Capítulo 21
Fortalece tu determinación para hacerlo mejor
¿Has descubierto que la parte más difícil del cambio es tomar una decisión firme e inquebrantable de hacerlo? Ten la seguridad de que, una vez que ese comienzo se ha hecho con firmeza, descubrirás que el resto del camino se vuelve más fácil de lo que imaginabas. Algunos días son más difíciles que otros, pero el avance hacia un cambio permanente para bien se vuelve más sencillo. Mediante el uso de tu albedrío, te haces digno de la ayuda del Señor, y Él magnificará tus esfuerzos. Este capítulo ofrece sugerencias acerca de cómo lograr cambios significativos en la vida. Si no necesitas este consejo, tal vez pueda ayudar a otra persona que conozcas y que esté enfrentando grandes dificultades.
Una vez que has decidido hacer cambios en tu vida, ¿te resulta difícil encontrar la motivación necesaria para alcanzar tus metas? La motivación correcta puede facilitar el logro de metas que parecen imposibles, como lo ilustra esta experiencia. Una noche oscura y sin luna, un joven se dio cuenta de que regresaba muy tarde a casa. Sabía que pronto tendría problemas con sus padres, así que decidió tomar un atajo por el cementerio, aunque tenía un miedo terrible a ese lugar. Mientras corría hacia su casa, sin darse cuenta cayó en un gran hoyo que había sido cavado para un entierro al día siguiente. La abertura era tan profunda y las paredes tan verticales que no había lugar donde apoyarse para salir. Sus esfuerzos decididos por liberarse fueron inútiles. A regañadientes decidió que tendría que pasar la noche allí hasta poder pedir ayuda a la mañana siguiente.
No sabía que un segundo muchacho con un problema similar también había comenzado a correr por el cementerio. Por casualidad, cayó en el mismo hoyo. El primer muchacho se sentó en silencio, sin ser visto en un rincón, observando cómo el segundo luchaba sin éxito por salir. Finalmente el primero dijo con voz suave: “Nunca saldrás de aquí.” Pero, poderosamente motivado, lo hizo. ¡Observa el poder de la motivación correcta!
Para alcanzar una meta que nunca antes has logrado, debes hacer cosas que nunca antes has hecho. No enfrentes tu problema armado solamente con tu propia experiencia, comprensión y fuerza. Confía en la fortaleza que proviene del poder infinito del Señor siendo constantemente obediente a Sus enseñanzas. Él te ayudará a encontrar el valor para buscar ayuda de otras personas cuando sea necesario.
Anteriormente, en los capítulos 12 y 13, analizamos los pasos específicos que te brindarán alivio renovador. Ellos definen el proceso del arrepentimiento y los roles vitales del Redentor, nuestro Salvador, y de un compasivo juez en Israel.
Al orar por ayuda y decidir buscarla, el Señor a menudo pondrá en tu camino líderes del sacerdocio que te aconsejarán y amigos que te brindarán apoyo, si se lo permites. Pero recuerda que ellos solo pueden ayudarte si sigues las normas que el Salvador ha establecido para el camino. Cualquier mejora duradera debe provenir de tu propia determinación de cambiar.
El cambio permanente y valioso es posible, pero a menudo no se logra sin gran esfuerzo y sin la aplicación sincera de la verdad. El logro digno se fundamenta en la integridad. La rectitud es esencial para la felicidad y para alcanzar metas valiosas. La rectitud está anclada en un corazón y una mente puros. En verdad, protege a la persona de la contaminación de la inmundicia del mundo. El amor recto es una motivación suprema para el cambio constructivo. Los ejemplos de nuestro Padre Celestial y del Salvador, junto con Sus enseñanzas, son las fuentes perfectas de motivación y dirección para la vida.
Que este consejo del Maestro te beneficie tanto como me ha beneficiado a mí:
“Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis, no temáis. He aquí las heridas que traspasaron mi costado, y también las marcas de los clavos en mis manos y en mis pies; sed fieles, guardad mis mandamientos, y heredaréis el reino de los cielos.”
“Porque he aquí, no es conveniente que yo mande en todas las cosas; porque el que es obligado en todas las cosas es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe ningún galardón. De cierto os digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una buena causa, y hacer muchas cosas de su propia voluntad, y efectuar mucha justicia; porque el poder está en ellos, por lo que son agentes de sí mismos. Y en tanto que los hombres hagan el bien, de ninguna manera perderán su recompensa.”
Sé que Él cumple esa promesa.
Esta amonestación de Alma a su hijo Helamán te brindará mucha ayuda.
“Consulta al Señor en todos tus hechos, y él te dirigirá para bien; sí, cuando te acuestes por la noche, acuéstate para el Señor, para que él vele por ti mientras duermes; y cuando te levantes por la mañana, deja que tu corazón esté lleno de agradecimiento a Dios; y si hacéis estas cosas, seréis enaltecidos en el postrer día.”
A medida que te disciplines mediante la obediencia cuidadosa a los mandamientos del Señor, te harás digno de recibir inspiración y dirección en tu vida. Crecerás en capacidad, devoción, comprensión, compasión y servicio significativo. Tu vida digna te permitirá interpretar y aplicar la inspiración que vendrá por medio del Espíritu Santo. Tu amor por el Padre Celestial y Su Hijo aumentará. Será un amor de reverencia, asombro y gratitud de un hijo hacia los Dos más Grandes de todos. Se convertirá en un amor de total sumisión a Su voluntad. Surgirá de un deseo puro y de una determinación firme de obedecerles siempre.
Este mundo está en problemas. La nación en la que vivo está en dificultades. Si vives en otro lugar, probablemente tu nación también esté luchando. Existe un continuo deterioro de la obediencia a los principios, el fundamento de la civilización y un ingrediente absolutamente esencial para la felicidad. Oh, puede haber placer pasajero en el poder, la influencia o la riqueza material. Pero la felicidad verdadera y duradera, la clase de felicidad que puede sentirse en las primeras horas de la mañana cuando eres honesto contigo mismo, solo puede obtenerse mediante la obediencia a las enseñanzas de Dios, tal como lo estás haciendo ahora.
La honestidad, la integridad, la castidad, la virtud y la madurez (es decir, la disposición de renunciar por el momento a algo que parece deseable, a cambio de un bien mayor en el futuro) son esenciales para el verdadero éxito en la vida. Desarrolla la capacidad de, cuando las circunstancias lo requieran, ponerlo todo sobre el altar para defender un principio. Son muy pocos los que tienen la fortaleza para hacerlo. El mundo necesita más personas como tú, dispuestas a poner el principio por encima del beneficio personal: empresarios que sean honestos y moralmente íntegros, abogados que defiendan la justicia, funcionarios gubernamentales que se esfuercen por preservar el honor y la integridad porque es lo correcto.
Puedes ser esa luz brillante, esa influencia justa, la levadura en la masa que fortalezca el carácter moral de tu nación. Tus oraciones y el estudio humilde de las enseñanzas del Maestro, junto con la aplicación de esas enseñanzas las veinticuatro horas del día, todos los días de la semana, proporcionarán la fortaleza necesaria en tu vida. También contribuirán a la estabilidad que el mundo necesita.
Existe una gran satisfacción en la vida cuando defiendes esa parte de la línea que el Señor te ha dado para preservar. Muestra a los que te rodean en el mundo un camino mejor. Algunas cosas son incorrectas porque Dios decretó que son incorrectas. La verdad no se determina por lo que piensen los hombres, por muy influyentes que sean. Fue determinada por el Dios Todopoderoso antes de la creación de esta tierra y existirá para siempre.
Servimos. Hacemos nuestra contribución. Y luego partimos. Que nunca se diga de ti lo que se dijo al fallecer una persona con gran potencial y recursos: “No dejó ningún legado.”
¿Considerarás en oración lo que hemos analizado juntos? Si hay necesidad de arrepentirte de alguna acción incorrecta, hazlo. Del mismo modo, si necesitas arrepentirte por no haber actuado cuando debías hacerlo, corrige eso. Hay muchos que pueden ser persuadidos a seguir tu ejemplo recto. Debido a que has sido iluminado, debes a quienes te siguen el mejor ejemplo que seas capaz de dar. No solo ellos serán bendecidos, sino que tu propia vida también se enriquecerá. He llegado a conocer la gran influencia para bien que surge de los actos individuales nacidos de la conciencia y de principios fundados en la verdad. Decide que cada momento de tu vida refleje tu determinación de ser un ejemplo humilde de rectitud, integridad y convicción. Santifica el día de reposo. Honra y vive los convenios del templo a medida que los recibas. Bebe profundamente de la fuente de la palabra revelada de Dios. Aférrate firmemente a Su palabra. Estás teniendo éxito en el propósito por el cual viniste a la tierra.
Establece objetivos específicos y avanza constantemente hacia ellos. Un timón no puede controlar una embarcación a la deriva; la nave debe estar en movimiento. De manera similar, necesitas avanzar para mantener el control de tu vida. Reconoce que debes decidir verdaderamente cambiar por las razones correctas. Si has transgredido, debes sentir tristeza por el pecado, no solo lamentar haber sido descubierto. Tu determinación debe ser genuina, no solo un deseo simulado de mejorar. No permitas que nada te desanime. Tus primeros esfuerzos serán los más difíciles. En la mayoría de los casos, los seres queridos, los líderes de la Iglesia y los miembros responderán con disposición a tus necesidades. Si un ser querido parece ignorarte, probablemente sea porque no sabe qué hacer. Sus intentos anteriores de ayudarte quizá fueron rechazados; probablemente actuaste como si no quisieras ayuda. Búscalos con confianza. Pídeles apoyo en tus esfuerzos sinceros por mejorar. Dales razones para saber que esta vez es diferente, porque estás decidido a cambiar y deseas hacerlo a la manera del Señor.
Después de haber decidido cambiar, si descubres que existe una manera de romper tu promesa sin que nadie lo sepa, no lo hagas. Eso destruirá tu confianza en ti mismo y debilitará la confianza de los demás en ti, porque con el tiempo lo sabrán. También los desanimará de ayudarte. Simplemente no hay nada bueno en engañarte a ti mismo siendo desobediente a la confianza. Faltarían los elementos positivos de fortalecimiento que provienen de la obediencia. Además, perderías lo que más necesitas: la fortaleza y la inspiración de Dios.
Pocas cosas socavan tu compromiso de cambiar más que mentirte a ti mismo. Demóstenes proclamó: “Nada es más fácil que engañarse a uno mismo. Porque aquello que cada hombre desea, también cree que es verdad.”
Satanás querría que racionalices. Intentará hacerte creer que algo que sabes que está mal puede ajustarse a un patrón que parece una excepción válida a las reglas. Te tentará a debilitar tu determinación de cambiar con el pensamiento: “Solo una vez más”, o “Necesitas alivio de la tensión. Solo una vez más— nadie lo sabrá.” O quizá te sugiera pensar: “Otros se molestarán cuando revele el error que cometí. Me darán otra reprimenda. Pero si simplemente soporto todo eso, sentirán lástima por mí y me sacarán del problema otra vez.”
Tal vez hayas dicho a alguien que sinceramente intenta ayudarte a superar un hábito arraigado: “Tú no entiendes. No sabes lo difícil que es dejarlo. No creo que pueda hacerlo.” Cualquiera que confíe en su Creador y obedezca Sus mandamientos puede, con el tiempo, vencer la tentación.
La racionalización (es decir, torcer algo incorrecto para que parezca aceptable) te conducirá a callejones sin salida. Drenará tu poder espiritual. Bloqueará tu camino hacia la felicidad, porque tiene el poder de distorsionar tu comprensión de la verdad. Supera la racionalización con decisiones positivas basadas en tus oraciones y reflexiones, en tu estudio de las Escrituras y en los sentimientos inspirados que vendrán a ti. Con el tiempo, tales decisiones formarán un carácter resistente a las influencias corrosivas que estás tratando de vencer. El consejo de amigos de confianza puede ser una gran fuente de ánimo.
El presidente David O. McKay enseñó cómo fortalecerse al resistir la tentación:
“Tu punto más débil será el punto en el que Satanás tratará de tentarte y de vencerte, y si lo has debilitado tú mismo antes de emprender el servicio del Señor, él añadirá a esa debilidad. Resístele y ganarás fuerza. Te tentará en otro punto. Resístele y él se debilitará y tú te fortalecerás, hasta que puedas decir, sin importar cuáles sean tus circunstancias: ‘Apártate de mí, Satanás; porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás.’ (Lucas 4:8.)”
No juzgues tus capacidades, tus oportunidades ni tu poder para lograr cosas por lo que veas, oigas, sientas o experimentes mientras estés en dificultades. Tu obediencia a los principios correctos y al consejo prudente te dará una fuerza, una comprensión y una capacidad inesperadas para alcanzar tus metas. Al principio probablemente no reconocerás que posees tales capacidades. A medida que continúes con fe, esas capacidades aumentarán. La implementación de tu determinación de ser mejor elevará tu vida a un nivel más alto, tu desempeño mejorará y tu capacidad para sostener el progreso se fortalecerá poderosamente.
Una clave para tu éxito al renovar tu vida es una voluntad firme. Debes dirigir tu vida de modo que los fundamentos correctos basados en principios eternos se sigan por encima del apetito, la conveniencia o el camino de menor resistencia. Sé diligente en cumplir las decisiones que hayas sentido inspiradas a tomar, y serás fortalecido y capacitado para realizar los cambios necesarios en tu vida. Consulta al Señor en oración y sigue los sentimientos que recibas, así como la guía apropiada de aquellos que te aman. Confirmarás que la capacidad necesaria está dentro de ti. Yo sé que así es.
Tus esfuerzos por extraer verdad al leer y meditar en las Escrituras, al analizar y procurar comprender los mensajes inspirados de los profetas, te proporcionarán una fuente de poder en tu vida. A medida que apliques la verdad, ella te protegerá de las influencias del mal y pondrá un fundamento de paz, felicidad, seguridad y propósito en tu vida. La verdad te ayudará a permanecer en el camino correcto. Al principio el poder de esa verdad debe aceptarse por fe. El testimonio confirmador del valor de la verdad llega cuando la aplicas en tu vida y cuando expresas gratitud por el crecimiento, la madurez y las bendiciones que su uso proporciona. Esa confirmación fortalecerá tu capacidad para disciplinar tu vida y evitar aquellas cosas que sabes que son improductivas y dañinas. Tal testimonio brinda ánimo y confianza para centrar tu vida en la verdad de las enseñanzas del Salvador y en el plan de felicidad del Padre.
¿Cómo podría el Señor expresarlo con mayor claridad que con estas palabras?:
“Yo, el Señor, estoy obligado cuando hacéis lo que digo; pero cuando no hacéis lo que digo, ninguna promesa tenéis.”
Tu experiencia individual en la vida influye en tu comprensión de la verdad. Este hecho se confirma en Proverbios: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.” Cuanto más obediente seas a las leyes y principios eternos, más claro será el camino hacia la felicidad. Cuanto menos obediente seas, más distorsionado se volverá. Trágicamente, la continua violación grave de los mandamientos crea un ambiente que se vuelve real para el transgresor, hasta el punto de que puede llegar a concluir que la satisfacción duradera en la vida nunca puede alcanzarse. Nuestro enemigo, Satanás, procura reforzar esa conclusión.
La verdad es que incluso los casos más graves de adicción, las violaciones de la ley de castidad, el abuso u otros impedimentos serios en la vida pueden ser sanados por el Salvador mediante Su Expiación y el plan de felicidad de nuestro Padre Celestial.
Los primeros pasos pueden comenzar de diversas maneras: con padres amorosos o un compañero comprensivo, con un obispo o presidente de estaca guiado espiritualmente, o con un consejero profesional. Sin embargo, la sanación completa vendrá por medio del Maestro. Esa sanación es posible gracias a Su Expiación. Quizá ahora no comprendas plenamente este concepto, pero confía en él. Está destinado a darte esperanza y a motivarte a no apartarte nunca de tu decisión de hacer permanente un cambio digno.
Recuerda siempre que el único camino seguro hacia la verdadera paz y felicidad es el camino del Señor. Esas bendiciones vendrán como resultado de la obediencia constante a Su consejo.
Una analogía te ayudará a comprender lo que está ocurriendo contigo. Me vino a la mente mientras observaba a un impresionante compositor dirigir una orquesta de músicos talentosos. Esa experiencia me ayudó a entender con mayor claridad el plan de felicidad de nuestro Padre. El director había creado la partitura musical que se estaba interpretando. Él comprendía mejor que nadie lo que deseaba lograr por medio de la música. Había diseñado un papel para cada instrumento individual. Deseaba comunicar esa visión a los músicos para que, trabajando juntos en armonía, pudieran hacer realidad lo que él había definido en una compleja partitura musical.
Cada instrumentista o percusionista tenía una parte que desempeñar. Eran músicos experimentados que habían perfeccionado sus talentos innatos mediante largas y arduas horas de práctica. Habían estudiado sus partes específicas en privado y procurado dominarlas. Pero no fue sino hasta que comenzaron a tocar juntos, bajo la dirección de un líder inspirado, que pudo manifestarse plenamente la belleza y grandeza de sus esfuerzos combinados.
El resultado fue profundamente conmovedor y edificante. Cada individuo seguía cuidadosamente al director, esforzándose al máximo de su capacidad por interpretar su parte con exactitud, sentimiento, emoción y precisión. No se les obligaba a tocar; lo hacían voluntariamente. Aunque las interpretaciones individuales eran sobresalientes, fue el esfuerzo combinado de todos lo que produjo el resultado sublime. ¿Puedes imaginar cómo una sola nota discordante podría arruinar o destruir el poder de su esfuerzo conjunto? ¿Cómo una persona que modificara intencionalmente la partitura podría causar caos y destruir la belleza de las interpretaciones de los demás?
Comprendí con mayor claridad cómo nuestro Padre Celestial y Su Amado Hijo nos han instruido en la vida premortal, preparándonos para esta experiencia mortal a fin de que podamos aprovecharla al máximo. A medida que ahora lo buscamos, podemos recibir guía individual del Señor, por medio del Espíritu, para perfeccionar nuestros propios talentos y habilidades. A medida que aprendemos a trabajar juntos y a someter nuestra voluntad al Director divino, llegamos a estar preparados para la contribución única que se espera que hagamos al cumplir Su plan personal para nosotros.
Ciertamente, quienes trabajan diligentemente para aprender la verdad y vivirla voluntariamente progresarán más aquí. Así como sería una experiencia desalentadora para una persona sin preparación intentar tocar en una orquesta de músicos expertos, también sería un castigo doloroso intentar vivir en un reino celestial para el cual no se está preparado. Tu comprensión personal de la verdad, tu obediencia voluntaria a ella y el crecimiento, desarrollo y perfeccionamiento que logres en la vida mortal determinarán tu felicidad aquí y sentarán el fundamento de cuál será tu contribución en la eternidad.
Un músico puede perfeccionar su habilidad con práctica y esfuerzo decidido por tener éxito—en privado, corrigiendo los errores a medida que surgen. Ese esfuerzo se ve fortalecido por la influencia de un maestro atento que desea compartir consejos para mejorar e identificar áreas específicas donde el desempeño puede perfeccionarse. De manera similar, el Señor, por medio del Espíritu Santo, puede cumplir esas funciones en tu vida para que esta experiencia mortal produzca el desarrollo, la perfección y la comprensión que debes obtener en tu plan personal de felicidad. Al cualificarte aquí podrás vivir y servir en el reino celestial.
A medida que progreses en tus esfuerzos por mejorar, experimentarás sentimientos que quizá no hayas tenido por mucho tiempo: sentimientos de preocupación por los demás, sentimientos de amor desinteresado, deseos de estar cerca de los seres queridos y sentimientos de respeto propio y confianza. Estas impresiones son evidencia de progreso, como una luz creciente al final de un túnel.
Si alguna vez te sientes tentado a experimentar con las seductoras ofertas de Lucifer, primero analiza con calma las inevitables consecuencias de tales decisiones. Ora por ayuda para poder vencer la tentación. Resístela y tu vida no será destruida. No puedes probar jamás aquellas cosas que Dios ha prohibido por ser destructivas para la felicidad y corrosivas para la guía espiritual sin que haya resultados trágicos.
Desearía poder reemplazar cualquier duda que tengas con mi propia certeza. Pero no puedo simplemente dártela. Sí puedo invitarte a hacer inquebrantable tu decisión de arrepentirte y cambiar tu vida. Te prometo que el Maestro te ayudará. A medida que ejerzas fe, Él estará allí en cada momento de necesidad. Sentirás ese apoyo por medio del Espíritu Santo. El Salvador dio Su vida para que puedas vencer los errores que hayas cometido y renovar tu vida.
Te prometo que, con el tiempo, sentirás Su amor, Su fortaleza y Su apoyo. Confía completamente en Él. Él no cometerá errores. Sabe lo que está haciendo. Por favor, no permitas que tu determinación de cambiar se debilite por la tentación. Sé obediente a Sus enseñanzas y Él te bendecirá. Sé que, al buscar Su ayuda y vivir de acuerdo con ella, Él te fortalecerá.
El próximo capítulo ofrece más sugerencias para ayudarte a mantener tu determinación de hacer cambios positivos en tu vida.

























