Conferencia General Octubre 1966
Los juicios del Señor se derramarán

por el Presidente Joseph Fielding Smith
De la Primera Presidencia y
Presidente del Consejo de los Doce
Ser Levantados “en el Último Día”
Según el diccionario, la castidad significa “la cualidad o estado de ser casto, libre de impureza sexual—libre en pensamiento; modesto, virtuoso y sin vulgaridad”.
Cuando el Salvador estuvo con los nefitas, enfatizó este principio y les dijo:
“Y ninguna cosa inmunda puede entrar en su reino; por tanto, nada entra en su reposo, sino aquellos que han lavado sus vestiduras en mi sangre, por causa de su fe, y del arrepentimiento de todos sus pecados, y de su fidelidad hasta el fin.
“Ahora bien, este es el mandamiento: Arrepentíos, todos los términos de la tierra, y venid a mí y sed bautizados en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, y que podáis estar sin mancha ante mí en el último día.
“De cierto, de cierto os digo, este es mi evangelio; y sabéis las cosas que debéis hacer en mi iglesia; porque las obras que me habéis visto hacer, esas también haréis; porque aquello que me habéis visto hacer, eso mismo haréis;
“Por lo tanto, si hacéis estas cosas, bienaventurados sois, porque seréis levantados en el último día” (3 Nefi 27:19-22).
La Necesidad del Arrepentimiento
De las observaciones que hacemos al viajar de un lugar a otro y de lo que leemos en la prensa pública, nos vemos obligados a la conclusión de que el arrepentimiento de los pecados es sumamente necesario en todo el mundo hoy en día. Rara vez ha habido un tiempo en la historia de la humanidad en el que el pecado no fuera prevalente y la violación de los mandamientos divinos casi, si no completamente, universal. Leemos en los escritos sagrados que no pasó mucho tiempo después de que los hijos de Adán y Eva crecieron, cuando estos comenzaron a formar familias en la tierra, y la influencia de Satanás se sintió entre ellos, y empezaron a olvidar las enseñanzas que sus padres les habían dado. Así lo registran las escrituras:
“Y Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios, e hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas.
“Y Satanás vino entre ellos, diciendo: Yo también soy un hijo de Dios; y les mandó diciendo: Creedlo, y ellos no lo creyeron, y amaron más a Satanás que a Dios. Y comenzaron desde entonces a ser carnales, sensuales y diabólicos” (Moisés 5:12-13). Seguir leyendo →