Palabras de Inspiración

Que el amor gobierne nuestra vida

En una de las primeras presentaciones de la obra Peter Pan, se invitó a un niño a verla desde un palco. Más tarde se le preguntó qué era lo que más le había gustado de la obra, ¿los piratas, el cocodrilo, o cuando Peter Pan voló de un lado al otro del escenario? Inesperadamente, el niño respondió: “Lo que más me gustó fue romper el programa en trocitos y dejarlos caer sobre la cabeza de la gente en la platea”.

Aquellos del público que dejaron el teatro con trocitos de papel en el cabello, probablemente no estaban de acuerdo con el niño en cuanto a lo más deleitable de la velada, ni tampoco los limpiadores del teatro. Pero cuando el autor de la obra oyó el comentario del muchacho, no se sintió ofendido de que el niño no hubiera prestado más atención a la presentación, sino que lo consideró una de las reacciones favoritas a sus trabajos.

Todos tenemos que lidiar con decisiones tomadas por otras personas —palabras, hechos, y actitudes— que se pueden considerar ofensivas. Esto puede ser especialmente difícil cuando sentimos que los valores que tenemos como sagrados son rechazados o ridiculizados.

Pero así como alguien puede escoger hacer o no algo ofensivo, nosotros también podemos escoger o no sentirnos ofendidos. Podemos confiar en que otras personas no hayan actuado con ningún grado de malicia hacia nosotros, y podemos amarlas aunque no amemos sus acciones. Después de todo, aunque quizá más difícil, ¿no es más importante amar a una persona que amar palabras y acciones?

Aceptar a la gente no quiere decir aprobar o pasar por alto sus decisiones ni renunciar a nuestro derecho de pensar y actuar de un modo diferente. Tampoco implica que nunca nos vamos a sentir tristes, heridos ni decepcionados, pero sí podemos sentirnos en paz si nos centramos en el amor, ya que este tiene el poder de sobreponernos a desdichas, frustraciones, y dolores. Y también es posible que nuestro amor llegue a ablandar algún corazón pero, aunque no lo logre, de todos modos es mejor dejar que el amor, la paz, la paciencia y la bondad gobiernen nuestra vida.