Conferencia General Octubre 1950

Guardad los Mandamientos

La salvación y la exaltación se reciben al perseverar fielmente en la obediencia a los mandamientos de Dios.

Élder Joseph Fielding Smith
Del Consejo de los Doce Apóstoles

“No vamos a ser salvos en el reino de Dios simplemente porque nuestros nombres estén en los registros de la Iglesia; tendremos que tener nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero.”


El presidente George Albert Smith dice que esta es una vista maravillosa. En eso estoy de acuerdo. Me produce gran placer contemplar los rostros de hombres y mujeres cuyas vidas son limpias; que tienen fe en Dios; que han hecho convenios para servirle. El presidente Smith además dice que la salvación viene por guardar los mandamientos de Dios. Nosotros no creemos que la salvación venga por un simple servicio de labios, ni por una mera confesión verbal de que Jesús es el Cristo. Viene mediante la obediencia a cada principio y verdad eterna relacionada con nuestra exaltación. Permítanme leerles las palabras del Señor dadas a Sus discípulos en este continente mientras estaba en su presencia.

Y acontecerá que quien se arrepienta y sea bautizado en mi nombre será lleno; y si persevera hasta el fin, he aquí, lo tendré por inocente delante de mi Padre en aquel día en que yo me presente para juzgar al mundo.

Y el que no persevere hasta el fin, ese será cortado y echado al fuego, de donde ya no podrá regresar, a causa de la justicia del Autor.

Y esta es la palabra que él ha dado a los hijos de los hombres. Y por esta causa cumple las palabras que ha dado, y no miente, sino que cumple todas sus palabras.

Y ninguna cosa impura puede entrar en su reino; por tanto, nadie puede entrar en su reposo sino aquellos que hayan lavado sus vestiduras en mi sangre, a causa de su fe, y del arrepentimiento de todos sus pecados, y de su fidelidad hasta el fin. 3 Nefi 27:16–19.

Estas palabras que les he leído se encuentran en el capítulo veintisiete de 3 Nefi, versículos 16 al 19 inclusive.

EL LIBRO DE LA VIDA DEL CORDERO

Una de mis grandes tristezas es que tantos miembros de la Iglesia no reconozcan esta verdad que he leído. No vamos a ser salvos en el reino de Dios simplemente porque nuestros nombres estén en los registros de la Iglesia. Se requerirá más que eso. Tendremos que tener nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, y si están escritos en ese libro, será evidencia de que hemos guardado los mandamientos. Toda alma que no guarde esos mandamientos tendrá su nombre borrado de ese libro. Alma 5:57.

EL MUNDO RECHAZA LAS BENDICIONES

Estoy sumamente agradecido esta mañana por el conocimiento que poseo, limitado como es, del evangelio de Jesucristo; de las cosas que han sido reveladas para nuestra salvación; de las oportunidades que se nos presentan para prestar servicio a la Iglesia y a nuestros semejantes. Tenemos tantas bendiciones que el mundo no posee. El mundo podría tenerlas, pero no quiere. Como dijo el Salvador, hablando particularmente de los judíos, muchas veces quiso reunirlos como la gallina reúne a sus polluelos debajo de sus alas, pero ellos no quisieron. Mateo 23:37. Desearía que toda alma honesta en este mundo leyera el Libro de Mormón; que leyera Doctrina y Convenios, la Perla de Gran Precio, además de leer la Biblia. ¡Qué glorioso privilegio es el nuestro! El llamado mundo cristiano, dividido y subdividido, sostiene que la Biblia contiene toda la palabra de Dios. 2 Nefi 28:29; 2 Nefi 29:6. Para ellos, el Señor nunca ha dado una revelación. Según sus enseñanzas, nada ha venido de los cielos por vía de consejo, instrucción o revelación comparable a lo que se encuentra en lo que ellos se complacen en llamar el canon de las Escrituras.

No hace mucho, mientras viajaba en tren de regreso a casa, un ministro me dijo que el Libro de Mormón era un fraude porque el Señor así lo había declarado en el último capítulo del libro de Apocalipsis. Permítanme leer esas palabras.

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro. Apocalipsis 22:19.

Le dije: “Mi buen amigo, ¿no sabe usted que cuando eso fue escrito no teníamos una Biblia?” Esta Biblia no había sido compilada como la tenemos hoy cuando esas palabras fueron escritas. Eso se refiere únicamente a este Libro de Apocalipsis. Entonces lamentó haber hablado. Bueno, todo lo que ellos tienen es lo contenido en este libro (la Biblia), este registro que se cerró hace casi dos mil años.

VENTAJAS QUE DISFRUTAMOS

Vean la ventaja que tenemos, hermanos y hermanas. No solo poseemos las revelaciones dadas a los profetas del antiguo Israel, dadas por nuestro Salvador cuando estuvo sobre la tierra y por Sus discípulos en aquel primer siglo, sino que el Señor ha continuado hablando; ha dado muchas revelaciones a otros. Nosotros las tenemos. Somos bendecidos con el Libro de Mormón, que contiene los principios del evangelio expresados con tanta claridad que no tropezamos con ellos. Tenemos Doctrina y Convenios, que es particularmente nuestro libro, y contiene las revelaciones dadas a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y a todo el mundo si este las quisiera recibir. Este libro no es solo para nosotros, pero nosotros lo tenemos. El mundo no lo quiere. Vean lo que podría tener si quisiera. Podría tener información, conocimiento y sabiduría concernientes a la salvación de los hombres que no se encuentran en la Biblia. He dicho, y creo que tengo razón, que no hay un solo principio relacionado con la salvación de los hombres que esté expresado tan claramente en la Biblia, tal como nos ha llegado, que los hombres no tropiecen con él; ni una sola cosa. No hay un solo principio sobre el cual puedan estar unidos que haya sido expresado con tanta claridad que no encuentren interpretaciones conflictivas acerca de él.

LA VISIÓN

¿Desean saber acerca de la resurrección de los muertos? ¿Quiénes serán salvos en el reino celestial de Dios? Entonces lean el Libro de Mormón. Lean Doctrina y Convenios. La sección setenta y seis de Doctrina y Convenios, conocida como La Visión (D. y C. 76:1–119), es la declaración más clara y concisa sobre la salvación que conozco, y dudo que el Señor haya dado alguna vez a pueblo alguno sobre la faz de la tierra algo más claro que esta revelación. ¿Saben los pueblos del mundo adónde van cuando mueren? No. Cantan acerca de una hermosa isla en algún lugar. No lo saben. ¿Pueden averiguarlo en la Biblia? Sí, podemos encontrarlo allí. Ellos también podrían encontrarlo si tuvieran la inspiración adecuada; pero con la ayuda adicional que obtenemos de los registros que el Señor nos ha dado, no tropezamos con ello. No tropezamos con el bautismo ni con la manera en que debe realizarse ni con quién debe administrarlo. Tenemos una comprensión clara y perfecta de la naturaleza de Dios. Ahora bien, yo puedo encontrar eso en la Biblia; ustedes también. Ellos también podrían encontrarlo si la estudiaran con espíritu de fe; pero tropiezan con ello. Y sin embargo, no están dispuestos a aceptar las revelaciones del Señor dadas en la dispensación en que viven, las cuales les expondrían claramente todos estos principios de verdad eterna. ¡Cuán grandemente bendecidos somos!

EL LIBRO DE MORMÓN

Entonces tengo este pesar: que tantos miembros de la Iglesia no aprovechen esta información. El Señor fue tan bondadoso y estuvo tan profundamente interesado en este asunto que envió un ángel de Su presencia para revelar el Libro de Mormón. Durante siglos preparó el Libro de Mormón para que saliera a luz, según dice, para convencer tanto a judíos como a gentiles y al remanente de esta tierra de que Jesús es el Cristo. Página de título del Libro de Mormón. Debía aparecer en una época en que los hombres negarían a Cristo. ¿No es eso cierto? ¿No se está alejando el mundo cada vez más del conocimiento del Hijo de Dios? ¿No están los pueblos de la tierra comenzando, si es que ya no han llegado a ese punto, a negar la resurrección literal del cuerpo y a cuestionar la resurrección del Señor mismo y Su divinidad? El Libro de Mormón dijo que así sería y que aparecería como un testimonio, como un testigo para los hombres de que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Redentor del mundo, y que los hombres serán salvos y exaltados en el reino de Dios al mantener puros sus corazones y obedecer todos Sus mandamientos. Estas cosas son las que el Señor ha grabado en nosotros.

EL CONVENIO DEL BAUTISMO

Para concluir, permítanme leer el convenio que hacemos cuando somos bautizados y entramos en esta Iglesia.

Todos aquellos que se humillen ante Dios y deseen ser bautizados, y vengan con corazones quebrantados y espíritus contritos, y testifiquen ante la Iglesia que verdaderamente se han arrepentido de todos sus pecados, y estén dispuestos a tomar sobre sí el nombre de Jesucristo, teniendo la determinación de servirle hasta el fin, y manifiesten verdaderamente por sus obras que han recibido del Espíritu de Cristo para la remisión de sus pecados, serán recibidos por el bautismo en Su Iglesia. Doctrina y Convenios 20:37.

¿Qué obtienen ustedes de eso? Yo obtengo esto: que toda alma bautizada, verdaderamente bautizada, se ha humillado; su corazón está quebrantado; su espíritu es contrito; ha hecho un convenio ante Dios de guardar Sus mandamientos, y ha abandonado todos sus pecados. Entonces, después de entrar en la Iglesia, ¿tiene el privilegio de pecar? ¿Puede relajarse? ¿Puede entregarse a algunas de las cosas que el Señor ha dicho que debe evitar? No. Es tan necesario que conserve ese espíritu contrito y ese corazón quebrantado después de ser bautizado como antes de serlo.

PODER PARA ALCANZAR A LOS MIEMBROS

¡Oh, cuánto deseo que nosotros, quienes poseemos el sacerdocio, tuviéramos el poder de llegar a toda alma que no es fiel, que no es humilde de corazón —miembros de esta Iglesia— para traerlos de regreso a una comprensión plena del evangelio! ¿Es cierto que algunos entre nosotros tienen la idea de que no importa que pequemos mientras no sea un pecado grave, un pecado mortal, y que aun así seremos salvos en el reino de Dios? Nefi vio nuestros días. Él dijo que la gente diría eso. 2 Nefi 28:8. Pero yo les digo que no podemos apartarnos del camino de la verdad y la rectitud y conservar la guía del Espíritu del Señor.

Que el Señor bendiga a los Santos de los Últimos Días. Que bendiga a todas las personas. ¡Oh, cuánto deseo que todos nos humillemos y busquemos la verdad que el Señor nos ha declarado por Su propia palabra en esta dispensación en la que vivimos! Que el Señor nos bendiga a todos, nos ayude a ser verídicos y fieles y a guardar Sus mandamientos, lo ruego en el nombre de Jesucristo. Amén.

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