por el élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles
Todas las maravillas de la naturaleza son vislumbres del poder divino y de las expresiones del amor de Dios.
Mis hermanos, esta es una hermosa época del año, con el comienzo de la primavera en muchas partes del mundo trayendo sus colores, fragancias y alegres sonidos. El milagro del cambio de estación, con el despertar y la renovación de la naturaleza, inspira en nosotros sentimientos de amor y reverencia por la maravillosa creación de las manos de Dios.
La Pascua de Resurrección es una buena época para que la gente de todo lugar aprecie las maravillas de la naturaleza y de gracias por ellas al Creador de este bello mundo. Hombres y mujeres de todas partes de la tierra tienen una necesidad desesperada de detenerse un tanto en sus ocupadas rutinas diarias y dedicar algún tiempo a contemplar reflexivamente los milagros de Dios que se realizan a su alrededor. Pensad en lo que sucedería si todos nos dedicáramos un poco a observar los prodigios de la naturaleza que nos rodea y a aprender mas de este mundo que Dios creó para nosotros.
Mi familia y yo tuvimos hace poco una sencilla pero impresionante experiencia con una de estas creaciones. El Día de los Enamorados le regale a Barbara, mi esposa, una docena de rosas de delicado color salmón y muy fragantes; ella las puso en un florero que colocó sobre la mesa de la sala. Con el correr de los días, todos los de la familia pudimos ver cómo se abrían los capullos y se convertían en flores.
Al observar ese milagro, se me despertó el interés en las rosas. Me asombró saber por un amigo botánico que hay miles de variedades de rosas. Dentro de cada flor hay un depósito gigante de códigos genéticos que originan una semilla o vástago que luego produce raíces, tallos, espinas, hojas, colores y pimpollos. Cada rosa es una fabrica compacta de procesos químicos. Con la luz del sol, las hojas verdes toman del aire anhídrido carbónico y emiten oxígeno, lo que nos permite a nosotros respirar; otras substancias de la planta tienen bajo la luz solar una reacción diferente que produce el almidón que se convierte en alimento. Como sabemos, a este proceso se le llama fotosíntesis, y sin él el oxigeno desaparecería de la atmósfera y la mayor parte de la vida de la tierra se desvanecería. Mi amigo me dijo que tanto la energía química como la energía eléctrica que nuestro cerebro emplea fue una vez luz solar que fue absorbida por la clorofila de las verduras que hemos consumido. Esa experiencia me llevó a pensar en la infinidad de formas de vida animal y vegetal que crecen en asombroso equilibrio sobre la tierra. El aprecio que sentí por nuestras rositas tomó un cariz de asombro y reverencia y me hizo meditar sobre el poder del genio creador que tan amorosamente proveyó esas maravillas para sus hijos. Pense entonces en cuan importante es que todo ser humano vea y aprecie la grandiosidad de Dios en todo lo que nos rodea. Y recordé las palabras de este hermoso himno: Seguir leyendo →
Conferencia General Abril 1988 Como a una hija de Dios
por el élder Yoshihiko Kikuchi
del Primer Quórum de los Setenta
Esposos, ¿amáis a vuestra esposa como a una hija de Dios?
Mis queridos hermanos, os traigo saludos de los santos y misioneros de las hermosas islas de Hawai. ¡ALOHA!
Hoy quisiera hacer una pregunta: «Mis queridos hermanos, ¿estamos tratando a nuestra esposa como a una hija de Dios? ¿Estáis tratando a vuestra esposa como a una hija de Dios?»
Una hija de Dios. Estas palabras encierran algo especial. Aun al pronunciarlas se siente reverencia. Quizás me contestéis: «¡Pero, hermano Kikuchi, por supuesto que sí!» Entonces les voy a hacer otra pregunta: «¿Hasta que punto la tratáis y la honráis como a una hija de Dios?» Detengámonos a pensar en vuestra encantadora compañera. El Padre Celestial la confió a vosotros como una hija especial de Dios.
Creo que en esta vida la persona o vecina más cercana que podáis tener es vuestra querida esposa. ¡Ella es vuestra novia! ¡Es vuestro amor! ¡Es vuestra mejor amiga! ¡Es vuestra amante! ¡Y es una hija de Dios!
Amarás a tu esposa
La enseñanza que el Señor le dio al interprete de la ley fue muy clara:
«Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
«Este es el primero y el grande mandamiento». Y el segundo es semejante: Amaras a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 22:37-39).
Ayer, nuestro amado profeta, el presidente Ezra Taft Benson, dijo que en nuestra vida debemos poner primero el primer mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios».
El segundo es también como el primero. El Señor dijo:
«Amarás a al prójimo como a ti mismo».
Hermanos, entre todos los hijos de nuestro Padre Celestial, ¿no pensáis que vuestra esposa es el prójimo mas cercano que podéis tener? Seguir leyendo →
por el élder Richard G. Scott
de la Presidencia del Primer Quórum de Setenta
Muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros.
Es la mañana de la Pascua, la época solemne en que el corazón de todo cristiano devoto se vuelve con gratitud hacia nuestro amado Salvador. Es una época que debe darnos gozo y paz. Sin embargo, muchos de vosotros tenéis el corazón agobiado porque uno de vuestros hijos, vuestra esposa o vuestro marido se han apartado de lo que es correcto para seguir el camino equivocado. Mi mensaje es para vosotros.
Sé que os sentís angustiados, doloridos y a veces desesperados. Yo os diré como podéis recibir consuelo del Señor.
Primero, debéis tener presentes dos principios básicos:
Son muchas las cosas que se pueden hacer por un ser querido para ayudarlo, pero algunas de ellas solo Dios las puede hacer.
Además, ningún progreso puede ser duradero si no se ejerce el albedrío en una forma digna. No tratéis de anular el albedrío de la persona; el Señor mismo no lo haría. La obediencia forzada no trae bendiciones (véase D. y C. 58:26-33).
Voy a sugeriros seis maneras de ayudar:
Primero: Amad sin condiciones.
Cuando Lehi en un sueno comió la fruta del árbol y se llenó de gozo, lo primero que quiso hacer fue compartirla con todos los integrantes de su familia, incluso los desobedientes (véase I Nefi 8:34, 12 13).
Segundo: No toleréis ni aceptéis las transgresiones, pero dad apoyo y esperanzas al transgresor. Seguir leyendo →
por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia
Ruego que Dios os bendiga a todos vosotros los hermanos solteros de la Iglesia. Ruego que deis prioridad a lo que sea mas importante. Yo os he sugerido cuales son algunas de esas cosas importantes esta noche. Reflexionad seriamente sobre ellas.
Mis estimados hermanos del Sacerdocio Aarónico y del Sacerdocio de Melquisedec, ¡qué contento me siento de estar con vosotros esta noche!
He gozado mucho de los mensajes de mis queridos hermanos que han hablado antes que yo, y ahora ruego que vuestra fe y oraciones me acompañen mientras os dirijo la palabra.
Hace ya algún tiempo que quería hablar directamente al gran grupo de mayores solteros de la Iglesia. Muchos de vosotros habéis servido como misioneros regulares. Muchos de vosotros prestáis un servicio sobresaliente en vuestros propios barrios y estacas.
A vosotros, los hermanos mayores solteros, os digo que os guardo un gran amor. Espero grandes cosas de vosotros y tengo forjadas grandes esperanzas en vosotros. Tenéis muchas cualidades que ofrecer al Señor y que aportar al reino de Dios ahora y en el futuro. Os hablo a vosotros que tenéis veintisiete años, treinta años e incluso más que eso.
Quisiera preguntaros cuáles son las cosas más importantes en esta época de vuestra vida.
Desearía daros, para que reflexionarais sobre ellos, los consejos que les damos a los misioneros que terminan su misión. Estos consejos se aplican tanto a los que hace años volvieron de la misión como a los que nunca han sido misioneros de la Iglesia.
Estas son las cosas que rogamos que vosotros, mayores solteros, consideréis esenciales en vuestra vida.
Primero, continuad acercándoos al Salvador por medio de la oración personal, sincera y profunda. Recordad siempre que: “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).
Deleitaos en las palabras de Cristo (2 Nefi 32:3) estudiando las Escrituras todos los días y siguiendo el consejo de los profetas vivientes. En particular, os pido que el estudio del Libro de Mormón sea para vosotros una actividad de toda la vida y que a diario os nutráis con sus palabras.
Sed buenos ejemplos en lo referente a la actividad en la Iglesia: guardad el día de reposo, id a las reuniones, cumplid con la Palabra de Sabiduría, pagad los diezmos y ofrendas, apoyad a vuestros líderes y cumplid con todos los demás mandamientos. Servid en todos los llamamientos que recibáis con un corazón contento y con agradecimiento. Vivid de tal forma que seáis dignos de tener una recomendación para el templo y gozad del sagrado y dulce Espíritu que se recibe cuando se va al templo frecuentemente.
Cuidad de vuestro aspecto personal para que este refleje que están dispuestos a compartir el evangelio con las demás personas toda la vida.
Sed atentos, cariñosos y agradecidos con vuestras familias y estad dispuestos a ayudarles y tratad de profundizar las relaciones eternas que tenéis con ellos.
Cuando salgáis con jóvenes del sexo opuesto, conservad siempre las normas de la Iglesia. Manteneos moralmente puros. Dejad que la virtud engalane vuestros pensamientos incesantemente (D. y C. 121:45).
Recordad el consejo del élder Bruce R. McConkie cuando dijo: “Lo más importante que pueda hacer en este mundo cualquier Santo de los Últimos Días es casarse con la persona correcta, en el lugar correcto y por la autoridad correcta” (“Choose an Eternal Companion”. Brigham Young University Speeches of the year, Provo, Utah, 3 de mayo de 1966, pág. 2).
Entended que el casamiento en el templo es esencial para recibir la salvación y la exaltación.
Escoged con detenimiento metas prácticas e importantes, y de manera organizada tratad de alcanzarlas.
Con ayuda de la oración y con mucha diligencia, esforzaos por establecer metas de estudio y de trabajo.
Compartid vuestro conocimiento del evangelio y expresad vuestro testimonio a los que no sean miembros de la Iglesia o que sean menos activos.
Mejorad la comunidad en que viváis por medio de vuestra participación y servicio activo. Recordad, en lo que se refiere a vuestras responsabilidades cívicas, que “lo único que se requiere para que triunfe la maldad es que las buenas personas no hagan nada” (Edmund Burke). Haced algo importante en defensa de la libertad que os dio Dios.
Recordad que toda la vida es una misión y que cada nueva etapa puede daros muchas satisfacciones si magnificáis vuestros talentos y sacáis partido de las oportunidades que se os presenten.
Ahora quisiera decir un poco más sobre la oportunidad y responsabilidad eterna que mencioné hace un momento y que es de gran importancia para vosotros. Me refiero al casamiento por las eternidades.
Hace unas semanas recibí una carta de padres devotos en la que me decían lo siguiente:
“Estimado presidente Benson. Estamos preocupados por lo que parece ser un problema que se está extendiendo, por lo menos en esta parte de la Iglesia con la que estamos familiarizados. Nos referimos al caso de que muchos jóvenes dignos de la Iglesia, de más de treinta años, todavía siguen solteros.
“Nosotros tenemos hijos de treinta, treinta y uno y treinta y tres años en esta situación. Muchos de nuestros amigos también están pasando por lo mismo y están igualmente preocupados por sus hijos e hijas solteros.”
La carta continúa:
“Por lo que podemos apreciar, estos son jóvenes que han sido misioneros, que son cultos, preparados, y que obedecen los mandamientos (excepto por este del casamiento). Y no parece que haya una escasez de jovencitas dignas de más o menos la misma edad que puedan ser buenas esposas.
“Este problema nos hace sentir bastante frustrados, ya que a veces pensamos que tal vez hayamos fallado en nuestra responsabilidad de padres de enseñarles y guiarles.”
Mis queridos hermanos solteros, a nosotros también nos preocupa. Queremos que sepáis que la posición de la Iglesia nunca ha cambiado en cuanto a la importancia del matrimonio celestial. Sigue siendo un mandamiento de Dios. Y la declaración del Señor dada en el Génesis sigue en vigencia: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Génesis 2: 18).
Para obtener la plenitud de la gloria y de la exaltación en el reino celestial, debemos recibir esta ordenanza que es la más sagrada de todas.
Sin el matrimonio, los objetivos de Dios se verían frustrados. Espíritus escogidos no tendrían la oportunidad de pasar por la vida mortal. Y posponer el matrimonio sin razón justificada, la mayoría de las veces, quiere decir que tendréis menos posteridad, y llegará el día en que, mis hermanos, sentiréis a ciencia cierta la pérdida que habréis sufrido.
Os aseguro que la responsabilidad más grande y el gozo más intenso de esta vida se centran en la familia, un matrimonio honorable y en criar una posteridad digna. Y cuantos más años pasen, tendréis menos oportunidades de casaros y entonces correréis el riesgo de perder esas bendiciones eternas para siempre.
El presidente Spencer W. Kimball relató una experiencia que tuvo una vez con estas palabras:
“Hace poco conocí a un exmisionero de treinta y cinco años de edad que hace catorce años que volvió de la misión y a quien no le preocupa en absoluto el ser todavía soltero, sino, al contrario, toma la situación en broma y hasta le parece natural.
“Sentiré lástima por ese joven cuando llegue el día en que tenga que enfrentarse con el Gran Juez en Su trono y este le pregunte: ‘¿Dónde está tu esposa?’ Todas las excusas que solía dar a sus compañeros en la tierra parecerán superfluas y carecerán de importancia en esos momentos. Cuando le conteste al Juez Supremo: ‘Estaba muy ocupado’ o ‘Quería terminar mi carrera primero’ o ‘No encontré a la mujer ideal’, esas respuestas no tendrán ningún significado ni valor. Sabía que se le había mandado buscar una esposa, casarse y hacerla feliz. Sabía que era su deber tener hijos y darles la mejor vida posible a medida que crecieran. Sabía todo eso y, sin embargo, pospuso esa responsabilidad” (Ensign, febrero de 1975, pág. 2).
Yo estoy consciente de que algunos de vosotros, hermanos, tenéis miedo de la gran responsabilidad que tendréis si os casáis. Os preocupa no llegar a ser capaces de mantener a una esposa y a los hijos y darles lo que necesiten en esta época de incertidumbre económica. Pero esos temores deben descartarse para dar lugar a la fe.
Yo os aseguro, hermanos, que si vosotros sois trabajadores, pagáis vuestros diezmos y ofrendas con fidelidad y sois conscientes en el cumplimiento de los mandamientos, el Señor os apoyará. Sí, tendréis que sacrificaros, pero eso os hará progresar y llegaréis a ser mejores hombres por haberlo hecho.
Esforzaos en todo lo posible en vuestros estudios y en vuestro trabajo. Confiad en el Señor con fe y todo se arreglará. El Señor nunca nos da un mandamiento sin darnos también la capacidad y medios para cumplirlo (véase I Nefi 3:7).
Además, no dejéis que el materialismo os atrape, porque es una de las peores plagas de nuestra generación; me refiero a acumular cosas materiales, a preocuparos solo de divertiros y a procurar triunfar en la carrera escogida sin pensar en casaros.
Un buen matrimonio es más importante que las riquezas y la buena posición. Como marido y mujer, vosotros podéis alcanzar juntos las metas más importantes de la vida. A medida que los dos os sacrifiquéis el uno por el otro y por vuestros hijos, el Señor os bendecirá y aumentará la dedicación que tengáis hacia el Señor y el servicio en su reino.
Ahora, hermanos, os digo que no esperéis la perfección en la esposa que elijáis. No seáis demasiado exigentes y fijaos más en las cualidades que son realmente importantes, como que ella tenga un fuerte testimonio, que viva los principios del evangelio, que quiera dedicarse a su hogar, que quiera ser una madre en Sión y que os apoye en vuestras responsabilidades del sacerdocio.
Por supuesto, que también debe ser atractiva para vosotros, pero no salgáis con una joven y con otra solo por el placer de salir con una muchacha sin escoger a una compañera eterna y pedirle a Dios que os dé una confirmación cuando lo hagáis.
Y una buena forma de determinar si la joven es la mejor para vosotros es analizar si cuando estáis con ella tenéis los pensamientos más nobles, aspiráis a alcanzar las cosas más bellas y queréis ser mejores de lo que sois.
Ruego que Dios os bendiga a todos vosotros, los hermanos solteros de la Iglesia. Ruego que deis prioridad a lo que sea más importante. Yo os he sugerido cuáles son algunas de esas cosas esta noche. Reflexionad seriamente sobre ellas.
Quiero que sepáis, mis buenos hermanos, que he hablado de todo corazón y por medio del Espíritu Santo, porque os amo y me preocupo por vosotros.
Esto es lo que el Señor quería que escucharais hoy. Con todo mi corazón hago eco a las palabras del profeta Lehi del Libro de Mormón que dijo: “…levantaos del polvo, hijos míos, y sed hombres” (2 Nefi 1:21), en el nombre de Jesucristo. Amén.
RESUMEN
Ezra Taft Benson dirige su discurso a los hombres solteros mayores de la Iglesia, enfatizando su amor y esperanza en ellos y recordándoles su potencial y responsabilidades. Les ofrece varios consejos esenciales para su vida espiritual y personal:
Acercarse al Salvador mediante la oración sincera y profunda, y el estudio diario de las Escrituras, especialmente el Libro de Mormón.
Ser ejemplos de actividad en la Iglesia: guardar el día de reposo, cumplir con la Palabra de Sabiduría, pagar diezmos y ofrendas, y servir en todos los llamamientos con un corazón agradecido.
Mantener un buen aspecto personal y ser atentos y agradecidos con sus familias.
Guardar las normas de la Iglesia al salir con jóvenes del sexo opuesto y mantener la pureza moral.
Priorizar el matrimonio en el templo y entender su importancia para la salvación y exaltación.
Establecer metas prácticas en estudios y trabajo, y esforzarse por alcanzarlas con diligencia y oración.
Compartir su conocimiento del Evangelio y mejorar la comunidad mediante servicio activo.
Benson aborda la preocupación de los padres sobre los jóvenes solteros y la importancia del matrimonio celestial. Les insta a no postergar el matrimonio sin razón justificada, ya que es esencial para la exaltación. Comparte la experiencia del presidente Spencer W. Kimball sobre un exmisionero que no se preocupaba por casarse, subrayando que tales excusas no tendrán valor ante el Juez Supremo.
A los que temen la responsabilidad del matrimonio, les asegura que si son fieles y trabajan diligentemente, el Señor les apoyará. Les advierte contra el materialismo y la búsqueda de placeres mundanos que pueden distraerlos de sus responsabilidades eternas. Finalmente, les aconseja no ser excesivamente exigentes en la búsqueda de una compañera eterna, enfocándose en cualidades importantes como el testimonio y el deseo de ser una madre en Sión.
Ezra Taft Benson ofrece un mensaje claro y directo a los hombres solteros mayores, abordando tanto sus desafíos como sus responsabilidades con amor y firmeza. Su discurso refuerza la importancia del matrimonio celestial y la vida familiar en la doctrina de la Iglesia, subrayando que estas son esenciales para la exaltación.
El énfasis en la vida espiritual y la actividad en la Iglesia resalta la importancia de la devoción y el servicio continuo. Benson muestra comprensión y empatía hacia las preocupaciones y temores de los solteros, pero también les desafía a superar estas barreras con fe y diligencia.
La advertencia contra el materialismo y la búsqueda de placeres mundanos es una llamada importante en un mundo donde estas tentaciones son prevalentes. Benson anima a los solteros a priorizar lo que es realmente importante y a no dejarse atrapar por las cosas temporales.
Sus consejos prácticos para establecer metas y mejorar la comunidad reflejan un enfoque equilibrado entre la vida espiritual y temporal, mostrando que ambas son importantes y deben ser atendidas con dedicación.
En resumen, el discurso de Benson es un llamado inspirador a los hombres solteros mayores a vivir de acuerdo con su potencial divino, a buscar el matrimonio celestial y a cumplir con sus responsabilidades eternas con fe, diligencia y amor. Su mensaje es una guía poderosa y motivadora para aquellos que buscan ser fieles y alcanzar la exaltación en el reino de Dios.
Conferencia General Octubre 1987 Y tu todavía estas allí
por el élder Neal A. Maxwell
del Quórum del los Doce Apóstoles
»Jesús ya conoce nuestros pecados, enfermedades y dolores. ¡Él puede llevarlos sobre sí ahora porque ya los sufrió antes con éxito!»
Lo que escribieron Juan y Pablo sobre las creaciones de Dios y la pluralidad de mundos. Lo afirma rotundamente el evangelio restaurado declarando que se han creado »incontables mundos». (Moisés l: 33; Juan l: 3; Hebreos 1:2; 11:3; D. y C. 93:10.) Estas verdades del evangelio son importantes confirmaciones para nosotros, que nos hallamos en esta pequeña «partícula» situada en el borde de una galaxia menor llamada la Vía Láctea. Sin la plenitud del evangelio, parecería que viviéramos sólo un segundo de la cronología terrenal y en medio de una incomprensible vastedad.
No obstante, nuestro interés debe ser este planeta, como lo dijo el Señor a Moisés:
Pero solo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes. Porque he aquí, hay muchos mundos que. . han dejado de ser. . . y son incontables para el hombre: pero para mi todas las cosas están contadas, porque son mías y las conozco. (Moisés l :35)
Enoc, a quien el Señor le reveló tanto, alabó a Dios entre sus vastas creaciones, y afirmó con tranquilizadoras palabras: Y tu todavía estas allí» (Moisés 7:30; véase también Jeremías 10:12)
Esta seguridad especial puede ayudarnos a través de todas las experiencias y circunstancias de la vida. ¡Dios, que es universal, se interesa en nuestras experiencias individuales! En medio de sus vastos dominios, Él nos tiene en cuenta, nos conoce y nos ama con amor perfecto. (Véase Moisés 1:35; Juan 10:14)
Además de saber que Dios esta allí, es igualmente vital que sepamos cómo es y conozcamos sus atributos perfectos de justicia y misericordia. Hay más mortales que mueren ignorando el verdadero carácter de Dios que los que mueren rebelándose en contra de Él. El creer en la bondad y el poder de Dios es mucho más fácil si se entiende su plan de salvación con la crucial concesión del libre albedrío del hombre, un albedrío real, con errores reales y consecuencias reales. Su plan se compone de pruebas, problemas, angustias y gozos, todos muy reales.
Aunque sabia que había sido llamado personalmente por Dios. Enoc se sentía inseguro porque se creía incapaz de cumplir (Moisés 6:31). También lloró por la condición de los humanos, pero se le dijo: «Anímese tu corazón, regocijaste y mira» (Moisés 7:44). Si no hubiera mirado y recibido conocimiento, habría visto la condición humana aislada de la realidad. Si Dios no hubiera estado allí. Las preguntas de Enoc se habrían convertido en gritos vanos de desesperación. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Venid a Cristo
por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia
«Releamos constantemente el Libro de Mormón para que en forma mas absoluta podamos acercarnos a Cristo, dedicarnos a Él, hacerle el centro de nuestra vida y consagrarnos totalmente a Él.»
Mis queridos hermanos, esta ha sido otra gloriosa conferencia que le agradezco al Señor, y elogio a mis hermanos por su consejo inspirado y a los coros por su música que ha elevado nuestros espíritus.
La misión principal del Libro de Mormón, según esta registrado en su primera pagina descriptiva, es »para convencer al judío y al gentil de que Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones».
Aquel que sinceramente este buscando la verdad puede ganar el testimonio de que Jesús es el Cristo si medita y ora sobre las palabras inspiradas del Libro de Mormón.
Mas de la mitad de los versículos que componen el Libro de Mormón mencionan a nuestro Señor. Alguna forma del nombre de Cristo se menciona en ellos con mayor frecuencia que en el Nuevo Testamento.
En el Libro de Mormón se le dan mas de cien nombres diferentes, los cuales describen en forma particular su naturaleza divina.
Consideremos algunos de los atributos de nuestro Señor, según se encuentran en el Libro de Mormón, que demuestran que Jesús es el Cristo. Confirmemos entonces cada uno de esos atributos con una breve cita del Libro de Mormón.
El Vive: »es. . . la vida del mundo. . . una vida que es infinita» (Mosíah 16 9).
Él es Inmutable: »el mismo ayer, hoy y para siempre» (2 Nefi 27:23).
Él es el Creador: «creó todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra» (Mosíah 4:9).
Él es el ejemplo: Él puso «el ejemplo. . . dijo a los hijos de los hombres: Sígueme tu» (2 Nefi 31:9, 10).
Él es Generoso: »a nadie manda el que no participe de su salvación» (2 Nefi 26:24).
Conferencia General Octubre 1987 Una Constitución Inspirada
por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de Iglesia.
«‘Nuestro Padre Celestial determine que surgieran los padres de la patria y su forma de gobierno, como el prólogo necesario que condujera a la restauración del evangelio»
Mis queridos hermanos, es una bendición gloriosa estar aquí reunidos en otra magnifica conferencia general de la lglesia. Pido que vuestra fe y oraciones me acompañen mientras hablo de un tema precioso para mí y que influye en toda la Iglesia.
Recientemente hemos conmemorado el bicentenario de la firma de la Constitución de los Estados Unidos de América. Con ello se conmemoró el comienzo de una serie de acontecimientos que llevaron a la ratificación de la Constitución, a establecer el gobierno que esta creó y a escribir y ratificar la Declaración de Derechos. Miramos esperanzados la conmemoración de cada uno de estos importantes acontecimientos durante los próximos cuatro años. Como resultado de estos hechos, hoy podemos reunirnos en paz como miembros de la lglesia restaurada de Jesucristo. Por esto debemos estar eternamente agradecidos.
Yo deseo, por consiguiente, hablaros acerca de nuestra Constitución divina, de la que el Señor dijo que » pertenece a toda la humanidad»‘ (D. y C. 98:5) y «que debe preservarse para los derechos y protección de toda carne, conforme a principios justos y santos» (D. y C. 101:77; cursiva agregada).
La Constitución de los Estados Unidos ha servido de modelo a muchas naciones y es la constitución más antigua en vigencia hoy en día.
»He establecido la constitución de este país», dijo el Señor, por mano de hombres sabios que levante para este propósito mismo» (D. y C. 101: 80).
Por siglos el Señor mantuvo a América escondida en el hueco de su mano hasta el tiempo propicio para descubrirla, a fin de que se cumpliera su destino en los últimos días. »Es prudente que esta tierra no llegue todavía al conocimiento de otras naciones», dijo Lehi, pues, he aquí, muchas naciones sobrellenarían la tierra, de modo que no habría lugar para una herencia. (2 Nefi 1:8). Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Una celebración conmemorativa
por el élder L. Tom Perry
del Quórum de los Doce Apóstoles
«Los actos conmemorativos tienen su lugar. Establezcamos en nuestras familias, comunidades y naciones, tradiciones duraderas que nos recuerden constantemente las verdades eternas del Señor y a nuestros antecesores que las preservaron para nuestra época.»
Acabamos de pasar un verano en el cual conmemoramos varios acontecimientos de gran trascendencia histórica. El 24 de julio celebramos los ciento cuarenta años de la llegada de los pioneros mormones al valle del Lago Salado. Al mismo tiempo, conmemoramos los ciento cincuenta años de la llegada de los primeros misioneros de la lglesia a Gran Bretaña. Por último, los ciudadanos de este gran país, los Estados Unidos, miembros y no miembros de la Iglesia, celebramos los doscientos años de la Constitución.
Todos esos sucesos han dejado una huella indeleble en la historia de la lglesia. Al participar en muchas de las celebraciones de este histórico verano, he meditado en el propósito de cada una de ellas.
El celebrar los acontecimientos pasados nos hace volver la mirada a la historia. Examinamos hechos pretéritos y sacamos conclusiones de ellos antes de contemplar lo futuro. Cicerón dijo lo siguiente de la historia:
«Ignorar lo que se ha llevado a cabo en tiempos anteriores es ser siempre niño.
»Si el mundo no saca provecho de lo que le enseña la historia, permanecerá siempre en la infancia del conocimiento.» (New Dictionary of Thoughts, 1961, pág. 272.)
En el verano, al despertarse mi interés en nuestro patrimonio y en la historia en general, me han cautivado las semejanzas entre uno y otra, y en particular me ha fascinado el paralelo que hay entre la historia de la nación hebrea y la de nuestra Iglesia.
El hombre que nuestro Padre Celestial preparó para ser el líder de la nueva nación hebrea fue Moisés. Su ilustre nombre adorna las páginas de la historia antigua. El Señor reveló por medio de Moisés las fiestas y los acontecimientos que los israelitas debían celebrar como recordatorios perpetuos de su liberación del cautiverio y el nacimiento de su nueva nación. Esas celebraciones se dividían en dos: primero, las de los acontecimientos históricos reales, como la Pascua, para recordar al pueblo de Israel que el Señor los había liberado; segundo, las tradiciones relacionadas con periodos de tiempo determinados por varios múltiplos del numero »siete». Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Un paladín de la juventud
por el élder Vaughn J. Featherstone
del Primer Quórum de los Setenta
Es hora que los poseedores del Sacerdocio Aarónico asuman toda su responsabilidad. Y para vosotros, jóvenes nuestros, la barra de hierro que conduce al árbol de la vida bien puede ser el llevar a la práctica en forma absoluta la obra de dicho sacerdocio
En la conferencia de junio de 1968 para los lideres de la A. M M., el élder Harold B. Lee dio un discurso titulado: «Un líder: Paladín de la juventud». En esta ocasión no sólo quisiera hablar sobre el tema, sino también presentarme ante vosotros con esa misma distinción.
Recuerdo la historia de la maestra que vio que uno de sus alumnos no se podía calzar sus botas de goma. Se veían un poco pequeñas, pero ella se arrodilló y comenzó a forcejear, hasta que por fin logró calzar una de ellas. Después tuvo que luchar de la misma forma con la otra. Entonces el niño le dijo: «Estas botas no son mías».
Otra vez, con gran esfuerzo, la maestra se las quita, y entonces el niño agregó: Son de mi hermana, pero mi mama quiere que las use de todos modos».
Hay quienes trabajan con jóvenes, que sienten que no »calzan» en ese tipo de función. No siempre resulta cómodo, pero en mi caso, y Dios es mi testigo, realmente me deleito en trabajar con la juventud.
En una ocasión, en una actividad del programa de escultismo realizada en Finlandia, un grupo de jóvenes Scouts de la Iglesia me enseñó a tomar sus famosos baños sauna. Prepararon unas cuantas ramas de abedul y. cuando realmente empece a sudar, comenzaron a golpearme con las ramas en la espalda, el pecho y las piernas y me dijeron que eso hacia que la sangre circulara. La verdad es que me circuló. Entonces fuimos corriendo y nos zambullimos en el mar Báltico y después volvimos al sauna. Es increíble lo que uno aprende cuando trabaja con la juventud. Seguir leyendo →
por el élder M. Russell Ballard
del Quórum de los Doce Apóstoles
«Cuando una persona o una unidad de la Iglesia se vuelven autosuficientes, sucede algo especial.»
Hermanos, esta ha sido una conferencia maravillosa. Ruego que las observaciones que haga ahora no rompan el espíritu del cual hemos gozado.
El año pasado las Presidencias de Área de Sudamérica se preocuparon mucho al notar la forma en que las unidades de la Iglesia de esos lugares dependían económicamente de las Oficinas Generales. Advirtieron que en el futuro se presentarían otras necesidades que requerirían de mas fondos que los que las Oficinas Generales podrían proveer.
Las Presidencias de Área se reunieron, por lo tanto, con sus Representantes Regionales y presidentes de estaca para considerar el caso y llegar a acuerdos que ayudarían a los miembros de la Iglesia de Sudamérica a ser más autosuficientes. Para el efecto, estudiaron maneras de reducir costos y al mismo tiempo aumentar la participación de los miembros.
Estuvieron de acuerdo en que la construcción de edificios más simples cubriría plenamente sus necesidades. Encontraron maneras mediante las cuales los miembros pudieran donar mas trabajo, disminuyendo así la cantidad de efectivo requerida para la edificación. Fue de ese modo que, al buscar un método para ser más autosuficientes, la gente incorporó en su vida el principio del sacrificio y aumentó su fe.
El profeta José Smith dijo:
»Una religión que no requiera del sacrificio de sus adeptos nunca tendrá el poder suficiente para producir la fe necesaria que les ayude a alcanzar la vida eterna y la salvación, porque desde los comienzos de la existencia humana la fe necesaria para gozar de la vida y la salvación nunca se ha podido obtener sin renunciar a las cosas mundanas.» (Lectures on Faith, 6:7)
A medida que los santos trabajan para ser autosuficientes, sucede algo muy especial que es más importante que la disminución de los costos. Por ejemplo, cuando los líderes de Sudamérica pusieron atención en la disminución de costos del servicio misional, el Señor los bendijo con una sencilla pero maravillosa idea: Los miembros proveerían el almuerzo para los misioneros regulares. Se trataba de una labor que los santos podrían hacer y que fortalecería tanto a los miembros como a los misioneros. De manera que en esa parte del mundo, ése llegó a ser un medio para perfeccionar a los santos y al mismo tiempo proclamar el evangelio, dos de las misiones de la Iglesia. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Para tener gozo en la vida
por la hermana Barbara W. Winder
Presidenta General de la Sociedad de Socorro
«El gozo no es solo felicidad, sino el sentimiento que se experimenta cuando el Espíritu Santo se manifiesta a nuestra alma.»
Hermanas, tengamos presente que todas nos hallamos en diversos grados de progreso, ya seamos casadas o solteras. Hemos sentido el poder consolador del Espíritu Santo durante esta reunión. ¡Sepan que las amamos y nos interesamos por ustedes!
¿Cuánto tiempo hace que no sienten un verdadero regocijo? En el gran concilio de los cielos, en nuestra existencia preterrenal, «se regocijaban todos los hijos de Dios» (Job 38:7). Nuestro Padre Celestial nos dio la oportunidad de nacer aquí y asumir las responsabilidades de la vida terrenal, la que si bien nos brindaría una »plenitud de gozo» (Salmos 16:11) también suponía correr el riesgo de incurrir en la desobediencia, el pecado y la tristeza. Pero cuando nuestro Padre Celestial nos expuso su plan y comprendimos nuestro divino potencial de alcanzar la inmortalidad, todos »nos regocijamos».
Ahora que estamos aquí, ¿dudamos de lo que dijo el Señor de que «existen los hombres para que tengan gozo»? (2 Nefi 2:25.)
Vivimos en un periodo difícil de la historia del mundo. Satanás y sus fuerzas no descansan. Sus tentaciones son implacables y engañan a muchos, a veces aun a los escogidos; desea hacernos creer que las normas del evangelio como la virtud, la honradez, la moralidad, la cortesía, el esfuerzo y la pureza de mente y de cuerpo no tienen ya ninguna importancia. Reafirmo que los valores morales y eternos del Señor siguen en vigor. Las costumbres del mundo habrán cambiado, pero los mandamientos de nuestro Padre Celestial, que son para nuestro bienestar, siguen vigentes y el regocijo autentico sólo se experimenta cuando se hace Su voluntad.
¿Nos encontramos deseando que lo que la vida nos da en estos momentos pase pronto porque pensamos que seriamos más felices haciendo otra cosa? Puede que haya madres jóvenes que piensen que la vida seria más fácil y más cómoda si sus hijos ya fueran grandes y hubieran dejado la casa paterna; sin embargo, ahora es el tiempo oportuno para enseñarles los principios del evangelio. Seguir leyendo →
Por el presidente Ezra Taft Benson
Presidente de la Iglesia
“Debéis ayudar a crear un hogar en el que pueda morar el espíritu del Señor.”
Mis queridos hermanos, me siento sumamente agradecido de estar aquí con vosotros en esta impor-tantísima reunión de los poseedores del sacerdocio de Dios. Ruego que el Espíritu del Señor me acompañe y os acompañe a vosotros mientras hablo de un tema extremadamente importante. Esta tarde quisiera dirigirme a vosotros, los padres que os encontráis aquí, y a los que estáis reunidos por toda la Iglesia, y hablaros de vuestros sagrados llamamientos.
Espero que vosotros jovencitos, también escu-chéis con atención porque debéis prepararos para ser los futuros padres de la Iglesia.
Padres, vosotros tenéis un llamamiento eterno del que nunca seréis relevados: el de ser padres. Los llama-mientos en la Iglesia son muy importantes, pero siempre se dan por un período de tiempo y después se releva de ellos a la persona. Por el contrario, el llamamiento de ser padres es eterno y su importancia continúa mas allá de esta vida. Es un llamamiento por esta vida y por toda la eternidad. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Padre, aumenta nuestra fe
por el presidente Gordon B. Hinckley
Primer Consejero en la Primera Presidencia
«De todas las cosas que necesitamos, considero que la más urgente es un aumento de nuestra fe. «
Yo también doy la bienvenida a todos los que se han congregado para esta gran conferencia, la cual en verdad se ha convertido en una conferencia mundial. Hoy nuestra voz llega no sólo a toda Norteamérica, sino que, en cuestión de segundos, alcanza también a algunos que están al otro lado de los mares. Miles de personas se han reunido esta mañana para escuchar la palabra del Señor. Os agradezco vuestra fe y buenos deseos, e imploro la guía del Espíritu Santo.
Voy a contaros algo que me sucedió junto con uno de nuestros Presidentes de Area. Nos encontrábamos en una nación en la cual según estabamos informados, no existía ningún miembro de la Iglesia entre los millones de sus habitantes.
Había en aquel lugar un hombre que conocía la lglesia y deseaba bautizarse. Por mucho tiempo había estudiado la Biblia y. aunque pertenecía a una iglesia cristiana, no se sentía satisfecho. Sentía que debía pertenecer a una iglesia que llevara el nombre del Salvador. En una biblioteca publica del lugar encontró un día anotado en una vieja enciclopedia el nombre de La lglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, cuya sede, se indicaba, quedaba en Salt Lake City. Utah (EE.UU.). De esa forma, escribió pidiendo que se le enviara alguna información, y recibió varios folletos y libros sobre la lglesia a medida que los solicitaba.
Cuando lo conocimos personalmente, nos enteramos de que había leído el Libro de Mormón una y otra vez. Había leído también Doctrina y Convenios y otras publicaciones de la lglesia. Con gran entusiasmo había comunicado a sus amigos el gozo de haber encontrado un gran tesoro. Este hombre pedía que se le bautizara.
Al entrevistarnos con él, nos hablo del sacerdocio y de sus ordenes y oficios. Ya conocía las distintas ordenanzas y los procedimientos de nuestras reuniones.
¿Creía el que el Libro de Mormón era la palabra de Dios? ¡Claro que sí!, sabía que era verdadero; lo había leído, había orado y meditado acerca de él, y no tenia duda alguna de su veracidad. Seguir leyendo →
Conferencia General Octubre 1987 Obedeced a las autoridades generales
por el élder L. Aldin Porter
del Primer Quórum de los Setenta
«¿Qué podemos hacer para aprender a amar a los profetas videntes y reveladores? Leamos las Escrituras, hagamos lo que piden los profetas y oremos por ellos.»
Poco tiempo después de recibir mi llamamiento actual, mientras viajaba por avión desde Baton Rouge, Luisiana, a Salt Lake City, Utah [ambas en EE.UU.] se acercó a mi un joven empresario y se presento como Santo de los Últimos Días. Me pregunto si el motivo de mi viaje era asistir a algunas conferencias, a lo cual respondí que sí.
-¿Va a ver al presidente Benson?-inquirió.
-No estoy seguro, en vista del tipo de reuniones a las que voy -respondí.
-Si lo ve, ¿seria tan amable de decirle que aunque no lo conozco personalmente siento un profundo amor por él? -agregó.
Luego de esto volvió a su asiento.
Ya era de noche y pronto se amortiguaron las luces permitiéndome esto pensar detenidamente sobre aquel incidente.
Hermanos sabed que se experimenta gran seguridad al amar a las Autoridades Generales. Durante ese vuelo nocturno, recordé una experiencia que había tenido en este mismo tabernáculo algunos años atrás. Me parece que fue la ultima vez que el presidente Joseph Fielding Smith hablo en una reunión general del sacerdocio. En esa ocasión, él dijo:
«Queridos hermanos, considero que hay una cosa que debemos comprender con toda claridad. Ni el Presidente de la lglesia, ni la Primera Presidencia, ni la voz unánime de esta con la de los Doce desviaran jamas a los miembros, ni aconsejarán al mundo algo que sea contrario a la sabiduría y voluntad del Señor» (Ensign, julio de 1972. pág. 88).
En aquel entonces el Espíritu me testificó que esa declaración del presidente Smith era verdadera. Y hoy día ese mismo Espíritu me vuele a confirmar tal testimonio. Seguir leyendo →
por el élder Joseph B. Wirthlin
del Quórum de los Doce Apóstoles.
«La perseverancia es esencial . . . Determinará nuestro progreso al luchar para alcanzar la exaltación.»
Es un honor para mi hablar después del presidente Ezra Taft Benson, a quien amo como amigo y líder; es en verdad nuestro Profeta. Vidente y Revelador.
En mi discurso hoy día, la palabra perseverancia significa continuar por un camino determinado hasta lograr una meta u objetivo, a pesar de los obstáculos, la oposición y otras influencias contrarias. ¿Cuál es nuestro camino, cual es nuestra meta y cuáles son los obstáculos y la oposición que nos podrían desviar?
Como miembros de la Iglesia, nuestra línea de conducta debe ser obedecer los principios y ordenanzas del evangelio. Nuestra meta debe ser cumplir con el propósito para el cual fuimos creados hijos de nuestro Padre Celestial, o en otras palabras, alcanzar la exaltación y la vida eterna. Los obstáculos y la oposición son las tentaciones y seducciones de Satanás, designadas para malograr la obra y la gloria del Señor: »Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre» (Moisés 1:39)
La perseverancia es una característica positiva y activa. No es esperar inútil y pasivamente que suceda algo bueno. Nos da esperanza al ayudarnos a entender que los justos fracasan sólo cuando se rinden y dejan de esforzarse.
Hay personas que, cuando tienen que hacer una tarea difícil, dejan de lado todo lo demás hasta terminarla: mientras que otras simplemente se rinden. La necesidad de perseverar se expresa en las siguientes líneas:
«El talento es sólo el poder de hacer esfuerzos continuos. La línea que separa el fracaso del éxito es tan imperceptible que apenas la vemos cuando la pasamos; es tan sutil que a menudo estamos sobre ella y no nos damos cuenta. ¿Cuantas veces se rinde un hombre cuando con sólo un poco mas de esfuerzo o de paciencia podría haber logrado el éxito’? Un poco mas de perseverancia, un poco mas de esfuerzo, y lo que parecía un fracaso inminente se puede transformar en un glorioso éxito. . . No existe la derrota mas que en nosotros; sólo hay una barrera insuperable, la de nuestra propia debilidad de propósito.» (Autor Anónimo. Second Enciclopedia, ed. por Jacob M. Brand. Englewood Cliffs. Nueva Jersey. Prentice Hall. Inc. 1957. pág. 152.) Seguir leyendo →