Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días

Santos
La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días
Tomo I

EL ESTANDARTE DE LA VERDAD
1815–1846


El estandarte de la verdad se ha izado. Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra: las persecuciones se encarnizarán, el populacho podrá conspirar, los ejércitos podrán congregarse y la calumnia podrá difamar; mas la verdad de Dios seguirá adelante valerosa, noble e independiente hasta que haya penetrado en todo continente, visitado toda región, abarcado todo país y resonado en todo oído; hasta que se cumplan los propósitos de Dios y el gran Jehová diga que la obra está concluida.

—José Smith, 1


Un mensaje de la Primera Presidencia

El Señor nos ha pedido en las Escrituras que recordemos. Recordar el legado de fe, devoción y perseverancia que compartimos nos da perspectiva y fortaleza para enfrentar los retos de nuestra época.

Es con este deseo de que recordemos “cuán misericordioso ha sido el Señor con los hijos de los hombres” (Moroni 10:3) que presentamos Santos: La historia de la Iglesia de Jesucristo en los últimos días. Este es el primer tomo de una serie de cuatro; es una historia narrada que contiene relatos de fieles Santos de los Últimos Días del pasado. Alentamos a todos a que lean el libro y hagan uso del material suplementario que hay disponible en línea.

Ustedes son una parte importante de la historia continua de esta Iglesia. Les damos las gracias por todo lo que hacen para edificar sobre el cimiento de fe que establecieron nuestros antepasados.

Testificamos que Jesucristo es nuestro Salvador y que Su evangelio es el estandarte de la verdad en la actualidad. El Señor llamó a José Smith para que fuese Su profeta, vidente y revelador en los últimos días, y sigue llamando a profetas y apóstoles vivientes para guiar Su Iglesia.

Rogamos que este tomo amplíe su entendimiento del pasado, fortalezca su fe y les ayude a hacer y observar los convenios que conducen a la exaltación y la vida eterna.

Atentamente,

La Primera Presidencia

Parte 1: Mi siervo José, abril de 1815–abril de 1830

Parte 2: Una casa de fe, abril de 1830–abril de 1836

Parte 3: Arrojado al abismo, abril de 1836–abril de 1839

Parte 4: La plenitud de los tiempos, abril de 1839–abril de 1846

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En el púlpito

En el púlpito

185 años de discursos de mujeres Santos de los Últimos Días

Esta importante colección arroja luz sobre la predicación y la enseñanza de las mujeres Santos de los Últimos Días, pasadas y presentes. En el Púlpito se presentan cincuenta y cuatro discursos cuidadosamente seleccionados de las mujeres de los Santos de los Últimos Días de 1831 a 2016.

Contenidos

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Obtener luz por medio de la indagación

Obtener luz por medio de la indagación

Julie Barrott Willis
Devocional
Auditorio Centro de la Universidad Brigham Young–Idaho, Rexburg, Idaho
1 de julio de 2014

Como muchos de ustedes, yo coleccionaba piedras bonitas cuando era niña. No solo las coleccionaba, sino que hacía preguntas sobre cada una de ellas: ¿Qué tipo de piedra es? ¿Cómo adquirió esos colores? ¿Por qué no brilla? Puede que mis preguntas volvieran un poco locos a mis padres, porque mis regalos de Navidad pronto pasaron de las muñecas a un juego de identificación de rocas y libros sobre la tierra11.

Esta bella imagen del monte Moran, en la cordillera Teton, tomada por mi hermano John, refleja una pregunta fundamental que ayudó a darle forma a mis estudios. La pregunta en realidad es irrelevante; lo importante es que yo dejé a un lado la serenidad del paisaje para hacer una pregunta. ¿Qué pregunta harían ustedes sobre esta escena? Probablemente depende de sus antecedentes y sus intereses. Un amante de las actividades al aire libre podría preguntar en cuanto a rutas de escalada; un botánico tal vez se pregunte acerca de los efectos de la glaciación sobre las coníferas; un artista quizás desee saber cómo captar mejor los reflejos en el lago; y un geólogo podría preguntar por las fuerzas tectónicas que formaron las montañas. La variedad y profundidad de las preguntas que se pueden hacer sobre un simple paisaje de montaña pueden ser tan numerosas como las personas que lo miran.

La habilidad y el deseo de formular preguntas y buscar respuestas es un atributo exclusivamente humano que es crucial para los avances científicos, artísticos y religiosos de la humanidad. Comenzamos a hacer preguntas a muy temprana edad, como sabe cualquiera que tenga un hijo o una hija precoz de tres años. Esto sugiere que venimos a la tierra con un espíritu inquisitivo, y que aprender por medio de las preguntas y de la búsqueda es una razón por la que nuestros Padres Celestiales nos han dado el don de la vida terrenal.

El hermano Michael Otterson afirmó en un devocional en BYU–Idaho que “el hacerse preguntas, indagar, buscar y explorar, cuando va acompañado de una actitud de superación personal y enriquecimiento espiritual, no solo es uno de los gozos de la vida, sino que es absolutamente esencial para nuestro progreso constante”12. En otras palabras, las preguntas son la clave del progreso. Seguir leyendo

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La seria reflexión precede a la revelación

La seria reflexión precede a la revelación

Maurine Jensen Proctor
Conferencia de BYU para la Mujer
Edificio José Smith, Universidad Brigham Young, Provo, Utah
5 de mayo de 2006

Una bendición en la noche

Hace algunos años era de noche y nuestra hija mayor adolescente no había llegado a casa a las doce, tal como habíamos acordado. El reloj dio la una y ella seguía sin aparecer. Nosotros hicimos lo que cualquier buen padre haría. Nos asustamos, oramos, hicimos aquellas incómodas llamadas a sus amigos en medio de la noche. Las 2:00 h. Nuestra imaginación volaba ante los peligros en los que se podía encontrar. Oramos con más fervor. Lloré de preocupación. Los minutos parecían horas. Las 2:30 h. Las 2:45 h. El mundo dormía, pero nosotros no; dos padres muy preocupados por su preciosa hija.

Al final, a las 3:00 h., oímos que la puerta delantera se abría silenciosamente. Habíamos trazado un plan que consistía en dividir y vencer. Mi esposo, Scot, se quedó en nuestra habitación y oró por mí mientras yo bajaba a recibir a nuestra hija. La conversación fue exactamente como cabría esperar. Me lancé sobre ella —no literalmente, pero había un tono punzante en mi voz—. Le recordé su hora límite de llegada a casa, le hablé de los peligros y las tentaciones que hay en la calle a altas horas de la noche, describí nuestra penosa preocupación. Ella se puso a la defensiva. Preguntó si no confiábamos en ella. Me dijo que ya era bastante mayor para tener una hora límite de llegada. Cuanto más se resistía a mis enseñanzas, más crecía la tensión entre nosotras. Necesitaba ayuda desesperadamente para convertir en un dulce momento de amor y enseñanza esa conversación que nos dividía . Justo en ese momento sentí la influencia de las oraciones de mi esposo por mí, y sentí una impresión. Yo había estado orando mucho por esta hija nuestra por la que había estado preocupada, y solo unos días antes el Espíritu me había susurrado algo acerca de ella.

Dejé por un momento mi lección sobre horas límite de llegada a casa. Estaba tranquila y supe que ese era el momento de transmitirle ese mensaje. “La semana pasada”, dije, “el Espíritu me dijo algo sobre ti”. Su actitud defensiva comenzó a desvanecerse. Era la primera vez que realmente escuchaba algo de lo que le decía. “Cuéntame”, dijo con verdadera impaciencia. Le respondí: “El Espíritu me dijo que no me preocupara mucho por tu vida, porque todas las cosas te saldrían bien; que todo estaría bien”. Seguir leyendo

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Hay una diferencia

Hay una diferencia

Kate M. Barker
Conferencia General de la Sociedad de Socorro
Tabernáculo, Manzana del Templo, Salt Lake City, Utah
3 de abril de 1937

Todas valoramos la vida y la oportunidad. Estamos agradecidas por haber nacido en esta maravillosa época. Pero grandes bendiciones y oportunidades significan gran responsabilidad. Nuestro Padre Celestial cuida de la tierra y tiene un plan glorioso para establecer el reino de Dios sobre ella. Él también tiene un plan general para cada uno de Sus hijos, y depende de cada una de nosotras para que ayudemos a impulsar el plan del Evangelio. Si valoramos esto, no podemos menos que poner nuestro mejor esfuerzo en esta obra. ¿Pueden nuestras normas ser demasiado elevadas? Jesús dijo: “El que no está conmigo, contra mí está”16. Creo que quería decir activamente con Él y que, en tanto en cuanto seamos pasivas y pensemos de manera superficial, en tanto en cuanto dejemos de poner nuestro mejor empeño y nuestro tiempo en nuestros pensamientos y hechos, de modo que pensemos y actuemos de manea recta y franca, en tanto en cuanto dejemos de poner el corazón y el alma en esta obra, hasta ese punto estamos contra Él.

Solo podemos estar seguras de que estamos solucionando nuestros problemas de la manera correcta si tenemos la ayuda de nuestro Padre en los cielos. Él ha dicho: “Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”17. Pero “[hay] una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan”18.

Se nos han dado leyes muy precisas que rigen la oración. Debemos preguntar con fe. La fe no llega sin esfuerzo, esperando el momento de necesidad para decir: “Tendré fe”. La fe viene por medio de la obediencia. Nuestras oraciones deben ser sinceras. Son sinceras cuando ponemos nuestros mejores esfuerzos y entonces pedimos con humildad guía o confirmación. Cuando Oliver Cowdery deseó traducir una parte del Libro de Mormón, no recibió la inspiración necesaria y el Señor le dijo: “He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme”19. Hay una diferencia entre pedir a nuestro Padre Celestial que bendiga a los pobres y pedir que nosotras podamos ver las necesidades y ayudar a llevar la bendición.

Oremos por nuestros líderes de la Iglesia, pero ofrezcamos también a nuestro Padre Celestial la seguridad de que, si Él inspira a nuestros líderes, nosotras pondremos nuestro mejor esfuerzo para seguir su guía.

El Señor también ha dicho: “Orad… en vuestras familias”20. La oración familiar ayudará mucho a mantener a la familia unida. Orar juntos tiene un efecto en las personas. Pero hay una diferencia entre orar y hacer oraciones. Las oraciones familiares nunca se deben convertir en una rutina. Mostremos a nuestros hijos lo que la oración significa para nosotras. Cuando Jesús estaba con Sus discípulos, recibía tanta ayuda y tanto consuelo de la oración que ellos dijeron: “Señor, enséñanos a orar”21.

Que nuestras oraciones nos hagan tener una nueva perspectiva y una nueva empatía para que no decepcionemos a nuestro Padre Celestial en las tareas que Él nos ha pedido que llevemos a cabo.

Kate M. Barker, “Address”, 3 de abril de 1937, en “Second General Session”, Relief Society Magazine, tomo XXIV, nro. 5 (mayo de 1937), págs. 324–325. Título proporcionado por los editores.

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Un zángano en la colmena de Deseret

Un zángano en la colmena de Deseret

Julia Cruse Howe
Asociación de Moderación General
Salón de Asambleas del Barrio Catorce, Salt Lake City, Utah
30 de diciembre de 1893

La hermana Howe dijo: “Creo que es habitual que los hermanos expresen sus sentimientos en tales casos, y pensé que era correcto hacerlo. Siempre sentí que no quería ser un zángano en la colmena de Deseret12.

“La experiencia me ha enseñado que no son solo los poderosos o los instruidos quienes pueden hacer el mayor bien, sino quienes están dispuestos a ser obreros en la viña13. Deseo sostener a todos aquellos que son llamados a instruir y a ir de lugar en lugar. Comparto mi testimonio del bien que hacen estas reuniones, y se requerirá mucho de quienes han tenido estas oportunidades de recibir instrucción14. Siento que este deber al que he sido llamada será un placer, y deseo hacer todo lo que pueda”15. La hermana Howe habló también sobre la caridad, explicó su significado y dio otras buenas instrucciones.

Julia C. Howe, Discourse, 30 de diciembre de 1893, en “Semi-Monthly Meeting”, Woman’s Exponent, tomo XXII, nro. 11 (15 de enero de 1894), pág. 85. Registrado por Lydia D. Alder. Título proporcionado por los editores.

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Hermanas en verdad

Hermanas en verdad

Rebecca E. Standring
Sociedad de Socorro de Lehi
Sala superior del almacén cooperativo, Lehi, Territorio de Utah
18 de noviembre de 1871

Mis hermanas, deseo echar mis dos blancas junto con las suyas9. Me siento agradecida por ser miembro de esta institución, y siempre me complace reunirme con mis hermanas, porque entiendo que somos hermanas en verdad, hijas del mismo Padre Celestial y sin embargo, a veces, cuán extrañas parecemos ser las unas de las otras10.

Cuán diferente será el sentimiento si alguna vez se nos permite regresar a la presencia de nuestro Padre Eterno. Entonces nos saludaremos las unas a las otras con sonrisas de amor, y todo sentimiento contrario al amor y a la bondad se apartará de nosotras.

Así pues, comencemos a cultivar más y más el espíritu de amor, de bondad y de paciencia las unas con las otras. Sean pacientes con las debilidades de las demás, recordando que todas somos miembros de la misma gran familia; que Dios nos bendiga con Su Santo Espíritu para hacerlo, lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.

Barrio Lehi, Estaca Utah, Relief Society Minutes, tomo I, 1868–1879, 18 de noviembre de 1871, págs. 81–82, Biblioteca de Historia de la Iglesia (CHL, por sus siglas en inglés). Manuscrito de Rebecca E. Standring. Título proporcionado por los editores.

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Redoblemos nuestra diligencia

Redoblemos nuestra diligencia

Anabella Haight, Rachel Whittaker, Elizabeth Liston, hermana Morris y Alice Randle
Sociedad Caritativa de Cedar City
Tabernáculo, Cedar City, Utah
8 de enero de 1857

Reunidos después del aplazamiento del 8 de enero de 1857. Jueves. Preside el presidente John M. Higbee15. Canto. Oración por el presidente Higbee. Canto. Se leen y se aceptan las actas. Luego el presidente Higbee se puso de pie e hizo algunos comentarios muy acertados, y dio buenos consejos a las hermanas; dijo “que una gran responsabilidad recae sobre las hermanas. Son ustedes las que dan forma a las mentes jóvenes y tiernas; el ejemplo es mejor que el precepto. Enséñenles mientras son jóvenes, y las llamarán bienaventuradas. Podemos decir lo que queramos, pero lo que aprendan provendrá del ejemplo, etc.”. Dijo que cualquiera que hablara o fuera en contra de la pluralidad, se hallaba en tinieblas16. No quiero acaparar su tiempo, hermanas; deseo dejar la reunión en sus manos. Se cantó “Oh mi Padre”17. La hermana Anabella Haight dijo que sentía que sobre ella recaía una gran responsabilidad ahora que se había formado la Sociedad de Socorro, y les dio a las hermanas algunos consejos muy buenos; dijo que en este lugar habían visitado a muchos pobres en lo que concierne a las cosas del mundo, pero no pobres en espíritu, y que esas personas generalmente manifestaban un buen espíritu. Esperaba que las hermanas cumplieran con su deber y expresaran sus sentimientos. La hermana R. Whittaker dijo que era la primera reunión en este nuevo año, y que ella tenía la intención de redoblar su diligencia, y que daría testimonio de lo que había dicho la hermana Haight, y que ella habló de los principios del nuevo y sempiterno convenio allá donde fue, con pocas excepciones, y que no sabían de ninguno de los miembros que pusiera en duda “el principio”18. La hermana Liston dijo que sentía que esta sociedad era de Dios, y que se deleitaba grandemente en ella, etc.19. La hermana Morris dio su testimonio de la obra20. La hermana Randle dijo que la tesorería estaba disminuyendo bastante; hacía falta algo de ropa e hilo con el que zurcir medias, etc. Presentado y secundado que las siguientes hermanas sean miembros de esta sociedad: Mary A. Savage, Sarah M. Willis, Susannah Perry y Naomi Howles. Sostenido con unanimidad21. El presidente Higbee dijo que se espera que las donaciones se lleven a la tesorería22. No tienen idea de la cantidad de bien que están haciendo. Ustedes han dado con generosidad, y Dios las bendecirá cien veces más. Luego preguntó si había algún asunto concreto que hubiera que tratar, estando la hermana Hopkins ausente debido a un caso de enfermedad. La hermana Haight respondió y dijo que no sabía de ningún asunto en particular, solo le gustaría mencionar el caso del anciano papá Chatterley, que tenía que dormir en el suelo porque su cama se había incendiado23. Ella pensaba que era nuestro deber encontrarle una. La hermana Hannah Fife dijo que ella buscaría un jergón, y la hermana Mary McConnell una almohada de plumas24. Algunas hermanas más compartieron sus testimonios, y luego el hermano Higbee dijo que no creía que fuera prudente alargar más la reunión, ya que el día estaba muy frío.

Barrio Cedar City, Estaca Parowan, Relief Society Minutes, tomo I, 1856–1875 y 1892, 8 de enero de 1857, págs. 6–7, Biblioteca de Historia de la Iglesia (CHL, por sus siglas en inglés). Manuscrito de Ellen Lunt. Título proporcionado por los editores.

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El privilegio de las hermanas

El privilegio de las hermanas

Elizabeth Ann Whitney
Sociedad de Socorro de Nauvoo
Nauvoo, Illinois
1842–1843


[24 de marzo de 1842]

Debemos orar mucho las unas por las otras, para que podamos tener éxito en la obra que tenemos por delante y recibamos sabiduría en todos nuestros afanes…


[19 de mayo de 1842]

La consejera Whitney… deseaba que esta sociedad llegara a ser más obediente al Evangelio al cumplir todos los mandamientos. Las exhortó a ser humildes y estar alertas. Que los dones y las bendiciones del Evangelio fueran nuestras si es que éramos halladas fieles y puras ante Dios, etc…


[26 de mayo de 1842]

La consejera Whitney hizo una exhortación a la humildad y al estado de alerta, etc… Se regocijó en el número de hermanas presentes que unían su fe a sus obras, en alusión a las donaciones que se acababan de recibir…10.


[23 de junio de 1842]

La consejera W. [Elizabeth Ann Smith Whitney] se levantó e instó a las hermanas a aspirar a una vida larga a fin de hacer el bien. Habló de la gloria que había de llegar, etc…


[16 de junio de 1843]

La consejera Whitney se levantó y dirigió la reunión diciendo que se sentía sola a causa de la ausencia de la presidenta, de quien había recibido instrucciones de que no solo atendiéramos las necesidades de los pobres, sino que echáramos también nuestras dos blancas para ayudar a los hermanos a construir la Casa del Señor11. Dijo que había sentido un profundo interés en este tema desde el día de reposo anterior, al escuchar las palabras del presidente Smith12. Deseaba que las hermanas expresaran sus sentimientos. Nuestra presidenta, la señora Smith, dijo que podíamos hablar con el comité del templo, y cualquier cosa que desearan y estuviera en nuestras manos, eso haríamos…13. Seguir leyendo

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Cómo resolver conflictos utilizando los principios del Evangelio

Cómo resolver conflictos utilizando los principios del Evangelio

Gladys N. Sitati
Conferencia de la Universidad Brigham Young para la Mujer
Centro de visitantes y exalumnos Gordon B. Hinckley
Universidad Brigham Young, Provo, Utah
27 de abril de 2016

Las Escrituras advierten que “aquel que tiene el espíritu de contención no es mío”11. Sin embargo, vivimos en un mundo con diferencias de opinión y conflicto. En nuestras familias, en las clases de la Iglesia, en los consejos de la Iglesia y en nuestro trato con nuestros semejantes debemos evitar la contención. ¿Qué doctrinas y principios nos enseñan la manera de resolver el conflicto? ¿De qué maneras el ser “pacíficos discípulos de Cristo” nos ayuda a manejar el conflicto al tiempo que “[somos] testigos de Dios”?12.

Hermanas y hermanos, me gustaría compartir algunos pensamientos y experiencias personales sobre la manera de resolver conflictos y evitar la contención al tiempo que nos esforzamos por vivir como pacíficos discípulos de Jesucristo y ser testigos de Él, conforme a los convenios que hemos hecho.

Cuando meditaba en el tema que nos ocupa, me pregunté si conocía a alguien que hubiera vivido una vida sin conflicto ni contención. La contención llega con facilidad, aun con aquellos a quienes ciertamente amamos y para quienes deseamos lo mejor. Es difícil estar siempre en guardia y recordar quiénes somos cuando aquellos a quienes amamos y de quienes estamos cerca hacen cosas con las que sinceramente discrepamos, o que nos irritan.

Permítanme mencionar algunos aspectos que pueden generar contención entre las personas:

  1. La falta de comunicación, que produce malentendidos, falsas expectativas y conclusiones indeseables, desconfianza y suspicacias.
  2. Hacer juicios precipitados y suposiciones sobre los demás, que nos lleva a malinterpretar las intenciones de otras personas y a herir los sentimientos de otros.
  3. Un espíritu competitivo motivado por el orgullo, que aviva la aversión, los sentimientos de enojo y el aislamiento.
  4. Valores culturales diferentes, que con frecuencia conducen a la desconfianza, la sospecha, el prejuicio y la caracterización de otras personas.

El conflicto y la contención no son inevitables. Lo que hacemos por prevenirlo o incrementarlo es una decisión que tomamos. En el Libro de Mormón leemos acerca de un pueblo que vivió junto una ​vida pacífica y feliz por muchas generaciones, después de que el Cristo resucitado los visitara y enseñara.

Y ocurrió que no había contenciones en la tierra, a causa del amor de Dios que moraba en el corazón del pueblo. Seguir leyendo

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Nuestros regalos del día de reposo

Nuestros regalos del día de reposo

Linda K. Burton
Conferencia del Área Utah Sur
Centro Marriott, Universidad Brigham Young, Provo, Utah
13 de septiembre de 2015

Mis amados hermanos y hermanas, para mí es un sagrado privilegio dirigirme a ustedes hoy desde este magnífico Centro Marriott en Provo, Utah, mientras ustedes se hallan congregados en sus centros de reuniones. Entre ustedes se encuentran algunos de nuestros muy queridos familiares y preciados amigos. Considero un sagrado privilegio acompañar al élder Ballard, al élder Hallstrom y al obispo Davies esta mañana14. Testifico que ellos son siervos escogidos y dedicados discípulos del Señor Jesucristo, y les ruego que escuchen, aprendan y vivan lo que el Espíritu les comunique por medio de ellos esta mañana.

Durante la pasada conferencia general, el presidente Russell M. Nelson preguntó: “¿A qué se refería el Salvador cuando dijo que ‘… el día de reposo fue hecho por causa del hombre, ​y no el hombre por causa del día de reposo?’”. Luego el presidente Nelson respondió a su propia pregunta: “Creo que Él deseaba que entendiésemos que el día de reposo era Su regalo para nosotros”15.

¿Qué hicieron USTEDES la última vez que alguien les hizo un regalo? ¿Expresaron su gratitud con palabras, ya fueran escritas o habladas? ¿Utilizaron ese regalo como muestra de que lo valoran, lo estiman y lo aprecian? Por ejemplo, ¿colgaron la obra de arte que uno de sus hijos o nietos o un niño de su clase de la Primaria hizo especialmente para ustedes? ¿Dedicaron tiempo a leer un libro, una carta, un correo electrónico o una tarjeta que les dieron con amor?

Me apena admitir que, cuando estaba recién casada, en nuestra primera Navidad como esposo y esposa, no expresé gratitud por un regalo que mi esposo me dio. Habíamos acordado que, como teníamos muy poco dinero, ese primer año no nos haríamos regalos de Navidad el uno al otro. No obstante, mi dulce esposo se dio cuenta de que yo necesitaba un nuevo par de zapatos. Haciendo un gran sacrificio, en Navidad me sorprendió con unos flamantes zapatos marrones pero… adivinen qué. No eran el tipo de zapatos que yo habría elegido para mí. Siendo una joven e inmadura recién casada pensé que parecían “zapatos marrones de abuela”. Y en lugar de ponérmelos para mostrar lo mucho que apreciaba el detalle de mi esposo, le pregunté si había guardado el recibo, y le pedí que al día siguiente los devolviera a la zapatería sin demora.

¿Me hizo mi esposo un mal regalo? ¡En absoluto! Era un buen regalo ofrecido con mucho amor. ¿Convertí un buen regalo en uno malo porque no lo acepté con el mismo espíritu con el que me fue entregado? Para ser totalmente honesta, debo admitir que sí. Ojalá hubiera sabido entonces lo que sé ahora de los buenos regalos. En el Nuevo Testamento leemos lo que Jesucristo tiene que decir sobre los regalos que Dios nos da. En Mateo 7:9–11 leemos: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿Y si le pide un pez, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le piden?”. Seguir leyendo

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Nuestro Padre Celestial tiene una misión para nosotros

Nuestro Padre Celestial tiene una misión para nosotros

Judy Brummer
Charla fogonera
Salt Lake City, Utah
28 de abril de 2012

Judy Brummer cuando era misionera en Queenstown, Sudáfrica.Aproximadamente 1980. La hermana Brummer (en la imagen, la segunda por la derecha), nativa de Sudáfrica, fue la primera misionera Santo de los Últimos Días que hablaba fluidamente el idioma xhosa. (Fotografía propiedad de la familia. Por cortesía de Judy Brummer).

Me siento muy honrada y feliz de estar aquí esta mañana, y les agradezco a todos que hayan venido. Estoy tan agradecida.

Al contarles la historia de cómo me crie en Sudáfrica, quiero que piensen y se hagan la siguiente pregunta: ¿Prepara nuestro Padre Celestial una vía con anticipación, o todo esto es una gran coincidencia?

Crecí en un rancho en Karoo, Sudáfrica14, en el seno de una familia metodista. Me encanta mi familia metodista; ellos son trabajadores, buenos, honestos y decentes ratones de campo y de granja. Estoy sinceramente agradecida por la herencia que he recibido y por haber nacido en esa familia.

Mi madre asistió a la escuela privada más cara del continente africano; también fue a la Universidad de Rhodes, y obtuvo dos títulos universitarios15. Ella falleció hace dos veranos, a los ochenta y cinco años de edad16. En aquellos días era extremadamente inusual, incluso para las mujeres blancas en Sudáfrica, haber recibido ese tipo de educación. Dado que no tenía hermanos, la educación fue algo que se pudo permitir. Mi ​madre obtuvo su licenciatura en Matemáticas; era una mujer muy inteligente y, personalmente, no creo que haya que tener una licenciatura en Matemáticas para leer la Biblia y concluir que uno y uno y uno son tres sujetos diferentes.

Yo tuve una mamá metodista que me enseñó doctrina mormona. Otra cosa por la que estoy eternamente agradecida es porque mi madre, y espero que todas las madres que hoy se encuentran aquí traten de hacer esto por sus hijos —o por sus futuros hijos—, mi madre nos enseñó en cuanto al poder de Dios. Ella nos enseñó que al Dios Todopoderoso se le llama “Todopoderoso” por algo. Él puede hacer cualquier cosa, en cualquier lugar y en cualquier momento. Cuán agradecida estoy por haber crecido en un hogar donde uno cree que el Padre Celestial puede extender Su mano e intervenir en su vida y dar respuesta a sus oraciones. ¿No es mucho más probable que le pidamos ayuda si realmente creemos que Él puede hacer cualquier cosa, en cualquier lugar y en cualquier momento?

Cuanto más tiempo vivo, más convencida estoy de que mi madre tenía mucho en común con Moroni, quien en el último capítulo del Libro de Mormón utiliza la palabra “poder”, no una ni dos, sino diez veces17. Y recordemos que Moroni no estaba tecleando en una computadora portátil; él estaba grabando sobre planchas de oro cuando escribió, en Moroni 10: “[No] neguéis el poder de Dios”. Y luego repitió: “[Si]… no negáis su poder…”. Creo que Moroni deseaba que nosotros, en estos últimos días, reconociéramos, recordáramos y creyéramos en el poder del Todopoderoso18. Estoy extremadamente agradecida a mi madre por enseñarme esas dos cosas. Seguir leyendo

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Por qué estamos organizados en cuórums y en sociedades de socorro

Por qué estamos organizados en cuórums y en sociedades de socorro

Julie B. Beck
Discurso pronunciado en un devocional de la Universidad Brigham Young
Centro Marriott, Universidad Brigham Young, Provo, Utah
17 de enero de 2012

Les agradezco la bienvenida de hoy a la Universidad Brigham Young. Amo esta universidad y me siento bendecida por cada oportunidad de sentir el espíritu que caracteriza a este campus universitario. Debido a mi servicio en la Mesa Directiva de Educación de la Iglesia, puedo testificarles del interés del Señor en esta maravillosa institución y, en honor a ustedes, hoy me he vestido con mi mejor azul de BYU18.

Al meditar en esta oportunidad de dirigirme a ustedes, un gran número de temas vinieron a mi mente. Pero el Espíritu ha persistido en darme ideas de por qué estamos organizados en cuórums y sociedades de socorro.

Aun cuando este es probablemente un tema poco común para que ustedes lo consideren, espero ser el medio que el Espíritu utilice para enseñarles algunas de las cosas que bendecirán su vida al ​continuar fortaleciendo su fe en el Señor Jesucristo y al ayudar a edificar Su reino.

Cuando era pequeña, mi padre fue llamado a presidir la Misión Brasileña19. Por aquel entonces solo había una misión en Brasil. No había ni estacas ni barrios; ni tampoco un cuórum de élderes en el país. Eso quiere decir que no había maestros orientadores. Había más de cuarenta ramas, que por lo general estaban presididas por misioneros que dirigían la reunión sacramental semanal y algunas veces tenían Escuela Dominical y actividades de rama. Mi padre había servido como presidente de estaca y obispo antes de su llamamiento como presidente de misión, y entendía cómo establecer la Iglesia del Señor. Empezó a organizar ramas y distritos siguiendo el modelo con el que estamos familiarizados en la actualidad como anticipación a las futuras estacas y los futuros barrios.

A fin de comenzar la organización se siguieron algunas prioridades. Primero se llamó a un presidente de rama, y después a un presidente del cuórum de élderes y a una presidenta de la Sociedad de Socorro. Se entendía que una rama no podía funcionar sin un presidente de cuórum y una presidenta de la Sociedad de Socorro.

Cuando el profeta José Smith empezó a establecer la Iglesia en esta dispensación, el Señor lo dirigió para que siguiera modelos inspirados similares. Al establecer el curso para la Sociedad de Socorro, les dijo a las hermanas que ellas estaban organizadas “bajo la dirección del sacerdocio y de acuerdo con el modelo de este”20. Esto dio a las hermanas responsabilidades oficiales en la Iglesia restaurada y la autoridad para ejercer sus funciones en esas responsabilidades. Este era un modelo similar al que se había dado al presidente del cuórum de élderes, quien tenía que reunirse en consejo con su presidencia21. Seguir leyendo

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La oración: Una cosa pequeña y sencilla

La oración: Una cosa pequeña y sencilla

Virginia H. Pearce
Conferencia de la Universidad Brigham Young para la Mujer
Centro Marriott, Universidad Brigham Young, Provo, Utah
28 de abril de 2011

Es un placer estar con ustedes, mis queridas hermanas de la Sociedad de Socorro. Creo que sé algo de los preparativos que han hecho para dejar a sus familias, sus trabajos y demás responsabilidades. Resulta que tengo cinco hijas aquí esta mañana, así que he visto de cerca y en lo personal lo que supone organizarse para dejar sus vidas, y los veintidós hijos que tienen entre las cinco, y hacerse una composición de este día: de cómo van a apañárselas todas esas personas sin ellas en el día de hoy ​y el de mañana. Y cuando multiplico eso spa cada una de ustedes, me quedo atónita. Pienso que el desembarco de Normandía no fue nada, un juego de niños en términos de coordinación y planificación, comparado con esto.

Creo que también sé algo en cuanto a lo que esperan y desean de este tiempo juntas. Las amo, y confío plenamente en que hoy y mañana habrá un poderoso derramamiento del Espíritu del Señor.

Nuestro lema se ha sacado del capítulo treinta y siete de Alma, de un versículo que todas conocemos muy bien, memorable en su aliteración y paradójico en su promesa. Alma, al hablar a su hijo Helamán sobre la imspatancia de llevar un registro de Escrituras, dijo: “Ahora bien, tal vez pienses que esto es locura de mi parte; mas he aquí, te digo que spa medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas”17.

¿No es esto reconfortante en este mundo donde continuamente se nos presentan acontecimientos y expectativas extravagantes, míticos y descomunales? En mi computadora en casa tengo un pequeño letrero; no está bordado, ni cosido con punto de cruz, ni enmarcado. Es solo una pequeña nota pegada que dice:

HAZLO PEQUEÑO.
HAZLO SENCILLO.
DEDÍCALE TIEMPO.

Leer estas palabras —a veces en voz alta— siempre me ayuda a mantener la calma.

Una de nuestras buenas antepasadas en la Sociedad de Socorro, Emmeline B. Wells, lo dijo de una manera mucho más poética:

La fe da aliento al débil, y brinda gracia también.
Y con frecuencia vemos que el frágil supera
al que era fuerte la carrera al comenzar18.

En un momento dado, toda nuestra pequeñez, nuestra fragilidad, en realidad permite que la gracia de Dios obre en nosotras, y nos permite triunfar sobre quienes podrían parecer más fuertes y más grandes al principio. Seguir leyendo

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Con santidad de corazón

Con santidad de corazón

Bonnie D. Parkin
Reunión General de la Sociedad de Socorro
Centro de Conferencias, Salt Lake City, Utah
28 de septiembre de 2002

Virginia H. Pearce, Janette Hales Beckham y Bonnie D. Parkin, Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, 1994. La meta de la presidencia de la hermana Beckham, que sirvió desde 1992 hasta 1997, era ayudar a “cada jovencita a llegar a ser una mujer de fe, recta y resolutiva”. Más adelante, la hermana Parkin prestó servicio como Presidenta General de la Sociedad de Socorro, entre 2002 y 2007. En la imagen, de izquierda a derecha, las hermanas Pearce, Beckham y Parkin. Fotografía spa Busath Photography. (Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City).


Aunque somos muchas más que aquellas hermanas de la Sociedad de Socorro de Nauvoo, el espíritu de nuestra congregación es el mismo17. Tal como nosotras, ellas se edificaron, alentaron e inspiraron unas a otras; oraron las unas spa las otras; consagraron al reino todo lo que poseían. El presidente Hinckley nos ha descrito como “una gran reserva de fe y de buenas obras… un áncora de devoción, de lealtad y de logros”18. Cuán extraordinario es que, ya sea que estemos en el Centro de Conferencias, en una capilla en México o en una rama en Lituania, somos hermanas en Sion con una ​gran tarea que realizar. Y juntas, con la guía de un profeta de Dios, lo lograremos. Espero que puedan sentir el amor que tengo hacia ustedes, el mismo que comparten mis consejeras, quienes son una gran bendición para mí.

Decir que me quedé estupefacta cuando el presidente Hinckley me llamó a ser la Presidenta General de la Sociedad de Socorro es quedarme corta. Ustedes me comprenden; pero, con voz trémula, respondí: “Heme aquí, envíame a mí”19. Cuando una amiga judía se enteró de lo que este llamamiento requería, me miró como si yo estuviera loca y me preguntó: “Bonnie, ¿spa qué has aceptado eso?”. (En ocasiones como esta, a menudo me pregunto lo mismo). Pero hay una sola razón spa la que lo hice: He hecho convenios con el Señor y sé lo que eso requiere. Además, sabía que ustedes y yo serviríamos juntas, y que mis esfuerzos serían en beneficio de todas nosotras.

Desde hace siglos, las mujeres rectas han estado dando un paso al frente para unirse a la causa de Cristo. Muchas de ustedes se han bautizado hace poco; los convenios que han hecho son nuevos en sus corazones y sus sacrificios son recientes. Al pensar en ustedes, recuerdo a Priscilla Staines, de Wiltshire, Inglaterra20, que a los diecinueve años se unió a la Iglesia, en 184321. Sola, tuvo que salir secretamente spa la noche para ser bautizada, debido a las persecuciones de sus vecinos y al descontento de su familia. Ella escribió: “Esperamos hasta la medianoche… y nos dirigimos a un arroyuelo que había a cuatro kilómetros de distancia. Encontramos el agua… congelada, y el élder tuvo que abrir un hoyo en el hielo lo suficientemente grande para efectuar el bautismo. Nadie, solo Dios y Sus ángeles, y los pocos testigos que aguardaban en la orilla, escucharon mi convenio; pero en la solemnidad de esa hora, parecía que toda la naturaleza estaba escuchando y que el ángel registrador escribía nuestras palabras en el libro del Señor”22. Seguir leyendo

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