La universidad de la vida eterna

Conferencia General Abril 1989logo 4
La universidad de la vida eterna
por el élder F. Enzio Busche
del Primer Quórum de los Setenta

F. Enzio Busche«El templo es el lugar en que el Señor quiere que hagamos una sincera evaluación de nuestra vida mortal. Él quiere que sepamos que esta vida es un estado de probación.»

Me siento muy emocionado y me llena de gozo y gratitud poder participar en esta reunión de los Santos de los Ultimos Días en esta gran conferencia. Es imposible describir con palabras el agradecimiento que mi esposa y yo sentimos porque este es el segundo año que servimos en uno de los templos del Señor. La santidad que allí reina nos inspira todos los días.

Desde que fuimos al templo por primera vez, hace treinta años, siempre hemos considerado el templo un lugar sagrado -un lugar en el que se aprende y se sirve- pero ahora, después de habérsenos permitido concentrarnos mentalmente y con el corazón, por mas de un año, en el propósito y la santidad de la casa del Señor, sentimos renacer nuestra alma.

El primer despertar de nuestra alma ocurrió cuando se nos manifestó el Evangelio de Jesucristo por medio de la inspiración del Espíritu Santo y se nos ayudo a entender la fe, el arrepentimiento y el bautismo. Pero esta vez es como si se hubiera retirado un velo que cubría nuestra mente espiritual, y vemos el mismo evangelio con mas claridad, con colores más brillantes y con otras dimensiones que no conocíamos.

Este no es el momento ni la ocasión para que hable detenidamente sobre el significado ni el objetivo del templo, pero me gustaría hablaros de lo que he sentido y de las cosas que se me han ocurrido en la casa del Señor.

Es muy cierto que después que recibimos nuestra propia investidura volvemos a la casa del Señor para dedicarnos a la salvación de nuestros antepasados. Sin embargo, debido a la experiencia que tengo de trabajar en la casa del Señor, me he dado cuenta de que el Señor desea que todos los miembros de su Iglesia se preparen para ir al templo, no sólo para recibir las ordenanzas necesarias para su propia salvación y la salvación de sus antepasados, sino también por otras razones. Estoy convencido de que el templo es la única «universidad» con que cuenta el hombre para prepararse espiritualmente para su graduación a la vida eterna. El templo es el lugar en que el Señor quiere que hagamos una sincera evaluación de nuestra vida mortal. Él quiere que sepamos que esta vida es un estado de probación, lo cual ha sido revelado al hombre de nuestra época por medio del Libro de Mormón. Por ejemplo, leemos en Alma 12:24: Seguir leyendo

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La unión de la familia eterna

Conferencia General Abril 1989logo 4
La unión de la familia eterna
por el elder J. Richard Clarke
de la Presidencia de los Quórumes de los Setenta

J. Richard Clarke»Al aprender a ser familias cariñosas y unidas en la tierra, nuestro corazón se volverá naturalmente a nuestros parientes que están en el mundo de los espíritus.»

Hermanos, desde el pasado octubre he tenido la bendición de relacionarme con el Departamento de Historia Familiar de la Iglesia. Trabajar con este departamento nos da la oportunidad de sentir el gozo de los convenios y ordenanzas del templo cuando ponemos estos a disposición de nuestros seres queridos.

Alex Haley, el famoso autor del libro Raíces, dijo: «En todos nosotros existe una profunda hambre por conocer nuestro linaje, por saber quienes somos y de dónde venimos. Sin ese conocimiento ennoblecedor, sentimos nostalgia y, no obstante lo que logremos en la vida, existen en nosotros un vacío y una inquietante soledad».

Por medio de la historia familiar descubrimos el árbol más hermoso de la creación: nuestro árbol genealógico. Sus numerosas raíces se remontan a la historia y sus ramas se extienden a través de la eternidad. La historia familiar es la expresión extensiva del amor eterno; nace de la abnegación y provee la oportunidad de asegurarse para siempre una unidad familiar.

Moroni le dijo al joven José Smith que Elías el Profeta vendría y revelaría otra vez los propósitos, poderes y bendiciones del Santo Sacerdocio que el mundo había perdido. Por medio de las llaves que él restauraría se plantaría en el corazón de los hijos de los últimos días las promesas que se habían hecho a sus antepasados. Nuestro corazón se volvería hacia nuestros padres y, por medio de esa promesa motivadora, podrían extenderse para siempre las sagradas relaciones terrenales. Así, las familias de la tierra se convertirían en familias de los cielos.

Krister Stendahl, Obispo de la Iglesia Luterana en Estocolmo, expresó este profundo pensamiento sobre el Templo de Suecia: «¡Que maravilloso! Los únicos que extienden las bendiciones de la expiación de Jesucristo a los que han pasado mas allá de la tumba son los mormones». Y tiene razón. Las bendiciones de la Expiación se extienden mas allá de la tumba. Jesus sufrió y murió con el fin de preservar y unificar a la familia de nuestro Padre Celestial. Seguir leyendo

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La dignidad personal

Conferencia General Abril 1989logo 4
La dignidad personal
por el élder Marvin J. Ashton
del Quórum de los Doce Apóstoles

Marvin J. Ashton1«La dignidad es un proceso de esta vida; la perfección requiere un esfuerzo eterno. Podemos ser dignos de ciertos privilegios sin ser perfectos.»

En el correr de las últimas semanas he tenido algunas conversaciones que me han hecho pensar en el significado de la palabra digno. Recientemente hable con un joven de veinte años de edad sobre su actitud acerca de salir en una misión. Me dijo:

-Querría ir, pero no soy digno.
-¿Quién dice que no lo eres? -le pregunte.
-Lo digo yo -me contestó.

En otra ocasión le pregunte a una joven que estaba pensando en casarse, si lo haría en el templo. Ella me dijo:

-Me gustarla, pero no soy digna.

Le hice la misma pregunta, y me contesto que ella misma habla determinado que no era digna.

A una madre, miembro de la Iglesia, que se había enterado varias semanas antes de que su hija estaba haciendo los planes para casarse por el templo, se le preguntó si iría a la ceremonia. Ella respondió que no era digna de recibir la recomendación para ir al templo.

Cada una de estas personas aprecia haber llegado por si misma a la conclusión de que carecía de dignidad. No hay razón alguna para que nadie se vea impedido por el juicio que hace pesar sobre sí mismo. Todos tenemos derecho a beneficiarnos con la sabiduría y la percepción de un obispo y un presidente de estaca, los que nos, ayudaran a determinar nuestra dignidad y, si es necesario, nos orientaran para volver al grado de dignidad que nos permita lograr cualquiera de nuestras metas. Cuando nos amparamos únicamente en nuestro juicio y declaramos: «No soy digno» o »No soy digna», levantamos frente a nosotros una barrera que nos impedirá avanzar. No somos imparciales cuando nos juzgamos a nosotros mismos, por lo que siempre resultara prudente procurar la opinión de una o dos personas más. Seguir leyendo

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La belleza e importancia de la Santa Cena

Conferencia General Abril 1989logo 4
La belleza e importancia de la Santa Cena
por el élder John H. Groberg
del Primer Quórum de los Setenta

John H. Groberg«Al participar dignamente de la Santa Cena, adquiriremos conciencia de lo que nos. haga falta mejorar y recibiremos la ayuda y la determinación de hacerlo. Sean cuales fueren nuestros problemas, el sacramento siempre nos infundirá

Una de las invitaciones mas importantes que se nos. han hecho a los seres humanos es la de «venir a Cristo, y perfeccionarnos en El» (Moroni 10:32). ¿Cómo hacemos eso? Una de las formas mas bellas e importantes de venir a Cristo es por medio de la ordenanza de la Santa Cena.

El Señor instituyó la Santa Cena, como la conocemos hoy en día. en la ocasión que comúnmente llamamos la Ultima Cena. En cierto sentido, esta fue la ultima cena, pero en otro, fue la primera: el principio de innumerables festines espirituales.

El Señor resucitado dijo a las gentes del Libro de Mormón:

» . . . [partiréis el pan y lo bendeciréis y lo daréis] a los de mi iglesia, a todos los que crean y se bauticen en mi nombre.

«Y siempre procurareis hacer esto, tal como yo he hecho. . .

«Y haréis esto en memoria de mi cuerpo que os he mostrado. Y. será un testimonio al Padre de que siempre os acordáis de mí. Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que este con vosotros.» (3 Nefi 18:5-7.)

La profunda y conmovedora importancia de ese suceso trascendental se nos of rece a nosotros hoy; pero debemos hacer lo que hicieron ellos y seguir la doctrina de Cristo, la cual es creer en Jesús, confiar en El, arrepentirnos de nuestros pecados, tomar su nombre sobre nosotros al ser bautizados en su Iglesia, recibir el don del Espíritu Santo y obedecer a Cristo con fidelidad toda la vida. Seguir leyendo

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La adversidad y el divino propósito de la mortalidad

Conferencia General Abril 1989logo 4
La adversidad y el divino propósito de la mortalidad
por el élder Ronald E. Poelman
del Primer Quórum de los Setenta

Ronald E. Poelman«Hay consuelo y solaz en saber que no seremos probados mas allá de nuestra capacidad para soportarlo y que se nos proveerán los medios y condiciones necesarios para lograrlo.»

«La felicidad», según las palabras del profeta José Smith, «es el objeto y propósito de nuestra existencia; y también será el fin de ella, si seguimos el camino que nos conduce a la felicidad» (José Smith, Enseñanzas del Profeta José’ Smith, pág. 312). A menudo ese camino incluye la aflicción, la tribulación, la vejación y el sufrimiento físico, mental y hasta espiritual.

La adversidad, o lo que percibimos como adversidad, forma parte de la vida de cada individuo en diversas maneras. Esa adversidad puede ser la consecuencia de nuestra desobediencia a las leyes de Dios. Sin embargo, mis palabras van dirigidas a aquellos que, con justos deseos, tratan honestamente de aprender y se esfuerzan diligentemente por hacer la voluntad de Dios, y que, a pesar de todo, sufren adversidades. Hay mucho al respecto de este tema que no comprendemos, pero veamos algunas de las cosas que el Señor ha revelado.

La adversidad en la vida de las personas obedientes y fieles puede ser el resultado de enfermedades, accidentes, ignorancia, o la influencia del adversario. Para poder preservar nuestro libre albedrío, el Señor permite que a veces los justos sufran las consecuencias de la maldad de otros (I Nefi 18:16).

Algunos pueden responder a dicho sufrimiento con resentimiento, rencor, amargura, duda o temor (I Nefi 17:20). Otros, con un conocimiento y testimonio del divino plan de salvación, a menudo responden con fe, paciencia, y esperanza que nace de esa «paz . . . que sobrepasa todo entendimiento» (Filipenses 4:6-7).

El plan de salvación, que nos fue presentado y lo aceptamos en nuestra existencia premortal, incluye un periodo de probación en la tierra durante el cual experimentamos oposición en todas las cosas. Tomamos decisiones, aprendemos las con secuencias de esas decisiones y nos preparamos para regresar a la presencia de Dios. El experimentar la adversidad es una parte esencial de ese proceso. Aun sabiéndolo, decidimos venir a la mortalidad (2 Nefi 2: 16). Seguir leyendo

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Joven, confía en el Señor

Conferencia General Abril 1989logo 4
Joven, confía en el Señor
por el élder Richard G. Scott
del Quórum de los Doce Apóstoles

Elder Richard G. Scott«Se que enfrentas problemas abrumadores; a veces son tantos y tan serios que quizás te sientas incapaz de controlarlos. . . No enfrentes solo al mundo.»

Te hablo a ti, joven, a ti, que quieres hacer lo correcto, a ti, que sientes en tu corazón los deseos de vivir dignamente, digan lo que digan los demás; y a ti, que quieres sentir esos anhelos. Formas parte de la mejor generación que ha venido al mundo. Estamos orgullosos de ti. Deseo ardientemente comunicarte verdades que, si las entiendes y aplicas, cambiaran tu vida totalmente. Te pido que me ayudes: Te suplico que escuches con la mente y el corazón para que mi oración por ayudarte reciba respuesta.

Para que una madera se prenda fuego, primero hay que calentarla a una temperatura que la encienda; luego, sola se quema. Inicialmente, se requiere energía externa; pero una vez encendida, se mantiene y produce luz y calor.

Los jóvenes pasan sus primeros años de vida recibiendo ayuda de sus padres y otras personas, lo que los prepara para ser autosuficientes. Yo deseo ayudarte a «encenderte» espiritualmente para que puedas gozar de la maravillosa experiencia de irradiar fortaleza hacia los demás, mientras tu mismo creces y progresas.

Hay un fuego mas intenso que el de la madera encendida, lo produce una mezcla de aluminio en polvo y óxido de metal. Esta en si es fría y apagada, pero si se calienta a la temperatura de combustión, se convierte en una fuente de brillante luz e intenso calor que se mantiene sola.

Una vez en llama, no se apaga con métodos normales y seguirá encendida bajo agua o en otros medios donde una llama común se extinguiría. Cuando se enciende, ya no depende del medio para alimentarse: se alimenta sola.

La llama espiritual de algunas personas se deja apagar fácilmente por el mundo que las rodea; pero otras viven de tal modo que son fortalecidas y nutridas por el Señor. Y no solo vencen las tentaciones del mundo, sino que su espíritu inextinguible ennoblece la vida de los demás. Seguir leyendo

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Goles de rectitud

Conferencia General Abril 1989logo 4
Goles de rectitud
por el élder Russell C. Taylor
del Segundo Quórum de los Setenta

Russell C. Taylor»Jóvenes, hagan los siguientes goles: ir a la misión, acercarse al Señor, cumplir con la Palabra de Sabiduría, conservarse moralmente limpios y prestar servicio en la Iglesia y en la comunidad.»

Voy a dirigir mi mensaje a los jóvenes del Sacerdocio Aarónico. Y ante todos ustedes voy a admitir que si me llevan a un partido de football o de básquetbol, soy feliz. Hay cuatro equipos que son mis favoritos. Tres de ellos son de jugadores profesionales y el otro es colegial. Cuando ganan, no hay nada que mi esposa pueda hacer para que me quede quieto en el asiento. Por el contrario, cuando pierden me pongo de mal humor (cosa que este año ha sucedido con mucha frecuencia), pero al día siguiente ya no me importa.

Sin embargo, cuando un joven pierde en su preparación para la vida, eso si importa, porque tiene consecuencias duraderas.

La vida de ustedes es como jugar un partido. Desean jugar bien y dedicarse de lleno; quieren lo mejor para el equipo y quieren cumplir con las reglas para que no los saquen del partido por faltas personales. Además, quieren hacer goles.

Pero las reglas de la vida difieren a las de un partido, porque las reglas de la vida son los mandamientos de Dios. Ustedes hacen goles cuando van a la misión, cuando se acercan al Señor, cuando cumplen con la Palabra de Sabiduría, cuando se conservan moralmente limpios y cuando prestan servicio en la Iglesia y en la comunidad.

¿Cuantos goles están haciendo? ¿Están ganando’?

No me cabe la menor duda de que cuando hacen una canasta en básquetbol o un gol en el fútbol, les invade un sentimiento de satisfacción y sienten que han logrado algo. Bueno, lo mismo sucede cuando hacen «goles en el evangelio». Se sienten satisfechos con ustedes mismos; se sienten cerca de Dios; sienten el gozo de saber que están haciendo lo que El quiere que hagan. Seguir leyendo

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Este es el momento

Conferencia General Abril 1989logo 4
Este es el momento
por el élder Hugh W. Pinnock
de la Presidencia del Quórum de los Setenta

Hugh W. Pinnock»Este es el momento de cesar de culpar a otros, al gobierno, a la Iglesia, o a las circunstancias por cualquier condición desfavorable que nos acontezca. Este es el momento de asumir y aceptar nuestra responsabilidad».

Hermanos, vivimos en una  época peculiar. Ha sido llamada la era del espacio o de la computación; sin embargo, mas bien parece ser la era de culpar a todos o a todo por cualquier condición desfavorable. Culpamos a nuestros conocidos, a nuestros padres, a la Iglesia, a nuestro cónyuge, a nuestros maestros, a nuestros vecinos, al lugar donde vivimos, y hasta al clima, por nuestros problemas.

Esto no debe ser así Dios no lo quiere así; no es parte de su gran plan. Cada uno de nosotros debe comparecer ante el Redentor individualmente y rendir cuentas por lo que ha hecho. Es por eso que debemos asumir la responsabilidad por nuestras acciones. Jacob escribió: «Pues bien, mis amados hermanos, yo, Jacob, según la responsabilidad bajo la cual me hallo ante Dios, de magnificar mi oficio con seriedad, . . . vengo . . . para declararos la palabra de Dios». (Jacob 2:2; cursiva agregada.)

Por supuesto que las personas deshonestas, manipuladoras y crueles pueden causar angustia y dolor. Ocurren accidentes que pueden causar gran dolor y a veces incapacitar a una persona de por vida. Sin embargo, el juzgar, culpar y no perdonar indica que no somos responsables. Además, eso intensifica nuestro dolor e impide que cicatricen las heridas, tanto físicas como espirituales.

¿Por que pedimos o incluso queremos que alguien mas nos proporcione aquello que necesitamos, cuando nosotros mismos lo podemos proveer? Lehi nos enseñó: «Por lo tanto, Dios el Señor le concedió al hombre que obrara por sí mismo» (2 Nefi 2:16).

Sin embargo, muchos esperan que el gobierno, la Iglesia o alguna otra institución los mantenga. ¿Por que no tomamos la determinación de ser responsables por nuestras propias acciones y pensamientos? «Escogeos hoy a quien queráis servir» (Alma 30:8, Josué 24:15). Seguir leyendo

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El poder destructivo de la contención

Conferencia General Abril 1989

El poder destructivo de la contención

por el élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

«Así como tememos cualquier enfermedad que debilite la salud del organismo, del mismo modo debiéramos lamentar la contención, que es un mal que debilita el espíritu.»


Hace unos meses, mi estimado hermano, el elder Carlos E. Asay, y yo estuvimos en la cumbre del monte Nebo donde una vez estuvo Moisés. (Véase Deuteronomio 34:14.) Desde allí, vimos lo que él vio: en la distancia, a la derecha, el Mar de Galilea, del cual nace el río Jordán, que fluye hacia el Mar Muerto, que se veía a la izquierda. De frente, yacía la tierra prometida hacia la que Josué condujo a los israelitas fieles hace ya tanto tiempo.

Después, pudimos hacer lo que Moisés no pudo hacer: se nos escoltó desde el reino hachemí de Jordania hasta la frontera occidental de este con Israel. Desde allí, junto con el grupo, atravesamos el puente Allenby y sentimos la tensión que produce la presencia de los soldados armados a ambos lados del limite internacional.

Tras haber pasado esa experiencia sin contratiempos, pense en la paradoja de todo ello. Allí, en la tierra que santificó el Príncipe de Paz, ha existido la contención casi constantemente desde entonces hasta hoy.

Antes de ascender al cielo desde la Tierra Santa, el Salvador pronunció una bendición especial al decir:

«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. » (Juan 14:27.)

La paz del Señor no es precisamente política: su paz es personal; pero ese espíritu de paz interior se aleja con la contención. Esta no siempre empieza por riñas entre países, sino que las mas de las veces empieza por la persona individualmente, ya que contendemos en nuestro fuero interno por simples asuntos del bien y el mal; y a partir de la persona, la contención infecta a los demás y a las naciones como una epidemia. Seguir leyendo

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El don del espíritu santo: una brújula perfecta

Conferencia General Abril 1989

El don del espíritu santo: una brújula perfecta

por el élder James E. Faust
del Quórum de los Doce

«El Espíritu Santo es la mejor garantía de paz interior en este mundo inestable . . . calma los nervios, da aliento de paz a nuestra alma.»


Siento gozo por el histórico hecho que ha tenido lugar en esta sesión de la conferencia, y de todo corazón doy la bienvenida a los nuevos setentas en esta hermandad de las Autoridades Generales.

Como nos lo hizo notar el presidente Hunter, es primavera en el hemisferio norte y la naturaleza se renueva; por todos lados crece el pasto, brotan las hojas, los arboles frutales empiezan a florecer; nacen los corderos; los capullos se abren. Hemos celebrado la Pascua uniéndonos a toda la cristiandad en el gozo que sentimos por la resurrección del Salvador. Aquel suceso de hace muchos siglos, cuando el Salvador llevó a sus amados discípulos al jardín de Getsemaní por ultima vez, fue profundamente conmovedor. Consciente de la terrible prueba que le esperaba, Jesús se lamentó: «Mi alma esta muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad» (Marcos 14:34). Estaba listo para su indescriptible agonía cuando dijo: » . . . el espíritu a la verdad esta dispuesto, pero la carne es débil» (Marcos 14:38).

Sin duda, los once Apóstoles intuirían, sin comprender, que iba a ocurrir un hecho prodigioso. Jesús les había dicho que los dejaría; sabían que el Maestro amado de quien tanto dependían se iba a alguna parte, pero ignoraban a dónde. Le habían oído decir: «No os dejare huérfanos» (Juan 14:18). «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviara en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordara todo lo que yo os he dicho» (Juan 14:26).

Es sobre este Consolador que deseo hablar; y lo hago porque sé que hoy en día tenemos mas necesidad que nunca de recibir la guía divina. Testifico que por el poder y el don del Espíritu Santo podemos saber que hacer y que no hacer para gozar de felicidad y paz en la vida. Seguir leyendo

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El Dios que hace maravillas

Conferencia General Abril 1989logo 4
El Dios que hace maravillas
por el presidente Howard W. Hunter
Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles

Howard W. Hunter 1«El Hijo de Dios, resucitado, es el milagro más grande de todos. Realmente él es el milagro de milagros, y cada día de su vida dio evidencia de ello. Debemos tratar de seguir su ejemplo.»

En el hemisferio norte disfrutamos actualmente la hermosa y renovante estación del año en que ocurre el gran milagro de la naturaleza: la regeneración de la tierra a la que llamamos primavera. Pueden quedar unos pocos días fríos, pero ya el sol ha empezado su regreso vernal, están apareciendo los brotes en las plantas y en los arboles y un verde maravilloso se asoma a la superficie.

Cuan apropiado es que hace solo una semana el mundo cristiano celebró, en el día de Pascua de Resurrección, la grandiosa y renovadora resurrección del Señor Jesucristo, declarando todo el gozo y la promesa eterna que ese acontecimiento representa para el género humano. Junto con vosotros, doy la bienvenida a esta estación del año que nos recuerda que Dios es un Dios de milagros, que su Hijo Unigénito es «la resurrección y la vida; el que cree en Él, aunque este muerto, vivirá» (Juan 11:25).

En esta hermosa época del año recordamos que la muerte no tiene aguijón ni el sepulcro tiene victoria. Testifico que después de cada invierno viene el milagro de la primavera, tanto durante nuestro paso individual por la vida, como en la naturaleza. Estas restauraciones y renovaciones son dones del Señor, Jesucristo, el ejemplo máximo de un hombre de todas las épocas. Deseo hablar en forma breve de algunos de esos momentos divinos en nuestra vida, cuando el Señor llega hasta nosotros para redimirnos y fortalecernos.

El Salmista escribió;

»Con mi voz clame a Dios, . . . y él me escuchará . . .
«Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo . . .
«Tu eres el Dios que hace maravillas; Hiciste notorio en los pueblos tu poder» (Salmos 77: 1, 10, 14). Seguir leyendo

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El camino hacia la perfección

Conferencia General Abril 1989logo 4
El camino hacia la perfección
por el elder Royden G. Derrick
del Primer Quórum de los Setenta

Royden G. Derrick«Jesús nos mostró la senda con la sencillez que reflejan las Bienaventuranzas.»

En octubre de 1833, el profeta José Smith recibió una revelación en la que el Señor le dijo: » . . . levantaré para mi un pueblo puro que me servirá en justicia» (D. y 17. 100:16). El Señor se estaba refiriendo a nuestros antepasados pioneros y también a los miembros de la Iglesia de la actualidad. En vista de que ese pasaje de las Escrituras indirectamente pone sobre nuestros hombros la responsabilidad de ser dignos, quisiera hablaros hoy del camino que podemos tomar para alcanzar la perfección, el cual no sólo se aplica a esta vida sino también a la venidera.

Hace dos semanas recibí una carta muy interesante de un miembro de la Iglesia que se crió en un país que se encuentra en el Himalaya, al sur de Asia. En ella decía: «Me crié en una familia de la aristocracia hindú en la que se me enseñó a trabajar sin esperar recompensa. Y yo pensaba, ‘¿por qué trabajar si no hay ninguna recompensa? ¿Estoy siguiendo el camino correcto?’ No estaba conforme con la filosofía politeísta y panteísta, y quería saber la verdad y cual era la senda correcta. » También me decía el que había encontrado la verdad y la senda correcta por medio de los misioneros mormones en Seúl, Corea. Me dio su testimonio con tanta energía sobre la divinidad de Jesucristo que me hizo emocionar.

Me intrigó lo que me decía sobre la necesidad de que haya una recompensa. El Señor nos ha prometido la resurrección y la inmortalidad, pero estas no son recompensas, porque una recompensa es algo que se da a cambio de un servicio o de algo que se haya logrado.

La resurrección es la unión del cuerpo y del espíritu. Y debido a que Jesus resucitó, todas las personas que hayan nacido en este mundo también van a resucitar, quieran o no. Cuando una persona resucita, también recibe la inmortalidad, que es vivir para siempre en ese estado resucitado. Por lo tanto, todas las personas que hayan nacido en esta tierra recibirán la inmortalidad no importa cual haya sido su comportamiento en esta vida. Por lo tanto, la resurrección y la inmortalidad son lo mismo. No son una recompensa sino un don, porque no se dan a cambio de un servicio ni de algo que se haya logrado y se merezca. Este don proviene del Señor gracias a su sacrificio expiatorio. Seguir leyendo

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Demos gracias a Dios

Conferencia General Abril 1989logo 4
Demos gracias a Dios
por el presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson«Yo confieso la mano de Dios en los milagrosos acontecimientos relacionados con la Iglesia en la República Democrática Alemana.»

En la primera sección de Doctrina y Convenios, leemos la siguiente promesa del Señor:

»Escuchad, oh pueblo de mi iglesia, dice la voz de aquel que mora en las alturas. . . Escuchad, pueblos lejanos . . .

«Porque, en verdad, la voz del Señor se dirige a todo hombre, y no hay quien escape; ni habrá ojo que no vea, ni oído que no oiga, ni corazón que no sea penetrado. . .

«Y la voz de amonestación ira a todo pueblo por boca de mis discípulos, a quienes he escogido en estos últimos días.

«E irán y no habrá quien los detenga, porque yo, el Señor, los he mandado. » (D. y C. 1:1-2, 4-5.)

Hace exactamente cincuenta años, en 1939, los jefes de estado de Europa solemnemente guardaron las propuestas en sus portafolios, abandonaron las mesas de conferencia y regresaron a sus respectivos países. La paz había acabado. Poderosos ejércitos cruzaron fronteras internacionales; aviones de guerra zumbaron en el cielo y tanques gigantescos marcharon implacables. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial.

Cientos de misioneros se vieron obligados a salir de Europa e ir a nuevas asignaciones en otras partes del mundo. Los miembros de la Iglesia, privados ahora de sus lideres misionales, continuaron adelante con valentía. Una gran mortandad, sufrimiento y muerte azotaron a Europa.

Después de seis terribles años, el conflicto cesó y empezó un gigantesco esfuerzo de reconstrucción. Los misioneros regresaron a algunos países, enseñaron el evangelio y la Iglesia empezó a crecer. Seguir leyendo

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Cuidaos del orgullo

Conferencia General Abril 1989

Cuidaos del orgullo

por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

«El orgullo es el pecado universal, el gran vicio . . . El orgullo es la gran Piedra de tropiezo de Sión.»


Mis amados hermanos, me regocijo de estar con vosotros en otra gloriosa conferencia general de la Iglesia. Cuan agradecido estoy por el amor, las oraciones y el servicio de los devotos miembros de la Iglesia que hay en todo el mundo.

Quisiera elogiar a los santos fieles que están esforzándose por inundar la tierra con el Libro de Mormón y absorber sus enseñanzas ellos mismos. No sólo debemos sacar a luz, de manera extraordinaria, mas ejemplares de este libro, sino que debemos hacer penetrar en nuestra propia vida y en toda la tierra mas de sus maravillosos mensajes.

Este libro sagrado se escribió para nosotros, para nuestros días. Debemos aplicar sus enseñanzas a nosotros mismos (1 Nefi 19:23).

Doctrina y Convenios nos dice que el Libro de Mormón es el registro de »un pueblo caído» (D. y C. 20:9). ¿Y por que cayó ese pueblo? Ese es uno de los mensajes principales del Libro de Mormón. Mormón mismo da la respuesta en los últimos capítulos del libro con estas palabras:

«He aquí, el orgullo de esta nación, o sea el pueblo de los nefitas, ha sido la causa de su destrucción a menos que se arrepientan.» (Moroni 8:27.)

Y luego, no sea que podamos perder el significativo mensaje del Libro de Mormón que nos legó ese pueblo caído, el Señor nos advierte en Doctrina y Convenios: »Cuidaos del orgullo, no sea que lleguéis a ser como los nefitas de la antigüedad» (D. y C. 38:39).

Sinceramente deseo la ayuda de vuestra fe y vuestras oraciones al tratar de aclarar este mensaje del Libro de Mormón sobre el pecado del orgullo. Este es un mensaje que he tenido pesándome sobre el alma durante algún tiempo ya. Sé que el Señor quiere que os lo comunique ahora a vosotros. Seguir leyendo

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A los niños de la Iglesia

Conferencia General Abril 1989

A los niños de la Iglesia

por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia

«Deseo enseñarles lo que nuestro Padre Celestial desea que sepan para que aprendan a hacer Su voluntad y disfrutar de la verdadera felicidad. Les ayudara ahora y a lo largo de sus vidas.»


Mis queridos hermanos y hermanas, cuanto me he regocijado en los mensajes que se han dado desde este púlpito en esta gran conferencia general de la Iglesia.

Los mensajes son verdaderos, son importantes. Son vitales para nuestra salvación personal y os los recomiendo con todo mi corazón.

En otras reuniones generales de la Iglesia me he dirigido específicamente a las madres y a los padres, a los jóvenes y a las jovencitas, a los jóvenes mayores solteros y a las señoritas mayores solteras.

Para dar cierre a esta conferencia quisiera dirigirme ahora a los niños de la Iglesia -sí, a ustedes, a nuestros preciosos niños. Y a medida que escuchan, ruego que puedan entender que este es un mensaje personal para cada uno de ustedes.

¡Cuánto los amo! ¡Cuánto los ama nuestro Padre Celestial!

Tal como lo cantan en esa hermosa canción de la Primaria, cada uno de ustedes es en verdad un hijo de Dios. Porque «Y galardón tendré, si cumplo con su ley aquí, con El vivir podré» y yo sé que esto es verdad. («Soy un hijo de Dios» Canta conmigo, B-76.)

Hoy día deseo enseñarles lo que nuestro Padre Celestial desea que sepan para que aprendan a hacer Su voluntad y disfrutar de la verdadera felicidad. Les ayudara ahora y a lo largo de sus vidas.

Primero, permítanme decirles cuan emocionado me siento al saber que ustedes, niños, están aprendiendo sobre el Libro de Mormón. Esa es una de las cosas muy importantes que nuestro Padre Celestial desea que hagan.

Sé que están leyendo el Libro de Mormón porque he recibido cientos de cartas personales en las que me dicen que están leyendo este libro tan sagrado. Me hace llorar de gozo el sólo saberlo. Seguir leyendo

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