Las reglas de la vida

por Hugh B. Brown
De La Primera Presidencia
(Tornado de the Church News 1961)
Estimados jóvenes, quisiera servirme de este medio para acompañaros a fin de conversar un poco. Mucho me complace, como estoy seguro que vosotros lo estáis, anunciar que esta noche no habrá una disertación o sermón. Ojalá hubiera una chimenea en el sitio donde os halláis reunidos. Esto podrá ser indicación de que soy algo anticuado, pero recuerdo que el trozo de leña ardiendo en la chimenea de mi casa parecía extender una bienvenida especial. Parecía decir: “Pase, quítese su saco y su sombrero, y aun los zapatos si desea, y acomódese bien.” Sin embargo, haya o no haya un fuego, estoy seguro que os halláis en un ambiente cordial y amigable, donde nadie tiene que preocuparse por el vestido, el peinado o aun la postura.
Me atrevo a decir que entre los grupos que me están escuchando habrá uno o dos que estarán recostados más bien que sentados, y algunas jóvenes sentadas en la alfombra. Contrasta todo esto y las reuniones y clases donde hay más formalidad, donde la disciplina exige que el orador y la congregación, el maestro y la clase se porten correctamente y con decoro; y donde los que hablan y los que escuchan parecen estar en un nivel distinto. Esta idea de charlas o pláticas al lado del fuego, de sentir que nos hallamos en el mismo nivel, este intercambio o comunicación horizontal se expresa adecuadamente en estos versos: Seguir leyendo








































