La transición a la Sociedad de Socorro

Marzo de 2016Liahona 03 2016
La transición a la Sociedad de Socorro

El año pasado, la hermana Bonnie L. Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, y la hermana Linda K. Burton, Presidenta General de la Sociedad de Socorro, publicaron las siguientes peticiones en sus páginas de Facebook de la Iglesia. Pidieron a las mujeres jóvenes y a las hermanas de la Sociedad de Socorro, así como a los padres, las líderes y las maestras que ayudan a las mujeres jóvenes, que compartieran sus experiencias en cuanto a la transición del programa de las Mujeres Jóvenes a la Sociedad de Socorro. Las dos presidentas recibieron comentarios de todo el mundo.

older and younger sisters in Relief SocietyMuchas jóvenes expresaron entusiasmo por encontrarse rodeadas de mujeres fuertes, mientras que otras no comentaron al respecto.

A continuación figuran algunos de los comentarios sobre facilitar la transición de las Mujeres Jóvenes a la Sociedad de Socorro. Se han catalogado en dos grupos: (1) ¿Qué podemos hacer en las Mujeres Jóvenes? y (2) ¿qué podemos hacer en la Sociedad de Socorro?

En las Mujeres Jóvenes

1. Asistir a los ejercicios de apertura de la Sociedad de Socorro. Seguir leyendo

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Más parecidas que diferentes

Marzo de 2016Liahona 03 2016
Más parecidas que diferentes
Linda K. Burton
Relief Society General President

A medida que las mujeres jóvenes pasan a la Sociedad de Socorro y las hermanas les dan la bienvenida, ambos grupos descubren rápidamente que tienen mucho en común.

Durante una actividad conjunta de las Mujeres Jóvenes y la Sociedad de Socorro, se pidió a una joven Laurel que tenía dieciocho años y a una mujer de 81 años de edad, que hablaran de la primera vez que salieron con un joven. “Ambas estaban felizmente sorprendidas al enterarse de las similitudes que había entre dos experiencias que tenían décadas de por medio”1. Descubrieron que tenían más en común de lo que pensaron.

older sister and younger sisterEl avanzar de las Mujeres Jóvenes a la Sociedad de Socorro a veces puede parecer intimidante y, en ocasiones, incluso atemorizante. Las mujeres jóvenes tal vez se hagan esta pregunta: “¿Tengo algo en común con esas mujeres mayores? ¿Hay un lugar para mí en la Sociedad de Socorro?”2.

¡La respuesta a esas preguntas es un rotundo sí! Al igual que las dos mujeres en la historia que se mencionó, es posible que ustedes se den cuenta de que tienen más en común unas con otras de lo que pensaron; y “sí”, hay un lugar para ustedes en la Sociedad de Socorro. Pero, al igual que en toda transición en la vida de una etapa a la otra, tenemos que trabajar juntas para lograr el éxito.

Mujeres Jóvenes

Por Bonnie L. Oscarson
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes

Les prometo, mujeres jóvenes, que al hacer el esfuerzo para llegar a conocer a las hermanas de su barrio, ellas bendecirán su vida y ustedes serán una bendición para ellas. Participen de lleno desde el principio y den a conocer que están listas para ser miembros activas de una de las organizaciones de mujeres más antigua y más grande del mundo. Ustedes son una parte esencial de la obra de salvación en los últimos días y, como hijas del Padre Celestial que guardan sus convenios, ustedes están listas para hacer su parte en la edificación del Reino de Dios sobre la tierra. Prepárense para experimentar algo maravilloso. Seguir leyendo

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Las bendiciones del día de reposo

Marzo de 2016Liahona 03 2016
Las bendiciones del día de reposo
Por Marissa A. Widdison
Revistas de la Iglesia

Los santos alrededor del mundo hablan de cómo su vida ha sido bendecida de maneras singulares en este día especial y santo.

Sunday at a chapel

Imaginen que reciben la invitación más importante de su vida: la oportunidad de pasar un día con Jesucristo. ¿Cómo se prepararían espiritual y físicamente para ese día? ¿Qué bendiciones tendrían la esperanza de recibir de esa visita?

El Señor ha invitado a cada uno de nosotros a apartar un día para estar en comunión con Él: el día de reposo, el cual ha bendecido y santificado (véase Éxodo 20:11). ¿De qué bendiciones disfrutan al santificar el día de reposo? Aquí hay algunas ideas de santos de alrededor del mundo que podrían servirles de inspiración para recibir sus propias impresiones.

Cercanía a Dios y a Cristo

La hermana Andrea Julião, de São Paulo, Brasil, descubrió que del mismo modo que las relaciones con amigos terrenales se hacen más fuertes cuando pasamos tiempo juntos, nuestra relación con el Padre Celestial se vuelve más fuerte cuando nos centramos en Él por medio de la adoración en el día de reposo.

Mientras estaba visitando a familiares que no eran miembros de la Iglesia, la hermana Julião decidió levantarse temprano el domingo y tratar de encontrar un edificio de la Iglesia SUD cerca de donde estaba. Mientras su familia se preparaba para un día de recreación y aventura, la hermana Julião buscó en el vecindario hasta que encontró a alguien que señaló una torre en la distancia. La hermana Julião pudo asistir a los servicios de adoración. “Tuve el día de reposo más asombroso”, dijo ella. “Sentí muy fuerte el amor del Padre Celestial. Sentí que Él está feliz cuando Sus hijos obedecen Sus enseñanzas. Obtuve un testimonio más fuerte de la Iglesia de Jesucristo”. Seguir leyendo

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Comprender mejor el Evangelio mediante la maternidad

Marzo de 2016Liahona 03 2016
Comprender mejor el Evangelio mediante la maternidad
Por Katy McGee
La autora vive en Idaho, EE. UU.

La maternidad nos brinda oportunidades singulares de aprender la doctrina del Señor por medio del Espíritu.

little girl looking at ironing

Toda madre sabe que el modo de administrar el tiempo cambia drásticamente después de que llegan los hijos a la familia. Mientras volvía a aprender la forma de administrar mi tiempo con cuatro pequeños, pasé por momentos desalentadores, especialmente en lo que respecta al estudio del Evangelio. Es un tanto difícil programar el estudio de las Escrituras y asegurarse de que sea significativo; pero algunas experiencias me han enseñado que si soy obediente y oro con fervor, el Señor me enseñará de otras maneras.

Nuestro Padre Celestial

Un día en el que estaba planchando, mi hijita de un año empezó a llorar en la cuna. Era la hora de la siesta y yo sabía que si me apresuraba a darle el chupete [chupón], se volvería a dormir. Lucy, la pequeña de tres años, estaba jugando en el cuarto donde yo estaba planchando; vacilé por un momento, pero luego decidí dejar la plancha encendida, pues sabía que me ausentaría tan solo unos momentos. “Lucy, ¿ves la plancha sobre mi tabla alta?”, le pregunté. “Está MUY caliente. Tengo que ir a darle el chupete a Claire; por favor no toques la plancha mientras yo no esté, o te harás daño”.

Estaba segura de que Lucy me había entendido, así que, apresurándome, salí de la habitación. Regresé un momento después y oí un gemido detrás del sillón. Seguir leyendo

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Los tres jardines de Dios

Marzo de 2016Liahona 03 2016
Los tres jardines de Dios
Por el élder Bruce R. McConkie (1915–1985)
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

élder Bruce R. McConkieTomado del discurso “El poder puri‚ficador de Getsemaní”, Liahona, julio de 1985.
Este fue el último testimonio apostólico del élder McConkie en esta vida; falleció dos semanas después.

Quisiera invitarlos a unirse a mí para obtener un conocimiento fi…rme y verídico de la Expiación.

En el Edén, todas las cosas fueron creadas en un estado paradisíaco sin muerte, sin procreación, sin experiencias probatorias.

En el Edén, todas las cosas fueron creadas en un estado paradisíaco sin muerte, sin procreación, sin experiencias probatorias.

Yo siento, y el Espíritu parece concordar conmigo, que la doctrina más importante que puedo declarar, y el testimonio más poderoso que puedo compartir, es el del sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo.

Su expiación fue el acontecimiento de mayor trascendencia que ha ocurrido o que jamás ocurrirá desde el alba de la Creación a través de todas las edades de una eternidad sin fin.

Es el acto supremo de bondad y gracia que solamente un dios podría realizar. Por medio de la Expiación, se pusieron en vigor todos los términos y condiciones del eterno Plan de Salvación del Padre…

Para hablar de estas cosas maravillosas, usaré mis propias palabras, aunque quizás crean que son de las Escrituras, o palabras pronunciadas por otros apóstoles y profetas.

Adán y Eva descendieron de su estado de gloria inmortal y paradisíaca a un estado probatorio sobre la tierra. A esto se le llama la Caída

Adán y Eva descendieron de su estado de gloria inmortal y paradisíaca a un estado probatorio sobre la tierra. A esto se le llama la Caída

Es cierto que otros las pronunciaron antes, pero ahora son mías, pues el Santo Espíritu de Dios me ha testificado que son verdaderas, y ahora es como si el Señor me las hubiera revelado a mí en primera instancia; por tanto, he escuchado Su voz y conozco Su palabra…

Quisiera invitarlos a unirse a mí para obtener un conocimiento firme y verídico de la Expiación.

Debemos dejar a un lado las filosofías de los hombres y el conocimiento de los sabios y dar oído a ese Espíritu que se nos da para guiarnos a toda verdad.

Debemos escudriñar las Escrituras y aceptarlas como la voluntad y la voz del Señor, y el poder mismo de Dios para obtener la salvación.

Los discípulos de Cristo esperaron en un lugar cercano, y poco después se quedaron dormidos mientras Jesús entró solo a Getsemaní. Jesús “vino la tercera vez y les dijo Dormid ya y descansad; basta, la hora ha llegado; he aquí

Los discípulos de Cristo esperaron en un lugar cercano, y poco después se quedaron dormidos mientras Jesús entró solo a Getsemaní. Jesús “vino la tercera vez y les dijo Dormid ya y descansad; basta, la hora ha llegado; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores”     (Marcos 14:41).

Al leer, meditar y orar sobre estas cosas, percibiremos la visión de los tres jardines de Dios: el de Edén, el de Getsemaní y el del sepulcro vacío en donde Cristo se le apareció a María Magdalena.

2

Enel Gólgota, Jesucristo derramó Su sangre y murió en la cruz. Él expió los pecados del mundo y nos rescató de la Caída.

En el Edén veremos todas las creaciones en su estado paradisíaco: sin muerte, sin procreación, sin experiencias probatorias.

Llegaremos a saber que esa creación, ahora desconocida para el hombre, era el único medio para dar lugar a la Caída.

Veremos entonces a Adán y a Eva, el primer hombre y la primera mujer, descender de su estado de gloria inmortal y paradisíaca para convertirse en la primera carne mortal sobre la tierra.

5

El cuerpo de Jesucristo fue puesto en un sepulcro situado en un jardín.

La mortalidad, que incluye la procreación y la muerte, entrará al mundo; y a causa de la transgresión, dará comienzo un estado probatorio de tribulación y de prueba.

4

Tres días después, Cristo se levantó de la tumba, dejándola vacía; había roto las ligaduras de la muerte y salido triunfante del sepulcro, completando de ese modo la Expiación perfecta.

Después, en Getsemaní, veremos al Hijo de Dios rescatar al hombre de la muerte temporal y espiritual que recibió como consecuencia de la Caída.

Y finalmente, ante un sepulcro vacío, llegaremos a saber que Cristo nuestro Señor ha roto las ligaduras de la muerte y reina para siempre triunfante sobre el sepulcro.

Por tanto, la Creación es autora de la Caída; mediante la Caída vinieron la mortalidad y la muerte; y por Cristo vinieron la inmortalidad y la vida eterna.

Si no se hubiera llevado a cabo la caída de Adán, la cual trajo consigo la muerte, no hubiera sucedido la expiación de Cristo, mediante la cual se obtiene la vida.

6

En la tumba vacía, el Cristo resucitado se apareció a María Magdalena y le preguntó: “… ¿por qué lloras?…œElla, pensando que era el hortelano… [se volvió y] le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro)” ( Juan 20:15–16).

Y ahora, en lo que concierne a esta Expiación perfecta, realizada mediante el derramamiento de la sangre de Dios, testifico que tuvo lugar en Getsemaní y en Gólgota. Y con respecto a Jesucristo, testifico que es el Hijo del Dios viviente y que fue crucificado por los pecados del mundo. Él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Rey. Esto lo sé por mí mismo, independiente de cualquier otra persona.

Soy uno de Sus testigos, y en un día cercano palparé las marcas de los clavos en Sus manos y en Sus pies y bañaré Sus pies con mis lágrimas.

Pero en ese momento mi conocimiento no será más firme de lo que actualmente es, de que Él es el Hijo Todopoderoso de Dios, que es nuestro Salvador y Redentor, y que la salvación se logra por Su sangre expiatoria y mediante ella, y por ningún otro medio.

Dios permita que todos andemos en la luz, tal como Dios nuestro Padre está en la luz, a fin de que, de acuerdo con las promesas, la sangre de Jesucristo, Su Hijo, nos limpie de todo pecado.

7

Entonces, Jesús dijo a María: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre” ( Juan 20:17).

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Creados a la imagen de Dios

Marzo de 2016Liahona 03 2016
MENSAJE DE LAS MAESTRAS VISITANTES
Creados a la imagen de Dios

Relief Society sealEstudie este material con espíritu de oración y procure saber lo que debe compartir. ¿De qué manera el entender el documento “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” aumentará su fe en Dios y bendecirá a las hermanas que están bajo su cuidado en el programa de maestras visitantes? Si desea más información, visite reliefsociety.lds.org.

Fe, Familia, Socorro

baby hand

“Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26–27).
Dios es nuestro Padre Celestial y Él nos creó a Su imagen. Sobre esta verdad, el presidente Thomas S. Monson dijo: “Nuestro Padre Celestial tiene oídos para escuchar nuestras oraciones, ojos para ver nuestras acciones, boca para hablarnos, y corazón para sentir compasión y amor por todos nosotros. Es un Ser real y viviente. Nosotros somos Sus hijos, creados a Su imagen; nos parecemos a Él, y Él se parece a nosotros”

“Los Santos de los Últimos Días ven a todas las personas como hijos de Dios en un sentido total y completo; consideran que cada persona tiene un origen, una naturaleza y un potencial divinos”2. Cada uno es “un amado hijo o hija procreado como espíritu por padres celestiales”3.

“[El Profeta] José Smith también aprendió que Dios desea que Sus hijos reciban el mismo tipo de existencia exaltada que tiene Él”4. Como dijo Dios: “Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Escrituras adicionales

Génesis 1:26–27; 1 Corintios 3:17; Doctrina y Convenios 130:1

De las Escrituras

En el Libro de Mormón, el hermano de Jared buscó la manera de iluminar los ocho barcos diseñados para llevar a los jareditas a la tierra prometida a través de las aguas. “[De] una roca fundió dieciséis piedras pequeñas” y oró para que Dios “[tocara esas] piedras” con Su dedo “para que [brillaran] en la obscuridad”. Y Dios “extendió su mano y tocó las piedras, una por una, con su dedo”. El velo fue quitado de ante los ojos del hermano de Jared y “vio el dedo del Señor; y era como el dedo de un hombre…

“Y le dijo el Señor: ¿Creerás las palabras que hablaré?

“Y él le respondió: Sí, Señor”.

Y “el Señor se… mostró [al hermano de Jared]” y dijo: “¿Ves que eres creado a mi propia imagen? Sí, en el principio todos los hombres fueron creados a mi propia imagen”. (Véase Éter 3:1–17).

Considere lo siguiente

¿Cómo nos ayuda el saber que cada persona es creada a la imagen de Dios a la hora de relacionarnos con otras personas?

Notas

  1. Thomas S. Monson, véase “Yo sé que vive mi Señor”, Liahona, abril de 1988, pág. 6.

  2. Temas del Evangelio, “Llegar a ser como Dios”, topics.lds.org; véase tambiénMoisés 7:31–37.

  3. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129.

  4. Temas del Evangelio, “Llegar a ser como Dios”, topics.lds.org; véase tambiénEnseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, págs. 233–234.

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Aprended de Mí

Marzo de 2016Liahona 03 2016
“Aprended de Mí”
Por el presidente Thomas S. Monson

Thomas S. MonsonEn La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, todos somos maestros y todos somos aprendices. Nuestro Señor extiende esta dulce invitación a todos: “… aprended de mí… y hallaréis descanso para vuestras almas”1.

Invito a todos los Santos de los Últimos Días a meditar en sus empeños por enseñar y aprender, y que, al hacerlo, tomen al Salvador como Guía. Sabemos que este “maestro que [vino] de Dios”2 fue más que un maestro. Aquel que nos enseñó a amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra mente, y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es el Maestro de maestros y el Ejemplo de una vida perfecta.

Fue Él quien declaró: “… ven, sígueme”3, “… yo os he dado el ejemplo”4.

Jesus with little boySi no os volvéis

Jesús enseñó una sencilla pero profunda verdad que se encuentra en Mateo. Tras descender del Monte de la Transfiguración, Él y Sus discípulos se detuvieron en Galilea y luego fueron a Capernaúm. Allí los discípulos preguntaron a Jesús:

“¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

“Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

“y dijo: De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”5.

En la Iglesia, el objetivo de la enseñanza del Evangelio no es llenar de información la mente de los hijos de Dios, ya sea en el hogar, en las clases o en el campo misional. No es mostrar cuánto sabe el progenitor, el maestro o el misionero; ni se trata simplemente de aumentar el conocimiento sobre el Salvador y Su Iglesia.

El principal objetivo de la enseñanza es ayudar a los hijos e hijas del Padre Celestial a volver a Su presencia y disfrutar con Él de la vida eterna. Para hacerlo, la enseñanza del Evangelio debe alentarlos a lo largo del sendero del discipulado diario y de los convenios sagrados. El propósito es inspirar a la persona a que piense, sienta y luego haga algo por vivir los principios del Evangelio. El objetivo es fomentar la fe en el Señor Jesucristo y llegar a convertirnos a Su evangelio.

La enseñanza que bendice, convierte y salva es la enseñanza que emula el ejemplo del Salvador. Los maestros que siguen el ejemplo del Salvador aman y prestan servicio a aquellos a quienes enseñan; inspiran a quienes los escuchan con eternas lecciones de verdad divina; viven vidas dignas de emular.

Amar y prestar servicio

Todo el ministerio del Salvador fue un ejemplo de amor al prójimo; de hecho, Su amor y servicio frecuentemente eran Su lección. De igual modo, los maestros que yo mejor recuerdo son los que conocían, amaban y mostraban interés por los alumnos. Buscaban la oveja perdida y enseñaban lecciones de vida que siempre recordaré.
Una de esas maestras fue Lucy Gertsch. Ella conocía a cada uno de sus alumnos y, sin falta, llamaba a los que estaban ausentes el domingo o no asistían con regularidad. Sabíamos que se preocupaba por nosotros. Ninguno de nosotros la ha olvidado, ni a ella ni las lecciones que enseñó.

Muchos años después, cuando Lucy se encontraba cerca del fin de sus días, la fui a ver y recordamos esos días tan lejanos en los que ella había sido nuestra maestra. Hablamos de todos los alumnos de su clase y de lo que cada uno de ello hacía en ese momento. Su cariño e interés perduraron toda una vida.

Me encanta el mandato del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios:

“Y os mando que os enseñéis el uno al otro la doctrina del reino.

“Enseñaos diligentemente, y mi gracia os acompañará”6.

Lucy Gertsch enseñaba diligentemente porque amaba incansablemente.

Brindar esperanza y verdad

El apóstol Pablo aconsejó: “… estad siempre preparados para responder… a cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”7.

Puede que la mayor esperanza que un maestro o una maestra pueda ofrecer es la esperanza que se encuentra en las verdades del evangelio de Jesucristo.

“Y ¿qué es lo que habéis de esperar?”, preguntó Mormón. “He aquí, os digo que debéis tener esperanza, por medio de la expiación de Cristo y el poder de su resurrección, en que seréis resucitados a vida eterna, y esto por causa de vuestra fe en él”8.

Maestros, alcen su voz y testifiquen sobre la verdadera naturaleza de la Trinidad; declaren su testimonio en cuanto al Libro de Mormón; expresen las gloriosas y hermosas verdades contenidas en el Plan de Salvación. Utilicen los materiales aprobados por la Iglesia, especialmente las Escrituras, para enseñar las verdades del evangelio restaurado de Jesucristo en su pureza y sencillez. Recuerden el mandamiento del Salvador: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”9.

Ayuden a los hijos de Dios a entender lo que es genuino e importante en esta vida; ayúdenlos a adquirir la fortaleza para elegir las sendas que los mantendrán a salvo en el camino hacia la vida eterna.

Enseñen la verdad, y el Espíritu Santo los acompañará en su empeño.

“Aprended de Mí”

Dado que Jesucristo fue perfectamente obediente y sumiso a Su Padre, “… [creció] en sabiduría, y en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”10. ¿Tenemos nosotros la determinación de hacer lo mismo? Tal como el Salvador “recibía gracia sobre gracia”11, nosotros debemos procurar paciente y persistentemente la luz y el conocimiento que provienen de Dios en nuestro empeño por aprender el Evangelio.

Escuchar es un aspecto fundamental del aprendizaje. Cuando nos preparamos para que se nos enseñe, buscamos en oración la inspiración y la confirmación del Espíritu Santo; meditamos, oramos y ponemos en práctica las lecciones del Evangelio; y procuramos conocer la voluntad del Padre para nosotros12.

Jesús “… enseñaba por parábolas muchas cosas”13, las cuales requieren oídos para oír, ojos para ver y corazones para entender. Al vivir dignamente podemos oír mejor los susurros del Espíritu Santo, el cual puede enseñarnos y recordarnos todas las cosas14.

Cuando respondemos a la dulce invitación del Señor, “aprended de mí”, llegamos a ser partícipes de Su poder divino. Por tanto, sigamos adelante en el espíritu de obediencia, y sigamos a nuestro Ejemplo al enseñar como Él quiere que enseñemos y aprender como Él desea que aprendamos.

Cómo enseñar con este mensaje

El presidente Monson nos invita a “meditar en [nuestros] empeños por enseñar y aprender, y que, al hacerlo, [tomemos] al Salvador como Guía”. Considere la posibilidad de escudriñar las Escrituras junto con las personas a quienes visita para buscar ejemplos del modo en que Jesucristo enseñaba y aprendía. Podrían comenzar con alguno de los pasajes de las Escrituras que menciona el presidente Monson, como Mateo 11:29, Juan 5:30 y Marcos 4:2. También podrían analizar cómo lo que han aprendido sobre Cristo les puede ayudar a “ser partícipes de Su poder divino”.

Niños

Aprender acerca de Dios

El Espíritu Santo nos brinda sentimientos de paz para ayudarnos a saber que Jesús es real y que nos ama. Escribe o dibuja algo que hayas aprendido acerca de Jesús.

Notas

  1. Mateo 11:29.

  2. Juan 3:2.

  3. Lucas 18:22.

  4. 3 Nefi 18:16.

  5. Mateo 18:1–3; cursiva agregada.

  6. Doctrina y Convenios 88:77–78.

  7. 1 Pedro 3:15.

  8. Moroni 7:41

  9. Juan 5:39.

  10. Lucas 2:52.

  11. Doctrina y Convenios 93:12.

  12. Véase Juan 5:30.

  13. Marcos 4:2.

  14. Véase Juan 14:26.

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El poder purificador de Getsemaní.

6 de abril de 1985
El poder purificador de Getsemaní.
Élder Bruce R. McConkie
del Quorum de los Doce Apóstoles

«La expiación del Señor fue el acontecimiento de mayor trascendencia que ha ocurrido o quejamos ocurrirá desde el alba de la Creación, a través de las edades de una eternidad sinfín.»

élder Bruce R. McConkieYo siento, y el Espíritu parece concordar conmigo, que la doctrina más importante que puedo declarar, y el testimonio más poderoso que puedo compartir, es el del sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo.

Su expiación fue el acontecimiento de mayor trascendencia que ha ocurrido o que jamás ocurrirá desde el alba de la Creación, a través de las edades de una eternidad sin fin.

Es el acto supremo de bondad y gracia que solamente un Dios podría realizar. Por medio de la expiación, se pusieron en vigor todos los términos y condiciones del eterno plan de salvación del Padre.

Mediante ella, se llevan a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre y toda la humanidad se salva de la muerte, del infierno, del diablo y del tormento eterno.

Gracias a ella, todos los que crean en el glorioso evangelio de Dios y lo obedezcan; todos los que sean verídicos y fieles y venzan al mundo; todos aquellos que sufran por Cristo y por su palabra; y todos los que sean hostigados y azotados por la causa de Aquel a quien pertenecemos—todos llegarán a ser como su Hacedor y se sentarán con Él en su trono y reinarán con Él para siempre en gloria sempiterna.

Para hablar de estas cosas maravillosas usaré mis propias palabras, aunque quizás creáis que son de las Escrituras, palabras pronunciadas por otros Apóstoles y Profetas.

Es cierto que otros las pronunciaron antes, pero ahora son mías, pues el Santo Espíritu de Dios me ha testificado que son verdaderas, y ahora es como si el Señor me las hubiera revelado a mí en primer lugar. Por tanto, he escuchado su voz y conozco su palabra.

Hace dos mil años, en las afueras de Jerusalén, había un placentero jardín llamado Getsemaní, a donde Cristo y sus amigos más íntimos solían ir a meditar y orar.

Fue ahí que Cristo les enseñaba a sus discípulos la doctrina del reino, y donde se comunicaban con el Padre de todos nosotros, en cuyo ministerio se encontraban, y a quien servían.

Ese lugar sagrado, al igual que el Edén que habitó Adán; al igual que el Sinaí de donde salieron las leyes de Jehová; al igual que el Calvario, donde el Hijo de Dios dio su vida como rescate de muchos; esa tierra santa es el lugar donde el Hijo Inmaculado del Padre Eterno tomó sobre sí los pecados de todos los hombres bajo la condición del arrepentimiento.

No sabemos, no podemos decir, ni ninguna mente mortal puede concebir la plena importancia de lo que Cristo hizo en Getsemaní. Seguir leyendo

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Pensamientos inspiradores

Abril de 2002
Pensamientos inspiradores
por el presidente Gordon B. Hinckley

Gordon B. Hinckley“Únicamente Él derramó Su sangre por los pecados de los que nosotros somos culpables para que pudiéramos tener la oportunidad de arrepentirnos y de esperar el perdón

El Salvador, Jesucristo

“Pertenecemos a esta grande y maravillosa organización que se halla establecida sobre principios que el Señor mismo decretó cuando caminó por los polvorientos senderos de Palestina, el Hijo de Dios que accedió a venir a la tierra y que nació en un humilde pesebre en Belén… El milagro de Su vida resulta imposible de describir; entregó esa vida por cada uno de nosotros en el Calvario en un acto de expiación mayor de lo que jamás podremos comprender. Únicamente Él derramó Su sangre por los pecados de los que nosotros somos culpables para que pudiéramos tener la oportunidad de arrepentirnos y de esperar el perdón” (reunión en el Centro Jerusalén, 21 de marzo de 1999).

Fe En el Señor

“Fe en el Señor Jesucristo. Espero que no haya nadie aquí que no esté cultivando constantemente esa fe mediante la lectura de las Escrituras: el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, edificando así la fe que lleva en su corazón relativa al Hijo de Dios, nuestro Redentor y Señor” (reunión, Columbus, Ohio, E.U.A., 25 de abril de 1998).

Vida Después de la Muerte

“Sé sin duda alguna que un día moriré en cuanto a lo que la vida en este mundo se refiere; pero tengo la plena certeza en mi corazón de que seguiré vivo, haciendo el bien y disfrutando de la asociación con mi amada compañera y mis hijos” (reunión, Guayaquil, Ecuador, 31 de julio de 1999). Seguir leyendo

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Cómo encontrar tu vida

Marzo de 2016Liahona 03 2016
Cómo encontrar tu vida
Por el élder D. Todd Christofferson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

D. Todd ChristoffersonTomado de un discurso de un devocional del Sistema Educativo de la Iglesia titulado:  Para escuchar el discurso completo,  “Cómo salvar tu vida”, pronunciado en la Universidad Brigham Young, el 14 de septiembre de 2014.

Al dar Su vida, Cristo no solo salvó la de Él; salvó la vida de todos nosotros. Él hizo posible que cambiáramos nuestra vida mortal, y en definitiva limitada y vana, por la vida eterna.

crucifixion

Cuando Jesús y Sus Apóstoles estaban juntos en Cesarea de Filipo, Él les hizo esta pregunta: “… ¿quién decís que soy yo?” (Mateo 16:15). Pedro, con elocuencia y fervor reverentes, respondió: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!” (Mateo 16:16; véanse también Marcos 8:29; Lucas 9:20).

Me emociona leer esas palabras; me emociona pronunciarlas. Poco después de aquel momento sagrado, cuando Jesús habló a los apóstoles sobre Su inminente muerte y resurrección, Pedro lo contradijo. Ello le valió a Pedro la dolorosa reprimenda de que él no estaba a tono o no “entendía” lo que es de Dios, “sino lo que es de los hombres” (Mateo 16:21–23; véase también Marcos 8:33). Luego Jesús, “demostrando mayor amor hacia el que [había] reprendido” (D. y C. 121:43), instruyó con bondad a Pedro y a sus hermanos sobre tomar nuestra propia cruz y perder la propia vida como la manera de hallar la vida abundante y eterna, siendo Él mismo el ejemplo perfecto (véase Mateo 16:24–25).

Quiero hablarles sobre la afirmación aparentemente paradójica del Salvador: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:39; véanse también Mateo 10:32–41; 16:24–28; Marcos 8:34–38; Lucas 9:23–26;17:33). En ella se enseña una doctrina elocuente y trascendental que debemos entender y aplicar.

Un profesor ofrece esta reflexión: “Así como los cielos son más altos que la tierra, la obra de Dios en tu vida es mayor que la historia que a ti te gustaría que tu vida narrase. Su vida es mayor que tus planes, objetivos o temores. Para salvar la vida, tendrás que dejar de lado tu historia y, minuto a minuto, día a día, regresarle tu vida a Él”1.

Cuanto más pienso en ello, más me asombra con cuánta constancia entregó Jesús Su vida al Padre, con cuánta perfección perdió Su vida para hacer la voluntad del Padre, tanto en la vida como en la muerte. Es, precisamente, lo opuesto a la actitud y el método de Satanás, tan extendidamente adoptados en el mundo egoísta en el que vivimos.

En el concilio preterrenal, al ofrecerse para cumplir la función de Salvador en el plan divino del Padre, Jesús dijo: “Padre, hágase tu voluntad, y sea tuya la gloria para siempre” (Moisés 4:2; cursiva agregada). Lucifer, por el contrario, dijo: “Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra” (Moisés 4:1; cursiva agregada). Seguir leyendo

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Cómo salvar tu vida

14 de septiembre de 2014
Cómo salvar tu vida
Élder D. Todd Christofferson
Del Quórum de los Doce Apóstoles
Devocional del SEI para los jóvenes adultos • 14 de septiembre de 2014 • Universidad Brigham Young

Cuando Jesús y Sus Apóstoles estaban juntos en Cesárea de Filipo, Él les hizo esta pregunta: “¿Quién decís que soy yo?”1. Pedro, con elocuencia y fervor reverentes, respondió: “¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!”2. Me emociona leer esas palabras; me emociona pronunciarlas. No obstante, poco después de aquel momento sagrado, Jesús habló a los apóstoles sobre Su inminente muerte y resurrección, y Pedro lo contradijo. Ello le valió a Pedro la dolorosa reprimenda de que él no estaba a tono o no “entendía” lo que es de Dios, “sino lo que es de los hombres”3. Luego Jesús, “demostrando mayor amor hacia el que [había] reprendido”4, instruyó con bondad a Pedro y sus Hermanos sobre tomar nuestra propia cruz y perder la propia vida como la manera de hallar la vida abundante y eterna, siendo Él mismo el ejemplo perfecto. Veamos la representación de ese suceso en uno de los videos de la Biblia producidos por la iglesia.

Jesús: El Hijo del Hombre [tiene] que padecer mucho y ser desechado por los ancianos, y por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto y resucitar después de tres días.
Pedro: Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!
Jesús: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no entiendes lo que es de Dios, sino lo que es de los hombres. Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque, ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? O, ¿qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras5.

Quiero hablarles sobre la afirmación aparentemente paradójica del Salvador: “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”6; en ella se enseña una doctrina elocuente y trascendental que debemos entender y aplicar.

Un profesor ofrece esta reflexión: “Así como los cielos son más altos que la tierra, la obra de Dios en tu vida es mayor que la historia que a ti te gustaría que narre tu vida. Su vida es mayor que tus planes, objetivos o temores. Para salvar la vida, tendrás que dejar de lado tu historia y, minuto a minuto, día a día, regresarle tu vida a Él7.

Cuanto más pienso en ello, más me asombra con cuánta constancia entregó Jesús Su vida al Padre, con cuánta perfección perdió Su vida para hacer la voluntad del Padre; en la vida como en la muerte. Es, precisamente, lo opuesto a la actitud y el método de Satanás, tan extendidamente adoptados en el mundo egoísta en el que vivimos. En los concilios preterrenales, al ofrecerse para cumplir la función de Salvador en el plan divino del Padre, Jesús dijo: “Padre, hágase tuvoluntad, y sea tuya la gloria para siempre”8. Lucifer, por el contrario, dijo: “Heme aquí, envíame a mí. Seré tu hijo y redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra”9. Seguir leyendo

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La expiación de nuestro Salvador

Marzo de 2016Liahona 03 2016
La expiación de nuestro Salvador
Por el élder M. Russell Ballard
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
De un discurso de la Conferencia General de abril de 2004.

M. Russell BallardCreo que si en verdad pudiésemos comprender la expiación del Señor Jesucristo, nos daríamos cuenta de lo valioso que es un hijo o una hija de Dios.

En enero de 2004 nuestra familia sufrió la trágica pérdida de nuestro nieto Nathan en un accidente aéreo. Nathan había servido en la Misión Báltica rusohablante; amaba a la gente y sabía que era un privilegio servir al Señor. Aquel accidente acabó con su vida tres meses después de que yo oficié en su matrimonio eterno a su querida novia Jennifer. El que Nathan fuera arrebatado tan repentinamente de nuestra presencia terrenal ha vuelto el corazón y la mente de cada uno de nosotros a la expiación del Señor Jesucristo. Aunque me es imposible expresar el pleno significado de la expiación de Cristo, ruego poder explicar lo que Su expiación significa para mí y para nuestra familia, y lo que también podría significar para ustedes y sus familiares.

Christ in Gethsemane

El preciado nacimiento del Salvador, Su vida, Su expiación en el jardín de Getsemaní, el sufrimiento en la cruz, Su sepultura en la tumba de José y Su gloriosa resurrección se convirtieron en una renovada realidad para nosotros. La resurrección del Salvador nos asegura a todos que algún día también nosotros lo seguiremos y experimentaremos nuestra propia resurrección. Qué gran paz y consuelo nos da este don, el cual viene mediante la amorosa gracia de Jesucristo, el Salvador y Redentor de toda la humanidad. Gracias a Él, sabemos que podremos estar de nuevo con Nathan. Seguir leyendo

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Llegar a ser la persona para la cual han nacido

10 de enero de 2016
Llegar a ser la persona para la cual han nacido
Wendy Watson Nelson
Una velada con el presidente Russell M. Nelson
Devocional mundial para jóvenes adultos • 10 de enero de 2016 • Universidad Brigham Young–Hawái

Wendy Watson NelsonMis queridos hermanos y hermanas, estamos encantados de estar con ustedes en este día de reposo. ¡Los amamos y creemos en ustedes! Mientras brindo algunas ideas, oro para que usen su albedrío para invitar al Espíritu Santo para que les enseñe1.

Antes que nada, ¡Feliz Año Nuevo! Es un año a estrenar. ¿Hicieron algunas resoluciones de Año Nuevo? Y… ¿ya rompieron la mitad de ellas? ¿Les gustaría que este sea el mejor año de su vida? ¿El año en que lleven a cabo —mejor que nunca antes— las resoluciones que signifiquen lo mejor para ustedes? Me gustaría hablarles sobre algo que considero que puede ayudar. Veamos si pueden descubrir qué es:

Piensen en la mujer que por 12 años padeció una enfermedad incurable. Ella estiró su mano para tocar la túnica del Salvador. Esta era su única oportunidad para ser sanada2.

Piensen en el hombre en el estanque de Betesda quien, por 38 años, sufría de una enfermedad. Él nunca llegó a aquellas aguas sanadoras3.

Piensen en los discípulos del Salvador, quienes con olas peligrosas que chocaban contra su pequeña barca pesquera, clamaban al Salvador: “¿no tienes cuidado que perecemos?”4.

¿Qué tenían en común estas personas?

¡Estaban desesperadas! ¡Desesperadas porque el Salvador las sane, las ayude, las limpie, las proteja y las salve! Estaban desesperadas porque Jesucristo las ayude a hacer las cosas que ellas nunca podrían hacer por sí mismas. Cada una de ellas estaba desesperada por tener la fortaleza y el poder del Salvador en su vida. ¿Conocen ese sentimiento? Créanme, yo sí.

Quizás ustedes han estado desesperados por completar una asignación debido a que la fecha de entrega se acercaba con rapidez, o porque quizás ya había pasado. Tal vez han estado desesperados por tener a alguien que realmente los entienda. Alguien que verdaderamente los ame. Quizás en este momento estén desesperados por ser aceptados en una universidad, por encontrar un trabajo o un lugar donde vivir. Desesperados por hacer amigos nuevos y por encontrar a su compañero eterno.

Pues, tengo buenas noticias: La desesperación puede en verdad ser una gran motivación.

El profeta José Smith claramente experimentó una desesperación intensa en la cárcel de Liberty. Recuerden sus palabras: “Oh Dios, ¿en dónde estás?”5. Debido a esta intensa desesperación espiritual, el Profeta recibió algunas de las más sublimes revelaciones de esta dispensación.

Cuando estamos desesperados por recibir guía del cielo, trabajamos más duro que nunca para estar en sintonía con el cielo. Cuando estamos desesperados por estar físicamente saludables, comemos y hacemos ejercicio como corresponde; ¡sin excusas! Cuando estamos desesperados por tener más dinero, seguimos ansiosamente la ley de finanzas del Señor— la cual es, por supuesto, ¡el diezmo!

Consideren el método del presidente George Q. Cannon sobre el diezmo cuando él era joven y pobre; tenía la misma edad que ustedes tienen ahora. Cuando su obispo comentó sobre la gran cantidad de diezmo que el joven y pobre George estaba pagando, George respondió algo como: “Oh obispo, no estoy pagando diezmo sobre lo que gano. Pago diezmo sobre lo que quiero ganar”; y el año siguiente, ¡George logró ganar exactamente la cantidad de dinero que había pagado de diezmo el año anterior!6 Seguir leyendo

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Como llegar a ser una verdadera generación del milenio

10 de enero de 2016
Como llegar a ser una verdadera generación del milenio
Presidente Russell M. Nelson
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Devocional mundial para los Jóvenes Adultos • Universidad Brigham Young – Hawái

 

Mis queridos hermanos y hermanas, este año nuevo de seguro será memorable. En sus primeros días, Wendy y yo ya hemos dicho adiós a mi querida hermana Marjory, quien ha partido de esta vida mortal; le hemos dado la bienvenida a nuestra familia a dos nuevos bebés: Wade Richard Walker e Isaac Russell McDonough; y ahora tenemos el privilegio de hablar con ustedes, los grandes jóvenes adultos de todo el mundo. Estamos muy agradecidos por ustedes.

Agradezco mucho el importante mensaje y el ejemplo inspirador de Wendy. Yo también agradezco la presencia del élder Kim B. Clark de los Setenta y comisionado de Educación; de su esposa, Sue; de Chad H. Webb, administrador de Seminarios e Institutos, y de su esposa, Kristi.

Les traigo los saludos y el afecto de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles. Agradecemos la dedicación de ustedes al Señor y Su evangelio restaurado. Agradecemos cada vez que defienden y hacen oír la verdad, en especial, cuando no es bien visto hacerlo.

Muchas personas se refieren a ustedes como milénicos [o generación “millennial”]. Debo admitir que cuando los investigadores los llaman así y describen lo que los estudios revelan sobre ustedes: sus preferencias y desagrados, sus sentimientos e inclinaciones, sus fortalezas y debilidades, me siento incómodo. Existe algo en el modo en que ellos usan el término milénico que me molesta; y francamente estoy mucho menos interesado en lo que los expertos digan sobre ustedes que en lo que el Señor me ha dicho al respecto.

Al orar sobre ustedes y preguntar al Señor cómo se siente Él hacia ustedes, percibo algo muy diferente de lo que dicen los investigadores. Los susurros espirituales que he recibido sobre ustedes me conducen a creer que, en realidad, el término milénico podría ser perfecto para denominarlos, pero por una razón muy diferente a la que los expertos jamás pudieran entender.

El término milénico es perfecto para ustedes si les recuerda quiénes son en verdad y cuál es su verdadero propósito en la vida. Un verdadero milénico es alguien a quien se le ha enseñado y que enseñó el evangelio de Jesucristo en la vida preterrenal, que ha hecho convenios con nuestro Padre Celestial allí sobre cosas valientes —incluso cosas moralmente valientes— que ustedes harían aquí en la tierra.

Un verdadero milénico es un hombre o una mujer en quien Dios confiaba tanto como para enviar a la tierra durante la dispensación más exigente de la historia del mundo. Un verdadero milénico es un hombre o una mujer que vive ahora para contribuir a preparar al pueblo de este mundo para la segunda venida de Jesucristo y Su reinado milenario. No lo duden; ustedes nacieron para ser verdaderos milénicos.

La pregunta es: “¿Cómo dar la talla y vivir como verdaderos milénicos?” Yo tengo cuatro recomendaciones.

Aprendan quiénes son en verdad

Mi primera recomendación: Aprendan quiénes son en verdad.

Dediquen tiempo a pensar con espíritu de oración sobre estos hechos:

  • Eres un hijo o hija elegido de Dios.
  • Eres creado a Su imagen.
  • Se les enseñó en el mundo de los espíritus a prepararse para cualquier cosa y para todas las cosas que afrontarían en esta postrera parte de estos últimos días1. ¡Esas enseñanzas perviven en su interior!

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Sed leales al Señor

Sed leales al Señor

Spencer W. Kimballpor el presidente Spencer W. Kimball

La integridad (la buena voluntad y la habilidad de vivir de acuerdo con nuestras creencias y obligaciones) es una de las piedras fundamentales del buen carácter, y sin éste uno no puede tener la esperanza de disfrutar de la presencia de Dios ni aquí ni en la eternidad. No debemos comprometer nuestra integridad prometiendo lo que no vamos a hacer.

Si tomamos nuestros convenios a la ligera, lesionaremos nuestra existencia eterna. Utilizo la palabra convenio en forma deliberada, ya que es una palabra que tiene connotaciones sagradas; y mi intención es utilizarla con toda la fuerza espiritual que tiene. Es muy fácil y tentador justificar nuestra conducta; pero en las revelaciones modernas el Señor nos explica que “cuando tratamos de cubrir nuestros pecados, o de gratificar nuestro orgullo, nuestra vana ambición. . . los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido. . . y (el hombre) queda solo para dar coces contra el aguijón” (D. y C. 121:37-38).

Por supuesto que podemos elegir; tenemos el libre albedrío, pero no podemos escapar de las consecuencias de nuestras decisiones. Y si hay un punto débil en nuestra integridad, es allí precisamente donde el adversario concentra su ataque. Os aseguro que todas las normas de la Iglesia, tanto aquellas relacionadas con la conducta moral como las que se relacionan con la manera de vestir y el aspecto personal, son el resultado de intensa consideración de los líderes de la Iglesia por medio de la oración. Los adultos jóvenes con una apariencia sana y limpia demuestran que no tienen necesidad alguna de seguir los ejemplos del mundo, los cuales muy a menudo se ponen de manifiesto en el desorden, la suciedad y las modas extravagantes; y los jóvenes y señoritas que no han sucumbido a las destructivas tendencias morales de vestirse al igual sin tener en cuenta su sexo son personas alegres que tienen una vida ordenada y que están dedicadas a mejorar su habilidad de servir a Dios y a sus semejantes.

Shakespeare, por medio de Polonio, nos dice una gran verdad: “El traje revela al sujeto” (Hamlet, acto 1, escena 3). Nuestra apariencia externa nos afecta, y tenemos la tendencia a actuar de acuerdo con ella. Si estamos vestidos con nuestra mejor ropa de domingo, no nos sentimos inclinados a actuar en forma áspera, ruidosa o violenta. Si nos vestimos con ropa de trabajo, tenemos una actitud laboral; si nos vestimos en forma inmodesta, tenemos la tentación de actuar inmodestamente; si vestimos como el sexo opuesto, tendremos la tendencia de perder nuestra identidad sexual o algunas de las características que distinguen la misión eterna de nuestro sexo. En esto espero que no se me interprete mal: No estoy diciendo que debemos juzgar a otra persona por su apariencia, ya que eso sería una insensatez; lo que quiero decir es que hay una relación entre la forma en que nos vestimos y nos arreglamos, y las tendencias que tenemos en nuestros sentimientos y acciones. Al instar seriamente a actuar de acuerdo con las normas de la Iglesia, no debemos rechazar a los hermanos que posiblemente no hayan oído o comprendido estas cosas; no se les debe juzgar como personas malas, sino que hay que demostrarles más amor para hacerles comprender con paciencia que si no cumplen con sus responsabilidades, corren peligro y no están actuando de acuerdo con los ideales a los cuales deben lealtad. Esperemos que el descuido que a veces vemos sea más inconsciente que deliberado.

Nuestra meta es la perfección, pero todavía nos falta mucho para lograrla. Mantened vuestra integridad y esforzaos por vivir en armonía con el Espíritu; guardad todos los mandamientos, para que algún día podáis presentaros sin mancha ante el Señor; dad al Señor, hoy y siempre, vuestra fe y vuestra lealtad, para que Él pueda estar complacido con lo que hacéis. La lealtad al Señor también incluye lealtad para con sus líderes. Yo sé que aquellos que Él ha llamado para guiar a sus hijos en esta dispensación del cumplimiento de los tiempos reciben inspiración divina. Mi abuelo sirvió en el primer Quorum de los Doce; mi padre fue presidente de misión y de estaca cuando la Iglesia era mucho más pequeña de lo que es en la actualidad; bajo la dirección de cinco presidentes de la Iglesia, yo he servido como oficial de estaca y Autoridad General durante sesenta y un años. Las vidas de nosotros tres encierran esencialmente todo el período de la Iglesia restaurada. Entre los tres hemos llegado a conocer muy bien a casi todas las Autoridades Generales desde la restauración de la Iglesia. En base a esto, os digo que todos esos líderes han sido hombres cuyos grandes logros han ido más allá de sus habilidades naturales, porque el Señor les dio el poder para llevar a cabo su obra.

Y cuando me refiero a la influencia del Señor en los líderes, me refiero también a los incontables miles de otros líderes en cuyas casas me he hospedado, cuyo testimonio he oído y cuyas buenas obras y generoso servicio he podido apreciar. Sé que dondequiera que haya un corazón humilde y sincero, deseo de justicia, abandono del pecado y obediencia a los mandamientos de Dios, el Señor derrama más y más luz hasta que finalmente se transforma en un poder que traspasa el velo celestial y se llega a saber más de lo que el hombre sabe. Una persona que sea justa tiene la invalorable promesa de que un día verá la faz del Señor y sabrá que Él es. (Véase D. y C. 93:1.)

A menudo se les da reconocimiento especial a las Autoridades Generales, y con razón, ya que es nuestra responsabilidad orar por ellas, para que tengan éxito en sus llamamientos; pero yo sé que el Señor está complacido con cualquier alma que honre el llamamiento que Él le ha dado, cualquiera que éste sea, en la misma manera que lo está con aquellos cuya vida y logros son más evidentes. El presidente J. Reuben Clark, hijo, hizo la siguiente declaración en forma simple y elocuente: “En esto de servir al Señor, no importa dónde se sirve sino cómo. En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, uno toma el lugar al cual ha sido llamado debidamente, lugar que no se busca ni se rechaza” (Conference Report, abril de 1951, pág. 254). El presidente Clark guio su vida por este precepto. Toda mi vida he apoyado a mis líderes y he orado por ellos. Y durante estos últimos años he sentido un mayor poder debido a las oraciones que los santos han elevado a los cielos por mí.

Estoy agradecido por la longanimidad del Señor; parecería que El recibe tan poco a cambio de todo lo que hace por nosotros, pero el principio del arrepentimiento -de levantarnos cada vez que caemos, sacudirnos y reiniciar ese camino ascendente- este principio es la base de toda nuestra esperanza. Es por medio del arrepentimiento que el Señor Jesucristo puede llevar a cabo el milagro sanador, infundiéndonos fortaleza cuando nos sentimos débiles, salud cuando estamos enfermos, esperanza cuando estamos desilusionados, amor cuando nos sentimos vacíos y entendimiento cuando buscamos la verdad.

Por encima de todo, declaro que el Señor Jesucristo es el centro de nuestra fe, y os testifico que Él vive y hoy día dirige su Iglesia, que oye nuestras oraciones cuando humilde, ferviente e incesantemente nos esforzamos por conocer su voluntad, haciendo también de éste un día de milagros y de revelación. Yo testifico que ésta es la verdad tal como mi padre y yo, y vuestros padres y vosotros hemos estado enseñando al mundo: Este evangelio es verdadero y divino.

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