Elevar nuestro cociente de felicidad
Todo ser humano tiene un don; una habilidad atlética, la capacidad de sentir compasión o de resolver problemas, un talento artístico, un elevado cociente intelectual, etc. Algunas personas parecen tener varios de estos y más.
Pero hay una habilidad, un don que todos podemos escoger tener, el de la felicidad. Es un don que literalmente podemos ofrecernos a nosotros mismos pero, ¿cómo lo obtenemos?
Algunos procuran la felicidad por medio del recreo y el entretenimiento, pero a menudo hallan que tal estado de ánimo, por lo general, no dura mucho tiempo, y que la diversión y la felicidad no son la misma cosa. La felicidad real, por ejemplo, no depende de un suceso, sino de lo que ocurre interiormente.
Una mujer se sentía infeliz cada vez que veía en su muro fotos de bodas, celebraciones, y vacaciones, ya que todo eso le recordaba lo que ella no tenía. Las únicas vidas felices parecían ser las de los demás. Pero después notó que nadie ponía fotos de sus comprometidos estados de cuentas, de enfermedades, ni de querellas familiares. Al comprender que solo veía una pequeña porción de la vida de otras personas, se dio cuenta de cuán improductivo era compararse con ellas.
Tal perspectiva cambió su forma de ver los medios sociales. Ahora los considera un modo de conectarse con personas a quienes aprecia, y aun como un recordatorio de entablar contacto personal. Ahora ella pone mensajes positivos —no para que la admiren o envidien, sino para dar esperanza a alguien que esté desanimado. Ella ahora piensa menos en sí misma y más en otras personas, y en ello halló el don de la felicidad. Sus propios problemas no han desaparecido, pero ya no controlan su estado de ánimo.
No todos tenemos un alto cociente intelectual, pero todos podemos hacer algo para elevar nuestro “cociente de felicidad”. Aun cuando las cargas sean pesadas, podemos tratar a los demás con genuino interés, tenderles una mano de amistad, y hacerles saber que no están solos. Al tratar de elevar a otras personas, siempre nos elevaremos a nosotros mismos.