Conferencia General Octubre 1950

Sé Tú un Ejemplo

La juventud fortalece su fe y cumple su propósito divino al ser un ejemplo de rectitud, servicio y testimonio de Jesucristo.

Élder Joseph L. Wirthlin
Primer Consejero del Obispado Presidente

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”


Confío sinceramente, hermanos y hermanas, en poder contar con un lugar en su fe y en sus oraciones durante los pocos momentos que estaré ante ustedes. Tengo el gran honor y privilegio de trabajar con la juventud de la Iglesia; y es una distinción y un honor asociarme con el obispo Richards y el obispo Isaacson, quienes tienen en el corazón el bienestar de los jóvenes.

LA AMONESTACIÓN DE PABLO

La amonestación del apóstol Pablo a su joven colaborador Timoteo es tan aplicable a la juventud:

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

Por medio del gran programa para la juventud de la Iglesia, la amonestación de Pablo a Timoteo se está cumpliendo. Por todas partes vemos evidencia en la vida de estos jóvenes de su creencia, fe, caridad y pureza.

LA FE DE LOS JÓVENES

Hace algún tiempo, mientras visitaba la parte sur del estado con la hermana Wirthlin, decidimos pasar la noche en Bryce Canyon. Llegamos por la tarde y conocimos a algunos de los jóvenes que trabajaban allí. Vinieron a nuestra cabaña y sostuvimos lo que yo llamaría una charla fogonera. Estos jóvenes nos hablaron de sus ambiciones y metas por alcanzar, y de su gran fe en el evangelio del Señor Jesucristo. Recuerdo a un joven que nos contó que había ido a Bryce Canyon con la esperanza de ganar suficiente dinero para pagar sus estudios del año siguiente. Le habían prometido cierto salario, pero más tarde el administrador indicó que no podrían pagarle la cantidad inicialmente mencionada. El joven estaba profundamente preocupado, sabiendo que los ingresos del verano no serían suficientes. Dijo que se preocupó durante varios días y se preguntó si debía buscar trabajo en otra parte.

“Finalmente, un día”, declaró, “mientras conducía entre los cedros para recoger leña para el albergue, me dije a mí mismo: ‘¿Por qué no preguntarle al Señor acerca de esto?’ Así que detuve el camión, caminé entre los cedros, me arrodillé y hablé con mi Padre Celestial. Entonces vino a mi corazón un sentimiento de seguridad de que debía permanecer en Bryce Canyon y que todo saldría bien. Unos días después, el administrador vino y me dijo: ‘Hemos decidido darle el salario que originalmente le prometimos’”.

Nadie podría convencer a ese joven de que el Señor no había contestado su oración. Creía implícitamente en Dios, y debido a esa gran fe llevó su problema al Señor y encontró la solución.

A la mañana siguiente, cuando fuimos al comedor para desayunar, observé en la mesa el nombre de la camarera, un antiguo y conocido apellido de los Santos de los Últimos Días. Cuando la joven se acercó, le pregunté dónde vivía, y respondió:

—Vivo en Bountiful.

Le pregunté:

—Supongo que eres miembro de esta llamada Iglesia Mormona.

Ella respondió:

—Sí, lo soy.

Entonces le pregunté:

—¿Qué clase de iglesia es?

Ella declaró con bastante énfasis:

—Es una buena iglesia.

Luego formulé la siguiente pregunta con firmeza y le pregunté si pensaba que era la única iglesia verdadera. De una manera muy decidida me dio a entender que sí era la Iglesia verdadera. En ese momento, la hermana Wirthlin le dijo quién era yo, y ahí terminó la conversación. Pero lo emocionante de todo fue que esta joven, hablando con un desconocido, estuvo dispuesta a dar testimonio de que pertenece a la Iglesia restaurada de Jesucristo.

LA FE DE UN SOLDADO

Hace unas cuatro semanas tuve una experiencia bastante interesante e inspiradora. Un joven a quien conozco desde que era niño vino a mi oficina. Dijo:

—Soy oficial de reserva y me han llamado al ejército.

Llevaba apenas cuatro o cinco años casado y tenía dos hermosos hijos, así que le respondí con pesar:

—Pablo, en cierto modo lo siento mucho.

Él dijo:

—Hermano Wirthlin, no se preocupe por mí. He venido esta mañana para conseguir algunos folletos con el fin de hacer obra misional entre mis compañeros del ejército; y además, tengo una promesa, que considero una promesa divina, de que viviré para ver el día en que mi padre, que no es miembro de la Iglesia, se una a ella. Estoy tan impresionado con esa promesa que no me preocupan las experiencias que tengo inmediatamente por delante.

¡Qué fe tan sencilla y tan profunda! Este joven disfrutará de las bendiciones de nuestro Padre Celestial debido a su vida limpia y pura, y a su fe en el evangelio del Señor Jesucristo y en el sacerdocio.

A menudo escuchamos a los jóvenes dar testimonio de la divinidad de esta gran obra, y qué emocionante es; aunque, a veces, hay evidencias de una actitud negativa por parte de personas mayores. Dicen que estos jóvenes no pueden levantarse y testificar que saben que esta es la Iglesia de Dios, que Dios vive, que Jesús es Su Hijo y que José Smith fue un verdadero profeta. Hermanos y hermanas, los jóvenes, incluso un niño de ocho años que ha sido bautizado, puede levantarse bajo la inspiración del Espíritu Santo y dar un testimonio sincero de que sabe que el Padre Celestial vive, que Jesús es Su Hijo y que José Smith fue Su instrumento escogido. No tengo ninguna duda de ello.

EL DÍA DE PENTECOSTÉS

Volvamos a los días de Pedro el Apóstol, después de que Cristo dejó a los discípulos y ellos recibieron el Espíritu Santo. Se presentaron ante una gran multitud en el Día de Pentecostés y les predicaron el evangelio del Señor Jesucristo. La multitud fue tan conmovida en su corazón que se levantaron como un solo hombre y preguntaron:

—Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les respondió y dijo:

—Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Cualquier niño que alcance la edad apropiada, que tenga fe, se arrepienta de sus pecados y sea bautizado para la remisión de los pecados por manos autorizadas de los siervos de Dios, puede recibir el don del Espíritu Santo; y bajo la inspiración de ese dulce Espíritu puede dar su testimonio. ¿No declaró Cristo mismo:

Mas cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.

EL ESPÍRITU DE TESTIMONIO

Recuerdo a un amigo mío que tenía una gran pena que sobrellevar. Había buscado consuelo en muchos lugares. Finalmente, un domingo de ayuno dijo a su esposa:

—Vamos a la reunión de ayuno y testimonios.

No había sido muy activo en la Iglesia. Durante la reunión vio a muchos jóvenes dar sus testimonios. El espíritu de testimonio se apoderó de él, y se puso de pie y dio su testimonio. Esa misma tarde le preguntó a otro amigo mío si podía tener alguna responsabilidad en las actividades de la Iglesia, y fue llamado a servir. Hoy es un siervo leal, dedicado y fructífero de nuestro Padre Celestial.

Ahora bien, ¿qué diremos de los jóvenes que están siendo llamados a las fuerzas armadas de la nación? Después de todo, usamos este axioma: los ancianos para el consejo y los jóvenes para la batalla. En la sangrienta lucha de la guerra son los jóvenes quienes sufren. Su sangre es derramada; sus vidas son sacrificadas; y a muchos se les niega la bendición de tener una compañera y criar una familia. Debemos mucho a estos jóvenes. Primero, les debemos aliento. Les debemos cartas constantes para mantenerlos animados y fortalecer su fe. Y si la muerte llegara, debido a sus vidas limpias y puras, sin importar lo que les ocurra, podrán comparecer ante el gran Juez, quien extenderá Su mano hacia ellos y les dará ese saludo celestial:

—Bien, buen siervo y fiel.

EL PROGRAMA DEL SACERDOCIO AARÓNICO

El programa del Sacerdocio Aarónico de la Iglesia es de suma importancia. Es un campo de capacitación para los jóvenes de la Iglesia. Y qué grandioso y glorioso es saber que un muchacho de apenas doce años puede recibir autoridad divina de lo alto y convertirse en siervo de Dios. Siempre que pienso en estos jóvenes de doce años, pienso en otro muchacho que vivió hace casi dos mil años: el Salvador del mundo, Jesucristo. A la edad de doce años lo encontramos asistiendo a la fiesta de la Pascua con Sus padres en la ciudad de Jerusalén, y en el transcurso de los acontecimientos encontró el camino al templo. Allí estaba conversando sobre los problemas del día con los grandes, los sabios y los instruidos. Más tarde su madre notó su ausencia y, al buscarlo, lo encontró en el templo. En esencia, ella le dijo:

—¿No sabes que nos has causado a tu padre y a mí mucha angustia y dolor?

Entonces Él le dio aquella memorable respuesta:

—¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?

Ese debería ser el lema del Sacerdocio Aarónico, en el cual todo joven comienza su ministerio a los doce años en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El Sacerdocio Aarónico brinda oportunidades que los jóvenes no pueden darse el lujo de perder, si saben aprovecharlas; tal como Pablo dijo a Timoteo:

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

LAS ORGANIZACIONES AUXILIARES

También tenemos las grandes organizaciones auxiliares de la Iglesia. Tenemos la Escuela Dominical, que proporciona lecciones sobre el evangelio del Señor Jesucristo; tenemos la Asociación Mutual para los Hombres Jóvenes y la Asociación Mutual para las Mujeres Jóvenes. Tenemos nuestros seminarios e institutos. También tenemos nuestro gran programa de bienestar, que debe desempeñar un papel importante en enseñar a nuestra juventud a ser ahorrativa, ambiciosa y dispuesta a sostenerse mediante el sudor de su frente y el trabajo de sus manos. La Asociación Primaria de la Iglesia hace una gran contribución a la formación espiritual, vocacional y recreativa de nuestros niños. Es la Primaria la que toma al niño a temprana edad y guía sus pasos por los senderos de la oración y la fe; y le enseña a utilizar sus manos eficazmente. La Asociación Primaria está estrechamente relacionada con los jóvenes que llegan a ser poseedores del Sacerdocio Aarónico, ya que proporciona un curso preparatorio para todos los jóvenes que esperan recibir dicho sacerdocio. Permítanme decir enfáticamente que la Asociación Primaria ha sido uno de los grandes factores para dar a los jóvenes una visión de sus responsabilidades futuras. Que Dios bendiga y sostenga siempre a las nobles hermanas que han llevado y continúan llevando adelante esta magnífica obra.

EL PROGRAMA DE LOS BOY SCOUTS

Otro gran proyecto muy importante del que poco se habla es el programa de los Boy Scouts. Quiero decirles que, como programa vocacional y recreativo de la Iglesia para el Sacerdocio Aarónico, no hay nada mejor que el escultismo. Digo esto porque tengo tres hijos; dos de ellos son Eagle Scouts y el otro es Life Scout. Al observar su trabajo en el escultismo, para mí ha sido casi comparable a una educación universitaria. Muchas veces algunos de nosotros pensamos que el escultismo es estrictamente un programa recreativo, pero eso es solo una parte. Hoy enfrentamos un gran problema al tratar de saber qué hacer con el tiempo libre de nuestros muchachos, especialmente durante los períodos de vacaciones. El programa Scout puede ocupar todo ese tiempo libre, siempre que animemos a nuestros hijos a participar en él.

Hace aproximadamente un año me enviaron a un Scout para un examen oral relacionado con un proyecto de producción de ganado vacuno. Le hice muchas preguntas sobre la producción de carne, y me sorprendió bastante que respondiera correctamente cada una de ellas. Con los conocimientos que ha adquirido mediante el programa de insignias al mérito del escultismo, podrá avanzar por sí mismo en la industria ganadera, aunque todavía es muy joven.

Hay muchos otros proyectos que pueden ser de gran ayuda para los jóvenes al definir sus futuras vocaciones.

Como padre de tres hijos, todos ellos Scouts, si tuviera que escoger a alguien para supervisar sus actividades recreativas, elegiría a los dirigentes Scout de mi propio barrio, porque sé que estarían en buenas manos y que nada ocurriría que fuera perjudicial para su carácter.

Donde tengamos el tipo correcto de trabajo del Sacerdocio Aarónico, tendremos el gran programa Scout complementándolo; y donde haya buen escultismo, habrá buen trabajo del Sacerdocio Aarónico. Les ruego que apoyen a los Boy Scouts.

LOS MISIONEROS

No me he olvidado de los 5.800 jóvenes y jovencitas que están por el mundo, encontrándose con personas que los superan ampliamente en edad y experiencia. Con la espada de la verdad en sus manos para defender y proclamar el evangelio, están convenciendo a los hombres de que poseen un gran mensaje y, como resultado, miles de personas están aceptando el evangelio de Jesucristo en esta nación y en todo el mundo.

APOYO A LA JUVENTUD

Por ello, suplicamos su apoyo y ayuda para alentar a la juventud de la Iglesia a participar en el gran programa para los jóvenes de la Iglesia, con el propósito de que estén preparados cuando llegue el momento de asumir las responsabilidades que ahora tenemos quienes somos mayores. Volviendo a la amonestación de Pablo a Timoteo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. Impresionen a cada joven con sus responsabilidades y obligaciones en el sacerdocio, para que cuando la tentación se cruce en su camino recuerde la respuesta del joven Salvador en el templo cuando dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. Humildemente ruego que esta sea la bendición de cada joven y de cada jovencita en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario