Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 32
A medida que Nefi sigue impartiéndonos sus enseñanzas finales, él llegará a saber por el poder del Espíritu Santo y de profecía que muchos de nosotros todavía no entendemos lo que él quiso decir en 2 Nefi 31:13 cuando nos dijo “entonces podéis hablar con la lengua de ángeles”. Por lo tanto, Nefi procederá a explicar este concepto clave una vez más. Continuaremos usando negrita por razones de enseñanza.
1 Y AHORA bien, he aquí, amados hermanos míos, supongo que estaréis meditando en vuestros corazones en cuanto a lo que debéis hacer después que hayáis entrado en la senda. Mas he aquí, ¿por qué meditáis estas cosas en vuestros corazones?
2 ¿No os acordáis que os dije que después que hubieseis recibido el Espíritu Santo, podríais hablar con lengua de ángeles? ¿Y cómo podríais hablar con lengua de ángeles sino por el Espíritu Santo?
Tal como lo indica la nota entre paréntesis que aparece en 2 Nefi 31:13, un aspecto muy importante referente a “hablar con lengua de ángeles” es el de tener el mismo testimonio y entendimiento que tienen los ángeles en cuanto al Salvador y Su evangelio. La lógica en esto está en que los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo (versículo 3) y nosotros también podemos hablar o testificar por el mismo poder. Por lo tanto, podemos tener el mismo entendimiento que ellos tienen de Cristo. ¡Esta es una verdad muy poderosa y maravillosa!
3 Los ángeles hablan por el poder del Espíritu Santo; por lo que declaran las palabras de Cristo. Por tanto (esta es la razón por la que), os dije: Deleitaos en las palabras de Cristo; porque he aquí, las palabras de Cristo os dirán todas las cosas que debéis hacer.
4 Por tanto, si después de haber hablado yo estas palabras, no podéis entenderlas, será porque no pedís ni llamáis; así que no sois llevados a la luz, sino que debéis perecer en las tinieblas. (Es decir, depende de nosotros el usar nuestro albedrío moral para escoger pedirle al Padre por inspiración adicional por parte del Espíritu Santo, si así lo necesitamos, y así poder entender las palabras inspiradas de Nefi).
Nefi nos vuelve a repetir sus palabras para que aprendamos bien su enseñanza. Está muy deseoso de que podamos entender lo que él nos ha enseñado en el capítulo 31 en cuanto a “la doctrina de Cristo”.
Si prestamos atención al énfasis que Nefi da a esta enseñanza, parece ser que “la doctrina de Cristo” es el evangelio de Cristo en su forma más básica.
Por lo tanto, es esencial que entendamos bien “la doctrina de Cristo” para poder entender bien cualquier otra doctrina del Plan de Salvación.
5 Porque he aquí, os digo otra vez, que si entráis por la senda (arrepentimiento y bautismo) y recibís el Espíritu Santo, él os mostrará todas las cosas que debéis hacer.
6 He aquí, ésta es la doctrina de Cristo, y no se dará otra doctrina sino hasta después que él se os manifieste en la carne (hasta después de que Él venga para llevar a cabo Su ministerio mortal). Y cuando se os manifieste en la carne, las cosas que él os diga os esforzaréis por cumplir.
Nefi es un profeta y un maestro de corazón tierno. Su deseo sería poder hacer aún más y así ayudar a salvar a todas las almas. Sin embargo, existe la limitación del albedrío individual. Y a pesar de que esto es así, ocasiona dolor en los corazones de los maestros justos, y de los padres y líderes y miembros fieles.
7 Y ahora bien, yo, Nefi, no puedo decir más; el Espíritu hace cesar mis palabras (me ha mandado que deje de escribir), y quedo a solas para lamentar a causa de la incredulidad, y la maldad, y la ignorancia y la obstinación (orgullo y falta de humildad) de los hombres; porque no quieren buscar conocimiento (pues esto requiere esfuerzo; y muchos en su albedrío deciden no hacer tal esfuerzo) ni entender el gran conocimiento, cuando les es dado con claridad, sí, con toda la claridad de la palabra.
A continuación, Nefi destacará el papel que juega la oración ferviente para adquirir conocimiento por medio del Espíritu Santo. También nos advertirá que debemos orar aunque no tengamos ganas. A medida que las personas ceden a las tentaciones de Satanás, por lo general cesan de dirigirse a Dios en oración; y así cortan la comunicación con el mismísimo Ser que les podría ayudar a no ser arrastrados por el diablo.
8 Y ahora bien, amados hermanos míos, percibo que aún estáis meditando en vuestros corazones; y me duele tener que hablaros concerniente a esto. Porque si escuchaseis al Espíritu que enseña al hombre a orar, sabríais que os es menester orar; porque el espíritu malo (Satanás) no enseña al hombre a orar, sino le enseña que no debe orar.
9 Mas he aquí, os digo que debéis orar siempre, y no desmayar (no tiréis nunca la toalla; no abandonéis); que nada debéis hacer ante el Señor, sin que primero oréis al Padre en el nombre de Cristo, para que él os consagre vuestra acción, a fin de que vuestra obra sea para el beneficio de vuestras almas.
























