraba durante los ministerios de Juan el Bautista y Jesús; de otro modo nadie hubiera recibido un testimonio sobre la verdad de lo que estos dos hombres enseñaron (Mateo 16:16-17; 1 Cor. 12:3). Cuando una persona habla por el poder del Espíritu Santo, ese mismo poder llevar una convicción de la verdad al corazón del que escucha (2 Nefi 33:1). El Espíritu Santo sabe todas las cosas (DyC 35:19) y puede guiar a uno a saber sobre eventos futuros (2 Pedro 1:21)”.
“Otros nombres con los que a veces se hace referencia al Espíritu Santo son Santo Espíritu, Espíritu de Dios, Espíritu del
Señor, Consolador y Espíritu”.
Ahora seguiremos con las enseñanzas de Nefi, el cual nos enseñará más sobre “la doctrina de Cristo”.
13 Por tanto, amados hermanos míos, sé que si seguís al Hijo con íntegro propósito de corazón, sin acción hipócrita y sin engaño ante Dios, sino con verdadera intención, arrepintiéndoos de vuestros pecados, testificando al Padre que estáis dispuestos a tomar sobre vosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo, sí, siguiendo a vuestro Señor y Salvador y descendiendo al agua, según su palabra, he aquí, entonces recibiréis el Espíritu Santo; sí, entonces viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo; y entonces podéis hablar con lengua de ángeles (podréis hablar con el mismo testimonio y entendimiento que los ángeles tienen en cuanto a Cristo) y prorrumpir en alabanzas al Santo de Israel (Cristo).
14 Mas he aquí, amados hermanos míos, así vino a mí la voz del Hijo, diciendo: Después de haberos arrepentido de vuestros pecados y testificado al Padre, por medio del bautismo de agua, que estáis dispuestos a guardar mis mandamientos, y habéis recibido el bautismo de fuego y del Espíritu Santo y podéis hablar con una nueva lengua (podéis hablar como aquel que tiene un testimonio verdadero de Cristo y Su evangelio), sí, con la lengua de ángeles, si después de esto me negáis, mejor os habría sido no haberme conocido. (Esta advertencia es muy seria. Se trata de la responsabilidad que recae sobre aquellos que han recibido un testimonio por medio del Espíritu Santo).
El imaginar lo que supone el ser “bautizado por fuego” por el Espíritu Santo es un recordatorio de que el Espíritu Santo obra en nosotros después de que hayamos recibido el Don del Espíritu Santo, para limpiarnos y despojarnos del pecado y de las conductas inadecuadas. El simbolismo del «fuego” eliminando las imperfecciones que tenemos, por medio de la ayuda del Espíritu Santo, se origina en lo que conocemos como el “fuego purificador” (véase Malaquías 3:2).
Por ejemplo, el refinador o purificador de oro, toma el oro en su forma bruta, y lo calienta hasta que se derriten tanto los minerales de la roca (las imperfecciones) como el oro (la persona que se está purificando o preparando para la exaltación). Como el oro es más pesado que los otros minerales en la roca se asienta en el fondo del recipiente y los minerales flotan sobre la superficie, donde ya pueden apartarse. A medida que sigue el proceso de la purificación por fuego se añade más mineral con oro y a medida que el nivel del oro incrementa, más imperfecciones son apartadas o eliminadas por el Refinador (Cristo y Su expiación). Finalmente, el recipiente está lleno de oro puro (una persona lista para la exaltación).
A continuación, Nefi nos testifica que ha escuchado la voz del Padre Celestial.
15 Y oí la voz del Padre que decía: Sí, las palabras de mi Amado son verdaderas y fieles. Aquel que persevere hasta el fin, éste será salvo.
“Perseverar hasta el fin” es más que meramente “sobrevivir o mantenerse a flote”. Se trata de vivir el evangelio y experimentar nuestra “jornada” de la manera más satisfactoria y gratificante que sea posible durante la vida mortal. La perspectiva de los justos es muy diferente a la de los inicuos. Los malvados viven con miedo y confusión. Dicho temor tiene lugar al buscar satisfacciones que se originan en los placeres de la lujuria y los deseos carnales. Por otro lado, los justos cuentan con la ayuda del Espíritu Santo, el cual los sostiene incluso en tiempos de pruebas severas, de tal modo que estos pueden “soportar sus cargas con facilidad, y someterse alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor” (véase Mosíah 24:15).
16 Y ahora bien, amados hermanos míos, por esto sé que a menos que el hombre persevere hasta el fin, siguiendo el ejemplo del Hijo del Dios viviente, no puede ser salvo.
Hay otra manera de entender la frase “perseverar hasta el fin”. La palabra “fin” a menudo se usa en las escrituras como «meta” o «propósito”. Por lo tanto, “perseverar hasta el fin” también podría significar “perseverar hasta que hayas logrado tu meta de alcanzar la exaltación” o “perseverar hasta que hayas cumplido con el propósito por el cual fuiste enviado a esta tierra”.
Y ese propósito, obviamente, es que vivas el evangelio lo mejor que puedas hasta el último día de tu vida.
17 Por tanto, haced las cosas que os he dicho que he visto que hará vuestro Señor y Redentor (sed bautizados y guardad los mandamientos así como lo hará el Señor); porque por esta razón se me han mostrado, para que sepáis cuál es la puerta por la que debéis entrar. Porque la puerta por la cual debéis entrar es el arrepentimiento y el bautismo en el agua; y entonces viene una remisión de vuestros pecados por fuego y por el Espíritu Santo.
18 Y entonces os halláis en este estrecho y angosto camino (“un camino estrecho que aún se estrecha más”; es decir, cuanto más rectos o justos llegáis a ser, más estrecho se vuelve el camino en el que decidís caminar debido a la “luz” que recibís del Espíritu Santo, el cual conduce a la vida eterna, a la exaltación); sí, habéis entrado por la puerta; habéis obrado de acuerdo con los mandamientos del Padre y del Hijo; y habéis recibido el Espíritu Santo, que da testimonio del Padre y del Hijo, para que se cumpla la promesa hecha por él, que lo recibiríais si entrabais en la senda.
19 Y ahora bien, amados hermanos míos, después de haber entrado en esta estrecha y angosta senda, quisiera preguntar si ya quedó hecho todo. He aquí, os digo que no; porque no habéis llegado hasta aquí sino por la palabra de Cristo, con fe inquebrantable en él, confiando íntegramente en los méritos de aquel que es poderoso para salvar.
Seguidamente, el versículo 20, es un claro y firme recordatorio de que el dar por contado que alcanzaremos la exaltación es algo correcto y deseable si lo hacemos con humildad. Muchos miembros podrían pensar que contar con alcanzar la exaltación es algo un tanto arrogante y denota orgullo. Según las palabras de Nefi en el versículo 20, esto no es así. La palabra «esperanza” tal como se utiliza en el Libro de Mormón, tiene un significado mucho más positivo y fuerte que la palabra “esperanza» tal cual la utilizamos en nuestro idioma actual.
En Alma 58:11 encontramos una explicación de este significado (negrita agregada para resaltar):
Alma 58:11
11 Sí, y sucedió que el Señor nuestro Dios nos consoló con la seguridad de que nos libraría; sí, de tal modo que habló paz a nuestras almas, y nos concedió una gran fe, e hizo que en él pusiéramos la esperanza de nuestra liberación.
Ahora estudiaremos las enseñanzas de Nefi en cuanto a la “esperanza”. Usaremos negrita para resaltar este aspecto.
20 Por tanto, debéis seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres. Por tanto, si marcháis adelante, deleitándoos en la palabra de Cristo, y perseveráis hasta el fin, he aquí, así dice el Padre: Tendréis la vida eterna (exaltación en el grado más alto del reino celestial; véase DyC 131:1—4).
Quizás, otra manera de decir o entender la expresión “perseverar hasta el fin” tal como aparece arriba en el versículo 20, podría ser “continuar progresando y mejorando hasta el fin”. El Eider Marvin J. Ashton dio un discurso maravilloso sobre “cómo mejorar” en la Conferencia General de la iglesia. Dijo lo siguiente:
“. . . la velocidad con la que avanzamos sobre el sendero estrecho y angosto no es tan Importante como la dirección en la que estamos viajando”. Estas palabras proporcionan a los honestos de corazón la gran confianza de que lo van a “conseguir”.
Ahora, Nefi terminará su sermón sobre “la doctrina de Cristo”.
21 Y ahora bien, amados hermanos míos, ésta es la senda; y no hay otro camino, ni nombre dado debajo del cielo por el cual el hombre pueda salvarse en el reino de Dios. Y ahora bien, he aquí, ésta es la doctrina de Cristo, y la única y verdadera doctrina del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, que son un Dios (los tres miembros de la Trinidad obran juntos en perfecta unidad), sin fin. Amén.
























