Conferencia General Abril 1951

Bendición

Élder Richard L. Evans
Del Primer Consejo de los Setenta


Padre nuestro que estás en los cielos, te damos gracias por la paz y la dulce seguridad que hemos sentido aquí. Te agradecemos el privilegio que ha sido nuestro de asociarnos con tu siervo, el presidente George Albert Smith, cuya partida hemos lamentado y cuya vida nos ha dado motivo para regocijarnos.

Concede, Padre nuestro, que el espíritu de amor, paz y bondad que él ejemplificó aumente cada vez más entre los hombres, y que los principios del Evangelio de tu Hijo, Jesucristo, a los cuales él dedicó su vida, avancen rápidamente sobre la tierra.

Te damos gracias por la certeza de la vida eterna y por la promesa de volver a asociarnos con hombres como aquel a quien has llamado a tu hogar.

Consuela y fortalece a su familia, Padre nuestro; y tal como él tan a menudo oró y suplicó, concede que todos vivamos de tal manera que nuestros nombres se hallen escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Acompáñanos al salir de este lugar con tu paz y tu protección, con tu guía y dirección, y con renovado fervor en la búsqueda de tus propósitos; y permite que el espíritu de tu Hijo, el Príncipe de Paz, prevalezca sobre la tierra. Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo. Amén.

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