Escudriñad diligentemente las palabras de Isaías


Preguntas y respuestas


Pregunta: ¿Por qué Isaías es tan difícil de comprender?

Respuesta: Existen tres razones principales: (1) Isaías escribió mediante una antigua forma de poesía llamada paralelismo poético —en Isaías existen aproximadamente 1100 paralelismos—; (2) utilizó cientos de símbolos distribuidos a lo largo de sus escritos; y (3) su libro contiene muchos «hablantes» diferentes, es decir, personajes que expresan palabras. Entre ellos se encuentran el Señor, Isaías, el pueblo del convenio de Dios, el rey Ezequías, los inicuos y muchos otros. Algunos hablantes son objetos o elementos no humanos, como el barro, los árboles y las ciudades. En este volumen analizo estos tres aspectos.

Pregunta: ¿Es realmente posible comprender las palabras de Isaías?

Respuesta: ¡Sí! Cada uno de nosotros puede comprender la poesía y los símbolos de Isaías, aunque esto requiere estudio serio, oración, dedicación de tiempo y la ayuda del Espíritu Santo, quien nos revela la verdad.

Pregunta: ¿Qué es el presentismo y por qué dificulta nuestra comprensión de Isaías?

Respuesta: El presentismo es «la tendencia a interpretar los acontecimientos del pasado de acuerdo con valores y conceptos modernos» (Apple Dictionary, versión 2.2.1 [143.1]). Nuestra cultura es notablemente diferente de la cultura de Isaías. Muchos de los elementos que componen nuestra cultura —la moda, la vestimenta, las costumbres sociales, la música, las artes, los idiomas, los dialectos, los medios de comunicación, la gastronomía, los deportes, el comercio, los gobiernos, la política, la literatura, la arquitectura y la tecnología— pueden desviarnos fácilmente o incluso desconectarnos de la comprensión de los escritos de Isaías y de las palabras de otros profetas del Antiguo Testamento.

Pregunta: De acuerdo con el concepto de presentismo, ¿cuáles son algunos ejemplos bíblicos de pasajes de Isaías difíciles de comprender?

Respuesta: Un ejemplo se encuentra en Isaías 20: «En aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve, quita el cilicio de tus lomos y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo» (versículo 2). Debido al presentismo, este pasaje puede parecernos muy extraño. Sin embargo, otros profetas del Antiguo Testamento también realizaron acciones que pueden parecernos peculiares. Por ejemplo, Jeremías fabricó un yugo y se lo colocó alrededor del cuello (véanse Jeremías 27:2; 28:10); Ezequiel se afeitó el cabello y la barba, los dividió en tres partes y representó diferentes acciones simbólicas con cada una de ellas (véase Ezequiel 5); y el profeta Ahías rasgó un manto nuevo en doce pedazos y entregó diez de ellos a Jeroboam (véase 1 Reyes 11:29–31). Si dejamos de lado el presentismo y estudiamos cuidadosamente cada pasaje dentro de su contexto histórico y simbólico, podremos encontrar en ellos mayor significado y comprensión.

Pregunta: ¿Por qué debería esforzarme por leer y comprender Isaías, especialmente cuando tengo muchas otras cosas importantes que hacer?

Respuesta: Jesucristo nos mandó escudriñar las palabras de Isaías. Esa debería ser una razón suficiente. Sin embargo, existen otros motivos para estudiarlas: encontraremos gozo, conoceremos las promesas del Señor relacionadas con Israel en los últimos días y aprenderemos grandes verdades acerca de nuestro Salvador y de Su misión divina. Para conocer las bendiciones que se reciben al estudiar Isaías, véase el capítulo 1 de este volumen.

Pregunta: Isaías escribió sus palabras hace aproximadamente 2700 años. ¿Cómo pueden sus escritos ser pertinentes para mí y para mi generación?

Respuesta: Las palabras de Isaías son eternas. Sus enseñanzas y su testimonio acerca de Jehová, sus profecías sobre la primera y la segunda venida del Mesías, el Milenio y muchos otros temas —a lo largo de los sesenta y seis capítulos de Isaías— poseen gran valor tanto para la generación del profeta como para todas las generaciones posteriores, incluida la nuestra. Podemos aprender mucho acerca de los diversos elementos históricos que se mencionan o identifican en su libro y que se relacionan con distintas naciones: Egipto, Moab, Asiria, Babilonia, Edom, Israel y otras. La poesía de Isaías —incluidas sus estructuras paralelísticas y quiásticas— no tiene comparación en las Escrituras, como tampoco la tienen los cientos de figuras retóricas y técnicas literarias que impregnan sus escritos. Todas las generaciones pueden encontrar significado en las palabras de Isaías. Podemos aprender de sus profecías y aplicar sus palabras a nosotros mismos. Lo más importante es que Isaías habló la verdad y testificó de Cristo.

Pregunta: ¿Qué podemos decir acerca de las teorías de la autoría múltiple de Isaías?

Respuesta: Existen muchas opiniones e hipótesis diferentes acerca de la autoría del libro de Isaías, lo que ha llevado a destacados eruditos bíblicos de todo el mundo a discrepar sobre el tema. Debido a la diversidad de opiniones y a la gran cantidad de publicaciones que analizan las teorías de la autoría múltiple, no puedo examinarlas por completo en esta breve sección de preguntas y respuestas. A quienes deseen realizar un estudio más profundo les recomiendo consultar la bibliografía especializada.

Las principales posturas y teorías actuales acerca de la autoría de Isaías son las siguientes: (1) Un solo autor: Isaías hijo de Amoz. (2) Dos autores: esta teoría sostiene que el libro fue escrito por dos personas. Los eruditos se refieren a ellas como «Primer Isaías», quien supuestamente escribió los capítulos 1–39, y «Segundo Isaías» —también llamado «Deutero-Isaías»—, quien presuntamente compuso Isaías 40–66. (3) Tres autores: según esta teoría, Isaías fue escrito por tres personas diferentes, denominadas «Primer Isaías» —capítulos 1–39—, «Segundo Isaías» —capítulos 40–55— y «Tercer Isaías» —también llamado «Trito-Isaías»—, capítulos 56–66. (4) Muchos autores, quizá decenas. Yehuda T. Radday declara: «De este modo, los capítulos 40–66 han terminado divididos en numerosas partes —algunos dicen que setenta— relativamente desconectadas». John McKenzie escribe: «La mayor parte del libro de Isaías no procede del profeta Isaías […]. El libro es una recopilación de muchas clases de profecías procedentes de épocas diferentes». (5) Intervención constante de escribas, es decir, una edición continua realizada por muchos escribas. Gary E. Schnittjer explica que numerosos eruditos «abordan el libro como si hubiera estado sometido a una intervención constante de escribas desde la época del propio Isaías hasta bien avanzado el Imperio persa».

Hasta el momento no existe ningún argumento o teoría que haya convencido a toda la comunidad académica. John N. Oswalt declara: «Resulta muy difícil lograr un acuerdo entre los eruditos respecto a la fecha y la autoría de más que unos pocos capítulos del libro completo».

Algunos eruditos bíblicos han reaccionado ante las diversas teorías que han dividido el texto de Isaías en tantas partes. Como explica J. Alec Motyer: «Lamentablemente […], el espíritu predominante de los estudios académicos estaba más inclinado hacia la fragmentación que hacia la visión integral; y, en el caso de Isaías, esto significó que una obra literaria repleta de evidencias internas de su unidad fue dividida en partes diferentes». Charles C. Torrey escribe: «El proceso de recorte, iniciado con una pequeña navaja, continúa con un hacha hasta que el libro [de Isaías] queda cortado en fragmentos irremediables». Edward J. Young añade que el libro de Isaías había sido convertido en «confeti», mientras que Oswalt escribe acerca de la «atomización» de Isaías 40–66 realizada por los críticos.

Pregunta: Algunos eruditos bíblicos afirman que prácticamente todos los especialistas están de acuerdo en que Isaías fue escrito por varios autores y que el asunto está resuelto. ¿Es correcta esa afirmación?

Respuesta: En realidad, decenas de eruditos bíblicos han defendido la unidad del libro de Isaías. Entre ellos se encuentran Martin Anstey, Letitia D. Jeffreys, John Kennedy, J. J. Lias, Rachel Margalioth, J. Alec Motyer, John N. Oswalt, A. J. Rosenberg, Edward J. Young y otros —véase también la lista de eruditos Santos de los Últimos Días que aparece más adelante—. Además, Margalioth declara que «varios eruditos han dedicado obras completas de investigación a demostrar la unidad de Isaías»; entre ellos, según su lista, se encuentran Orelli, Hengstenberg, Haevernick, Stier, Loehr, Himpel, Zlotnick, Kleinert, Douglas, Kennedy, Luzzatto, Yabetz y Kaminka. Margalioth añade que «el héroe de esta lucha contra los críticos es, sin duda, el doctor Aaron Kaminka, quien defendió la unidad del libro en numerosos artículos e investigaciones». En general, realmente no sabemos con precisión cuántos eruditos apoyan la unidad de Isaías y cuántos respaldan las teorías de la autoría múltiple.

Varios eruditos Santos de los Últimos Días también han defendido la unidad de Isaías y han analizado una amplia variedad de evidencias. Sus argumentos están bien articulados, son razonados y convincentes. Entre estos eruditos se encuentran los siguientes, enumerados en orden alfabético —las referencias completas de cada obra aparecen en la bibliografía de este libro—:

  • Chadwick, Jeffrey R. «La gran profecía del templo de Jerusalén: contexto de los últimos días y su aplicación a nosotros».
  • Chadwick, Jeffrey R. «Las perspectivas del Tercer Isaías: observaciones de un tradicionalista».
  • Davies, LeGrande. «Isaías: textos en el Libro de Mormón».
  • Gee, John. «Aplicación de la datación lingüística al Primer Isaías».
  • Jackson, Kent P. «Autoría del libro de Isaías».
  • Ludlow, Victor L. «Isaías: autoría».
  • Ludlow, Victor L. Isaías: profeta, vidente y poeta.
  • Roberts, Brigham H. «La alta crítica y el Libro de Mormón».
  • Sperry, Sidney B. «El “problema de Isaías” en el Libro de Mormón».
  • Talmage, James E. Informe de la Conferencia General, abril de 1929.
  • Welch, John W. «La autoría del libro de Isaías a la luz del Libro de Mormón».

Para conocer una perspectiva diferente acerca de la autoría de Isaías, véase Joshua M. Sears, «El Deutero-Isaías en el Libro de Mormón: perspectivas de los Santos de los Últimos Días».

Pregunta: ¿Por qué algunos eruditos afirman que existieron varios “Isaías”?

Respuesta: Existen diversas razones, entre ellas las siguientes:

  1. Negación del principio de la profecía predictiva. Algunos eruditos sostienen que Isaías —y otros profetas del Antiguo Testamento— no podía predecir el futuro y que el principio de la profecía no existe ni puede existir. Numerosos especialistas de diferentes tradiciones religiosas y contextos académicos han señalado esta negación del principio profético. Quienes mantienen esta postura pueden rechazar la idea de que Dios o cualquier entidad sobrenatural pudiera revelar a los profetas asuntos relacionados con el futuro. John Kennedy escribe: «La objeción [a la unidad de Isaías] que aparece primero en el tiempo es lo que podríamos llamar brevemente la postura antisobrenatural». De manera semejante, J. J. Lias argumenta a favor de la unidad de Isaías y después declara: «El otro argumento presentado, si acaso puede llamarse argumento, es uno que debemos rechazar: la suposición de que tanto los milagros como la profecía son imposibles». Numerosos eruditos de diferentes tradiciones religiosas y contextos académicos han señalado esta negación del principio de la profecía.
  2. Isaías no podría haber profetizado acerca de Jesucristo. Este segundo argumento está relacionado con el primero. Muchos eruditos sostienen que los profetas solamente hablaban a las comunidades de su propia época y que no podían profetizar acerca de acontecimientos posteriores, incluidas las profecías sobre la vida de Jesucristo.
  3. Isaías no podría haber conocido el nombre de Ciro. El hecho de que Isaías profetizara específicamente acerca de Ciro e incluso lo llamara por su nombre (véanse Isaías 44:28; 45:1) constituye un gran obstáculo para muchos eruditos, quienes se preguntan cómo podría un mortal conocer el nombre de una persona que no nacería hasta más de un siglo después.
  4. El Primer Isaías menciona al profeta por su nombre, pero el Segundo y el Tercer Isaías no lo hacen. Esta teoría señala que el nombre de Isaías aparece dieciséis veces en Isaías 1–39, pero no se menciona en absoluto en Isaías 40–66. Por consiguiente, muchos eruditos suponen que Isaías 40–66 tuvo que haber sido escrito por alguien diferente del profeta Isaías.
  5. Diferencias estilísticas. Esta teoría sostiene que el Primer Isaías utiliza palabras y expresiones diferentes de las empleadas por el Segundo —o el Tercer— Isaías; en otras palabras, que poseen estilos lingüísticos distintos.
  6. Diferencias teológicas. Otra razón por la que algunos eruditos defienden la existencia de varios autores es que, según su interpretación, el Primer Isaías presenta profecías de juicio, mientras que el Segundo y el Tercer Isaías contienen profecías de redención y esperanza, lo cual supuestamente implica un conflicto estructural dentro del libro.
  7. Formas tardías del hebreo bíblico. Este argumento sostiene que Isaías 40–66 contiene características sintácticas y léxicas, formas gramaticales, verbos y expresiones que demostrarían que esa sección —o parte de ella— fue escrita después del Exilio. Por consiguiente, esa gran sección de Isaías no podría haber sido escrita por Isaías hijo de Amoz durante el siglo VIII a. C. Analizaré algunas de estas afirmaciones en la siguiente pregunta.

Durante muchas décadas, los eruditos que apoyan la unidad de Isaías han respondido a cada una de estas afirmaciones formuladas por quienes sostienen una teoría de autoría múltiple. Esas respuestas han sido publicadas y se encuentran disponibles para que cualquier persona pueda examinarlas.

Pregunta: ¿Presenta Isaías 40–66 palabras o formas del hebreo bíblico que indiquen que fue escrito en una época algo posterior a la de Isaías?

Respuesta: Shalom Paul escribió un artículo en el que afirma que Isaías 40–66 contiene palabras y formas del hebreo bíblico que datan de una época muy posterior a la del profeta Isaías. Paul sostiene que esto demuestra que la totalidad o parte de Isaías 40–66 fue escrita más de un siglo después de Isaías hijo de Amoz. Yo presento una perspectiva diferente respecto a las afirmaciones de Paul. En mi opinión, en ocasiones él no examinó adecuadamente las evidencias de Isaías 1–35 ni otros textos del hebreo bíblico anteriores a la época de Isaías.

En este asunto existe otro factor que debe considerarse. Desde 1994 me he dedicado profesionalmente a investigar los Rollos del Mar Muerto, incluidos los rollos de Isaías. Durante ese período —alrededor de treinta años— he aprendido mucho acerca de la labor sagrada de los escribas cuando realizaban nuevas copias de los textos bíblicos sobre rollos de cuero. Muchos de ellos poseían estilos y convenciones particulares al producir esas copias. Por ejemplo, en ocasiones actualizaban el vocabulario del hebreo bíblico, las formas verbales y la ortografía al copiar los textos de las Escrituras sobre el nuevo cuero. ¿Qué significa actualizar el vocabulario, las formas verbales y la ortografía? Para ilustrarlo, utilizaré ejemplos de actualizaciones del inglés presentes en muchas traducciones modernas de la Biblia: says en lugar de saith; you en lugar de ye; you have en lugar de thou hast; before en lugar de afore; artisan en lugar de artificer; baked foods en lugar de bakemeats; lament en lugar de bemoan; rude person en lugar de churl; square en lugar de foursquare; y basin o bowl for washing en lugar de laver. Aunque los cambios realizados por los escribas no necesariamente alteraban el significado de las palabras de Isaías, deben tenerse en cuenta al estudiar las palabras y formas del hebreo bíblico.

Pregunta: ¿Qué argumentos respaldan la unidad de Isaías?

Respuesta: Los argumentos a favor de la unidad de Isaías se relacionan con los siguientes temas:

  1. Encabezamientos o notas introductorias. Según Dillard y Longman: «La razón más evidente para considerar a Isaías como autor del libro que lleva su nombre es el encabezamiento del libro (1:1). Los quince libros de los “profetas posteriores” de la Biblia hebrea comienzan con un encabezamiento semejante; en cada caso, la interpretación más natural es que proporciona el nombre del profeta cuyas declaraciones se encuentran en el libro».
  2. Evidencias manuscritas o materiales. No existen evidencias manuscritas en los Rollos de Isaías del Mar Muerto —1QIsaᵃ, 1QIsaᵇ, etcétera—, en los manuscritos del Texto Masorético —el Códice de Alepo, el Códice de Leningrado y otros manuscritos masoréticos medievales, incluidos los recopilados por Ginsburg y Kennicott— ni en la Septuaginta griega que respalden la idea de múltiples autores de Isaías. Algunos eruditos han afirmado que el espacio de tres líneas situado al final del capítulo 33 del Gran Rollo de Isaías representa una división que indica la existencia de varios autores. Sin embargo, la división se encuentra en el lugar equivocado para coincidir con las teorías académicas sobre la autoría. Para obtener más información acerca de esta división, véanse Emanuel Tov y el estudio reciente de Mladen Popović y otros.
  3. Atribuciones y fórmulas de citación del Nuevo Testamento. El profeta Isaías —llamado Esaias en algunas traducciones— es mencionado explícitamente veintiuna veces en el Nuevo Testamento por seis personas diferentes: Jesucristo, Juan el Bautista, Mateo, Lucas, Juan y Pablo. De estas veintiuna referencias, Isaías es identificado diez veces como autor de versículos pertenecientes a Isaías 1–39 —el llamado Primer Isaías— y once veces como autor de versículos de Isaías 40–66 —el llamado Segundo o Tercer Isaías—.
  4. Fórmulas de citación en otros textos. El Nuevo Testamento no es el único documento antiguo que contiene citas de Isaías. Otros textos antiguos —el Documento de Damasco, 4QReglas diversas (4Q265), 4QConsolaciones (4Q176), Ben Sira, diversos escritos judíos, el Libro de Mormón y Josefo— contienen relatos de personas que citan a Isaías y utilizan fórmulas semejantes que introducen sus palabras mencionándolo por nombre.
  5. Citas y paráfrasis de Isaías realizadas por otros profetas anteriores al Exilio. Según Dillard y Longman: «Sofonías, Nahúm y Jeremías contienen pasajes muy semejantes a ciertas declaraciones de Isaías 40–66. Si esta dependencia pudiera establecerse de manera concluyente, significaría que Isaías 40–66 también pertenece al período anterior al Exilio». Para conocer ejemplos que respaldan este concepto, véase Old Testament Use of Old Testament, de Schnittjer, donde el autor analiza tanto Jeremías como Nahúm.
  6. El estilo literario de Isaías: figuras retóricas, paralelismos y quiasmos. Como se señaló anteriormente, muchos eruditos han propuesto que los estilos literarios del Primer, Segundo y Tercer Isaías son diferentes.

Al estudiar los argumentos académicos que sostienen que el Primer, Segundo y Tercer Isaías presentan estilos literarios distintos, me parece que esos eruditos han ignorado en gran medida cuatro aspectos destacados y constantes del estilo literario de Isaías:

(a) Las figuras retóricas y formas literarias de Isaías —véase el capítulo 11—, entre ellas el apóstrofe, la duplicación, el epíteto, la exclamación, la exultación, la imprecación, la inclusio, la metáfora, la metonimia, las múltiples negaciones, la personificación, las citas dentro de los versículos, las preguntas retóricas, los sonidos rimados, el símil, la sinécdoque y las tríadas, se encuentran distribuidas a lo largo de los sesenta y seis capítulos de Isaías. La constancia y frecuencia de estos recursos literarios favorecen la unidad del libro.

(b) Las más de mil estructuras paralelísticas de Isaías —véase el capítulo 6—, configuradas de innumerables maneras —sinónimas, antitéticas, con correspondencia de género, con relación resultativa, con palabras idénticas, preguntas retóricas y elementos gramaticales, sintácticos, semánticos, fonológicos y léxicos, entre muchos otros—, también se encuentran distribuidas a lo largo de los sesenta y seis capítulos. No aparecen exclusivamente en el Primer Isaías ni son particulares del Segundo o del Tercer Isaías.

(c) Los quiasmos de Isaías —véanse el capítulo 6 y el apéndice—. En el libro existen aproximadamente cien estructuras quiásticas. Estas presentan una amplia variedad de extensiones y configuraciones, como quiasmos que destacan nombres propios, pares de palabras, palabras clave, sustantivos y verbos. También existen distintos quiasmos centrados en elementos gramaticales que contienen configuraciones sintácticas, estructurales o temáticas. Las estructuras quiásticas no se encuentran concentradas de manera especial en el Primer, Segundo o Tercer Isaías, sino distribuidas a lo largo del libro.

(d) Los símbolos de Isaías —véase el capítulo 8—, entre ellos la implicación, la sinécdoque, la metonimia, el símil, la metáfora y la personificación, se encuentran distribuidos por todo el libro.

El hecho de que estos cuatro recursos y estructuras literarias aparezcan a lo largo de todo el libro de Isaías demuestra la existencia de modelos constantes de escritura y de un estilo literario unificado y distintivo. Nuevamente, estos cuatro elementos respaldan la idea de que Isaías constituye una obra unificada. Los eruditos todavía no han examinado estos cuatro temas de manera sistemática y exhaustiva en relación con las teorías de la autoría múltiple del libro de Isaías.

Pregunta: ¿Qué podemos decir acerca del estudio reciente de John Gee, en el que analizó diversas palabras y formas del hebreo bíblico relacionadas con el libro de Isaías?

Respuesta: En noviembre de 2022, el profesor John Gee presentó una importante ponencia durante la conferencia de la Sociedad de Literatura Bíblica celebrada en Denver, Colorado, a la que asistieron eruditos bíblicos de diversas religiones y denominaciones. En su ponencia, titulada «Aplicación de la datación lingüística al Primer Isaías», Gee presentó una nueva metodología que aportaba evidencias —mediante el examen cuidadoso de decenas de palabras y formas verbales hebreas del texto de Isaías— de que los sesenta y seis capítulos constituían una obra unificada. Desde mi perspectiva, el enfoque particular de Gee y sus conclusiones proporcionan evidencias adicionales acerca de la unidad de Isaías.

Pregunta: ¿Qué podemos decir acerca de leer Isaías con la ayuda del Espíritu Santo?

Respuesta: En las preguntas anteriores hemos planteado cuestiones que pueden responderse mediante el análisis, el razonamiento y el estudio académico. Sin embargo, nunca debemos descuidar la influencia y el poder del Espíritu Santo cuando escudriñamos diligentemente las Escrituras. Jesús dijo a Sus discípulos: «El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas» (Juan 14:26). Después de todo, Isaías habló por medio del Espíritu Santo (Hechos 28:25); profetizó —como declaró Jesús; véase Mateo 15:7—; contempló al Señor en una visión (Isaías 6:1, 5); y fue llamado «profeta» (Isaías 37:2; 38:1). Las palabras de Nefi son pertinentes para este análisis: las palabras de Isaías «son claras para todos aquellos que son llenos del espíritu de profecía» (2 Nefi 25:4). El artículo del presidente Dallin H. Oaks, «La lectura de las Escrituras y la revelación», también se aplica en este caso:

Muchas de las otras cosas mencionadas en las Escrituras solamente pueden comprenderse mediante la inspiración del Espíritu Santo. En palabras del apóstol Pablo: «Nadie conoce las cosas de Dios, sino el que tiene el Espíritu de Dios» (TJS, 1 Corintios 2:11) […].

Los Santos de los Últimos Días saben que la doctrina verdadera procede de la revelación de Dios, no de los conocimientos académicos ni de la sabiduría del mundo (véase Moisés 5:58). De manera semejante, el apóstol Pablo escribió que no somos «suficientes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios» (2 Corintios 3:5). En lugar de confiar en nuestras propias interpretaciones de los textos escritos, confiamos en Dios y en el glorioso «ministerio del espíritu» (2 Corintios 3:8) […].

Como Pablo dijo a Timoteo: «Toda Escritura es inspirada por Dios» (2 Timoteo 3:16; véase también 2 Pedro 1:21). Esto significa que, para comprender las Escrituras, nuestra mente debe ser iluminada por el Espíritu del Señor. Como aprendemos en la sección 50 de Doctrina y Convenios: «El que recibe la palabra por el Espíritu de verdad, la recibe como la predica el Espíritu de verdad» (Doctrina y Convenios 50:21). Cuando esto sucede, el lector es edificado mediante la revelación personal.

Por tanto, sí, es fundamental que invitemos al Espíritu Santo a ayudarnos cuando decidimos comprender las palabras de Isaías.

Pregunta: ¿Por qué se cita a Isaías con tanta frecuencia en el Nuevo Testamento?

Respuesta: Isaías es el profeta más citado en el Nuevo Testamento. Sus escritores, entre ellos Mateo, Lucas, Juan, Pedro y Pablo, citaron o parafrasearon a Isaías más que a cualquier otro profeta. Uno de sus propósitos principales era demostrar que muchas de sus profecías se cumplieron en Jesucristo, testificando así que Jesús era verdaderamente el Mesías prometido. En ocasiones, Jesucristo mismo citó una profecía de Isaías y después declaró su cumplimiento (véanse Mateo 4:14–15; 13:13–15; 15:7–8).

Pregunta: ¿Por qué se cita a Isaías con tanta frecuencia en el Libro de Mormón?

Respuesta: Existen diversas razones, pero quizá dos de las más importantes sean las siguientes: (1) Isaías fue un importante testigo del Señor; como escribió Nefi, él «en verdad vio [al] Redentor» (2 Nefi 11:2; véase también Isaías 6:1). (2) Isaías escribió ampliamente acerca del orgullo y sus consecuencias, un tema que preocupaba profundamente a muchos profetas del Libro de Mormón.

Pregunta: ¿No resulta extraño o poco convencional que los profetas del Libro de Mormón citaran a Isaías?

Respuesta: En absoluto; de hecho, sucede precisamente lo contrario. Al escribir sus textos sagrados, los profetas de Dios de la antigüedad citaban, parafraseaban o aludían regularmente a los escritos de otros profetas. Esta importante práctica se encuentra documentada en el propio Antiguo Testamento, así como en el Nuevo Testamento, el Libro de Mormón, la Perla de Gran Precio y Doctrina y Convenios.

El libro de Schnittjer, Old Testament Use of Old TestamentEl uso del Antiguo Testamento en el Antiguo Testamento—, examina cuidadosamente la manera en que los profetas del Antiguo Testamento citaron a otros profetas. Schnittjer demuestra que la mayoría de los libros de la Biblia —desde Génesis hasta Malaquías— se refieren a textos anteriores de las Escrituras mediante citas, paráfrasis o alusiones. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, Jeremías citó o aludió en su libro a varios textos de las Escrituras, entre ellos Éxodo, Deuteronomio, 2 Reyes, Isaías, Oseas, Proverbios, Miqueas y Abdías. Además, Miqueas citó o aludió a Génesis, Isaías y 1 Reyes; Daniel citó o aludió a Génesis, Levítico, Deuteronomio, Isaías y Jeremías; Esdras citó o aludió a Éxodo, Levítico, Josué, 2 Crónicas, Hageo y Jeremías; y la lista continúa a lo largo de los libros del Antiguo Testamento. Algunos libros dependen ampliamente de escritos anteriores de las Escrituras; es bien sabido que el Cronista utilizó regularmente 1 y 2 Samuel al redactar 1 Crónicas, y 1 y 2 Reyes al redactar 2 Crónicas.

De manera semejante a los profetas y escritores del Antiguo Testamento, quienes citaron textos anteriores, los autores del Nuevo Testamento también utilizaron escritos precedentes, como los pertenecientes al Antiguo Testamento. El volumen Commentary on the New Testament Use of the Old TestamentComentario sobre el uso del Antiguo Testamento en el Nuevo Testamento—, editado por G. K. Beale y D. A. Carson, cataloga y examina cuidadosamente cientos de pasajes del Antiguo Testamento que son citados, parafraseados o mencionados indirectamente en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, respecto al libro de Mateo, Craig L. Blomberg escribe que «las Escrituras hebreas —o el Antiguo Testamento cristiano— impregnan el Evangelio de Mateo. Aproximadamente cincuenta y cinco referencias son lo suficientemente semejantes en su redacción como para que los comentaristas normalmente las denominen “citas” […]. Además de las citas explícitas, en todas las partes de este Evangelio pueden identificarse numerosas alusiones y ecos de las Escrituras […]. Prácticamente todos los principales énfasis teológicos de Mateo reciben el respaldo del Antiguo Testamento».

Asimismo, Juan citó o aludió a Éxodo, Isaías, Salmos, Deuteronomio, Zacarías y otros libros; Pablo citó o aludió a Génesis, Isaías, Habacuc, Malaquías y otros; y la lista continúa. Judas 1:14 cita un pasaje del libro de Enoc que actualmente no se conserva en su forma original: «De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, el Señor viene con decenas de millares de sus santos». La mayoría de los escritores del Nuevo Testamento citaron o aludieron a textos del Antiguo Testamento. Las evidencias demuestran claramente que los profetas citaron a otros profetas tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Por consiguiente, no resulta extraño ni poco convencional que los profetas del Libro de Mormón citaran a profetas anteriores, entre ellos Isaías, Zenós y otros.

Pregunta: Parece que José Smith y sus escribientes simplemente copiaron las citas de Isaías de la versión del rey Santiago de la Biblia. ¿Es correcto?

Respuesta: Nuestro conocimiento acerca de este asunto es incompleto. Quizá durante las próximas décadas aprendamos más; sin embargo, por el momento existen varios datos fascinantes y complejos que indican que José Smith y sus escribientes no se limitaron a copiar de la versión del rey Santiago las secciones de Isaías incluidas en el Libro de Mormón. Considérense los siguientes aspectos:

  1. El texto base de las citas de Isaías en el Libro de Mormón parece ser la versión del rey Santiago, pero esas citas también contienen varias variantes textuales. ¿De dónde procedieron esas variantes si José Smith y Oliver Cowdery simplemente copiaron el texto de la versión del rey Santiago?

En realidad, los textos de Isaías presentes en el Libro de Mormón contienen varias variantes textuales. Sperry explica: «El texto de Isaías en el Libro de Mormón no coincide palabra por palabra con el de la versión del rey Santiago. De los 433 versículos de Isaías incluidos en el registro nefita, José Smith modificó aproximadamente 233. Algunos cambios fueron pequeños; otros fueron considerables». Algunas de estas variantes concuerdan con testimonios textuales antiguos. Skousen y Carmack escriben: «¿Existen diferencias importantes en las citas bíblicas del Libro de Mormón? Sí; algunas no solamente resultan bastante sorprendentes, sino que también cuentan con el respaldo de otras fuentes textuales antiguas». Si José Smith y Oliver Cowdery simplemente hubieran copiado el texto de la Biblia, esas variantes textuales no existirían.

  1. Algunos escritores han afirmado, sin evidencias sólidas, que José Smith y Oliver Cowdery debieron utilizar un ejemplar de la versión del rey Santiago cuando llegaron a las secciones de Isaías del Libro de Mormón. En contraste con esas afirmaciones, los testigos presenciales de la traducción del Libro de Mormón declararon que ni José ni sus escribientes utilizaron libro o manuscrito alguno durante el proceso de traducción, y mucho menos una Biblia. En relación con este asunto, Skousen y Carmack escriben: «¿Entregó José Smith a Oliver Cowdery una Biblia con anotaciones cuando llegó a las citas bíblicas del Libro de Mormón? Los errores ortográficos de Oliver Cowdery nos indican que la respuesta es no. José Smith dictó las citas bíblicas de la misma manera que todo el resto del Libro de Mormón».
  2. La ortografía que Oliver Cowdery utilizó en las secciones de Isaías —en el manuscrito original del Libro de Mormón— difería frecuentemente de la versión del rey Santiago. Si simplemente hubiera copiado de una Biblia, ¿por qué existirían tantas diferencias ortográficas?
  3. De manera semejante, en ocasiones Oliver Cowdery escribió una palabra equivocada mientras José Smith dictaba los pasajes de Isaías. Nuevamente, si Oliver se hubiera limitado a copiar de una Biblia, habría sido menos probable que se produjeran esos errores.
  4. Algunos errores de Oliver Cowdery son de naturaleza fonológica —errores de audición—, lo cual indica que estaba escuchando a José Smith y escribiendo sus palabras tal como las oía, en lugar de copiar directamente de un ejemplar de la Biblia.
  5. El sistema original de división en párrafos de las citas de Isaías en el Libro de Mormón difiere del sistema de capítulos y versículos de Isaías en la Biblia del rey Santiago. Es poco probable que ambos sistemas fueran diferentes si Oliver Cowdery hubiera copiado el texto directamente de la Biblia.

Pregunta: ¿Cuántas de las diferencias textuales de las citas bíblicas dependen del uso de cursivas en la Biblia del rey Santiago?

Respuesta: No muchas. Solamente alrededor del 23 por ciento de las diferencias se relaciona con las cursivas. De las palabras que aparecen en cursiva, únicamente cerca del 38 por ciento presenta diferencias. Aun así, existen algunos casos evidentes en los que las diferencias se relacionan con las cursivas —o con el texto hebreo original—, particularmente seis expresiones que contienen el verbo copulativo ser. Sin embargo, en términos generales, existen pocas evidencias de la influencia de las cursivas. Esto puede observarse cuando el Sermón del Monte es citado en 3 Nefi 12–14, donde aparecen numerosas diferencias sin influencia alguna de las cursivas.

Pregunta: ¿Puede proporcionar ejemplos de las variantes textuales entre las citas de Isaías en el Libro de Mormón y el texto de Isaías en la Biblia?

Respuesta: En el capítulo 13 de este libro, bajo el encabezado «Isaías en el Libro de Mormón», he presentado varios ejemplos de variantes textuales presentes en el Libro de Mormón. Para conocer otras variantes, véanse las publicaciones de Tvedtnes y Skousen.

Pregunta: ¿Es cierto que algunas variantes textuales de las citas de Isaías en el Libro de Mormón concuerdan con lecturas procedentes de fuentes o versiones antiguas? Si es así, ¿puede proporcionar algunos ejemplos?

Respuesta: Sí, es cierto. Sin embargo, hasta el momento nadie ha realizado un estudio exhaustivo de esas variantes, especialmente en relación con las veintiuna copias de Isaías encontradas entre los Rollos del Mar Muerto. Tvedtnes ha proporcionado varios ejemplos de lecturas de Isaías en el Libro de Mormón que difieren de nuestra Biblia, pero concuerdan con textos antiguos. Entre ellos se encuentran los siguientes:

Isaías 3:9. Tvedtnes presenta varios ejemplos en los que el texto de Isaías del Libro de Mormón utiliza la conjunción y, ausente en la versión del rey Santiago. Sin embargo, esa lectura del Libro de Mormón cuenta con el respaldo de una o más versiones antiguas. Por ejemplo, Isaías 3:9 dice: «No lo ocultan», mientras que el Isaías del Libro de Mormón declara: «Y no pueden ocultarlo» (2 Nefi 13:9). Esta misma lectura se encuentra en el Gran Rollo de Isaías y en la Septuaginta, una antigua traducción griega de la Biblia. Otros ejemplos de la conjunción y que no aparece en la versión del rey Santiago, pero sí en el Libro de Mormón y en el Gran Rollo de Isaías, se encuentran en Isaías 48:8/1 Nefi 20:8; Isaías 48:13/1 Nefi 20:13; e Isaías 48:14/1 Nefi 20:14. Debe reconocerse que las lecturas que incluyen la conjunción y se consideran variantes textuales menores.

Isaías 9:3. La versión del rey Santiago dice: «Y no aumentaste la alegría», mientras que el Libro de Mormón (2 Nefi 19:3) declara: «Y aumentaste la alegría», sin la palabra no. Esto concuerda con la Septuaginta, la lectura qere —una nota marginal antigua o medieval— del Texto Masorético y varios manuscritos hebreos medievales, todos los cuales también omiten la palabra no.

Isaías 9:9. La versión del rey Santiago utiliza el singular «habitante», mientras que el Libro de Mormón (2 Nefi 19:9) emplea el plural «habitantes». Tanto el Gran Rollo de Isaías de los Rollos del Mar Muerto como la Septuaginta contienen el plural «habitantes». Existen otros ejemplos de diferencias entre singular y plural en los textos de Isaías de la versión del rey Santiago y del Libro de Mormón en los que los documentos antiguos respaldan la lectura del Libro de Mormón.

Isaías 48:11. La versión del rey Santiago dice: «Porque ¿cómo habría de ser profanado mi nombre?». En contraste, 1 Nefi 20:11 declara: «Porque no permitiré que mi nombre sea profanado». Tres Rollos de Isaías del Mar Muerto respaldan la lectura de 1 Nefi 20:11, donde la primera persona singular yo está presente como parte del verbo.

Isaías 51:15. La versión del rey Santiago dice «su nombre», mientras que 2 Nefi 8:15 declara «mi nombre». La Septuaginta respalda la versión del Libro de Mormón.

Pregunta: He oído que, en ocasiones, el texto de Isaías del Libro de Mormón completa un quiasmo en pasajes donde el Isaías de la versión del rey Santiago no lo hace. Si es así, ¿puede proporcionar algunos ejemplos?

Respuesta: A continuación se presentan tres ejemplos —para obtener más información acerca de los quiasmos de Isaías, véase también el apéndice—. Obsérvese que he colocado entre corchetes las palabras del Isaías del Libro de Mormón que no aparecen en la versión del rey Santiago.

1. Isaías 14:2 / 2 Nefi 24:2

A Y los pueblos los tomarán y los llevarán a su lugar;
  B [sí, desde lejos,
  B hasta los confines de la tierra;
A y volverán a sus tierras de promisión].

2. Isaías 48:16 / 1 Nefi 20:16
A No he hablado en secreto
  B desde el principio;
  B desde el tiempo en que fue,
A [lo he declarado].

3. Isaías 49:1 / 1 Nefi 21:1
A [Escuchad,
  B oh casa de Israel,
    C todos vosotros los que habéis sido separados y expulsados
      D a causa de la iniquidad de los pastores de mi pueblo;
    C sí, todos vosotros los que habéis sido separados, los que estáis esparcidos,
  B que sois de mi pueblo, oh casa de Israel].
A Escuchadme, oh islas; y oíd, pueblos lejanos.

Pregunta: He oído que, en ocasiones, el texto de Isaías del Libro de Mormón completa un paralelismo en pasajes donde el Isaías de la versión del rey Santiago no lo hace. Si es así, ¿puede proporcionar algunos ejemplos?

Respuesta: A continuación se presentan cuatro ejemplos —para obtener más información acerca de los paralelismos de Isaías, véase el capítulo 6 de este volumen—. El primer ejemplo es un paralelismo antitético y los tres siguientes son paralelismos sinónimos. Obsérvese que he colocado entre corchetes las palabras del texto de Isaías del Libro de Mormón que no aparecen en la versión del rey Santiago:

  • Isaías 2:5 / 2 Nefi 12:5

Oh casa de Jacob, venid y caminemos a la luz de Jehová[;]

[sí, venid, porque todos os habéis descarriado, cada cual por sus caminos de maldad].

  • Isaías 5:9 / 2 Nefi 15:9

A mis oídos dijo Jehová de los ejércitos: Ciertamente muchas casas quedarán desoladas,

[y] grandes y hermosas [ciudades], sin habitantes.

  • Isaías 48:2 / 1 Nefi 20:2

[que es el Señor de los Ejércitos;

sí], Jehová de los ejércitos es Su nombre.

  • Isaías 50:8 / 2 Nefi 7:8

[Y el Señor] está cerca,

[y él] me justifica.

Conclusión

Durante aproximadamente tres décadas enseñando Isaías en la Universidad Brigham Young —utilizando como textos tanto la Biblia hebrea como los libros de Isaías de los Rollos del Mar Muerto—, he recibido numerosas preguntas de los estudiantes acerca del profeta y de su libro. Muchas de esas preguntas se han presentado en este capítulo.

Además de las preguntas formuladas por mis estudiantes, es evidente que podrían plantearse decenas o incluso centenares de preguntas acerca de Isaías y de su libro. Por ejemplo: ¿Qué edad tenía Isaías cuando comenzó su ministerio? ¿Cómo se llamaba su esposa? ¿Qué edad tenía cuando vio al Señor (véase Isaías 6)? ¿Existe alguna información acerca de su madre? ¿Tenía hermanos? ¿En qué parte de Jerusalén vivía? ¿Por qué no poseemos información acerca de su infancia? ¿Escribió otros textos que actualmente no se encuentran en la Biblia? ¿Se descubrirán en el futuro otros rollos antiguos —como los Rollos del Mar Muerto— que contengan el libro de Isaías?

Actualmente no poseemos respuestas para algunas de estas preguntas más especializadas. Por ahora, ciertamente somos bendecidos al tener disponibles los escritos de Isaías para escudriñarlos. Que todos y cada uno de nosotros escudriñemos diligentemente sus palabras y nos regocijemos al hacerlo.

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