Liahona Septiembre 2021

La mochila de emergencia, protección del Señor

Por Lionel Occolier

Poco después de llegar a ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, empecé a escuchar acerca de las advertencias del profeta de la época, el presidente Gordon B. Hinckley, pero también de sus predecesores, alentando a los miembros de la Iglesia a prepararse para tiempos difíciles, incluyendo los causados por fenómenos naturales. Mi situación en ese momento, como estudiante, me hizo pensar que no era algo importante hacer y que podía pensar en ello más tarde.

Unos años después de convertirme en esposo y padre, hicimos arreglos para crear una reserva, poco a poco. En los últimos meses, la Presidencia del Área del Caribe ha insistido en la necesidad de prepararnos, no sólo con reservas, sino también con una mochila de emergencias.

La concientización

Pudimos observar cómo fuimos bendecidos y salvados por los huracanes en 2020, mientras que algunos de nuestros hermanos y hermanas del Caribe sufrieron los daños. Así que, en 2021, decidimos no solo decir que era algo bueno, sino que decidimos actuar.

Actuar con fe

En 2020, habíamos tomado medidas para poder construir nuestra mochila de emergencia. Nos basamos en la lista que nos proporcionó el Área, así como en la documentación que los servicios estatales pusieron a nuestra disposición.

A pesar de nuestros mejores esfuerzos, no fuimos capaces de construir nuestra mochila. Como dije antes, estábamos agradecidos de que ese año ningún huracán importante nos golpeara.

En 2021, queremos ser obedientes y dar el ejemplo a nuestros hijos. Ahora tenemos mochilas de emergencia para toda la familia y somos conscientes de que somos uno de los “pioneros de las mochilas de emergencia”.

Ser testigo de los demás

Nuestros líderes locales, presidente de rama, presidente del cuórum de élderes y presidenta de la Sociedad de Socorro han transmitido la información a los miembros de nuestra rama y regularmente nos animan a armar nuestra mochila y hacerles saber si estamos teniendo problemas para hacerlo.

Como hermano ministrante, me tomo el tiempo para preguntar a las familias que tengo que ministrar: “¿Cómo van con la preparación de su mochila de emergencia? ¿Saben cómo prepararlas? ¿Necesitan ayuda para hacerlo?”. Una manera sencilla de enseñar cómo hacerlo es mostrar ayudas visuales con objetos que podríamos poner en las mochilas.

Puedo testificar del arduo trabajo que esto ha requerido, pero también de la bendición de los dulces sentimientos de serenidad y seguridad que ahora sentimos.

Sé que el Señor, en su omnisciencia, “sabiendo las calamidades que sobrevendrían a los habitantes de la tierra” (D. y C. 1:17), ha inspirado a nuestros líderes de la Iglesia e incluso a nuestros representantes políticos a insistir en esta importante preparación y a mostrarnos lo que debemos hacer.

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