Palabras de Inspiración

Una cesta de bendiciones

Hace algún tiempo, una familia pasaba por momentos difíciles. Todo parecía desmoronarse a su alrededor, y se sentían totalmente consumidos por sus problemas. Reconociendo que esa no era la manera como deseaban vivir, decidieron que buscarían la ayuda de los cielos.

Fue en ese momento en que sucedió un milagro. No, los problemas no se esfumaron, sino que una buena amiga de la familia les ayudó a ver que tenían lo que ella llamó una “cesta de bendiciones”, la cual “rebosaba”. La madre de la familia dijo: “Comprendimos que estábamos rodeados de bondad y del aliento de muchas personas, así que empezamos a agradecer a diario a los demás así como al Señor”.

Todas las noches se reunían para hablar de las bendiciones que se habían agregado a su cesta ese día. “Cuanta más gratitud expresábamos”, dijo la madre, “tanto más había por lo que agradecer”. Los retos se hicieron más manejables al ellos reconocer que Dios siempre había estado a su lado.

Todos tenemos una “cesta de bendiciones”, aunque no siempre nos acordamos de ver en su interior. Hay bendiciones grandes y pequeñas a nuestro alrededor, aunque a veces no las percibimos. A menudo la cesta se llena rápidamente con bendiciones sencillas: un día hermoso, una palabra amable, un buen amigo, una familia amorosa, o una sonrisa.

Esta época de acción de gracias quizá sea un buen momento para notar esas bendiciones, y al hacerlo nos sentiremos inspirados a expresar más gratitud al Señor y a incontables personas que son una bendición para nosotros. Eso quizá nos lleve a compartir con los demás, en especial con aquellos cuyas cestas tal vez no estén tan llenas.

Al vivir “cada día en acción de gracias”, veremos que nuestra cesta de bendiciones realmente rebosa, y nuestra forma de ver la vida mejorará en todos los aspectos más importantes.