Nuestra oportunidad de servir a Dios

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Nuestra oportunidad de servir a Dios
por el élder Franklin D. Richards
del Primer Quórum de los Setenta

Franklin D. Richards«Yo siempre he considerado, no obstante, que realmente es imposible decir que nos sacrificamos para edificar el reino de Dios. Mas bien que un sacrificio, yo diría que se trata de una gran oportunidad de servir a Dios.»

Mis queridos hermanos, al escuchar las palabras de las Autoridades esta tarde, he notado que se ha dicho mucho acerca del sacrificio, lo cual me ha recordado parte de la letra de ese gran himno que dice: «Por sacrificios se dan bendiciones» («Loor al Profeta», Himnos de Sión, núm. 190).

Yo siempre he considerado, no obstante, que realmente es imposible decir que nos sacrificamos para edificar el reino de Dios. Mas bien que un sacrificio, yo diría que se trata de una gran oportunidad de servir a Dios.

Mi esposa y yo vivimos en la ciudad de Washington por quince años, y después, cuando regresamos a Salt Lake City, vivimos en la zona de Mount Olympus. Aproximadamente al año de vivir allí, según recuerdo, dividieron la Estaca Millcreek Este y llamaron a Gordon B. Hinckley como presidente de estaca. A mí me llamaron como presidente de la misión de estaca, y por tres años y medio tuve la oportunidad de servir bajo la dirección de el.

Mas tarde se me llamó como presidente de una misión regular y luego, hace veintisiete años, al presidente N. Eldon Tanner, al élder Theodore M. Burton y a mi se nos llamo como Autoridades Generales.

La primera responsabilidad que se me dio fue supervisar por cinco años las nueve misiones que existían en la costa oriental desde Canadá hasta Florida (EE.UU.). Después trabaje con el presidente Spencer W. Kimball, quien entonces era miembro del Quórum de los Doce, en la supervisión de Sudamérica.

Organizamos la primera estaca de Sudamérica en Sao Paulo, Brasil, en mayo de 1966. Tal y como lo ha dicho el élder Lynn A. Sorensen, el crecimiento en esa región ha sido notable. Recuerdo que el presidente Kimball dijo en aquella ocasión: »No vamos a llamar a ningún norteamericano para ocupar los principales cargos directivos». Aun cuando en esa época había en Sao Paulo muchos ciudadanos estadounidenses que eran Santos de los Ultimos Días y que trabajaban en empresas que tenían relaciones con los Estados Unidos de América, el presidente Kimball declaro que se iba a llamar a los miembros del lugar. De modo que fueron ellos los que ocuparon esos cargos y también se les llamo como misioneros. Por aquel tiempo, en el año 1966, no había ninguna estaca en Sudamérica; hoy hay aproximadamente doscientas. Seguir leyendo

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No «traspasar lo señalado»

Conferencia General Octubre 1987logo 4
No «Traspasar Lo Señalado»
por el élder Dean L. Larsen
de la Presidencia del Primer Quórum de los Setenta

Dean L. Larsen«Es sumamente importante que mantengamos los ojos puestos en las cosas que son fundamentales y que tendrán las mayores consecuencias eternas para nosotros.»

Cuando yo era joven, me gustaba mucho tomar parte en diversas competencias de atletismo. No fui nunca un atleta destacado, pero esto no hacia disminuir mi interés ni la satisfacción que sentía al participar en ellas. Había algunas que me interesaban en particular. En mis años de estudiante tome parte en las carreras de vallas, en el lanzamiento de bala y en el lanzamiento de disco. Para estos dos últimos el competidor tenía que colocarse en un círculo que estaba marcado en el suelo. Con tal de que se mantuviera dentro de ese circulo al hacer el lanzamiento, se calificaba para que se le midiera la distancia del tiro; pero si se salía de él, se le descalificaba por cometer una falta. Generalmente, se permitían tres intentos preliminares en cada uno de estos eventos, y otros tres a los que por la distancia de su lanzamiento se clasificaban para las finales. Si el competidor cometía una falta en cada intento, quedaba eliminado.

Los que participábamos en las competencias aprendimos la importancia de mantenernos dentro de la marca.

Hace poco, leyendo el capitulo cuatro de Jacob, en el Libro de Mormón, empece a recordar aquellas experiencias de mi juventud. En el Jacob nos habla de los israelitas de la antigüedad que atrajeron sobre sí grandes aflicciones: »Despreciaron las palabras de claridad, y mataron a los profetas, y procuraron cosas que no podían entender. Por tanto, a causa de su ceguedad, la cual vino por traspasar lo señalado, es menester que caigan» (Jacob 4:14; cursiva agregada).

Generalmente, el sentido figurado como el de la expresión que utiliza Jacob-»traspasar lo señalado»- indica un sentido que es común y familiar para aquellos a quienes se dirige. Todo idioma tiene expresiones similares. Seguir leyendo

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No tomaras el nombre de Dios en vano

Conferencia General Octubre 1987logo 4
No tomaras el nombre de Dios en vano
por el presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero en la Primera Presidencia

Gordon B. Hinckley«El hábito que han adquirido algunos jóvenes, de hablar en forma vulgar y blasfema no sólo ofende a las personas bien educadas, sino que es un pecado muy grande a la vista de Dios y no debe existir entre los hijos de los Santos de los Últimos Días.

Hermanos, el presidente Benson me ha pedido que os dirija la palabra en este momento. Siempre es una inspiración contemplar a tantos poseedores del sacerdocio reunidos en el Tabernáculo y pensar en los millares mas que están reunidos en capillas de la Iglesia tanto en Norteamérica como en otros lugares del mundo.  La presencia de vosotros en esta reunión  es indicación de vuestra fe y gran dedicación  a la obra del Señor. Os doy las gracias por ello y os expreso mi afecto.

Vuestras oraciones tienen gran alcance. Sé, y estoy seguro de que mis hermanos también lo saben, sí, que suben al Señor vuestras oraciones por las Autoridades Generales de la Iglesia. Muy grande y sagrada es la tarea que se nos ha confiado, y somos conscientes de nuestro deber al Señor y a vosotros, nuestros colaboradores en esta grandiosa obra.

Quisiera dirigir mis palabras a los muchachos más jóvenes de esta reunión, los poseedores del Sacerdocio Aarónico. Tengo en mi poder una carta que me envió un funcionario publico, en la cual me dice:

«Por favor, ¿podría decir algo referente al problema de la blasfemia, los juramentos y el lenguaje vulgar?

«De mis años de estudiante, recuerdo sólo a un alumno que tenía ese vicio y la mayoría de los compañeros evitaban su compañía.  Hoy en día. si es correcto lo que se me ha dicho, esa lacra ha alcanzado proporciones epidémicas entre los jóvenes de segunda enseñanza».

Sigue diciendo:

«Una noche en que veía la televisión con mi hijo de dieciséis años, al oír allí palabras obscenas, le sugerí apagar el televisor; y el me dijo: ‘Cómo quieras, papa, pero eso no es nada comparado con lo que siempre oigo en la escuela’. Al hablar del asunto con otros jóvenes del vecindario, me dijeron lo mismo. Un muchacho me dijo: ‘Casi todos hablan así y las niñas igual o peor que los chicos’ Seguir leyendo

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Los que anuncian buenas nuevas

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Los que anuncian buenas nuevas
por el presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero de la Primera Presidencia

Thomas S. Monson«El trabajo es duro y el impacto eterno, pero los soldados del ejército del Señor no pueden darse el lujo de perder el tiempo.»

Es muy inspirador ver este histórico Tabernáculo repleto y pensar que las capillas y edificios en todo el mundo están igualmente llenos de poseedores del sacerdocio de Dios. Ruego que la inspiración del cielo esté conmigo y dirija mis palabras.

Mi memoria se remonta a una sesión general del sacerdocio que tuvimos en 1956. En esa época yo servía  en la presidencia de la Estaca Temple View, aquí en Salt Lake City. Percy Fetzer, John Burt y yo, la presidencia, habíamos venido temprano al Tabernáculo con la esperanza de encontrar un buen sitio. Habíamos estado entre los primeros para entrar, y teníamos dos horas  de espera antes de que empezara la sesión.

El presidente Fetzer nos contó al presidente Burt y a mi una experiencia de sus días de misionero en Alemania. Nos habló de una noche lluviosa en que el y su compañero iban a presentar el mensaje del evangelio a un grupo de personas reunidas en una escuela. Un enemigo había publicado falsedades sobre la Iglesia y una cantidad de personas amenazaban atacar a los misioneros. En un momento critico, una mujer viuda se puso entre los élderes y los del grupo hostil y les dijo: «Estos jóvenes son mis huéspedes y van a acompañarme a mi casa ahora. Hagan el favor de dejarnos pasar».

Los agresores se separaron y los misioneros fueron caminando bajo la lluvia con su benefactora, llegando al cabo  de largo rato a la modesta casa de la mujer. Ella colgó sus abrigos mojados en las sillas de la cocina y los invitó a sentarse mientras preparaba la cena. Después de comer, los élderes presentaron el mensaje a la bondadosa señora. Estaba allí también un joven, hijo de ella, al que invitaron, pero rehusó acercarse a la mesa, quedándose apartado en un rincón más tibio cerca de la estufa.

El presidente Fetzer terminó su relato, diciendo: «Aunque no sé si aquella señora se convirtió a la Iglesia, siempre le estaré agradecido por su bondad en esa noche de lluvia de hace treinta y dos años». Seguir leyendo

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Lo interesante y lo importante

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Lo interesante y lo importante
Por el élder William R. Bradford
Del Primer Quórum de los Setenta

William R. Bradford«Existen cosas interesantes y atrayentes que hacer, pero hay otras que son realmente importantes.»

El grupo de jóvenes de un barrio de la Iglesia decidió trabajar para reunir bastante dinero para hacer un viaje interesante.

En vista de que el Obispo de ese barrio y yo éramos amigos, él me pidió que le ayudará a dar publicidad a la actividad, a fin de que se diera reconocimiento  a aquellos jóvenes por su excelente trabajo.

Mi respuesta al obispo fue que no lo haría, ante lo cual él quedó muy sorprendido e inquirió la razón. Le dije que a pesar de que era digno de elogio el que aquellos jóvenes hubieran trabajado tan duro para ganar aquel dinero, en esta vida hay cosas interesantes y cosas importantes que hacer, y que los fondos y la energía que ellos habían invertido podrían ser mejor aprovechados para otros fines más útiles.

Ante mi respuesta, él quedó mas sorprendido aún y me pidió una mayor explicación. Procedí a decirle que mi llamamiento me llevaba a muchos países donde la gente no gozaba del mismo sistema de vida que él conocía, donde los problemas y los sacrificios eran mayores, y dónde los jóvenes tenían que luchar para obtener los fondos para servir en una misión.

El sustento diario para muchas familias representaba otra lucha. Muchos tenían que compartir e intercambiarse entre sí la misma ropa desgastada. Para ellos la moda no era mas que lo poco con que contaban. Le dije que aquella cantidad de dinero que sus dignos jóvenes habían reunido  sería suficiente para sostener a varios de esos misioneros durante todo su período de servicio. Hablamos del valor relativo de un viaje atrayente comparado con el servicio misional.

Entonces él me preguntó:

-¿Está tratando de decirme que sería mejor que estos jóvenes donaran ese dinero al fondo general misional de la Iglesia? Seguir leyendo

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Llamados a servir

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Llamados a servir
Por el élder Robert L. Backman
De la Presidencia del Quórum de los Setentas.

Robert L. Backman«Os invito a comprometeros con vosotros mismos a salir en una misión; os invito a formar parte del ejército real del Señor, a prepararos  física, mental, social y espiritualmente desde ahora mismo.»

Este verano nuestro nieto mayor salió en una misión. Con expectativa y emoción lo observamos prepararse para la gran aventura. En el proceso de la despedida, la investidura y la entrada al Centro de Capacitación Misional observamos que se efectuaba ene él una transformación.

Fue un milagro ver al típico adolescente egoísta convertirse en el abnegado siervo de Dios. Se hizo hombre de la mañana a la noche. Nos encantaban sus cartas del centro de capacitación diciendo a los amigos que pusieran manos a la obra y hablando de que «esto es lo que vale». Al sumergirse en la obra, vimos en él un nuevo empuje que ha aumentado ahora que está en la misión y enseñando sus creencias.

Leeré parte de lo que le escribió a un amigo que no es miembro y está investigando la Iglesia:

«¡Cuánto me alegra saber que estás recibiendo las charlas! Son fantásticas. Quiero decirte algo con respecto a tomar decisiones: ¡tienes que decidirte! Lee el Libro de Mormón. A mí me llevó nueve días terminarlo, y eso sólo leyendo hora y media por día. Decídete ir  la Iglesia todas las semanas; es un mandamiento de Dios y es necesario para bautizarse.

Decídete a orar. Si lees el Libro de Mormón y oras al respecto, sabrás que es verdadero. Y por último, decídete a bautizarte. Cristo se bautizó y tú también tienes que hacerlo.

Creo que debes saber que el evangelio es verdadero; si no, no segurías. Recuerda, Dios sabe que tu sabes, y si no te decides, igual tendrás que darle cuentas porque sabes la verdad. A nadie le hace bien ser tibio en el evangelio, y menos a ti».

Como abuelo, me glorío en ver mi propia carne y sangre entrando al servicio del Señor tan bien preparado y ruego que mis otros nietos  respondan al llamamiento como él. Seguir leyendo

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Lecciones que aprendemos de Eva

Conferencia General Octubre 1987

Lecciones que aprendemos de Eva

por el élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

«A vosotras os corresponde procurar que el mundo cambie para bien. Todas sois vitales en el equipo del Señor. . . Mediante vuestra diversidad, fortaleceos en unión.»


Presidente y hermana Benson, espero que podáis sentir el amor y el espíritu que emana de las miles de hermanas que participan de esta Reunión General de Mujeres. Presidente Hinckley y presidente Monson, os extendemos nuestro amor a vosotros y a vuestras compañeras. La presencia de los miembros de la Primera Presidencia simboliza el apoyo que nos dan. Y en nombre de ellos, os hago llegar el agradecimiento y el amor que sienten por todas vosotras.

Agradezco profundamente la oración y los mensajes ofrecidos por las hermanas de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, y también la música del hermoso coro femenino.

La hermana Doxey hizo mención del privilegio que todos tenemos de fortalecer a la familia, el componente básico de la sociedad y la unidad fundamental de la Iglesia. Dentro del plan de Dios la familia tiene como fin nutrir a Sus hijos y prepararlos para regresar a El como familias.

La hermana Evans nos ayudó a entender que la carrera que como humanos corremos no siempre es sobre una pista llana; mas bien es escabrosa, llena de obstáculos que encontramos a cada tramo. La vida no tiene como objeto ser fácil; la carrera no la ganaran los que quieran simplemente sobresalir. Por el contrarios la victoria la alcanzan aquellos que cuentan con la fe para permanecer en la senda debida, en el camino recto y angosto.

La hermana Winder describió nuestro propósito con precisión, recordándonos una verdad eterna, que »existen los hombres para que tengan gozo» (2 Nefi 2:25). Y recalcó que una de las formas mediante las cuales se logra el verdadero gozo es rendir un servicio abnegado que resulte de valor para nuestro prójimo.

Como único orador del sexo masculino en esta ocasión, siento sobre mis hombros la enorme responsabilidad de expresar sentimientos de profundo agradecimiento. En representación de los hombres de la Iglesia, os digo ¡gracias! Seguir leyendo

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Las llaves del Sacerdocio

Conferencia General Octubre 1987

Las llaves del Sacerdocio

por el élder Russell M. Nelson
del Quórum de los Doce Apóstoles

«El potencial del sacerdocio es tan grande, que resulta difícil comprenderlo totalmente.»


Todos sabéis lo valiosas que pueden ser las llaves, en general. Casi todos vosotros probablemente tengáis llaves en los bolsillos en este momento.

Pero, las llaves de las que quiero hablaros son mucho más importantes. Son valiosísimas, poderosas e invisibles. Algunas abren cerraduras en los cielos y en la tierra; me refiero a las llaves del sacerdocio.

Vosotros, jovencitos, tenéis lo que a veces se llama el sacerdocio preparatorio. La preparación, el servir por medio del sacerdocio y las llaves están relacionados entre sí, pero son diferentes. Cualquier servicio requiere preparación. Pero, para tener la autorización de servir, se necesitan llaves.

Antes de ser Apóstol, yo era medico cirujano. Había recibido dos diplomas y dos certificados de especialización, preparación esa que me había llevado muchos años; sin embargo, todavía no tenía permiso para ejercer. Para hacerlo necesitaba las llaves que otorgan las autoridades del gobierno y de los hospitales en los que quería trabajar. Una vez que los que tenían autoridad, o sea, las llaves, me dieron la licencia y el permiso, entonces pude hacer operaciones. A cambio de ello, me comprometí a obedecer la ley, ser leal, entender el poder del cirujano y no abusar de ese poder. Los pasos de la preparación, el permiso y el compromiso también se aplican a otras ocupaciones.

¿Por que es más importante el poder de actuar en el nombre de Dios’? Porque tiene consecuencias eternas. Debemos entender de dónde viene nuestra autoridad y cuales son las llaves que controlan ese poder que puede beneficiar a todas las personas que viven hoy día, a las que han vivido antes y a las que nacerán en el futuro.

Examinemos las llaves del sacerdocio en tres escenas de la historia: la época antigua, el ministerio terrenal del Señor y la época actual. Seguir leyendo

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La solución a los problemas de la vida

Conferencia General Octubre 1987logo 4
La solución a los problemas de la vida
por Joy F. Evans
Consejera en la Presidencia General de la Sociedad de Socorro

Joy F. Evans«Recibiremos respuestas. . . encontraremos valor para enfrentar nuestros problemas. . . para prestar servicio a aquellos cuyas dificultades son mayores que las nuestras.»

Hermanas, ¿se preguntan, como yo, que les daba a las pioneras el valor para cantar «¡Oh, esta todo bien!» en medio de sus tribulaciones’?

¿Se preguntan cómo podríamos nosotras, en medio de los problemas y las preocupaciones de la actualidad, seguir cantando «¡Oh, esta todo bien! «?

Las mujeres de la Iglesia necesitamos recibir individualmente las respuestas a estos interrogantes al tratar de cumplir con la misión que se nos ha encomendado de buscar y aliviar al afligido, proveer para el pobre y el necesitado, alimentar al hambriento, enseñar y capacitar a otras mujeres, dar participación a todas las hermanas, dirigir a las jóvenes y educar a los niños, todo ello con el fin de adelantar la obra de perfeccionar a los santos.

Hace unos años, mi esposo y yo llevamos a nuestros hijos de vacaciones a las orillas de un lago. El siempre ha tenido gran confianza en la capacidad de los niños de resolver aquellos problemas para los cuales los hayamos preparado. Como el ya le había enseñado a nuestro hijo de nueve años a maniobrar un bote para una persona, lo dejo que saliera solo a navegar. Salió muy contento, y vimos su figurita envuelta en el colorido salvavidas cada vez más lejana en el horizonte hasta perderse en la distancia. Después de un rato, consideramos prudente que su padre se asegurará de que «todo estaba bien», por lo que fue en busca de él en otro bote. Cuando llegó, se encontró al niño tranquilamente sentado en su embarcación. ¡Se había olvidado de cómo dar la vuelta! Pero lo que me emocionó saber fue que, al ver a su papa, le dijo: «Yo sabia que vendrías».

Hermanas, nosotras también podemos tener la seguridad de que, si nos olvidamos de las instrucciones o no sabemos que hacer en algunos momentos, nuestro Padre vendrá al rescate.

Ceñid los lomos con valor,
jamás os puede Dios dejar.
(Himnos de Sión, 214.) Seguir leyendo

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La moral y la honradez

Conferencia General Octubre 1987logo 4
La moral y la honradez
por el élder David B. Haight
del Quórum de los Doce Apóstoles

David B. Haight«Corremos el riesgo de perder nuestra libertad nacional y nuestra salvación eterna si contravenimos, por la codicia y la avaricia, las restricciones éticas y morales intrínsecas de la Constitución de este país y del evangelio de Jesucristo.»

He orado para que me apoyéis con vuestra fe y oraciones a fin de poder expresar con claridad lo que siento de corazón.

¡James Peter Fugal era un hombre honrado! El pastoreo ovejas casi toda su vida en las montañas de Idaho (EE.UU.)-sus ovejas y las ovejas de otros.

Una fría noche de invierno en que estaba pastoreando las ovejas de otro hombre, se desató una ventisca. Las ovejas se amontonaron, como suelen hacerlo, en el ángulo que formaba una zona cercada y muchas murieron. En los campos vecinos, también murieron muchas otras esa misma noche a causa de la tormenta.

Aunque no era culpable de la muerte de los animales, James Fugal se sintió responsable y pasó varios de los años siguientes trabajando y ahorrando para pagar al dueño la perdida de las ovejas.

Esa era la clase de dignidad moral y responsabilidad que aquellos primeros pioneros temerosos de Dios aprendieron leyendo las Escrituras.

Ese mismo deseo de vivir los principios cristianos era evidente en Aurelia Rogers, quien se educó en las llanuras y fundo la organización Primaria de la Iglesia, gracias a su preocupación por el carácter moral y el desarrollo social de los niños. Desde los tiempos de Aurelia Rogers, los líderes de la Primaria han demostrado ser sus dignos discípulos y continúan enseñando principios sanos, predicando la virtud y el amor de los unos por los otros, e infundiendo el deseo de entender y vivir los valores tradicionales.

Hace poco, mi esposa y yo fuimos a la reunión sacramental de un barrio algo alejado de nuestra casa. Después de la Santa Cena, olmos, con placer, que la Primaria estaría a cargo del programa: el tema iba a ser «Creemos en ser honrados». Seguir leyendo

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La luz y la vida del mundo

Conferencia General Octubre 1987

La luz y la vida del mundo

Dallin H. Oaks

por el élder Dallin H. Oaks
del Quórum de los Doce Apóstoles

«Amamos al Señor Jesucristo. Él es el Mesías, nuestro Salvador y Redentor. Su nombre es el único por el cual podemos ser salvos, procuramos servirlo.»

Mis queridos hermanos, me uno a vosotros en el gozo que sentimos por el privilegio de reunirnos en este bello día de reposo para adorar a nuestro Padre Celestial y a su Hijo Jesucristo, y para recibir enseñanzas de Sus siervos.

El Libro de Mormón relata la visita del Señor resucitado a un pueblo de las Américas. Vestido con ropas blancas descendió del cielo y. parándose en medio de la multitud. extendió la mano y dijo:

«He aquí, yo soy Jesucristo, de quien los profetas testificaron que vendría al mundo.

«Y he aquí, soy la luz y la vida del mundo» (3 Nefi 11:10-11).

Él ha repetido esa declaración en muchas revelaciones modernas (véase D. y C. 12:9; 39:2; 45:7). Y en armonía con sus palabras, solemnemente afirmamos que Jesucristo, el Unigénito de Dios el Eterno Padre, es la luz y la vida del mundo.

Jesucristo es la luz y la vida del mundo, porque todas las cosas fueron hechas por Él. Bajo la dirección del Padre, y de acuerdo con su plan, Jesucristo es el Creador, la fuente de luz y de vida de todas las cosas. Mediante la revelación moderna tenemos el testimonio de Juan, que testifico que Jesucristo »es la luz y el Redentor del mundo; el Espíritu de verdad que vino al mundo, porque el mundo fue hecho por él, y en él estaba la vida y la luz de los hombres.

Los mundos por él fueron hechos, y por él los hombres fueron hechos; todas las cosas fueron hechas por él, mediante él y de el» (D. y C. 93:9-10).

La luz del mundo

Jesucristo es luz, del mundo porque Él es la fuente de la luz que «procede de la presencia de Dios para llenar la inmensidad del espacio» (D y C. 88: 12). La suya es »la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo» (D. y C. 93:2; véase también D. y C. 84:46). Las Escrituras llaman a esta luz universal  «la luz de la verdad» (D. y C. 88:6), »la luz de Cristo» (D. y C. 88:7; véase también Moroni 7:18), y »el Espíritu de Cristo» (Moroni 7:16). Esta es la luz que «vivifica» nuestro  «entendimiento» (véase D. y C. 88: 11), «la luz por la cual» podemos juzgar» (Moroni 7:18), y se le da «a todo hombre. . . para que pueda distinguir el bien del mal» (Moroni 7; 16). Seguir leyendo

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Iré y haré. . .

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Iré y haré. . .
por el élder Lynn A. Sorensen
del Primer Quórum de los Setenta

Lynn A. Sorensen«La experiencia me ha enseñado que el Señor prepara la vía si somos diligentes y fieles en cumplir con nuestro deber.»

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que asistí a una conferencia general. Era tan solo un muchachito y mis buenos padres me trajeron al Tabernáculo para que tuviera una experiencia espiritual especial en los albores de mi vida. Nos sentamos arriba en el balcón a la mano izquierda del estrado, desde donde podía ver directamente a las Autoridades Generales.

Fue una hermosa experiencia poder ver al presidente Heber J. Grant por primera vez. Recuerdo vívidamente con qué fervor el presidente Grant cantó con la congregación, y también lo incómodas que me parecían aquellas bancas de madera. Recuerdo que al mirar las mullidas sillas en las que se sentaba el Coro del Tabernáculo decidí que algún día pertenecería a él y así tendría reservado un cómodo asiento para escuchar la conferencia. Bueno, de alguna manera las líneas de comunicación se entreveraron, ya que, en ese entonces, ni se me había ocurrido pensar en eso.

Me siento muy humilde ante este inesperado llamamiento y no tengo palabras para expresar lo que sentí cuando el presidente Monson me lo extendió. Por cierto, las palabras de Nefi cobraron para mí un significado que nunca antes habían tenido:

»Yo, Nefi, dije a mi padre: Iré y haré lo que el Señor ha mandado, porque sé que el nunca da mandamientos a los hijos de los hombres sin prepararles la vía para que puedan cumplir lo que les ha mandado» (I Nefi 3:7).

Creo que este pasaje tiene un gran significado para todos los miembros de la Iglesia, sin importar el llamamiento que tengan. La experiencia me ha enseñado que el Señor prepara la vía si somos diligentes y fieles en cumplir con nuestro deber.

El élder Nelson ha enseñado que somos llamados a cargos de liderazgo no por lo que somos sino por lo que podemos llegar a ser. Tengo un largo camino que recorrer para llegar a ser la clase de siervo que el Señor desea que sea. Seguir leyendo

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Hay muchos dones

Conferencia General Octubre 1987logo 4
Hay muchos dones
por el élder Marvin J. Ashton
del Quórum de los Doce Apóstoles

Marvin J. Ashton1«Dios vive y nos bendice con dones, y al desarrollarlos y ponerlos al servicio de nuestros semejantes, y al beneficiarnos de los dones de aquellos que nos rodean, podemos hacer que el mundo sea mejor.»

En mi opinión una de las grandes tragedias de la vida ocurre cuando una persona se cataloga a si misma de carente de talento y dones.

Cuando nos sentimos disgustados o desanimados y caemos en una total depresión debido a que nos vemos tan insignificantes no sólo nos llenamos de tristeza nosotros mismos, sino también Dios. Al determinar que no tenemos dones a juzgar por nuestra estatura, inteligencia, calificaciones en los estudios posesiones materiales, poder,  posición social o apariencia exterior, no sólo estamos siendo injustos, sino también irrazonables.

En Doctrina y Convenios 46 11-12 encontramos esta verdad:

«Porque no a todos se da cada uno de los dones pues hay muchos dones y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios.

»A al unos les es dado uno  y a otros otro, para que así todos se beneficien.

Dios nos ha dado a cada uno de nosotros talento para una o varias cosas. Sócrates es el autor de este pensamiento célebre: «Una vida sin examen no es vida» (Apología de Sócrates», en Diálogos, por Platón. Editorial Porrua, S. A., México D.F., pág. l6)

Está en cada uno de nosotros el descubrir y desarrollar los dones que Dios nos ha dado. Debemos tener presente que todos fuimos creados a la imagen de Dios que no hay nadie insignificante y que todos somos importantes para Dios y para nuestro prójimo.

En el Libro de Mormón particularmente en Tercer Nefi capítulos del 11 al 26 cuando el Salvador Jesucristo visitó a los habitantes del continente americano, se hace referencia a muchos dones y se les calificó de muy reales y enormemente útiles. Quisiera mencionar algunos de ellos al azar, a modo de ejemplo, los cuales no siempre son evidentes pero sí son muy importantes Tal vez en ellos encontréis algunos de los dones que vosotros tenéis, que aunque no muy evidentes si son valiosos. Seguir leyendo

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El portal del amor

Conferencia General Octubre 1987

El portal del amor

Thomas S. MonsonPor el Presidente Thomas S. Monson
Segundo Consejero en la Primera Presidencia.

«El deseo de beneficiar a otros y la buena voluntad de ayudar y de servir emanan de un corazón lleno de amor.»

Recientemente la agencia de noticias internacionales Associated Press distribuyó entre los medios de comunicación una larga lista de los crímenes ocurridos en todo el mundo, y de allí se transmitieron a los hogares  de todos los continentes.

Los titulares eran breves. Resaltaban asesinatos, violaciones, robos, fraudes, engaños y muestras de corrupción. Yo anoté algunos: «Individuo mata a esposa e hijos y se suicida»; «Niña identifica a su violador». «Cientos pierden fortuna en inversiones fraudulentas». La lista continúa con tonalidades  de Sodoma e imágenes de Gomorra.

El presidente Ezra Taft Benson ha dicho a menudo: «Vivimos en un mundo corrupto». El apóstol Pablo nos previno: «Habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, flasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos. . .amadores de los deleites más que de Dios» (2 Timoteo 3:2-4).

¿Será que corremos la misma suerte que «las ciudades de la llanura» del tiempo de Lot? ¿No aprenderemos la lección de la época de Noé? «¿No hay bálsamo en Galaad?» (Jeremías 8:22) ¿O es que existe un pasadizo  que nos lleva desde el lóbrego mundo  hacia las altas llanuras de la justicia  y la rectitud? A los sinceros de corazón le llega el eco de las palabras del Señor: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20) ¿Tiene nombre esa puerta? Si, lo tiene. El nombre que le doy es «El portal del amor».

El amor produce cambios en la gente. El amor es el bálsamo que cura el alma. Pewro el amor no crece como la yerba mala ni cae como la lluvia. El amor tiene precio; «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él, no se pierda, mas tenga vida eterna.

A este mismo Jesús  le preguntó un intérprete de la ley: «Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con toda tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como ti mismo» (Mateo 22:36-40). Seguir leyendo

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El gran imitador

Conferencia General Octubre 1987

El gran imitador

por el élder James E. Faust
del Quórum de los Doce Apóstoles

«No obstante, el temor al poder de Satanás no debe paralizarnos. El no puede ejercer poder sobre nosotros a menos que se lo permitamos.»


Tal vez hayáis escuchado el cuento de un maestro desesperado que pregunto a los jovencitos maleducados y desatentos de su clase de la Escuela Dominical por que se molestaban en ir a la Iglesia, si se comportaban de esa manera. Uno de los más atrevidos le contesto: »Porque queremos ver si puede hacer un milagro». El maestro se le acercó con una actitud amenazadora y le dijo: »No, yo no hago milagros en la clase, pero si echo fuera a los demonios».

Hoy siento que debo preveniros con respecto al demonio y sus ángeles: los causantes de todo lo malo. Lo hago con una oración en el corazón, porque el tema de Satanás no es nada inspirador. Yo considero a ese ser como el mejor imitador que existe.

Pienso que todos veremos cada vez mas evidencias del poder de Satanás a medida que el reino de Dios se fortalezca. Creo que el gran esfuerzo que hace Satanás en nuestra contra prueba la validez de esta obra. En el futuro, la oposición se presentará más enmascarada y más abierta a la vez. Sus autores recurrirán a la astucia solapada, pero también su táctica será mas atrevida y descarada que nunca. Necesitaremos ser más espirituales para percibir todas las caras del mal y para tener mas fuerzas para resistirlo. Los retrasos y pequeñas derrotas del reino de Dios serán temporarios, porque la obra seguirá adelante (D. y C. 65:2).

No es buena idea dejarse atraer hacia Satanás y sus misterios. Ningún buen resultado puede derivarse de acercarse al mal. Como cuando uno juega con fuego, es muy fácil quemarse: »El conocimiento del pecado incita a cometerlo» (Joseph F. Smith. Doctrina del Evangelio, Salt Lake City. Deseret Book Co., 1978. pág. 368). Lo mejor que se puede hacer es mantenerse lo mas alejado posible de Satanás y de sus actividades maléficas e inicuas. Se debe huir, como de una plaga, de la adoración de Satanás, la hechicería, los hechizos, las brujerías, el vudú, la magia negra y todo lo demás que se relaciona con el diablo. Seguir leyendo

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