El don de la paz del Señor

El don de la paz del Señor

Por el élder L. Whitney Clayton
De la Presidencia de los Setenta

Tomado de un discurso del Devocional de Navidad de la Primera Presidencia, “No temáis”, pronunciado el 6 de diciembre de 2015 en el Centro de Conferencias.

Incluso en un mundo donde la paz parece lejana, el don de la paz del Salvador puede vivir en nuestro corazón a pesar de nuestras circunstancias.

¿Hay algo mejor que la hermosa música y villancicos de Navidad, las reuniones navideñas de familiares y amigos, los rostros sonrientes y la exuberancia del gozo de los niños? La Navidad tiene la capacidad divina de reunirnos como familia, amigos y comunidades. Esperamos el intercambio de regalos y gozar de una cena navideña.

En Un cuento de Navidad, del escritor inglés Charles Dickens, el sobrino de Ebenezer Scrooge capta la magia de esta sagrada época del año. Él piensa: “Siempre he pensado de la Navidad, al llegar… como una época buena; una época agradable de amabilidad, de perdón, de caridad; el único momento que conozco en todo el año en que los hombres y las mujeres, de común acuerdo, parecen abrir sus corazones libremente y considerar a [otras] personas… Y por tanto… aunque nunca ha puesto en mi bolsillo un gramo de oro ni de plata, creo que me ha hecho bien y que me hará bien; por eso digo: ¡Dios la bendiga!”1.

Como padre, y ahora como abuelo, he recordado la magia de la Navidad al ver a mis hijos, y ahora a mis nietos, celebrar el nacimiento del Salvador y gozar de la compañía unos de otros al reunirnos en familia. Estoy seguro de que ustedes habrán visto, como yo, el gozo y la inocencia con la que los niños esperan y disfrutan estas fiestas especiales. Al ver su gozo nos recuerda Navidades pasadas felices. Fue Dickens quien dijo: “Es bueno en ocasiones ser niños, y nunca mejor que en Navidad, cuando su poderoso Fundador era niño también”2. Seguir leyendo

Publicado en Amor, Esperanza, Navidad, Paz | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Transmitir un interés genuino

PRINCIPIOS PARA MINISTRAR

Transmitir un interés genuino

Hay muchísimas maneras en que podemos mostrar un interés genuino, especialmente en Navidad. Podemos decirlo, enviar un mensaje de texto, escribirlo, darlo, compartirlo, decirlo en oración, cocinarlo, cantarlo, abrazarlo, representarlo, plantarlo o limpiarlo. Simplemente inténtalo.

Mostrar amor a otras personas es la esencia pura de la ministración. La Presidenta General de la Sociedad de Socorro, Jean B. Bingham, dijo: “… la verdadera ministración se realiza uno por uno, siendo el amor la fuerza motivadora… Con el amor como la fuerza motivadora, ocurrirán milagros y encontraremos maneras de llevar a nuestros hermanos y hermanas ‘ausentes’ al abrazo incluyente del evangelio de Jesucristo”1.

El que las personas sepan que nuestro interés es genuino es un aspecto esencial en el desarrollo de las relaciones humanas. Pero cada persona es diferente y recibe el mensaje de diferentes maneras. Así pues, ¿cómo podemos expresar adecuadamente nuestro amor por los demás de maneras que ellos lo entiendan y lo valoren? Estas son algunas maneras de transmitir un interés genuino, junto con varias ideas para comenzar tus propias reflexiones. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado | 1 comentario

Devocional de Navidad de 2018 de la Primera Presidencia

•  Cuatro dones que Jesucristo les brinda — Por el presidente Russell M. Nelson

•  Cada corazón tornad a recibir al Rey — Por el élder Gary E. Stevenson

•  Un don del Padre: Aceptado o rechazado — Por el élder Terence M. Vinson

•  Noche de luz… la luz de Su faz — Por Sharon Eubank

Publicado en Devocional de Navidad | Etiquetado | Deja un comentario

Tu armadura

Tu armadura

Por el Apóstol Harold B. Lee.
Tomado del Mensajero Deseret, Liahona Diciembre 1954

Tal vez habrán oído tanto como yo, a muchos predicadores en sus sermones hablando repetidamente de nuestra existencia aquí en la mortalidad como “la batalla de la vida”. Habrán tratado de analizar cuál puede ser la analogía sugerida de la vida como una “batalla”. Para tener una batalla así como nosotros la entendemos, debe haber primeramente una razón o principio por el cual contienden fuerzas opuestas, cada fuerza bajo el generalato de un estratega maestro, llamado el oficial comandante. A fin de lograr el éxito de cada ejército debe entrenar a sus soldados en la ciencia de la guerra, en rígida disciplina, y hacer que cada hombre que pelea esté unido con el equipo y las armas de guerra. Como preludio a toda conflagración, espías y quinta columnistas trabajan detrás de las líneas de las fuerzas del enemigo a fin de hacer dos cosas; primero descubrir la fuerza y las debilidades del enemigo, y segundo esparcir propaganda a fin de desmoralizar y crear la confusión. La medida del éxito en cada contienda está dada por el número de bajas infligidas al enemigo —en prisioneros, en muertos y en heridos.

Los predicadores de otras dispensaciones, al igual de los de la actualidad, vieron y hablaron de la vida como un continuo conflicto entre fuerzas opuestas el Profeta Isaías habla de una “dolorosa” visión que le vino en la cual el Señor le enviaba, a que colocara un vigía para que informara qué podía, ver desde su atalaya. Así como el vigía en la visión informaba obedientemente hora tras hora de la venida de jinetes, carros, leones, etc., la voz del Señor vino nuevamente a Isaías diciendo, “Guarda, ¿qué de la noche?” “Guarda, ¿qué de la noche?” Ahí, la sugestión, de que teníamos que temer más de los enemigos que no podíamos percibir con nuestros ojos, los “enemigos de la noche”, que de aquellos que eran factibles de verse.

En un todo de acuerdo con la visión del Profeta Isaías fué la declaración del mismo Maestro, “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuervo en el infierno”. (Mateo 10:28).

De que hay una fuerza de mal en el mundo es tan cierto como que está siendo dirigida a socavar los cimientos de la rectitud, y que entre estas dos fuerzas existe un eterno conflicto con el precio del alma humana como recompensa. Las escrituras lo declaran así. “Y fué hecha una grande batalla en el cielo. . . Y fué lanzado fuera aquél gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”. (Apocalipsis 12:7-9). Así mismo las escrituras explican la razón, “Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, e intentó destruir el albedrio del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado, y también quería que le diera mi propio poder. . . Y llegó a ser Satanás sí, aún el diablo, el padre de todas las mentiras, para engañar y cegar a los hombres aun a cuantos no escucharen mi voz, llevándolos cautivos según la voluntad de él”. (Moisés 4: 3-4). Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | 1 comentario

Un Niño los conducirá

“Un Niño los conducirá”

Martín C. Nalder

Tomado del Mensajero Deseret de diciembre de 1951.

Marco se incorporó de pronto. Tenía la sensación de que alguien lo estaba observando, y echando hacia atrás sus anchos hombros, se volvió rápidamente, inquiriendo antes de ver de qué se trataba —¿Qué es lo que quiere?— De pie frente a él, un pastorcillo permanecía entre confuso y asustado. Seguramente estaba pensando si debía inclinarse ante este oficial romano y dirigirse a él llamándolo “señor” o “excelencia”, cuando el soldado habló otra vez y su voz profunda y fuerte pareció brotar de las rocas que rodeaban al chiquillo, haciendo al hombre más impresionante de lo que era en realidad.

—¿Bien? Por favor, señor —comenzó a decir el muchachito, suavemente— estoy buscando una de mis ovejas que se ha perdido—.

—Es evidente que aquí no está— replicó secamente Marco. —No, señor.

El chiquillo no se movió. Permaneció mirando al suelo y retorciendo entre sus manos un extremo de la piel de animal que lo cubría.

Marco se sintió turbado y esta sensación aumentó su disgusto. Pensaba que había estado siendo observado por un sucio pastorcillo judío, que éste lo había visto tendido al sol, a la orilla del claro arroyuelo, despojado de su yelmo y su escudo, y la espada lejos del alcance de su mano. Esto, por cierto, no fomentaría la disciplina de los judíos. Aquella gente debía aprender a creer que los oficiales romanos nunca descansaban. Debían aprender a temer y obedecer a sus conquistadores.

—Bien, ¿qué esperas? —inquirió Marco de mal humor. —Estaba pensando que debe estar entre aquellas rocas de allá. —El chico señaló hacia el terreno que se extendía detrás de Marco. —Quiero decir, que mi oveja… debe andar por allí. Debe estar en un atascadero y no puede salir. —El pastorcillo observó el rostro del oficial. Esperaba un gesto de éste reaccionando ante su sugestión.

—Oh, y la hubiera visto —dijo Marco, agregando con deseos de terminar la conversación—, por otra parte no podría haber llegado hasta allí.

—No, señor —afirmó el muchacho—, pero si pudiera dar un vistazo. . .

Iba a echar a correr hacia el lugar que había señalado, pero lo detuvo la voz de Marco casi gritando un —¡No! —al tiempo que levantando su brazo lo dejaba caer cruzando la cara del chiquillo con el revés de su mano. Seguir leyendo

Publicado en Relatos y Reflexiones | Etiquetado | Deja un comentario

Y la lengua es un fuego

“Y la lengua es un fuego”

por el Presidente David O. McKay

“...Si alguno no ofende de palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas por impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán gran bosque enciende un pequeño fuego!

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, y enciende el curso de la vida, y es encendida por el infierno.

Porque toda especie de bestias, y de aves, y de serpientes y de criaturas del mar se doma y ha sido domada por el ser humano;

pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que han sido hechos a la semejanza de Dios.

De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

¿Acaso echa alguna fuente por la misma abertura agua dulce y amarga?

Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Pues tampoco una fuente puede dar agua salada y dulce.

¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en la mansedumbre de la sabiduría.

Pero si tenéis envidia amarga y contención en vuestros corazones, no os jactéis ni mintáis contra la verdad,

porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal y diabólica.

Porque donde hay envidia y contención, allí hay confusión y toda obra perversa.

Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, bondadosa, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no juzgadora ni fingida.

Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz”. (Santiago 3:2-18). Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La necesidad de hoy es la Fe

La necesidad de hoy es la Fe

por Antoine R. Ivins

Discurso dado el 6 de abril de 1952 en la Conferencia General.


Mis amados hermanos y hermanas, me paro delante de ustedes con mucha timidez y trepidación. Aunque haya hecho esta cosa por muchos años, siempre tengo la misma sensación. Ojalá que ustedes me ayuden con su fe y oraciones, y que lo que diga sea algo de beneficio para nosotros, para darnos valor y fe renovada. El otro día cuando el doctor Widstoe estaba hablando de sus experiencias, y como fué llamado como experto concerniente a los problemas de la irrigación, me puse a pensar tocante al parecido entre esto y la vida. Una vez leí una declaración de un escritor español: Hay más almas incultivadas en el mundo, que tierras.

El propósito de la irrigación, por supuesto, es para efectuar el cultivo sobre tierras que no son útiles y productivas, y el cumplimiento de esto representa uno de los principios fundamentales de nuestra vida y nuestra fe.

Al empezar, las aguas que usamos en cultivar la tierra, cuando estén irrefrenables, pueden ser el origen de peligros tremendos y pueden dañarnos mucho. La hermana Ivins y yo, al pararnos en las riberas de un río, en Elmire, New York, vimos entrar el agua en aquella ciudad y llenar los sótanos en el pueblo, y leímos en el periódico la cantidad de personas que se ahogaron en ese diluvio. ¿Y por qué? Porque las aguas de aquel río eran irrefrenables.

Ahora, cuando producimos agua dominada y por medio de nuestra fe y obras la traemos sobre tierras secas, llegan a ser productivas esas tierras, para hacer tal cosa tiene que ser una aplicación fundamental del principio de la fe. Sin fe no podríamos hacer el esfuerzo. Entonces, tienen que levantarse tales estructuras para que guarden el agua que traemos a las tierras bajo dominación absoluta; y, además, para usarla eficientemente, tiene que tener dirección prudente y adecuada.

Cuando podemos aplicar todas estas cosas a ella, segamos una cosecha, una cosecha muy rica. Pero, si nosotros en cualquier tiempo durante este proceso llegamos a ser flojos y perdemos el do-minio, la esperanza de una sazón, y muchas veces del futuro, puede desvanecerse todo en una hora. Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario

Obediencia a los Mandamientos de Dios

Obediencia a los Mandamientos de Dios

Por Milton R. Hunter
del Primer Concilio de los Setenta.

Discurso dado el 6 de abril de 1952 en la Conferencia General.


Mis queridos hermanos, pido humil­demente que oren por mí y también pido que el Espíritu de Dios me dirija en lo que pueda decir en esta tarde.

En esta última sesión de la conferen­cia siento en mi corazón un deseo de animar a los Santos de los Últimos Días a que guarden los mandamientos del Señor. Sé que no hay otra cosa en el mundo de mayor importancia para los miembros de la Iglesia que guardar to­dos los mandamientos. En realidad, el mero propósito, la razón por nuestra existencia aquí en la mortalidad, es pa­ra probarnos, para ver si “viviréis con cada palabra que sale de la boca de Dios”. (D. y C. 84:44; 98:11).

Como el presidente Clark indicó en su excelente discurso esta mañana, que Jesucristo en el gran concilio en los cielos, declaró que los hijos e hijas de Dios serían puestos sobre esta tierra para “. . . probaremos, para ver si ha­rán todas las cosas que el Señor su

Dios les mandaré”. Y el Maestro dió la promesa a los que cumplieran y fué que “…recibirán aumento de gloria sobre sus cabezas para siempre jamás”. (Abrahán 3:25-26).

En el debido tiempo, nuestros padres Adán y Eva fueron puestos en el jardín del Edén. Participaron del fruto prohi­bido. Vino la caída; y así llegaron a ser mortales. Un velo cubrió sus men­tes y olvidaron su existencia premor­tal y el evangelio que habían vivido en el mundo espiritual. Fué necesario que Jehová, aun Jesucristo les revelara el plan del evangelio.

En el transcurso del tiempo, vez tras vez, poco a poco, línea por línea, pre­cepto por precepto, doctrina por doc­trina, el evangelio fué revelado por el Salvador a nuestros padres Adán y Eva. Regocijárnosle en todas las reve­laciones que recibieron; fielmente rindieron obediencia a los mandamientos de Dios. Leemos en la Perla de Gran Precio:

Y les mandó (es decir el Señor les mandó) que adorasen al Señor su Dios, y que ofrecie­sen las primicias de sus rebaños como ofren­da al Señor. Y Adán fué obediente a los mandamientos del Señor. Seguir leyendo

Publicado en Mandamientos, Obediencia | Etiquetado , , | Deja un comentario

El Valor de las Escrituras

El Valor de las Escrituras

Por José Fielding Smith

Discurso dado en la conferencia gfeneral, el 4 de octubre de 1952


Tomaré como tema unos versos de la cuadragésima sexta sección de las Doc­trinas y Convenios:

“Mas en todo se os manda pedir a Dios, quien da dadivosamente; y lo que el Espíritu os testificare, aun eso qui­siera yo que hicieseis con toda santi­dad de corazón, andando rectamente ante mí, considerando el fin de vuestra salvación, haciendo todas las cosas con oración y acción de gracias, para que no seáis seducidos por espíritus malos, ni doctrinas de diablos, ni los manda­mientos de hombres; porque algunos son de los hombres y otros son del diablo.

“Por lo tanto, cuidaos a fin de que no os engañen; y para que no seáis enga­ñados, buscad diligentemente los me­jores dones, recordando siempre para qué se dan”.

El presidente Clark dijo que somos una gente cantante, pero soy propenso a pensar, aunque eso sea verdad, que no somos una gente estudiosa, que co­mo miembros de la Iglesia no hemos aprovechado nuestras oportunidades de aprender, de saber el plan de salvación, los mandamientos del Señor que perte­necen a nuestra exaltación. No hemos tomado en cuenta el Libro de Mormón y las Doctrinas y Convenios, y la Per­la de Gran Precio, ni tampoco la Bib­lia como es debido que lo hagamos.

El Señor, en su bondad y misericor­dia, mandó ángeles de su presencia a revelar el evangelio y publicar al mun­do el registro de los habitantes anti­guos de este continente, los jareditas, los nefitas y los lamanitas. En igual manera, por medio de la inspiración y la guía de su Espíritu, reveló al profe­ta José Smith muchas de las cosas pre­ciosas que fueron sacadas completamen­te de los escritos de los profetas, y las tenemos restauradas otra vez. ¿Pero las estamos nosotros leyendo? ¿Esta­mos estudiando estos mandamientos, estas verdades preciosas que se han ma­nifestado para nuestro bienestar? Seguir leyendo

Publicado en Escrituras, Estudio de las escrituras, Verdad | Etiquetado , , , | Deja un comentario

La Oración es Básica

La Oración es Básica

Por J. Reuben Clark, hijo
Discurso de la conferencia dado en el Tabernáculo el 4 de octubre de 1952.


Mis hermanos, quisiera decir sólo una palabra en gratitud por esta mag­nífica música que hemos escuchado. Ayer escuchamos a las Madres Can­tantes, hoy escuchamos a los santos alemanes, y mañana escucharemos al gran Coro del Tabernáculo. Somos una gente cantante, y estoy seguro que el Señor quiere a una gente cantante. Que Dios bendiga a nuestros cantantes, que suavice sus voces para que sean aún más dulces que ahora, para que canten alabanzas a Dios.

Mis hermanos, me paro ante ustedes en humildad y en sinceridad, pidiendo el interés de su fe y oraciones, para que pueda decir algo que sea para nues­tro bienestar. Ustedes saben que pe­dimos estas bendiciones como una co­sa real, no como una cosa de hábito, sino sabiendo en realidad que sin la ayu­da de nuestro Padre Celestial no pode­mos hacer por nosotros mismos algo que sea de mucho provecho.

No tan solamente somos una gente cantante, sino también somos una gen­te de oración, y nuestras oraciones van a nuestro Padre Celestial y sabemos que él las puede escuchar, y sí, las es­cucha, y que según su sabiduría las contestará; quizá no en la manera que pensamos que deben ser contestadas, porque nuestras oraciones siempre de­ben ser rendidas para que puedan ser contestadas de acuerdo con su volun­tad, y en esta manera nos vienen las respuestas. Por supuesto, cuando ora­mos, debemos expresar nuestros deseos en cuanto a las cosas que queremos, pero siempre debemos orar sin prejui­cios, pidiendo al Señor que derrame sus bendiciones sobre nosotros en su sabi­duría. No debemos pedir a Dios que nos dé todo lo que queremos y supli­carle que nos lo dé, a menos que le pi­damos todo de acuerdo con su voluntad.

La oración es básica

El asunto de la oración y la contes­tación a la oración, para nosotros es básica. En ella descansa la doctrina entera de la revelación continua, porque oramos a Dios que nos dé su re­velación y su inspiración. Yo sé que cada persona en este gran Tabernácu­lo, a través de los años, ha visto mani­festaciones del poder de Dios en con­testación a la oración. Seguir leyendo

Publicado en Fe, Oración, Testimonio | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una invitación al Reino

Una invitación al Reino

por el Presidente Esteban L. Richards.
Discurso dado en la conferencia general, 5 de octubre de 1952.

Siento profundamente la responsabilidad que acompaña esta gran oportunidad. Les aseguro que necesito el apoyo del Espíritu Santo, y ruego humildemente que lo tenga.

Deseo tomar oportunidad para hacer una invitación. Opino que al hacer esta invitación tendré la aprobación y el apoyo de mis socios de los concilios presidentes de la Iglesia, no en la manera de presentación, quizás, sino en cuanto a su substancia, y que me sostendrán en hablar por ellos, tanto como por parte mía.

Los que son de la Iglesia no encontrarán nada de novedad en esta invitación. Aunque el mundo, por más de un siglo, la ha oído, hay todavía pocos que comprenden su importancia.

Esta es la invitación, dirigida a todo hombre, mujer y niño:

Queridos amigos:

La presente le invita a usted cordial y sinceramente a participar en la edificación del Reino de Dios en la tierra.

…Lugar: en todo el mundo.
Hora: él presente.

(Firmado) La iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días

Al aceptar esta invitación, el comportamiento de mucha gente buena no será alterado mucho. Aquellos que guardan en sus corazones un amor para con Dios y su prójimo, y se dedican a hacer obras cristianas, descubrirán —al unirse con el Reino de nuestro Padre— un significado para sus altos ideales y servicio humanitario, que sobrepujará cualquier estándar de vida que jamás han conocido.

Los que no han llevado sus vidas conforme a la voluntad divina, y han cedido a las debilidades de la carne, encontrarán que su participación en el Reino trae auxilio, misericordia y comprensión, lo que engendra arrepentimiento y perdón, y da fuerza y aliento para vencer y ser feliz.

Procuraré explicarles algunas de las ventajas del Reino, las que tienen tanto atractivo y promesa para las varias ramas de la sociedad.

Consideremos primero el hombre ordinario. No uso la palabra ordinario en un sentido despreciativo. El mundo hace distinciones entre los hombres según la educación, el dinero o posición social. Fundamentalmente, yo no hago tales distinciones, pero nos vemos obligados a admitir que la mayoría de las masas no están —en los ojos del mundo— en las clases electas.

En algunos sentidos el hombre ordinario es el elemento más importante en la sociedad. En las naciones democráticas, donde la aristocracia, casta y la supremacía del estado no restringen y limitan sus actividades, él logra, en muchos casos, ocupar posiciones de gran responsabilidad. Asimismo en los países democráticos, él escoge los oficiales, por razón de su superioridad de números y, por consiguiente, votos. Quizá de más importancia aún, es el hecho de que está a la cabeza de casi todos los hogares del mundo. El hombre ordinario engendra la población del mundo, mantiene su infancia y juventud, influye y, hasta cierto grado, determina las tendencias sociales y varias. Seguir leyendo

Publicado en Jóvenes, Matrimonio, Mujeres | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

La misión de las madres

La misión de las madres

Por el presidente J. Reuben Clark, hijo

Dado el 2 de octubre de 1952 en la conferencia de la Sociedad de Socorro en el Tabernáculo en la Manzana del Templo.


Las hermanas de la Presidencia vinieron a mí y pidieron que les hablara, y me dieron más o menos el tema sobre el cual quisieron que hablara. Dijeron que esta vez me tocaba hablar. No se presentó manera de salir del paso, y por esto aquí estoy. No voy a decir nada que sea sensacional o nuevo, pues, puede ser que diga algo sensacional, no sé, pero no voy a decir nada que sea nuevo.

En vez de pensar de éste como un discurso para ustedes, preferiría que pensaran de éste como una manera de aconsejarnos mutuamente en cuanto a lo que las hermanas quisieran que dijera: “El Hogar, y la Edificación de la Vida Familiar”. Les voy a hacer recordar unos elementos que componen la vida familiar. Otra vez les digo que los han oído antes.

Primeramente, quisiera recordarles otra vez mis hermanas, de su llamamiento divino. Ustedes fueron criadas y puestas en el mundo para ser las madres de los espíritus que fueron criados por nuestro Padre Celestial; los cuales crió para venir al mundo, con el propósito de probarse si obedecerían o no los mandamientos que el Señor, su Dios, les diere. Esta es su gran misión. Todo lo demás es secundario.

Hospederas de los Niños

Quiero que sepan que ninguna hija o hijo se ha entremetido en su familia. Los invitaron. Son sus convidados y les deben todo lo que se requiere de una hospedera para sus convidados. Creo que no podemos poner demasiado énfasis en esto.

Quisiera, entonces, decirles que como hospederas, no solamente van a darles un cuerpo, sino que les es requerido que les den cuerpos sanos. Yo sé que entre las familias más perfectas y entre los cuerpos más perfectos, surgen formaciones defectuosas. Esto lo sé. Supongo que más allá del alcance de nuestra memoria o más allá de nuestro conocimiento, algún padre o madre cometió un mal, el cual viene sobre las generaciones.

Pero esto pueden hacer, y creo yo que es su responsabilidad hacerlo: Ustedes mismas pueden vivir de tal manera, que ninguna de estas cosas sobrevengan a sus hijos por un mal que ustedes hayan hecho. Lo que viene del pasado no se puede gobernar, mientras lo que viene en el futuro, sí; con esto se puede hacer mucho. No se olviden de la herencia. A veces los instruidos se burlan mucho de ésta, sin embargo, tan convencido estoy que en la herencia hay mucho, como estoy convencido que les estoy hablando en estos momentos.

Tampoco se deben olvidar de que hay una relación grande entre el cuerpo sano y el espíritu sano. Yo no sé la relación, pero la observación me enseña que el cuerpo corrupto y contaminado, casi nunca da posada a un espíritu que está completamente limpio de toda corrupción. Dicho cuerpo corrupto y el espíritu sano y progresivo, no se acostumbran a morar juntos.

Por esto, vivan prudentemente, vivan como el Señor ha mandado, y así cumplirán con su parte, y ustedes serán responsables por lo que pasa con sus seres queridos. El servicio de una madre es, de los conocidos, el más alto. Seguir leyendo

Publicado en Castidad, Madres, Maternidad | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Cristo sufrió por nosotros

Cristo sufrió por nosotros

El Señor vuestro Redentor padeció la muerte en la carne; por tanto, sufrió el dolor de todos los hombres, a fin de que todo hombre pudiese arrepentirse y venir a él.

Todos nosotros experimentamos algún grado de sufrimiento y angustia por errores que cometemos en nuestra propia vida. ¿Apreciamos y comprendemos totalmente el grado y el significado del sufrimiento y angustia que padeció el Salvador en el Jardín de Getsemaní por nuestra causa?

El presidente Joseph Fielding Smith dijo: «Creo que tenemos la costumbre de pensar que su mayor sufrimiento fue cuando lo clavaron en la cruz de las manos y los pies, dejándolo allí para sufrir hasta morir. Por más penoso que hubiera sido ese dolor, no fue el mayor sufrimiento que tuvo que soportar, porque por alguna razón que yo no puedo comprender, pero que acepto por la fe, y que vosotros debéis aceptar también por la fe, Él tomó sobre sí el peso de los pecados de todo el mundo. . . Era nuestro Salvador y el Redentor de un mundo caído, y se nos ha dicho que su sufrimiento, incluso antes de tomar sobre sí la cruz material, fue tan intenso que de los poros de su cuerpo brotó sangre; y Él le imploró a su Padre que si fuera posible, dejara pasar esa copa, de lo contrario El estaría dispuesto a beber de ella.» (En Conference Report, octubre de 1947)

Aunque es probable que el mayor sufrimiento que Cristo tuvo haya ocurrido en el Jardín de Getsemaní, voluntariamente permitió que se le infligiera dolor y sufrimiento adicional en la cruz. Su sufrimiento fue tan grande que El exclamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Hablando de este tema, el élder James E. Tamalge escribió: «Comprendiendo plenamente que ya no estaba abandonado, sino que el Padre había aceptado su sacrificio expiatorio, y que su misión en la carne había llegado a una gloriosa consumación, Jesús exclamó en alta voz de sagrado triunfo: ‘Consumado es’. Entonces con reverencia, resignación y alivio se dirigió a su Padre, diciendo: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Inclinó la cabeza y voluntariamente entregó su vida.

«Había muerto Jesús el Cristo. No le fue quitada su vida sino de acuerdo con su voluntad. A pesar de lo dulce y gustosamente aceptado que habría sido el alivio de la muerte en cualquiera de las primeras etapas de sus padecimientos —desde el Getsemaní hasta la cruz; — vivió hasta que todas las cosas se cumplieron de acuerdo con lo que se había decretado.» (Jesús el Cristo) Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , | Deja un comentario

Asirse al poder de la palabra de Dios

Asirse al poder de la palabra de Dios

A menudo, los poderes más valiosos que una persona puede tener son el poder de superar obstáculos y tentaciones, el poder de vencer fuerzas invisibles, el poder de ser una buena influencia en otras personas y el poder para sobrellevar situaciones difíciles. El estudio de las Escrituras puede ayudarle a obtener estos poderes.

El élder Boyd K. Packer describió cómo nos guían las Escrituras: «No hay pregunta —personal, social, política o laboral— que quede sin contestar. Ellas (las Escrituras) contienen la plenitud del evangelio sempiterno. En ellas descubrimos los principios de verdades que resolverán cualquier confusión, problema o dilema que tenga la humanidad o cualquiera de sus integrantes» (Teach the Scriptures, Salt Lake City: Church Educational System, 1978). Por supuesto, las Escrituras incluyen las palabras inspiradas de los profetas de nuestros días ya que nosotros «creemos todo lo que Dios ha revelado, todo lo que actualmente revela, y creemos que aún revelará muchos grandes e importantes asuntos pertenecientes al reino de Dios» (Artículo de Fe 9).

El presidente Ezra Taft Benson dijo: «Es nuestra prerrogativa el saturar nuestras mentes con nobles y buenos pensamientos y tener acceso a ellos cuando así lo deseemos. Cuando el Señor se enfrentó a las tres tentaciones en el desierto, El inmediatamente rebatió al diablo con los pasajes adecuados que Él había memorizado» («Think on Christ», Ensign, abril de 1984).

Para beneficiarnos con las Escrituras debemos hacer algo más que simplemente leerlas. El presidente Joseph Fielding Smith hizo la siguiente declaración: «Sería bueno que siguiéramos el consejo que el Señor nos ha dado y que dice: ‘Y el que atesore mi palabra no será engañado’ (José Smith—Mateo 37). Atesorar su palabra significa mucho más que leerla. Para atesorarla uno debe no solamente leer y estudiar, sino buscar en humildad y obediencia cómo aplicar los mandamientos dados, y ganar la inspiración que le impartirá el Espíritu Santo» (Doctrina de Salvación, 1:289).

Los resultados que obtengamos de nuestro estudio de las Escrituras dependerán del empeño que pongamos en estudiarlas

El poder personal de la palabra puede venir como resultado de nuestra lectura diaria o de investigar cierto tema en las Escrituras.

El élder Howard W. Hunter hizo las siguientes sugerencias para que nuestro programa de estudio de las Escrituras tuviera éxito: Seguir leyendo

Publicado en Estudio de las escrituras | Etiquetado | Deja un comentario

La humildad

La humildad

• El presidente Spencer W. Kimball definió la humildad de la siguiente manera: «El diccionario dice que la humildad es ‘virtud cristiana opuesta al orgullo o vanidad; sumisión, rendimiento, resignación’, y en un sentido menos favorable, ‘sin vigor o espíritu’.

«Suprimiremos el último sinónimo, porque ciertamente al Señor nunca le faltó espíritu. El solo, armado únicamente con un látigo de cuerdas, echó a los mercaderes del templo; hizo alejar avergonzados a los malvados que le llevaron a una mujer adúltera para que fuera apedreada. El amonestó a los miles de habitantes de Corazín, Betsaida y Capernaum sin que hubiera una guardia para protegerlo. Casi solo entre sus acusadores, El los increpó y condenó. Uno puede ser valiente y manso a la vez, así como valeroso y humilde.» («Humility», Improvement Era, agosto de 1963)

• Se debe obtener humildad antes de poder obtener progreso en las cosas espirituales. El orgullo, engreimiento, arrogancia y vanagloria son cosas del mundo y son una traba para recibir dones espirituales. Se nos manda ser humildes.

“Quisiera que recordaseis y retuvieseis siempre en vuestra memoria la grandeza de Dios, y vuestra propia nulidad, y su bondad y longanimidad para con vosotros, indignas criaturas,” enseñó el Rey Benjamín, ”y os humillaseis aún en las profundidades de la humildad, invocando el nombre del Señor diariamente, y permaneciendo firmes en la fe.”

La humildad debe acompañar al arrepentimiento calificando así a la persona para el bautismo, se requiere de todos los que estén comprometidos con el servicio en el evangelio; es un atributo esencial para todos los que se embarcan en el servicio de Dios; precede a la adquisición de sabiduría por medio del Espíritu; es necesario para calificar a los justos para que puedan ver a Dios; y sin ella nadie puede entrar en el reino de Dios en el más allá. (Doctrina Mormona Bruce R. McConkie)

La humildad es una señal de fortaleza

• El presidente Ezra Taft Benson, cuando era Presidente del Quórum de los Doce, describió la humildad de la siguiente manera: «La humildad no es sinónimo de debilidad. Tampoco significa timidez ni temor. Un hombre puede ser humilde y tener arrojo. Un hombre puede ser humilde y valiente» (discurso pronunciado en el seminario para nuevos presidentes de misión, el 22 de junio de 1979).

“Porque cualquiera que se ensalza será humillado; y el que se humilla será ensalzado”. Lucas 14:11.

«El humilde responde al saber la voluntad de Dios, teme su castigo y desea complacer a los que lo rodean. Al orgulloso le halaga la adulación del mundo; al humilde le satisface la aprobación del cielo» (Liahona, julio de 1986).

• El presidente Howard W. Hunter, dijo lo siguiente: «La humildad es uno de los atributos divinos que poseen los verdaderos santos. Es muy fácil comprender por qué fracasa una persona arrogante. Es que se contenta con confiar en sí misma y nada más. Esto es evidente en aquellos que buscan una posición social o que hacen a un lado a los demás para encumbrarse ellos mismos en los negocios, el gobierno, la educación, los deportes y otras empresas. Debemos tener interés en el éxito de los demás. El orgulloso se aísla de Dios y, cuando lo hace, ya deja de vivir en la luz. El apóstol Pablo hizo este comentario:

“…revestíos de humildad, porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo”. (1 Pedro 5:5-6.)

«Desde el principio de los tiempos ha habido aquellos que eran orgullosos y otros que han seguido la divina admonición de ser humildes. La historia indica que los que han querido enaltecerse han sido humillados, y que los humildes han sido enaltecidos.

En toda ruta transitada hay fariseos y publícanos; quizás uno de ellos lleve nuestro nombre.» (Liahona, julio de 1984, pág. 110.)

• El élder Stephen L. Richards, dijo que cuando los hombres son humildes «reconocen que hay una inteligencia muy superior a la de ellos y buscan la orientación y sabiduría de tal inteligencia» (en Conference Report, abril de 1935).

• El presidente Kimball enseñó: «¿Cómo puede uno ser humilde? Personalmente, creo que constantemente debe recordársele a uno que depende del Señor. ¿Cómo podemos recordarnos a nosotros mismos? Mediante la oración constante y sincera, llena de devoción y agradecimiento» (Improvement Era, agosto de 1963).

• El presidente Benson aconsejó: «El orgullo acarrea muchas maldiciones; en cambio, son muchas las bendiciones de la humildad» (Liahona, julio de 1986).

«José Smith fue un hombre obediente. La humildad siempre engendra obediencia» (Joseph Smith: Seeker after Truth, Prophet of God).

• El élder Neal A. Maxwell, resumió de la siguiente manera algunas de las bendiciones de la humildad:

«La humildad genuina tiene en sí algunos ayudantes invisibles de gran importancia. Al vernos a nosotros mismos en una forma más realista, sin los efectos del egoísmo, podemos tener un claro sentido de lo que somos, cosa que el egoísta no puede tener…

«Cuando somos lo suficientemente humildes para tener una fe básica, podemos, como Nefi, confiar en el Señor cuando nos requiera algo, porque también nos dará todo el apoyo que necesitemos…

«.. .Con la experiencia en las cosas espirituales, se adquiere una humildad mucho mayor.» (Wherefore, Ye Must Press Formará.)

• El presidente Harold B. Lee enseñó: «El hombre justo, aunque muy superior a sus semejantes que no lo sean, es humilde y no hace alarde de su justicia para que los demás lo reconozcan, sino que disimula sus virtudes… El hombre justo se esfuerza por mejorarse a sí mismo, sabiendo que tiene diariamente la necesidad de arrepentirse de sus errores o de su negligencia. No se preocupa tanto por lo que puede obtener, sino por cuánto puede dar a los demás» (Stand Ye in Holy Places, págs. 332-333).

• Hay que tener cuidado cuando se están haciendo progresos para alcanzar la humildad, porque, como dijo el presidente Kimball: «Cuando uno se da cuenta de su gran humildad, ya la ha perdido. Cuando uno comienza a jactarse de su humildad, ésta ya se ha convertido en orgullo, la antítesis de la humildad» («Humility», pág. 657).

• El presidente Benson nos hizo saber de su amor por cada uno de nosotros cuando dijo: «Mis amados hermanos y hermanas, a medida que limpiemos el interior del vaso, tendrán que verificarse cambios en nuestra propia vida, en la de nuestra familia y en la Iglesia. Los orgullosos no tratan de cambiar para ser mejores, sino que buscan excusas para justificar su manera de ser. Para arrepentirse es necesario cambiar, y para cambiar se necesita ser humilde. Pero todos podemos lograrlo» (Liahona, julio de 1986).

Publicado en Humildad | Etiquetado | Deja un comentario