Amor divino
Por el Élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles
Aunque al amor divino se le puede llamar perfecto, infinito, duradero y universal, es incorrecto caracterizarlo como incondicional.
En el mundo actual asolado por el terror y el odio, nuestro conocimiento del amor divino es de suma importancia. Somos responsables de entender y testificar que nuestro Padre Celestial y Jesucristo son seres glorificados, vivos y amorosos. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”1. Jesús “de tal manera amó al mundo que dio su propia vida, para que cuantos crean lleguen a ser hijos de Dios”2. De hecho, el Padre y el Hijo son uno en propósito y en amor3.
El amor divino es perfecto e infinito
Su amor es divino por definición; las Escrituras también lo describen como perfecto4. Es infinito porque la Expiación fue un acto de amor por todos los que han vivido, por los que ahora viven y por todos los que vivirán5. También es infinito porque sobrepasa el tiempo.
El amor divino es duradero
El amor divino es duradero6: “…Jehová… guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones”7.
El amor divino es universal
El amor divino es universal8. Dios “hace salir su sol sobre malos y buenos, y… hace llover sobre justos e injustos” 9. Jesús es la luz del mundo10, da la vida y es la ley por la que se gobiernan todas las cosas11. “…él invita a todos… a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres”12; y se invita a todos a orar a nuestro Padre Celestial13.








































