Conferencia General Octubre 1952

“Sed Limpios”

Élder Bruce R. McConkie
Del Primer Consejo de los Setenta


Solo esta breve palabra:

Sed limpios, sed puros, sed castos, porque ninguna cosa inmunda, ninguna cosa impura y ninguna cosa impúdica puede heredar el reino de Dios.

Dios habló al padre Adán y dijo:

“. . . enséñalo a tus hijos, que todos los hombres, en todas partes, deben arrepentirse, o de ninguna manera podrán heredar el reino de Dios, porque ninguna cosa inmunda puede morar allí, ni morar en su presencia” (Moisés 6:57).

La voz del Señor fue dada por medio de Amulek, diciendo:

“. . . ninguna cosa inmunda puede heredar el reino de los cielos; por tanto, ¿cómo podéis ser salvos, a menos que heredéis el reino de los cielos? Por consiguiente, no podéis ser salvos en vuestros pecados” (Alma 11:37).

Y cuando Cristo resumió el plan de salvación a los nefitas, lo hizo diciendo:

“Y ninguna cosa inmunda puede entrar en su reino; por tanto, nada entra en su reposo salvo aquellos que hayan lavado sus vestiduras en mi sangre, debido a su fe, y al arrepentimiento de todos sus pecados, y a su fidelidad hasta el fin.

Ahora bien, este es el mandamiento: Arrepentíos, todos los extremos de la tierra, y venid a mí y bautizaos en mi nombre, para que seáis santificados por la recepción del Espíritu Santo, a fin de que podáis comparecer sin mancha delante de mí en el postrer día” (3 Nefi 27:19–20).

Ninguna cosa inmunda puede heredar el reino de los cielos. “. . . Sed limpios los que lleváis los vasos del Señor” (D. y C. 133:5). En el nombre de Jesucristo. Amén.

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