En los momentos de desánimo,
recuerden a la viuda de Naín
Por Keith J. Wilson
Profesor adjunto de Escrituras Antiguas, Universidad Brigham Young
Especialmente cuando sentimos que se olvidan de nosotros o nos ignoran, debemos recordar: Jesús acudió a ayudar a la viuda precisamente en un momento en que ella lo necesitaba y acudirá en nuestra ayuda también.

A veces, en los altibajos que tiene la vida, podemos sentir como que Dios no es parte de nuestra vida diaria. Nuestras rutinas parecen más bien aburridas y monótonas. Como no hay muchos cambios, a veces es difícil identificar algún área en la que Dios haya intervenido directamente en nuestras circunstancias. Siempre que tengo esos sentimientos de insignificancia en mi propia vida, pienso en una mujer del Nuevo Testamento que puede que se sintiera así. No se le da nombre en las Escrituras, sino que se la conoce simplemente por el nombre de su pueblo y por su estado civil.
La mujer es la viuda de Naín y solo Lucas el evangelista registra su asombrosa historia. Ella representa para mí la esencia del ministerio personalizado del Salvador y cómo tendía la mano a las personas sencillas y desanimadas de la sociedad de entonces. Este relato resuelve claramente la cuestión sobre si Dios nos conoce y se preocupa por nosotros.
Un breve resumen del milagro del capítulo 7 de Lucas nos narra que Jesús detiene un cortejo fúnebre y devuelve a la vida a un joven que había muerto. Pero hay mucho más que comprender acerca de esta situación. Como sucede en todos los milagros, pero sobre todo en este, el contexto es vital para comprender ese incidente. Tras haber enseñado en el Centro de Jerusalén de la Universidad Brigham Young, compartiré con ustedes algunas reflexiones personales acerca de este milagro. Seguir leyendo










































