¿Cuál es el origen de la vida sobre la tierra?
Por John A. Widtsoe

Esta pregunta ha ocupado los mejores cerebros desde el principio de la historia humana. La ciencia aún no ha descubierto la respuesta.
Desde los tiempos más remotos muchos hombres de buen razonamiento han creído que la vida puede engendrarse espontáneamente. Por ejemplo, Aristóteles, en el tercer siglo antes de Cristo, enseñó que la materia en estado de putrefacción, sujeta a la influencia de la humedad y el calor del sol, produce cosas vivientes. Hasta llegó a enseñar que las formas más altas de vida también se engendraron espontáneamente. San Agustín, entre el cuarto y quinto siglo después de Cristo, lo promulgó como doctrina de la iglesia. Su razonamiento fué sencillo: Así como el Señor hizo vino del agua, en la misma manera se puede sacar la vida del polvo, el agua y el aire de la tierra. Según su concepto, la generación espontánea no era sino la manifestación de la voluntad de Dios. Grandes hombres, aún como Newton, el famoso científico que vivió a fines del siglo XVII, no veían ninguna contradicción en esta doctrina. Hasta a mediados del siglo pasado se aceptaba generalmente esta doctrina.
Sin embargo, conforme se fueron desarrollando métodos más exactos en la ciencia, se puso a duda esta teoría. Por ejemplo, van Helmont, a pesar de ser un gran científico, había explicado que la ropa sucia, mezclada con grano, produciría ratones en 21 días. La ridiculez de semejante fórmula quedó manifestada al sujetarla a la investigación científica. Seguir leyendo →