Lo que espero que enseñéis a mis nietos
Por el élder Spencer W. Kimball
(Discurso dado en la Universidad Brigham Young, 11 de julio de 1966)
Mis amados hermanos y hermanas, decidí que titularía mi discurso en esta forma: “Lo que espero que enseñéis a mis nietos”. Deseo expresaros mi aprecio por la poderosa influencia que vosotros ejercéis sobre los hijos e hijas de Sión. Descubro que los misioneros que salen mediante este programa se adaptan mejor y son más fieles, y los hogares que han tenido vuestra influencia son los más rectos.
Cada semana me reúno con obispados, con presidencias de estacas y con otros directores. Osadamente declaro que si sus jóvenes varones van bien preparados al campo misional, irán resolviendo por adelantado sus problemas matrimoniales. Prácticamente todos los jóvenes así fortificados se casarán en el templo sin presión o prosecución de parte de otros. Será una cosa que seguirá a la otra como el día sigue a la noche. Cuando contemplo a jóvenes bien entrenados marchando hacia el campo misional, veo disiparse las sombras de obscuridad, y luego a su regreso en el tiempo debido, los veo dirigirse al templo en su atuendo de bodas. De manera que os saludo, maestros e inspiración de los jóvenes. Vuestra responsabilidad infunde reverencia, vuestras oportunidades de ser salvadores son casi ilimitadas.
Constantemente nos esforzamos para recalcar bien ante los padres de éstos vuestros millares de jóvenes, que es responsabilidad primordial de los padres criar a sus hijos en fe y en corrección de vida, aunque debemos ser realistas y comprender que muchos padres fracasan al capacitar a sus hijos. Por lo tanto, todos los demás medios dedicados a hacer el bien deben levantar la antorcha. Primero entre éstos, está la Iglesia y entre sus dependencias más fuertes están los seminarios e institutos. Nosotros no intentamos eximir a los padres en sus fracasos, pero debemos poner la carga sobre vuestras fuertes espaldas para seguir adelante. Vuestra obra no puede ser mediocre. Debe ser brillante y eficaz. Seguir leyendo







































