Viendo más Allá de la Sombra
Élder Clifford E. Young
Asistente del Consejo de los Doce Apóstoles.
Discurso dado en la Conferencia General, el 4 de abril de 1952
Al despertarme esta mañana y contemplar este hermoso valle, y dándome cuenta, como ustedes lo habrán hecho, del duro invierno que hemos tenido, abrí mi Biblia y leí el Salmo 19.
«Los cielos cuentan la gloria de Dios,y el firmamento proclama la obra de sus manos.
Día a día emite palabra a otro día,y noche a noche declara sabiduría.
No hay lenguaje ni palabras,ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su voz,y hasta el extremo del mundo sus palabras.En ellos puso tabernáculo para el sol;
y este, como esposo que sale de su alcoba,se regocija cual hombre fuerte al correr su carrera.
De un extremo de los cielos es su salida,y su curso hasta el término de ellos.Nada hay que se esconda de su calor.
La ley de Jehová es perfecta: convierte el alma;el testimonio de Jehová es fiel: hace sabio al sencillo.
Los preceptos de Jehová son rectos: alegran el corazón.El mandamiento de Jehová es puro: alumbra los ojos.
El temor de Jehová es limpio: permanece para siempre;los decretos de Jehová son verdaderos: todos justos.
Deseables son más que el oro,sí, más que mucho oro refinado;y dulces más que la miel,y que el destilar del panal.
Tu siervo es, además, amonestado por ellos;en guardarlos hay gran galardón.
¿Quién puede discernir sus propios errores?Líbrame de los que me son ocultos.
Guarda, asimismo, a tu siervo de los pecados de soberbia,que no se enseñoreen de mí.Entonces seré íntegro y estaré libre de grantransgresión.
Sean las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón gratas delante de ti,oh Jehová, roca mía y redentor mío». (Salmos 19:1-14) Seguir leyendo







































