Conferencia General Octubre 1949

Observa el día de reposo: santifícalo

Santificar el día de reposo nos conserva sin mancha del mundo y nos acerca más al Señor.

Presidente J. Reuben Clark. Jr
Primer Consejero de la Primera Presidencia

“Este mandamiento concerniente al día de reposo fue dado, entre otras razones, “para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo””. (D. y C. 59:9)


Ha llegado el momento en que debo dirigir unas pocas palabras a esta conferencia, y confío en que mientras esté de pie ante ustedes el Señor me bendiga, porque necesito Su bendición. Espero que ustedes, tanto los que están presentes como los que nos escuchan y los que están viendo nuestros servicios, unan sus oraciones a las mías.

LA OBSERVANCIA DEL DÍA DE REPOSO

En los primeros días de la Iglesia, de hecho antes de que la Iglesia fuera organizada, el Señor dijo en más de una ocasión al Profeta y a quienes trabajaban con él que debían predicar el arrepentimiento al pueblo. D. y C. 18:4 Finalmente les mandó que, cuando predicaran, no enseñaran credos o doctrinas particulares, D. y C. 19:31 sino que proclamaran únicamente el arrepentimiento a esta generación.

Supongo que eso impone sobre quienes ocupamos posiciones de responsabilidad y liderazgo en la Iglesia la obligación de hablar acerca de aquellas cosas que requieren arrepentimiento. Por ello pensé que hoy, durante los pocos momentos en que estaré ante ustedes, hablaría sobre el día de reposo.

Voy a leer una buena parte de lo que diré directamente de las revelaciones del Señor, para que comprendan que las palabras que pronuncio no son mías; son las palabras del Señor.

INSTRUCCIONES EN EL SINAÍ

En el Sinaí, recordarán, el Señor dijo:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra;

Mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que está dentro de tus puertas.

Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. Éx. 20:8–11

Antes de pasar a la revelación moderna, quisiera decir que el antiguo Israel descubrió que uno de los mandamientos más difíciles de guardar era el de recordar el día de reposo. Después de ser llevados cautivos, vivieron entre un pueblo que no conocía el día de reposo tal como ellos lo conocían, y muy pronto comenzaron a participar, como nosotros estamos participando (y permítanme decir que resulta asombroso cómo seguimos el mismo recorrido de los pueblos antiguos en nuestras propias andanzas, o en el comienzo de nuestro alejamiento de los principios originales tal como nos fueron enseñados), de los pecados de aquellos entre quienes vivían. Llegó a suceder, como sucede con nosotros, que el problema no consistía únicamente en trabajar en el día de reposo, sino también en buscar recreación durante ese día. Por ello, el Israel cautivo estableció reglamentos bastante minuciosos (aunque a nosotros nos parezcan triviales) con el fin de impedir que el antiguo Israel quebrantara el día de reposo.

TIEMPO PARA LA RECREACIÓN

Ahora bien, respecto a esta cuestión de la recreación, a la que quizás vuelva si el tiempo me lo permite, quisiera decir que hoy en día la mayoría de nosotros tiene muy poca excusa para recurrir al día de reposo como día de recreación. Quienes trabajan tienen una semana laboral de cuarenta horas, lo que significa que disponen del sábado libre. Tienen jornadas de ocho horas, lo que les deja bastante tiempo libre, ya sea por la mañana o por la tarde, y no existe absolutamente ninguna necesidad de utilizar el día de reposo para la recreación. Durante la semana hay abundante tiempo para ello.

LA REVELACIÓN MODERNA SOBRE EL DÍA DE REPOSO

El 7 de agosto de 1831, el Señor dio al Profeta, que entonces se encontraba en el condado de Jackson, Misuri, una revelación que incluía instrucciones acerca de la observancia del día de reposo. Leeré de la sección 59:

“Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo”; eso fue lo que el Señor dijo hace ya muchos años: “para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo”; esa declaración es tan verdadera hoy como lo era cuando el Señor la pronunció, porque nuestras transgresiones del día de reposo nos “manchan” con las transgresiones del mundo: “irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo”. D. y C. 59:9

Llamo la atención sobre el hecho de que esta reunión en la casa de oración es la única asamblea que el Señor autoriza para el día de reposo. Debemos ir a la casa de oración y “ofrecerás tus sacramentos en mi día santo”.

Porque, de cierto, éste es un día que se os ha señalado para descansar de vuestros afanes y rendir vuestras devociones al Altísimo;

Sin embargo, ofrecerás tus votos en rectitud todos los días y en todo tiempo;

Pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a tus hermanos y ante el Señor.

Y en este día no harás ninguna otra cosa, sino preparar tus alimentos con sencillez de corazón, para que tu ayuno sea perfecto, o, en otras palabras, para que tu gozo sea completo…

Y en tanto que hagáis estas cosas con acción de gracias, con corazones y semblantes alegres, no con mucha risa, porque esto es pecado, sino con un corazón gozoso y un rostro alegre,

De cierto os digo que, en tanto que hagáis esto, vuestra será la plenitud de la tierra: las bestias del campo, las aves del aire y lo que trepa por los árboles y anda sobre la tierra;

Sí, también la hierba y las cosas buenas que proceden de la tierra, ya sea para alimento, para vestido, para casas, para graneros, para huertos o para viñas…

Y agrada a Dios haber dado todas estas cosas al hombre; porque para este fin fueron hechas, para usarse con juicio, no en exceso, ni por extorsión. Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra nadie se enciende Su ira, sino contra aquellos que no reconocen Su mano en todas las cosas y no obedecen Sus mandamientos…

Pero aprended que el que hace las obras de justicia recibirá su galardón, sí, paz en este mundo y vida eterna en el mundo venidero.

Yo, el Señor, lo he hablado, y el Espíritu da testimonio. Amén. D. y C. 59:9–13, 15–17, 20–21, 23–24

INSTRUCCIONES ADICIONALES

En noviembre de 1831, en Hiram, Ohio, en la gran revelación que trata muchos otros asuntos, el Señor volvió a referirse al día de reposo. Leo de la sección 68:

Y los habitantes de Sion observarán también el día de reposo para santificarlo.

Y los habitantes de Sion también se acordarán de sus labores, en cuanto sean llamados a trabajar, con toda fidelidad; porque el ocioso será recordado delante del Señor.

Ahora bien, yo, el Señor, no estoy complacido con los habitantes de Sion, porque hay ociosos entre ellos; y sus hijos también están creciendo en la maldad; tampoco buscan diligentemente las riquezas de la eternidad, sino que sus ojos están llenos de codicia.

Estas cosas no deben ser, y deben ser quitadas de entre ellos; por tanto, que mi siervo Oliver Cowdery lleve estas palabras a la tierra de Sion.

Y les doy este mandamiento: que el que no haga sus oraciones delante del Señor en el tiempo señalado, sea recordado delante del juez de mi pueblo.

Estas palabras son verdaderas y fieles; por tanto, no las transgredáis ni les quitéis nada.

He aquí, yo soy Alfa y Omega, y vengo pronto. Amén. D. y C. 68:29–35

En una revelación dada al Profeta el 27 de diciembre de 1832, leo de la sección 88, el Señor dijo:

Y como no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento tanto por el estudio como por la fe.

Organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios;

Para que vuestras entradas sean en el nombre del Señor; para que vuestras salidas sean en el nombre del Señor; para que todos vuestros saludos sean en el nombre del Señor, con las manos alzadas hacia el Altísimo.

Por tanto, dejad toda conversación frívola, toda risa desmedida, todos vuestros deseos sensuales, todo vuestro orgullo y liviandad de ánimo, y todas vuestras malas obras. D. y C. 88:118–121

En otra ocasión el Señor dijo al Profeta, y leo de la sección 90, dada en Kirtland, Ohio, el 8 de marzo de 1833:

Y poned en orden las iglesias, y estudiad y aprended, y familiarizaos con todos los buenos libros, y con idiomas, lenguas y pueblos. D. y C. 90:15

Y en Winter Quarters, el presidente Brigham Young declaró “La palabra y la voluntad del Señor”:

Aprenda sabiduría el ignorante humillándose y clamando al Señor su Dios, para que sean abiertos sus ojos a fin de que vea, y sus oídos para que oiga;

Porque mi Espíritu es enviado al mundo para iluminar a los humildes y contritos, y para condenación de los impíos. D. y C. 136:32–33

He leído estos mandamientos referentes a lo que debe hacerse y a lo que puede hacerse en el día de reposo, y he observado que el Señor les dijo que edificaran una casa de oración a la cual debían acudir para aprender las cosas que les he leído.

ACTIVIDADES EN EL HOGAR Y FUERA DE ÉL

Ahora bien, como ya les he dicho, los antiguos israelitas tenían una gran cantidad de reglas y reglamentos respecto a lo que podían hacer en el día de reposo. Consideraban necesario establecer una distinción entre lo que podían hacer en sus hogares y lo que podían hacer cuando estaban fuera de ellos.

Esto dio lugar a ciertas dificultades. Así que, para dar un poco más de libertad a las actividades realizadas en el hogar, establecieron una norma: si vivían en una calle sin salida (cerrada por un extremo), cada familia de esa calle aportaba un puñado de harina; con esa harina hacían un pan, y luego colgaban ese pan en el extremo abierto de la calle. De esa manera, toda la calle pasaba a formar parte del hogar común de todas esas familias. Si la calle estaba abierta por ambos extremos, hacían lo mismo colgando un pan en cada extremo de la calle donde vivían.

La razón por la que hago esta explicación es que pienso que existe una diferencia entre lo que podemos hacer en nuestros hogares y aquello para lo cual salimos de casa.

El Señor nos ha dicho lo que podemos hacer en la casa de oración, y entiendo que aquello que podemos hacer en la casa de oración también podemos hacerlo en nuestros hogares. Podemos buscar conocimiento. Podemos leer buenos libros. Podemos familiarizarnos con idiomas, lenguas y pueblos.

Llamo nuevamente su atención al hecho de que los únicos lugares de reunión a los que estamos autorizados a asistir, las únicas reuniones a las que se nos autoriza acudir, son las reuniones en la casa de oración. Ninguna otra reunión está autorizada en el día de reposo.

Pienso que podemos escuchar buena música en el hogar. No creo que debamos salir a pasear por placer, ni asistir a fiestas en la playa, ni hacer días de campo. Hoy en día, como esta conferencia lo está demostrando en todo este valle y en las zonas vecinas, es posible tener lo que podríamos llamar películas en el propio hogar. Las tendremos mañana, domingo. Creo que existe una gran diferencia entre ver una buena película en el hogar y asistir a un cine; una diferencia muy grande. Pero las películas que veamos en casa deben ser de una clase que enseñe las cosas que las revelaciones señalan como apropiadas para la casa de oración.

Algunos de ustedes están utilizando ayudas visuales en sus Escuelas Dominicales que, de hecho, con frecuencia no son otra cosa que películas. Sin embargo, su contenido debe vigilarse cuidadosamente, y estoy seguro de que así será, para que no se muestre nada que no contribuya al aprendizaje que podemos obtener en la casa de oración, porque en la Escuela Dominical ustedes están en la casa de oración. Allí adquirirán el conocimiento que el Señor dijo que debía obtenerse en la casa de oración. Pero eso no les da licencia para asistir a cines comerciales los domingos, porque no estamos autorizados a concurrir a tales reuniones. Pienso que en este asunto existe una clara distinción.

LAS CARRERAS DE CABALLOS

Por supuesto, no supongo que sea necesario siquiera mencionar —aunque quizá convenga hacerlo— que las carreras de caballos en domingo no son un lugar apropiado para un Santo de los Últimos Días. Me dicen que se practican bastante en la parte sur del estado. He estado en contacto con algunos de los oficiales y sé cuán difícil consideran que es manejar esa situación. Si ustedes, Santos de los Últimos Días, no pueden mantenerse alejados de las carreras de caballos y de las apuestas en domingo, no estoy seguro de cuánto escuchará el Señor sus oraciones respecto a otras cosas que tanto desean. Desde luego, no debemos jugar por dinero en ningún momento ni en ningún lugar.

Ahora bien, simplemente les estoy haciendo algunas sugerencias acerca de lo que considero que son claras líneas de demarcación. Pienso que pueden hacer en su hogar, en domingo, o en la casa de oración, en domingo, cualquier cosa que el Señor haya dicho que pueden hacer; y las palabras del Señor en las revelaciones a las que me he referido les dirán qué pueden hacer en la casa de oración.

LAS BENDICIONES DE GUARDAR EL DÍA DE REPOSO

Ahora, que el Señor nos ayude a observar el día de reposo y a santificarlo, porque, como les leí al principio, este mandamiento concerniente al día de reposo fue dado, entre otras razones, “para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo”. D. y C. 59:9

Y luego, en esa misma revelación, siguen todas las cosas que el Señor nos ha dado de la tierra; y para mí, el Señor las enumera para mostrar aquello a lo que tenemos derecho si guardamos el día de reposo.

Que el Señor nos ayude a guardar el día de reposo, es mi humilde oración. Añado mi testimonio a los que ya se han expresado respecto a la veracidad de esta gran obra, a la divinidad de la misión de José Smith, a la filiación divina de Jesucristo y a que poseemos el Evangelio restaurado y el sacerdocio restaurado. Que el Señor nos bendiga, lo ruego humildemente, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario