Escudriñad diligentemente las palabras de Isaías


La poesía de Isaías

Cómo superar el obstáculo 1


El libro de Isaías presenta desafíos particulares que pueden desalentar y disuadir a algunas personas de leerlo y comprenderlo. De hecho, a lo largo de muchos años enseñando Isaías a diferentes grupos —tanto al público general como a eruditos—, he observado que las personas suelen expresar frustración porque resulta muy difícil comprenderlo. Estoy de acuerdo en que, al principio, las palabras de Isaías pueden parecer abrumadoras; por esa razón, en este capítulo me propongo ayudar a superar uno de los obstáculos para comprender Isaías: su poesía.

La mayor parte del libro de Isaías está compuesta por una poesía antigua y compleja. El libro contiene decenas de poemas, y cada uno de ellos puede estar formado por numerosos paralelismos de dos líneas que funcionan en conjunto para recalcar una enseñanza o una profecía. En total, existen más de mil paralelismos de dos líneas en Isaías. Debido al conocimiento contextual necesario para comprenderlos, la poesía de Isaías representa un desafío para quienes procuran entenderla.

A primera vista, las figuras literarias que emplea Isaías parecen convertir su libro en una obra «cerrada», como si los lectores necesitaran una contraseña secreta o una clave especial para comprender su contenido. Sin embargo, abrir este libro cerrado simplemente requiere prácticas como el estudio serio, la dedicación de tiempo y la atención a las impresiones del Espíritu Santo.

Cómo comprender la poesía de Isaías: los paralelismos poéticos

James L. Kugel señala que el paralelismo poético es «la característica fundamental de los cánticos bíblicos y, en realidad, de la mayoría de los dichos, proverbios, leyes, lamentos, bendiciones, maldiciones, oraciones y discursos que se encuentran en la Biblia». Los ejemplos de paralelismo se cuentan por millares en las obras poéticas —como Salmos, Proverbios, Isaías y otros libros bíblicos—, y solamente el libro de Isaías contiene más de mil casos. En algunas ocasiones, como sucede en Proverbios e Isaías, capítulos enteros están compuestos exclusivamente por paralelismos poéticos de dos líneas.

El libro de Isaías está formado por decenas de poemas; un solo poema puede contener numerosos paralelismos que funcionan en conjunto para recalcar el tema —o los temas— que el profeta desea destacar. Por ejemplo, Isaías 1:2–31 constituye un poema extenso compuesto por aproximadamente cuarenta y seis paralelismos. Al igual que numerosos ejemplos de poesía moderna, la poesía de Isaías posee belleza y tiene el poder de influir en nuestras emociones y nuestra sensibilidad. Sin embargo, la poesía de Isaías posee un carácter y un método de expresión diferentes de los de la poesía moderna, que en ocasiones emplea esquemas de rima y otros recursos particulares. Además, la poesía de Isaías tiene un propósito diferente: constituye Escritura canonizada, revelada por el Señor mediante el Espíritu Santo (véase 2 Pedro 1:19–21).

Entonces, ¿qué es un paralelismo? Por lo general, un paralelismo consta de dos líneas, cada una de las cuales contiene características o expresiones que son paralelas o se corresponden con las de la otra. En un paralelismo de dos líneas, la primera presenta una verdad importante y la segunda amplía, reafirma o destaca la verdad expresada en la primera. Podríamos decir que esas dos líneas son paralelas entre sí —de ahí la expresión «paralelismo poético»— o que se corresponden de alguna manera. Además, las dos líneas de un paralelismo se encuentran unidas temáticamente de manera coherente. Según Kugel, no se espera que la segunda línea sea —ni se la considera— una simple repetición de la primera mitad, sino que tiene como propósito «añadir algo, con frecuencia especificando, definiendo o ampliando el significado y, al mismo tiempo, remitiendo nuevamente» a la primera.

Por ejemplo, en el paralelismo «Oíd, cielos, y escucha tú, tierra» (Isaías 1:2), oíd es paralelo a escucha, y tierra es paralelo a cielos. De ese modo, el profeta presenta sus ideas en la primera línea y luego las reorganiza en la segunda. Esa reorganización puede servir para destacar las palabras de la primera línea, ampliar su significado, darles mayor énfasis o añadir más conocimiento y luz.

El paralelismo poético hebreo no era un simple recurso literario; tenía un propósito superior. Los profetas y poetas creaban paralelismos para enseñar doctrinas importantes acerca del Señor; de Su carácter, Sus atributos divinos y Sus cualidades; de Su obra entre personas, familias, pueblos y naciones; y de muchos otros temas. Cuando comprendemos esta forma de poesía, Isaías y otros textos de las Escrituras se vuelven más comprensibles y significativos. En un paralelismo, ambas líneas tienen la misma importancia.

Isaías escribió poesía de una manera magistral y artística que posiblemente no tenga equivalente en la historia. En total, incluyó más de 1100 paralelismos en sus escritos; un estudio profundo de los paralelismos de Isaías podría requerir toda una vida. A medida que aprendamos a apreciar los paralelismos de sus escritos, comprenderemos mejor sus palabras, especialmente aquellas que se relacionan con Jesucristo y Su Expiación.

Los paralelismos de Isaías: una variedad de configuraciones

Isaías presentó sus paralelismos mediante diversas configuraciones (véase la tabla 6.1). La gran mayoría de sus paralelismos de dos líneas pueden clasificarse como paralelismos sinónimos, antitéticos o emblemáticos. En la tabla 6.1 he definido brevemente cada una de estas estructuras paralelísticas. Obsérvese también la breve definición de quiasmo, que se analizará con mayor profundidad más adelante en este capítulo.

Tabla 6.1. Definiciones de los paralelismos poéticos

Estructura

Definición

Paralelismo sinónimo

Las dos líneas contienen sinónimos, es decir, palabras que significan lo mismo o casi lo mismo, como pueblo y personas, cerrar y clausurar, o casa y hogar.

Paralelismo antitético

Las dos líneas contienen elementos opuestos: palabras que expresan oposición o contraste, como hombre y mujer, día y noche, o bueno y malo.

Paralelismo emblemático

Una o ambas líneas contienen palabras o temas emblemáticos —simbólicos—, incluidos símiles, metáforas, personificaciones y otros recursos semejantes.

Quiasmo

Paralelismo en forma de espejo, o presentación de una serie de palabras o ideas seguida de una segunda serie de palabras o ideas semejantes, pero en orden inverso; por ejemplo: mujer, hombre, hombre, mujer; o árbol, río, río, árbol.

Las siguientes categorías detalladas de paralelismos y los ejemplos de sus configuraciones servirán para presentar este fenómeno poético al lector. Debe tenerse en cuenta que presento ejemplos representativos y no una lista completa de todos los paralelismos del libro de Isaías.

Paralelismos sinónimos

En esta sección he incluido cinco ejemplos de paralelismos que contienen sinónimos —o palabras de significado semejante— en las dos líneas de la poesía de Isaías:

Israel no conoce,
mi pueblo no entiende (1:3).

En este paralelismo de dos líneas, Israel es paralelo a mi pueblo, y no conoce es equivalente a no entiende.

Toda cabeza está enferma,
y todo corazón desfallecido (1:5).

En este paralelismo de dos líneas, toda cabeza se corresponde con todo corazón —puesto que tanto la cabeza como el corazón son partes del cuerpo—, y enferma es paralelo a desfallecido.

Vuestra tierra está desolada,
vuestras ciudades consumidas por el fuego (1:7).

Este paralelismo de dos líneas contiene términos geográficos correspondientes —tierra y ciudades—, así como expresiones que describen destrucción —desolada y consumidas por el fuego—.

Obsérvese que algunos de los paralelismos de Isaías son muy breves y constan solamente de dos o tres palabras, como lo demuestra el siguiente ejemplo:

Lavaos,
limpiaos (1:16).

Otros paralelismos están compuestos por oraciones más extensas:

Porque os avergonzarán las encinas que amasteis,
y os abochornarán los huertos que escogisteis (1:29).

Paralelismos antitéticos o de elementos opuestos

Isaías también escribió paralelismos que contienen elementos opuestos, llamados paralelismos antitéticos. Por ejemplo:

Si queréis y obedecéis, comeréis lo bueno de la tierra;
pero si rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos por la espada (1:19–20).

En este ejemplo, Isaías contrapone términos o ideas en las dos líneas: queréis y obedecéis en la primera línea se opone a rehusáis y sois rebeldes en la segunda; asimismo, comeréis lo bueno de la tierra contrasta con seréis consumidos por la espada.

El siguiente es otro ejemplo de un paralelismo que contiene elementos opuestos:

He aquí, mis siervos cantarán por el júbilo del corazón,
pero vosotros […] aullaréis por el quebrantamiento del espíritu (65:14).

En este pasaje, cantarán se opone a aullaréis, y júbilo del corazón contrasta con quebrantamiento del espíritu.

Paralelismos emblemáticos

Muchos de los paralelismos de Isaías presentan diversas formas simbólicas —o emblemáticas—, entre ellas ejemplos de implicación, metáfora, metonimia, personificación, símil y sinécdoque; de ahí el nombre «paralelismo emblemático».

En los paralelismos de dos líneas de Isaías existen decenas de ejemplos de paralelismo emblemático, pero en esta sección presentaré solamente dos. El primer ejemplo contiene los dos términos metafóricos viña y planta, uno en cada línea:

Porque la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel,
y los hombres de Judá, su planta deleitosa (5:7).

El segundo ejemplo presenta dos símiles —comparaciones que emplean palabras como semejante a o como para comparar simbólicamente dos cosas diferentes—, uno en cada línea:

Habríamos sido como Sodoma,
y semejantes a Gomorra (1:9).

Este paralelismo contiene tres elementos correspondientes: la repetición de la frase habríamos sido; las unidades paralelas como y semejantes a; y la referencia a las dos ciudades, Sodoma y Gomorra, ambas destruidas a causa de su iniquidad.

Además de las tres categorías principales —paralelismo sinónimo, paralelismo antitético y paralelismo emblemático—, existen diversas subcategorías de paralelismos, todas las cuales contienen elementos sinónimos, antitéticos o emblemáticos. A continuación, presento algunos ejemplos.

Paralelismos con palabras o frases idénticas

Cuando Isaías construía paralelismos, en ocasiones utilizaba palabras o frases idénticas en las dos líneas. Por ejemplo, en el siguiente paralelismo, el profeta repite la frase «aumentaste la nación», lo cual sirve para destacar las palabras reiteradas:

Aumentaste la nación, oh Jehová,
aumentaste la nación; te hiciste glorioso (26:15).

En el siguiente ejemplo, las palabras decid: Conspiración se repiten al final de las líneas:

No digáis: Conspiración,
a todas las cosas a las que este pueblo llama conspiración (8:12).

Paralelismos con correspondencia de género

Isaías presenta varios paralelismos en los que se emparejan ambos géneros. En el primer ejemplo, hijos se empareja con hijas, y las palabras en brazos son paralelas a sobre hombros. En el segundo ejemplo, el nombre Abraham se empareja con Sara, y las palabras vuestro padre son paralelas a que os dio a luz.

Y traerán a tus hijos en brazos,
y tus hijas serán llevadas sobre hombros (49:22).

Mirad a Abraham, vuestro padre,
y a Sara, que os dio a luz (51:2).

Paralelismos con preguntas retóricas

Isaías empleó preguntas retóricas en varios paralelismos, como lo demuestra el siguiente ejemplo:

¿No has sabido?
¿No has oído? (40:28).

En otro ejemplo, cada línea del paralelismo comienza con el pronombre interrogativo quién, utilizado para introducir cada pregunta retórica. Además, oído en la primera línea es paralelo a visto en la segunda, y cosa semejante en la primera línea es paralelo a tales cosas en la segunda.

¿Quién oyó cosa semejante?
¿Quién vio tales cosas? (66:8).

Paralelismos que muestran progresión

Varios paralelismos de los escritos de Isaías muestran una progresión de significado desde la primera línea hasta la segunda. En un ejemplo, Isaías presenta la escena de un tribunal, en la cual el Señor primero se levanta para defender la causa del pueblo y después para juzgarlo:

Jehová se levanta para litigar,
y está para juzgar a los pueblos (3:13).

Paralelismos numéricos

En los paralelismos poéticos, los números se corresponden cuando se repite el mismo número dentro del pasaje —cincuenta/cincuenta, mil/mil, etc.— o cuando se presenta una secuencia en la que el segundo número es mayor que el primero. Un ejemplo aparece en Isaías 17:6, donde la primera línea contiene dos o tres y la segunda, cuatro o cinco:

Dos o tres frutos en lo alto de la rama más elevada,
cuatro o cinco en sus ramas fructíferas más externas (17:6).

Paralelismos con relación resultativa

En ocasiones, un paralelismo presenta una relación de causa y resultado entre sus dos líneas. Un ejemplo de Isaías declara que una virgen concebiría y posteriormente daría a luz un hijo. La primera línea profetiza una concepción y la segunda anuncia el resultado de esa concepción: el nacimiento de un hijo.

He aquí que una virgen concebirá,
y dará a luz un hijo y llamará su nombre Emanuel (7:14).

Paralelismos con listas

En ocasiones, Isaías presenta listas de elementos mediante varios paralelismos. Los siguientes dos paralelismos enumeran cuatro partes del cuerpo: ojos, oídos, corazón y lengua:

Y no se ofuscarán los ojos de los que ven,
y los oídos de los que oyen escucharán.
El corazón de los imprudentes entenderá el conocimiento,
y la lengua de los tartamudos hablará con claridad (32:3–4).

De manera semejante, Isaías 11:6–8 enumera trece animales mediante cuatro paralelismos diferentes: lobo, cordero, leopardo, cabrito, becerro, leoncillo, animal cebado, vaca, osa, león, buey, áspid y víbora.

Paralelismos lingüísticos y gramaticales

Otra categoría comprende los paralelismos relacionados específicamente con la lingüística y la gramática. Los escritos de Isaías incluyen numerosas configuraciones paralelísticas relacionadas con el idioma hebreo, tales como estructuras paralelas en su lingüística, gramática, sintaxis, semántica, fonología y significado léxico. Como explica Adele Berlin: «El paralelismo puede considerarse un fenómeno lingüístico que comprende equivalencias o contrastes lingüísticos que pueden manifestarse en el nivel de una palabra, una línea o secciones más extensas del texto. En su mayor parte, el paralelismo bíblico funciona en el nivel de la línea». Muchos eruditos han estudiado y escrito acerca de estos tipos de paralelismo.

El Antiguo Testamento contiene miles de paralelismos y, como escribe Berlin: «Debido a que existen posibilidades infinitas para activar equivalencias lingüísticas, también existen posibilidades infinitas para construir paralelismos. Ningún paralelismo es “mejor” ni “más completo” que otro. Cada uno se construye para su propio propósito y contexto. El recurso del paralelismo es extraordinariamente flexible, y sus capacidades expresivas y su atractivo son enormes, como descubrieron hace mucho tiempo los poetas del antiguo Cercano Oriente».

Para los propósitos del presente volumen, simplemente presentaré algunos paralelismos lingüísticos y gramaticales de Isaías que servirán para ilustrar esta categoría.

Paralelismos gramaticales

Algunos paralelismos presentan diversos elementos gramaticales que se corresponden entre sí. En otras palabras, Isaías puede utilizar formas gramaticales iguales o semejantes —por ejemplo, sustantivos, verbos, adjetivos y preposiciones— en las líneas correspondientes. Berlin escribe: «El aspecto gramatical del paralelismo —la equivalencia o el contraste gramatical— es uno de los aspectos fundamentales del paralelismo bíblico». En Isaías existen numerosos ejemplos de paralelismos gramaticales. Una vez más, presento ejemplos representativos y no una lista completa de todos los paralelismos de este tipo en Isaías.

Paralelismos con sustantivos masculinos y femeninos

En la gramática hebrea, los sustantivos son femeninos o masculinos, una distinción que se pierde en la traducción inglesa. Obsérvese en el siguiente ejemplo que, en hebreo, los sustantivos polvo y hojarasca son masculinos, mientras que espada y arco son femeninos. Estas palabras se presentan siguiendo un patrón particular: cada línea contiene un sustantivo masculino seguido de uno femenino, como se indica entre corchetes:

Los entregó como polvo [masculino] a su espada [femenino],
y como hojarasca arrastrada [masculino] a su arco [femenino] (41:2).

Además de las correspondencias de género del ejemplo anterior, existe una relación entre las pequeñas partículas que lleva el viento —polvo y hojarasca arrastrada— y las armas —espada y arco—.

En otro ejemplo, Isaías emplea un paralelismo semejante, pero el sustantivo femenino aparece primero y después lo sigue el sustantivo masculino:

Así dice Jehová, el que abre camino [femenino] en el mar [masculino],
y senda [femenino] en las aguas impetuosas [masculino] (43:16; cursiva agregada).

Paralelismos con un orden específico de palabras

Isaías organiza varios paralelismos siguiendo un orden gramatical —o sintáctico— particular, en el que ciertos aspectos gramaticales de la primera línea se corresponden con los de la segunda. Por ejemplo, cada una de las dos líneas del siguiente pasaje contiene los mismos elementos gramaticales correspondientes: imperativo —oíd, escuchad—, objeto —la palabra de Jehová, la ley de nuestro Dios— y sujeto —gobernantes de Sodoma, pueblo de Gomorra—:

Oíd la palabra de Jehová, gobernantes de Sodoma;
escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra (1:10).

En el siguiente ejemplo, cada línea —en el texto hebreo— presenta el sujeto, la partícula negativa y el verbo:

Israel no conoce,
mi pueblo no entiende (1:3).

Paralelismos que contienen raíces verbales hebreas idénticas

Por ejemplo, el verbo hebreo ’khl aparece en el siguiente pasaje, primero como verbo activo en la primera línea —«comeréis»— y después como verbo pasivo en la segunda —literalmente «seréis comidos», traducido como «seréis consumidos» en la versión del rey Santiago—:

Si queréis y obedecéis, comeréis [’khl] lo bueno de la tierra;
pero si rehusáis y sois rebeldes, seréis consumidos [’khl] por la espada (1:19–20; cursiva agregada).

El siguiente es otro ejemplo de verbos correspondientes en voz activa y pasiva:

¡Ay de ti, que saqueas [verbo activo],
aunque tú no fuiste saqueado [verbo pasivo]! (33:1; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen diferentes flexiones de una misma raíz verbal hebrea

Como aquel a quien su madre consuela [tercera persona femenina singular],
así os consolaré [primera persona común singular] yo (66:13; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen un adjetivo demostrativo singular frente a uno plural

¿Quién oyó tal cosa? [hebreo zo’t, singular].
¿Quién vio tales cosas? [hebreo ’elleh, plural] (66:8; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen un verbo singular frente a uno plural

Todo valle será alzado [singular],
y todo monte y collado serán bajados [plural] (40:4; cursiva agregada; véase también 2:4).

Paralelismos que contienen adjetivos antitéticos

Por ejemplo, breve aparece en la primera línea y grandes en la segunda. Obsérvese también que, para dar énfasis, «breve» en hebreo está en singular y «grandes» está en plural:

Por un breve momento te abandoné,
pero con grandes misericordias te recogeré (54:7; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen una declaración afirmativa frente a una negativa

Por ejemplo, en la primera línea aparece una declaración afirmativa y en la segunda, una negativa:

El sol se oscurecerá al salir,
y la luna no hará resplandecer su luz (13:10; cursiva agregada).

Y vuestro convenio con la muerte será anulado,
y vuestro acuerdo con el Seol no permanecerá (28:18; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen la misma raíz verbal, pero diferentes conjugaciones hebreas

Pero los malvados son como el mar agitado [hebreo garash, conjugación nifal],
que no puede estar quieto y cuyas aguas arrojan [hebreo garash, conjugación qal] cieno y lodo (57:20; cursiva agregada; véase también 66:13, conjugaciones piel y pual).

Paralelismos que contienen verbos perfectos e imperfectos —hebreo qtl/yqtl— de una misma raíz

Entonces su yugo se apartará [perfecto, hebreo sur] de sobre ellos,
y su carga se apartará [imperfecto, hebreo sur] de sobre sus hombros (14:25; cursiva agregada; véase también 60:16).

Paralelismos que contienen adjetivos femeninos y masculinos de una misma raíz

¿Nacerá una tierra en un [adjetivo masculino en hebreo] día?
¿Nacerá una nación en un [adjetivo femenino en hebreo] momento? (66:8; English Standard Version; cursiva agregada).

Paralelismos que contienen un sustantivo singular frente a uno plural en las dos líneas

Él confirma la palabra de su siervo [singular],
y cumple el consejo de sus mensajeros [plural] (44:26; cursiva agregada).

Paralelismos que presentan un contraste en el modo gramatical

¿Hay otro Dios fuera de mí? [oración interrogativa].
No hay otra Roca; no conozco ninguna [oración declarativa] (44:8).

Obsérvese que la respuesta implícita a la pregunta de la primera línea es negativa y que la respuesta explícita de la segunda también lo es.

Paralelismos que contienen preguntas retóricas seguidas de sus respuestas

En el siguiente ejemplo aparecen dos preguntas retóricas seguidas por tres respuestas correctas:

¿Quién lo anunció desde el principio para que lo sepamos,
o desde antes para que digamos: Es justo? [dos preguntas retóricas].
Ciertamente, no hay quien anuncie;
ciertamente, no hay quien proclame;
ciertamente, no hay quien oiga vuestras palabras [tres respuestas] (41:26).

Paralelismos semánticos

Los paralelismos semánticos se relacionan con el significado de palabras específicas y con la manera en que estas se utilizan en las dos líneas paralelas. La semántica es una categoría bastante amplia que puede ocuparse del sentido de una palabra, su significado léxico —es decir, el significado que aparece en el diccionario— o la relación existente entre dos palabras o frases. Por ejemplo, en el siguiente paralelismo se pueden estudiar los significados de las palabras misericordia y verdad, y la manera en que esos significados funcionan juntos:

Y se dispondrá el trono en misericordia,
y sobre él se sentará en verdad (16:5).

Un segundo ejemplo:

El buey conoce a su dueño,
y el asno el pesebre de su señor (1:3).

En este caso, buey y asno están relacionados semánticamente. ¿Por qué utilizó Isaías esas dos palabras juntas en lugar de emparejar buey —o asno— con otro animal, como un cordero, un gato, una cabra o un león?

Paralelismos fonológicos

Los paralelismos fonológicos se relacionan con las «equivalencias sonoras» o los sonidos semejantes que aparecen en un paralelismo. Una fuente académica define este fenómeno como «cualquier tipo de eco entre palabras […] —por ejemplo, asonancia, consonancia, aliteración, etc.—». Los sonidos semejantes de la Biblia hebrea funcionan de una manera diferente de las rimas de la poesía inglesa, que con frecuencia presenta rimas al final de los versos con propósitos métricos. En cambio, las rimas en hebreo pueden aparecer en cualquier parte del versículo, y «el propósito de esas rimas internas o intermedias es más retórico que métrico». Lamentablemente para quienes no hablan hebreo, las equivalencias sonoras existen solamente en ese idioma y no pueden trasladarse plenamente a otras lenguas, como el inglés o el español.

El siguiente ejemplo de equivalencias sonoras en Isaías ilustra los paralelismos fonológicos:

Esperaba juicio [mishpat], pero he aquí opresión [mispach];
justicia [tzedaqah], pero he aquí clamor [tze‘aqah] (5:7).

Las palabras en cursiva proceden del hebreo, pero están escritas con caracteres latinos. En este pasaje, las palabras hebreas traducidas como «juicio» y «opresión» tienen sonidos semejantes, al igual que las palabras «justicia» y «clamor». Obsérvese la belleza y el poder de las palabras de Isaías cuando se expresan con sus sonidos originales: el Señor «esperaba mishpat, pero he aquí mispach; tzedaqah, pero he aquí tze‘aqah».

Los siguientes son otros dos ejemplos de equivalencias sonoras en la poesía de Isaías:

Cuyo fuego [’or lo] está en Sion,
y cuyo horno [tannur lo] está en Jerusalén (31:9, English Standard Version).

¿Quién midió las aguas [mayim] con el hueco de su mano,
y calculó los cielos [shamayim] con su palmo? (40:12).

En el segundo ejemplo, el versículo no solamente presenta el par sonoro mayim y shamayim, sino que también contiene los siguientes elementos quiásticos:

A — midió
  B — el hueco de su mano
    C — las aguas [mayim]
    C — los cielos [shamayim]
  B — el palmo
A — calculó

Obsérvese que los elementos quiásticos son evidentes en el texto hebreo, pero no en la versión del rey Santiago.

Estos ejemplos de paralelismo demuestran la gran variedad de configuraciones existentes en los escritos de Isaías. Hay muchas otras estructuras que no se mencionan aquí, y es muy probable que los estudiantes de Isaías continúen descubriendo configuraciones adicionales durante los próximos años y décadas.

¿Por qué empleó Isaías paralelismos?

Podríamos preguntarnos: ¿por qué Isaías —y muchos otros profetas y autores del Antiguo Testamento— compuso tantas de sus palabras y profecías en forma de paralelismo? Existen muchas razones posibles. Una de ellas es que los paralelismos de dos líneas de la literatura hebrea antigua servían para diversos propósitos: destacar una doctrina o enseñanza, favorecer el aprendizaje y la memorización, facilitar el canto y la comprensión oral, y conservar la antigua y sagrada tradición de presentar la palabra de Dios en forma poética. Además, la poesía inspirada presenta doctrinas importantes acerca del Señor, Su carácter, Sus atributos y cualidades divinas; Su obra entre personas, familias, pueblos y naciones; y muchos otros temas.

Berlin lo resume de esta manera: «El paralelismo, entonces, consiste en una red de equivalencias o contrastes que comprende numerosos aspectos y niveles del lenguaje. Además, mediante esas equivalencias y esos contrastes lingüísticos, el paralelismo dirige la atención hacia sí mismo y hacia el mensaje que transmite. El paralelismo encarna la función poética, y la función poética intensifica la atención que se presta al mensaje».

El quiasmo: una categoría especial de paralelismo

Además de los diversos paralelismos analizados anteriormente, existe otra categoría denominada quiasmo. Este recurso poético consiste en un paralelismo invertido o reflejado; es decir, en la presentación de una serie de palabras o ideas seguida de una segunda presentación de palabras o ideas semejantes, pero en orden inverso. En el Antiguo Testamento aparecen cientos de quiasmos de diferentes extensiones, y solamente en el libro de Isaías existen aproximadamente cien (véase el Apéndice 1: Lista representativa de quiasmos en el libro de Isaías).

Isaías fue excepcionalmente artístico y creativo al formular sus quiasmos. Escribió quiasmos breves, compuestos por apenas cuatro términos, y otros que abarcan varias líneas. Escribió quiasmos que incluían palabras clave, pares de palabras —sinónimas y antitéticas—, nombres propios, sustantivos y verbos. También escribió diversos quiasmos centrados en aspectos gramaticales, que incluían paralelismos en sus configuraciones sintácticas, estructurales o temáticas. Lundbom resumió así el concepto básico del quiasmo: «El quiasmo es una inversión de palabras, términos con raíces relacionadas, pares establecidos, unidades sintácticas e incluso sonidos dentro de un dístico, un versículo o una composición más extensa». En esta sección presentaré varios ejemplos de quiasmos en Isaías.

En Isaías 5:20 se encuentra un ejemplo de quiasmo sencillo, donde los términos antitéticos malo y bueno se presentan una vez y después vuelven a aparecer en orden inverso. El versículo contiene otros dos quiasmos sencillos —también con elementos antitéticos—: tinieblas/luz/luz/tinieblas, seguido de amargo/dulce/dulce/amargo. Para facilitar su lectura, he organizado los quiasmos según el patrón ABBA y he destacado las palabras correspondientes en negrita:

A ¡Ay de los que a lo malo
  B llaman bueno, y a lo
  B bueno
A malo;

A que hacen de las tinieblas
  B luz,
  B y de la luz
A tinieblas;

A que ponen lo amargo
  B por dulce,
  B y lo dulce
A por amargo!

En Isaías 6:10, Isaías presenta las partes anatómicas «corazón», «oídos» y «ojos», y después las repite en orden inverso:

A Engruesa el corazón de este pueblo,
  B y agrava sus oídos,
    C y ciega sus ojos;
    C no sea que vea con sus ojos,
  B y oiga con sus oídos,
A y entienda con su corazón.

En Isaías 53:7, el profeta presenta en las dos líneas A un verbo acompañado de una partícula negativa, y en las dos líneas B los términos sinónimos cordero y oveja:

A Pero él no abrió su boca;
  B como cordero fue llevado al matadero,
  B y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció,
A y no abrió su boca.

Isaías 60:1–3 presenta un ejemplo más extenso de quiasmo —catorce líneas— que contrasta la luz —«resplandece», «gloria», «resplandor»— con las tinieblas. La siguiente traducción es del autor:

A Levántate,
  B resplandece,
    C porque ha venido tu luz,
      D y la gloria
        E de Jehová
          F ha nacido sobre ti.
            G Porque he aquí que las tinieblas cubrirán la tierra,
            G y oscuridad profunda, los pueblos;
         F pero sobre ti nacerá
       E Jehová,
     D y sobre ti aparecerá Su gloria.
    C Y las naciones vendrán a tu luz,
  B y los reyes al resplandor
A de tu nacimiento.

En Isaías existen muchas otras configuraciones quiásticas, entre ellas las siguientes:

  • Palabras clave: «salvación/justicia/justicia/salvación» (59:16–17).
  • Frase verbal y término idéntico: «daré/nombre/nombre/daré» (56:5, basado en el hebreo).
  • Nombres propios: «Moab/Kir-hareset/Hesbón/Sibma/Jazer/Jazer/Sibma/Hesbón/Kir-hares/Moab» (16:7–12).
  • Quiasmo de sintaxis invertida —verbos al principio y al final—: «saldrá/vara/renuevo/crecerá» (11:1, basado en el hebreo).
  • Lista de animales rodeada por dos frases verbales: «estoy harto/carneros, animales cebados/bueyes, corderos, machos cabríos/no deseo» (1:11, basado en el hebreo).
  • Frases verbales y nombres geográficos propios —con personificación—: «ha tropezado/Jerusalén/Judá/ha caído» (3:8, basado en el hebreo).
  • Frase verbal con sustantivo y pronombre posesivo: «es quitada/tu iniquidad/tu pecado/expiado» (6:7, basado en el hebreo).
  • Quiasmo emblemático con dos símiles: «no abrió su boca/como cordero/como oveja/no abrió su boca» (53:7).
  • Pronombre posesivo mi —referido al Señor—: «para embellecer/el lugar de mi santuario/el lugar de mis pies/glorificaré» (60:13, basado en el hebreo).
  • Sintaxis invertida de seis componentes —con los verbos en el centro—: «Señor/Acaz/pide/pide/Acaz/Señor» (7:10–12).
  • Verbos en el centro rodeados por la expresión “vuestra madre”: «vuestra madre/repudié/vendí/vendí/repudié/vuestra madre» (50:1, basado en el hebreo).
  • Verbos perfectos e imperfectos —hebreo qtl/yqtl— de la misma raíz al principio y al final: «mamarás/la leche de los gentiles/el pecho de los reyes/mamarás» (60:16, basado en el hebreo).

El significado más allá de la estructura

En los ejemplos anteriores he presentado los aspectos estructurales de los paralelismos y los quiasmos. También he demostrado cómo reconocer las estructuras paralelísticas en las palabras de Isaías y cómo clasificar sus diferentes categorías —sinónimas, antitéticas y otras—. Sin embargo, comprender la estructura de esos paralelismos es solamente el comienzo. El siguiente paso consiste en estudiar los paralelismos de Isaías para iluminar los mensajes doctrinales fundamentales que contienen acerca de Jesucristo y Su Expiación; la Restauración del Evangelio; los juicios de Dios contra los inicuos; la edificación de Sion; las profecías referentes a los últimos días y al Milenio; y muchos otros temas. Siempre debemos mirar más allá de la estructura para aprender cómo se aplican a cada uno de nosotros las palabras de Isaías. Tampoco podemos olvidar orar y preguntar al Señor: ¿Qué quiere decir Isaías en este pasaje? ¿Qué significan para mí las palabras de Isaías en el siglo XXI? El estudio cuidadoso de los importantes mensajes de Isaías requerirá toda una vida, pero será sumamente fructífero porque cada uno de sus paralelismos está lleno de significados importantes. Para mí, las palabras de Isaías no tienen precio y poseen un valor superior al de todos los tesoros de la tierra.

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