Palabras de Inspiración

Voces de paz, corazones de amor

Recientes tragedias nos recuerdan que a veces les suceden cosas malas a gente buena. A menudo, eventos carentes de sentido nos estremecen, ya sea que las víctimas sean vecinos o vivan en el otro extremo del mundo.

Cuando tales cosas suceden, quizá tendamos a desesperarnos, concluyendo que los males del mundo sobrepasan sus bondades. Pero hay algo más que acontece en medio de lo atroz, algo que incentiva la esperanza: Al llorar con los que lloran, recordamos que nos une un profundo sentido de humanidad y de hermandad. Comprendemos que aunque nos veamos, creamos, y pensemos de modos diferentes, compartimos este pequeño lugar en el universo, y nos necesitamos los unos a los otros. Cuando una persona o grupo sufre, todos sufrimos, y nos ayudamos mutuamente ante la adversidad, porque es la única forma de seguir adelante.

En realidad, entonces, las tragedias pueden confirmar que aún hay muchas más personas en el mundo que aman que las que odian, que son más las que apoyan que las que denigran, que son más los buenos que los malvados, y que hay más consideración que rencor. Claro que no es fácil perdonar, pero hallamos amparo en la compasión, el respeto, y siempre, siempre en el amor.

Un conocido rabino afirmó que al declarar: “Jehová es mi pastor”, el salmista no quiso decir que “nunca nos sucederán cosas malas, sino que nunca tendremos que sobrellevarlas solos”.

“Podemos levantarnos todas las mañanas para hacer frente al mundo”, continuó diciendo, “porque sabemos que hay Alguien que vela por nosotros. Dios hace que el mundo no se vea tan atemorizante. Siempre habrá actos de violencia y tragedias, pero podremos hacer frente a todo ello con más valor y mayor confianza puesto que no tendremos que hacerlo solos”.

Esta es realmente una causa común. Necesitamos voces de paz, y corazones de amor. Necesitamos almas que respeten la humanidad que nos une, almas que generen luz en vez de ardor. En otras palabras, nos necesitamos los unos a los otros. El odio jamás vencerá al amor, y el bien siempre prevalecerá sobre el mal. Las voces de paz y los corazones de amor nunca están solos.