Tu estudio de — El Libro De Mormón
Primera Parte:
1 Nefi Hasta Palabras de Mormón
Segundo Nefi Capítulo 33
Este es el último capítulo de Nefi. Podremos sentir de su gran amor por su pueblo y por nosotros al leer las palabras finales que él escoge para dirigirse a nosotros. En el versículo 1, abajo, Nefi declara con humildad que él no es “poderoso para escribir”. Sin embargo, con todo respeto, estaríamos en desacuerdo con él. Nefi es un profeta y un maestro poderoso. Con grandes deseos esperamos el día en que lo podamos conocer en la próxima vida.
Seguidamente, resaltado en negrita tenemos otra cita famosa del Libro de Mormón, la cual trata de la función del Espíritu Santo al enseñar.
1 Y AHORA bien, yo, Nefi, no puedo escribir todas las cosas que se enseñaron entre mi pueblo; ni soy tan poderoso para escribir como para hablar; porque cuando un hombre habla por el poder del Santo Espíritu, el poder del Espíritu Santo lo lleva al corazón de los hijos de los hombres.
Al examinar la expresión el “Espíritu Santo lo lleva al corazón de los hombres” en el idioma inglés, se aprecia un detalle importante. Se trata de que el mensaje y los frutos del Espíritu se llevan al corazón; es decir, a las puertas del corazón y no dentro del corazón a menos que nosotros decidamos dar entrada a dicho mensaje y al Espíritu con nuestra actitud, nuestra fe, nuestro deseo de aprender del Padre y de obedecer y servir a Cristo y al Padre.
2 Pero he aquí, hay muchos que endurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada (consideran que no tienen ningún valor),
3 Mas yo, Nefi, he escrito lo que he escrito; y lo estimo (lo considero) de gran valor, especialmente para mi pueblo. Porque continuamente ruego por ellos de día, y mis ojos bañan mi almohada de noche a causa de ellos; y clamo a mi Dios con fe, y sé que él oirá mi clamor (oración).
4 Y sé que el Señor Dios consagrará mis oraciones para el beneficio de mi pueblo (sé que mis oraciones tendrán efecto). Y las palabras que he escrito en debilidad serán hechas fuertes para ellos; pues los persuaden a hacer el bien; les hacen saber acerca de sus padres; y hablan de Jesús, y los persuaden a creer en él y a perseverar hasta el fin, que es la vida eterna.
5 Y hablan ásperamente contra el pecado, según la claridad de la verdad; por tanto, nadie se enojará con las palabras que he escrito, a menos que sea del espíritu del diablo.
6 Me glorío en la claridad; me glorío en la verdad; me glorío en mi Jesús, porque él ha redimido mi alma del infierno.
Aquí arriba, Nefi expresa su pasión por la “claridad”. Posiblemente te hayas dado cuenta de que Cristo es el autor de la claridad y que Satanás es el autor de la complejidad y confusión. De hecho, muchas de las doctrinas falsas que compiten con las verdades «simples y preciosas” del evangelio llegan a hacerse tan complejas que son imposibles de entender.
7 Tengo caridad para con mi pueblo, y gran fe en Cristo de que ante su tribunal hallaré a muchas almas sin mancha.
En el versículo 7, Nefi enseña algo muy importante, lo cual nos llena de esperanza. Se trata de que él tiene la confianza en que muchos de nosotros lograremos la exaltación. Deberíamos prestar especial atención al hecho de que Nefi escoge la palabra “sin mancha”. Muchos miembros de la iglesia tienen la idea equivocada de que tenemos que ser “perfectos” al llegar al día del juicio final. Esto no es cierto. Cristo ha sido la único ser que ha vivido sobre la tierra y que ha sido completamente perfecto. Si confundimos la palabra “perfecto” con la palabra “sin mancha” entonces nos sentiremos muy desanimados.
Si entendemos y seguimos “la doctrina de Cristo” tal cual la enseña Nefi en el capítulo anterior, entonces nos damos cuenta de que sí calificamos para que la expiación del Salvador nos limpie completamente de nuestros pecados. Y así, estaremos “sin mancha” o completamente limpios y puros. Así sí que podremos recibir aprobación para estar en la presencia de Dios. Esta es la definición de la palabra “santificado”.
El Profeta José Smith nos enseñó muy claramente que todavía tendremos mucho trabajo que hacer tras cruzar el velo a medida que avanzamos para lograr la exaltación. Él dijo lo siguiente (negrita agregada para resaltar):
“Cuando subís por una escalera, tenéis que empezar desde abajo y ascender paso por paso hasta que llegáis a la cima; y así es con los principios del evangelio: tenéis que empezar por el primero, y seguir adelante hasta aprender todos los principios que atañen a la salvación. Pero no los aprenderéis sino hasta mucho después que hayáis pasado por el velo. No todo se va a entender en este mundo; la obra de aprender nuestra salvación y exaltación aun más allá de la tumba será grande». (José
Smith, Enseñanzas del Profeta José Smith, compilado por Joseph Fielding Smith. Salt Lake City, 1975, pág. 430).
8 Tengo caridad para con el judío; digo judío, porque me refiero a aquellos de quienes vine (es decir, desde el punto de vista geográfico; había gente perteneciente a todas las Tribus de Israel que habitaban en la región de Jerusalén).
9 Tengo también caridad para con los gentiles. Mas he aquí, para ninguno de éstos puedo tener esperanza, a menos que se reconcilien con Cristo (pongan sus vidas en harmonía con Cristo) y entren por la puerta angosta (se arrepientan y se bauticen; véase 2 Nefi 31:17), y caminen por la senda estrecha que guía a la vida (vida eterna; exaltación), y continúen en la senda hasta el fin del día de probación (hasta que llegue la hora en que se termina su probación).
10 Y ahora bien, mis amados hermanos, y también vosotros los judíos y todos los extremos de la tierra, escuchad estas palabras y creed en Cristo; y si no creéis en estas palabras, creed en Cristo. Y si creéis en Cristo, creeréis en estas palabras, porque son las palabras de Cristo, y él me las ha dado; y enseñan a todos los hombres que deben hacer lo bueno,
11 Y si no son las palabras de Cristo, juzgad; porque en el postrer día (en el Día del Juicio) Cristo os manifestará con poder y gran gloria que son sus palabras; y ante su tribunal; nos veremos cara a cara, vosotros y yo, y sabréis que él me ha mandado escribir estas cosas, a pesar de mi debilidad.
12 Y ruego al Padre en el nombre de Cristo que muchos de nosotros, si no todos, nos salvemos en su reino, en ese grande y postrer día.
Ahora Nefi nos dice adiós con una despedida emocional y poderosa. Podrás sentir su preocupación sincera y profunda por nuestro eterno bienestar.
13 Y ahora bien, amados hermanos míos, todos los que sois de la casa de Israel, y todos vosotros, ¡oh extremos de la tierra!, os hablo como la voz de uno que clama desde el polvo: Adiós, hasta que venga ese gran día.
14 Y vosotros, los que no queréis participar de la bondad de Dios, ni respetar las palabras de los judíos (la Biblia), ni mis palabras (la parte de Nefi en el Libro de Mormón), ni las palabras que saldrán de la boca del Cordero de Dios, he aquí, me despido de vosotros para siempre, porque estas palabras os condenarán (se detendrá vuestro progreso eterno) en el postrer día (en el Día del Juicio Final).
15 Pues lo que sello en la tierra será presentado contra vosotros ante el tribunal del juicio; porque así me lo ha mandado el Señor, y yo debo obedecer. Amén.
























