Dios Inmutable Eterno

Por el sendero de la Inmortalidad y la Vida Eterna

Dios Inmutable Eterno

Por J. Rubén Clark Jr.

(Número 3  de una serie de conferencias por el hermano J. Rubén Clark, hijo, primer consejero en la Presidencia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. 25 de enero de 1948).

Estimable Radio Auditorio:

La semana pasada discutimos el asunto que para entrar en el reino de Dios, los hombres deben retirar el orgullo y el egoísmo de sus corazo­nes y volverse como niños pequeños. Esta noche hablaremos del tema de que las escrituras declaran que el Padre y el Hijo son “los mismos ayer, hoy y para siempre”.

Cada uno de dos hijos de Dios que hace aquí en esta tierra, desde el sal­vaje más ignorante hasta el profesor más erudito, si se halla libre de la in­credulidad, tiene en su corazón una creencia en un Ser Supremo, un Dios. El concepto de esta divinidad que el salvaje tiene será diferente del concep­to del profesor, pero básicamente sus conceptos concuerdan en la omnipo­tencia, omnisciencia y omnipresencia de esa divinidad, sea un dios o un grupo de dioses. Lo que todo hombre posee mediante esa facultad univer­sal, instintiva que proviene de la existencia terrenal, podemos suponer ser verdad. Algunos de nosotros so­mos bendecidos no solamente con di­cha facultad sino con un conocimiento espiritual (1 Cor. 2:11 en adelante) que es más seguro que el conocimien­to perceptible del cuerpo. Seguir leyendo

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Obtener ayuda para ayudar a los demás

Principios para ministrar
Obtener ayuda para ayudar a los demás

Liahona Octubre 2018

¿Cómo hacemos participar a otras personas cuando necesitamos ayuda en nuestros esfuerzos por ministrar? Participe en las entrevistas de ministración y en las reuniones de consejo del primer domingo.

Cuando la esclerosis múltiple confinó a Kathy a una silla de ruedas, descubrió que necesitaba ayuda todas las noches para pasar de la silla a su cama. La tarea era demasiado grande para un miembro solo, por lo que el cuórum de élderes deliberó sobre su situación y decidió preparar un calendario para ayudarla todas las noches1.

A medida que llegamos a conocer las necesidades y las fortalezas de las personas a quienes servimos, es posible descubrir que necesitamos ayuda para satisfacer sus necesidades. Las entrevistas de ministración y las reuniones de consejo del primer domingo son dos oportunidades para analizar cómo hacer participar apropiadamente a otras personas.

Entrevistas de ministración

Estas entrevistas trimestrales entre hermanas ministrantes y la presidencia de la Sociedad de Socorro, o hermanos ministrantes y la presidencia del cuórum de élderes, son el único informe oficial que hacemos sobre aquellos a quienes ministramos. La entrevista permite, por lo menos trimestralmente, (1) deliberar sobre fortalezas, necesidades y desafíos de las familias y personas asignadas, (2) determinar cómo pueden ayudar el cuórum, la Sociedad de Socorro y el consejo de barrio y (3) recibir consejo y aliento de los líderes sobre los esfuerzos de ministración. Seguir leyendo

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El primer paso hacia el arrepentimiento

Jóvenes adultos

El primer paso hacia el arrepentimiento

Por Aurilas Peterson
El autor vive en Ouest, Haití.
Liahona Octubre 2018

Sentía una oscuridad descender sobre mi vida. Luego me di cuenta de que debía hablar con mi obispo.

Recuerdo que fijé una fecha bautismal con los misioneros. Me preguntaron si estaba listo para hacer ese convenio con nuestro Padre Celestial. Sin siquiera pensarlo y con un corazón lleno de regocijo dije: “¡SÍ!”. Quería aceptar el don especial que mi amoroso Padre me había dado y sabía que no sería feliz sin el Salvador en mi vida. Sin embargo, no estaba seguro de lo que me deparaba el destino.

Por fin llegó el gran día. Fue inolvidable y me sentía muy feliz.

Días de oscuridad

Después de mi bautismo y confirmación, los días de repente parecían oscuros. Estaba lidiando con problemas familiares y tenía dificultades para obedecer todos los mandamientos de Dios. No sabía qué hacer y quería darme por vencido en todo. Parecía que nadie me comprendía.

Siempre me había gustado leer el Libro de Mormón, pero durante ese tiempo dejé de hacerlo. Un día, cuando estaba solo en casa, sentí el dulce Espíritu inspirándome a leer el Libro de Mormón. Oré antes de leer con el deseo de encontrar una respuesta que pudiera traer consuelo a mi sufrimiento. Abrí las Escrituras en el capítulo 5 de Alma. El versículo 27 dice: “¿Habéis caminado, conservándoos irreprensibles delante de Dios? Si os tocase morir en este momento, ¿podríais decir, dentro de vosotros, que habéis sido suficientemente humildes? ¿que vuestros vestidos han sido lavados y blanqueados mediante la sangre de Cristo, que vendrá para redimir a su pueblo de sus pecados?”.

Finalmente me sentí conmovido por estas palabras. Yo sabía que era preciso que me arrepintiera, así que fijé una cita para ver a mi obispo. Tenía un miedo innegable, pero me obligué a mí mismo a ir y conversar con él. Seguir leyendo

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Nuestra motivación para vivir el Evangelio

Jóvenes adultos

 Nuestra motivación para vivir el Evangelio

Por Mindy Selu
Revistas de la Iglesia
Liahona Octubre 2018

Siempre habrá “duras palabras”. Pero siempre habrá la opción de escoger la fe en lugar de la duda o incertidumbre.

El sendero del discipulado está lleno de bendiciones — ambas, las “visibles e invisibles”.1 Pero hay momentos cuando ese sendero, a pesar de sus bendiciones, no es fácil o conveniente. Llegar a ser un discípulo de Jesucristo requiere trabajo y sacrificio y a veces es difícil encontrar la motivación para vivir los mandamientos y hacer esos sacrificios.

Como joven adulto, probablemente estás ocupado priorizando nuevas responsabilidades, tomando decisiones de gran impacto en tu vida y determinando cómo será tu sendero de discipulado por el resto de tu vida. Encima de todo eso, es posible que haya cosas en las normas o en la historia de la Iglesia o en la doctrina del Evangelio que no comprendes y tentaciones difíciles, así como bendiciones que sigues esperando, y preguntas sobre el plan que Dios tiene para ti.

Algunos de nosotros tal vez nos preguntamos si vale la pena vivir el Evangelio para recibir las bendiciones prometidas. Podríamos decir que no somos aceptados, que es demasiado trabajo o que hay más preguntas que respuestas. Pero realmente depende de la motivación. ¿Por qué haces lo que haces y vives de la manera en que lo haces? ¿Por qué sigues guardando los mandamientos aun cuando no hay nadie que se da cuenta?

Sin importar quién eres y en qué etapa de la vida te encuentras, hallar tu motivación al cultivar tu fe en el Salvador y en Su evangelio es decisión tuya.

¿A quién iremos?

Hallar y mantener la motivación para vivir el Evangelio no es un desafío propio de nuestra época. Aun cuando el Salvador se encontraba en la tierra, la gente todavía tenía dificultad para entender y por tanto obedecer los principios que Él enseñaba. Varios de Sus discípulos escuchaban mientras Él explicaba un concepto que parecía ofenderles — Su papel como el “pan de vida” (véase Juan 6:35–58). Ellos respondieron de manera escéptica, diciendo: “Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (Juan 6:60).

Cristo, al ver que tenían dificultad para creer o aceptar esta doctrina, les preguntó: “¿Esto os escandaliza?” (Juan 6:61). En vez de poner su fe por encima de sus dudas, muchos de Sus discípulos “volvieron atrás y ya no andaban con él” (Juan 6:66). Seguir leyendo

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Aprender a la manera del Señor

Aprender a la manera del Señor

Por el élder David A. Bednar
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Liahona Octubre 2018

Tomado de un discurso pronunciado en un seminario para nuevos presidentes de misión el 25 de junio de 2014.

Invitar al Espíritu Santo para que sea el maestro es el propósito central en todos los modelos de aprendizaje del Señor.

El apresurar la obra del Señor requiere que continuamente aprendamos, cambiemos y sigamos adelante con fe en el Salvador.

Un modelo en todas las cosas

En una revelación dada por medio del profeta José Smith en junio de 1831, el Señor declaró: “Y además, os daré una norma [un modelo] en todas las cosas, para que no seáis engañados; porque Satanás anda por la tierra engañando a las naciones” (D. y C. 52:14).

Es interesante que el Señor nos diera “un” modelo y no “el” modelo para todas las cosas. No creo que el Señor esté sugiriendo con las palabras “una norma [un modelo] en todas las cosas” que Él tiene solo un modelo para que se use en toda situación. En vez de eso, la manera del Señor incluye una variedad de modelos que se pueden emplear para lograr diferentes objetivos espirituales.

Nuestra meta máxima en toda experiencia de aprendizaje y enseñanza debe ser determinar y usar el modelo o los modelos que mejor satisfagan nuestras necesidades y lograr los resultados deseados de aprendizaje. Seguir leyendo

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Cinco maneras de aprender de la conferencia general

Cinco maneras de aprender
de la conferencia general

Liahona Octubre 2018

La conferencia general es una oportunidad increíble para reunirnos con los miembros de la Iglesia en todo el mundo a fin de escuchar a los líderes y recibir la guía del Señor. Ver, escuchar y estudiar los mensajes de la conferencia general traerá el Espíritu a tu vida y te ayudará a edificar tu testimonio. Es una oportunidad para que recibas revelación personal y actúes al respecto.

A continuación se encuentran cinco maneras en las que puedes aprender de la conferencia general.

  1. Escribe tus preguntas antes de que inicie la conferencia general

Destina tiempo para escribir tus preguntas antes de que inicie la conferencia y presta atención a las respuestas que vengan a ti durante esta. Tus oraciones y preguntas pueden responderse conforme participes y escuches al Espíritu.

Aprender con y por fe requiere un esfuerzo espiritual, mental y físico, y no tan solo una recepción pasiva.

Élder David A. Bednar, “Aprender a la manera del Señor”, página 52 de este ejemplar

  1. PROCURA APRENDER de Cristo

Los profetas testifican y enseñan acerca del Salvador (véase Hechos 10:43). Conforme escuches los mensajes de la conferencia, podrías pensar en qué están enseñándote los oradores respecto a Jesucristo. Incluso podrías hacer una lista en tus notas. Seguir leyendo

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Cuán misericordioso ha sido el Señor

Cuán misericordioso ha sido el Señor

Por el élder Quentin L. Cook
Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Liahona Octubre 2018

La nueva historia de la Iglesia de varios tomos nos ayudará a guardar nuestros convenios al ensanchar nuestra memoria de lo que el Salvador ha hecho por nosotros.

Por primera vez en casi cien años, se está publicando una nueva historia de la Iglesia bajo la dirección de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles. Bajo el título Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días, dicha narración histórica relata historias verdaderas de personas comunes que llegaron a ser santos mediante la expiación de Jesucristo (véase Mosíah 3:19). El primer tomo, El estandarte de la verdad, 1815–1846, ya está terminado y se ha traducido a catorce idiomas para su distribución en muchas partes del mundo.

Santos es la historia de la forma en que Dios restauró Su convenio sempiterno por causa del amor que tiene por Sus hijos. Muestra cómo el Señor restauró Su evangelio para brindar esperanza y paz en tiempos de agitación, pruebas y sufrimientos. También muestra cómo los convenios restaurados conducen a la exaltación por medio de Jesucristo.

Sería de esperar que la historia comenzara con José Smith, pero Santos comienza en 1815, con la explosión de un volcán en Indonesia, que causó mortandad, enfermedad y turbación generalizados. Se escogió ese punto de partida en vista de lo que el Señor reveló sobre cómo restauraría los convenios que nos ligan al Salvador y nos permiten superar todos los problemas de la vida:

“Yo, el Señor, sabiendo las calamidades que sobrevendrían a los habitantes de la tierra, llamé a mi siervo José Smith, hijo, y le hablé desde los cielos y le di mandamientos…

“para que se establezca mi convenio sempiterno” (D. y C. 1:17, 22).

Desde su escena inicial hasta su distribución mundial, Santos muestra a los hijos de Dios de todas partes que es la historia de su convenio con Dios, quien conoce sus adversidades. Por medio de Su profeta, Dios renovó convenios que no eliminan la maldad, el pesar, los sufrimientos ni la separación que ocurre al morir, pero sí prometen sanación mediante la expiación del Salvador, santificar e investir nuestra vida con sentido trascendente, y nos aseguran que las relaciones que atesoramos aquí, en la tierra, pueden perdurar por la eternidad, acompañadas de “una gloria eterna” (véase D. y C. 130:2). Seguir leyendo

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La bendición de la resurrección

La Expiación Infinita
La bendición de la resurrección

Tad R. Callister
La Expiación Infinita


Una demostración de poder inmenso

La Expiación es infinita en sus poderes para bendecir; da lugar a «una multiplicidad de bendiciones (…) para siempre jamás» (DyC 97:28; véase también DyC 104:2). Una de esas bendicio­nes es la resurrección. Algunos se han preguntado si la resurrec­ción fue parte de la Expiación, o si, por el contrario, la Expiación concluyó en la cruz y la resurrección fue un acto independiente y ajeno a ella. En un sentido estricto, la Expiación implica el sufrimiento de Cristo en el jardín y la cruz a fin de «expiar» nuestros pecados. En el sentido más amplio y completo, también incluye el poder ejercido por el Salvador para reconciliar todas las conse­cuencias de la Caída, incluida la muerte física. Por consiguiente, la Expiación no solamente fue el tormento del jardín y la cruz; también el ejercicio del poder necesario para resucitarnos.

El diccionario de la Biblia SUD en inglés hace referencia a la naturaleza integral de la Expiación: «Mediante (…) su vida sin pecado, el derramamiento de su sangre en el jardín de Getsemaní, su muerte en la cruz y posterior resurrección física de la tumba, llevó a cabo la expiación perfecta para toda la humanidad».1 Esto es lo que Jacob entendía, ya que enseñó que sin «expiación infi­nita (…) esta carne tendría que descender (…) para no levantarse jamás» (2 Nefi 9:7); es decir, la resurrección era ese componente necesario de la Expiación que venció la muerte física. Alma ense­ñó igualmente: «la expiación lleva a efecto la resurrección de los muertos» (Alma 42:23).

Jacob señaló que, de no existir un poder compensador, «esta carne tendría que descender para pudrirse y desmenuzarse en su madre tierra, para no levantarse jamás» (2 Nefi 9:7). Esta es una manifestación de entropía; es decir, el proceso de transición de un estado más organizado a uno menos organizado. Hugh Nibley observó: «Sin la resurrección, la entropía —la conocida Segunda Ley de la Termodinámica— tomaría el control».2 No sorprende que Jacob, quien observó que «la muerte ha pasado sobre todos los hombres», también apuntó que «también es me­nester que haya un poder de resurrección» (2 Nefi 9:6; énfasis añadido). Tenía que actuar un poder revocador que impidiera la inexorable marcha de la decrepitud, la descomposición y, en última instancia, del caos. La decadencia y la muerte son fuerzas, o poderes, constantes que causan estragos en las creaciones de Dios. David las llamó el «poder del Seol» (Salmos 49:15). Pablo se refirió «al que tenía el imperio de la muerte, a saber, al diablo» (Hebreos 2:14). No resulta sorprendente que en las Escrituras se le denomine en ocasiones «el destructor» (1 Corintios 10:10). Con penetrante perspectiva poética, Goethe denominó al diablo el «hijo del caos».3 Seguir leyendo

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Dulce es la Obra

Dulce es la Obra

Letra: Isaac Watts, 1674–1748.
Música: John J. McClellan, 1874–1925.
(Tomado del libro “Stories of Latter-day Saint Hymns” por George D. Pyper)

Letra

1. Dulce Tu obra es, Señor;
concédeme rendir loor
por el amor que Tú nos das
y que nos llena de solaz.
4. Con cuánto gozo cantaré;
Tu gran bondad ensalzaré
al verme cerca de Tu faz,
gozando de sublime paz.
2. Dulce me es el adorar;
con fe te quiero venerar.
Haz que mi corazón, Señor,
rebose de bondad y amor.
5. Ya no tendré más tentación,
faltas, dolor, ni aflicción;
habré vencido la maldad,
y yo tendré felicidad.
3. Mi corazón es tuyo hoy;
bendito seas, gran Señor.
Tus obras, cuán perfectas son;
cuán infinito Tu amor.
6. Entonces bien comprenderé
lo que en vida ignoré,
y con divina potestad
moraré por la ̮eternidad.

 EL HIMNISTA

Southampton, Inglaterra, fué la ciudad donde la cigüeña dejó a Isaac Watts, el 17 de Julio de 1674, la pri­mera de ocho visitas semejantes que siguieron. Su padre era el dueño de una casa de huéspedes.

Isaac era un chico precoz. A los cinco años de edad ya estudiaba los clásicos, y se dice que a los siete u ocho años de edad ya había escrito versos religiosos para complacer a su madre. En las convicciones religiosas era un inconforme y por esa razón no se le permitió asistir a las universida­des, sino que estudió en el Colegio de Haberdasher, una academia Londi­nense. Aquí, el exceso de trabajo le acarreó una debilidad física de la cual nunca se recobró. Se comprome­tió como tutor de la familia de Sir John Hartopp en Stoke Newington y escribió dos libros, a saber, Lógica, o el Uso Correcto de la Razón en la Investigación de la Verdad y El co­nocimiento de la Tierra y los Cielos hecho fácil. A los 27 años de edad, fué asistente del Dr. Chauncey, un ministro independiente, y dos años más tarde tomó su lugar en Mark Lane, Londres. En 1712, residió con el Señor Tomás Abney de Abney Park, donde permaneció por el resto de su vida. Seguir leyendo

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Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días

Santos
La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días
Tomo I

EL ESTANDARTE DE LA VERDAD
1815–1846


El estandarte de la verdad se ha izado. Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra: las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán congregarse y la calumnia podrá difamar; mas la verdad de Dios seguirá adelante valerosa, noble e independiente hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído; hasta que se cumplan los propósitos de Dios y el gran Jehová diga que la obra está concluida.

—José Smith, 1


Un mensaje de la Primera Presidencia

El Señor nos ha pedido en las Escrituras que recordemos. Recordar el legado de fe, devoción y perseverancia que compartimos nos da perspectiva y fortaleza para enfrentar los retos de nuestra época.

Es con este deseo de que recordemos “cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres” (Moroni 10:3) que presentamos Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días. Este es el primer tomo de una serie de cuatro; es una historia narrada que contiene relatos de fieles Santos de los Últimos Días del pasado. Alentamos a todos a que lean el libro y hagan uso del material suplementario que hay disponible en línea.

Ustedes son una parte importante de la historia continua de esta Iglesia. Les damos las gracias por todo lo que hacen para edificar sobre el cimiento de fe que establecieron nuestros antepasados.

Testificamos que Jesucristo es nuestro Salvador y que Su evangelio es el estandarte de la verdad en la actualidad. El Señor llamó a José Smith para que fuese Su profeta, vidente y revelador en los últimos días, y sigue llamando a profetas y apóstoles vivientes para guiar Su Iglesia.

Rogamos que este tomo amplíe su entendimiento del pasado, fortalezca su fe y les ayude a hacer y observar los convenios que conducen a la exaltación y la vida eterna.

Atentamente,

La Primera Presidencia

Parte 1: Mi siervo José, abril de 1815–abril de 1830

Parte 2: Una casa de fe, abril de 1830–abril de 1836

Parte 3: Arrojado al abismo, abril de 1836–abril de 1839

Parte 4: La plenitud de los tiempos, abril de 1839–abril de 1846

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En el púlpito

En el púlpito

185 años de discursos de mujeres Santos de los Últimos Días

Esta importante colección arroja luz sobre la predicación y la enseñanza de las mujeres Santos de los Últimos Días, pasadas y presentes. En el Púlpito se presentan cincuenta y cuatro discursos cuidadosamente seleccionados de las mujeres de los Santos de los Últimos Días de 1831 a 2016.

Contenidos

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Obtener luz por medio de la indagación

Obtener luz por medio de la indagación

Julie Barrott Willis
Devocional
Auditorio Centro de la Universidad Brigham Young–Idaho, Rexburg, Idaho
1 de julio de 2014

Como muchos de ustedes, yo coleccionaba piedras bonitas cuando era niña. No solo las coleccionaba, sino que hacía preguntas sobre cada una de ellas: ¿Qué tipo de piedra es? ¿Cómo adquirió esos colores? ¿Por qué no brilla? Puede que mis preguntas volvieran un poco locos a mis padres, porque mis regalos de Navidad pronto pasaron de las muñecas a un juego de identificación de rocas y libros sobre la tierra11.

Esta bella imagen del monte Moran, en la cordillera Teton, tomada por mi hermano John, refleja una pregunta fundamental que ayudó a darle forma a mis estudios. La pregunta en realidad es irrelevante; lo importante es que yo dejé a un lado la serenidad del paisaje para hacer una pregunta. ¿Qué pregunta harían ustedes sobre esta escena? Probablemente depende de sus antecedentes y sus intereses. Un amante de las actividades al aire libre podría preguntar en cuanto a rutas de escalada; un botánico tal vez se pregunte acerca de los efectos de la glaciación sobre las coníferas; un artista quizás desee saber cómo captar mejor los reflejos en el lago; y un geólogo podría preguntar por las fuerzas tectónicas que formaron las montañas. La variedad y profundidad de las preguntas que se pueden hacer sobre un simple paisaje de montaña pueden ser tan numerosas como las personas que lo miran.

La habilidad y el deseo de formular preguntas y buscar respuestas es un atributo exclusivamente humano que es crucial para los avances científicos, artísticos y religiosos de la humanidad. Comenzamos a hacer preguntas a muy temprana edad, como sabe cualquiera que tenga un hijo o una hija precoz de tres años. Esto sugiere que venimos a la tierra con un espíritu inquisitivo, y que aprender por medio de las preguntas y de la búsqueda es una razón por la que nuestros Padres Celestiales nos han dado el don de la vida terrenal.

El hermano Michael Otterson afirmó en un devocional en BYU–Idaho que “el hacerse preguntas, indagar, buscar y explorar, cuando va acompañado de una actitud de superación personal y enriquecimiento espiritual, no solo es uno de los gozos de la vida, sino que es absolutamente esencial para nuestro progreso constante”12. En otras palabras, las preguntas son la clave del progreso. Seguir leyendo

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La seria reflexión precede a la revelación

La seria reflexión precede a la revelación

Maurine Jensen Proctor
Conferencia de BYU para la Mujer
Edificio José Smith, Universidad Brigham Young, Provo, Utah
5 de mayo de 2006

Una bendición en la noche

Hace algunos años era de noche y nuestra hija mayor adolescente no había llegado a casa a las doce, tal como habíamos acordado. El reloj dio la una y ella seguía sin aparecer. Nosotros hicimos lo que cualquier buen padre haría. Nos asustamos, oramos, hicimos aquellas incómodas llamadas a sus amigos en medio de la noche. Las 2:00 h. Nuestra imaginación volaba ante los peligros en los que se podía encontrar. Oramos con más fervor. Lloré de preocupación. Los minutos parecían horas. Las 2:30 h. Las 2:45 h. El mundo dormía, pero nosotros no; dos padres muy preocupados por su preciosa hija.

Al final, a las 3:00 h., oímos que la puerta delantera se abría silenciosamente. Habíamos trazado un plan que consistía en dividir y vencer. Mi esposo, Scot, se quedó en nuestra habitación y oró por mí mientras yo bajaba a recibir a nuestra hija. La conversación fue exactamente como cabría esperar. Me lancé sobre ella —no literalmente, pero había un tono punzante en mi voz—. Le recordé su hora límite de llegada a casa, le hablé de los peligros y las tentaciones que hay en la calle a altas horas de la noche, describí nuestra penosa preocupación. Ella se puso a la defensiva. Preguntó si no confiábamos en ella. Me dijo que ya era bastante mayor para tener una hora límite de llegada. Cuanto más se resistía a mis enseñanzas, más crecía la tensión entre nosotras. Necesitaba ayuda desesperadamente para convertir en un dulce momento de amor y enseñanza esa conversación que nos dividía . Justo en ese momento sentí la influencia de las oraciones de mi esposo por mí, y sentí una impresión. Yo había estado orando mucho por esta hija nuestra por la que había estado preocupada, y solo unos días antes el Espíritu me había susurrado algo acerca de ella.

Dejé por un momento mi lección sobre horas límite de llegada a casa. Estaba tranquila y supe que ese era el momento de transmitirle ese mensaje. “La semana pasada”, dije, “el Espíritu me dijo algo sobre ti”. Su actitud defensiva comenzó a desvanecerse. Era la primera vez que realmente escuchaba algo de lo que le decía. “Cuéntame”, dijo con verdadera impaciencia. Le respondí: “El Espíritu me dijo que no me preocupara mucho por tu vida, porque todas las cosas te saldrían bien; que todo estaría bien”. Seguir leyendo

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Hay una diferencia

Hay una diferencia

Kate M. Barker
Conferencia General de la Sociedad de Socorro
Tabernáculo, Manzana del Templo, Salt Lake City, Utah
3 de abril de 1937

Todas valoramos la vida y la oportunidad. Estamos agradecidas por haber nacido en esta maravillosa época. Pero grandes bendiciones y oportunidades significan gran responsabilidad. Nuestro Padre Celestial cuida de la tierra y tiene un plan glorioso para establecer el reino de Dios sobre ella. Él también tiene un plan general para cada uno de Sus hijos, y depende de cada una de nosotras para que ayudemos a impulsar el plan del Evangelio. Si valoramos esto, no podemos menos que poner nuestro mejor esfuerzo en esta obra. ¿Pueden nuestras normas ser demasiado elevadas? Jesús dijo: “El que no está conmigo, contra mí está”16. Creo que quería decir activamente con Él y que, en tanto en cuanto seamos pasivas y pensemos de manera superficial, en tanto en cuanto dejemos de poner nuestro mejor empeño y nuestro tiempo en nuestros pensamientos y hechos, de modo que pensemos y actuemos de manea recta y franca, en tanto en cuanto dejemos de poner el corazón y el alma en esta obra, hasta ese punto estamos contra Él.

Solo podemos estar seguras de que estamos solucionando nuestros problemas de la manera correcta si tenemos la ayuda de nuestro Padre en los cielos. Él ha dicho: “Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”17. Pero “[hay] una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan”18.

Se nos han dado leyes muy precisas que rigen la oración. Debemos preguntar con fe. La fe no llega sin esfuerzo, esperando el momento de necesidad para decir: “Tendré fe”. La fe viene por medio de la obediencia. Nuestras oraciones deben ser sinceras. Son sinceras cuando ponemos nuestros mejores esfuerzos y entonces pedimos con humildad guía o confirmación. Cuando Oliver Cowdery deseó traducir una parte del Libro de Mormón, no recibió la inspiración necesaria y el Señor le dijo: “He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme”19. Hay una diferencia entre pedir a nuestro Padre Celestial que bendiga a los pobres y pedir que nosotras podamos ver las necesidades y ayudar a llevar la bendición.

Oremos por nuestros líderes de la Iglesia, pero ofrezcamos también a nuestro Padre Celestial la seguridad de que, si Él inspira a nuestros líderes, nosotras pondremos nuestro mejor esfuerzo para seguir su guía.

El Señor también ha dicho: “Orad… en vuestras familias”20. La oración familiar ayudará mucho a mantener a la familia unida. Orar juntos tiene un efecto en las personas. Pero hay una diferencia entre orar y hacer oraciones. Las oraciones familiares nunca se deben convertir en una rutina. Mostremos a nuestros hijos lo que la oración significa para nosotras. Cuando Jesús estaba con Sus discípulos, recibía tanta ayuda y tanto consuelo de la oración que ellos dijeron: “Señor, enséñanos a orar”21.

Que nuestras oraciones nos hagan tener una nueva perspectiva y una nueva empatía para que no decepcionemos a nuestro Padre Celestial en las tareas que Él nos ha pedido que llevemos a cabo.

Kate M. Barker, “Address”, 3 de abril de 1937, en “Second General Session”, Relief Society Magazine, tomo XXIV, nro. 5 (mayo de 1937), págs. 324–325. Título proporcionado por los editores.

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Un zángano en la colmena de Deseret

Un zángano en la colmena de Deseret

Julia Cruse Howe
Asociación de Moderación General
Salón de Asambleas del Barrio Catorce, Salt Lake City, Utah
30 de diciembre de 1893

La hermana Howe dijo: “Creo que es habitual que los hermanos expresen sus sentimientos en tales casos, y pensé que era correcto hacerlo. Siempre sentí que no quería ser un zángano en la colmena de Deseret12.

“La experiencia me ha enseñado que no son solo los poderosos o los instruidos quienes pueden hacer el mayor bien, sino quienes están dispuestos a ser obreros en la viña13. Deseo sostener a todos aquellos que son llamados a instruir y a ir de lugar en lugar. Comparto mi testimonio del bien que hacen estas reuniones, y se requerirá mucho de quienes han tenido estas oportunidades de recibir instrucción14. Siento que este deber al que he sido llamada será un placer, y deseo hacer todo lo que pueda”15. La hermana Howe habló también sobre la caridad, explicó su significado y dio otras buenas instrucciones.

Julia C. Howe, Discourse, 30 de diciembre de 1893, en “Semi-Monthly Meeting”, Woman’s Exponent, tomo XXII, nro. 11 (15 de enero de 1894), pág. 85. Registrado por Lydia D. Alder. Título proporcionado por los editores.

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