Liahona Septiembre 2021

Mensaje de los líderes del Área en España

Una marca del verdadero creyente

Por el élder Alessandro Dini Ciacci, Italia
Setenta de Área

El apóstol Pablo pasó más de tres años entre los santos de Éfeso. Durante ese tiempo, los efesios experimentaron milagros, sanidades y acontecimientos prodigiosos. Como atestiguó Pablo, “prevalecía poderosamente” entre ellos “la palabra del Señor”1.

Sin embargo, su predicación y las manifestaciones del poder de Dios causaron tanto revuelo entre los incrédulos que Pablo se vio obligado a salir de Éfeso. Fue de un lugar a otro para predicar, pero antes de regresar a Jerusalén sintió la necesidad de instruir y amonestar a sus amigos una vez más. Al no poder regresar a Éfeso, mandó llamar a los élderes de la Iglesia de allí. Les recordó que había pasado todo su tiempo en Éfeso enseñando “acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesucristo”2, y luego les advirtió: “Por tanto, mirad por vosotros y por todo el rebaño […], porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño”3. Agregó además que “habl[ar]cosas perversas” sería la herramienta que esos “lobos rapaces” usarían “para atraer a los discípulos tras de sí”4.

Al regresar a Jerusalén, lo arrestaron y llevaron a Roma. Mientras estaba ocupado predicando el Evangelio verdadero, incluso como prisionero, sabiendo que su vida se acabaría pronto, Pablo sintió la urgencia de escribir a los miembros de la Iglesia en Éfeso.

Cuando había estado allí en persona, la primera acción de Pablo fue imponerles las manos y “vino sobre ellos el Espíritu Santo”5.

Ahora, al escribirles las últimas palabras de enseñanza a sus amados amigos y consiervos de Éfeso, Pablo comienza felicitándolos por su “fe en el Señor Jesús, y [su] amor para con todos los santos”6. También reconoce que, aunque anteriormente habían estado “muertos en [sus] delitos y pecados” y habían sido “por naturaleza hijos de ira”, ahora se les había dado “vida juntamente con Cristo”7.

Pablo compara la enemistad que los miembros de la Iglesia de Éfeso habían experimentado el uno contra el otro antes de arrepentirse, ejercer la fe y recibir el Espíritu Santo, con ser ahora “conciudadanos con los santos y miembros de la familia de Dios” por medio del “Espíritu”8.

Expresa, además, los deseos íntimos de su corazón cuando les dice: “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, para que os dé […] el ser […] arraigados y cimentados en amor y […] conocer el amor de Cristo […], para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”9.

Para ayudar a los santos a estar llenos de la plenitud de Dios que él acaba de mencionar, Pablo elabora entonces una lista detallada de conductas que garantizarán que esos buenos hombres y mujeres “no [contristan] al Santo Espíritu de Dios”10.

Él les dice: “Quítense de vosotros toda amargura, y enojo, e ira, y gritos, y maledicencia y toda malicia. Más bien, sed benignos los unos con los otros, misericordiosos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo”11.

Aunque consciente de la bondad de ellos, tal como se manifestó al arrepentirse, tener fe y ser dignos de las manifestaciones del Espíritu Santo, Pablo amonestó a sus amigos sobre el poder potencialmente destructivo de las palabras, tanto las que profieren los lobos rapaces fuera del rebaño como las malas palabras de los que están dentro.

Anteriormente, Saulo había utilizado las palabras para destruir a los creyentes; pero ahora, después de aceptar al Señor, Pablo desea que la forma en que habla sea una prueba de que había cambiado y una señal de que es un verdadero creyente. Pablo parece indicar que recibir las ordenanzas y tener el Espíritu Santo no es suficiente, porque una marca de los verdaderos creyentes es ser “benignos los unos con los otros”.


  1. Hechos 19:20
  2. Hechos 20:21
  3. Hechos 20:28–29
  4. Hechos 20:30
  5. Hechos 19:6
  6. Efesios 1:15
  7. Efesios 2:1, 3, 5
  8. Efesios 2:19, 22
  9. Efesios 3:14, 16, 17, 19
  10. Efesios 4:30
  11. Efesios 4:31–32
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