Palabras de Inspiración

La mayor de las batallas de la vida

¿Siente usted alguna vez que el mundo está fuera de control? El oír de tragedias y peligros por todas partes puede hacer que nos preocupemos por lo que habrá de suceder. Aunque hallamos consuelo en aceptar aquello que no podemos controlar, también sabemos que hay logros que sí están a nuestro alcance; cosas que hasta cierto punto determinarán el rumbo de nuestra vida.

Alguien escribió: “La mayor de las batallas de la vida ocurre en el silencio del alma. Una victoria en el corazón vale tanto como cien conquistas en los campos de batalla de la vida. Ser uno el amo de sí mismo garantiza que será el amo de cualquier situación. Conocerse a uno mismo y saber cómo controlarse es la corona del carácter moral”.

En definitiva, el autocontrol es el único control real en la vida. Los intentos por controlar a otras personas y a las circunstancias, generalmente no resultan, pero sí podemos llegar a ser nuestros propios amos. Empezamos por controlar pensamientos, palabras y, finalmente, acciones. Cobramos más control cuando escogemos ser bondadosos, honrados, dignos de confianza, y cuidar la mente, el cuerpo y el alma. El autocontrol se profundiza al fijarnos y lograr metas dignas, al hacer promesas y cumplirlas, y al dar nuestros mejores esfuerzos a vivir con integridad.

A esta lucha por lograr autocontrol bien se le llama una “batalla”, pues todos tenemos tendencias que vencer. Pero esas tendencias no revelan nuestra naturaleza. Al empezar a tomar las riendas de nuestra vida, llegamos a entender quiénes realmente somos. Vemos que nuestra verdadera identidad no tiene tanto que ver con errores cometidos como con nuestro potencial, y no somos definidos por nuestros orígenes sino por nuestro destino.

Hay muchas batallas que debemos pelear en este mundo, muchos males que corregir, y muchos cambios que hacer. Pero para lograr cualquiera de esas cosas, primero debemos ganar la mayor de todas las batallas de la vida: la del autocontrol.