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¿Fue alguna vez retirado completamente el sacerdocio de la tierra?
Pregunta: “Con frecuencia se afirma que hubo una apostasía completa del evangelio en todo el mundo después de la muerte de nuestro Salvador y de Sus Apóstoles. Si esto es literalmente cierto, parecería que los habitantes del mundo quedaron enteramente expuestos a la influencia seductora de Satanás y de sus seguidores. ¿Podría usted ilustrarnos sobre este punto?”
Respuesta: Nunca ha habido un tiempo, desde el principio, en que la influencia del Espíritu del Señor no haya estado activa sobre la faz de la tierra. Nuestro Padre Eterno jamás ha entregado completamente a la familia humana al poder y la influencia de Satanás. Es cierto que llegó el momento en que no quedó ninguna persona en la vida mortal con autoridad para organizar y poner en orden el reino de Dios. Sin embargo, nunca ha existido una época en que los habitantes de la tierra hayan estado enteramente sujetos a Lucifer y a sus seguidores sin algún medio de inspiración.
EL PERÍODO DE OSCURIDAD DESPUÉS DE LA MUERTE DE LOS APÓSTOLES
Durante el período de oscuridad después de la muerte de todos los apóstoles, excepto uno, y de sus legítimos sucesores que poseían la autoridad divina, no hubo ninguna persona sobre la tierra autorizada para restaurar el Santo Sacerdocio. No obstante, durante esos años oscuros hubo muchas personas justas que procuraban guardar los mandamientos del Señor de la mejor manera posible, de acuerdo con su capacidad y entendimiento. Mormón, al escribir a su hijo Moroni, hizo esta esclarecedora declaración:
Porque he aquí, el Espíritu de Cristo es dado a todo hombre para que pueda distinguir el bien del mal; por tanto, os muestro la manera de juzgar; porque todo aquello que invita a hacer lo bueno y persuade a creer en Cristo es enviado por el poder y don de Cristo; por consiguiente, podéis saber con un conocimiento perfecto que es de Dios. (Moroni 7:16).
Esto debió ser cierto aun en los días oscuros de la apostasía universal del camino de la vida eterna. Sin embargo, después de que se introdujeron falsas enseñanzas y organizaciones, llegó el tiempo en que el evangelio puro de Jesucristo ya no se hallaba entre los hombres sobre la tierra; se habían sustituido las ordenanzas y doctrinas falsas por la verdad divina en todas las partes del mundo; y el Santo Sacerdocio había sido reemplazado por credos falsos y por un orden espurio de sacerdocio. Esto no significa ni prueba que la influencia del Señor hubiera desaparecido ni que la tierra hubiera sido entregada por completo a Satanás. En Doctrina y Convenios tenemos esta revelación divina dada al profeta José Smith:
REVELACIÓN DADA AL PROFETA JOSÉ SMITH
Así dice el Señor; porque yo soy Dios, y he enviado a mi Unigénito al mundo para la redención del mundo, y he decretado que el que lo reciba será salvo, y el que no lo reciba será condenado;
Y han hecho con el Hijo del Hombre según les ha placido; y él ha tomado su poder a la diestra de su gloria, y ahora reina en los cielos, y reinará hasta que descienda a la tierra para poner a todos sus enemigos debajo de sus pies, cuyo tiempo está cercano;
Yo, el Señor Dios, lo he dicho; pero la hora y el día nadie los sabe, ni los ángeles en el cielo, ni lo sabrán hasta que él venga.
Por tanto, quiero que todos los hombres se arrepientan, porque todos están bajo pecado, excepto aquellos que he reservado para mí, hombres santos que vosotros no conocéis. (D. y C. 49:5–8).
Hay varios profetas importantes a quienes se les concedió el privilegio de permanecer sobre la tierra. Juan el Revelador fue uno de ellos, y en la sección siete de Doctrina y Convenios se encuentra un relato de ello. Elías evidentemente fue otro, porque ningún ser viviente pudo haber recibido la resurrección sino hasta después de que nuestro Redentor abriera los sepulcros. La inferencia de las Escrituras es que Moisés también fue trasladado, al igual que Alma. En el caso de Alma, leemos en el libro de Alma lo siguiente:
Y cuando Alma hubo hecho esto, salió de la tierra de Zarahemla, como para ir a la tierra de Melek. Y aconteció que nunca más se supo de él; respecto a su muerte o sepultura nada sabemos.
He aquí, sí sabemos que fue un hombre justo; y corrió entre la iglesia el rumor de que fue llevado por el Espíritu, o sepultado por la mano del Señor, así como Moisés. Pero he aquí, las Escrituras dicen que el Señor tomó a Moisés para sí; y suponemos que también recibió a Alma en el espíritu para sí mismo; por tanto, por esta causa nada sabemos acerca de su muerte y sepultura. (Alma 45:18–19).
Es muy razonable pensar que tanto Moisés como Alma, al igual que Elías y Juan, fueron trasladados para llevar a cabo alguna obra que el Señor tenía reservada para ellos en algún día futuro.

























