A los jóvenes

Conferencia General Abril 1989logo 4
A los jóvenes
por el elder Boyd K. Packer
del Quórum de los Doce Apóstoles

President Boyd K. Packer«Veréis acontecimientos que pondrán a prueba vuestro valor y expandirán vuestra fe. Si os ponéis de cara a la luz de la verdad, las sombras del desaliento, el pecado y el error se desmoronaran a vuestra espalda. ¡Nunca debéis daros por vencidos!»

El presidente Monson nos ha recordado que esta es una Iglesia mundial. Una vez recibí el recorte de un diario de India en el que se comentaba algo que yo había dicho a los jóvenes desde este púlpito. Entre los que escuchan ahora y entre los que lean después nuestras palabras habrá jóvenes de ambos sexos, en muchos países, luchando por atravesar esos maravillosos e inquietantes años de la adolescencia. Conozco a jóvenes de todo el mundo, en unos setenta países. Me he quedado en sus hogares, desde casitas colocadas sobre postes en la jungla hasta hermosos apartamentos de ciudad.

Me encuentro unos cincuenta años mas adelante que vosotros en el camino, pero tengo una buena memoria y no he olvidado completamente cómo me sentía cuando estaba donde vosotros estáis ahora. Además, mis hijos y nietos me refrescan la memoria de lo que siente un adolescente.

Hace unos años, nos detuvimos una vez en un pequeño restaurante. La joven que nos sirvió era cortes pero muy seria. Cuando me dio la cuenta, le pregunte: «¿Que camino tenemos que seguir para salir de este pueblo?» Ella estalló en sollozos y me dijo: «Mire, señor, yo ni sé cómo llegue a este pueblo».

Mas de una vez he pensado que ojalá la hubiéramos invitado para sentarnos en un rincón y hubiéramos hablado. Quizás hubiéramos podido ayudarla.

Los deseos de los adolescentes

Los adolescentes, aun los varones, a veces se sienten con deseos de llorar y decir: «¡Yo ni sé cómo llegue aquí!» Se preguntan quienes son y por que están ahí y cómo llegaron adonde están.

Sé que a veces pensáis que la vida no es justa. ¿Por que no podéis tener lo que otros tienen? Hasta os preguntáis por que no podéis ser otra persona y cambiaros por alguien que parece mas apuesto, o talentoso, o inteligente, o fuerte, o delgado; o cambiar personalidades con alguien que no sea tan tímido o tan torpe o tan temeroso como vosotros. Seguir leyendo

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Con todo para adelante!

Conferencia General Abril 1989logo 4
¡Con todo para adelante!
por el presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson

»Al definir vuestras metas y hacer planes de cómo lograrlas, pensad en lo siguiente: El pasado ha quedado atrás, aprended de él; el futuro no ha llegado, preparaos  para él; el presente está aquí, vivid en él.»

Hermanos, es realmente inspirador veros a todos. Resulta fantástico pensar que en miles de capillas en varias partes del mundo, vuestros compañeros del sacerdocio de Dios están recibiendo esta transmisión vía satélite. Sus nacionalidades varían y el idioma es distinto, pero hay algo que nos une: Se nos ha confiado el sacerdocio para que actuemos en el nombre de Dios; somos los recibidores de un legado sagrado y mucho es lo que se espera de nosotros.

Hace muchos años, el renombrado escritor Charles Dickens se refirió a las oportunidades del futuro. En su obra clásica titulada Las grandes esperanzas, Dickens describió a un chico de nombre Philip Pirrip, más comúnmente conocido como »Pip».

Pip había nacido en circunstancias poco comunes. Era huérfano: jamás había conocido a sus padres, ni siquiera por fotografía. Pese a ello, tenla todos los deseos normales de un jovencito. Anhelaba con todo el corazón ser un erudito; deseaba ser todo un caballero y quería adquirir conocimiento. No obstante, todas sus ambiciones y esperanzas parecían estar destinadas al fracaso. Vosotros, jóvenes, ¿os sentís así algunas veces? Y nosotros los mayores, ¿no nos sentimos así también a veces?

Entonces, un día, un abogado londinense de apellido Jaggers visitó a Pip y le dijo que un benefactor desconocido le habla dejado una fortuna. El abogado pasó el brazo por el hombro de Pip y le dijo: «Muchacho, tú tienes grandes esperanzas. «

Al miraros esta noche a vosotros, jóvenes, y al comprender quienes sois y lo que podéis llegar a ser. os digo como el abogado le dijo a Pip: »Jóvenes, tenéis grandes esperanzas», no como resultado de un benefactor desconocido, sino de un Benefactor a quien conocéis, nuestro mismo Padre Celestial, y se esperan grandes cosas de vosotros.

Todos nosotros, antes del período que se conoce como la vida mortal, vivimos como hijos espirituales de nuestro Padre Celestial. En su sabiduría, nos dio un registro, el libro de Abraham, el cual nos cuenta algo sobre ese periodo de existencia:

«Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes de que existiera el mundo; y entre todas estas había muchas de las nobles y grandes. . .

«Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con el: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos de estos materiales y haremos una tierra sobre la cual estos puedan morar;

«y con esto los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare;

«y a los que guarden su primer estado les será añadido; y aquellos que no guarden su primer estado no tendrán gloria en el mismo reino con los que guarden su primer estado; y a quienes guarden su segundo estado, les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamás» (Abraham 3:22, 24-26).

En nuestro paso por la vida mortal, tengamos presente de dónde hemos venido y seamos fieles a la confianza que se ha depositado en nosotros. Recordemos quienes somos y lo que Dios espera que lleguemos a ser.

Ned Winder, un amigo de toda la vida y ex secretario ejecutivo del Departamento Misional, cuenta una experiencia jocosa que le tocó vivir.

Dos Autoridades Generales, acompañadas por el hermano Winder, bajaban por una escalera del Edificio de Administración de la Iglesia frente a la mirada de una señora y su hijo, quienes estaban sentados en un sillón frente a la escalera. Al ver a estos hermanos, el niño le preguntó a su mama:

-¿Quiénes son esos señores?

La mujer le contestó:
-El de la derecha es el élder Marvin J. Ashton, miembro del Consejo de los Doce Apóstoles.

El niño le preguntó entonces:
-¿Quién es el otro hombre de al lado’?

La madre le respondió:
-Es el élder Loren C. Dunn, del Primer Quórum de los Setenta.

Por último el jovencito preguntó:
-¿Y quién es el otro señor?

La madre, hablando en voz más suave aunque lo suficientemente alta para que el hermano Winder la escuchara, le dijo:
-Ah, él no es nadie.

Recordad, mis jóvenes amigos, que vosotros sois alguien. Sois hijos de la promesa; hombres investidos con poder. Sois hijos de Dios, poseedores de fe, con el don del valor y guiados por la oración, y tenéis delante de vosotros un destino eterno. El Apóstol Pablo os habla a vosotros hoy de la misma manera que le habló a Timoteo hace mucho tiempo:

«No descuides el don que hay en ti… Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado» (1 Timoteo 4:14; 6:20).

Al definir vuestras metas y hacer planes de cómo lograrlas, pensad en lo siguiente: El pasado ha quedado atrás, aprended de él; el futuro no ha llegado, preparaos para él; el presente está aquí, vivid en el.

A menudo permitimos que ese enemigo de los logros, el ofensor llamado pesimismo, trunque nuestras aspiraciones, aniquile nuestros sueños, nuble nuestra visión y destroce nuestra vida. La voz de ese enemigo susurra en nuestros oídos: »No puedo hacerlo»; »Soy muy bajo»; «Todos me están mirando»; »Soy un don nadie”. Es en momentos así que debemos reflexionar en las palabras del autor norteamericano Maxwell Maltz, quien dijo: »La noción más realista que uno puede tener de sí mismo es el concebirse como alguien creado a la imagen de Dios. Nadie puede experimentar esta convicción sin sentir un profundo y renovado sentimiento de fuerza y poder».

Se trata de una excelente medicina para todos, tanto jóvenes como ancianos. Después de todos los hombres somos muchachitos crecidos. Una mujer le dijo a su esposo, mientras este observaba ensimismado su nuevo automóvil deportivo: »Cuanto mayor la persona, más grande el juguete».

La vida nunca tuvo como fin estar plagada de excesos ni lujos, ni ser un sendero fácil y lleno de éxito. Siempre hay juegos que se pierden, carreras en las que entramos en último lugar o promociones que nunca llegan. Tales experiencias nos brindan la oportunidad de demostrar nuestra determinación y de sobreponernos al descorazonamiento.

Leí el otro día sobre un joven que competía como luchador libre de un colegio. Como resultado de un accidente ocurrido hace muchos años, tiene sólo una pierna. ¿Se queja por ello? ¿Maldice a Dios? ¿Evita competir? Por el contrario, compite con los mejores de su especialidad Este año ganó diez encuentros y perdió ocho. Uno de sus compañeros dijo de el: »Es una inspiración para nosotros. «

Al igual que algunos de vosotros, yo sé lo que es enfrentarse con la desilusión y la humillación. Cuando era jovencito, me gustaba jugar al softbol [variación del béisbol] en la escuela durante los recreos. Recuerdo cómo siempre había dos capitanes que iban escogiendo un jugador a la vez para integrar los equipos. Claro que los que jugaban mejor siempre eran elegidos primero y los demás en forma descendente dependiendo de cuan buenos fueran. El que lo eligieran a uno en cuarto o quinto lugar no estaba mal, pero que lo eligieran por ser el único que quedaba y lo pusieran en la posición del campo que menos afectara al equipo era realmente terrible. Yo sé, por haberlo sufrido en carne propia, cómo se sienten esos jovencitos.

Recuerdo que oraba para que la pelota jamás vinieran hacia donde yo estaba, pues de seguro no la podría contener, el otro equipo anotaría una carrera y mis compañeros se reirían de mí.

Como si hubiera sucedido ayer, recuerdo el día en que mi vida cambió por completo. Todo comenzó como lo he descrito: fui el último en ser elegido. Camine angustiado hasta el rincón más relegado del campo y casi ni intervine en todo el juego. En la última entrada mi equipo ganaba por una carrera, pero el adversario estaba bateando y tenía jugadores en las tres bases. Entonces dos bateadores quedaron fuera. Uno más y nuestro equipo ganaría. De pronto el bateador del otro equipo le pegó fuerte a la pelota, la cual vino en mi dirección. ¿Podría contenerla? Me apresure para tomar posición en el lugar donde supuse que caería la pelota, eleve una plegaria silenciosa mientras corría con el guante en alto y milagrosamente atrape la pelota en el aire y mi equipo ganó.

Esta simple experiencia me hizo tener más confianza en mí mismo, fortaleció mi deseo de practicar e hizo que en lugar de ser el último al que eligieran fuera un gran contribuyente al equipo.

Todos podemos elevar nuestra confianza; podemos sentirnos orgullosos de nuestra actuación. Hay una fórmula de cinco palabras que nos puede ayudar: Nunca nos demos por vencidos.

La oposición está siempre presente; la tentación de apartarnos de nuestro camino está siempre latente. El poeta Joseph L. Townsend escribió la letra del himno que dice:

«Haz el bien si la decisión es tuya. El Espíritu te guiara; y su luz, si lo bueno estás haciendo, en tu vida siempre brillara.»

Un prudente padre, hablándole a su hijo sobre las decisiones que se toman en la vida, le aconsejó diciendo: «Hijo, si alguna vez te encuentras en un lugar en el que no deberías estar, ¡lárgate de allí!». Un buen consejo para un hijo y también para un padre.

Muy a menudo le cargamos la culpa a Lucifer de toda tentación a la que nos enfrentamos o de todo pecado cometido. Las palabras del apóstol Pablo nos hacen entender mejor el concepto. A los corintios Pablo aconsejó:

«No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejara ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar» (I Corintios 10:13).

Como poseedores del sacerdocio tenemos la responsabilidad de ser firmes en lo que sabemos que es debido. Hace algunos años, cuando David Kennedy fue nombrado Ministro del Tesoro de los Estados Unidos, un reportero intentó hacerle una jugarreta con la pregunta:

-Señor Kennedy, ¿cree usted en la oración?

La respuesta fue:
-Sí, creo.

Después la estocada:
-Señor Kennedy, ¿usted ora?

La respuesta fue firme:
-¡Creo en la oración y oro!

El mes pasado un enorme jet 747 sufrió una avena en uno de los costados mientras volaba sobre el Pacífico, expulsando a nueve pasajeros hacia la muerte y poniendo en serio peligro la vida de todos los demás. Cuando el piloto, el capitán David Cronin, fue entrevistado tras haber aterrizado el avión en Honolulu, se le preguntó: «¿Que hizo cuando se dio cuenta del daño sufrido por la nave? ¿Cómo reaccionó?»

El capitán Cronin contesto: «Primero ore y después di manos a la obra». Mis hermanos, este es un plan inspirado para todos nosotros: Orar y después dar manos a la obra.

En los apuros y los apremios que nos impone la vida, existe la tendencia a pensar únicamente en nosotros mismos. El así hacerlo encoge nuestra visión y distorsiona la forma en que vemos la vida. Cuando el interés por los demás reemplaza al egoísmo, nuestro progreso se hace mayor.

Esta noche hemos presenciado el otorgamiento al presidente Ezra Taft Benson del mayor de los honores que se conceden dentro del programa Scout. Este reconocimiento no se entrega como resultado de una acción independiente ni de un servicio pasajero. Más bien sirve de muestra de aprecio por toda una vida de servicio constante y abnegado a la juventud. Se dijo del Señor que »anduvo haciendo bienes», y el presidente Ezra Taft Benson es un ejemplo diario de ese mismo atributo.

En la reunión de febrero del Consejo Ejecutivo Nacional de los Scout, se premió a jóvenes que salvaron la vida de otras persona durante el pasado año. Uno de los que recibieron ese reconocimiento fue un joven poseedor del Sacerdocio Aarónico, Thomas T. Nelson, de quince años de edad, quien vive en Lacey, Estado de Washington.

Tom había rescatado a dos jóvenes de un turbulento río donde podrían haber muerto ahogados. Me conmovió su humilde y al mismo tiempo poderosa reacción al recibir el premio: «¡Me tiré al agua y los saqué!”

Miles de scouts fueron héroes al afectar positivamente la vida de otros durante la campana titulada «Los scouts en favor de alimentos». Un cierto sábado, precedidos por la debida publicidad, se pidió a las amas de casa de los Estados Unidos que contribuyeran con alimentos en lata para dar de comer a los pobres. Los scouts fueron quienes facilitaron ese objetivo. Cientos de toneladas de alimento se recolectaron, se almacenaron y se distribuyeron. Quienes recibieron la ayuda fueron alimentados: y los scouts que cuerpo y la mente, y que están colaboraron vivieron una experiencia inolvidable, pues anduvieron haciendo el bien.

Sirviendo en varias partes del mundo hay una enorme fuerza misionera que está haciendo el bien. Enseñan la verdad, disipan la obscuridad, esparcen la dicha y traen preciosas almas a Cristo.

Hace pocas semanas, estando en la Ciudad de Guatemala, fui testigo de un milagro moderno, el resultado mismo de la guía de Dios a sus siervos y de la bendición de Su pueblo.

En una conferencia regional, casi doce mil miembros colmaron el Estadio del Ejército, el principal escenario local de fútbol. El sol bañaba con sus rayos a la numerosa congregación, mientras el Espíritu del Señor llegaba a todos los corazones.

Ese era un día de acción de gracias que conmemoraba el aniversario número cuarenta y dos de la llegada de los primeros misioneros a esa tierra. John Forres O’Donnal dirigió la palabra. En 1946, él era el único miembro de la Iglesia en Guatemala y mediante una gestión ante el entonces presidente George Albert Smith, el hermano O’Donnal facilitó la entrada de los primeros misioneros. Su esposa, Carmen Gálvez de O’Donnal, fue el primer converso en bautizarse, el 13 de noviembre de 1948. Y ese día de conferencia, al igual que a lo largo de todos los años de casados, ella se sentó junto a su esposo.

Mientras el presidente O’Donnal hablaba, pensé en los muchos misioneros que fueron a esa tierra y en las pruebas que tuvieron que soportar, los sacrificios que hicieron y la forma en que bendijeron la vida de tantas personas. La experiencia de uno de ellos describe la devoción de todos. Aun cuando ya en una ocasión he mencionado lo que le tocó vivir a ese misionero, después de mi reciente visita a Guatemala, me siento inspirado a contaros otra en cuanto a ello.

Mientras serbia en Guatemala como misionero de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el élder Randall Ellsworth sobrevivió un terrible terremoto, como resultado del cual le cayó una viga sobre la espalda, paralizándole las piernas y causándole una lesión en los riñones. Fue el único estadounidense afectado por el terremoto, el cual quitó la vida a unas dieciocho mil personas.

Después de recibir tratamiento médico de urgencia, el élder Ellsworth fue llevado en avión hasta un gran hospital cerca de su casa, en el Estado de Maryland. Durante su convalecencia en ese lugar le entrevistó un reportero, lo cual vi por televisión. El hombre le preguntó:

-¿Puede caminar?
-Todavía no-respondió.-Pero ya lo haré.
-¿Cree que podrá terminar su misión?
-Hay quienes piensan que no, pero yo sé que sí,-fue la contestación.

-Puesto que el presidente de mi Iglesia está orando por mí, al igual que mi familia, mis amigos y mis compañeros de misión, sé que regresare a Guatemala. El Señor quería que yo predicara el evangelio allí por dos años y eso es lo que tengo la intención de hacer.

Después vino un riguroso periodo de fisioterapia, caracterizado por un silencioso pero elogiable valor. Poco a poco comenzó a recobrar la sensación en las piernas casi sin vida. Más fisioterapia, más valor, más oración.

Randall Ellsworth finalmente caminó hasta el avión que le llevó de regreso a la misión a la que había sido llamado a servir y a la gente a quien él amaba, dejando atrás a los escépticos y a los que dudaban, pero también a cientos de personas maravilladas ante el poder de Dios, el milagro de la fe y la recompensa de la determinación.

En Guatemala, Randall cumplió con sus responsabilidades, caminando con la ayuda de dos bastones. Su paso era lento y calculado. Pero un día mientras estaba de pie frente al presidente de misión, el élder Ellsworth le escuchó decir algo que le costó creer: «Usted ha sido el receptor de un milagro. Su fe ha sido recompensada, si tiene la confianza necesaria, y si conserva su fe y su valor admirables, ponga esos dos bastones sobre mi escritorio y camine.»

Lentamente, Randall colocó primero un bastón y después el otro sobre el escritorio del presidente de misión, se volvió hacia la puerta y hacia su futuro-y caminó.

Hoy, Randall Ellsworth es médico, un buen esposo y un padre amoroso. Su presidente de misión no fue otro que John Forres O’Donnal, el hombre que ayudó a llevar la palabra del Señor a Guatemala, el líder que el domingo 5 de marzo pasado se dirigió a aquella vasta congregación en la conferencia regional.

John O’Donnal vino a verme a mi oficina recientemente y en su proverbial modestia me contó la experiencia que había tenido con Randall Ellsworth y me dijo: «Juntos hemos sido testigos de un milagro. Yo guarde uno de los bastones que él puso sobre mi escritorio aquel día cuando le desafié a que caminara sin ellos. Quisiera que usted se quedara con el otro.» Con una sonrisa amigable dejó mi oficina y regresó a su hogar en Guatemala.

Este es el bastón que me obsequió, el cual sirve de testigo silente de que nuestro Padre Celestial escucha nuestros ruegos y nos bendice. Es un símbolo de fe y un recordatorio de valor.

Hermanos del sacerdocio, al igual que Philip Pirrip, el personaje de Charles Dickens, tenemos grandes esperanzas. Nos aguarda la meta de la vida eterna. Ruego que podamos seguir adelante indeclinablemente hasta lograrla y, como lo dirían nuestros jóvenes en su forma de hablar: «¡Démosle con todo para adelante!» En el nombre de Jesucristo. Amén.

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Yo testifico

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Yo testifico
por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

Ezra Taft Benson»Como testigo especial de Jesucristo, y como su humilde siervo, tengo ahora la obligación y el privilegio, según me lo indique el Espíritu, de dar testimonio categórico de lo que se es verdadero.»

Mis amados hermanos, mi corazón rebosa de sentimientos de ternura al terminar esta gran conferencia de la Iglesia.

Hemos sido abundantemente bendecidos al escuchar el consejo y el testimonio de los que nos han dirigido la palabra.

Como testigo especial de Jesucristo, y como su humilde siervo, tengo ahora la obligación y el privilegio, según me lo indique el Espíritu, de dar testimonio categórico de lo que se es verdadero, y así lo haré (Alma 4: 19).

Testifico que somos hijos espirituales de un Dios amoroso, nuestro Padre Celestial (Hechos 17:29; I Nefi 17:36); que Él tiene un grandioso plan de salvación mediante el cual sus hijos pueden ser perfeccionados como Él lo es y tener un regocijo completo como Él lo tiene (1 Nefi 10:18; 2 Nefi 2:25; Alma 24:14; 34:9; 3 Nefi 12:48; 28: 10).

Testifico que en nuestro estado preterrenal nuestro Hermano mayor en el espíritu, que es Jesucristo, fue preordinado como nuestro Salvador en el plan de salvación del Padre (Mosíah 4:6-7; Alma 34:9) Él es el capitán de nuestra salvación y el único medio por el que podemos regresar a la presencia de nuestro Padre Celestial para obtener esa plenitud de gozo (Hebreos 2: 10; Mosíah 3:17; Alma 38:9).

Testifico que Lucifer también estuvo en el concilio de los cielos y que procuró destruir el albedrío del hombre, y que se rebeló (Moisés 4:3). Hubo una guerra en los cielos y una tercera parte de las huestes fueron arrojadas a la tierra y se les negó recibir un cuerpo (Apocalipsis 12:7-9; D. y C. 29:36-37). Lucifer es el enemigo de toda rectitud y busca la desdicha de todo el género humano (2 Nefi 2:18. 27; Mosíah 4: 14).

Testifico que todos los que vienen a la vida terrenal aceptaron el plan del Padre Celestial (Abraham 3:26). Tras haber demostrado que eran fieles en su primer estado, en los cielos, están ahora sujetos a las pruebas de la vida mortal en este segundo estado. La probación supone hacer todo lo que el Señor requiera (véase Abraham 3:25). A los que demuestren ser fieles en este segundo estado les será aumentada gloria sobre su cabeza para siempre jamas (Abraham 3:26). Seguir leyendo

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Vicio o libertad

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Vicio o libertad
por el élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

Russell M. Nelson«Tenemos la libertad de habituarnos a las drogas o no, pero una vez que decidimos usar alguna sustancia que forma habito, estamos sujetos a las consecuencias de esa decisión. «

Siento la necesidad de referirme a un problema que nos concierne a todos: la epidemia mundial de la adicción a las drogas.

En mi carrera como medico, comencé a estudiar sobre las drogas desde el principio. Todo medico dedica meses a tomar cursos especializados que le enseñan sobre los posibles beneficios y riesgos de los componentes de los medicamentos. Una de las virtudes de los buenos médicos es el recetar las drogas debidas. Generalmente, cuando se sigue su consejo con cuidado, los resultados son muy favorables. Al hablar sobre este tema, por cierto que no me estaré refiriendo a la aplicación del conocimiento actual por parte de profesionales debidamente educados.

Pero si uno mi voz a la de muchas otras personas en el mundo entero que advierten contra el abuso de las drogas mas allá de los limites de lo recetado, y contra el consumo recreativo o social de sustancias químicas en el cual tan a menudo caen en forma inocente los mal informados.

De un simple experimento considerado inofensivo, puede desencadenarse un serio vicio. De las pruebas emergen los hábitos; de los hábitos sale la dependencia; de la dependencia resulta la adicción. Sus cadenas pesan sobre la persona en forma gradual, y sus eslabones esclavizantes son demasiado pequeño para que se les perciba, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlos. Por cierto que las drogas son el «guiso» moderno por el cual se venden las almas. Ninguna familia esta exenta de ese riesgo.

Pero el problema va mucho mas allá de las drogas más dañinas. Su uso por lo general comienza con el cigarrillo. El tabaco y las bebidas alcohólicas contienen sustancias adictivas y son las que más se usan las que resultan mas caras a la sociedad. Seguir leyendo

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Una mano de hermanamiento

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Una mano de hermanamiento
por el élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles

M. Russell Ballard«Debemos preguntarnos, ¿cómo debería tratar a los recién llegados que llegaran a mi barrio si yo fuera la única persona que van a conocer? Cada uno de los miembros de la Iglesia debe desarrollar atributos de calidez, sinceridad y amor por los recién llegados.»

Hermanos y hermanas, el tema al que deseo referirme es uno acerca del cual los miembros de las Autoridades Generales están profundamente preocupados. He titulado mi discurso: »Una mano de hermanamiento’ ‘ .

En el Nuevo Testamento, leemos que a Pedro, el cabeza de la Iglesia, luego de la resurrección y ascensión del Salvador, se le informó en una visión que el evangelio era para toda la humanidad. El dijo: «En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia» (Hechos 10:3>35). Este mismo mensaje aparece en el Libro de Mormón y en Doctrina y Convenios. Toda alma debe tener la oportunidad de escuchar y luego de aceptar o rechazar el evangelio.

En la Iglesia, usamos la palabra hermanamiento para describir nuestros esfuerzos con respecto a: (1) alentar a los miembros menos activos para que vuelvan a participar plenamente y (2) ayudar a los nuevos conversos a integrarse en la Iglesia después del bautismo. Creo que esos significados son validos, pero para mi la palabra hermanamiento tiene un significado mucho mas amplio. Creo que nosotros los miembros no tenemos la opción de extender una mano de hermanamiento sólo a nuestros parientes, a nuestros amigos, a algunos miembros o a aquellas personas seleccionadas que no sean miembros de la Iglesia y que hayan expresado un interés en ella. A mí me parece que el limitar nuestra responsabilidad de hermanar es contrario al Evangelio de Jesucristo. El Salvador ofreció los efectos de su sacrificio expiatorio a todo el genero humano. El dijo: »Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios» (D. y C. 18:10). ¿Podemos justificarnos si no tenemos esto en cuenta? Permitidme daros algunos ejemplos para ilustrar mi mensaje.

Hacia el final de su ministerio, el Jesús resucitado instruyó a sus discípulos con estas palabras: »Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mateo 28:19-20). Esa misma instrucción se encuentra vigente en la actualidad; de hecho, a las Autoridades Generales, a los misioneros y a otros miembros de la Iglesia, se les ha dado la comisión de viajar por todo el mundo para enseñar el evangelio. Seguir leyendo

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Un llamado a servir

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Un llamado a servir
por el élder David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight«Algunos expertos calculan que hay unas seis mil parejas que podrían servir en una misión ahora. La incorporación de muchos de estos matrimonios, llenos de cualidades y experiencia, llevará bendiciones incontables.»

Cuando nos levantamos hace unos momentos para cantal »El Espíritu de Dios», pude visualizar aquel bello y pequeño Templo de Kirtland, Ohio, construido por santos valientes que pasaban por un periodo de pobreza y persecución interminables pero que encontraban respaldo en su abundante fe en Dios. Con la imaginación pude ver el templo lleno de devotos santos esperando el momento de la dedicación, y muchos reunidos afuera con la esperanza de poder escuchar la inspirada oración del Profeta, porque sabían que «la autoridad de Dios estaba sobre él» (Matthias Cowley. Wilford Woodruff: History of His Life and Labors, Salt Lake City: Bookcraft, 1964, pág. 68). Y luego, el momento en que la alegría debe de haber inundado sus corazones al cantar ese nuevo himno. »El Espíritu de Dios», precipitadamente escrito en el dorso de un sobre por el hermano Phelps, para no perder el sentimiento celestial que lo había inspirado.

Nosotros, como ellos aquel día. hemos cantado:

Visiones y dones antiguos volviendo,
Y ángeles vienen cantando loor. . .
El conocimiento de Dios se aumenta,
El velo del mundo se ve descorrer.

Cantemos, gritemos, con huestes del cielo.
¡Hosana, Hosana al Dios de Belén!
A Él se ha dado poder y dominio
De hoy para siempre, amén, y amén.

El Espíritu llenó sus corazones entonces, al igual que nosotros hemos sido bendecidos con Él esta tarde.

Cuan agradecidos estamos por nuestra herencia pionera y por la historia de los comienzos de la Iglesia, cuando el evangelio fue revelado y restaurado con pureza y verdad. Solamente ciento cincuenta años separan los sacrificios y problemas de Kirtland de nuestras angustias y cometidos personales. Seguir leyendo

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Un corazón obediente

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Un corazón obediente
por el élder Monte J. Brough
del Primer Quórum de los Setenta

Monte J. Brough«Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa y todo lo que este a mi alcance para ayudar en esta gran causa.»

Después de haber estado aquí, sentado por alrededor de cien minutos, os puedo asegurar que estos grandes sillones rojos realmente no son tan cómodos como parecen.

El jueves por la tarde estabamos en nuestro hogar, celebrando bulliciosamente el cumpleaños de uno de nuestros hijos. Sonó el teléfono y una voz femenina dijo: «Hermano Monte Brough, ¿podría esperar un momento? El presidente Hinckley desea hablar con usted».

Para que hicieran silencio dije en voz alta: «¡Es el Presidente Hinckley!» Os aseguro que inmediatamente se hizo un silencio rotundo.

El presidente Hinckley acudió al teléfono y dijo: »Hermano Brough, ¿le sería posible venir a hablar conmigo?» En fracción de segundos respondí con cierto orgullo a un par de preguntas, después de lo cual dije «Presidente Hinckley, su llamada me ha tomado de sorpresa».

Él respondió: »No se preocupe; solamente vamos a darle una escoba nueva para que pueda barrer los escalones del frente del edificio de las oficinas de la Iglesia».

Presidente Hinckley, quiero que usted y las demás Autoridades Generales sepan que me sentiría muy honrado de aceptar la escoba y barrer esos peldaños donde usted ha caminado, donde el presidente Benson ha caminado y donde han caminado todos estos hombres a quienes admiro y quiero con todo mi corazón.

Hace algunos años, mientras presidía la Misión Minneapolis, Minnesota, ocurrió un acontecimiento muy interesante, y me gustaría utilizar esa experiencia para expresar mi testimonio.

Un terrible ciclón azotó la región, causando los estragos suficientes como para merecer la atención de los noticieros de la red de canales nacionales en California, Arizona, Utah y Idaho. Casi instantáneamente, los teléfonos en la oficina de la misión empezaron a sonar. Durante aproximadamente dos o tres horas, los padres continuaron llamando de diferentes partes para cerciorarse del bienestar de su hijo o hija en la misión. Seguir leyendo

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Un camino aún más excelente

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Un camino aún más excelente
por el élder Robert E. Sackley
del Primer Quórum de los Setenta

Robert E. SackleyPara encontrar «un camino aun mas excelente», debemos dejar de lado nuestro antiguo ego, nuestros viejos hábitos nuestra antigua manera de pensar.

Mis amados hermanos y hermanas, deseo hablaros hoy acerca de un tema que considero uno de los mayores desafíos de la actualidad: La necesidad de encontrar »un camino aun mas excelente». Fue el apóstol Pablo quien dijo: »Procurad, pues. los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun mas excelente».

¿Por que debemos todos procurar «un camino aun mas excelente» y que significa’? Encontrar »un camino aun mas excelente» significa estar totalmente convertido al Evangelio del Señor Jesucristo y hacer todo lo posible por cumplir con los convenios que hicimos cuando nos convertimos en sus discípulos.

El gran profeta Alma, hablando de su propia vida, dijo:

» . . . me he arrepentido de mis pecados, y el Señor me ha redimido; he aquí, he nacido del Espíritu.
»Y el Señor me dijo: No te maravilles de que todo el genero humano, si, hombres y mujeres. toda nación, familia, lengua y pueblo. deben nacer otra vez; si, nacer de Dios, ser cambiados de su estado carnal y caído a un estado de rectitud, siendo redimidos de Dios. convirtiéndose en sus hijos e hijas:
»y así llegan a ser nuevas criaturas; y a menos que hagan esto, de ningún modo pueden heredar el reino de Dios.» (Mosíah 27:25-26 )

El estar convertido al Evangelio de Jesucristo significa andar en vida nueva. Significa aprender a someterse al influjo del Espíritu y a hacer lo que el Señor espera que hagamos. Significa preocuparnos y servir a nuestros semejantes con un deseo profundo y sincero, en lugar de dedicarnos a alcanzar los deseos naturales de nuestra propia vida. En nuestra época existe una gran tendencia a dejar de lado las cosas del Espíritu y a participar mas y mas de las cosas mundanas. Parece que vivimos en un mundo donde la gente no se preocupa mucho por los demás porque esta muy ocupada preocupándose por si misma. Como discípulos de Cristo, debemos olvidarnos de nosotros mismos y servir a los demás. Seguir leyendo

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Tomemos las decisiones correctas

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Tomemos las decisiones correctas
por el obispo Robert D. Hales
Obispo Presidente de la Iglesia

Robert D. Hales«Cada vez que tomemos una decisión, debemos sopesar el efecto final que esta puedan tener en nuestra meta de obtener la vida eterna.»

Las Escrituras nos enseñan que el tomar las debidas decisiones es una parte importante de nuestra probación mortal. Pero, ¿cómo tomamos las decisiones correctas cuando hay tantas tentaciones y tantas personas diciéndonos lo que ellos piensan que debemos hacer con nuestra vida?

Hay tres elementos importantes que nos ayudaran a hacerlo:

Primero, debemos establecernos un plan eterno con objetivos y fijarnos el cometido de lograrlos.

Segundo, tenemos que estudiar y orar diariamente sobre las decisiones que debemos tomar para recibir guía espiritual, valor y determinación.

Terceros cada vez que tomemos una decisión debemos examinar los motivos que tenemos para tomarla.

Necesitamos un plan eterno. Una fábula de Esopo, «El hombre, el niño y el asno», ilustra el plan de la vida y lo difícil que es alcanzar el éxito. El objetivo del hombre y el niño era ir hasta el mercado de la ciudad, vender el asno y con el dinero comprar las provisiones para el invierno. Al empezar su jornada, el padre iba montado en el asno Pero, al pasar por la primera aldea, los aldeanos dijeron: «El con comodidad y con holgura, ¡y a pie la pobre criatura!» Así que el padre se bajó e hizo que su hijo montara en el asno.

En la siguiente aldea, la gente empezó a murmurar: «¡El niño cómodamente montado y el pobre padre a pie y cansado!»

Frustrado, el padre resolvió subirse también al asno; y así entraron al pueblo contiguo, en el que los aldeanos comentaron: «¡Que gente desconsiderada! ¡Llevar a la pobre bestia de tal modo cargada!» Seguir leyendo

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Tenemos una tarea

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Tenemos una tarea
por el élder Lloyd P. George
del Primer Quórum de los Setenta.

Lloyd P. George»Tenemos una gran responsabilidad sobre nuestros hombros, una gran tarea a la que todos hemos sido llamados.»

En varias ocasiones, el presidente Harold B. Lee declaró que no se necesita una nueva organización que se haga cargo de las necesidades de los miembros de la Iglesia, ya que lo único que se requiere es que el sacerdocio del Señor se ponga en acción.

Hermanos del sacerdocio, tenemos una gran responsabilidad sobre nuestros hombros, una gran tarea a la que todos hemos sido llamados. Pero, ¿hemos sido escogidos? Si no lo consideramos así, entonces probablemente no lo hayamos sido. El Señor ha sido explícito en su amonestación de que nos preparemos, al declarar:

»Yo reprendo y castigo a todos los que amo; se, pues, celoso, y arrepiéntete.
«He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.» (Apocalipsis 3: 19-20.)

Esa es la exhortación, mis hermanos.

Cierto día, dos de nuestros misioneros llamaron a una puerta a la que acudió un hombre de aproximadamente setenta años. Él les dijo »No, no creo que yo me interese, pero déjenme preguntar a mi hermana y a mi madre. Tal vez ellas deseen hablar con ustedes». Como dije, él tendría aproximadamente setenta años, la hermana tal vez ochenta, y la madre tenia noventa y nueve.

Los misioneros les enseñaron y se fijo una fecha para el bautismo. La madre se emocionó tanto y se sintió tan feliz que tuvieron que internarla en el hospital, de manera que se tuvo que fijar otra fecha. Durante la reunión de testimonios, efectuada después de que la madre fue bautizada, y creo que esto es lo mas importante, ella dijo: »Durante ochenta años he estado esperando este momento. Cuando tenia veinte años, los misioneros me enseñaron las charlas pero no me exhortaron a entrar en las aguas del bautismo. ¡Que feliz me siento por este día!» Esa hermana cumplió los cien años el día de su bautismo. Seguir leyendo

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Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón

Conferencia General Octubre 1988
Tenemos que inundar la tierra con el Libro de Mormón
por Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

«Dios me ha revelado la absoluta necesidad de llevar el Libro de Mormón al mundo ahora y de un modo maravilloso. Todos vosotros debéis ayudar en esta tarea y en esta bendición que Dios ha depositado sobre toda la Iglesia: sobre todos los miembros de Sión.»

Mis amados hermanos, me regocijo junto con vosotros en otra magnífica conferencia general de la Iglesia. Siempre me lleno de gran inquietud al acercarse estas conferencias; pero ruego humildemente que el Espíritu Santo se derrame sobre nosotros en gran abundancia al escuchar los inspirados consejos y mensajes del Señor por medio de sus siervos.

Este ha sido un año memorable en la historia de la Iglesia en lo que respecta al uso de la clave de nuestra religión, o sea, el Libro de Mormón. Este sagrado libro de Escrituras ha traído mas almas a Cristo que nunca antes, tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Aunque son muchísimas las personas a las que habría que elogiar por este progreso, el tiempo nos permitirá mencionar tan solo a algunas.

Encomiamos a todos los que han participado en la producción y distribución del video de la Iglesia sobre el Libro de Mormón titulado Un legado singular. Ese video ha producido un impacto poderoso en los que lo han visto, y decenas de miles de ejemplares se distribuyeron en las semanas que siguieron a la primera exhibición.

Os elogiamos a vosotros, los líderes y los maestros de las diversas organizaciones de la Iglesia, por la forma inspirada en que habéis usado el Libro de Mormón para educar a una generación que pueda redimir a Sión. En muchos casos, un niño pequeño ha llevado a uno de sus padres al Señor gracias al programa de lectura del Libro de Mormón que lleva a cabo la Primaria.

Felicitamos a los miembros de la Iglesia que han participado en el programa del Libro de Mormón de familia a familia, poniendo su fotografía y haciendo constar su testimonio en ejemplares del Libro de Mormón Esos testimonios se han traducido a muchos idiomas y los misioneros han repartido los ejemplares por todo el mundo, lo cual ha contribuido a traer a miles de conversos cada año. Seguir leyendo

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Seguiré el plan que Dios tiene para mi

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Seguiré el plan que Dios tiene para mi
por Michaelene P. Grassli
Presidenta General de la Primaria

Michaelene P. Grassli«Si siguen el plan de Dios, sabrán que hacer y esa es una forma de ejercer control sobre sí mismas.»

Gracias, hermana Winder, por su mensaje tan importante. Deseo reconocer en público el cariño y el profundo respeto que usted y la hermana Kapp me inspiran. Valoro mucho las experiencias que tenemos juntas y la obra que llevamos a cabo.

Mi mensaje de hoy es para ustedes, niñas de diez y once años.

Cuando yo tenia unos diez años, en una tarde de verano me fui con una amiga, llevando mantas y galletitas, al campo de heno que había detrás de nuestra casa en el estado de Idaho. En medio del verano, el heno tenia un perfume dulzón, estaba denso y era tan alto que, después de extender las frazadas sobre el y sentarnos en ellas a comer las galletas, formaba una pared a nuestro alrededor escondiéndonos de la vista de cualquiera. Aquel pedacito de terreno era nuestro propio mundo.

Nos gustaba recoger dientes de león, que abundaban por allí y eran muy grandes; les cortábamos los tallos a lo largo (¿han hecho eso alguna vez’?), los sumergíamos en el agua del canal y nos quedábamos observándolos; los tallos empezaban a rizarse en la punta; cortándolos un poco mas, todos los pedacitos se rizaban hasta que todo el tallo era como un pompón de fibras rizadas.

Aquella fue una tarde de maravilla para nosotras. Estabamos solas bajo el cielo brillante, azul y claro del verano; parecía que Dios hubiera creado la tarde y los dientes de león especialmente para que los disfrutáramos nosotras. Le pregunte a mi amiga:

-¿No te sientes feliz por dentro?

Ella me miró y me dijo: -No, yo no.

Su respuesta brusca y casi fría me sacudió y exclamé:

-¡Cómo es posible! Seguir leyendo

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Respondedme

Conferencia General Octubre 1988logo 4
Respondedme
por el élder Neal A. Maxwell
del Consejo de los Doce

Neal A. Maxwell«El Evangelio restaurado de Jesucristo nos da una multitud de respuestas. Pero Jesús hizo también preguntas escudriñadoras que nos dicen aun mas sobre el arduo recorrido que tienen que seguir los que son discípulos.»

Me uno a los demás en dar la bienvenida a todas las nuevas Autoridades Generales, incluso al élder Richard Scott en el Consejo de los Doce.

Hace años ya, el élder Scott fue llamado como presidente de misión. El distinguido almirante que era su jefe entonces se quedó perplejo y hasta fastidiado de que el élder Scott hubiera aceptado el llamamiento. Mas adelante, ese mismo almirante. un destacado servidor publico, escribió un libro titulado ¿Por que no los mejores? Sugiero que la respuesta a la pregunta del almirante con respecto a aquel llamamiento se encuentra en el mismo titulo de su libro, el cual puede aplicarse hoy también al ver que el Señor ha llamado a uno de »los mejores».

Esforzarnos sinceramente por seguir a Jesús probara nuestra fe y paciencia. . . a veces dolorosamente. (Mosíah 23:21.) Mas, con todas sus dificultades, esta jornada terrenal es la mas importante.

Como sabemos, el Evangelio restaurado de Jesucristo nos da una multitud de respuestas. Pero Jesús hizo también preguntas escudriñadoras que nos dicen aun mas sobre el arduo recorrido que tienen que seguir los que son discípulos. A los que indagaron dudando de Su autoridad, Jesús, a su vez, les hizo una pregunta penetrante, diciendo luego: »Respondedme»; mas ellos no pudieron responderle. (Véase Marcos 1 1:29-30.) Para todas sus preguntas, que hoy se pueden aplicar lo mismo que entonces, la exhortación »Respondedme» tiene actualmente la misma validez.

»Y los nueve, ¿dónde están?» pregunto Jesús, refiriéndose a los leprosos sanados que no se volvieron para agradecerle (Lucas 17:17; cursiva agregada). ¿No somos a menudo como esos nueve? Recibir las bendiciones de Dios sin reconocer la Fuente de la que provienen es ser ajeno a la realidad así como a la gratitud. Seguir leyendo

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Que salisteis a ver?

Conferencia General Octubre 1988logo 4
¿Que salisteis a ver?
por el élder Gerald E. Melchin
del Primer Quórum de los Setenta.

Gerald E. Melchin«He podido observar la vida de todos los profetas que han tenido una influencia en mi vida, y me he dado cuenta de que todos ellos han cumplido con el papel que describió el Maestro.»

Cuando uno recibe una llamada telefónica de la Oficina de la Primera Presidencia o de uno de los consejeros de la Primera Presidencia, la vida entera parece dar un gran vuelco. No me es posible expresar los pensamientos que han acudido a mi mente y a mi corazón desde el viernes que converse con el presidente Monson.

Al pensar en la asignación de dirigirme a vosotros esta noche, me sentí muy humilde y, a la vez, considere que es un gran honor y privilegio el poder expresar mi testimonio del Salvador ante poseedores del sacerdocio de la Iglesia de todo el mundo. ¡Es verdaderamente un gran honor!

Es mucho lo que le debo al Señor, porque me ha bendecido mucho.

Ruego que pueda apoyar a las Autoridades en las asignaciones que se me den, y hacerlo de tal manera que pueda pagarle al Señor, en una mínima porción, por esas ricas bendiciones que me ha dado. Me ha bendecido con las cosas de mas valor en la vida. Me ha bendecido con una buena compañera, a quien me une un amor especial, y quien me ha brindado su apoyo a través de todas mis actividades, tal como yo he tratado de hacerlo con ella. Creo que en estos momentos ella esta tan confusa como yo, al pensar en los cambios a que nos tendremos que adaptar en nuestra vida futura. Me ha bendecido con hijos de los que me siento muy orgulloso, y que están también al servicio del Señor. No sé que otra cosa podría uno pedirle a nuestro Padre Celestial que fuera de mas valor. Sé que ellos también tendrán que hacer algunos cambios en su vida, ya que no estaremos viviendo tan cerca el uno del otro como hemos estado acostumbrados, pero sé que contare con su apoyo y que harán los ajustes necesarios. Seguir leyendo

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Que pensáis del Cristo?

Conferencia General Octubre 1988logo 4
¿Que pensáis del Cristo?
por el élder Dallin H. Oaks
del Quórum de los Doce Apóstoles

Dallin H. Oaks«En una época en que muchos ponen en tela de juicio la divinidad de Jesucristo o dudan de la realidad de su expiación y resurrección, se necesita mas que nunca el mensaje de ese segundo testamento, el Libro de Mormón.

«¿Qué pensáis del Cristo’?» (Mateo 22:42.) Esta pregunta es tan profunda hoy día como lo fue cuando la usó Jesús para confundir a los fariseos hace casi dos mil años. Como una espada, afilada y poderosa, descubre lo escondido, separa la verdad del error y penetra el corazón de la creencia religiosa.

He aquí algunas respuestas que oímos en la actualidad.

Algunos alaban a Jesucristo como el »más grande maestro que haya existido» pero niegan que es el Mesías, el Salvador o el Redentor. Algunos prominentes teólogos enseñan que nuestro mundo secular necesita un «nuevo concepto de Dios» desprovisto de lo sobrenatural. Rechazan la idea de que el sufrimiento de un Dios pueda ayudar a resolver el dolor y la tragedia del hombre moderno. (John A. Hardun, Christianity in the Twentieth Century, Garden City, N. Y.: Doubleday and Co., 1971, págs. 356, 359.)

Un obispo de una religión cristiana declaró que »Jesús fue en todo sentido un ser humano, tal como nosotros». (»One Clergyman’s Views on the ‘Death of God’ », M.S. News and World Report, 18 de abril de 1966, pág. 57.)

Bajo la influencia de esas enseñanzas muchas religiones son como el credo de los humanistas que dicen que »ninguna deidad nos salvara sino que debemos salvarnos solos» (The Enciclopedia of American Religions: Religious Creeds, 1a. edición, editada por J. Gordon Melton, Detroit: Gale Research Co., 1973, pág. 641).

Otra religión, que afirma tener sus raíces en el cristianismo, mantiene que la crucifixión de Jesús no fue el cumplimiento de su misión sino la evidencia de su fracaso; además, enseña que no limpió el pecado original del genero humano y que otro Mesías debe venir para completar nuestra salvación y establecer el reino de los cielos en la tierra. Seguir leyendo

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