La Evidencia de la venida de Elías

La Evidencia de la venida de Elías

Por Joseph Fielding Smith

(Discurso pronunciado por radio el domingo, 8 de octubre de 1944 por la estación KSL de Salt Lake City, Utah).


Hablando de su segunda venida el salvador dijo:

«Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Es como el hombre que, yéndose lejos, dejó su casa y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su tarea, y al portero mandó que velase.
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al atardecer, o a la medianoche, o al canto del gallo o a la mañana;
para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.
Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad». (Marcos 13:32-37).

Malaquías dice que el Señor enviará a Elías, antes del día grande v terrible para preparar el camino, convirtiendo el corazón de los padres a los hijos y el de los hijos a los padres, siendo este el medio para salvar a la tierra de una maldición. De cualquier modo, salvaría a todos aquellos que estén velando y tengan voluntad para aceptar el mensaje de Elías cuando éste venga. José Smith y Oliverio Cowdery han testificado al mundo que Elías vino en el Templo de Kirtland, el día tres de abril de mil ochocientos treinta y seis, y les confirió las llaves por las cuales los corazones de los padres se convertirán al dé los hijos y los de los hijos al de padres. Al conferirles esta autoridad el mensajero Celeste dijo: “Por lo tanto, las llaves de esta dispensación son entregadas a vuestras’ manos; y por eso sabéis que el día grande y terrible del Señor está cerca, aun a las puertas”.

Las escrituras hablan de Elías

Las escrituras aclaran que Elías tenía que venir a alguien; ¿Por qué no a José Smith y a Oliverio Cowdery? Seguir leyendo

Publicado en Elías el profeta | Etiquetado , | Deja un comentario

¿Porqué estudiar la expiación?

¿Porqué estudiar la expiación?

por Tad R. Callister
La Expiación Infinita


El conocimiento lleva a la salvación

Si la Expiación es el cimiento de nuestra fe (y lo es), enton­ces nadie debería contentarse con un conocimiento superficial de esta doctrina. Todo lo contrario. La Expiación debería tener un lugar excepcional en nuestras aspiraciones intelectuales y espiri­tuales. El presidente John Taylor, quien meditaba fervientemen­te las complejidades de la Expiación, observó: «Debe existir una razón por la cual se permitió que [Cristo] sufriera y perseverara; por qué fue necesario que entregara su vida como sacrificio por los pecados del mundo… Estas razones nos conciernen estrecha­mente a nosotros y al resto del mundo; hay algo de gran im­portancia en todo esto para nosotros. Los porqués y los por tantos de estos acontecimientos extraordinarios rezuman importancia para todos nosotros».1

Lehi entendía la necesidad de explorar y enseñar la doctrina de la Expiación. Cuando aconsejó a su hijo Jacob, le dijo lo siguien­te: «Por lo tanto, cuán grande es la importancia de dar a conocer estas cosas [la Expiación] a los habitantes de la tierra, para que

sepan que ninguna carne puede morar en la presencia de Dios, sino por medio de los méritos, y misericordia, y gracia del Santo Mesías» (2 Nefi 2:8). Jacob captó la visión de este consejo, dado que durante un sermón que predicó a su pueblo, preguntó pen­sativo: «¿por qué no hablar de la expiación de Cristo, y lograr un perfecto conocimiento de él (…)?» (Jacob 4:12). El profeta José habló de las profundidades que hemos de explorar a fin de adqui­rir este «conocimiento perfecto»:

«Las cosas de Dios son profundas, y sólo se pueden descubrir con el tiempo, la experiencia y los pensamientos cuidadosos, se­rios y solemnes. Tu mente ¡oh hombre! (…) debe elevarse a la altura del último cielo, y escudriñar y contemplar el abismo más obscuro y la ancha expansión de la eternidad: debes tener comu­nión con Dios».2

B. H. Roberts, uno de los más insignes eruditos de la Iglesia, se refirió a «la doctrina difícil de la expiación».3 Después de un estudio intenso escribió: «A base de profundizar cada vez más en el tema, mi intelecto ofrece asimismo su asentimiento total y completo con respecto a la solidez de la filosofía y la necesidad absoluta de la expiación de Jesucristo (…) En lo que a mí respec­ta se trata de una nueva conversión, una conversión intelectual, a la expiación de Jesucristo; y me he estado regocijando sumamen­te por su causa».4 Seguir leyendo

Publicado en Exaltación, La Expiación Infinita | Etiquetado , | Deja un comentario

La venida de Elías

La venida de Elías

Por Joseph Fielding Smith

(Discurso pronunciado por radio el domingo, 1° de octubre de 1944 por la estación KSL de Salt Lake City, Utah).

En la restauración de todas las co­sas, lo cual declaró Pedro que, “Habló Dios por boca de sus Santos Pro­fetas que han sido desde el siglo”, había de venir el cumplimiento de la promesa hecha por Malaquías que regresaría Elías con el Sacerdocio el cual poseía, y tornaría los corazones de los padres a los hijos y los cora­zones de los hijos a sus padres. Esta profecía como la leemos de la traduc­ción de Cipriano de Valera, dice así:

He aquí, yo os envío a Elías el Profeta antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”. (Malaquías 4:5-6).

El tiempo de esta venida ha de preceder al día grande y terrible, del cual declara Malaquías, que “viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrazará, ha dicho Jehová de los Ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama”. ¡Segura­mente este será un día terrible! Elías había de ser enviado para restaurar la autoridad por la cual todos los que vivan en cumplimiento de la volun­tad del Señor, puedan salvarse. Ade­más de esto se dice:

“Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en sus alas traerá sanidad; y saldréis y saltaréis como terneros del establo”. (Malaquías 4:2).

Elías fué uno de los profetas más grandes que hayan vivido, pero aun siendo así no nos dejó ninguna pro­fecía. Se habla de él en las escrituras y en la tradición como “Elías el Profeta”, una expresión rara vez usada al referirse a otros profetas. La mira popular concerniente a un profeta es que él es uno que predice eventos, pe­ro esta no es la calificación máxima de un profeta. Como prueba de esto, algunos de los profetas más grandes no nos han dejado palabra alguna dándonos a conocer los eventos futuros. Las misiones que les fueron asignadas a Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel, Malaquías y Juan el Revelador y a muchos otros, fue de revelar para el bien de las generaciones futuras lo que había de acontecer; pero no tenemos ninguna profecía de Melquisedec, Elías y Juan el Bautista, y aún así el Señor dijo de Juan, “De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista”.

Poder dado a Elías

¿Cuál pues, es la gran calificación que designa a un hombre como profeta? Es el poder del Sacerdocio; su fieldad, y el testimonio por el poder del Espíritu Santo que Jesús es el Cristo. Pocos si los hay, de los profetas han sido investidos con mayor autoridad de la que le fue dada a Elías. El Señor confirió sobre él el poder de atar y sellar tanto en la tierra como en el cielo. Tenía poder para cerrar los cielos para que no lloviese a menos que el lo mandara; los elementos le estaban sujetos; cuando la ocasión lo justificaba; tenía poder sobre la vida y la muerte; por su mandato las aguas se dividieron; se levantaron los muertos; reyes y profetas fueron ungidos y los malvados fueron revocados. Por su bendición, la botija de aceite v la tinaja de harina de la viuda, milagrosamente fueron llenadas de nuevo, como el gran milagro del Salvador al alimentar a la multitud con unos cuantos pescados y unos cuantos panes. Su fe fué perfecta; su confianza grande en el sublime Todopoderoso; su humildad digna de comentario y su obediencia digna de emulación por todos. Cuando llegó el tiempo para que se retirara, el Señor lo trasladó al cielo en una carroza tirada por caballos en una nube de fuego; pero cuando así se fué, su misión aun no había terminado, pues había más trabajo en lo futuro para él. En el libro Apócrifo llamado Eclesiastés se dice lo siguiente acerca de él: Seguir leyendo

Publicado en Elías el profeta | Etiquetado , | Deja un comentario

Cómo mantener la fe en aislamiento

Cómo mantener la fe en aislamiento

Por Ryan W. Saltzgiver
Departamento de Historia de la Iglesia
Liahona Julio 2018

Cuando la guerra, la enfermedad u otras circunstancias dejaron a estos miembros de la Iglesia solos en sus países, así es como se mantuvieron fieles.

La mayoría de los Santos de los Últi­mos Días adoran en barrios y ramas, donde pueden “[reunirse] a menudo para ayunar y orar, y para hablar unos con otros concerniente al bienestar de sus almas” (Moroni 6:5). Sin embargo, Moroni, el profeta que escribió estas palabras, realizó parte de su obra más duradera cuando era el único discípulo que quedaba después de la des­trucción de su pueblo.

A lo largo de la historia de la Iglesia, muchos Santos de los Últimos Días han con­servado la fe solos cuando las circunstancias los dejaron en aislamiento. Algunos, como Moroni, han pasado el resto de su vida como testigos y ejemplos para generaciones futu­ras. Otros han vivido hasta ver el día en que nuevamente pudieron compartir su fe.

Orando durante años por este día

Frantiska Brodilová difícilmente podría haber previsto la función que desempeña­ría en la historia de la Iglesia cuando un misionero llamó a su puerta en Viena en 1913. El año siguiente a su conversión, la Pri­mera Guerra Mundial sumió al imperio austrohúngaro, los misioneros regresaron a casa y muchos miembros varones fueron llamados al servicio militar, por lo que Frantiska y unas pocas hermanas debieron reunirse solas.

Ese fue el mayor contacto que Frantiska tendría con los miembros de la Iglesia por muchos años. Después de la guerra, al esposo de Frantiska, Frantisek, le prometieron un puesto en el nuevo gobierno de Checoslova­quia. Cuando se mudaron a Praga, Frantiska era la única miembro de la Iglesia en el país. Frantisek, falleció unos meses después, y Frantiska quedó sola para proveer para dos hijas pequeñas, Frances y Jane. Seguir leyendo

Publicado en Fe, Lealtad, Pioneros | Etiquetado , , , | 1 comentario

La fe para seguir adelante

La fe para seguir adelante

Por el élder Ronald A. Rasband
Del Cuórum de los Doce Apóstoles
Liahona Julio 2018

Armados con un testimonio del Señor Jesucristo, los miembros de la compañía de carros de mano de Willie siguieron adelante a pesar de la adversidad y el hambre.

El relato que me gustaría compartir comenzó en las ondulantes y verdes zonas rurales de Inglaterra, donde John Bennett Hawkins nació en Gloucester en 1825. Se bautizó en la Iglesia en 1849 y ese mismo año partió hacia los Estados Unidos con una compañía de Santos de los Últimos Días en el barco Henry Ware. Llegó a Utah en agosto de 1852, y fue uno de los herreros pioneros en los primeros días del asentamiento en Utah.

Su futura esposa, Sarah Elizabeth Moulton, también provenía de la zona rural de Inglaterra. Irchester es una pequeña aldea cerca del río Nene, alre­dedor de 105 km al norte de Londres y más o menos la misma distancia al este de Birmingham. Sarah Elizabeth nació allí en 1837, y fue hija de Thomas Moulton y Esther Marsh. La madre de Sarah Elizabeth murió cuando esta tenía apenas dos años, y en 1840 su padre se casó con Sarah Denton.

En junio de 1837, el élder Heber C. Kimball (1801-1868), del Cuórum de los Doce Apóstoles, y otros líderes de la Iglesia se encontraban en Inglaterra realizando la obra misional. Entre los muchos conversos que estos misione­ros enseñaron había una familia que les dio a los Moulton un ejemplar del folleto A Voice of Warning [Una voz de amonestación], por el élder Parley P. Pratt (1807-1857), del Cuórum de los Doce Apóstoles. Cuando lo leyeron, Thomas y Sarah se convirtieron, y fueron bautizados el 29 de diciembre de 1841. En ese entonces, su familia consistía de solo dos hijas: Sarah Elizabeth, de cuatro años, y Mary Ann, de siete meses.

El espíritu de recogimiento se sentía fuertemente en el corazón de los conversos de Europa. Su gran deseo era emigrar a los Estados Unidos, don­de podrían estar con la mayoría de los santos. Al igual que muchos otros, los Moulton no tenían suficiente dinero para cumplir dicho deseo, pero su deter­minación era fuerte, y comenzaron a ahorrar dinero en un frasco de conservas. Seguir leyendo

Publicado en Adversidad, Pioneros | Etiquetado , , | Deja un comentario

No dejemos de sentir

No dejemos de sentir

Por el élder Jorge F. Zeballos
De los Setenta
Liahona Julio 2018

Hay una fuerza más poderosa que los terremotos, los impetuosos vientos y los fuegos descontrolados, pero es apacible y delicada, y debemos prestar atención si queremos que nos guíe.

El 27 de febrero de 2010, a las 3:34 de la madrugada, un terremoto de magnitud 8.8 en la escala sismológi­ca agitó con violencia gran parte de Chile, causando pánico, temor y preocupación en millones de personas.

Unos días más tarde fui asignado a presidir una confe­rencia de estaca en un lugar próximo al epicentro de ese gran sismo. Me preguntaba si el terremoto y las continuas réplicas influirían en la asistencia a la conferencia; quedé sorprendido cuando el número de personas que asistieron a cada sesión de la conferencia fue mayor de lo que nunca había sido en conferencias anteriores.

Aparentemente, el terremoto les recordó a los miembros de la estaca, al menos temporalmente, la importancia de acercarse a Dios, santificar el día de reposo y asistir a las reuniones. Varias semanas después, telefoneé al presidente de estaca. Le pregunté si la asistencia a las reuniones de la Iglesia seguía siendo elevada, y él respondió que a medida que el número y la magnitud de las réplicas descendió, lo hizo también la asistencia a la Iglesia. Seguir leyendo

Publicado en Espíritu santo, Oración, Padre Celestial | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Principios para ministrar —Tender una mano compasiva

Principios para ministrar
Tender una mano compasiva

Liahona Julio 2018

Al seguir el ejemplo de compasión del Salvador, usted descubrirá que puede marcar una diferencia en la vida de los demás.

La compasión es tener conciencia de la angustia de las demás personas junto con el deseo de aligerarla o aliviarla. El convenio de seguir al Señor es un con­venio de compasión para “llevar las cargas los unos de los otros” (Mosíah 18:8). La asignación de velar por los demás es una oportunidad de ministrar como lo haría el Señor: con “compasión, marcando una dife­rencia”, según la versión en inglés de Judas 1:22. El Señor mandó: “…haced misericor­dia y piedad, cada cual con su hermano” (Zacarías 7:9).

La compasión del Salvador

La compasión fue la fuerza impulsora del ministerio del Salvador (véase el recuadro: “Un Salvador compasivo”). Su compasión por el prójimo lo llevó a tender Su mano, en innumerables ocasiones, a quienes lo rodeaban. Al discernir las necesidades y los deseos de las personas, Él pudo bendecir­los y enseñarles de la manera que más les importaba. El deseo del Salvador de elevar­nos por encima de nuestra angustia lo llevó al mayor acto de compasión: Su expiación por los pecados y el sufrimiento del género humano.

Su capacidad para responder a las necesidades de las personas es algo que debemos esforzarnos por lograr al prestar servicio. A medida que vivamos rectamente y escuchemos las impresiones del Espíritu, se nos inspirará para tender nuestra mano de maneras significativas.

Nuestro convenio de compasión

Nuestro Padre Celestial desea que Sus hijos sean compasivos (véase 1 Corintios 12:25-27). Para llegar a ser verdaderos discípulos, debemos desarrollar y mostrar compasión hacia los demás, en especial hacia los necesitados (D. y C. 52:40).

Al tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo por medio de nuestro convenio bautismal, somos testigos de que estamos dispuestos a ejercer la compasión. El presi­dente Henry B. Eyring, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, enseñó que el don del Espíritu Santo nos ayuda a hacerlo: “Ustedes son miembros bajo convenio de la Iglesia de Jesucristo. Seguir leyendo

Publicado en Caridad, Servicio | Etiquetado , | 4 comentarios

Enseñaos diligentemente

“Enseñaos diligentemente”

Por Hugh B. Brown

(Discurso preparado por el ‘Élder Hugh B. Brown de la Mesa Directiva de la Escuela Dominical, y leído en la conferencia de la Escuela Dominical en el Tabernáculo Mormón el domingo 6 de octubre de 1946).

Moisés oyó la voz de Dios que decía desde la zarza ardiente, “Quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”. Hoy contemplamos un tema iluminado, el cual es la palabra de Dios, y pisamos tierra que ha sido hecha santa por los pies de profetas sucesivos a través del siglo. Humilde y reverentemente sentimos como si debiéramos quitarnos nuestros zapatos y decir juntamente con Moisés, “Si tu rostro no ha de ir conmigo no nos saques de aquí”. (Éxodo 33:15). Ya sea ante una audiencia o en una pequeña Escuela Dominical, el que enseña el evangelio, pisa tierra santa.

Para la definición de lo que es la enseñanza, nos referiremos a uno de los verdaderamente grandes maestros entre nosotros. El Dr. Milton Bennión, nuestro querido superintendente, recientemente dijo: “Toda enseñanza es o debe ser un arte bello basado sobre adecuados fundamentos científicos. La enseñanza de la religión en el significado más amplio de la dicción, es lo mejor de las bellas artes— enseñando por ejemplos en ambas, la conducta y la actitud, siempre es más importante de lo que es el enseñar tan sólo por precepto”.

Otro gran maestro contemporáneo, el decano de nuestra Mesa Directiva, el Dr. Howard R. Briggs, en su último libro El Arte del Maestro, hace la declaración desafiante que “no puede haber un privilegio más preciado para alguno que el de radiar luz del Evangelio, de iluminar las verdades del Evangelio, y de guiar a las almas a la luz de Dios”.

El apóstol Pablo colocó a los maestros enseguida de los apóstoles y profetas cuando dijo, “Y él mismo constituyó a unos apóstoles; y a otros, profetas; y a otros, evangelistas;—” (Efesios 4:11-15). Un príncipe de los judíos, deseaba pagar el tributo más alto que pudiera a Jesús de Nazaret y dijo, “sabemos que eres maestro que ha venido de Dios”. (Juan 3:2). El Maestro, cuando estaba a punto de dejar a sus discípulos les prometió otro maestro: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas”. El mandato del Salvador a sus discípulos fué que fueran y enseñaran a todas las naciones.

Al considerar nuestro tema, “Enseñaos Diligentemente”, pensemos juntos sobre algunas respuestas posibles a tres preguntas que nos sugiere. Seguir leyendo

Publicado en Enseñanza, Enseñar a la manera del Salvador | Etiquetado , , | 1 comentario

El tiempo de los Gentiles

El tiempo de los Gentiles

Por Joseph Fielding Smith
(Discurso pronunciado por radio el domingo,
24 de septiembre de 1944 por la estación KSL de Salt Lake City, Utah).


El nombre de Gentil es dado primeramente a los descendientes de Japhet, hijo de Noé. Los nombres de los hijos de Japhet se encuentran en el capítulo diez de Génesis, del cual leemos: “Por estos fueron repartidas las islas de las gentes en sus tierras, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.” (Génesis 10:5). Entre los Israelitas este título solo tenía referencia a uno que no fuera de la raza Hebrea, y después esta interpretación fué hecha menos amplia para designar solamente las naciones que no eran descendiente de Abraham. El diccionario da la siguiente definición:

El término “gentil” definido

Gentil (1) Entre los Judíos, una persona que no es de raza o de creencia Judaica, quien no es Judío. (2) Entre los Cristianos; uno que no es ni Judío ni Cristiano; Pagano, Idólatra. (3) Entre los Mormones; uno que no es Mormón.

Al formar esta definición el autor ha cometido un error con relación a la interpretación dada a esa palabra por los “Mormones”. De acuerdo con la creencia de los Santos de Los Últimos Días, hay muchas personas quienes no son clasificadas como Gentiles. Los Judíos no son considerados como tales, a pesar del dicho popular de que solo entre los Mormones el Judío es Gentil. Los Judíos solo constituyen una parte de la casa de Israel y los miembros de otras tribus no son Gentiles. Es una creencia de los Santos de los Últimos Días que los Indios Americanos son descendientes de José, hijo de Jacob, y así es que ellos no son Gentiles, la misma cosa sucede con los Polinesios del Hawái, Samoa, Nueva Zelandia y otras islas del Pacífico. Los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, no son Gentiles.

Los Santos de Los Últimos las clasifican como Gentiles a los que no son de la sangre de Abraham, ya sea que pertenezcan a las naciones Cristianas o paganas, pero no es ningún oprobio la naturaleza y el uso de esta expresión. Simplemente quiere decir que un Gentil no es de la sangre de Abraham. Moroni escribiendo acerca de la llegada del registro de su pueblo dijo: “Fueron sellados y escondidos al Señor, para salir en su debido tiempo por medio de un Gentil. —La interpretación, de ellas por el poder de Dios”. A pesar de que el Libro de Mormón dice que el hombre que tenía que revelar los registros debía de ser descendiente de José, hijo de Jacob, además tenía que venir de entre los Gentiles, y esto va de acuerdo con la creencia de Los Santos de los Últimos Días.

En un discurso anterior, demostré el cumplimiento de la promesa hecha por el Señor con Abraham, Isaac y Jacob, en la cual dijo que por medio de ellos todas las naciones de la tierra serían bendecidas, lo que en su mayoría se cumplió con el esparcimiento de Israel entre las naciones, así permitiendo que la sangre de Israel leudara las naciones, y así se han transformado en la simiente de Abraham. Estos Israelitas que han morado entre las naciones Gentiles, fueron absorbidos por estas y por lo cual han perdido su identidad como descendientes de Abraham; excepto que la identidad sea hecha por medio de revelación. Las promesas que el Señor hizo a Abraham, son de una grande esfera en cuanto a la bendición de su posteridad. En el libro de Abraham en la Perla de Gran Precio, estas promesas están más claramente definidas que en las variadas traducciones de la Biblia, a pesar de que en concreto son las mismas. El Señor dijo a Abraham: Seguir leyendo

Publicado en Evangelio, Gentile, Predicad Mi Evangelio | Etiquetado , , , | 1 comentario

La redención de Judá

La redención de Judá

Por Joseph Fielding Smith

(Discurso pronunciado por radio el domingo,
17 de septiembre de 1944 por la estación KLS de Salt Lake City, Utah).


Una de las significantes profecías en las escrituras es la hablada por el Salvador a sus discípulos poco antes de su muerte concerniente a los Ju­díos y a la destrucción de Jerusalén, como está escrito en el capítulo vigésimo de Lucas. La destrucción predicha por nuestro Señor cayó so­bre Jerusalén y los Judíos en el año 70 D. C., cuando las legiones roma­nas sitiaron a Jerusalén. Para conti­nuar ese terrible día los Judíos fueron esparcidos por todas las naciones. Han sido perseguidos, corridos, abusados, odiados y asesinados, y aún así han prosperado en cosas materiales; han mantenido durante todas estas tribulaciones su integridad racial, cosa que es un milagro.

Palestina maldita

Después de la destrucción de Jerusalén y el esparcimiento de los Judíos, una maldición fué puesta sobre Palestina. Jerusalén fué prácticamente destruida y fué hollada por los Gentiles. Las montañas de Canaán que fueron en una época hermosas, y estaban cu­biertas con árboles y vegetación, se convirtieron en estériles, la tierra de las montañas no teniendo ninguna protección, ha sido deslavada a los valles haciéndose charcos profundos. Las una vez ciudades progresistas, ale­gres ranchos y viñedos han desapare­cido; la tierra se ha convertido en es­téril y sin frutos. La superficie de la tierra estaba tan débil que era la opinión popular que no podría sostener­se ni la más mezquina población; sin embargo en el pasado cuando el Se­ñor bendijo esta tierra, sostenía a millones de gentes, y era referida como la tierra que fluía leche y miel. Seguir leyendo

Publicado en Redención | Etiquetado , | Deja un comentario

¿Cuál es la importancia de la expiación?

¿Cuál es la
importancia de la Expiación?

por Tad R. Callister
La Expiación Infinita


Una doctrina para la eternidad

La persona que estudia la Expiación es en cierta manera como un hombre que se retira a su cabaña de montaña para disfrutar del paisaje. Si mira por la ventana hacia el este, verá los picos ne­vados de las Rocosas; pero si pasa por alto contemplar la vista en dirección oeste, se perderá la puesta de sol teñida de carmesí en el horizonte; si deja de mirar hacia el norte, nunca verá el rutilante lago esmeralda; y si evita la ventana orientada al sur, se queda­rá sin admirar las flores silvestres en todo su glorioso esplendor, mecidas por la suave brisa alpina. La belleza le rodea en todas direcciones. Otro tanto sucede con la Expiación. Sea cual sea la atalaya desde la que se mire, el paisaje es glorioso. Todo principio subyacente, toda consecuencia que se derive de ella es una recom­pensa intelectual, anima nuestras emociones y vivifica el espíritu. Es una doctrina para la eternidad.

El intento de dominar esta doctrina exige una inmersión de todos los sentidos, los sentimientos y el intelecto. Si se presen­ta la oportunidad, la Expiación invade todas y cada una de la pasiones y facultades humanas, y al hacerlo invita al agotamiento de cada una de ellas a fin de captar su sentido más plenamente. Los que hayan refinado sus sensibilidades culturales enfocarán la Expiación con una empatia más sincera por la ternura y la compasión que representa. Los que hayan sacrificado su vida sir­viendo experimentarán una reverencia aún mayor por el que lo sacrificó todo. Los que han perfeccionado los poderes de la razón investigarán, con una perspectiva más profunda si cabe, los «por­qués» y los «cómos», no solo las consecuencias de esta doctrina inmensamente sublime. Y los de espíritu puro y vidas limpias sentirán un parentesco más estrecho hacia aquel cuya vida han intentado emular, si bien someramente.

La Expiación no es una doctrina que se preste a un plantea­miento singular, a una fórmula universal. Debe sentirse, no solo «figurarse»; ha de interiorizarse, no solo analizarse. La búsqueda de esta doctrina exige la persona en su totalidad, dado que la Expiación de Jesucristo es la doctrina más celestial, más ilumina­dora y ferviente que existirá en este mundo, o en este universo. Seguir leyendo

Publicado en Expiación, Jesucristo, La Expiación Infinita | Etiquetado , , | 4 comentarios

Para una felicidad duradera hace falta la certeza de una vida Eterna

Para una felicidad duradera hace falta
la certeza de una vida Eterna

Por el Élder William E. Berrett
Liahona, Enero 1947


Hace muchos siglos se escribió el relato de un hombre cuya vida llena de contratiempos fué un constante su­frir. Este hombre se llamaba Job. En el transcurso de un tiempo relativa­mente corto, Job perdió todos sus bie­nes que había acumulado, su familia y su salud. Tan grande era su desven­tura y tan extremo su sufrimiento, que su propia esposa le suplicó que maldijera a Dios y muriera. Sin em­bargo, en medio de tantas calamida­des, Job decía a sus amigos: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se le­vantará sobre el polvo; y después de deshecha está mi piel, aun he de ver en mi carne a Dios; al cual yo «‘tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consu­man dentro de mí” (Job 19:25-27).

Estas son palabras significativas. Son las raíces de una sana filosofía de la vida.

Problemas de todos

Los problemas que Job tuvo que enfrentar son problemas que todos nosotros tenemos que resolver alguna vez en la vida; problemas de propie­dad, como la pérdida de nuestras ri­quezas materiales; problemas a los que tenemos que hacer frente cuan­do perdemos nuestros seres queridos; y también el problema que nos atañe a todos: el de la salud. En la vida de cada hombre llega un día en que no sólo pierde la salud que hoy goza, sino la misma vida que hoy le permi­te caminar sobre la tierra. Conside­rando entonces que todos los hom­bres y mujeres deben hacer frente a estos problemas, interesa conocer la respuesta a la vieja pregunta ¿Vivi­remos de nuevo? Qué felices sería­mos si todos, en lo más íntimo de nuestros corazones, pudiéramos de­cir: “Yo sé que mi Redentor vive”.

Cuando nos encontramos con gen­te cuya filosofía de la vida no alcan­za a ver una existencia más allá de la tumba, nos encontramos con indi­viduos que no son felices, y cuya pers­pectiva del mundo es mórbida. El gran filósofo Schopenhauer no vió en esta vida más que miseria, desola­ción, sufrimiento, competencias inúti­les, guerras, enfermedades, pestes, y por último, la muerte. Leer su filoso­fía es sentir que la vida toda es inútil y sin propósito.

Religión de esperanza

Quisiera señalar que cada una de las grandes religiones del mundo, que ha tenido una benéfica influencia so­bre la humanidad, ha sido una reli­gión que pregonaba la esperanza en una existencia feliz y gloriosa más allá de la tumba. La vida eterna de que yo hablo significa la vida de más allá de la tumba, en que la persona­lidad individual es conservada, y en que el espíritu del hombre es nueva­mente unido a un cuerpo carnal. Esa es la única existencia que puede dar­nos un alivio o una esperanza. Seguir leyendo

Publicado en Vida eterna | Etiquetado , | Deja un comentario

El testigo del Libro de Mormón

El testigo del Libro de Mormón

Por Joseph Fielding Smith

(Este discurso fué trasmitido por radio el domingo, 13 de agosto de 1944 a las 9:15 p. m. por la KLS de Salt Lake City, Utah).


Él Profeta Nefi escribiendo sobre la venida del Libro de Mormón dijo: “Por tanto, en ese día cuando el libro sea entregado al hombre de quien he hablado, será escondido de los ojos del mundo, para que nadie lo vea, salvo que tres testigos lo verán por el poder de Dios, además de aquél al que el libro será entregado; y ellos testificarán de la verdad del libro y de las cosas que contenga.

“Y nadie más habrá que lo vea, a menos que no sean unos pocos, según la voluntad de Dios, para dar testimo­nio de su palabra a los hijos de los hombres; porque el Señor Dios ha dicho, que las palabras de los fieles deberían hablar como si fuera de los muertos.

“Por tanto, el Señor Dios procederá a traer a luz las palabras del libro; y, por la boca de tantos testigos co­mo a Él le plazca, establecerá su pa­labra; y ¡ay de aquel que rechace la palabra de Dios!” (2 Nefi 27:12­14).

Y de nuevo escribió por profecía al hombre que daría a luz las pala­bras del libro:

“Por tanto, cuando hayas leído tú las palabras que te he mandado, y obtenido los testigos que te he pro­metido, entonces sellarás otra vez el libro, y lo esconderás para mí, para que pueda yo conservar las palabras que tú no hayas leído, hasta que vea en mi propia sabiduría, que sea opor­tuno el revelar todas estas cosas a los hijos, de los hombres.

“Porque, he aquí que soy Dios; y soy un Dios de milagros; y manifes­taré al mundo que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y no trabajo entre los hijos de los hombres, a me­nos que no sea de conformidad con su fe”. (2 Nefi 27:22-23).

CRITICA

Una de las críticas hechas contra José Smith y el Libro de Mormón, que ha encontrado apoyo entre los de mente superficial, aquellos que no piensan, es una crítica de las pala­bras que acabo de citar. Frecuente­mente me han presentado este dicho como si presentara un argumento sin contestación: “Si José Smith verda­deramente tuvo las planchas de oro conteniendo una historia de los pue­blos antiguos de América, entonces con gozo las habría presentado al mundo; no las habría guardado en un rincón, escondidas de los ojos de todos menos de uno o dos testigos”. Recuerdo lo que dijo un ministro: “Si las planchas de trabajo tan cu­rioso hechas de oro se hubieran pues­to en un museo donde pudieran ser examinadas por arqueólogos y cien­tíficos que pudieran haberlos endor­sado a ser lo que ustedes reclaman, entonces todo el mundo habría creído en José Smith. No pueden esperar que aceptemos la historia como us­tedes la relatan al mundo”. Seguir leyendo

Publicado en Libro de Mormón | Etiquetado , , | Deja un comentario

Cinco cosas que el Profeta invita a todos los jóvenes a hacer ahora

 

Cinco cosas que el Profeta invita a todos los jóvenes a hacer ahora

En un devocional especial para jóvenes, el presidente Russell M. Nelson les dijo a los jóvenes de todo el mundo que participar en la reunión de Israel es su propósito más importante en este momento.

¿Qué es esta reunión? El presidente Nelson explicó que cada vez que hace algo que ayuda a cualquier persona-a ambos lados del velo-a dar un paso hacia la realización de convenios con Dios y recibir sus ordenanzas esenciales del bautismo y del templo, usted está ayudando a reunir a Israel.

«No hay nada de mayor consecuencia. Absolutamente nada «, dijo. «Esta reunión debería significar todo para ti. Esta es la misión por la cual fueron enviados a la tierra».

El profeta invitó a cada joven y a cada joven a hacer lo que él les enseñó a «cambiarte y ayudarte a cambiar el mundo».

  1. Mantenga un ayuno de siete días desde las redes sociales.

Primero, el presidente Nelson pidió a cada adolescente que elija siete días consecutivos para desconectarse de las redes sociales y prestar atención a las diferencias en cómo se sienten y piensan durante ese período de tiempo.

«¡Date un descanso de siete días de la falsificación!», Aconsejó.

Aunque las redes sociales se pueden utilizar con fines positivos, dijo que su poder para crear un sentido de realidad falsa y convertirse en una distracción de los susurros del Espíritu es perjudicial.

«Será su señal para el Señor», explicó, «que está dispuesto a alejarse del mundo para alistarse en su batallón juvenil».

  1. Durante tres semanas seguidas, haga un sacrificio semanal de tiempo para el Señor.

Seguir leyendo

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , , , | 2 comentarios

Devocional mundial para los jóvenes 03/06/2018

Devocional mundial para los jóvenes: Mensajes del presidente Russell M. Nelson y la hermana

Publicado en Sin categoría | Etiquetado , | Deja un comentario