Un oído atento a la sabiduría y un corazón dispuesto a comprender
Gerrit W. Gong
Gerrit W. Gong, miembro del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, pronunció este discurso durante la Semana de la Educación de BYU el 19 de agosto de 2025.
RESUMEN: En este discurso de la Semana de la Educación de BYU, el élder Gerrit W. Gong analiza Proverbios 2:2 —«Da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento»— como una guía en nuestra búsqueda del aprendizaje permanente y del crecimiento espiritual. Examina las enseñanzas de las Escrituras sobre la sabiduría y el entendimiento, y enseña que Dios los concede a quienes lo buscan con diligencia y humildad. El élder Gong sitúa la inteligencia artificial en el contexto del Evangelio y enseña que, si bien la IA puede ser una herramienta útil, no puede reemplazar la revelación, el albedrío moral ni la verdad divina. Finalmente, el élder Gong testifica que la sabiduría y el entendimiento más grandes provienen de conocer a Jesucristo y confiar en Su Expiación, la cual nos ofrece a cada uno de nosotros arrepentimiento, sanación y esperanza eterna.
PALABRAS CLAVE: sabiduría, aprendizaje permanente, inteligencia artificial
Con grandes sonrisas, algunos hombres y mujeres jóvenes me preguntaron recientemente: «¿Es usted el verdadero élder Gong o el élder Gong de inteligencia artificial? ¿Y podría contarnos un chiste de papá?».
Les respondí: «Creo que soy el verdadero Gerrit Gong».
Luego les pregunté: «¿Por qué llaman gaviotas a las gaviotas? Porque vuelan sobre el mar. Si volaran sobre una bahía, se llamarían bagels».
«¿Por qué una madre muy ocupada puso mantequilla de maní sobre la carretera? Para acompañar el atasco de tráfico».
Por eso se llaman chistes de papá —o de mamá—.
Esa es también la razón por la que me resultó difícil encontrar a la hermana Gong. No fue fácil encontrar a alguien que se riera de mis chistes.
Para quienes se interesan por la literatura, comenzaremos con uno de mis poemas preferidos: «As Kingfishers Catch Fire», de Gerard Manley Hopkins. El título del poema incluye la palabra martines pescadores, pero el poema trata realmente sobre el esplendor de las creaciones de Dios y, en especial, sobre el esplendor y el amor que Él ve en cada uno de Sus hijos e hijas.
¿Les gustaría leer juntos este poema en voz alta? Deleitémonos sintiendo sus palabras.
Como los martines pescadores se encienden y las libélulas despiden llamas;
como las piedras resuenan al caer por el borde de pozos redondos;
como cada cuerda pulsada expresa su sonido y cada campana suspendida,
al balancearse, encuentra una lengua que proclama ampliamente su nombre;
cada cosa mortal hace una sola cosa y siempre la misma:
manifiesta aquel ser que habita en su interior;
se expresa a sí misma —avanza siendo ella misma—; habla y declara lo que es,
proclamando: Lo que hago es lo que soy; para eso vine.
«Lo que hago es lo que soy; para eso vine» a la Semana de la Educación de BYU: para procurar «un aprendizaje permanente e inspirador que beneficie al mundo». Con ese espíritu, he escogido Proverbios 2:2 como pasaje temático: «Da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento». Rogamos que el Espíritu Santo nos inspire en la mente y en el corazón, porque «este es el espíritu de revelación» (Doctrina y Convenios 8:3; véase el versículo 2).
Hoy analizaremos tres aplicaciones espirituales de la búsqueda de sabiduría y entendimiento como parte de nuestro «aprendizaje permanente».
Primero, estudiaremos pasajes instructivos de las Escrituras que contienen las palabras sabiduría y entender.
Segundo, emplearemos la sabiduría y el entendimiento de las Escrituras para situar la conversación actual acerca de la inteligencia artificial —IA— en el contexto del Evangelio.
Tercero, daremos oído e inclinaremos el corazón para comprender que Jesucristo puede bendecirnos y sanarnos a cada uno de nosotros.
El presidente Dallin H. Oaks enseña que, así como oramos con gratitud por el alimento físico antes de comer, también podemos comenzar el estudio de las Escrituras con una oración para pedir alimento espiritual. Estoy agradecido porque comenzamos este devocional con una oración y porque podemos orar como preparación cada vez que estudiamos el Evangelio.
El élder Richard G. Scott estudiaba las Escrituras de manera secuencial y temática. El élder David A. Bednar escudriña las Escrituras en busca de conexiones, modelos y temas.
Hoy examinaremos temáticamente —buscando conexiones y modelos— los versículos de las Escrituras que contienen las palabras sabiduría o entendimiento, o ambas.
En este análisis solamente podemos mencionar algunos de esos versículos. Sin embargo, para que quede constancia, revisé los 354 versículos de las Escrituras que contienen la palabra sabiduría y los 435 versículos que contienen las palabras entender o entendimiento.
Pasajes de las Escrituras que contienen las palabras sabiduría y entendimiento
A continuación presento cinco observaciones iniciales. Espero que su propio estudio de las Escrituras profundice su sabiduría y entendimiento. Podemos leer estos versículos en la pantalla grande, como si los estuviéramos consultando en nuestros propios ejemplares de las Escrituras.
1. La sabiduría y el entendimiento son atributos de Dios.
La sabiduría y el entendimiento son atributos de Dios.
Dios […] tiene todo poder, toda sabiduría y todo entendimiento; él comprende todas las cosas y es un Ser misericordioso. (Alma 26:35)
Y reposará sobre él el espíritu de Jehová: espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. (Isaías 11:2; véase también 2 Nefi 21:2)
Creed en Dios; creed que él existe, y que creó todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra; creed que él tiene toda sabiduría y todo poder, tanto en el cielo como en la tierra. (Mosíah 4:9)
2. No confundan la sabiduría ni el entendimiento del ser humano con los del Señor.
Por favor, tengan cuidado de no confundir la sabiduría ni el entendimiento del ser humano con los del Señor.
No hay sabiduría, ni entendimiento ni consejo contra Jehová. (Proverbios 21:30)
¡Oh las vanidades, y las flaquezas, y las necedades de los hombres! Cuando son instruidos se creen sabios, y no escuchan el consejo de Dios, porque lo menosprecian, suponiendo que saben por sí mismos; por tanto, su sabiduría es locura. (2 Nefi 9:28)
Procuraron cosas que no podían entender […]. Traspasaron lo señalado, por lo que necesariamente tenían que caer; porque Dios […] les ha entregado muchas cosas que no pueden entender, porque así lo desearon. (Jacob 4:14)
3. El Padre Celestial puede bendecirnos con sabiduría y entendimiento.
El Padre Celestial puede bendecirnos con sabiduría y entendimiento, especialmente cuando los deseamos y procuramos con diligencia.
Y lo ha llenado del espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia y en conocimiento. (Éxodo 35:31)
Porque he aquí, el Señor concede a todas las naciones que enseñen su palabra en su propia nación e idioma, sí, con sabiduría, cuanto él juzga conveniente que tengan; por lo tanto, vemos que el Señor aconseja en sabiduría. (Alma 29:8)
He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme. (Doctrina y Convenios 9:7)
4. Los versículos de las Escrituras nos enseñan cómo procurar la sabiduría y el entendimiento del Señor.
Algunos versículos instructivos de las Escrituras nos enseñan cómo procurar la sabiduría y el entendimiento del Señor.
Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. (Proverbios 3:5)
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santo es entendimiento. (Proverbios 9:10)
Como se testifica en José Smith—Historia, el joven José Smith interpretó literalmente la promesa bíblica que se encuentra en Santiago 1:5 acerca de procurar sabiduría y entendimiento:
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Adquirimos sabiduría y entendimiento a medida que aprendemos a reconocer la voz y el Espíritu de Dios. En el Libro de Mormón, cuando Jesucristo visitó las Américas después de Su resurrección, el pueblo no comprendió la voz de Dios, nuestro Padre, que presentaba a Su Hijo Amado. Solo después de escuchar la voz por tercera vez, las personas «abrieron el oído» (3 Nefi 11:5) y la comprendieron.
Y aconteció que […] oyeron una voz como si viniera del cielo; y miraron alrededor, porque no entendieron la voz que oyeron; y no era una voz áspera, ni […] una voz fuerte; no obstante […] penetró hasta el centro a los que la oyeron […]; sí, les penetró hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones […].
Y de nuevo, por tercera vez, oyeron la voz, y aguzaron el oído para escucharla […].
Y he aquí, la tercera vez entendieron la voz. (3 Nefi 11:3, 5–6)
En 3 Nefi, Jesucristo enseñó al pueblo que meditar, preparar la mente y abrir el corazón eran acciones necesarias para comprender:
Por tanto, id a vuestras casas, y meditad las cosas que os he dicho, y pedid al Padre en mi nombre que podáis entender; y preparad vuestras mentes para mañana. (3 Nefi 17:3)
Y la multitud oyó y da testimonio; y sus corazones estaban abiertos, y comprendieron. (3 Nefi 19:33)
5. Con la sabiduría y el entendimiento que provienen de Dios, podemos comenzar a ver como Él ve.
Cuando recibimos sabiduría y entendimiento de Dios, podemos comenzar a ver como Él ve: cosas que, de otro modo, no comprenderíamos.
Por el poder del Espíritu fueron abiertos nuestros ojos e iluminado nuestro entendimiento, al grado de poder ver y comprender las cosas de Dios […].
Y mientras meditábamos estas cosas, el Señor tocó los ojos de nuestro entendimiento, y fueron abiertos, y la gloria del Señor brilló alrededor. (Doctrina y Convenios 76:12, 19)
Ni tampoco es el hombre capaz de darlas a conocer, porque solo se ven y se comprenden por el poder del Santo Espíritu, que Dios confiere a los que lo aman y se purifican ante él. (Doctrina y Convenios 76:116)
En resumen, al dar oído a la sabiduría e inclinar nuestro corazón al entendimiento, aprendemos lo siguiente:
- La sabiduría y el entendimiento son atributos de Dios.
- Por favor, tengan cuidado de no confundir la sabiduría ni el entendimiento de los hombres y las mujeres con los del Señor.
- El Padre Celestial puede bendecirnos con sabiduría y entendimiento, especialmente cuando los deseamos deliberadamente y los procuramos con diligencia.
- Algunos versículos instructivos de las Escrituras nos enseñan cómo procurar la sabiduría y el entendimiento del Señor, incluso mediante la confianza, la oración y el acto de «abrir nuestros oídos».
- Cuando recibimos sabiduría y entendimiento de Dios, podemos comenzar a ver como Él ve: cosas que, de otro modo, no comprenderíamos.
Utilizar la sabiduría y el entendimiento de las Escrituras para situar la inteligencia artificial en el contexto del Evangelio
Ahora veamos una segunda aplicación de nuestro tema: la sabiduría y el entendimiento de las Escrituras pueden situar la conversación actual sobre la inteligencia artificial, comúnmente conocida como IA, en el contexto del Evangelio.
El mes pasado, el 29 de julio de 2025, se me pidió que hablara sobre «La fe, la ética y la dignidad humana en una era de inteligencia artificial» durante una conferencia de Religiones por la Paz celebrada en Estambul, República de Turquía. En aquella ciudad histórica, ante distinguidos líderes religiosos del mundo, señalé que podemos abordar tres temas centrados en la IA.
Primero, podemos afirmar claramente —y ayudar a la sociedad a comprender— que la inteligencia artificial no es Dios ni puede llegar a serlo. Muchas personas hablan con demasiada ligereza de una «IA semejante a Dios» o de que «la IA se convierta en Dios». La IA no puede proporcionar verdad divina inspirada ni orientación moral independiente. Como creación de Dios, el ser humano puede crear la IA, pero la IA no puede crear a Dios.
Segundo, podemos escoger conscientemente y utilizar deliberadamente la IA como una herramienta para hacer el bien. Las tecnologías de IA, cuyo desarrollo aumenta exponencialmente, prometen nuevas ideas y posibilidades. La búsqueda de la inteligencia artificial general —IAG— está ampliando las fronteras de la capacidad algorítmica para simular el razonamiento humano, interpretar las emociones y resolver problemas complejos relacionados con la secuenciación, el establecimiento de prioridades y la gestión de riesgos, entre otros.
Tercero, podemos invitar a los líderes y ciudadanos de la industria, la investigación, las organizaciones cívicas y los organismos gubernamentales, así como a los líderes religiosos, a armonizar los rápidos avances de la IA con los principios perdurables de la fe y los valores morales. Una evaluación de la IA realizada por las comunidades religiosas puede promover una inteligencia artificial segura, responsable y centrada en el ser humano.
Con esos antecedentes, permítanme recordarles que la inteligencia artificial pasó a ocupar un lugar central cuando ChatGPT se presentó públicamente en noviembre de 2022.
En GPT, la G significa «generativo»; la P, «preentrenado»; y la T, «transformador»; es decir, transformador generativo preentrenado. Esta forma de inteligencia artificial interactúa de manera conversacional. Responde preguntas de seguimiento, reconoce sus errores, cuestiona premisas incorrectas y rechaza solicitudes inapropiadas.
Inmediatamente después de la aparición de ChatGPT, nuestra familia Gong comenzó una conversación en línea un sábado por la mañana que fue más o menos así:
[ChatGPT, escribe una entrada de diario sobre la reunión de la familia Gong.]
[ChatGPT: Hoy fue la reunión de la familia Gong y fue una ocasión realmente especial. Llegamos al alojamiento temprano por la mañana, deseosos de ponernos al día con nuestros familiares. […] La comida estaba deliciosa y todos quedamos impresionados por las habilidades de los cocineros del lugar].
(Impresionante, pero no era verdad. En las reuniones de la familia Gong no contamos con alojamientos lujosos ni cocineros. Nos divertimos mucho y creamos recuerdos maravillosos, pero no de la manera que ChatGPT imaginó).
[Siguiente solicitud a ChatGPT: Escribe un plan empresarial imaginario para una empresa que adiestre perros para operar centrales nucleares].
[ChatGPT: Nuestra empresa, Patas Nucleares, es un negocio único e innovador que adiestra perros para operar centrales nucleares. […] Una vez que un perro ha completado nuestro programa de capacitación, puede operar una central nuclear de manera segura y eficiente, proporcionando una fuente de energía confiable y económica].
[ChatGPT, proporciona el testimonio de un cliente satisfecho de Patas Nucleares].
[ChatGPT: Recientemente tuve el placer de trabajar con Patas Nucleares para adiestrar a mi perro Max a fin de que operara nuestra central nuclear. Al principio estaba escéptico, pero el equipo de Patas Nucleares demostró que estaba equivocado. Ahora Max puede operar nuestra central de forma segura y eficiente, y hace un trabajo increíble. […] ¡Gracias, Patas Nucleares!].
Bueno, ¡todos sabemos que la IA se ha desarrollado rápidamente desde aquellos primeros días!
En la Iglesia utilizamos los «Principios para el uso de la inteligencia artificial por parte de la Iglesia», organizados en cuatro categorías, tal como se encuentran en el sitio web de la Iglesia:
- Conexión espiritual
- Transparencia
- Privacidad y seguridad
- Responsabilidad
Los departamentos de la Iglesia están examinando cuidadosamente los usos prácticos de la inteligencia artificial. Por ejemplo, la IA y otras tecnologías relacionadas pueden facilitar la traducción, la producción y la publicación de materiales de la Iglesia. Cada semana, en toda la Iglesia, los miembros y amigos de 195 países y territorios se reúnen en más de 31 000 congregaciones y hablan 125 idiomas.
Una tecnología tan poderosa como la IA también suscita inquietudes.
Una de esas inquietudes tiene que ver con lo que llamamos ultrafalsificaciones o deepfakes. Estas se producen cuando se utiliza la IA para crear imágenes o videos engañosos que presentan una realidad falsa.
Estamos estableciendo protocolos para protegernos contra las ultrafalsificaciones, denunciar el uso indebido deliberado de la IA y reducir la tendencia de las personas a desconfiar de todo cuando descubren que no pueden confiar en algunas cosas.
Naturalmente, nos preocupa mucho el impacto social de la IA, las brechas digitales, la necesidad de transparencia y evaluación constantes, y los problemas que surgen cuando algunas personas escogen compañeros de IA en lugar de relaciones humanas auténticas.
Como miembros de la Iglesia, no creceremos espiritualmente si permitimos que la inteligencia artificial escriba nuestros discursos para la reunión sacramental o haga nuestras tareas de Seminario. La IA no puede reemplazar nuestro esfuerzo personal ni nuestra preparación espiritual al preparar lecciones, oraciones o bendiciones. Sin embargo, la IA puede ser útil para investigar, editar, traducir o realizar tareas semejantes.
Aunque la IA se está desarrollando con rapidez, ya hemos vivido anteriormente períodos de rápidos cambios tecnológicos. La abuela de la hermana Gong —a quien llamaban Gram— nació en 1883. Tenía veinte años cuando los hermanos Wright realizaron su primer vuelo. Gram tenía ochenta y seis años cuando se produjo el primer alunizaje de la misión Apolo.
Dicho de otro modo, durante la vida de Gram pasamos del vuelo de Orville y Wilbur Wright en Kitty Hawk, el 17 de diciembre de 1903, al «pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad» de Neil Armstrong, el 20 de julio de 1969. El tiempo total transcurrido entre ambos acontecimientos fue de tan solo sesenta y seis años; repito, todo ello durante la vida de Gram.
Naturalmente, durante todo ese tiempo se produjeron innovaciones continuas en la aviación. Recuerdo haber visto un Boeing B-52 y un Boeing 777 estacionados uno junto al otro en la zona de pruebas de vuelo de Boeing. Un ingeniero aeronáutico me explicó: «Cada motor de un Boeing 777 genera un empuje total de 80 000 libras. Eso equivale al empuje total de los ocho motores de un B-52».
Tampoco es nueva la preocupación de la sociedad por la información, el conocimiento y la sabiduría.
En 1934, el poeta T. S. Eliot expresó su célebre lamento:
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido al vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?
En 1791, mucho antes que T. S. Eliot, el escritor chino Cao Xueqin publicó la novela clásica Sueño en el pabellón rojo. El relato de Sueño en el pabellón rojo comienza con dos pareados que se encuentran a la entrada de la Tierra de la Ilusión:
Cuando lo falso se vuelve verdadero, lo verdadero se vuelve falso.
Y
Cuando lo irreal se vuelve real, lo real se vuelve irreal.
Las advertencias acerca de la confusión entre la verdad y la ficción, y entre lo real y lo irreal, siguen siendo relevantes en nuestros días.
En la Iglesia somos bendecidos con doctrinas de las Escrituras acerca de la inteligencia, el albedrío moral y la pertenencia al convenio dentro de nuestras relaciones divinas con Dios y los unos con los otros. Estos principios doctrinales y estas relaciones de convenio nos conducen hacia la verdad y la realidad espirituales, y nos mantienen firmemente arraigados en ellas.
Sabemos que:
El espíritu y el cuerpo son el alma del hombre. (Doctrina y Convenios 88:15)
Los elementos son eternos; y espíritu y elemento, inseparablemente unidos, reciben una plenitud de gozo. (Doctrina y Convenios 93:33; véase también el versículo 34)
El espíritu, los elementos y el albedrío moral del ser humano constituyen el fundamento de nuestra capacidad para progresar mediante decisiones deliberadas.
Como el Señor reveló al profeta José Smith:
Los elementos son el tabernáculo de Dios; sí, el hombre es el tabernáculo de Dios, a saber, templos. (Doctrina y Convenios 93:35; véase también 1 Corintios 6:19–20)
La gloria de Dios es la inteligencia, o en otras palabras, luz y verdad. (Doctrina y Convenios 93:36)
La inteligencia, la verdad y la luz se allegan unas a otras.
Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquella esfera en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia. (Doctrina y Convenios 93:30)
También sabemos:
Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará con nosotros en la resurrección.
Y si en esta vida una persona adquiere más conocimiento e inteligencia que otra, por medio de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará la ventaja en el mundo venidero. (Doctrina y Convenios 130:18–19)
Podemos comprender y utilizar la IA y otras innovaciones tecnológicas en el contexto de la fe. El 24 de mayo de 1844, Samuel Morse acortó el tiempo y la distancia mediante su telégrafo de un solo hilo. Lo que conocemos como código Morse traducía los mensajes en puntos y rayas, donde la duración de las rayas era tres veces mayor que la de los puntos.
El primer mensaje en código Morse transmitido entre el Capitolio de los Estados Unidos y Baltimore fue:
¿Qué ha hecho Dios?
.– …. .- – / …. .- – …. / –. — -.. / .– .-. — ..- –. …. –
«¿Qué ha hecho Dios?» es una pregunta que podemos hacernos al procurar la sabiduría de Dios en nuestros días. No tememos a la inteligencia artificial ni pensamos que sea la respuesta a todos los problemas. Cuando trabajamos con diligencia e inteligencia, la IA puede ser una herramienta valiosa que complemente nuestros propios esfuerzos, pero que no los reemplace.
La Iglesia restaurada del Señor —La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días— no es principalmente una proveedora de información. Somos, o deberíamos ser, principalmente una fuente de Su verdad y de Su amor.
La inteligencia artificial no puede reemplazar la revelación ni generar la verdad que proviene de Dios. Tenemos la responsabilidad de asegurarnos de que el Espíritu Santo pueda dar testimonio de la verdad y de la autenticidad de todo lo que decimos y compartimos, tanto en la forma como en el contenido.
A medida que procuremos la sabiduría y el entendimiento del Señor, Él continuará guiándonos y bendiciéndonos.
Comprender que Jesucristo puede bendecirnos y sanarnos a cada uno de nosotros
Esto nos lleva a una tercera aplicación de nuestro tema. La sabiduría y el entendimiento personales más importantes consisten en saber que las bendiciones y la Expiación del Señor Jesucristo están destinadas a cada uno de nosotros.
Hace poco, después de un gran devocional para jóvenes, me encontraba conversando en medio de la feliz agitación de un grupo de maravillosos hombres y mujeres jóvenes. Un joven se acercó a mí.
Con gran sinceridad, me preguntó: «Élder Gong, ¿todavía puedo ir al cielo?».
Se sentía avergonzado por algunas cosas que había hecho. Se preguntaba si todavía había esperanza para él. ¿Son reales el arrepentimiento y el perdón? ¿Podría el Señor perdonarlo? ¿Podría él perdonarse a sí mismo? En aquel momento, pareció que el tiempo se había detenido y que solo estábamos conversando nosotros dos.
Le pregunté su nombre, lo escuché atentamente, lo invité a hablar con su obispo y le di un gran abrazo. Creo que mi respuesta pudo haberlo sorprendido: «Confía en Dios y arrepiéntete, y te prometo que todavía puedes ir al cielo».
Me miró a los ojos hasta que supo que lo que yo le decía era verdad.
Después de que concluyó aquel momento personal y privado, regresé al entusiasmo y al alegre bullicio de la multitud.
Me sentí muy agradecido de que aquel buen hermano pudiera comprender con alegría que el arrepentimiento y el perdón mediante la Expiación de Jesucristo podían ser —y realmente eran— una realidad para él. En ocasiones escuchamos esas palabras, pero en lo profundo del corazón necesitamos saber que pueden ser —y realmente son— una realidad para nosotros, para cada uno de nosotros.
Sin importar qué otras cosas escuchen hoy, espero que comprendan que, en el tiempo y a la manera del Señor, cada una de las gloriosas bendiciones del evangelio restaurado de Jesucristo está destinada personalmente a ustedes.
Queridos hermanos y hermanas, el Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo los ven, los conocen y los aman. Ellos saben todo acerca de ustedes y, por ello, los aman aún más. Nuestro corazón y lo que somos pueden cambiar mediante la fe para arrepentimiento y la Expiación de nuestro Salvador. Por favor, hagan todo lo posible para que ustedes mismos y sus relaciones lleguen a ser celestiales, algo que puedan llevar a la presencia de Dios, nuestro Padre, y de Su Hijo Amado, Jesucristo.
Se dice que existen tres flechas del tiempo:
Una flecha perceptiva, que refleja el pasado, el presente y el futuro.
Una flecha entrópica del tiempo, en la que la entropía tiende a aumentar; por ejemplo, el calor fluye naturalmente de un objeto caliente hacia uno frío, pero un objeto frío no se calienta espontáneamente.
Una flecha cosmológica, relacionada con el comienzo del tiempo y con un universo en expansión.
Estas flechas del tiempo se relacionan entre sí de maneras que no comprendo por completo. Lo que sí sé es que los grandes dones del tiempo y de la eternidad se reciben por medio de Jesucristo.
De maneras infinitas e íntimamente personales, nuestro Salvador y Su Expiación pueden ayudar a corregir las cosas a ambos lados del velo.
Se dice que la flecha del tiempo apunta en una sola dirección: del pasado hacia el futuro. Por lo general, pensamos que podemos influir en el futuro, pero no cambiar el pasado. Sin embargo, de manera milagrosa, Jesucristo prepara una vía para que podamos escapar de algunos aspectos del pasado.
El «gran y postrer sacrificio» de Jesucristo, Su Expiación «infinita y eterna» (Alma 34:10), vence al monstruo de la muerte y del infierno: la muerte física —la muerte del cuerpo— y la muerte espiritual —la separación del alma de Dios y de los demás—. En lugar de permanecer cautivos de antiguos pasados, Su Expiación puede liberarnos para alcanzar nuevos futuros. Jesucristo expía. Él redime. Él restaura no solo lo que fue, sino también lo que puede llegar a ser.
Puede existir una distinción espiritual entre nuestro pasado vivido y nuestro pasado viviente. Nuestro pasado vivido abarca los hechos consumados de nuestras intenciones, decisiones y acciones. Nuestro pasado viviente refleja la posibilidad de que se produzcan cambios redentores en nuestro pasado. Por favor, recuerden que Jesucristo y Su Expiación pueden limpiar, santificar y transformar los efectos de nuestras intenciones, decisiones y acciones. Mediante nuestra fe para arrepentimiento y la Expiación de nuestro Salvador, Dios, nuestro Padre, y Su Hijo Jesucristo pueden bendecirnos a nosotros y a nuestros seres queridos con toda la bondad divina, el cambio y el perdón que estemos dispuestos a recibir.
A quienes esperan fielmente en el Señor, Mosíah 2:41 les promete que:
aquellos que guardan los mandamientos de Dios […] son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad.
Ha llegado el momento de resumir las tres aplicaciones de nuestro tema de las Escrituras: dar oído a la sabiduría e inclinar el corazón al entendimiento.
Que en sus clases, conversaciones, meditaciones, experiencias de deleite y descubrimientos durante la Semana de la Educación puedan profundizar su sabiduría y entendimiento mediante el estudio de la palabra del Señor contenida en las Escrituras.
Que puedan situar las conversaciones actuales sobre las innovaciones tecnológicas, como la inteligencia artificial, dentro de una perspectiva del Evangelio.
Y, lo más importante, que puedan escuchar, sentir y saber que cada buena bendición de la plenitud del Evangelio restaurado es para ustedes: para ustedes de manera personal e individual, y para sus seres queridos.
Terminaremos donde comenzamos, pero esta vez con la segunda estrofa de «As Kingfishers Catch Fire», de Hopkins. ¿La leemos juntos en voz alta?
Diré aún más: el hombre justo —y la mujer justa— obra con justicia;
conserva la gracia, y esta conserva la gracia en todo su proceder;
actúa ante los ojos de Dios conforme a lo que es ante Sus ojos:
Cristo, pues Cristo se manifiesta en diez mil lugares,
hermoso en los miembros y hermoso en ojos que no son los Suyos,
ante el Padre, por medio de los rasgos de los rostros de hombres y mujeres.
Dios, nuestro Padre Eterno, vive. Jesús es el Cristo, el Hijo viviente del Dios viviente. El Libro de Mormón es otro testamento de Jesucristo. Todos los pueblos de la tierra son bendecidos mediante la sucesión ininterrumpida de la verdad restaurada del Evangelio y de la autoridad y el poder restaurados del sacerdocio presentes en las ordenanzas y los convenios del evangelio restaurado de Jesucristo. Esta Restauración de los últimos días comenzó con el profeta José Smith y continúa en la actualidad bajo la dirección del presidente Russell M. Nelson.
Con todo el amor de mi corazón por cada uno de ustedes personalmente, testifico de ello en el sagrado y santo nombre de Jesucristo. Amén.

























