Escudriñad diligentemente las palabras de Isaías


La importancia del libro de Isaías


¡Las palabras de Isaías constituyen uno de los libros más extraordinarios jamás escritos! ¿Cuántos libros han sido respaldados personalmente por Jesucristo? «Porque grandes son las palabras de Isaías», declaró Jesús (3 Nefi 23:1). Después afirmó que las profecías de Isaías ya se habían cumplido o se cumplirían algún día: «Y todas las cosas que [Isaías] habló se han cumplido, y se cumplirán, de conformidad con las palabras que habló» (versículo 3).

Nunca se insistirá demasiado en la importancia del libro de Isaías. Su importancia no radica en la cantidad de palabras que contiene, sino en sus verdades de trascendencia eterna acerca de Dios y de Su obra divina entre las naciones, los pueblos y las personas. Las palabras de Isaías también son importantes por su capacidad para llegar a personas de todas las condiciones sociales y de todas las épocas de la historia. El libro de Isaías es especialmente importante para nosotros en los últimos días porque gran parte de él fue escrito para nosotros y muchos de sus temas —como el recogimiento de Israel, el establecimiento de Sion, la segunda venida y el Milenio— se relacionan directamente con nuestra época.

Isaías escribió su libro en hebreo antiguo, lo que actualmente llamaríamos hebreo bíblico. En aquella época, el hebreo carecía de letras mayúsculas, signos de puntuación, vocales, capítulos y versículos; todos esos elementos se añadieron posteriormente, aunque es posible que los escritos y las revelaciones originales de Isaías contaran con algún tipo de sistema de párrafos. El libro de Isaías, tal como lo conocemos en la actualidad, está dividido en 1292 versículos y 66 capítulos. Este sistema de capítulos y versículos nos ayuda al estudiar y enseñar las palabras de Isaías, así como al compararlas con otros textos de las Escrituras.

scroll of Isaiah

Figura 4.1. Isaías escribió su libro en hebreo. El hebreo antiguo —o bíblico— no tiene vocales, signos de puntuación, letras mayúsculas, versículos ni capítulos. (Fotografía de Pete Unseth, «Rollo de Isaías». Imagen cortesía de Wikimedia Commons).

A lo largo de los siglos, muchas personas han considerado el hebreo como un idioma sagrado porque Dios lo utilizó para revelar Su palabra a profetas, videntes y otras personas durante gran parte del período del Antiguo Testamento. Los textos hebreos de Isaías más antiguos que se conservan son los pertenecientes a los Rollos del Mar Muerto, que datan de entre los años 175 a. C. y 74 d. C. Sin embargo, los textos de Isaías incluidos en el Libro de Mormón —procedentes de las planchas de bronce— corresponden a una época anterior a la de los Rollos del Mar Muerto. Dios reveló esos textos de Isaías al profeta José Smith, quien los tradujo de las planchas de oro «por el don y el poder de Dios» (Doctrina y Convenios 135:3).

Isaías: profeta para el mundo

Como se indicó anteriormente, Isaías fue profeta tanto para la casa de Judá como para la casa de Israel; también fue profeta para las naciones. Jesucristo enseñó a los nefitas que Isaías «habló en lo que respecta a todas las cosas concernientes a mi pueblo que es de la casa de Israel; por tanto, es necesario que él hable también a los gentiles» (3 Nefi 23:2; cursiva agregada). En consecuencia, el libro de Isaías contiene profecías dirigidas a diversas ciudades y naciones, entre ellas las siguientes:

  • Arabia (21:13–17).
  • Asiria (10:12–19).
  • Babilonia (13:6–22; 21:1–10; 47:1–15).
  • Damasco e Israel (17:1–11).
  • Duma, territorio de Edom (21:11–12).
  • Edom o Idumea (34:1–15).
  • Egipto (19:1–25).
  • Jerusalén y Judá (3:1–12).
  • Jerusalén (29:1–10; 51:17–23; 52:1–2).
  • Moab (15:1–16:4).
  • Las naciones que oprimen a Israel (17:12–14).
  • El reino del norte de Israel (9:8–10:4; 28:1–8).
  • Filistea (14:28–32).
  • Tiro (23:1–14).

map of Arabia

Figura 4.2. Isaías fue un profeta para el mundo que lo rodeaba. Profetizó a muchas de las naciones que aparecen en este mapa. (Imagen creada por ThinkSpatial, Departamento de Geografía de BYU; reproducida de Ann N. Madsen y Shon D. Hopkin, Opening Isaiah: A Harmony [Provo, Utah: Centro de Estudios Religiosos, 2018]).

Algunas personas importantes del libro de Isaías

Persona

Descripción breve

El Señor

El nombre Jehová —SEÑOR— aparece 450 veces en Isaías.

Isaías

Profeta, vidente y revelador; el autor del libro es mencionado por su nombre 16 veces, pero habla en 344 ocasiones.

La profetisa

Esposa de Isaías y madre de dos hijos —o más—.

Uzías

Rey de Judá que fue herido con lepra.

Acaz

Rey inicuo de Judá que escuchó la profecía acerca de la virgen.

Ezequías

Rey justo de Judá que fue sanado de una enfermedad y presenció el milagro del ángel destructor.

Ciro

Rey de Persia que liberó a los judíos del cautiverio babilónico.

Senaquerib

Rey inicuo de Asiria que murió en Nínive (37:38).

El ángel destructor del Señor

Hirió y destruyó una gran parte del ejército asirio (37:36).

 La prosa de Isaías

Como profeta y vidente de Dios, Isaías expresó en su libro miles de palabras, expresiones y profecías magníficas y brillantemente articuladas. Estas aparecen de diversas formas a lo largo del texto de Isaías. Presentó una variedad de paralelismos, entre ellos los que contienen elementos sinónimos y antitéticos, así como complementos, relaciones resultativas, correspondencias de género, dominios y subcategorías, y muchos otros (véase el capítulo 6 de este volumen). En Isaías existen aproximadamente 1100 estructuras paralelísticas.

Además, el uso que Isaías hace del lenguaje figurado es de la más alta calidad. Empleó diversos recursos, como metáforas, símiles, personificaciones, sinécdoques, metonimias, hipérboles, ironías, apóstrofes, interrogaciones y diálogos, entre otros. Estos elementos representan detalles importantes y fascinantes del texto de Isaías. En resumen, Isaías fue un maestro de la retórica y un escritor consumado que presentó la palabra de Dios de una manera elocuente, persuasiva y poderosa. Es indiscutible que poseía un dominio extraordinario del idioma hebreo.

¿Por qué es tan difícil comprender el libro de Isaías?

Bien podríamos preguntarnos: si el libro de Isaías es tan importante para nosotros y está lleno de una prosa tan extraordinaria, ¿por qué resulta tan difícil comprenderlo? La siguiente sección presenta cuatro razones por las que los escritos de Isaías son difíciles de entender.

La manera de profetizar de Isaías

Nefi declaró: «Isaías habló muchas cosas que eran difíciles de comprender para muchos de los de mi pueblo». ¿Por qué? Porque «no conocen la manera de profetizar entre los judíos» (2 Nefi 25:1; cursiva agregada). Explicaré la manera de profetizar de Isaías en el capítulo 5 de este volumen.

Dureza de cerviz, orgullo y obstinación

Jacob señaló que algunas personas eran «duras de cerviz» y «despreciaron las palabras de claridad». Además, explicó: «He aquí, los judíos […] mataron a los profetas y procuraron entender cosas que no podían entender. Por tanto, a causa de su ceguedad, la cual vino por traspasar lo señalado, era menester que cayeran; pues Dios les ha quitado su claridad y les ha entregado muchas cosas que no pueden entender, porque así lo desearon. Y porque así lo desearon, Dios lo ha hecho, para que tropiecen» (Jacob 4:14).

Figuras y sombras

Al igual que muchos otros profetas de la antigüedad, Isaías utilizó figuras y sombras al escribir y profetizar. El rey Benjamín explicó: «Sin embargo, el Señor Dios vio que su pueblo era de dura cerviz, y le señaló una ley, sí, la ley de Moisés. Y muchas señales y prodigios, y figuras y sombras, les mostró concernientes a su venida; y también santos profetas les hablaron acerca de su venida» (Mosíah 3:14–15; cursiva agregada; véanse también 2 Nefi 11:4; Alma 33:19–21).

El élder Bruce R. McConkie lo explicó de la siguiente manera: «Nefi decidió expresar sus declaraciones proféticas mediante palabras claras y sencillas. Sin embargo, entre sus compañeros profetas hebreos no siempre era apropiado hacerlo de ese modo. Debido a la iniquidad del pueblo, Isaías y otros profetas con frecuencia hablaron en sentido figurado, utilizando figuras y sombras para ilustrar sus enseñanzas. En efecto, sus mensajes estaban ocultos en parábolas (2 Nefi 25:1–8)». El élder McConkie continúa:

Por ejemplo, la profecía del nacimiento virginal aparece en medio de una narración de acontecimientos históricos locales, de modo que quienes carecen de preparación espiritual podrían interpretarla como algún suceso antiguo y desconocido que no guardaba relación alguna con el nacimiento terrenal del Señor Jehová unos setecientos años después (Isaías 7). De manera semejante, muchos capítulos relacionados con la apostasía de los últimos días y la segunda venida de Cristo fueron escritos con referencia a naciones antiguas cuya destrucción no fue sino un símbolo, una figura y una sombra de lo que sobrevendrá a todas las naciones cuando finalmente llegue el día grande y terrible del Señor. Los capítulos 13 y 14 son un ejemplo de ello. Una vez que aprendemos este sistema y utilizamos las claves interpretativas que se encuentran en el Libro de Mormón y en la revelación de los últimos días, pronto descubrimos que los pasajes de Isaías comienzan a desplegarse ante nuestra vista.

Temas principales de Isaías

  • El ministerio de Jesucristo en la carne.
  • La Expiación de Jesucristo.
  • La segunda venida de Jesucristo.
  • La grandeza de Dios.
  • El pueblo del convenio de Dios.
  • El recogimiento de Israel.
  • Sion en los últimos días.
  • El Milenio.
  • Los juicios divinos de Dios contra las naciones inicuas.
  • Los ídolos no tienen poder.

El libro de Isaías en cifras

  • Es el libro número 23 de la Biblia.
  • Contiene 66 capítulos.
  • Contiene 1292 versículos.
  • Contiene 37 044 palabras.
  • Está escrito principalmente en forma poética e incluye aproximadamente 1100 paralelismos poéticos.
  • Contiene varios capítulos históricos, especialmente Isaías 36–39.
  • Entre los Rollos del Mar Muerto se encontraron 21 ejemplares de Isaías, en su mayoría fragmentarios.
  • Es citado al menos 57 veces en el Nuevo Testamento.
  • En el Libro de Mormón se citan 414 versículos de Isaías y se parafrasean aproximadamente otros 34.

Lectura superficial

Algunas personas leen Isaías de una manera superficial y despreocupada, como si estuvieran leyendo una novela, un periódico o una carta. Sin embargo, Jesucristo nos mandó «escudriñar» las palabras de Isaías; más específicamente, nos mandó «escudriñar estas cosas diligentemente» (3 Nefi 23:1). «Escudriñar» significa examinar algo minuciosa y cuidadosamente. Ser «diligente» significa actuar con responsabilidad y esmero.

He enseñado Isaías —tal como está escrito en la Biblia hebrea— en la Universidad Brigham Young durante más de veinticinco años. Con frecuencia, mis clases dedican varios minutos a analizar el significado o la riqueza de una sola palabra en un versículo de Isaías, o empleamos una hora entera en analizar un solo versículo, explorando su significado y su poder en nuestra vida. Cuando hacemos esto, nos esforzamos por escudriñar las palabras de Isaías con gran diligencia. Ese estudio diligente nunca ha sido para nosotros una tarea pesada ni un ejercicio tedioso; por el contrario, siempre constituye una fuente de gran gozo que nos brinda paz y satisfacción espiritual. Recordamos que Nefi escribió: «Y ahora escribo algunas de las palabras de Isaías, para que aquellos de mi pueblo que vean estas palabras eleven sus corazones y se regocijen por todos los hombres» (2 Nefi 11:8; cursiva agregada).

Por numerosas razones, el libro de Isaías es de gran importancia para cada uno de nosotros. Algunas de ellas son las siguientes:

  1. Isaías fue profeta tanto para la casa de Judá como para la casa de Israel.
  2. También fue profeta para las naciones; sus profecías estaban dirigidas a Asiria, Babilonia, Edom, Egipto, Moab y otros reinos y potencias importantes.
  3. El hecho de que las palabras de Isaías se citen en numerosas ocasiones en el Libro de Mormón, el Nuevo Testamento y los Rollos del Mar Muerto destaca la importancia que sus escritos tuvieron para diversos pueblos de la antigüedad.
  4. La poesía de Isaías —incluidos sus paralelismos y estructuras quiásticas— no tiene equivalente en la literatura de todas las épocas.
  5. Además, la diversidad de sus figuras retóricas y técnicas literarias demuestra que fue un escritor magistral que presentó la palabra de Dios de una manera sumamente elocuente.
  6. Finalmente, es de gran trascendencia que Jesucristo resucitado declarara: «Grandes son las palabras de Isaías» (3 Nefi 23:1).
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