Escudriñad diligentemente las palabras de Isaías


Figuras retóricas, recursos literarios y técnicas de escritura


El arte literario, la elocuencia y las «estrategias persuasivas» de Isaías son ampliamente conocidos: utilizó cientos de estructuras paralelísticas, diversas formas de quiasmo y una gran cantidad de figuras retóricas y recursos literarios. Sin embargo, los mismos recursos que añaden profundidad y expresividad a las palabras de Isaías también pueden resultar difíciles de comprender para algunos lectores. Mi objetivo en este capítulo es examinar brevemente cuarenta y cuatro recursos literarios presentes en el texto de Isaías, con la intención de que este análisis ayude a quienes procuran comprenderlo a abrir las páginas de su libro. Abrir este libro cerrado requiere un estudio serio, dedicación de tiempo y la presencia del Espíritu Santo, quien nos revela la verdad.

Como profeta y vidente de Dios, Isaías presenta una multitud de expresiones hábilmente articuladas que aparecen en diversas formas, estructuras y configuraciones a lo largo de su libro. Isaías demuestra creatividad y talento artístico al transmitir sus mensajes y profecías a sus lectores, empleando las figuras retóricas, los recursos literarios y las técnicas de escritura mencionados anteriormente para añadir vitalidad, profundidad y significado a sus palabras. Slotki escribió acerca de Isaías:

Profeta y estadista, combinó un profundo sentimiento religioso con un amplio conocimiento del mundo y de la vida cotidiana. Sus dones intelectuales y las nobles cualidades de su corazón se encontraban armoniosamente unidos; su visión era clara y su juicio, infalible […]. Se le describió acertadamente como alguien que permanecía «con la cabeza en las nubes y los pies firmemente apoyados sobre la tierra; con el corazón en las cosas de la eternidad y las manos y la boca ocupadas en las cosas de su época; con el espíritu en el consejo eterno de Dios y el cuerpo en un momento muy concreto de la historia».

Los cuarenta y cuatro recursos literarios presentes en el libro de Isaías se enumeran a continuación en orden alfabético: apóstrofe, deseo ferviente, asíndeton, causa común, construcciones condicionales, contraste —o antítesis—, identificación diferida, diálogo, duplicación —repetición inmediata—, epíteto, euché —u oración—, eufemismo, exclamación, exaltación, hipérbole, implicación, imprecación, inclusión, interpretación, entrelazamiento, ironía, palabras clave, listas, multiplicidad de nombres —polionimia—, merismo, metáfora, metonimia, multiclinatum, múltiples negaciones, personificación, pleonasmo, plural amplificador, polisíndeton, prolepsis —o perfecto profético—, citas dentro de los versículos, estribillo, preguntas retóricas, sonidos rimados, símil, sinécdoque, palabras sinónimas, tríada —o agrupaciones de tres—, atenuación y descripción gráfica. En conjunto, estos recursos literarios se utilizan más de mil veces en Isaías. Por ejemplo, el símil aparece trescientas veces, y también existen numerosos ejemplos de metáforas, metonimias y otros recursos.

E. W. Bullinger, reconocido erudito bíblico, resume la importancia de las figuras retóricas de la Biblia. Explica: «Cuando se aplica a las palabras, una figura designa cierta forma que adopta una palabra u oración, distinta de su forma ordinaria y natural. Esto siempre tiene como propósito aportar fuerza adicional, mayor vitalidad, sentimientos más intensos y un énfasis más marcado […]. Cuando aplicamos esta ciencia a las palabras de Dios y a las verdades divinas, comprendemos inmediatamente que ninguna rama del estudio de la Biblia puede ser más importante ni ofrecer una mayor promesa de recompensas sustanciales. Se encuentra en la raíz misma de toda traducción y constituye la clave de la interpretación verdadera». Presento el resumen de Bullinger como una razón para estudiar las figuras retóricas literarias de Isaías. A medida que los lectores se esfuerzan por reconocer y comprender las figuras literarias que Isaías utiliza, pueden acceder mejor al significado de sus palabras.

Hasta donde sé, ninguna obra ha intentado abordar exhaustivamente las técnicas literarias de Isaías. Aunque Bullinger incluye el catálogo más completo de figuras retóricas de la Biblia en su importante libro Figures of Speech Used in the BibleFiguras retóricas utilizadas en la Biblia—, solamente proporciona ejemplos diversos tomados de todos los libros bíblicos y solo en algunas ocasiones presenta un pasaje de Isaías. Además, la obra de Bullinger, publicada por primera vez en 1898, no incluye las figuras que los eruditos han estudiado durante los últimos 120 años. Shalom Paul aborda directamente los escritos de Isaías y presenta varias de sus técnicas de composición, entre ellas las preguntas retóricas, las tríadas, las citas dentro de los versículos y las aliteraciones. Sin embargo, aunque su obra constituye una contribución importante a este estudio, Paul solamente analiza un reducido número de técnicas de composición y se concentra en una sección específica del libro: los capítulos 40–66 de Isaías. Leland Ryken también realiza una contribución significativa al análisis de las técnicas literarias al presentar un breve y útil manual que incluye un número limitado de recursos figurativos —entre ellos la hipérbole, el símil, la metáfora, el apóstrofe y la personificación—, pero obtiene la mayoría de sus ejemplos del libro de Salmos y no directamente de Isaías.

Este libro es único debido a que se concentra específicamente en Isaías, y este capítulo en particular tiene como objetivo proporcionar a los lectores una mejor comprensión de los recursos literarios empleados en el libro de Isaías. Téngase en cuenta que la mayoría de los ejemplos de estos recursos literarios son míos. Invito a los lectores a dedicar tiempo a leer los ejemplos junto con el contexto más amplio de cada pasaje del texto de Isaías.

Comprender las figuras retóricas y los recursos literarios de Isaías es esencial

Por dos razones, es fundamental llegar a comprender las figuras retóricas de Isaías. En primer lugar, sus recursos literarios manifiestan una gran belleza y poseen el poder de influir en nuestras emociones y sensibilidad. Bullinger ilustra la diferencia entre una afirmación común y una figura retórica impactante: «Podemos decir: “La tierra necesita lluvia”; esa es una declaración sencilla, fría y objetiva. Pero si decimos: “La tierra tiene sed”, inmediatamente estamos utilizando una figura retórica». Los recursos literarios son poderosos elementos del lenguaje que aportan un énfasis particular e inspiran a los lectores. De este modo, las palabras de Isaías añaden fuerza a su mensaje y llegan a las emociones de quienes lo leen.

En segundo lugar, Isaías utiliza recursos literarios para facilitar que sus lectores comprendan concretamente los principios del Evangelio y así ayudarlos a evitar errores. Bullinger explica: «Es sumamente importante reconocerlos. Es absolutamente necesario para lograr una interpretación correcta […]. El desconocimiento de las figuras retóricas ha dado lugar a los errores más graves, causados por interpretar literalmente aquello que es figurado o por interpretar figuradamente aquello que es literal».

Con esta introducción, examinaremos brevemente cada uno de los cuarenta y cuatro recursos literarios presentes en Isaías. Presentaré ejemplos representativos de cada uno de ellos, en lugar de ofrecer una lista exhaustiva de todos los casos en los que aparece cada recurso literario.

Apóstrofe (hablar a lugares como si fueran personas)

El autor Jack Lundbom explica: «El apóstrofe consiste en apartarse del público para dirigirse a una persona, ciudad, nación u otro objeto inanimado». El propósito del apóstrofe es «destacar una idea, intensificar el pesar o expresar indignación. Esta figura también incluye la personificación. La persona [a quien se hace referencia] puede ser completamente imaginaria, estar ausente o haber fallecido». El uso del apóstrofe tiene el efecto, como expresa Laurence Perrine, de «[dar] vida e inmediatez al lenguaje». Muchos ejemplos de apóstrofe en Isaías incluyen la interjección exclamativa oh y aparecen cuando Isaías se dirige directamente a diversas ciudades —como Galim, Anatot y Sidón— como si fueran personas, para comunicarles alguna clase de mala noticia:

  • «Alza tu voz, oh hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobre Anatot» (10:30).
  • «Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad» (14:31).
  • «Avergüénzate, oh Sidón» (23:4).

En otras ocasiones, Isaías se dirige directamente a Jerusalén, a los montes, a las islas y a los bosques como si fueran personas, y les comunica buenas nuevas:

  • «Oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas, alza con fuerza tu voz; álzala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡He aquí vuestro Dios!» (40:9).
  • «Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra» (44:23).
  • «Prorrumpid en alabanzas, oh montes, bosque y todo árbol que en él está, porque Jehová ha redimido a Jacob y en Israel será glorificado» (44:23).
  • «Cantad, oh cielos, y alégrate, oh tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo y de sus afligidos tendrá misericordia» (49:13; véanse también 1:2; 41:1; 49:1).
  • «Vístete con tus ropas hermosas, oh Jerusalén […]. Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, oh Jerusalén» (52:1–2; véase también 62:6).

Deseo ferviente

Isaías utiliza la figura retórica denominada deseo ferviente para expresar anhelos o deseos apasionados, creando un puente de comprensión que conecta a sus lectores con las emociones presentes en sus propios anhelos más profundos y en los de otras personas. Tengo conocimiento de dos ejemplos de esta figura retórica en Isaías, y ambos comienzan con la exclamación ¡Oh!:

  • «¡Oh, si hubieras escuchado mis mandamientos! Entonces habría sido tu paz como un río y tu justicia como las olas del mar» (48:18).
  • «¡Oh, si rasgaras los cielos y descendieras, y ante tu presencia se derritieran los montes!» (64:1).

Asíndeton (omisión de y u otras conjunciones)

Isaías incorpora hábilmente el asíndeton en su libro para dar mayor expresividad a sus palabras. Lundbom define este recurso literario como «la acumulación rápida de verbos, con conectores o sin ellos», es decir, sin conjunciones como y o pero. Las expresiones asindéticas producen «un ritmo acelerado o un efecto vehemente» y «[permiten] al poeta lograr efectos de extraordinaria rapidez y economía». En el contexto de los escritos literarios hebreos, los conectores se relacionan principalmente con el uso de la conjunción wāw —«y»—, que es la palabra más frecuente en la Biblia hebrea. Las siguientes expresiones asindéticas demuestran este fenómeno en Isaías:

Lavaos, limpiaos; quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo (1:16).

Este único versículo contiene cinco verbos —marcados en negrita— sin ningún conector: tres verbos aparecen al comienzo del pasaje y dos al final. Obsérvese que la palabra final —traducida como «malo»— también es un verbo, específicamente un infinitivo constructo, en hebreo. Considérese también el siguiente ejemplo:

La tierra está de duelo, se marchita; el mundo languidece, se marchita (24:4; traducción del autor).

La primera mitad de este versículo contiene cuatro verbos y dos sustantivos. En español, los dos sustantivos aparecen al comienzo de cada proposición. Sin embargo, en hebreo, los sustantivos y los verbos están organizados sintácticamente de la siguiente manera: dos verbos sin conector —marcados en negrita—, un sustantivo, otros dos verbos sin conector y un segundo sustantivo. En la estructura hebrea original, los sujetos están separados por verbos. Obsérvese que los traductores de la versión del rey Santiago, sin contar con el respaldo del texto hebreo, añadieron en dos lugares un conector: la conjunción y, marcada en cursiva en esa versión: «La tierra está de duelo y se marchita; el mundo languidece y se marchita».

Causa común (pedir una opinión)

Según Gideon O. Burton, la «causa común» —o anacoenosis— consiste en «solicitar la opinión o el juicio de los jueces o del público, lo cual generalmente implica que comparten con el orador un interés común en el asunto». Un ejemplo de ello se encuentra en Isaías 5, donde el Señor pide a los habitantes de Jerusalén que expresen su opinión respecto a Su viña:

Ahora, pues, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía haber hecho por mi viña que yo no haya hecho en ella? (versículos 3–4).

Otros ejemplos se encuentran en Isaías 40:17–18 y 40:27–28.

Construcciones condicionales (proposiciones «si-entonces»)

El texto de Isaías presenta varias proposiciones condicionales —proposiciones de prótasis y apódosis, comúnmente conocidas como construcciones «si-entonces»—, cada una de las cuales posee una cualidad retórica. A continuación, se presentan tres ejemplos —con las palabras clave marcadas en negrita—:

Si quitas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo y el hablar vanidad; y si extiendes tu alma al hambriento y sacias el alma afligida, entonces en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía (58:9–10).

Este pasaje contiene dos proposiciones de prótasis que comienzan con si, seguidas de una proposición de apódosis introducida por entonces. De manera semejante, en el mismo capítulo:

Si retraes del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, santo y glorioso de Jehová; y lo veneras, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de Jacob, tu padre (versículos 13–14).

La proposición de prótasis contiene varios elementos, al igual que la proposición de apódosis. Obsérvese que la traducción al español no siempre introduce la proposición de apódosis con la palabra entonces. El siguiente pasaje presenta dos proposiciones de prótasis, cada una seguida de su correspondiente proposición de apódosis, según se indica entre corchetes:

Si queréis y obedecéis [proposición de prótasis], comeréis de lo mejor de la tierra [proposición de apódosis]; pero si rehusáis y sois rebeldes [proposición de prótasis], seréis consumidos a espada [proposición de apódosis] (1:19–20).

Contraste (o antítesis)

Esta figura presenta expresiones contrapuestas con el propósito de destacar determinadas verdades. La antítesis consiste en «un contraste de ideas que se vuelve más marcado mediante el uso de palabras de significado opuesto o notablemente diferente en proposiciones o frases contiguas». Isaías utiliza frecuentemente esta figura para ilustrar la sombría realidad de quienes pecan. Por ejemplo, Isaías 65:8–12 presenta una serie de bendiciones para los justos y maldiciones para los pecadores. Después, en los versículos 13–14, encontramos algunas palabras repetidas —marcadas en negrita— que contrastan a los siervos del Señor con las personas pecadoras:

He aquí que mis siervos comerán,
pero vosotros [los pecadores] tendréis hambre;
he aquí que mis siervos beberán,
pero vosotros tendréis sed;
he aquí que mis siervos se alegrarán,
pero vosotros seréis avergonzados;
he aquí que mis siervos cantarán por el gozo de su corazón,
pero vosotros clamaréis por el dolor del corazón y aullaréis por la angustia del espíritu.

Un segundo ejemplo de antítesis se encuentra en Isaías 59:9, donde se contrastan la luz y la oscuridad, así como el resplandor y las tinieblas:

Por esto se alejó de nosotros el juicio, y no nos alcanzó la justicia;

esperamos luz,
pero he aquí oscuridad;
esperamos resplandor,
pero andamos en tinieblas.

El uso que Isaías hace de la antítesis destaca la marcada realidad de aquello que enseña. Para sus lectores, la antítesis define claramente las diferencias entre el pecado y la obediencia, y entre las tinieblas y la luz.

Identificación diferida

Wilfred G. E. Watson describe este recurso literario como «sencillamente dejar el nombre del sujeto para algún momento posterior a la descripción de sus acciones». Uno de los ejemplos de identificación diferida que presenta Watson se encuentra en Isaías 13:3–4. El versículo 3 utiliza dos veces el pronombre de primera persona yo, pero no identifica al hablante: «Yo mandé […] también llamé». El lector desconoce la identidad del hablante hasta el versículo 4, donde se establece que «Jehová de los ejércitos» es quien habla. ¿Cuál es la función de este recurso literario? Según Watson: «La función principal de la identificación diferida es, evidentemente, crear suspenso».

Otro ejemplo de identificación diferida aparece en Isaías 9:6:

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado estará sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Este pasaje hace referencia a un niño que nace y que llevará el principado sobre su hombro. Sin embargo, no conocemos su nombre hasta la parte final del versículo:

Se llamará su nombre Admirable, Consejero, etcétera.

Un tercer ejemplo de identificación diferida se encuentra al comienzo de Isaías 63, donde aparecen dos preguntas:

¿Quién es este que viene de Edom, con vestidos teñidos de Bosra? ¿Este, majestuoso en su vestidura, que marcha en la grandeza de su poder? (versículo 1).

Al final del versículo recibimos la respuesta a esas preguntas:

Yo, el que hablo en justicia, poderoso para salvar (versículo 1).

Otro ejemplo se encuentra en Isaías 66:

Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz un hijo varón. ¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio cosas tales? ¿Concebirá la tierra en un solo día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz a sus hijos (versículos 7–8).

El versículo 7 habla de una mujer que sintió dolores de parto y después dio a luz un hijo. Pero ¿quién es esa mujer? El versículo 8 nos informa que no es otra que Sion, personificada como una mujer.

Diálogo (conversación entre dos personas)

En ocasiones, Isaías presenta un diálogo entre dos interlocutores diferentes como si estuvieran físicamente presentes en un escenario determinado. Este es un recurso didáctico cautivador cuyo propósito es involucrar al lector en la conversación, como si escuchara atentamente el intercambio de palabras. Uno de los diálogos más conocidos de Isaías es la siguiente conversación entre Sion —representada como la señora Sion— y el Señor, presentada aquí en forma de diálogo:

Señora Sion: «Jehová me abandonó, y el Señor se olvidó de mí».

El Señor: «¿Acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden, yo no me olvidaré de ti».

Señora Sion: «¿Quién me engendró estos, puesto que yo había perdido a mis hijos y estaba desolada […]?».

El Señor: «He aquí, yo alzaré mi mano a las naciones y levantaré mi estandarte a los pueblos; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán llevadas sobre los hombros» (49:14–15, 21–22; véase el pasaje completo, versículos 14–23).

Otro diálogo muy conocido aparece en los primeros versículos de Isaías 63:

Interlocutor desconocido: «¿Quién es este que viene de Edom, con vestidos teñidos de Bosra? ¿Este, majestuoso en su vestidura, que marcha en la grandeza de su poder?».

El Señor: «Yo, el que hablo en justicia, poderoso para salvar».

Interlocutor desconocido: «¿Por qué es rojo tu vestido y tus ropas como las del que pisa en el lagar?».

El Señor: «He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; porque los pisé con mi ira y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis vestidos y manché toda mi ropa» (versículos 1–3; para conocer otros ejemplos, véanse 6:11; 14:16–19).

Los lectores de estos intercambios dialogados de Isaías aprenden importantes verdades doctrinales, como la función que desempeña el Señor en la salvación.

Duplicación (o repetición inmediata)

Otro recurso que Isaías emplea frecuentemente para inspirar a sus lectores es la duplicación. Según Fogle, la duplicación puede definirse como la «repetición de un sonido, una sílaba, una palabra, una frase, un verso, una estrofa o un patrón métrico». Fogle añade: «Una sola palabra puede repetirse como recurso unificador o, especialmente en la poesía dramática, para darle énfasis». En ocasiones, Isaías repite determinadas palabras o expresiones con el propósito de destacar una idea importante o «transmitir una sensación de urgencia». Quizá el ejemplo más conocido de duplicación en Isaías aparece cuando los serafines exclaman: «Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (6:3). La repetición triple de la palabra «santo» sirve para destacar la santidad del Señor: ¡Él es extraordinaria y excepcionalmente santo! En Isaías existen numerosos ejemplos de duplicación; cada uno tiene como función destacar el elemento particular junto al cual aparece la expresión repetida. Entre ellos se encuentran los siguientes:

  • «Ha caído, ha caído Babilonia» (21:9).
  • «Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?» (21:11).
  • «¡Mi flaqueza, mi flaqueza!» (24:16).
  • «Paz, paz» (así aparece en hebreo; compárese con la expresión «completa paz» de la versión del rey Santiago, 26:3).
  • «Haga conmigo paz; haga paz conmigo» (así aparece en hebreo; compárese con la redacción de la versión del rey Santiago, 27:5).
  • «Mandamiento sobre mandamiento, mandamiento sobre mandamiento; línea sobre línea, línea sobre línea» (28:10).
  • «El que vive, el que vive» (38:19).
  • «Consolad, consolad» (40:1).
  • «He aquí, he aquí» (41:27).
  • «Por amor de mí mismo, por amor de mí mismo» (así aparece en hebreo; compárese con la redacción de la versión del rey Santiago, 48:11).
  • «Yo, yo» (así aparece en hebreo; compárese con la redacción de la versión del rey Santiago, 48:15).
  • «Despierta, despierta» (51:9; véase también 52:1).
  • «Apartaos, apartaos» (52:11).
  • «Venid, comprad y comed; y venid, comprad» (así aparece en hebreo; compárese con la redacción de la versión del rey Santiago, 55:1).
  • «Allanad, allanad» (57:14).
  • «Paz, paz» (57:19).
  • «Pasad, pasad […]; allanad, allanad» (62:10).
  • «Heme aquí, heme aquí» (65:1).

Epíteto (asignar nombres o títulos)

Según Lundbom, «un epíteto es un título honorífico o despectivo que atribuye determinadas características a un nombre». Isaías asigna títulos a varios personajes y lugares, como demuestran los siguientes ejemplos:

  • A quienes permanezcan en Jerusalén se les llamará «santos» (4:3).
  • Cierta calzada será llamada «Camino de Santidad» (35:8).
  • Babilonia dejará de ser llamada «señora de reinos» (47:5).
  • A quienes ayunen debidamente se les llamará «reparador de brechas» y «restaurador de sendas para habitar» (58:12).
  • Quienes santifiquen el día de reposo lo llamarán «delicia», «santo de Jehová» y «glorioso» (58:13).
  • Sion será llamada «ciudad de Jehová» y «Sion del Santo de Israel» (60:14).
  • Sion llamará «Salvación» a sus muros y «Alabanza» a sus puertas (60:18).
  • A quienes estén de duelo en Sion se les llamará «plantío de Jehová» (61:3).
  • A ciertas personas se las llamará «sacerdotes de Jehová» y «ministros de nuestro Dios» (61:6).
  • Sion o Jerusalén dejará de ser llamada «Desamparada» o «Desolada»; será llamada «Hefzi-bá», y su tierra recibirá el nombre de «Beula» (62:4).
  • A ciertas personas se las llamará «Pueblo Santo», «Redimidos de Jehová», «Buscada» y «Ciudad no desamparada» (62:12).

Para los lectores de Isaías, estos epítetos sirven como recordatorios constantes de la naturaleza de los personajes y lugares mencionados; sus títulos expresan las características del pueblo escogido de Dios y de Dios mismo.

Euché (u oración)

Bullinger escribe que euché —palabra griega que significa «oración» o «voto»— es «una expresión de sentimientos formulada como oración, maldición o imprecación […]. Esta figura consiste en un cambio mediante el cual una afirmación se expresa como una oración en lugar de presentarse como una declaración objetiva. En ocasiones, la oración aparece como un paréntesis provocado por un cambio repentino. Su uso surge de un estado emocional intenso y lo manifiesta. Las Escrituras contienen abundantes ejemplos de todas las clases, los cuales pueden buscarse y estudiarse para recibir instrucción y encontrar modelos».

Isaías presenta varias oraciones, entre ellas las siguientes —abreviadas por razones de espacio—:

  • Palabras de Isaías —en forma de oración— dirigidas al Señor (2:6–9): «Por tanto, [oh Señor], has abandonado a tu pueblo, la casa de Jacob».
  • Una oración acerca de los juicios del Señor (26:7–18): «En el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado […]. Jehová, cuando tu mano se levanta, ellos no ven […]. Jehová, tú establecerás paz para nosotros […]. Oh Jehová, Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros […]. Has aumentado la nación, oh Jehová […]. Jehová, en la tribulación te buscaron […]. Así hemos estado delante de ti, oh Jehová».
  • Los justos alaban al Señor mediante una oración (33:2–6): «Oh Jehová, ten misericordia de nosotros».
  • La oración de Ezequías (37:16–20): «Oh Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines […], inclina, oh Jehová, tu oído y oye; abre, oh Jehová, tus ojos y mira […]. Ciertamente, oh Jehová […]. Ahora pues, oh Jehová, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tú eres Jehová».

Eufemismo (una expresión suave en lugar de una más dura)

Burton define el eufemismo como «la sustitución de un término peyorativo o socialmente delicado por otro más favorable». El libro de Isaías contiene varios eufemismos. Algunos ejemplos son los siguientes:

  • Algunos eruditos han sugerido que la expresión «el pelo de los pies» (7:20) se refiere a las partes íntimas.
  • Isaías 38:10 declara: «Iré a las puertas del sepulcro», un eufemismo de «moriré».
  • La versión hebrea de Isaías 57:8 utiliza la palabra yad —«mano»— como eufemismo de desnudez. En la versión del rey Santiago leemos: «lo viste» —yad—, mientras que la Nueva Versión Internacional dice: «Y contemplaste con deseo sus cuerpos desnudos».

 Exclamación

Isaías utiliza en sus escritos la exclamación —también conocida como exclamatio—, un recurso literario poco valorado, pero muy significativo. Al caracterizar la exclamación, Burton explica que «con mayor frecuencia, exclamatio es simplemente el término latino para ecphonesis —una exclamación emotiva—». En Isaías aparecen varias exclamaciones, cada una de las cuales expresa una determinada manifestación emocional. La siguiente lista presenta algunos ejemplos:

  • «¡Ah, nación pecadora!» (1:4).
  • «¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel!» (1:21).
  • «¡Ah, tomaré satisfacción de mis adversarios!» (1:24).
  • «¡Ay del alma de ellos!» (3:9).
  • «¡Ay del malvado!» (3:11).
  • «¡Ay de mí!» (6:5).
  • «¡Cómo acabó el opresor!» (14:4).
  • «¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer!» (14:12).
  • «Oh Señor, te ruego» (38:3).
  • «¡Ah, me he calentado!» (44:16).
  • «¡Tu Dios reina!» (52:7).
  • «¡Ea, todos los sedientos, venid a las aguas!» (55:1).

Una exclamación muy frecuente en Isaías, que aparece unas cien veces, es he aquí, la cual transmite la idea de «¡Miren!» o «¡Escuchen atentamente!» y destaca las palabras que aparecen a continuación. Los siguientes tres ejemplos ilustran el uso de he aquí en Isaías:

  • «He aquí, una virgen concebirá» (7:14).
  • «He aquí, Dios es mi salvación» (12:2).
  • «He aquí, el día de Jehová viene» (13:9).

Estas exclamaciones producen un cambio de tono para los lectores, captan su atención y los invitan a prestar mayor consideración al contenido que aparece a continuación.

Exultación

La exultación es «una expresión de sentimientos mediante la cual se invita a otras personas a regocijarse». El texto de Isaías contiene muchos ejemplos de esta figura, por medio de los cuales invita a personas u objetos a alegrarse y regocijarse. De hecho, el hebreo antiguo posee numerosas palabras que expresan la acción de entonar canciones alegres, entre ellas las siguientes: gyl —«regocijarse»—, sus —«exultar» o «regocijarse»—, rnn —«cantar de alegría»—, zamar —«cantar» o «hacer música para alabar a Dios»—, shir —«cantar»— y rua‘ —«gritar de júbilo»—. Todas estas expresiones de exultación aparecen en Isaías.

Isaías utiliza esta figura para invitarnos también a nosotros, como lectores, a participar en el júbilo. Por ejemplo, Isaías 44 presenta tres expresiones: «cantad», «gritad» y «prorrumpid en alabanzas», dirigidas a los cielos, la tierra y las creaciones de Dios: «Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid en alabanzas, oh montes, bosque y todo árbol que en él está» (versículo 23). ¿Por qué debemos cantar y gritar de júbilo? Porque, como declara la siguiente parte del versículo, «Jehová ha redimido a Jacob y en Israel será glorificado».

Otros ejemplos de exultación presentes en Isaías son los siguientes:

  • «Ahora cantaré por mi amado una canción» (5:1).
  • «Cantad a Jehová» (12:5).
  • «Regocíjate y canta, oh habitante de Sion» (12:6).
  • «Alzarán la voz, cantarán por la grandeza de Jehová» (24:14).
  • «Nos alegraremos y nos regocijaremos en su salvación» (25:9).
  • «En aquel día se cantará esta canción en la tierra de Judá» (26:1).
  • «Despertad y cantad, moradores del polvo» (26:19).
  • «Entonces los mansos aumentarán su alegría en Jehová, y los pobres de entre los hombres se regocijarán en el Santo de Israel» (29:19).
  • «El desierto se alegrará» (35:1).
  • «Cantad a Jehová una canción nueva» (42:10).
  • «Cantad, oh cielos, y alégrate, oh tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo» (49:13).
  • «En gran manera me regocijaré en Jehová; mi alma se alegrará en mi Dios» (61:10).
  • «Como el novio se regocija por la novia, así se regocijará tu Dios por ti» (62:5).
  • «Alegraos con Jerusalén y regocijaos con ella todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo» (66:10).

Hipérbole (exageración deliberada para producir impacto)

Isaías utiliza ocasionalmente la hipérbole para añadir profundidad a sus escritos. Lundbom define la hipérbole como «una exageración deliberada de la verdad, mediante la cual algo se representa como mayor o menor, mejor o peor de lo que es posible». Asimismo, Burton denomina la hipérbole «exageración retórica» y afirma que «a menudo se logra mediante comparaciones, símiles y metáforas». Watson declara que el propósito de la hipérbole «es sustituir adjetivos utilizados en exceso —como “maravilloso”, “enorme” o “colosal”— por una palabra o expresión que transmita el mismo significado con mayor eficacia».

Los siguientes cuatro ejemplos demuestran el uso que Isaías hace de la hipérbole —el segundo ejemplo procede de Lundbom—:

  • «Y les pondré jóvenes por príncipes, y niños serán sus señores» (3:4). Esta hipérbole indica que los dirigentes de Jerusalén serán gobernados por niños, lo cual destaca la manera en que el Señor humillará a los orgullosos y poderosos.
  • «Y los árboles que queden en su bosque serán tan pocos que un niño podrá escribirlos» (10:19). El contexto más amplio de este pasaje se relaciona con la destrucción de los inicuos por parte del Señor (véanse los versículos 12–19). Después de que sean destruidos, quedarán tan pocos que un niño podrá contarlos y anotar su número.
  • «Y Babilonia […] será como cuando Dios destruyó Sodoma y Gomorra. Nunca más será habitada ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni los pastores tendrán allí sus apriscos» (13:19–20). Esta hipérbole representa la destrucción completa de Babilonia.
  • «Porque con alegría saldréis y con paz seréis conducidos; los montes y las colinas prorrumpirán en alabanzas delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas» (55:12). Esta hipérbole ilustra que el recogimiento de Israel es tan importante que, cuando suceda, la naturaleza misma participará en el regocijo y en los cantos.

Implicación (algo sugerido en lugar de expresado explícitamente)

La implicación, como figura retórica, es «una declaración que sugiere una semejanza o representación, o una comparación por inferencia». La implicación es una de las figuras retóricas más difíciles de comprender, en parte porque carece de un marcador identificable; un símil, por ejemplo, contiene expresiones como semejante a o como. Además, la implicación no declara directamente que una cosa representa a otra, como sucede con la metáfora. La expresión «los talentos del niño están floreciendo» implica que el niño es una flor; la expresión «necesita poner freno a sus apetitos» implica que el hombre en cuestión es un animal de tiro. La implicación es una figura comparativa poderosa y expresiva. Según Bullinger, la implicación «tiene como propósito despertar la mente, atraer la atención y estimularla en el mayor grado posible […]. Esta figura hermosa y de gran alcance aparece frecuentemente en las Escrituras. El propio Señor Jesús la utilizó a menudo y con un efecto maravilloso». Isaías presenta numerosos ejemplos de esta figura. Los siguientes son algunos de ellos:

  • «Jehová […] rugirá; prevalecerá contra sus enemigos» (42:13). Se compara al Señor con un león.
  • «Entonces nacerá tu luz como el alba» (58:8). Se compara a una persona justa con la luz del amanecer.
  • «Tu salud brotará rápidamente» (58:8). Se compara la salud de una persona justa con un manantial de agua fresca.
  • «Tu justicia irá delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia» (58:8). Este versículo presenta imágenes militares: así como la vanguardia y la retaguardia protegen a los soldados por ambos extremos, la propia justicia protegerá el frente de una persona y la gloria del Señor protegerá su retaguardia.
  • «Si quitas de en medio de ti el yugo» (58:9). Isaías da a entender que la persona es como un animal que lleva un yugo.

Imprecación (palabras que anuncian una desgracia o calamidad)

Los pasajes imprecatorios contienen palabras que anuncian una calamidad, un juicio o una maldición sobre los enemigos personales o los enemigos de Dios. Aunque muchos ejemplos de imprecación pueden parecer negativos, la mayoría se encuentran dentro de un contexto más amplio de bendición y esperanza. Muchas de las declaraciones imprecatorias de Isaías comienzan con la interjección ¡ay! —algunos eruditos denominan esta forma «oráculo de ay»—. Los siguientes ejemplos introducen pasajes imprecatorios en Isaías:

  • «¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad!» (5:18).
  • «¡Ay de los que a lo malo llaman bueno y a lo bueno, malo!» (5:20).
  • «¡Ay de los que son sabios ante sus propios ojos!» (5:21).
  • «¡Ay de los que decretan leyes injustas!» (10:1).
  • «¡Ay de la corona de soberbia, de los borrachos de Efraín!» (28:1).
  • «¡Ay del que contiende con su Hacedor!» (45:9).
  • «¡Ay del que dice a su padre: ¿Qué engendras?» (45:10).

Inclusio (palabra o expresión que inicia y concluye una idea)

También denominada «figura envolvente», la inclusio consiste en repetir una palabra o expresión al comienzo y al final de una estrofa o unidad poética. Aunque se utiliza con fines enfáticos —de manera semejante a otras figuras retóricas ya analizadas en este capítulo—, también puede emplearse para delimitar un pasaje. Isaías 55:8–9 presenta un ejemplo de inclusio —las palabras repetidas aparecen aquí en negrita—:

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Isaías 1:21–26 presenta otro ejemplo de inclusio: el pasaje comienza con la expresión «ciudad fiel» y concluye con las mismas palabras. Watson presenta un ejemplo tomado de Isaías 29, donde el versículo 2 declara: «Yo afligiré a Ariel», mientras que el versículo 7 contiene la expresión «las naciones que combatan contra Ariel […] y la aflijan».

Muchos ejemplos de inclusio en Isaías abarcan un solo versículo o incluso una parte de este, como demuestran los siguientes casos —la indicación «hebreo» significa que la inclusio no resulta perceptible en la traducción—:

  • «Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín» (11:13).
  • «Salir […] salir» (14:25; hebreo).
  • «Abiertos […] abiertos» (35:5; hebreo).
  • «Tus hijos […] tus hijos» (54:13).
  • «El justo […] el justo» (57:1; hebreo).
  • «Contrito […] contritos» (57:15).
  • «Los malvados […] los malvados» (57:20–21).
  • «Mamarás […] mamarás» (60:16; hebreo).
  • «Todas estas cosas […] todas estas cosas» (66:2; hebreo).

Interpretación (una declaración seguida de una explicación)

En ocasiones, Isaías presenta una declaración compleja y, a continuación, ofrece inmediatamente una interpretación o explicación. Los siguientes son cuatro ejemplos:

  • Isaías declara: «Tu plata se ha convertido en escoria; tu vino está mezclado con agua»; después explica: «Tus príncipes son rebeldes y compañeros de ladrones» (1:22–23).
  • Isaías declara: «La espada de Jehová está llena de sangre»; después explica: «Porque Jehová tiene un sacrificio en Bosra y una gran matanza en la tierra de Edom» (34:6).
  • Isaías declara: «Porque derramaré agua sobre el sediento y torrentes sobre la tierra seca»; después explica: «Derramaré mi espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus renuevos» (44:3).
  • Isaías declara: «Mirad la roca de donde fuisteis cortados y la cavidad de la cantera de donde fuisteis extraídos»; después explica: «Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz» (51:1–2).

En todos los casos, estos ejemplos de interpretación ayudan a los lectores de Isaías al hacer que su mensaje resulte inolvidable y fácil de comprender.

Entrelazamiento (palabras específicas intercaladas en un pasaje)

Los escritos de Isaías también incluyen el recurso literario del entrelazamiento, que aparece cuando dos o más palabras o expresiones se intercalan repetidamente en un pasaje para darles énfasis. El siguiente es un ejemplo tomado de Isaías —las repeticiones aparecen en negrita—:

Su tierra también está llena de plata y oro,
ni tienen fin sus tesoros;
su tierra también está llena de caballos,
ni tienen fin sus carros.
Su tierra también está llena de ídolos; adoran la obra de sus propias manos, aquello que fabricaron sus propios dedos (2:7–8).

La repetición que se encuentra en el entrelazamiento es un poderoso recurso literario que enfatiza o da prominencia a las palabras repetidas. Esto puede observarse en el siguiente modelo de Isaías, formado por las palabras edificar, habitar, plantar y comer —las repeticiones aparecen en negrita—. El resultado es una estructura paralelística. Estos modelos producen pasajes hermosos y artísticos que resultan fáciles de recordar para los lectores de Isaías.

Y edificarán casas y las habitarán; y plantarán viñas y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma (65:21–22).

Ironía (se expresa un significado, pero se pretende comunicar otro)

Aunque existen diversas clases de ironía y muchas definiciones, el tipo de ironía presente en la obra de Isaías se define como «una forma de expresión en la cual se declara un significado, pero se pretende comunicar otro diferente, generalmente opuesto». Lundbom explica por qué se utiliza la ironía en la Biblia: «Los hablantes recurren a la ironía cuando el lenguaje directo no produce resultados, lo cual hace que el lenguaje irónico sea desesperado y extravagante. Se dice que Isaías es el maestro de la ironía verbal». Quizá el dominio de la ironía que poseía Isaías se debía a la naturaleza un tanto obstinada de sus lectores, quienes a menudo necesitaban llamados al cambio «desesperados y extravagantes» para finalmente escuchar al profeta.

En Isaías 5 se presenta un ejemplo de ironía:

¡Ay de los que se levantan muy de mañana para seguir la bebida fuerte, y permanecen hasta la noche hasta que el vino los enciende! Y en sus banquetes hay arpas, liras, panderos, flautas y vino, pero no consideran la obra de Jehová ni contemplan la obra de sus manos. Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo porque no tuvo conocimiento; sus hombres honorables padecen hambre y su multitud está seca de sed. Por eso, el infierno [en hebreo, seol] ensanchó su interior y abrió su boca sin medida; y allí descenderán su gloria, su multitud, su pompa y quien se regocija (versículos 11–14).

Williams explica la ironía de este pasaje: «Quienes participan en el banquete se levantan temprano; ciertamente son bebedores diligentes. El vino fluye y los juerguistas abren ampliamente la boca para recibir los deliciosos bocados. Mientras esto sucede, aquellos que carecen de conocimiento no perciben lo que ocurre en realidad: el Seol se relame con un apetito cada vez mayor y abre su boca de una manera increíblemente amplia».

Palabras clave (repetición de la misma palabra en una forma diferente)

Esta figura retórica se clasifica como «la repetición de una palabra, pero en una forma diferente» y como «el uso de una palabra de la misma raíz en estrecha proximidad». El siguiente ejemplo, proporcionado por Watson, ilustra el uso que Isaías hace de las palabras clave —marcadas en negrita—:

Profecía sobre Egipto. He aquí, Jehová cabalga sobre una nube veloz y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán ante su presencia, y desfallecerá el corazón de Egipto en medio de él. Y levantaré a egipcios contra egipcios […]. Y el espíritu de Egipto desfallecerá en medio de él […]. Y entregaré a los egipcios en manos de un señor cruel (19:1–4).

Isaías también emplea palabras clave en los siguientes cuatro ejemplos —obsérvese la raíz hebrea en cursiva—:

  • «Ni temáis [verbo: yare’] lo que ellos temen [sustantivo: yare’] […]; sea él vuestro temor [sustantivo: yare’]» (8:12–13).
  • «Harán voto [verbo: nadar] a Jehová y cumplirán el voto [sustantivo: nadar]» (19:21).
  • «Él ciertamente te hará girar [verbo: tznf] con violencia [verbo: tznf] y te lanzará [sustantivo: tznf] como una pelota» (22:18).
  • «Los traidores [verbo: bgd] obraron con traición [verbo: bgd]; sí, los traidores [sustantivo: bgd] obraron muy traidoramente [verbo: bgd]» (24:16).

El uso de palabras clave semejantes permite que Isaías destaque su mensaje ante sus lectores. El empleo de palabras de sonido parecido en formas diferentes ayuda a consolidar el mensaje de Isaías, haciéndolo memorable e inconfundible.

Listas

Como señaló Motyer, Isaías tiene «una inclinación por elaborar listas de una clase u otra». Isaías enumera animales, partes del cuerpo, nombres de lugares, formas verbales y otros elementos. Por ejemplo, Isaías 11:6–8 contiene una lista de doce animales distribuida en cuatro paralelismos: lobo, cordero, leopardo, cabrito, becerro, león joven, vaca, osa, león, buey, áspid y serpiente. Otra lista de animales aparece en Isaías 1:11: carneros, animales cebados, bueyes, corderos y machos cabríos. Otra más se encuentra en Isaías 13:21–22: bestias —mencionadas dos veces—, criaturas, búhos, sátiros y dragones. Isaías 32:35 contiene partes del cuerpo: ojos, oídos, corazón, lengua y corazón —compárese con Isaías 30:27–28, donde Isaías enumera nariz, que la versión del rey Santiago traduce como «ira», labios, lengua, aliento, cuello y mandíbulas—. En Isaías 32:3–4, Isaías enumera cuatro partes del cuerpo: ojos, oídos, corazón y lenguas —compárense con las condiciones físicas de ceguera, sordera, cojera y mudez enumeradas en Isaías 35:5–6—.

Asimismo, Isaías elaboró las siguientes listas:

  • Ocho imperativos (1:17–18).
  • Diez cosas exaltadas (2:12–16).
  • Once categorías de personas consideradas honorables y de elevada posición social (3:2–3).
  • Seis nombres de lugares (10:9).
  • Trece nombres de lugares (10:28–32).
  • Siete nombres de lugares (11:11).
  • Diecisiete nombres de lugares (15:1–9).
  • Cuatro usos de la palabra desde (21:15).
  • Seis comparaciones (24:2).
  • Trece elementos relacionados con el pesar (24:7–12).
  • Seis requisitos para la exaltación (33:15–16).
  • Cuatro usos de negación —no y ni— (37:33).
  • Trece proposiciones atributivas (44:24–28).
  • Cuatro participios verbales (52:7).
  • Cinco contrastes (65:11, 13–16).

Isaías utilizaba frecuentemente listas para transmitir su mensaje, porque estas proporcionan una estructura sencilla y fácil de comprender. Incluso un niño puede entender una lista de doce animales (11:6–8) o una enumeración de partes del cuerpo como ojos, oídos, corazón y lenguas (32:3–4). Los lectores adultos también pueden valorar otras listas, como las once categorías de personas que poseían una posición social distinguida (3:2–3) o los trece nombres de lugares (10:28–32). Por lo general, las listas de Isaías presentaban elementos informativos importantes que eran representativos, pero no exhaustivos. Siglos después, el apóstol Pablo emplearía listas en sus epístolas, como su enumeración de las distintas categorías de iniquidad (Romanos 1:29–31), su lista de las obras de la carne (Gálatas 5:19–21) y su lista de los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22–23).

Muchos nombres (o polionimia)

Esta figura se relaciona con la asignación de varios nombres a una persona o lugar. En ocasiones, Isaías atribuye a una persona o lugar más de un nombre que describe sus características o atributos. Por ejemplo, Jerusalén es llamada «Ciudad de Justicia», «Ciudad Fiel» (1:26), «valle de la visión» (22:1), «Sion», «ciudad de nuestras solemnidades» (33:20), «Ciudad Santa» y «cautiva hija de Sion» (52:1–2). Cada uno de estos nombres es descriptivo y sirve para caracterizar a Jerusalén y ayudar a los lectores a comprender mejor este lugar.

Otro ejemplo de polionimia en Isaías es el uso de varios nombres para referirse al templo del Señor: «monte de la casa de Jehová», «monte de Jehová» y «casa del Dios de Jacob» (2:2–3).

Como tercer ejemplo, Isaías también asigna a Dios muchos nombres descriptivos para presentar ante sus lectores las características de Su misión divina. Entre ellos se encuentran los siguientes —los nombres aparecen en negrita—:

  • «Yo soy Jehová, vuestro Santo, el Creador de Israel, vuestro Rey» (43:15).
  • «Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero y yo soy el último, y fuera de mí no hay Dios» (44:6).
  • «Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es Su nombre, el Santo de Israel» (47:4).
  • «Así dice Jehová, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy Jehová, tu Dios» (48:17).

Merismo (expresión de una totalidad)

Watson señala: «Cuando una totalidad se expresa de forma abreviada, estamos ante un merismo». Por ejemplo, en cuanto a las palabras de Isaías: «Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana» (1:6), Watson explica que «se hace referencia a todo el cuerpo y no solamente a las partes anatómicas mencionadas expresamente —“planta del pie” y “cabeza”—». De acuerdo con esta explicación, el uso que Isaías hace de la expresión «alma y cuerpo» en Isaías 10:18 tiene como propósito representar a la persona entera. Una lista merística de objetos femeninos presentada en Isaías 3:18–23 —que incluye adornos, brazaletes, cintas para la cabeza, anillos y joyas para la nariz— representa todos los objetos utilizados con orgullo y extravagancia. Isaías 41:19 presenta los nombres de siete árboles; esta es una representación merística de los árboles que plantará el Señor. Otro ejemplo aparece en la lista de cosas elevadas y altivas (véase 2:12–16). Estos merismos representan la totalidad de los grupos o las personas que son altivos y orgullosos.

En ocasiones, un merismo de la Biblia hebrea comienza con las palabras desde —en hebreo, min— y hasta —en hebreo, ‘ad—. Entre los ejemplos de Isaías que utilizan estas palabras se encuentran los siguientes:

  • «Desde ahora y para siempre» (9:7).
  • «Desde los utensilios para beber hasta toda clase de recipientes» (22:24).
  • «Desde el cauce del río hasta el torrente de Egipto» (27:12).
  • «Desde el día hasta la noche» (38:12–13).

El uso que Isaías hace del merismo relaciona los conceptos que enseñaba con las experiencias personales y contemporáneas de sus lectores.

Metáfora (declaración directa de que una cosa representa a otra)

La metáfora es «una figura retórica mediante la cual un nombre, una palabra o una expresión se transfiere a un objeto o una acción diferente, pero semejante a aquello a lo que se aplica literalmente». Debido a que una metáfora es «una relación verbal condensada en la cual una idea, imagen o símbolo puede adquirir mayor expresividad, complejidad o amplitud de significado mediante la presencia de una o más ideas, imágenes o símbolos», no resulta sorprendente que Isaías utilizara metáforas con tanta frecuencia. Estas ayudaban a indicar a sus lectores que lo que enseñaba era verdadero y merecía su atención y obediencia.

Las metáforas son figuras retóricas importantes en el texto de Isaías y permiten que sus lectores aprendan muchas verdades. Por lo general, las metáforas son fáciles de reconocer porque son simbólicas y no afirmaciones de una verdad literal. Por ejemplo, encontramos una metáfora en Isaías 40:6–7: «Toda carne es hierba […]; ciertamente hierba es el pueblo». Las personas no son hierba literalmente, pero Isaías utiliza aquí una metáfora para enseñar que, en comparación con la palabra del Señor, son como la hierba: criaturas frágiles y débiles cuya existencia no dura mucho tiempo. Como enseña el versículo 8: «La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra del Dios nuestro permanece para siempre».

A continuación, se presentan varias metáforas de Isaías, cada una seguida de una breve explicación de una posible interpretación:

  • «Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel» (5:7). Esta metáfora ilustra la relación entre el Señor y Su pueblo del convenio, la casa de Israel. El dueño de la viña es el Señor, y la viña es la casa de Israel (véanse también Doctrina y Convenios 33:4; 43:28).
  • «El Señor hará subir sobre ellos las aguas del río, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria» (8:7). Se compara al rey de Asiria con un río desbordado que destruye todo lo que encuentra a su paso.
  • «Y la justicia será el cinto de sus lomos, y la fidelidad el ceñidor de su cintura» (11:5). En estas dos metáforas, el «cinto» o «ceñidor», mencionado dos veces, simboliza que el Señor está vestido de justicia y fidelidad.
  • «Jehová el Señor es […] mi canción» (12:2). Esta expresión indica que el Señor constituye el centro y el tema principal de nuestra canción y de la música justa.
  • «Porque tu marido es tu Hacedor» (54:5). Simbólicamente, el Señor es el esposo amoroso de Israel (50:1; 62:5; Apocalipsis 19:7–9), quien cuida con dedicación a Su esposa, la casa de Israel.
  • «Pues de justicia se vistió como de una coraza, y con el yelmo de salvación sobre su cabeza» (59:17). El Redentor es representado como un guerrero vestido con coraza y yelmo, pero no como un guerrero común, porque la coraza del Redentor es Su «justicia» y Su yelmo es Su «salvación».
  • «Oh Jehová […], nosotros somos el barro, y tú, nuestro alfarero» (64:8). Así como un alfarero transforma el barro en un recipiente hermoso y útil, Dios moldea a Su pueblo para convertirlo en instrumentos funcionales, si le permitimos hacerlo.

Al emplear metáforas en sus escritos, Isaías imprime un sentido de inmediatez a sus profecías. Sus lectores pueden comprender fácilmente lo que enseña acerca del Señor o las advertencias que expresa respecto al futuro, porque Isaías se basa en conceptos que ellos ya conocen.

Metonimia (referirse a un objeto mencionando uno de sus atributos)

Una figura retórica menos conocida que Isaías utiliza frecuentemente es la metonimia, la cual consiste en «referirse a algo o a alguien mediante la mención de uno de sus atributos». El famoso dicho de Edward Bulwer-Lytton: «La pluma es más poderosa que la espada», contiene dos ejemplos de metonimia: pluma representa la palabra escrita, mientras que espada simboliza las guerras y los conflictos bélicos. También existen ejemplos de metonimia en el lenguaje coloquial contemporáneo: utilizar la Casa Blanca para referirse a la administración del presidente; emplear plato para hacer referencia a toda la comida que contiene; utilizar el Pentágono —un edificio— para referirse al Departamento de Defensa de Estados Unidos; emplear Hollywood para representar toda la industria cinematográfica; utilizar el trono de Inglaterra para referirse al rey o la reina de Inglaterra; emplear lengua para referirse a un idioma; y utilizar mano para representar a quien presta ayuda —«manos que ayudan» o «dame una mano»—.

El libro de Isaías contiene numerosos ejemplos de metonimia, como demuestran los siguientes casos. Las palabras metonímicas aparecen en negrita y, después del versículo, se proporciona una explicación del recurso:

  • «Convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces» (2:4). Las espadas y las lanzas representan las guerras y el concepto general de los conflictos bélicos; las rejas de arado y las hoces representan la agricultura y el cultivo de la tierra. Cuando Cristo regrese a la tierra, los instrumentos de guerra —espadas y lanzas— serán transformados en herramientas agrícolas —rejas de arado y hoces—, lo cual simboliza tanto la paz como la prosperidad agrícola.
  • «La casa de Israel» (5:7). En este caso, casa no se refiere a un edificio destinado a la habitación humana, sino a la familia y al linaje del hombre llamado Israel —Jacob—.
  • «Vean con sus ojos y oigan con sus oídos» (6:10). Los ojos y los oídos representan la comprensión y no solamente los órganos físicos.
  • «Clama, oh ciudad» (14:31). La palabra ciudad se utiliza para referirse a todos sus habitantes.
  • «Tendrán temor y se avergonzarán de Etiopía, su esperanza, y de Egipto, su gloria» (20:5). Etiopía y Egipto no se refieren a los territorios nacionales, sino a los habitantes de esas naciones: los etíopes y los egipcios.
  • «Aullad, naves de Tarsis» (23:1). Las naves representan a las personas que viajan en ellas —marineros y pasajeros—, y no a las embarcaciones mismas.
  • «¡Ay de la corona de soberbia, de los borrachos de Efraín!» (28:1). Efraín no se refiere al hombre llamado Efraín —hijo de José y Asenat—, sino a las tribus del Reino del Norte de Israel.
  • «Oh Jehová […], sé tú su brazo cada mañana» (33:2). El brazo representa las acciones y el poder del Señor, y no una extremidad corporal.
  • «Una lengua tartamuda» (33:19). En este caso, lengua se refiere al idioma y al habla, no al órgano físico.
  • «Eliaquim hijo de Hilcías, que estaba a cargo de la casa» (36:3). Aquí, casa se refiere a las personas que viven en ella.
  • «Guardad silencio delante de mí, oh islas» (41:1). Islas representa a las personas que las habitan, y no directamente a las extensiones de tierra rodeadas de agua.
  • «Óyeme, oh Jacob e Israel, a quien llamé» (48:12). Jacob e Israel se refieren a la casa de Israel —los descendientes del hombre llamado Jacob o Israel—, y no solamente al hombre mismo.
  • «Tus muros están continuamente delante de mí» (49:16). Los muros, que en este caso son los de Jerusalén, representan a todas las personas que habitan dentro de ellos.

Multiclinatum (repetición de raíces verbales)

El multiclinatum es una forma retórica definida como «la repetición sucesiva de raíces verbales». Los siguientes tres ejemplos de multiclinatum tomados de Isaías presentan la misma raíz verbal, aunque los traductores de la versión del rey Santiago realizaron una traducción libre de los verbos —marcados en negrita—:

  • «Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y él nos enseñará sus caminos, y andaremos por sus sendas» (2:3). La raíz verbal hebrea hlkh se utiliza tres veces —traducida en la versión del rey Santiago como ir, venir y andar—.
  • «¿Qué más se podía haber hecho por mi viña que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando que produjese uvas, produjo uvas silvestres?» (5:4). La raíz hebrea ‘sh aparece cuatro veces —traducida en la versión del rey Santiago como hecho, en dos ocasiones, producir y produjo—.
  • «Y acontecerá en aquel día que todo lugar donde había mil vides, que valían mil piezas de plata, será para espinos y cardos» (7:23). La raíz hebrea hyh aparece cuatro veces —traducida en la versión del rey Santiago mediante expresiones como acontecer, será, en dos ocasiones, y había—.

Los siguientes dos ejemplos presentan una combinación verbal activa y pasiva, ambas con la misma raíz:

  • «Y Jehová será conocido [forma pasiva: yada‘] por Egipto, y los egipcios conocerán [forma activa: yada‘] a Jehová» (19:21).
  • «A quienes Jehová de los ejércitos bendecirá [forma activa: barakh], diciendo: Bendito [forma pasiva: barakh] sea Egipto, pueblo mío; y Asiria, obra de mis manos; e Israel, mi heredad» (19:25).

Isaías también emplea el multiclinatum cuando utiliza el infinitivo absoluto junto con un verbo conjugado —como un imperativo o un verbo en forma perfecta o imperfecta— que posee las mismas letras radicales. En estos casos, la traducción no expresa la misma forma cognada ni la misma raíz verbal; por ello, después de cada versículo presento una traducción literal aproximada del hebreo. Obsérvese que algunos versículos contienen dos o incluso tres ejemplos de esta figura:

  • «Oíd bien […] y ved bien» (6:9); «Oíd [verbo conjugado], oyendo [infinitivo absoluto] […] y ved [verbo conjugado], viendo [infinitivo absoluto]».
  • «Él ciertamente te hará girar violentamente y te lanzará» (22:18); «Girando [infinitivo absoluto], te hará girar [verbo conjugado], como un giro [sustantivo]».
  • «La tierra será enteramente vaciada y completamente saqueada» (24:3); «Vaciando [infinitivo absoluto], la tierra será vaciada [verbo conjugado]; y saqueando [infinitivo absoluto], será saqueada [verbo conjugado]».
  • «La tierra será enteramente quebrantada; la tierra será completamente despedazada; la tierra será conmovida en gran manera» (24:19); «Quebrantándose [infinitivo absoluto], la tierra será quebrantada [verbo conjugado]; partiéndose [infinitivo absoluto], la tierra será partida [verbo conjugado]; tambaleándose [infinitivo absoluto], la tierra se tambaleará [verbo conjugado]».
  • «Florecerá abundantemente» (35:2); «Floreciendo [infinitivo absoluto], florecerá [verbo conjugado]».
  • «En gran manera me regocijaré en Jehová» (61:10); «Regocijándome [infinitivo absoluto], me regocijaré [verbo conjugado] en el Señor».

Múltiples negaciones

La figura literaria denominada múltiples negaciones recibe diversos nombres. Watson la llama «negación enfática». Bullinger la denomina «negación repetida», «muchos noes» o «repetición de diversas formas negativas». ¿Cuál es su propósito? «Las negaciones se repiten incluso en español para reforzar y aumentar el énfasis, tal como cuando decimos: “No, no” o “No, no lo haré” […]. Se utilizan dos o más negaciones para fortalecer una afirmación». Los siguientes cuatro ejemplos muestran el uso de múltiples negaciones en el texto de Isaías —marcadas en negrita—:

  • Isaías 36:14–15 presenta cuatro negaciones: «Así dice el rey: No [’al] os engañe Ezequías, porque no [lo’] os podrá librar. Ni [’al] os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos librará; esta ciudad no [lo’] será entregada en manos del rey de Asiria».
  • Isaías 40:28 contiene cinco negaciones que emplean dos partículas negativas diferentes en hebreo: «¿No [lo’] has sabido? ¿No [lo’] has oído que el Dios eterno, Jehová, Creador de los confines de la tierra, no [lo’] desfallece ni [lo’] se fatiga? No [’ain] hay quien alcance Su entendimiento».
  • Isaías 44:8 presenta cinco negaciones que emplean cuatro partículas negativas diferentes en hebreo: «No [’al] temáis ni [’al] tengáis miedo. ¿No [lo’] te lo hice oír desde la antigüedad y te lo declaré? Vosotros sois mis testigos. ¿Hay Dios aparte de mí? Ciertamente no [’ain] hay otra Roca; no [bal] conozco ninguna».
  • Isaías 54:4 contiene cinco negaciones que emplean dos palabras hebreas diferentes: «No [’al] temas, porque no [lo’] serás avergonzada; ni [’al] te turbes, porque no [lo’] serás humillada; antes bien, te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y no [lo’] te acordarás más del oprobio de tu viudez».

Otros ejemplos de múltiples negaciones se encuentran en Isaías 35:9 y 59:8.

Personificación (atribuir características humanas a las cosas)

Esta figura se emplea cuando a un objeto inanimado o a un ser no humano se le atribuyen las características de una persona —de allí el término personificación—. El autor John Arthos explica que la personificación se utiliza con el propósito de «dar vida a las cosas o a los conceptos abstractos». Es un poderoso recurso literario que Isaías emplea para explicar mejor las ideas sagradas de maneras vívidas y cautivadoras. Varios ejemplos conocidos de personificación en Isaías se relacionan con Sion, representada como una mujer. Van der Woude señala: «Siempre que Sion es personificada, invariablemente se la representa como una mujer. Sin embargo, las funciones que desempeña son diversas. Aparece como compañera (62:4), madre (60:4) y mensajera de buenas nuevas (40:9). En relación con Sion, Jehová también desempeña distintas funciones: actúa como su esposo fiel (54:5), su Redentor (59:20) o quien la consuela (51:3)».

Otros ejemplos de personificación en Isaías son los siguientes:

  • «Los cipreses se regocijan» (14:8). Los árboles son plantas, pero se regocijan como si fueran personas.
  • «La luna se avergonzará y el sol se confundirá» (24:23). Tanto a la luna como al sol se les atribuyen características humanas.
  • «Vístete con tus ropas hermosas, oh Jerusalén» (52:1). Jerusalén es representada como una mujer que posee vestidos hermosos.
  • «Los montes y las colinas prorrumpirán en alabanzas delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas» (55:12). A los montes, las colinas y los árboles se les atribuyen características humanas.

En Isaías encontramos otros ejemplos de personificación: «El infierno […] abrió su boca» (5:14); «la tierra está de duelo» (24:4); «porque el sepulcro no te alabará, ni te celebrará la muerte» (38:18); «nuestros pecados testifican contra nosotros» (59:12); y «el juicio se volvió atrás, y la justicia se puso lejos» (59:14). Todos estos ejemplos del uso que Isaías hace de la personificación captan la atención de sus lectores y los llevan a reflexionar sobre conceptos de maneras que quizá no habían considerado anteriormente.

Pleonasmo (utilizar más palabras de las necesarias para dar énfasis)

El pleonasmo consiste en emplear más palabras de las necesarias con el fin de destacar una idea o concepto. Un ejemplo moderno es la expresión «oír con los propios oídos»; normalmente sería suficiente decir «oír», pero «con los propios oídos» enfatiza la acción de oír y escuchar verdaderamente. Las siguientes tres expresiones demuestran el uso del pleonasmo en Isaías:

  • «Los egipcios son hombres y no Dios» (31:3). Ambas expresiones —«los egipcios son hombres» y «los egipcios no son Dios»— destacan que los egipcios son falibles y que Dios se encuentra en un nivel muy superior al de ellos.
  • «Sus caballos son carne y no espíritu» (31:3). Tanto la afirmación positiva como la negativa transmiten la misma idea: los caballos de los egipcios son criaturas mortales y falibles, a diferencia de Dios.
  • «Porque morirás y no vivirás» (38:1). Ambas expresiones —«morirás» y «no vivirás»— destacan la misma idea: el rey Ezequías iba a morir y, por consiguiente, necesitaba «poner su casa en orden» (38:1).

Como demuestran estos ejemplos, Isaías utiliza el pleonasmo como un recurso de exageración y comparación, aclarando así el significado para sus lectores.

Plural amplificador (utilizar el plural para destacar algo)

Al igual que en español, el hebreo bíblico utiliza sustantivos plurales para referirse a varias personas u objetos. Sin embargo, además de este uso común, el hebreo bíblico emplea ciertos sustantivos en plural para ampliar o enfatizar ideas, incluso cuando los lectores esperarían que la forma singular fuera más apropiada. El gramático del hebreo bíblico Wilhelm Gesenius denomina este concepto «plural amplificador», lo cual significa que el plural se utiliza en ocasiones para intensificar una idea. Los siguientes son ejemplos en los que Isaías emplea el plural amplificador:

  • «Porque es un pueblo sin entendimiento» (27:11). El texto hebreo dice literalmente «sin entendimientos», lo que enfatiza el hecho de que el pueblo carece de comprensión.
  • «Fortaleza de salvación» (33:6). El hebreo dice literalmente «salvaciones».
  • «El que anda en justicia» (33:15). El hebreo dice literalmente «el que anda en justicias», lo cual sugiere un grado excepcional de rectitud.
  • Dios «a todas llama por sus nombres por la grandeza de su poder» (40:26). El hebreo dice literalmente «por la grandeza de sus poderes», lo que amplifica el poder incomparable de Dios.
  • «El que los condujo por el abismo» (63:13). El hebreo dice literalmente «los abismos».

En estos ejemplos, los traductores de la versión del rey Santiago tradujeron incorrectamente los sustantivos plurales hebreos como formas singulares, quizá porque no comprendieron el plural amplificador. Esta pérdida es lamentable, porque el uso que Isaías hace de este recurso acentúa las ideas que expresa cada vez que lo emplea.

Polisíndeton (uso de numerosas conjunciones)

Esta figura consiste en «emplear muchas conjunciones entre proposiciones». A lo largo de Isaías aparecen decenas de ejemplos; sin embargo, los siguientes cuatro pasajes bastarán para demostrar el uso del polisíndeton —las conjunciones aparecen en negrita—:

  • Cuatro conjunciones: «Y el fuerte será como estopa, y su obra como una chispa; y ambos arderán juntamente, y no habrá quien los apague» (1:31).
  • Seis conjunciones: «Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y él nos enseñará sus caminos, y andaremos por sus sendas, porque de Sion saldrá la ley y de Jerusalén la palabra de Jehová» (2:3).
  • Siete conjunciones: «Y la cercó, y despedregó, y la plantó de vides escogidas, y edificó una torre en medio de ella, y también hizo en ella un lagar; y esperaba que produjese uvas, y produjo uvas silvestres» (5:2).
  • Ocho conjunciones: «El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, y el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre honorable, y el consejero y el artífice experto y el orador elocuente» (3:2–3).

Como demuestran estos ejemplos, el uso que Isaías hace del polisíndeton le permite destacar las acciones y los sujetos uno por uno, dirigiendo la atención de sus lectores hacia la gran magnitud y el amplio alcance de la obra del Señor.

Prolepsis (perfecto, pasado o tiempo profético)

Burton define la prolepsis como «hablar de algo futuro como si ya hubiese sucedido o existiera. Es una figura de anticipación». En varias ocasiones, al referirse a acontecimientos futuros, los profetas del Antiguo Testamento utilizaron gramaticalmente el tiempo pasado o los tiempos perfectos del presente y del pasado. Algunos estudiosos del hebreo bíblico denominan este fenómeno «perfecto profético» o «tiempo pasado profético». Por ejemplo, Isaías 37:22 emplea verbos en tiempo pasado —marcados en negrita— para referirse a un acontecimiento futuro:

Esta es la palabra que Jehová ha hablado acerca de él: La virgen, hija de Sion, te ha menospreciado y se ha burlado de ti; la hija de Jerusalén ha movido la cabeza a tus espaldas.

Siete siglos antes de la crucifixión de Jesucristo, Isaías profetizó que el Mesías «fue herido por nuestras transgresiones» (53:5; cursiva agregada). También utilizó el perfecto profético para referirse a acontecimientos futuros en otros pasajes de Isaías 53 —marcados en negrita—:

  • «Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores» (versículo 4).
  • «Él fue herido por nuestras iniquidades» (versículo 5).
  • «El castigo de nuestra paz fue sobre él» (versículo 5).
  • «Jehová cargó en él la iniquidad de todos nosotros» (versículo 6).
  • «Fue oprimido y afligido» (versículo 7).
  • «Fue cortado de la tierra de los vivientes» (versículo 8).

En el libro de Isaías existen muchos otros ejemplos del perfecto profético —por ejemplo, 9:3, 6; 48:5–7; 49:14—.

¿Por qué Isaías y otros profetas utilizaron el perfecto profético? Según un erudito: «Estaban tan seguros de que sus profecías se cumplirían que hablaban en tiempo pasado, como si la profecía ya se hubiera cumplido. Esta perspectiva coincide con la postura del erudito bíblico Wilhelm Gesenius, quien señaló que los profetas utilizaban en ocasiones estas formas “para expresar acontecimientos indudablemente inminentes y que, por consiguiente, en la imaginación del hablante ya se habían realizado”». El uso que Isaías hace de la prolepsis transmite a sus lectores un elevado grado de certeza respecto a sus profecías y podría incluso ayudarlos a ejercer su propia fe.

Citas dentro de los versículos

Como se ha demostrado hasta este punto del capítulo, Isaías es conocido por sus numerosos talentos literarios. Uno de los recursos presentes en sus escritos, como señaló Shalom Paul, es «la inserción de citas dentro de los versículos». Isaías contiene numerosos ejemplos de estas citas, como demuestran los siguientes versículos. Obsérvese que he añadido las comillas interiores para ilustrar el concepto de las citas dentro de los versículos; estas comillas no aparecen en la versión del rey Santiago:

  • «Y vendrán muchos pueblos y dirán: “Venid, y subamos al monte de Jehová”» (2:3).
  • «En aquel día jurará, diciendo: “No seré sanador”» (3:7).
  • «Asimismo dice Jehová: “Por cuanto las hijas de Sion son altivas”» (3:16).
  • «Siete mujeres echarán mano de un hombre, diciendo: “Nosotras comeremos nuestro propio pan y vestiremos nuestras propias ropas”» (4:1).
  • «Pero yo dije: “¡Mi flaqueza, mi flaqueza! ¡Ay de mí!”» (24:16).
  • «Y se dirá en aquel día: “He aquí, este es nuestro Dios”» (25:9).
  • «Porque habéis dicho: “Hemos hecho convenio con la muerte”» (28:15).
  • «Una voz dijo: “Clama”. Y él respondió: “¿Qué he de clamar?”» (40:6).
  • «Oh Jerusalén […], di a las ciudades de Judá: “¡He aquí vuestro Dios!”» (40:9).
  • «Porque yo, Jehová, tu Dios, te sostendré de tu mano derecha, diciéndote: “No temas; yo te ayudaré”» (41:13).
  • «Y nadie dice: “Devuelve”» (42:22).

Estas citas dentro de los versículos producen un cambio en el ritmo del texto y mantienen a los lectores interesados en la situación que Isaías describe.

Estribillo (verso repetido en un poema)

Un estribillo es una expresión u oración que se repite dos o más veces en un poema o una canción. Estas expresiones recurrentes otorgan prominencia y énfasis a la frase repetida. El estribillo también «sirve para delimitar unidades rítmicas y, al mismo tiempo, unificar el poema; además, puede utilizarse hábilmente para reforzar la emoción y el significado». Un ejemplo conocido es la expresión «su mano todavía está extendida», que aparece cinco veces en Isaías (5:25; 9:12, 17, 21; 10:4; véase también 14:26–27).

Las palabras «seréis quebrantados» —marcadas en negrita— aparecen tres veces en Isaías 8:

«Seréis quebrantados;

[…] ceñíos, y seréis quebrantados;

ceñíos, y seréis quebrantados» (versículo 9).

La expresión «escuchadme» —marcada en negrita— aparece al comienzo de tres versículos de Isaías 51:

  • «Escuchadme, los que seguís la justicia» (versículo 1).
  • «Escuchadme, pueblo mío, y oídme» (versículo 4).
  • «Escuchadme, los que conocéis la justicia» (versículo 7).

La expresión «¡Ay de los que!» —marcada en negrita— aparece seis veces al comienzo de diferentes versículos de Isaías 5:

  • «¡Ay de los que juntan casa con casa!» (versículo 8).
  • «¡Ay de los que se levantan muy de mañana!» (versículo 11).
  • «¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad!» (versículo 18).
  • «¡Ay de los que a lo malo llaman bueno y a lo bueno, malo!» (versículo 20).
  • «¡Ay de los que son sabios ante sus propios ojos!» (versículo 21).
  • «¡Ay de los que son valientes para beber vino!» (versículo 22).

Otro ejemplo se encuentra en Isaías 2:

  • «La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día» (versículo 11).
  • «Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día» (versículo 17).

Mediante el uso del estribillo, Isaías otorgó un énfasis y una prominencia evidentes a estas palabras y expresiones específicas dentro de los pasajes de las Escrituras.

Preguntas retóricas

Lundbom proporciona una definición esclarecedora de las preguntas retóricas. Explica que una pregunta retórica «es una pregunta para la cual existe una sola respuesta, pero debido a que esta es evidente por sí misma o condenaría al interrogado, este no la proporciona». Las preguntas retóricas cumplen diversos propósitos. Kuntz explica que una pregunta retórica «funciona con mayor eficacia como recurso persuasivo que una afirmación directa […]. Como orador cuya elocuencia seguramente ejercía con frecuencia una influencia persuasiva sobre sus oyentes, este profeta demuestra ser un verdadero maestro en el uso de este recurso». Formular preguntas sin esperar una respuesta del oyente, del público o del lector constituye una importante herramienta didáctica. Como explicó Evans, una pregunta retórica «se utiliza frecuentemente en el discurso persuasivo; capta la atención del público, sirve para expresar diferentes matices emocionales y, en ocasiones, actúa como recurso de transición para pasar de un tema a otro». También se emplea para destacar uno o más aspectos determinados que desea señalar el hablante, quien generalmente es Isaías o el Señor en el texto de Isaías.

En el texto de Isaías aparecen decenas de preguntas retóricas; Isaías 66:8–9 contiene por sí solo seis preguntas. Cada una tiene como propósito enseñar a los lectores las verdades presentadas en el contexto más amplio del pasaje.

En Isaías 44:8, el Señor formula una pregunta importante y la responde Él mismo sin esperar una contestación: «¿Hay Dios aparte de mí? Ciertamente no hay otra Roca; no conozco ninguna». Otro ejemplo de pregunta se encuentra en Isaías 49:15: «¿Acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden, yo no me olvidaré de ti».

En Isaías 40, el profeta contrasta de manera excepcionalmente brillante el poder de Dios con la insignificancia de los seres humanos y los ídolos. Isaías emplea diversos símbolos, formula varios paralelismos y plantea doce preguntas retóricas (versículos 12–15, 18, 21, 27–29). Obsérvese también que el Señor mismo formula una pregunta en el versículo 25. Estas son algunas de las preguntas de esa sección:

  • «¿A quién, pues, haréis semejante a Dios? ¿O con qué imagen le compararéis?» (versículo 18).
  • «¿No habéis sabido? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis entendido desde la fundación de la tierra?» (versículo 21).
  • «¿A quién, pues, me haréis semejante o con quién me compararéis?, dice el Santo» (versículo 25).

Los siguientes son otros ejemplos de preguntas presentes en Isaías:

  • «¿Por qué habéis de ser castigados aún?» (1:5).
  • «¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?» (1:11).
  • «¿Quién demanda esto de vuestras manos cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?» (1:12).
  • «¿En qué debe ser estimado él?» (2:22).
  • «¿Qué pretendéis vosotros al aplastar a mi pueblo y moler el rostro de los pobres?» (3:15).
  • «¿Qué más se podía haber hecho por mi viña que yo no haya hecho en ella?» (5:4).
  • «¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?» (33:14).
  • «¿Quién es mi adversario? Acérquese a mí» (50:8).
  • «¿Quién ha creído nuestro mensaje?» (53:1).
  • «¿Por qué, dicen ellos, hemos ayunado y tú no lo ves? ¿Por qué hemos afligido nuestra alma y tú no lo reconoces?» (58:3).

Estas preguntas llevan a los lectores de Isaías a reflexionar sobre las respuestas y, como resultado —así se espera—, a cambiar su manera de pensar y actuar.

Sonidos rimados

Isaías utiliza frecuentemente sonidos rimados. Una fuente académica define este fenómeno como «cualquier clase de correspondencia sonora entre palabras […], por ejemplo, asonancia, consonancia, aliteración, etcétera». Los sonidos rimados de Isaías funcionan de manera diferente de las rimas de la poesía española, que suelen aparecer al final de los versos con fines métricos. En cambio, los esquemas de rima de Isaías pueden aparecer en cualquier parte del versículo, y «el propósito de estas rimas interiores, internas o intermedias es más retórico que métrico». J. J. Glück explica el propósito principal de los sonidos rimados de las Escrituras: «Los sonidos asonantes evocan ideas, imágenes y emociones; el poeta bíblico comprendía que la musicalidad de las rimas motivaba al oyente a recibir su mensaje como algo hermoso y digno de creer».

Isaías emplea en ocasiones palabras de sonido semejante para destacar determinados conceptos y expresarse artística y poéticamente. Lamentablemente para quienes no hablan hebreo, estas palabras rimadas solamente existen en ese idioma y, por consiguiente, la rima no puede trasladarse a otras lenguas. Un ejemplo se encuentra en Isaías 5: «Esperaba juicio [mishpat], pero he aquí opresión [mispach]; justicia [tzedaqah], pero he aquí clamor [tze‘aqah]» (versículo 7). En este pasaje, las palabras hebreas traducidas como juicio y opresión tienen sonidos semejantes, al igual que las traducidas como justicia y clamor. Obsérvense la belleza y el poder de las palabras de Isaías cuando se expresan con sus sonidos rimados originales: el Señor «esperaba mishpat, pero he aquí mispach; tzedaqah, pero he aquí tze‘aqah».

Este es un segundo ejemplo de palabras rimadas en Isaías: «el sustento [mash‘en] y el apoyo [mash‘enah]» (3:1). Las dos palabras hebreas —mash‘en y mash‘enah— proceden de la misma raíz, pero la primera es una forma masculina y la segunda, una forma femenina. Por tanto, en este versículo Isaías expresa artísticamente lo mismo dos veces mediante el empleo de ambas formas. Una traducción literal sería: «el apoyo [masculino] y el apoyo [femenino]».

Otros ejemplos de sonidos rimados en Isaías son los siguientes:

  • «Si vosotros no creéis [lo’ ta’aminu], ciertamente no permaneceréis [lo’ te’amenu]» (7:9).
  • «Como destrucción [shod] de parte del Todopoderoso [shaddai]» (13:6).
  • «¿Es este aquel hombre que hacía temblar [margiz] la tierra y estremecía [mar‘ish] los reinos?» (14:16).
  • «El nombre [shem], el remanente [she’ar], el hijo [nin] y el descendiente [nekhed]» (14:22).
  • «Porque las aguas de Dimón [dimon] estarán llenas de sangre [dam]» (15:9).
  • «Damasco dejará de ser ciudad [me ‘ir] y será un montón de ruinas [me ‘i]» (17:1).
  • «El traidor obra traidoramente [haboged boged], y el saqueador saquea [hashoded shoded]» (21:2).
  • «Él ciertamente te hará girar violentamente y te lanzará [tzanof yitznaf tzenefah]» (22:18).
  • «La tierra será enteramente vaciada [hibboq tibboq] y completamente saqueada [hibboz tibboz]» (24:3).
  • «El terror [pachad], el foso [pachat] y la trampa [pach] están sobre ti […]. Quien huya del ruido del terror [pachad] caerá en el foso [pachat], y quien salga de en medio del foso [pachat] será atrapado en la trampa [pach]» (24:17–18).
  • «Un banquete de manjares suculentos [shemanim], un banquete de vinos añejos [shemarim], de manjares suculentos [shemanim] llenos de médula y de vinos añejos [shemarim] bien refinados» (25:6).

A medida que los lectores de Isaías reconocen sus sonidos rimados, la belleza de las rimas capta su atención, produce resonancia en ellos y hace que sus escritos resulten más memorables y poderosos.

Símil (comparación mediante palabras como semejante a o como)

El símil es «una comparación explícita entre una cosa y otra, introducida mediante palabras como “semejante a” o “como”». Su propósito es «producir un efecto brillante». Al igual que las metáforas, los símiles son fáciles de reconocer porque no constituyen afirmaciones objetivas ni son literalmente verdaderos. Además, pueden identificarse porque contienen palabras como semejante a o como —marcadas en negrita en los siguientes ejemplos—. En cuanto a su frecuencia, el símil es la figura retórica más utilizada en el libro de Isaías: contiene aproximadamente 328 símiles, de los cuales 69 son introducidos mediante una expresión equivalente a semejante a y 259 mediante la palabra como. Los símiles comparan dos elementos, como ilustran los siguientes ejemplos:

  • «La hija de Sion ha quedado como una cabaña en una viña» (1:8). Después de la destrucción de la gran ciudad de Jerusalén —«la hija de Sion»—, la ciudad permanece en ruinas y se asemeja más a una cabaña en medio de una viña.
  • «Habríamos sido como Sodoma y semejantes a Gomorra» (1:9). Quien habla aquí —Israel del convenio— se compara con las antiguas ciudades gemelas de Sodoma y Gomorra, destruidas siglos antes debido a su iniquidad.
  • «Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana» (1:18). Tres colores —grana, rojo y carmesí— se comparan con los pecados; sin embargo, mediante la Expiación de Cristo pueden llegar a ser «como la nieve» y «como blanca lana».
  • «Tu pueblo Israel será como la arena del mar» (10:22). Esta expresión recuerda el convenio de Abraham (Génesis 22:17; Abraham 3:14), según el cual los integrantes de la casa de Israel serían tan numerosos como las arenas del mar.
  • «El león comerá paja como el buey» (11:7). Este símil señala las condiciones pacíficas que existirán cuando Cristo regrese a la tierra.
  • «Moab será hollado debajo de él como se pisa la paja en el muladar» (25:10). Los habitantes de Moab son comparados con la paja pisada en un estercolero.
  • «Como el león y el cachorro de león rugen sobre su presa» (31:4). El Señor se compara con un león que ruge y no teme a los pastores. Como un león, el Señor «peleará por el monte Sion» (versículo 4).
  • «Como pastor apacentará su rebaño» (40:11). El Señor es el pastor que protege, alimenta y proporciona agua a Su rebaño (véanse también Salmos 23; 28:9; Jeremías 23:3).
  • «Jehová saldrá como hombre poderoso; despertará el celo como hombre de guerra» (42:13). Jehová es representado como un gran guerrero y un «hombre de guerra» (véase también Éxodo 15:3).
  • «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas» (53:6). Las personas son comparadas con ovejas que se han apartado del Señor.
  • «Pero los malvados son como el mar agitado, que no puede estar quieto y cuyas aguas arrojan cieno y lodo» (57:20). El Señor compara a los malvados con el mar, que permanece continuamente agitado, moviéndose de un lado a otro.

Los símiles de Isaías ayudan a sus lectores a comprender vívidamente las situaciones y relaciones acerca de las cuales profetiza.

Sinécdoque

La figura literaria llamada sinécdoque aparece cuando «se representa un todo nombrando una de sus partes —el género por la especie— o viceversa —la especie por el género—». En Isaías existen cientos de casos de sinécdoque; los siguientes son ejemplos representativos:

  • «Vuestras manos están llenas de sangre» (1:15). Las manos representan a la persona entera.
  • «Porque la boca de Jehová lo ha dicho» (1:20; véase también 40:5). Aunque es la boca la que habla, representa la totalidad del propósito del Señor.
  • «Sus espadas […] y sus lanzas» (2:4). Las espadas y las lanzas representan toda clase de armas de guerra.
  • «Moler el rostro de los pobres» (3:15). La expresión los pobres se refiere a la totalidad de las personas que viven en la pobreza y a todas sus circunstancias.
  • «Siria se ha confederado con Efraín» (7:2). Tanto Siria como Efraín se refieren a los habitantes de esos países y no a los territorios mismos. Efraín representa a las diez tribus del Reino del Norte.
  • «Tierra de pan» (36:17). El pan representa toda clase de alimentos o una abundancia de ellos.
  • «Gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas» (51:11). La cabeza representa a la persona entera que recibirá ese gozo.
  • «¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas!» (52:7). Los pies representan a la persona entera: el mensajero de buenas nuevas que recorre diferentes lugares proclamando el Evangelio.
  • «El brazo de Jehová» (53:1). El brazo —el poder del Señor— representa a la persona entera.
  • «Año agradable […] día de venganza» (61:2; véase también 63:4). Año no significa exactamente 365 días, ni día representa veinticuatro horas; estos períodos de tiempo se utilizan para demostrar que el favor de Dios dura mucho más que Su venganza.
  • «Toda carne vendrá a adorar delante de mí» (66:23). Toda carne representa a la totalidad de la humanidad.

Mediante el uso de la sinécdoque, Isaías invita a sus lectores a pensar de una manera diferente acerca de términos e ideas que posiblemente ya conocen y ante los cuales podrían ser menos receptivos. Las imágenes y el razonamiento necesarios para reconocer una parte como representación del todo ayudan a sus lectores a contemplar sus enseñanzas desde una perspectiva diferente.

Palabras sinónimas

Esta figura, también llamada «sinonimia», consiste en agrupar varios sinónimos o palabras de significado semejante. Burton explica que su propósito es «ampliar o explicar un tema o término determinado». También señala que la acumulación de sinónimos produce «una clase de repetición que aporta fuerza emocional o claridad intelectual». Isaías utilizó sinónimos a lo largo de su texto. Por ejemplo, Isaías 1:4 presenta un conjunto de palabras sinónimas —pecadora, iniquidad, malhechores y corruptores— y lo combina con otro conjunto de términos semejantes: nación, pueblo, descendencia e hijos. El siguiente pasaje de Isaías presenta cinco palabras de significado semejante —marcadas en negrita—:

«Y muchos de ellos tropezarán, caerán, serán quebrantados, serán enlazados y serán apresados» (8:15; véase también 28:13).

Isaías 2:11–17 presenta doce términos sinónimos que describen el orgullo excesivo de la humanidad: altivos —dos veces—, soberbia —dos veces—, orgulloso, elevado —tres veces—, alto —tres veces— y altivez. Obsérvese otro conjunto de sinónimos en el mismo pasaje: Isaías declara que, debido a su orgullo, los seres humanos serán abatidos, humillados —dos veces—, rebajados y empequeñecidos (véanse los versículos 11, 17). Mediante un estribillo repetido dos veces, Isaías demuestra que, al final, «solo Jehová será exaltado en aquel día» (versículo 17). Pueden encontrarse otros ejemplos de palabras sinónimas en Isaías 1:6; 22:25; 24:1; 25:12 y muchos otros pasajes. Todos ellos aportan claridad a los lectores de Isaías.

Tríadas (o agrupaciones de tres)

En su comentario sobre Isaías 40–66, Shalom Paul presenta diversas formas literarias utilizadas por Isaías, entre ellas las tríadas. Paul afirma que estas —también llamadas «regla de tres»— se emplean «con el propósito de dar énfasis». Entre sus ejemplos se encuentran las partículas hebreas ke —«como»—, ki —«porque»—, gam lo’ —«sí, no»—, ’af —«sí»—, ’af ’ayin —«sí, no hay ninguno»—, ’af bal —«sí, no»—, ‘elleh —«estos»— y mi —«quién»—. En la siguiente sección he añadido varios ejemplos, entre ellos algunos de Isaías 1–39. Obsérvese que he incluido las partículas hebreas y las he marcado en cursiva.

Isaías utilizó tres veces ’af ’ayin —«sí, no hay ninguno»—:

«Sí [’af], no hay nadie [’ayin] que muestre; sí [’af], no hay nadie [’ayin] que declare; sí [’af], no hay nadie [’ayin] que oiga vuestras palabras» (41:26).

Isaías utilizó tres veces ’af —«sí»—:

«Sí [’af], he hablado; sí [’af], haré que suceda; como lo he determinado, sí [’af], lo haré» (46:11; traducción del autor).

Isaías utilizó tres veces gam lo’ —«sí, no»—:

«Sí [gam], no oíste [lo’]; sí [gam], no supiste [lo’]; sí [gam], desde entonces tu oído no [lo’] estaba abierto» (48:8).

Isaías utilizó tres veces ki —«porque»—:

  • «Porque [ki] estoy perdido; porque [ki] soy hombre de labios impuros […], porque [ki] han visto mis ojos al Rey» (6:5).
  • «Porque [ki] habéis dicho: Hemos hecho convenio con la muerte […]; cuando [ki] pase el azote desbordante, no llegará hasta nosotros, porque [ki] hemos puesto la mentira por nuestro refugio» (28:15).
  • «Que [ki] su lucha ha terminado; que [ki] su iniquidad ha sido perdonada, porque [ki] de la mano de Jehová ha recibido el doble por todos sus pecados» (40:2).

Isaías utilizó tres veces la preposición ke —«como»—:

  • «Como [ke] el fuego […], como [ke] la podredumbre […], como [ke] el polvo» (5:24).
  • «¿No es Calno como [ke] Carquemis? ¿No es Hamat como [ke] Arfad? ¿No es Samaria como [ke] Damasco?» (10:9).
  • «Como [ke] el estruendo de muchas aguas […], como [ke] el tamo […] y como [ke] algo que rueda» (17:13).
  • «Como [ke] escondedero […], como [ke] ríos […], como [ke] la sombra» (32:2).
  • «Como [ke] un rollo […], como [ke] cae la hoja […], como [ke] cae el higo» (34:4).
  • «Como [ke] una gota de un cubo […], como [ke] el polvo menudo […], como [ke] algo insignificante» (40:15).
  • «Como [ke] langostas […], como [ke] una cortina […], como [ke] una tienda» (40:22).
  • «Como [ke] mi mensajero […], como [ke] el que es perfecto […], como [ke] el siervo de Jehová» (42:19).
  • «Como [ke] humo […], como [ke] una vestidura […], de igual manera [ke]» (51:6).
  • «Según [ke] […], según [ke] […], según [ke]» (63:7).

Isaías utilizó tres veces la expresión ’af bal —«sí, no»—:

«Sí [’af], no [bal] serán plantados; sí [’af], no [bal] serán sembrados; sí [’af], su tronco no [bal] echará raíces en la tierra» (40:24).

Isaías utilizó tres veces el demostrativo ‘elleh —«estos»—:

  • «Estos [‘elleh] vendrán […], estos [‘elleh] del norte […], estos [‘elleh] de la tierra de Sinim» (49:12).
  • «¿Quién me engendró estos [‘elleh] […] y quién crio a estos [‘elleh]? […]. Estos [‘elleh], ¿dónde estaban?» (49:21).

Isaías utilizó tres veces el interrogativo mi —«quién»—:

«¿Quién [mi] contenderá conmigo? […]. ¿Quién [mi] es mi adversario? […]. ¿Quién [mi] es el que me condenará?» (50:8–9).

Atenuación

En ocasiones llamada lítote o meiosis, la atenuación es una figura literaria que se utiliza «para transmitir la impresión de que algo tiene menor tamaño o importancia de lo que realmente posee». Un ejemplo de atenuación aparece en Isaías 7. En el primer versículo de ese capítulo, se identifica a Peka como rey de Israel; sin embargo, obsérvese que el Señor se refiere a él solamente como «el hijo de Remalías» en los versículos 4 y 5. Debido a que Peka usurpó el trono de Pekaía (véase 2 Reyes 15:25), el reino no le pertenecía legítimamente. Esta atenuación deliberada —la decisión de no utilizar el nombre «Peka»— demuestra su falta de verdadera autoridad real y su escasa importancia dentro del relato; el personaje más importante no es otro que Emanuel (véase Isaías 7:1–14).

Un segundo ejemplo de atenuación se encuentra en Isaías 40:15, donde el Señor compara naciones poderosas con una gota de agua y partículas de polvo: «He aquí, las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo y como menudo polvo en la balanza; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo». Un tercer ejemplo aparece en Isaías 41:14, donde la casa de Jacob es comparada con un gusano. Esta comparación se presenta en contraste con la grandeza de Jehová, quien es nuestro ayudador y Redentor: «No temas, gusano de Jacob, vosotros los pocos de Israel; yo te ayudaré, dice Jehová, y tu Redentor, el Santo de Israel». Un cuarto ejemplo aparece en Isaías 10:7: «En su corazón está destruir y exterminar no pocas naciones». En este versículo, la expresión «no pocas» significa «una gran cantidad» de naciones.

Como destacan estos ejemplos, la atenuación suele utilizarse en Isaías para enfatizar la importancia de ciertas cosas mediante su contraste con otras que parecen insignificantes. Esto permite que sus lectores comprendan mejor determinados conceptos espirituales.

Descripción gráfica

El libro de Isaías utiliza frecuentemente palabras descriptivas que forman una imagen gráfica o detallada para sus lectores. Bullinger denomina este momento descriptivo «descripción gráfica» y lo define como «la representación visible de objetos o acciones mediante palabras». Bullinger proporciona los siguientes ejemplos: Isaías 1:6–9; 1:11–15; 5:26–30; 34; 44:9–17; 46:6–7; 53.

En uno de los ejemplos de descripción gráfica de Isaías, la casa de Israel es representada como una persona físicamente enferma y con heridas que no han recibido tratamiento: «Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino heridas, contusiones y llagas infectadas; no han sido curadas, ni vendadas ni suavizadas con aceite» (1:6). Otro ejemplo se centra en la imagen de un carpintero dentro de su taller, utilizando distintas herramientas —regla, cordel, cepillos y compás— mientras fabrica un ídolo: «El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás y lo hace en forma de hombre, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa» (44:13).

Estas descripciones gráficas permiten que Isaías capte la atención de sus lectores y la concentre en detalles que se relacionan directamente con ellos.

Conclusión

He examinado brevemente cuarenta y cuatro recursos literarios y figuras retóricas presentes en el texto de Isaías, entre ellos los recursos más frecuentes, como la metáfora, la personificación, la sinécdoque, la metonimia, las preguntas retóricas y el símil. Por una parte, cada recurso literario empleado por Isaías constituye un elemento significativo que esclarece su mensaje sagrado. Por otra, algunos de esos recursos son difíciles de comprender, especialmente para los lectores modernos que quizá no sepan cómo interpretarlos o entenderlos. Sin duda, los recursos literarios de Isaías pueden representar un verdadero desafío para muchas personas. Sin embargo, con la ayuda del Espíritu Santo y mediante mucho estudio y esfuerzo, los lectores pueden superar ese desafío.

Estos diversos recursos literarios demuestran que Isaías era un maestro de la retórica y un extraordinario artífice de las palabras, que presentaba la palabra de Dios de una manera elocuente, persuasiva y poderosa. Sin embargo, Isaías no era simplemente un escritor talentoso: era profeta y vidente de Dios. No escribió por su propio poder; sus profecías surgieron cuando el Espíritu Santo le habló y le reveló la palabra de Dios. Como escribió Pedro: «Porque la profecía nunca fue dada por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo» (2 Pedro 1:21).

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